Todos los personajes incluidos en este relato le pertenecen únicamente a la grandiosa Rumiko Takahashi…yo sólo los tomé prestado.
-blablabla- comentarios
-blablabla- pensamientos
Noches de ensueño y desvelo
Capitulo IV: ¿Arrepentimiento?
Akane llegó y se metió al baño a una velocidad increíble. Le pasó seguro a la puerta y respirando ajetreada, no por la carrera sino por lo acontecido hacía minutos, se dejó caer al suelo sentándose sobre sus talones con las manos en el pecho.
-es un idiota…imbécil…- susurró con el ceño fruncido recordando la pequeña pelea que acababa de tener con su prometido- si no quería estar aquí tranquilamente pudo haberse ido-
Cambió su gesto de enojo a uno de preocupación.
-espero que no se hayan dado cuenta de nada…aunque Nabiki esta sospechando…ella no puede enterarse de nada o sino tendré que robar un banco para poder pagarle para que mantenga su preciosa boca cerrada-
Se levantó al mismo tiempo que suspiraba pesadamente y quitándose la toalla se metió en la bañera que ya había llenado antes de salir corriendo al escuchar el grito de su hermana mayor.
Sonrió relajada al sentir como la calidez del agua penetraba su piel relajando sus músculos, le agradaba mucho como el agua tibia reconfortaba su cuerpo y la llevaba por un instante a una paz armónica.
Ese era uno de los pocos momentos donde disfrutaba de una total tranquilidad en donde podía relajarse sin el miedo de que alguien interrumpiera esa quietud. Aunque desde que Ranma vivía allí, el baño tampoco era un lugar tan seguro como creía.
Se dejó completamente a merced de la tibieza de aquel baño que tanto necesitaba, se recostó extendiendo los brazos a cada lado de la tina y apoyando la cabeza sobre la orilla de la misma plasmó su pacífica mirada en el techo sin mirar algún punto en específico.
Lanzó un suspiro que desprendía satisfacción por el baño y preocupación a la vez por todos los acontecimientos que había ocurrido a lo largo de ese día.
-ahora ¿Qué haré?- musitó para sí misma dejando que esas palabras se esfumaran junto al vapor que la rodeaba. Cerró los ojos y se sumergió por completo dentro de la bañera.
El chico de la coleta despertó veinte minutos después de aquel fuerte golpe que le había propinado su dulce prometida. Su madre lo había atendido minutos después de que cayera inconciente, ahora tenía unas bolitas de algodón en cada fosa nasal para así evitar que el pobre muchacho se desangrara.
Abrió los ojos lentamente y parpadeando rápidamente verificó en que lugar estaba y como había terminado en el suelo.
-¿Qué rayos…!Itai!-se quejó del dolor llevándose inmediatamente la mano a la nariz, recordó lo acontecido- Akane me golpeó…no tenía por que haberme golpeado tan fuerte…esa boba-
Levantó la mirada para encontrarse a su sonriente madre en frente de él.
-¿Ya te sientes mejor hijo?-
-¿Cómo me voy a sentir mejor? Akane casi me mata con ese golpe…se nota que es una chica con fuerza bruta…no es nada delicada- gruñó con el ceño fruncido sin quitarse la mano de la zona afectada.
Lanzó una risilla por aquella protesta. La curiosidad la venció e inmediatamente optó por saber lo que había ocurrido entre su hijo y su futura nuera con la esperanza de que por fin, su muchacho hubiera demostrado lo varonil que era-¿ahora me dirás que ocurrió?-preguntó dulcemente haciendo que él la mirara con un gesto de desconcierto.
-¿Nani? ¿A qué te refieres?- se sentó sobre sus talones aun frotándose la nariz sin dejar de mirarla con un par de signos de interrogación sobre su cabeza.
-no te hagas el tontito hijo…me refiero a lo que pasó en la cocina…Akane y tú terminaron hechos un desastre…me imagino que hay alguna razón- le guiñó el ojo sonriéndole con picardía.
Un escalofrío recorrió su espina al escuchar ese comentario. Todos los sucesos del día llegaron a su cabeza de golpe haciendo que sus mejillas se sonrojaran severamente. No solo había tenido la dicha de haber disfrutado de los finos y delicados labios de su prometida, sino, que también ella misma le había revelado que él era el único con quien soñaba y eso lo hacía sumamente feliz.
Olvidó completamente la rabia por aquel golpe que recibió.
-Es cierto…Akane me dijo que yo soy con quien sueña- sonrió embobado- ¿Será que acaso le gusto? Tengo que hablar con ella…tengo que asegurarme de lo que me dijo sea cierto-
Su madre lo veía un poco desubicada al notar como él estaba rojo como tomate, con la vista perdida en algún punto del lugar y sonriendo como niño enamorado.
-Ranma…Ranma…musuko…Ranma- lo llamaba moviendo una mano en frente de su rostro de un lado a otro pero él se encontraba en otro mundo- ¡Ranma despierta!- le gritó asustada haciendo que despertara dando un respingo.
-¿Nani?- gritó un poco asustado regresando de golpe al mundo de los vivos- ¿decías algo mamá?-
-estas un poco desubicado…- igual de sonriente pero un poco sorprendida por la reacción del muchacho, insistió en saber sobre lo acontecido- ahora dime ¿Qué ocurrió?-
Ranma se sintió muy incómodo por la insistencia de su progenitora, lo mejor era salir de esa situación lo más pronto posible-na…nada…ya te dijimos…una pelea…Akane…quería cocinar…eso es todo- rió nervioso mientras que miraba hacía un lado tratando de ocultar el nerviosismo que le invadió de pronto.
-¿Seguro? ¿No me tienes nada que decir?- sonreía inquisidoramente mientras observaba al pobre muchacho que cada vez se ponía más nervioso.
Tragó duro y luego aclaró la garganta-se…se…seguro…será mejor que me vaya a bañar…estoy asqueroso- se levantó y tratando de ignorar esa mirada tan acusadora de parte de su madre pasó a su lado y se dirigió a las escaleras.
Suspiró de alivio por aquel pequeño triunfo al haber escapado de aquel interrogatorio, ahora tenía que pensar en el modo de acercarse a su prometida para hablar respecto a los sueños. Sabía que eso iba a hacer difícil pero nada perdía con intentarlo.
Cuando iba subir el primer escalón levantó la mirada para encontrarse con la peli-azul que por lo visto no se había dado cuenta de su presencia.
-Akane- musitó tragando duro y sonrojándose levemente-¿Qué hago? ¿Qué hago?- la mente se le puso en blanco, no tenía la menor idea de que decir o como actuar.
Ella ni siquiera lo escuchó ya que estaba vagando en su mundo de pensamientos sin percatarse de lo que tenía en frente.
-¡kuso! ¿Ahora que hago? no quiero hablar con él, no por ahora…demo ¿Y sí me lo llegó a encontrar frente a frente? Kami-sama ¡Ayudáme! Tengo que evadirlo…no me quedará otra opción- caviló algo desesperada e imaginándose ese momento donde se encontraba con el joven de la coleta, apretó los puños y respiró profundo- no puedo encontrarme con él…tengo que evitarlo-
Suspiró tratando de calmarse y levantó la mirada para encontrarse con aquellos ojos azul-grisáceos fijamente puestos sobre ella. Se la paró la respiración y el corazón se le encogió en el momento de verlo justamente frente a ella a pocos escalones de distancia.
-Ran…Ranma- apenas musitó mientras que un leve sonrojo se posaba en sus mejillas, de un momento a otro la vergüenza y la inseguridad le carcomían las entrañas. Bajó la cabeza jugando nerviosamente con sus pulgares. Tenía que salir de esa situación pero no se le ocurría ninguna idea-Maldición…que suerte la mía-
-Akane…yo…- las palabras se le atragantaron en la garganta. Los nervios empezaron a efectuar en su cuerpo y al parecer, su cuerpo no le quería hacer caso a lo que dictaba su cerebro. -¡Diablos! ¡Di algo! Vaya momento para que se me atragante las palabras ¡Valor Saotome!-
Respiró profundo y juntando todo el valor, comenzó a subir hasta quedar con sólo un escalón de por medio, debido a que él estaba un poco más abajo podía ver claramente el sonrojo de la chica lo que ocasionó que también se sonrojara.
-Por favor Ranma…vete...en este momento no quiero hablar…no me siento con fuerzas para enfrentarte…necesito salir de esto- pensó mientras que hacía lo imposible por ignorar al chico en frente de ella.
-¡Vamos Ranma! Tú puedes hacerlo…valor…que sueñe contigo es claro indicio que al menos le gustas…ahora es tu turno…se un hombre…se me están acostumbrando las frases de mi papá- lo último lo pensó con un deje de pánico mientras que una gotita estilo anime rodaba por su frente.
Akane estaba entre la espada y la pared, no quería hablar con él y por su desgraciada suerte se lo tuvo que encontrar, tenía que salir de esa situación ¡ya! Levantó la mirada y pudo ver como Ranma estaba algo distraído y se giró lentamente preparándose para el último recurso que le quedaba, huir.
El chico de la trenza se dio cuenta de su intención, pero no iba a permitir que se fuera, tenía que al menos decir algo, lo que fuera- ¡matte! No te vayas- la tomó de la muñeca jalándola hacía él pero debido a la presión y la postura, Akane perdió el equilibrio resbalando en el escalón.
Gracias a que estaba bien parado no cayó al suelo y la tomó de la cintura para que tampoco terminara en el piso quedando ella totalmente apoyada en su pecho, frente a frente.
Sus miradas se encontraron sonrojándose severamente al verse en esa situación tan comprometedora. Nuevamente sus cuerpos entraban en contacto y leves escalofríos recorrían sus espaldas al sentirse otra vez tan cerca.
-Iie…otra vez no…onegai- pensó ella perdiéndose en sus ojos y completamente tentada a disfrutar nuevamente de esos labios masculinos. Como la vez anterior, el deseo y las ganas de disfrutar de su boca la estaban invadiendo.
Por otro lado, el chico no estaba muy lejano a esos pensamientos, tenerla otra vez en sus brazos le hacía querer parar el tiempo y disfrutar cada porción de su cuerpo con sus manos- tengo que decirle algo…demo…no puedo…quiero besarla…es lo único que quiero-
Tragaron duro al mismo tiempo y sin darse cuenta sus rostros se estaban acercando lentamente a la vez que cerraban los ojos lentamente, sus alientos se encontraron y sus labios se rozaron cuando…
-Akane-chan ¿Podrías ayudarme con unas cosas en la cocina por favor? - preguntó amablemente la mayor de las Tendo detrás de ellos con una sonrisa.
Como un rayo, Akane se apartó bruscamente de Ranma terminando varios escalones arriba de un salto completamente sonrojada y con cara de pánico.
- ¿Sucede algo malo chicos?- atinó a preguntar la mayor de las Tendo algo sorprendida al ver como su hermana estaba roja como un tomate y balbuceando incoherencias tratando de explicar algo moviendo las manos de un lado a otro en gesto de negación.
Aunque no veía al chico de frente, podía ver claramente sus orejas completamente rojas y paralizado totalmente- ¿Interrumpí algo?- interrogó preocupada haciendo que la peli-azul comenzara a sudar frío.
-¿Ah?…na…nada…claro…que te puedo ayudar- logró contestar la chica riendo poco natural- Iki…Ikimasho- dicho esto bajó a la velocidad de la luz pasando a un lado del sonrojado muchacho y se metió a la cocina rápidamente.
-Ranma-kun ¿llegué en mal momento?- viendo inquietada al muchacho que se giró para quedar frente a ella y que por la pregunta los nervios lo atacaron furiosamente.
-Iie…Iie…yo…yo…me…voy…-tembloroso y riendo nerviosamente se dio la vuelta nuevamente para subir pero por estar tan distraído y consternado por lo que estaba apunto de suceder, resbaló en uno de los escalones pegando la cara en la orilla del escalón- ¡Chikuso!- gruñó adolorido llevándose la mano a su maltratada nariz que volvía a sangrar.
-¿daiyoubu ka?- preguntó asustada viendo al pobre chico que se quejaba del dolor.
Ranma se levantó y rascándose la nuca con una mano y con la otra tratando de contener la hemorragia nasal reía fingiendo que nada había pasado.
-Si…si…estoy…bien…todo bien- decía mientras que subía las escalones de espalda, llegó al último y como un rayo desapareció dejando a la joven sonriendo un poco desubicada.
-Que triste…interrumpí un buen momento…que tonta soy- caviló ella mientras que colocaba su mano en un lado de su rostro sonriendo aún sorprendida.
Akane aún respiraba algo entre cortada y seguía con los ojos como platos por el pequeño suceso que acababa de ocurrir.
-estuvimos apunto de besarnos…otra vez…!diablos! estos estúpidos sueños me están haciendo hacer cosas que nunca pensé que pasarían ¿En qué estaba pensando? Lo mejor será que me aleje de él- pensó recostada en la pared de la entrada de la cocina, levantó la mirada- ¡Eh!- abriendo los ojos como platos observando el gran desastre que había en la habitación- Por kami…no me imaginé que habíamos hecho tanto desorden- se dijo apenada.
Ranma llegó en menos de 10 segundos a su habitación, cerró la puerta de golpe y se sentó en su futon sin quitarse la mano de la zona golpeada visiblemente frustrado.
-¡Chikuso! Siempre nos interrumpen y lo peor de todo es que Akane quería que nos interrumpieran ¿Qué le pasa? ¿Acaso se arrepiente de haberme dicho lo que me dijo?- sus pensamientos fueron interrumpidos por la sangre que comenzaba a recorrer los lados de su mano- Kuso…por mi estupidez casi me desfiguro el rostro- mencionó irritado mientras que se ponía de pie- dos golpes en la nariz en menos de una hora…si sigo así me quedaré sin cara-
Sin muchas ganas se dio la vuelta para dirigirse al baño y curarse nuevamente su pobre nariz.
Después de dos horas limpiando el campo de batalla en que se había convertido la cocina, Akane totalmente cansada se había sentado en el pasillo disfrutando la fresca brisa del atardecer. Tenía las piernas colgando en el aire y un poco recostada hacía atrás sosteniendo su peso con las manos.
Tenía los ojos cerrados y una pequeña sonrisa adornaba su rostro al sentir como la suave brisa de la tarde chocaba contra su cara como una tierna caricia. Después de unos segundos de quietud y silencio, abrió los ojos recordando todos los sucesos que ocurrieron a lo largo de ese domingo muy especial para ambos.
-Este día no puede ser peor…Ranma y yo destruimos la cocina…él muy idiota me engaña ocultándome lo de mi sueño y por si no fuera poco no pude contenerme y le dije que yo soñaba con él ¿Qué puede ser peor? ¿Qué Ranma se burlé de mi cuando tenga la oportunidad o aguantar las bromas nada inocentes de Nabiki?
Cerró los ojos nuevamente pensando en cual sería la mejor opción.
-Eres una pervertida Akane…soñando vulgaridades…después andas diciéndome que soy yo el hentai- espetó un sonriente Ranma con los brazos cruzados y una ceja arqueada- Además ¿Soñando conmigo? Yo lo sabía…nadie se puede resistir a mis encantos…hasta tú…una marimacho cuerpo de ladrillo…si quieres…puedo hacerte esos sueños realidad- sugirió provocador acercándosele con una pícara sonrisa.
Abrió los ojos de golpe y con fuerza agitó su cabeza tratando de borrar esa pequeña alucinación que le estremeció hasta los huesos. Luego de marearse por tantas sacudidas y que la cabeza no le diera más vueltas suspiró pesadamente demostrando frustración en ese gesto.
Rió irónica- ¡Ja! Prefiero mil veces aguantarme todo el día los comentarios de mi hermana- sentenció algo enojada aún recordando lo que creía, la situación más probable a la cual se enfrentaría con el artista marcial.
Fijó la vista en dos hermosos pajaritos azules que surcaban el cielo en ese momento, olvidando cualquier enojo anterior, dedicó su atención a las dos pequeñas aves que volaban alegremente cantando sus melodías y demostrando los felices que eran al estar juntos. Un sentimiento de tristeza la inundó de pronto. No Tenía otra opción.
-no me queda otra opción…tengo que evitarlo como de lugar…es la única forma…no soportaría que él se aprovechara de esta situación…si eso haré…lo evitaré a cualquier costo-
Se irguió y sonriendo orgullosamente apretó su puño delante de ella aceptando ese reto que se había propuesto así misma.
-¡Eso haré!-
-¿Qué harás?-
-¡KYAAAAAAAAA!- pegó un salto hacía adelante quedando en el jardín con las manos en el pecho. Se volteó para encontrarse con Nabiki que la miraba sonriente- ¿Qué estás tramando Nabiki? ¿Quieres matarme de un susto?- protestó respirando con dificultad recuperándose del pequeño episodio de pánico.
-estás mucho más distraída que de costumbre hermanita- se recostó en la pared observándola con su típica mirada maligna- tú y mi cuñadito están algo desubicados ¿Por qué será?- agregó malévola ocasionándole un leve estado de nervios a la peli-azul.
-Qué Ranma esté fuera de la realidad no es mi problema…además…no hay nada que contar- se defendió cruzando los brazos y desviando el rostro-no pasó nada si es lo que quieres saber-
-Aja…como tú digas hermanita…el desastre en la cocina no fue una simple discusión ¿ne?- Akane tragó duro y se sonrojó levemente- sino quieres decirme esta bien…pero…aún tengo las sospechas de que te guiaste de mis consejos…aunque te pedí que no destruyeran la cocina ¿Cómo fue? Al igual que en las artes marciales ¿Ranma-kun también lo es en ese tipo de cosas?-
Ya harta de las insinuaciones de su hermana, sin decir nada comenzó a caminar para adentrarse en la casa. Con la cabeza gacha y apretando los puños fuertemente caminó hasta quedar justamente en frente de la castaña-deja de decir tantas tonterías…lo que pasó en la cocina fue culpa de ese estúpido…entre Ranma y yo no pasó ni pasará nada- sentenció entre dientes para luego continuar su recorrido.
Nabiki solo sonrió maquiavélicamente no muy convencida con esa afirmación.
La tarde continuaba cayendo, el día más extraño para los dos más jóvenes de la casa estaba llegando a su fin. Akane tuvo que evitar en dos ocasiones al oji-azul…bueno… la primera fue a propósito, pero, la segunda aunque agradeció en parte el haberse alejado de él, no le gustó para nada la forma en que sucedieron las cosas.
Primero fue en la sala, cuando ella estaba por entrar después de que leyera un par de capítulos de un libro en su habitación, Ranma también estaba entrando ya que venía del dojo y antes de que él pudiera decir algo, la chica se giró y con rapidez se alejó con la excusa de que ayudaría a Kasumi en la cocina.
Claro esta, que Nodoka y su hermana la convencieron que no se molestara, que ya todo estaba casi listo, la verdad era que no querían que la jovencita hiciera otro desastre.
Luego, por petición de Kasumi, ambos tuvieron que ir a comprar algunas cosas que faltaban antes de que anocheciera.
Ranma supuso que era esa la mejor oportunidad para poder hablar con ella, la cuestión fue que ni siquiera se pudo acercar a ella ya que apenas salieron de la casa aparecieron Shampoo y Ukyo obsequiándole unos bocadillos que cada una cocinaron.
Como siempre, Akane completamente furiosa se fue a comprar abandonando al pobre muchacho que era casi asfixiado por las dos chicas que peleaban sin percatarse que él parecía un muñeco de entrenamiento.
Estaba enojada y evidentemente celosa por la aparición de las otras prometidas de Ranma, pero por otra parte estaba agradecida por que así no tenía por que quedarse junto a él y arriesgarse a hablar sobre su sueños.
Tenía que admitirlo, se estaba comportando como una completa cobarde, lo que nunca quiso ser, era lo que era ahora, pero ¿Qué más opción tenía? No estaba en condiciones para hablar con él, no podría soportar que Ranma se aprovechara de esa situación para burlarse.
Aún no le perdonaba el ocultarle que sabía sobre su sueños y fingir para poder sacarle información, eso si que fue el colmo de los colmo, sin embargo, después de todo ella le confesó que él era el protagonista de esas fantasías ¿Cómo se le ocurrió hacer semejante cosa? ¿Acaso se había vuelto loca?
La cosa era que tenía que hacer lo imposible para no hablar con él hasta pensar en una solución más o menos lógica para zanjar el asunto, el problema era ¿Cómo iba a solucionar semejante y extraño problema?
Lo peor de todo es que después de lo que había pasado, sus típicos insultos no faltaban, ella dijo lo que dijo para salir de esa situación pero como siempre, él y su bocota hacían aparición para terminarle de arruinar el día ¿Acaso su padre le habría enseñado el arte de hablar siempre de más?
Ya estaba tan cansada que se estaba haciendo preguntas tontas, lo importante era que hasta nuevo aviso, ella haría hasta lo imposible para no tener una conversación con Ranma que durara más de cinco segundos.
Volteó el rostro ya lejos de su casa y pudo ver a las dos jovencitas peleándose y gritándose en medio de una nube de polvo y a Ranma siendo cariñosa y bruscamente abrazado por ellas que se miraban como fieras sin darse cuenta que estaban apunto de quedarse viudas antes de casarse.
Frunció el ceño y bufó enojada, alzó la barbilla y comenzó a caminar rápidamente diciendo cosas por lo bajo.
Regresó de hacer las compras y le entregó las cosas a su hermana mayor, cuando fue a subir las escaleras se encontró con Nodoka, la cual tenía una estuche de primeros auxilios entre sus manos.
-veo que regresaste hija- con una tierna sonrisa- no tardaste mucho-
-hai…voy a recostarme un rato- comentó con una cansada sonrisa, se fijó en lo que llevaba entre las manos- ¿Qué hacía con esa estuche de primeros auxilios?- preguntó curiosa señalándole la pequeña caja.
-¿esto? Pues…Ranma quedó algo adolorido después de la visita de esas dos chicas-
En su habitación, Ranma estaba con la cara casi totalmente cubierta de vendas quejándose de su mala suerte.
-por eso fue que no te acompañó a hacer las compras- terminó de explicar con una inocente sonrisa- me pidió que lo disculparas-
-me alegra que ese idiota no le haya ido bonito con esas dos- susurró para sí misma con el ceño levemente fruncido, olvidándose por un momento de su desconcertada futura suegra que la miraba algo desubicada- bue.…bueno…voy a descansar un poco- dijo algo nerviosa ya que imaginó que tal vez había escuchado lo dicho anteriormente.
-sou desu…yo te llamaré cuando la cena esté lista- le mencionó ya desde el piso de abajo. Akane asintió con la cabeza con una gran sonrisa.
La señora desapareció ante su vista al entrar en la cocina, suspiró aliviada y por inercia, dirigió la mirada en dirección a donde se encontraba la habitación del chico. Naturalmente se sentía algo inquieta por saber si en verdad estaba bien, pero, no podía ir a verlo, no quería arriesgarse de esa manera.
Volvió a soltar otro suspiro y emprendió su camino hacía su habitación para tratar, al menos, dormir una media hora.
La tarde culminó su aparición por ese día y la noche comenzaba a ser protagonista siendo acompañada por las hermosas estrellas que adornaban el cielo.
Ya todos se encontraban en sus respectivos puestos preparados para comenzar la cena.
Soun y Ghenma muy sonriente y orgullosos hablaban de sus triunfos en el torneo de Shogi.
Kasumi preparaba los platos y tazones mientras que Nodoka la ayudaba. Nabiki bostezaba de vez en cuando viendo a los dos hombres con aburrimiento y por último Akane escuchaba muy interesada la historia que relataban.
-Akane-chan ¿Podrías ir a buscar a Ranma por favor?- pidió amablemente la señora Nodoka mientras preparaba las tazas para el té.
-Gomen nee Tía pero no pienso ir a buscar a ese bobo…si tiene hambre… cosa que es seguro… aparecerá en cualquier momento- respondió totalmente natural e indiferente sin quitarle la mirada a su padre- ni loca pienso ir a buscarlo-
-Estás muy tranquila…esto me huele a gato encerrado- comentó la castaña observando a su hermana con una sonrisa inquisitiva.
-Que esté tranquila no significa que algo esté sucediendo Nabiki…estoy muy interesada por saber que ocurrió en el torneo- espetó frunciendo el ceño un poco enojada. Volvió a prestar toda su atención a su padre que había interrumpido la historia para escuchar la conversación.
-Sigo diciendo…esto me huele muy raro- susurró sonriendo maliciosamente tomando un galleta de la mesa.
-Akane…musume…hazle caso a la señora Saotome…además…me estoy muriendo de hambre- intervino el señor Tendo juntando las manos con cara de cachorrito abandonado.
-Sou desu…iré a buscarlo…sólo por que me lo pidió mi Tía y también por culpa de ese baka me estoy muriendo de hambre- levantándose bruscamente con el ceño fruncido y murmurando cosas inteligibles mientras que caminaba en dirección a las escaleras
-No tienes por que hacerlo…ya estoy aquí- comentó Ranma un poco irritado por el recién comentario de la chica apareciendo justamente en frente de ella en la entrada de la sala.
La peli-azul, al encontrarse de esa manera con él sintió el corazón paralizarse pero logró controlarse y se giró para volver a su sitio.
-Ya era hora que aparecieras…pensé que tenía que ir a buscarte como si fueras un niño pequeño- fingiendo arrogancia a la perfección sentándose en su lugar sin dirigirle la mirada.
El muchacho frunció más el ceño por aquel comentario, no entendía aquella conducta, se estaba empezando a molestar por esa forma tan petulante como ella lo trataba.
-¡Ja! Es tu culpa que tengas tanta hambre…yo también me estoy muriendo de hambre por que quisiste cocinar y terminaste destrozando la cocina- sentándose en su puesto evidentemente molesto.
-¿Qué intentas decir baka insensible? Te recuerdo que tú también colaboraste con la destrucción- fulminándolo con la mirada.
-¿colaboré? Yo intenté detenerte pero con esa fuerza bruta que tienes nadie puede detenerte…eres una Kawaiikune con fuerza de gorila- devolviéndole la fiera mirada.
Los demás veían con resignación la batalla de insultos que se había desatado, sin, embargo, ninguno a excepción de Nabiki se dieron cuenta de que había algo oculto. La situación era que se notaba a lo lejos que Akane estaba haciendo lo imposible para evitar al chico de la coleta y se estaba comportando más arrogante con él cuando hablaban.
Algo definitivamente había pasado y ella lo iba averiguar.
La paciencia de Akane llegó a su límite y eso combinado con los molestos sueños que no se salían de su cabeza y la sensación de deseo que se incrementaba al momento de mirarlo a los ojos no le dejaron otra opción que terminar esa discusión de la "mejor manera posible".
-¡RANMA NO BAKAAAAAA!-
A los segundos se puede apreciar a un muchacho de coleta volando por los cielos nocturnos de Nerima con un gigantesco chichón en la cabeza, cortesía del gran mazo de su temperamental prometida.
-Estúpido cretino- gruñó viendo con el ceño completamente fruncido el enorme agujero del techo donde salió despedido el muchacho.
Los demás sólo atinaron a suspirar resignados mientras que tomaban sus tazones para comenzar a comer.
Media hora después Ranma llegó convertido en una hermosa pelirroja ya que había aterrizado en la piscina de una casa a tres cuadras del dojo Tendo.
-Estúpida Akane…no tenía que golpearme así…baka…-refunfuñaba mientras que se descalzaba los zapatos en la entrada.-¿Qué rayos le pasa? Me trata peor que nunca…yo no tengo la culpa de que esté soñando conmigo- sus mejillas se tornaron de un leve carmín- ¿Acaso están terrible que sea yo el protagonista de sus sueños? ¿Tan horrible le parezco?-
Al pensar en esas posibilidades no pudo evitar sentirse triste. Con el ánimo por el suelo emprendió su camino en dirección a la cocina para buscar algo que comer.
Al entrar se encontró con Kasumi que lavaba los platos que al sentirlo llegar volteó brindándole una sonrisa.
-Ranma-kun me alegra que ya hayas llegado…tardaste un poco-
-Si bueno…aterricé en la piscina de la casa del señor Takari…les manda saludos- se recostó en la pared de la entrad metiendo las manos en los bolsillos y sonriendo tristemente.
-voy a poner hervir agua para ti- tomando la tetera y metiéndola debajo del grifo para llenarla- Akane-chan está un poco triste…no entiendo la razón pero la conozco muy bien…se que está algo melancólica…por eso te trató así en la cena- explicó sabiendo perfectamente que el muchacho estaba triste por eso.
-pues si está triste no tiene que pagarla conmigo…esos golpes que ella me da realmente son dolorosos- refunfuñó la pelirroja cruzando los brazos.
Frunció más el ceño cuando escuchó una risilla de parte de Kasumi.
-esa es la forma que tiene ella de ocultar cuando algo le preocupa o entristece- colocó la tetera en la hornilla y se volteó a ver a la chica de trenza- ella es así-
-pues no la mataría si en vez de golpear utilizara las palabras- desvió su mirada a un lado intentado ocultar la tristeza de aquellas palabras.
Un silencio se apoderó de la habitación, pero, fue interrumpido por lo que parecía el rugido de un estómago hambriento.
-Creo que olvidé que tenía hambre- riendo apenado y totalmente sonrojado.
Cinco minutos más tardes, Kasumi le dio el agua caliente y ya transformado se dispuso a devorar la deliciosa cena que ella le había guardado.
Ya con el estómago lleno, Ranma le agradeció por la comida y se dirigió a su habitación pensando en lo que la mayor de las Tendo le había dicho.
- ahora que lo pienso…eso es verdad…ella suele comportarse más agresiva cuando le preocupa algo o está triste…la mayoría de las veces por mi culpa-
Acomodó su futon y prosiguió a cambiarse de ropa aún sumergido en su mar de pensamientos.
-¿Será que está arrepentida? ¿Me odiará tanto así como para estar tan deprimida? No creo que sea tan malo en esas cosas- se dio cuenta de lo mal que había sonado eso ocasionando un fuerte sonrojo en sus mejillas mientras que en su mente se paseaban imágenes nada santas aumentando el severo sonrojo y de un momento a otro, el calor lo estaba sofocando.
Sacudió frenéticamente la cabeza tratando de alejar esos pensamiento que invadieron su mente- pervertido…eso es lo que eres…ella es la que sueña y tú eres el que te mueres por hacerlo realidad…soy un maldito hentai-
Al terminar de ponerse su típica pijama, se acostó boca arriba con los brazos debajo de su cabeza mirando fijamente el techo.
-Mañana hablaré con ella como de lugar- mencionó decidido. Se giró quedando de medio lado dispuesto a entregarse en los brazos de Morfeo.
La temperatura del día estaba muy alta, las calles estaban solitarias y el silencio que abundaba era una bendición para muchos. Una leve brisa acompañaba ese fuerte calor.
Pero la temperatura del día y el silencio sepulcral era lo que menos le importaba a dos chicos que pensaban solo en una cosa.
El retumbo de unos gemidos de placer irrumpía la tranquilidad que abundaba en la casa, la puerta del baño estaba cerrada con seguro y de allí provenían aquellos quejidos de goce.
-onegai…hazlo…onegai…- suplicó con la voz débil por aquellas deliciosas corrientes eléctricas que paseaban en su cuerpo cada que vez que las grandes y fuertes manos masculinas recorrían su silueta con lentitud- Ranma…hazlo- volvió a pedir incrustando su oscura y turbia mirada en el chico que seguía muy concentrado en degustar con su lengua uno de sus pechos.
El agua caliente se mezclaba perfectamente con sus sudorosos cuerpos, el vapor se unía con las pesadas respiraciones de ambos. El espejo y el vidrio de la ventana estaban empañados totalmente.
Se encontraban metidos en la bañera, ella sentada a horcajadas en él disfrutando placenteramente de las caricias que se brindaban mutuamente. La peli-azul lo tenía abrazado por el cuello reteniendo gemidos que buscaban hacerse sonoros mordiéndose el labio inferior a la vez que sonreía por aquella sesión tan fantástica que le estaba brindando el chico.
El muchacho se detuvo en su labor y levantó la mirada para hacer contacto visual con ella. Con una mano le quitó dulcemente un mechón de cabello que estaba obstaculizando la completa conexión visual de los dos.
-tranquila Koishii…la espera valdrá la pena…lo prometo- susurró seductor con una sensual sonrisa. Sus rostros se acercaron y se fundieron en un apasionado beso a la vez que sus manos recorrían ansiosos el cuerpo del otro.
Sus lenguas luchaban deseosas en sus bocas ahogando gemidos y jadeos. Ranma llevó una de sus manos al trasero de la joven y la empujó bruscamente haciendo un contacto terriblemente placentero entre sus intimidades arrancándoles un sonoro gemido a ambos.
El chico abandonó su boca y completamente excitado nuevamente dirigió sus labios a los jugosos pechos de su compañera para degustarlos con total plenitud y ansiedad mientras que Akane recorría su esbelta espalda con sus manos jadeante y anhelante.
Estaba extasiada, sumergida en un mar de sensaciones extraordinarias que estaba segura que solo él podía despertar. Le hacía sentir miles de choques eléctricos que se paseaban por su cuerpo a velocidades extremas. Estaba presa del deseo, sentía su cuerpo en llamas.
Era algo magistral tenerlo de esa manera, disfrutando de su musculoso cuerpo, dejándose llevar por esas ganas tremendas de comérselo a besos. Se sentía amada, se sentía la mujer más querida del planeta. Se lo demostraba con cada caricia, con cada beso, con cada mirada. Estaba completamente entregada en los brazos de ese increíble hombre que en ese momento se encontraba brindándole el mejor de los placeres.
El frenesí que sentía era inigualable, aquellas caricias transmitida por el joven la hacía perder la cordura, inclinó la cabeza hacía atrás arqueando la espalda al sentir como el mordía su pezón con suavidad. Mordió su labio inferior tratando de contener sus suspiros de gozo.
Ella no se dio cuenta pero él sonreía victorioso por aquella acción, se había dado cuenta de cómo disfrutaba de aquellos pequeños pero tremendamente placenteros gestos- Akane- la llamó en un susurro con la voz gruesa haciendo que sus miradas nuevamente se conectaran demostrando desesperación y una pasión desenfrenada.
-¿Por qué tar…das tan…tanto?- preguntó torpemente debido a la dificultad que tenía al respirar, mientras que le acariciaba la mejilla tiernamente a la vez que se movía con lentitud sobre él haciendo que sus intimidades hicieran un agradable contacto.
Él gruñó cerrando los ojos tomándola de la cintura y aferrándose a ella con fuerza acompañándola en ese baile que poco a poco se asemejaba a lo que se aproximaba.
-quiero que sea único amor…quiero que sea especial- contestó con la voz ronca por la exaltación que estaba viviendo abriendo los ojos apenas- me tienes completamente loco Akane- añadió para empujarse levemente contra ella arrancándole un fuerte gemido.
La chica completamente sumida al deseo en su interior buscó su boca y unió sus labios con los de él en un salvaje beso abrazándolo por el cuello moviéndose con más intensidad haciendo que el agua comenzara a agitarse con más fuerza.
Lo necesitaba, la ansiedad la estaba consumiendo, quería tenerlo completamente para ella. Comenzó a descender sin dejar de besar, fue bajando poco a poco devorando con sus labios cada porción de piel que tocaba. El agua le daba un sabor exquisito, estaba embelesada por su bien formado cuerpo.
Sus pequeñas manos abandonaron su cuello y con suaves caricias subía y bajaba por el pecho del joven llegando hasta el abdomen robándole leves gruñidos y gemidos mientras que él la acariciaba con fogosidad.
-arigato- musitó entre jadeos llamando la atención de la chica que paró su celestial trabajo y se irguió para mirarlo algo confundida.
-¿Por qué me agradeces?- interrogó colocando sus manos en los anchos hombros del chico sonriendo divertida esperando una respuesta, recibiendo una sensual sonrisa como contestación.
-por estas aquí conmigo y también por…- se acercó y la besó tiernamente en el cuello haciendo que ella lanzara un suspiro- por decírmelo- añadió para luego darle una pequeña mordida arrancándole un pequeño gritito.
Abrió los ojos pesadamente recuperándose de ese pequeño acto de salvajismo que le gustó tanto, sonrió plenamente y lo miró a los ojos.
Él se removió quedando su intimidad justo en la entrada de su prometida, ella sintió que el momento que tanto estaba esperando por fin había llegado y se acomodó para que el chico tuviera total libertad para hacer lo que quisiera.
Antes de hacer nada se quedaron viéndose, perdiéndose en la mirada del otro, disfrutando de la tranquilidad que rodeaba el ambiente.
Sus respiración eran descontroladas, sus pechos subían y bajaban con prisa a la vez que sus corazones latían sin control alguno ansiosos por seguir amándose.
Con sus fuertes manos recorrió su suave espalda hasta llegar a su cintura donde las posicionó preparándose para el siguiente y tan esperado paso.
Ella se mordió el labio inferior sonriendo pícaramente mientras que sus manos se paseaban por su musculoso cuerpo sin dejar de mirarse. Con las miradas se decían todo, se podía denotar cientos de sentimientos en sus ojos que solo ellos podían interpretar.
-aishiteru- susurró suave uniendo su boca con la de ella en un jugoso y húmedo beso que inmediatamente la chica correspondió impaciente.
-aishiteru mo- musitó en un instante que pudo liberar sus labios de la prisión en que se encontraban.
De pronto sintió una presión en su intimidad que la hizo gemir fuertemente deshaciendo la unión de labios y abrazándose fuertemente a él recibiendo al nuevo invitado que invadía y corrompía con su virginidad.
Estaba en el cielo, se sentía en el paraíso y cuando creyó que por fin lo había conseguido…una luz la cegó de pronto y al instante la oscuridad total.
Abrió los ojos de golpe para encontrarse con el blanco techo de su habitación que con la oscuridad apenas se veía. Estaba totalmente empapada de sudor y con rapidez de palpó los brazos, las piernas, los pechos percatándose que aun llevaba puesto la pijama que hacía horas se había puesto. Se sentó colocando ambas manos en su pecho y respirando agitadamente intentando reordenar las ideas.
-¿Qué demonios…- se preguntó observando desconcertada la habitación que estaba a oscuras y sin ningún rastro de que algo emocionante había sucedido.
Cuando por fin comprendió lo que había pasado, se movió para quedar sentada en la orilla de la cama y ocultó su rostro en sus manos teniendo los codos apoyados en ambas rodillas demostrando clara desesperación.
-¡Shimatta! Era un sueño…otro sueño- levantó el rostro y dirigió la vista hacía el reloj que estaba en su mesita de noche, frunció el ceño y volvió a taparse la cara con las manos suspirando frustrada.-2 de la madrugada…kuso…se suponía que esto acabaría hoy ¿Por qué otro sueño?-
Gruñó desesperada y comenzó a caminar de un lado a otro de la habitación tratando de encontrar una razón lógica a lo que acababa de vivir.
-¿Qué pasó? Se suponía que todo esto acabaría hoy…ahora no sólo no acabó sino que resultó un sueño totalmente diferente a lo que venía soñando desde el jueves en la noche-
Paró su caminar, levantó la cabeza para luego cerrar los párpados apretándolos fuertemente al igual que sus puños a los lados de su cintura tratando de calmar esas sensaciones tan ardientes que aún quemaban su cuerpo.
-Kuso…mañana tengo clases y no podré dormir nada-
Pesadamente se sentó en la cama para luego dejarse caer hacía atrás con los brazos estirados quedando como una cruz fijando la mirada en el techo.
-esto va de mal en peor…voy a terminar en un manicomio ¿Cómo demonios puedo seguir soñando con un tonto como él?-
Suspirando con pesar, se levantó y tomó su toalla. Emprendió lentamente su camino hacía el baño. Sabía que no podría dormir más, no le quedaba otra opción que esperar a que amaneciera.
-en ese sueño él me dijo que me agradecía que le hubiera dicho…demo ¿Se refería a lo que pasó ayer? ¡Que más da! Es solo un estúpido sueño…jamás se hará realidad…-
Abrió la puerta del baño colocando el cartel que decía ocupado en el pomo de la misma, procedió a abrir el grifo de agua caliente para llenar la bañera verificando la temperatura. Después de saber que el agua estaba a una temperatura adecuada, se dispuso a desvestirse.
-mañana tengo gimnasia…espero que no se me haga difícil hacer las prácticas…con esta son cuatro noches sin poder dormir bien…esto se está complicando...demo ¿Qué puedo hacer?-
Dirigió su vista hacía la pequeña ventana de la habitación para contemplar con la mirada triste los rayos de luz de la luna que se colaban por el vidrio iluminando de forma escasa el pequeño cuarto.
-mañana evitaré a Ranma a como de lugar-
Dicho esto y percatándose que la tina estaba llena, se dispuso a meterse y así disfrutar de un relajante baño después de una ajetreada noche.
Continuara…
Konnichiwa!!
¿Creyeron que después del secreto revelado las cosas serían de color de rosa? Pues como se dieron cuenta, las cosas no son tan fáciles. Yo se que más de una lectora quería "acción" pero…señoras y señores…estamos tratando con Akane y Ranma…un par de testarudos desconfiados que se pelean el 80 por cierto del día…así que para los que quiere lemon tendrán que esperar un poco más…
Antes de que lancen sus proyectiles no tienen que preocuparse por que aunque no haya "acción del bueno" si habrá escenas que seguramente les subirá el ánimo a más de uno…jejeje…me gusta el suspenso…
Estoy súper impactada por la cantidad de review que he recibido…me impresiona saber que les gusta…estoy sumamente agradecidas con todos ustedes por su apoyo y palabras de aliento…les prometo que seguiré dando lo mejor de mí para que ustedes sigan disfrutando de humor y romance al estilo Ranma ½.
Quiero disculparme con aquellas lectoras a quienes no les respondí sus review…en verdad me siento muy apenada, pero, no piensen que por eso no me hayan gustado sus palabras, al contrario, en verdad es una alegría fenomenal ver la cantidad de review que me llegaron en el capítulo anterior…espero que en este sea igual o mejor…eso es decisión de los principales protagonistas, ósea, ustedes.
La parte de mi cerebro que se encarga de motivarme e inspirarme por lo visto se encuentra en una playa paradisíaca en alguna parte de mi cabeza disfrutando de algunas vacaciones así que no les garantizo que el próximo capítulo llegue pronto…espero no tardarme tanto…
Términos en Japonés:
Musuko: hijo
¿nani?: ¿Qué?
Demo: pero
¡matte!: ¡Espera!
Ikimasho: vamos
¿Daiyoubu ka?: ¿Estás bien?
¿ne? ¿na?: ¿verdad?; ¿de verdad? ¿no es así? (el "ne" es utilizado por las chicas y el "na" por los chicos)
Hai: sí
Gomen nee: lo siento; discúlpame
Musume: hija
Sou desu: esta bien
¡Shimatta!: ¡Maldición!; ¡Oh no!
Onegai: por favor
Koishii: amada; cielo; cariño
Arigato: gracias
Aishiteru: te amo
Aishiteru mo: también te amo
Estaré esperando ansiosa sus review con sugerencias, ideas, opiniones, entre otras cosas más que yo muy gustosa estaré leyendo y si hay alguna idea que le convenga a la historia les garantizo que será parte del relato…siempre las ideas de otras personas son muy útiles así que no se queden sin decir lo que piensan…
Sin más nada que decir…nos vemos pronto en el próximo capítulo…
Muchas gracias por su tiempo y no se olviden de enviar sus review…
Besos, Ri-chan
Matta nee
