Señoras y señores…después de un buen tiempo desaparecida he regresado con las pilas bien puestas y decidida a continuar con uno de mis pasatiempos favoritos…quiero disculparme con todos ustedes por haberme desaparecido de esta manera… (Autora se arrodilla suplicando perdón) jejeje…como forma de redimirme les he traído un capítulo mucho más largo de lo que acostumbro publicar así que espero que sea de su agrado…

Sin más que decir…disfrútenlo.

Todos los personajes incluidos en esta historia le pertenecen únicamente a la grandiosa Rumiko Takahashi…

-blablabla- comentarios

-blablabla- pensamientos

Noches de ensueño y desvelo

Capítulos V: ¡Conclusiones precipitadas!

El sol brillaba en todo su esplendor. Los pajaritos cantaban alegremente sus canciones mañaneras. En la casa Tendo, casi todos los miembros de la familia se encontraban reunidos en la sala listos para desayunar, pero, no podían por un par de inconvenientes.

-¿Será que esos dos muchachos no piensan bajar? Tengo mucha hambre- objetó el señor Soun mientras que un fuerte gruñido proveniente de su estómago resonaba en el lugar.

Ghenma convertido en panda sacó uno de sus carteles y se puso a escribir.

"Yo también me muero de hambre…que alguien vaya a buscarlos"- pidió con unas cataratas surcando sus ojos.

El patriarca de la familia dirigió su atención hacía su segunda hija- -Hija ¿podrías ir a buscarlos por favor?- rogó con las manos estrechadas y su típica cara de cachorrito abandonado. La chica lo miró de soslayo y sin muchas ganas se puso de pie para cumplir con lo pedido.

En su habitación, Akane se estaba terminando de poner el uniforme escolar, cada cinco segundos bostezaba y el sueño la hacía mucho más lenta.

Desde que se despertó a las dos de la mañana no pudo volver a dormir y estaba sumamente cansada física y mentalmente. Con esa ya eran cuatro noches donde el concepto dormir era casi inexistente.

Se miró en el espejo y luego lanzó un sonoro suspiro a la vez que agachaba la cabeza en signo de derrota. Los parpados le pesaban enormemente, temía que en cualquier momento terminara dormida en cualquier rincón de la ciudad.

Se imaginó dormida en un callejón oscuro o en la puerta de alguna casa.

Se sentó en la orilla de la cama y cubrió su rostro con ambas manos apoyando los codos en las rodillas.

-Tengo que hacer algo…no quiero preocupar a los demás...demo…con esta cara hasta el más idiota se daría cuenta- otro suspiro resignado salió de su boca- estúpidos sueños…me están haciendo la vida imposible…- se detuvo un instante a analizar un poco más- Iie…los sueños no son lo único que me están haciendo la vida imposible…sino que mi verdadero problema es Ranma…no quiero ni saber que tiene que decir sobre lo que mi linda boquita no pude contener ayer-

De pronto y sin ningún aviso, los sucesos del día anterior le llegaron a la mente ocasionándole un severo sonrojo. Sacudió la cabeza tratando de ignorar las miles de sensaciones que recorrían su cuerpo con tan solo pensar en el apasionado beso que ella inició después del alboroto en la cocina.

-¡Baka! ¡Baka!...deja de pensar en eso…- se regañó dándose pequeños golpes en la cabeza- ¿Por qué rayos se lo dije? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?- recordando la escena del baño en donde ella sin poder evitarlo, le reveló a su lindo prometido que era él con quien soñaba.

Volvió a suspirar y se puso de pie respirando profundamente intentando controlar sus alocadas hormonas que en ese momento hacían que su cuerpo fuera un hervidero.

Se sentó en la silla del escritorio y se recostó en el respaldo de la misma con los ojos cerrados. Por un instante se sintió tranquila y relajada.

Sin embargo, esa pequeña tranquilidad se esfumó cuando escuchó dos toques en la puerta haciendo que diera un leve respingo por la impresión. Se irguió con los ojos abiertos como platos recuperándose del pequeño susto.

¿Y si era Ranma? Al pensar en la posibilidad los nervios comenzaron a emerger rogándole a Kami en ese momento la mala suerte no la atacara.

Pero, no podía ser, era muy temprano como para que estuviera levantado. Sería un completo milagro si estuviera despierto sin que lo hubieran jaloneado para que abriera los ojos.

Desechando la idea de que fuera su prometido y rogando que fuera una de sus hermanas colocó las manos en forma de puño sobre la mesa y respiró hondo intentado recomponerse y fingir completa naturalidad.

-adelante- mencionó simulando tranquilidad casi a la perfección con la mirada fija en la ventana.

Volvió a respirar hondo cuando sintió como la puerta era abierta lentamente. En ese mismo instante cuando sentía como la puerta era abierta con lentitud, supo que algo no andaba bien, sus hermanas suelen llamarla antes de entrar.

Escuchó un par de pasos antes de sentir como la puerta era nuevamente cerrada para que luego un tormentoso silencio invadiera el lugar.

Eso no era nada bueno, una extraña sensación recorría todo su cuerpo y sin poder evitarlo comenzó a temblar levemente. Apretó más sus puños a la vez que los párpados al escuchar como aquellos pasos se iban acercando más y más.

-no puede ser- se dijo verificando la presencia que en ese momento estaba justamente detrás de ella. Se mordió el labio inferior tratando de no ponerse más nerviosa de lo que ya estaba.

Podía escuchar claramente su tranquila respiración tras de si. No podía estar equivocada. Su mala suerte la atacó nuevamente.

-Akane- la llamó casi en un susurro ocasionando que ella se estremeciera y bajara la cabeza intentado contener las ganas de gritar o simplemente desaparecer del lugar- mírame- volvió a susurrar sin moverse de donde estaba, sólo la miraba.Su voz era dominable, gruesa y varonil. Con tan solo escucharlo con esa voz tan profunda la hacían delirar.

Su cuerpo estaba totalmente tenso, todos y cada uno de sus músculos parecían paralizados y a pesar de las ganas de salir corriendo no podía moverse. Estaba completamente estática.

Lo único que pudo hacer fue apretar con más fuerza sus puños sobre la mesa rogando en su interior que se fuera. Sin duda su peor pesadilla se estaba cumpliendo. Su prometido estaba justamente detrás de ella.

No podía, no quería obedecer esa petición, temía que al momento de mirarlo su voluntad decayera y estuviera a merced de él, aunque ¿en que se diferenciaba? Ya estaba en sus manos, en el momento que le reveló que él era el protagonista de sus sueños se había puesto en bandeja de plata para él.

Sin embargo, tenía que mantenerse firme, no podía decaer ante el amante de sus fantasías, ante aquel que la hacía delirar en las noches. Tenía que ser fuerte aunque la situación estuviera contra ella.

-Vete…onegai…vete- pudo decir entre dientes y casi audible rogando en su interior que eso fuera suficiente como para que entendiera que en ese momento no estaba en condiciones para verlo y mucho menos para enfrentarlo.

El ambiente se había tornado aterrador, de un momento a otro la sensación de estar presa, sin escapatoria la tenía sumida. El silencio la estaba matando por dentro, estaba impaciente por escuchar sus pasos alejándose de ella, sin embargo, aquel deseo no se cumplió.

Volvió a respirar profundo llenando sus pulmones, se le estaba dificultando poder respirar, el calor la estaba sofocando.

-no quiero- solo atinó a responder en un tono mucho más decidido y profundo haciendo que ella tragara duro.

Se acercó a una velocidad realmente lenta posicionando sus fuertes manos en los hombros de la chica apretándolo suavemente sintiendo como temblaba a su tacto.

-no me temas…no debes temerme- musitó dulcemente en su oreja mientras que con pequeños roces iba descendiendo por su brazos hasta llegar hasta sus manos, las cuales seguían fuertemente cerradas- quiero quedarme aquí…contigo- apretó sus manos sobre las de ellas aspirando su dulce aroma.

Akane estaba al borde de enloquecer, intentaba por todos los medios ignorar su cercanía evitando hundirse en ese mar de sensaciones tormentosas que azotaban su mente y cuerpo obligándola a contener leves gemidos que luchaban por hacerse sonoros.

La estaba seduciendo de tal manera que su cuerpo estaba por traicionar su mente. Estaba deseosa por girarse y besarlo con locura. Luchaba arduamente con las ganas de lanzar a la borda su orgullo y hacer realidad esos sueños que la mantenían despierta en las noches.

-¿por qué?- se atrevió a preguntar con la voz entrecortada por la excitación que inútilmente trataba de mantener a raya. No escuchó respuesta, sólo sintió sentirse en el cielo cuando el muy osado comenzó a besarla tiernamente en el cuello.

Estaba llegando a su límite, no podía contenerse más. Se deshizo de uno de sus agarres y lentamente colocó su mano derecha sobre su cabeza incitándolo a continuar con más ansias logrando su objetivo. Naturalmente no pudo ver como él sonreía complacido combinando besos y lamidas por todo el lateral de su cuello.

Ladeó un poco la cabeza hacía el lado contrario ofreciéndole espacio libre y total libertad para que él continuara su labor. Estaba derrotada, estaba a sus pies. Se había rendido ante sus besos y caricias que la hacían gritar en su interior y desear que el tiempo se detuviera.

El pasional juego de aquellos labios tibios y sensuales se detuvo haciendo que ella abriera apenas los ojos preguntándose el por qué de ese acto.

También sus fuertes y varoniles manos se alejaron llevándose consigo ese delicioso calor que la mantenía en el mundo de las fantasías.

Observó como la mesa se alejaba de su vista y cuando se dio cuenta ya estaba frente a él, levantó la mirada con lentitud para encontrarse con una profunda y seductora mirada de parte del chico al igual que una media sonrisa.

Las palabras se atascaron en su garganta sintió que la sangre corría a velocidades extremas por sus venas y las mejillas arder. Se sentía intimidada por esa intensa mirada.

Sus ojos transmitían miles de sensaciones diferentes desde cariño hasta una salvaje lujuria. Todo su cuerpo temblaba inconcientemente y las maripositas en su estómago parecían estar enloquecidas.

Su alrededor desapareció, solo estaban ellos dos, mirándose, inspeccionándose, excitándose con sus miradas.

Ella intentaba descifrar lo indescifrable en los ojos del chico. Aquellos ojos azul-grisáceos que se habían convertido en unas gemas puras de deseo y pasión.

Se puso de pie sin quitarle la vista de encima en ningún momento y cuando levantó una de sus manos para posarla en el pecho del muchacho…

-¡Akane!- llamó Nabiki haciendo que ella diera un respingo abriendo los ojos en el acto y por el susto terminó en el suelo. Seguidamente la puerta se abrió entrando la castaña, la cual abrió los ojos ligeramente por la sorpresa al encontrarse con su hermana en el piso- llevo rato llamándote ¿Qué haces en el suelo?-

-¿eh?- desde el suelo miró a su alrededor rápidamente aún preguntándose que había pasado y al darse cuenta de que su mente la había jugado una cruel broma sacudió la cabeza y como un rayo se puso de pie riendo tontamente- me…me caí ¿Qué se te ofrece?-

-abajo te estamos esperando ¿segura que estás bien?- volvió a preguntar recibiendo un afirmación rápida de parte de la peli-azul que asintió presurosa- de acuerdo…- añadió no muy segura entrecerrando los ojos queriendo indagar en la mirada de la chica la cual se puso a sudar frío- anoche tampoco pudiste dormir bien ¿ne hermanita?-

-al…algo así…demo…estoy bien…bajo enseguida-

-esos sueños te tienen acosada ¿verdad?- inquirió ocasionando un fuerte sonrojo en su hermana.

-¿Qué cosas dices? No estés inventando tonterías- giró su cabeza hacía un lado intentado ocultar el nerviosismo ocasionado por la "inocente" pregunta- he tenido problemas para dormir…no tiene que ver con ningún sueño raro- añadió convincente dedicándole una desaprobatoria mirada a su hermana la cual fingía demencia observando a un lado.

-como digas…como digas…de todas maneras…se te ve muy mal…deberías tomarte el día libre- sugirió sonriendo maliciosa con los brazos cruzados.

Se dio la vuelta y tomó el pomo de la puerta-se que te gusta soñar con Ranma-kun pero podría hacerte daño…hazlo en la realidad y no tendrás tantos problemas- añadió soltando una risilla ignorando apropósito la asesina mirada que le dedicaba la menor de las Tendo.

-¡No…no digas tantas tonterías…ya te dije que no tiene que ver con sueños extraños y mucho menos tiene que ver con ese pervertido!-gritó totalmente sonrojada siendo ignorada completamente por la castaña que ya había desaparecido del lugar.

-esa Nabiki…su felicidad depende de mi sufrimiento…- caviló furiosa apretando los puños a cada lado de la cintura tratando de contener las fervientes ganas de ahorcarla- que esté soñando con ese baka no significa que tenga que hacerlo realidad- sacudió la cabeza frenéticamente antes de que su mente fuera invadida otra vez por pensamientos nada inocentes.

Suspiró sonoramente intentado recuperarse completamente de la pequeña fantasía que acababa de tener. Sin duda, esos sueños y ahora esas fantasías mañaneras se estaban convirtiendo en un arma letal para su conciencia y razón.

­- esto se esta saliendo de control…ya estoy fantaseando despierta…voy a terminar desquiciada- se dijo llevándose una mano a la cara- ese tonto me hace la vida imposible…no sólo en la realidad…sino que también en mis sueños…baka-

Escuchó como nuevamente la puerta era abierta y levantó la mirada para encontrarse otra vez con su hermana que sólo asomó la cabeza.

-por cierto…tienes que ir a despertar a Ranma-kun…si no te das prisa no los voy a esperar-

-si…si claro- respondió inconciente, un segundo más tarde cayó en la cuenta-Un minuto- ¿Despertarlo?- se preguntó para luego poner un gesto de claro pánico. Con una velocidad realmente asombrosa corrió para abrir bruscamente la puerta- ¡matte! ¡No puedo ir a despertarlo!- exclamó casi en grito llamando la atención de la castaña que se giró con una ceja arqueada.

-¿y por que no?- interrogó incrédula cruzando los brazos y ladeando un poco las caderas esperando la contestación a su pregunta.

-pues…etto…es que…- balbuceaba intentando pensar en una buena y convincente excusa hasta que una grandiosa idea le llegó a la mente-¡yatta!- no es mi problema…ayer fue muy grosero conmigo y no pienso perdonarlo tan fácilmente…que vaya otro a despertar a ese insensible- contestó fingiendo enojo a la perfección mientras que con la frente en alto y una expresión de total enfado pasó al lado de su no muy convencida hermana- por mi se puede quedar durmiendo todo el día-

Mirándola con acusación y su característica sonrisa picarona, la castaña se limitó a seguirla en silencio pensando en las miles de forma que tenía para conseguir información valiosa y unos cuantos yenes de parte de su hermana o su futuro cuñado.

Llegó al comedor y como si nada se sentó en su respectivo puesto ignorando la desaprobatoria mirada que le dedicaban los hombres en frente de ella por el hambre que tenían.

-no puedo permitir que nadie de la familia se entere de mi problema…ya tengo suficiente con Ranma…tengo que encontrar una solución inmediatamente-

-Akane ¿Por qué tardaste tanto?- preguntó su padre tomando el tazón y comenzando a comer o mejor dicho devorar el contenido de su tazón.

Ghenma-panda sacó otro letrero- "Nos estábamos muriendo de hambre…somos mayores…tienen que tener un poco de consideración con nosotros"- lo mostró mientras que devoraba sin cesar el arroz de su tazón.

-Hija mía ¿Te encuentras bien?- intervino la señora Nodoka fijándose en el visible gesto de cansancio de la muchacha y las ojeras que tenía- ¿no pudiste dormir otra vez?-

Akane salió del globo mental en que estaba sumida al escuchar las palabras de sus familiares-¿eh? Etto…algo así Tía…pero no se preocupen…me siento bien- contestó dedicándole una tierna sonrisa a la mujer y seguidamente se llevó a la boca un trozo de pescado frito.

-¿estás segura onee-chan? Me preocupa un poco eso de no poder dormir- insistió Kasumi sirviendo un poco de Té para posteriormente pasárselo a su padre que estaba apunto de morir ahogado por comer tan presurosamente.

-estoy bien Kasumi…les aseguro que estoy muy bien- contestó con una amplia sonrisa con su taza de Té entre las manos- anoche pude dormir más que las noches anteriores- mintió con la intención de tranquilizar a sus familiares que suspiraron aliviados por aquella contestación.

-aún así querida…deberías quedarte para que descanses un poco…no es muy saludable esforzarte estudiando sin haber podido dormir correctamente- mencionó la señora Saotome con una maternal sonrisa mientras que le pasaba el tazón por tercera vez al panda que devoraba a segundos el contenido del mismo.

-mi Tía tiene mucha razón…quédate…que pierdas un día de clases no te afectará en nada…eres una excelente estudiante- añadió su hermana mayor apoyando la idea de Nodoka.

-ellas tienes mucha razón Akane…- dijo Nabiki apareciendo tras de ella y sentándose en su puesto- tranquilamente puedes perder un día de clases y nada pasará…lastimosamente no es el mismo caso de Ranma y yo- añadió guiñándole un ojo a la peli-azul que la miró algo confusa intentado descifrar el comentario oculto tras esas palabras.

¿Qué intentó decir Nabiki con esas palabras? Un poco desconcertada y sin decir nada continuó comiendo lentamente mientras que en su mente trataba de comprender lo dicho por su hermana.

No podía faltar, a pesar de estar muy cansada su obligación como estudiante era asistir a clases, pero, si ella no iba no tenía por que encontrarse con él ¡eso era! Nabiki le estaba dando una idea clara para que no tuviera que tener encuentros con su prometido en la escuela.

Esa era una oportunidad perfecta para pensar con más calma sobre el tema de los sueños sin el temor de tener que encontrárselo en alguna parte de la casa. Nabiki era una genio, aunque no sabía cual era su problema le estaba dando opciones para tener más tiempo.

Le brindó una sonrisa de complicidad a la castaña siendo ella la única observadora de esa expresión y correspondiéndole con el mismo gesto.

-muy bien…ya me voy…que descanses hermanita…- expresó Nabiki después de terminarse lo que quedaba de su tazón, se levantó y tomó su maletín diciendo lo último con una sonrisa mirando a su hermana que le asintió con la cabeza- por cierto…luego hablaremos sobre negocios- añadió ocasionando que la pobre muchacha abandonara la sonrisa y comenzara a sudar frío con una enorme gota estilo anime rodara por su frente- matta nee-

Suspiró pesadamente negando con la cabeza en forma resignada comprendiendo completamente las verdaderas intenciones de su hermana mayor. Simplemente quería enterarse de lo que ocurría y la mejor forma era ayudándola con pequeños detalles. Sinceramente su hermana era una genio, una malvada genio.

Los demás ignoraron por completo las segundas intenciones de ese comentario y levantando los hombros en señal de desinterés continuaron comiendo tranquilamente.

-bueno…ya me voy…- dijo Akane después de culminar con su desayuno levantándose y tomando su maletín.

-¡matte Akane! ¿Estás segura? Sigo pensando en que deberías quedarte- volvió a insistir su futura suegra con un gesto preocupado pasándole por quinta vez el tazón lleno al panda.

Ella negó con una amplia sonrisa- estoy bien…me moriría de aburrimiento si me quedo aquí…no se preocupen…estaré bien- se dio la vuelta y antes de que tuvieran tiempo de volver a insistir emprendió su camino a la salida de la casa- ¡Matta nee!- gritó desde la puerta y salió corriendo el dirección a la escuela.

Nodoka se puso la mano en la mejilla mirando la puerta con desasosiego y de pronto se recordó de cierto detalle muy importante.

-¿Y Ranma no piensa ir a la escuela?- preguntó mirando a los demás presentes los cuales la veían con desconcierto ya que al parecer también se acordaron de él.

En su habitación, Ranma estaba placidamente dormido, abrazado a una almohada y sonriendo bobamente balbuceando palabras referentes a deliciosos platos de comida.

En la calle y a paso lento Akane caminaba tranquilamente con el maletín tomado con ambas manos delante de ella mientras que su mente vagaba en un mar de pensamientos.

Estaba confundida ¿Qué debía hacer ahora? Era obvio que no podía ignorar a Ranma para siempre, en algún momento tenía que enfrentarlo y eso era lo que le daba más miedo. No tenía fuerza, no tenía valor para verlo a la cara después de lo que había ocurrido el día anterior.

¿Qué pasaba si él no correspondía sus sentimientos? Se detuvo en seco al pensar en esa posibilidad y una especie de nudo se formó en la boca de su estómago. Agachó la mirada y mientras que miraba el piso con desesperación miles de terribles ideas paseaban en su mente.

Aferró con fuerza el agarre de su maletín y cerró los ojos fuertemente a la vez que sacudía la cabeza frenéticamente intentado calmar sus miedos y despejando su mente de esos horribles pensamientos.

Suspiró al mismo tiempo que reiniciaba su caminar sin fijarse en los pasos que daba, solo tenía una cosa en mente. Su prometido.

Después de que su madre lo despertó y le dijo que Akane y Nabiki ya habían partido a la escuela, como un rayo se dirigió al baño y en menos de 10 minutos ya estaba listo para bajar a desayunar. Todo el proceso la pasó maldiciendo por lo bajo y murmurando palabras mayores.

Bajó inmediatamente y con velocidad devoró su desayuno atragantándose un par de veces mientras que su madre le contaba la pequeña conversación que habían tenido anteriormente con Akane y lo preocupada que estaba por la condición en que estaba.

Bebió de un solo golpe el Té que no estaba muy frío quemándose la lengua, se levantó ignorando el ardor producto de esa quemada y tomó su bolso corriendo de prisa a la puerta sin antes despedirse de su familia.

Con gran agilidad corría con la cerca de metal con un gesto claro de enfado mientras que en su mente solo había una sola persona. Akane.

-ni siquiera fue capaz de despertarme… ¿Qué pensó? ¿Qué me burlaría de ella?- lo pensó por unos segundos y después de analizar lo obvio suspiró pesadamente-claro que pensó eso…parezco idiota al hacerme semejante pregunta- Kuso…voy a llegar tarde- gruñó apresurando el paso dando perfectos saltos y presumiendo sus habilidades en frente de las demás personas- espero que el loco del director no este en la puerta esperando que llegue tarde-

Akane ya estaba en frente de las puertas del Furikan y cuando fue a dar el primer paso para adentrarse en el lugar no pudo continuar ya que una trompeta y el sonido del trote de un caballo le llamó la atención.

Desvió la mirada hacía su derecha y vio una nube de polvo acercándose con velocidad y cuando esta se disipó pudo observar a Kuno montado sobre un caballo blanco con su característica sonrisa y atrás de él venía Sasuke tocando la trompeta notablemente exhausto.

-AKANE TENDO…REINA DE MI CORAZÓN Y DUEÑA DE MIS PENSAMIENTOS…YO…KUNO TATEWAKI VENGO HOY PARA DECIRTE QUE QUIERO QUE TE CONVIERTAS EN LA ÚNICA CAPAZ DE AMARME- guardó el micrófono y cuando se fue a bajar del caballo este dio un brinco que hizo que aterrizara con la cara y fuera pisoteado por el no muy alegre animal.

Una gota estilo anime rodó por la cabeza de la peli-azul viendo con cara de espanto y extrañeza al muchacho tirado en el suelo- kuno-sempai- y otra de sus tonterías-

El castaño se levantó como si nada hubiera pasado y se peinó el cabello hacía atrás.

Detrás de él se podía observar a Sasuke luchando contra el caballo para que este se quedara quieto, cosa que le era imposible por se notaba como el pequeño hombre chocaba contra el piso con fuerza.

Kuno carraspeó y sonriendo egocéntricamente mientras que otra vez se peinaba el cabello hacía atrás rodeó con su brazo a la estática muchacha que en ese momento reaccionó de golpe.

-mi diosa de alma de tigresa…tú junto a la chica de cabellos de fuego gobiernas mi alma y cuando lo desees puedes hacerme tu esclavo y demostráremos el profundo amor que…-no pudo continuar con su "intenso" sermón gracias a un fuerte puñetazo que dio justamente en medio de su rostro cortesía de la furiosa jovencita de cabellos azulados.

-idiota…es muy temprano como para que comiences con tus estupideces- gruñó sacudiéndose las manos mientras que veía del soslayo al muchacho que caía hacía atrás con la nariz rota y el signo Takahashi en ambas manos.

Resopló desviando el rostro a un lado observando con desinterés al caballo que estaba sentado sobre el pobre sirviente el cual tenía la lengua afuera.

Suavizó su gesto al observar a alguien que se acercaba al lugar y entre cerró los ojos tratando de identificar a la persona y cuando lo hizo los abrió completamente al darse cuenta que era nada más y nada menos que su adorado tormento el cual venía convertido en chica con un gesto notorio de fastidio.

-¡shimatta! Es él- pensó totalmente paralizada mirando a los lados buscando un lugar para esconderse- pensé que llegaría más tarde-

Por mala suerte para él, terminó siendo mojado por la misma ancianita que siempre le arrojaba agua convirtiéndose inevitablemente en chica. Refunfuñando continuó su camino mientras que se exprimía la ropa sin mirar al frente.

-Qué suerte la mía- murmuró con el ceño completamente fruncido a la vez que sacudía los brazos intentado deshacerse del exceso de agua. Levantó la mirada para encontrase con la peli-azul en la entrada de la escuela- Akane- musitó parpadeando rápidamente y sin poder evitarlo, sonrojándose levemente.

-¿Qué haré? ¿Hablo con ella? ¡Claro que tienes hablar idiota! es tu oportunidad…tienes que aprovechar- caviló la ahora nerviosa pelirroja que tragando duro y temblando levemente se acercaba a paso lento hacía ella que al darse cuenta de ese acto comenzó a sudar frío.

-¡Kyaaaaaaaaaaaa! ¿Qué hago? ¿Qué hago? Kami ¡Ayúdame!- pensó desesperada al observar a la chica acercarse a ella.

Cuando le faltaba solo un par de metros para estar frente a frente con la chica…

-ohayou Ran-chan- saludó alegremente Ukyo detrás de la pelirroja la cual se sobresaltó por su aparición- por lo visto la anciana te mojó otra vez ¿ne?- intuyó con una alegre sonrisa.

Por supuesto que no notó el claro gesto de frustración que adoptó la jovencita y el suspiro de alivio que soltó la peli-azul.

Un brillo destelló en los ojos de Akane - es mi oportunidad- caviló presurosa a la vez que con sigilo daba unos pasos hacía atrás.

Kuno estaba terminando de despertarse y medio mareado se levantó otra vez y antes de poder decir algo un gran pisotón que le dio otra vez en medio de la cara lo hizo incrustar la cabeza nuevamente en el piso gracias a la menor de las Tendo que ignorando completamente su presencia lo pisó y con rapidez emprendió su huida al interior de la escuela.

-Ohayou Ukyo ¿me podrías permitir…- no pudo continuar cuando sintió una leve ráfaga de viento y cuando fijó la mirada al frente se percató de que Akane ya no estaba, solo se encontraba Kuno tirado en el piso con los ojos como espirales y balbuceando incoherencias- demonios- susurró entre dientes con frustración.

-¿Sucede algo malo?- preguntó la cocinera viendo a la jovencita murmurar palabras mayores haciendo que esta despertara.

-¿nani? Etto…nada…nada…será mejor que entremos…se nos hará tarde- riendo nerviosamente mientras que se soltaba del agarre de la chica.

Rascándose la nuca caminó unos pasos cuando el castaño se levantó de sopetón haciendo que gritara del susto.

-¡mi chica de cabellos de fuego! Estas aquí- expresó alegremente el rayo azul del Furikan a la vez que se ponía de pie y con una sonrisa se sacudió rápidamente su traje.

-vienes a buscarme para que nuestro amor sea por fin consumado ¿na?- añadió egocéntricamente guiñándole el ojo ocasionándole un terrible temblor a la pobre y asustada chica- Ven a mi brazos mi ángel- gritó meloso extendiendo los brazos pero antes de dar el primer paso terminó surcando los cielos gracias a un puñetazo cortesía de la enojada pelirroja.

-imbécil- musitó irritado mientras que se sacudía las manos observando con fiereza el pequeño punto en el cielo, el cual era Kuno ya muy lejos de allí.

Con la furia al tope se adentró en el instituto murmurando cosas seguido por la alegre cocinera que en su mente planificaba el romántico almuerzo que tenía pensado tener con él.

Ignoraron completamente a Sasuke que seguía debajo del caballo totalmente rendido y el animal relinchaba vencedor acostado sobre el pobre hombre.

Después de conseguir agua caliente en la cafetería, se dirigió al baño entrando rápidamente al de hombres y al minuto salió ya transformado en chico.

-¿listo? ¿Nos vamos al salón Ran-chan?- preguntó amablemente Ukyo quien lo había estado acompañando todo el rato desde que entraron en la escuela.

-hai…Ikimasho- contestó con una fingida sonrisa comenzando a caminar en dirección al aula siendo sujetado por el brazo por la alegre muchacha.

-Demonios…tendré que esperar hasta el almuerzo para poder hablar con ella…mi mamá tenía razón…debía haberse quedado en casa...esta muy cansada y puede ser peligroso…tengo que vigilarla-

Entraron en el aula de clases ignorando el grupo de chicos que estaban reunidos en frente del salón que al momento de entrar, todos viraron sus miradas hacía él. Suspirando con derrota se sentó en su puesto y se recostó en la mesa.

Levantó la mirada y se percató que Akane no estaba en su puesto- ¿Dónde esta?- se preguntó sabiendo a la perfección que ella ya debería de estar sentada.

Las amigas de la peli-azul se le acercaron llamando su atención.

-Saotome-kun ¿Sabes que le ocurre a Akane-chan?- preguntó una de las chicas con gesto de mucha preocupación.

Otra de las jovencitas se le acercó- ha estado muy extraña desde hace unos días…pensamos que se mejoraría en el fin de semana…demo…-

-¡Saotome! ¡Debes decirnos que le esta ocurriendo a Akane-san!- mencionaron al unísono los chicos de la clase dispuestos a linchar al asustado muchacho que ya estaba en un rincón del aula.

-etto…un momento…esperen- pidió observando con miedo el grupo de chicos que lo miraban de manera no muy agradable.

-¿Por qué tanto alboroto?- preguntó Ukyo algo extrañada, mientras que de fondo de podía observar como Ranma era literalmente masacrados por los enfurecidos y angustiados alumnos y este pedía ayuda inútilmente- además…¿Dónde esta Akane-chan? Ella entró primero que nosotros a la escuela-

-Akane-chan esta en la enfermería…apenas entró dijo que se sentía un poco mareada y segundos después se desmayó…-explicó Yuca con ganas de llorar. Al momento de escuchar lo dicho, Ranma se quitó de encima el montón de jóvenes que volaron como muñecos de trapos por el todo el salón- estamos muy preocupados por ella-

-¿en la enfermería?­-pensó totalmente paralizado comenzando a asustarse, segundo después tomó su mochila y a la velocidad de la luz abandonó el salón con dirección a la enfermería- Akane-

-¡Ran-chan!- lo llamó Ukyo, pero, ya estaba lo suficientemente lejos como para que escuchara- es obvio que esta preocupado por ella- se acercó a la puerta con la mirada triste y al instante pareció haber captado algo- ¡Un momento!...dijo ¿mareada?- se preguntó analizando profundamente.

De un momento a otro, un aura negra comenzó a rodearla siendo observada por los atemorizados compañeros que poco a poco se iban alejando de ella.

-Masaka…no es posible…mi Ran-chan no…-balbuceó dejándose llevar por la gravedad hasta quedar de rodillas dando un aspecto de abandonada y dolida- es imposible…ellos no…- sintió la sangre hervirle de la furia y de pronto atemorizando más a los ya asustados jóvenes se puso de pie- ¡Ranma Saotome! ¡Me pagarás esta cruel traición! ¡Jamás te lo perdonaré infiel!- gritó tomando su espátula para luego salir del salón a toda velocidad.

Los perplejos chicos sólo se miraron entre si tratando de comprender la extraña conducta adoptada por la castaña.

En la enfermería, Akane se encontraba acostada en una de las camillas. Empezó a fruncir el ceño dando signos de que iba a despertar, fue abriendo los ojos lentamente comenzando a recuperar la conciencia.

-¿Qué paso?¿Donde estoy?- balbuceo casi en un susurro parpadeando con rapidez intentado adaptarse a la luz del lugar- ¿Qué…qué sucedió?-

-Me alegra que ya te hayas despertado niña…le diste un buen susto a tus compañeros- habló una sonriente enfermera a su lado, la cual le dedicaba una linda sonrisa- uno de tus compañeros te trajo hasta aquí…te desmayaste en la puerta del salón de clases- explicó caminando hasta el estante donde estaban las medicinas y otros utensilios- por lo que me contó…dijiste que estabas algo mareada y luego perdiste el conocimiento-

-¿Me desmayé?- sentándose y mirando a los lados medio adormecida- estoy en la enfermería- sacudió la cabeza con fuerza- etto… ¿Desde cuando estoy aquí?- le preguntó a la encargada comenzando a preocuparse por lo que estuvieran diciendo sus amigos.

-no hace más de un cuarto de hora…- contestó acomodándose los lentes- los mareos y los desmayos son frecuentes cuando hay un fuerte agotamiento física y mentalmente…por lo visto no has dormido bien ¿ne?-

-etto…algo así…- habló sonrojándose levemente sintiendo avergonzada por lo crítico que se estaba poniendo la situación por culpa de esos exóticos y abrumadores sueños- ¡Shimatta! Eso se esta complicando… ¿Qué más puede pasar?- he tenido problemas para dormir-

De pronto, la puerta de la habitación se abrió bruscamente apareciendo un agitado Ranma que buscando con la mirada se encontró con una traumada Akane que tenía los ojos como platos.

-Kuso…por estar pensando de más… ¿Por qué se tuvo que aparecer?- caviló angustiada bajando la mirada completamente sonrojada.

-¡Akane!- corrió hasta estar al lado de la camilla donde estaba sentada su prometida- ¿Estas bien? ¿Por qué rayos no le hiciste caso a mi madre? Debiste haberte quedado en casa como te lo pidió- la regañó levemente olvidándose completamente la razón del problema por el cual ella terminó allí- lo importante es que ya esta bien- se dijo suspirando con alivio descargando toda la preocupación que tenía.

-Saotome-kun…- lo llamó la enfermera haciendo que él le prestara atención- no tienes por que preocuparte…la señorita Tendo esta mejor…le daré un medicamento para que recupere energías y luego podrá irse a casa a descansar- explicó amenamente observando como el chico le sonreía.

-Arigato…esas son buenas noticias- haciendo una reverencia- ¿Puedo quedarme aquí? Es que alguien tiene que acompañar a Akane a su casa y me ofrezco para la tarea- pidió totalmente serio y decidido.

La menor de las Tendo lo miró sin entender para luego esbozar una tierna sonrisa al ver como el artista marcial se preocupaba por ella- Tal vez no sea tan malo después de todo…quizás y hasta ya se le olvido el tema de los sueños-

-eres muy amable Saotome-kun…me alegra mucho que te preocupes así por tu prometida- alabó la señora muy conmovida por aquel gesto.

-etto…pues…no es preocupación…etto…-comenzó a balbucear nerviosamente viéndose metido en una situación tan vergonzosa para él y dijo lo primero que se le vino a la mente- es que…no queremos que Akane termine en medio de la calle como perro desvalido…sería un estorbo para la demás personas- riéndose frenética y exageradamente.

La tierna sonrisa desapareció para dar paso a una asesina y tétrica expresión al momento de escuchar lo dicho por el muchacho.

-Ranma…- levantó la mirada apretando el puño con fuerza mientras que una vena palpitaba fuertemente en su sien.

La repentina risa del joven cayó bruscamente cuando sintió como la sangre se le helaba al escuchar su nombre de la boca de su ya enojada prometida y girando el rostro como un robot intentó decir algo para retractarse, pero, ya era demasiado tarde.

-¡Eres un idiota!- le gritó antes de que pudiera al menos defenderse estampándole un puñetazo en medio del rostro haciéndolo volar hasta la pared- ¡Nadie te pidió que te ofrecieras!- replicó sacudiéndose las manos observando con fiereza al adolorido chico que seguía incrustado en la pared.

Por los pasillos del amplio instituto iba deambulando un muchacho de enorme mochila y con una bandana amarilla en la cabeza tratando de identificar el lugar en donde estaba.

-¿En donde estoy ahora? No sabía que existieran centro comerciales en los poblados de las montañas de Japón- se dijo mirando a su alrededor. Sacó nuevamente el mapa que él mismo había echo-Kuso… ¿en donde estoy metido ahora?- exasperó entre dientes volteando una y otra vez el papel frente a él.

Escuchó unos sollozos y levantó la mirada para encontrarse con Ukyo que caminaba como un zombie lentamente con unas cataratas surcando sus ojos mientras que un aura azul oscuro la rodeaba por completo.

-¿Ukyo-san?- susurró algo sorprendido caminando hasta colocarse a su lado- ¿Qué haces tan lejos de Nerima?-

La chica sin cambiar el macabro y depresivo gesto levantó el rostro mostrando su triste expresión ocasionando que el muchacho se asustara ya que parecía un fantasma

-Ryoga-kun…-susurró gimoteando suavemente para posteriormente unos segundos más tarde comenzara a llorar con fuerza lanzándose en los brazos de un aturdido chico de colmillos que la recibió sonrojándose levemente.

-Uky….Ukyo… ¿Qué…Qué ocu…rre?- preguntó torpemente al sentir las generosas proporciones de la chica restregarse en su pecho debido a los movimientos que hacía al llorar.

-estoy desecha…mi único motivo para mantener en pie a desaparecido…nos traicionaron…nos dejaron a un lado- mencionó entre sollozos desconcertado más al ya confundido muchacho. Levantó la cara mostrando sus enormes y aguados ojitos de cordero conectando su mirar con la de él- Akane y Ran-chan han…han…Ranma es un infiel…un mentiroso… ¿Cómo pudo hacerlo?- protestó aferrándose más en la camisa del joven.

Estaba completamente confundido, pero, al escuchar los nombres de su querida diosa y de su molesto rival se puso en alerta- ¿De que hablas? ¿Por qué dices eso? ¿Dónde esta Akane-san? Dime- exigió sin conseguir respuesta alguna.

Por el mismo pasillo venía Shampoo dando pequeños saltitos y tarareando una melodía- Hoy ser el día de Shampoo…mi airen y yo almorzar juntos y solos disfrutando de rica comida para que luego airen quiera besar a Shampoo- animada se imaginaba la situación con las manos en las mejillas completamente sonrojada y una sonrisa de enamorada.

Salió de su pequeño mundo de fantasías al ver a una pareja en mitad del pasillo muy abrazados y al percatarse que eran sus ya conocidos amigos se les acercó rápidamente.

-¡Yo saber que chica espátula quedarse con chico perdido!- exclamó muy sonriente- Darse cuenta que no ser rival para Shampoo y rendirse…tomar una excelente decisión…Shampoo ser la única capaz de hacer feliz a Ranma-

-matte Shampoo…no es así…algo le pasa a Ukyo- rectificó Ryoga algo preocupado observando a la deprimida chica que cada vez se aferraba a él.

-¿A no? Pues…yo no tener tiempo para ayudar…tener que encontrar a mi airen- y cuando iba a comenzar a caminar la castaña susurró algo que no pudo entender.

-es tarde…-repitió con voz más alta llamando completamente la atención de ambos jóvenes. Se separó completamente del muchacho y con un gesto tétrico y decaído comenzó a caminar como un muerto viviente mientras que unos fantasmitas la rodeaban.

-¿Qué quieres decir con que ya es tarde?- preguntó Ryoga.

-¿Qué querer decir con eso? Además ¿Dónde estar Ranma?- exigió Shampoo empezando a impacientarse.

-esta con Akane…en la enfermería- respondió con pesadez sin detenerse. Ambos muchachos se miraron entre sí y antes de volver a preguntar ella se les adelantó girándose, quedando frente a ellos- Akane sufrió un desmayo por un mareo y Ranma fue a buscarla inmediatamente…es obvio lo que pasa-

-¡¿Akane-san esta en la enfermería?!- se acercó y tomó por los hombros a la afligida chica- ¡Dime en donde esta esa enfermería! ¡Tengo que ir a ver a Akane-san! ¡Dime!-

-¡Eso ser imposible!- gritó Shampoo llamando su atención y cuando volteó se encontró con una enfurecida chica que temblaba de la rabia con un aura roja rodeándola completamente- ¡Chica violenta no tener derecho! ¡Yo ser única con quien Ranma pueda hacerlo! ¡Eso no ser posible!- exclamó entre dientes.

En la enfermería, Ranma estaba sentado en una silla al lado de la camilla en donde estaba Akane acostada. Con una mano sostenía una bolsa de hielo que la encargada del lugar le había dado para calmar un poco el dolor por aquel golpe que había recibido anteriormente.

-Kuso…yo y mi bocota…mi cabeza es quien sufre las consecuencias…- miró de reojo a su prometida quien le daba la espalda por estar acostada de medio lado- ese desmayo fue consecuencia de su mal dormir ¿Habrá una solución para que deje de soñar con…conmigo?- se sonrojó levemente al imaginarse que clase de sueños tenía la jovencita mientras que el agua de la bolsa comenzaba a correr por su rostro debido a la inesperada y repentina elevación de temperatura en su cuerpo.

Sacudió la cabeza con fuerza antes de inmiscuirse más en ese mundo nada santo en su mente- baka…no es momento para estar pensando en esas cosas…lo primordial es la salud de Akane…luego le preguntaré y hablaremos sobre eso…demo…estamos solos…claro que con la enfermera…demo…podemos hablar tranquilamente y no hay peligro de que ella pueda huir…-

Dejó la bolsa en su cabeza y cruzó los brazos pensando en cual opción era más factible para el momento- en este lugar son pocas las posibilidades que nos interrumpan y además…además…-tragó en seco- ella esta literalmente acorralada…quizás así no tenga más opción que escucharme-

Por otro lado, Akane trataba de pensar en cosas bonitas y lindos paisajes para poder calmarse, sin embargo, al tener a su prometido detrás de ella la hacía poner más nerviosa a cada segundo que pasaba. Sabía perfectamente que no tenía escapatoria si Ranma decidiera hablar sobre lo ocurrido el día anterior.

Temía que sus peores pesadillas donde él se burlaba y no la correspondía se hicieran realidad aumentado más sus nervios mientras que se aferraba con fuerza a la sabana de la camilla.

-Chicos…-los llamó la enfermera poniéndose de pie y tomando sus gafas de la mesa- tengo que ausentarme por unos minutos…esperen aquí…ya regreso- explicó para dirigirse a la puerta y posteriormente abandonar la habitación quedando así ambos jóvenes completamente solos en el lugar.

El corazón se le paralizó y trago en seco al sentir como la puerta se cerraba dejando así un silencio bastante aterrador donde el único sonido que escuchaba era la de su ajetreada respiración.

-¡Shimatta! ¿Ahora qué hago?- se preguntó desesperada. Respiró hondo tratando de tranquilizarse para buscar una solución sensata y salir de ese problema- tal vez si le digo que no quiero hablar se quede tranquilo y se le olvide el tema…eso es…le diré que se olvide de todo… que no pienso hablar sobre eso-

Al momento de que la enfermera abandonó el lugar, Ranma se tensó considerablemente comenzando a ponerse nervioso otra vez.

-Kuso…tranquilo Ranma…esta es tu oportunidad…tienes que hacerlo…tienes que hablar con ella como de lugar- se dijo convenciéndose así mismo. Respiró profundo apretando los puños con fuerza y se puso de pie juntando todo el valor posible para poder llevar a cabo lo que tenía que hacer.

-¡Lo haré!- pensaron al mismo tiempo completamente decididos.

Akane se sentó sin mirar a los lados aún convenciéndose a si misma- lo haré…tengo que hacerlo…es la única forma que tengo para librarme de todo esto-

-es mi oportunidad…no debo desperdiciarla…tengo que hacerlo…tengo que lograrlo… ¡valor Saotome!… ¡Valor!- caviló decidido respirando hondo buscando todo el valor que necesitaba para seguir adelante.

Respirando hondo por última vez. Voltearon en el mismo instante y…

-¡Akane!...!Ranma!- hablaron a la vez que se encontraron al mismo tiempo a corta distancia ya que Akane se había arrodillado y él se había acercado.

Sus mejillas se tornaron de un carmín intenso al segundo en que sus miradas se cruzaron perdiéndose mutuamente en esa laguna sin fondo que eran aquellos deseos que tenían el uno por el otro.

Sin pensar en otra cosa que no fuera la persona que tenían en frente poco a poco la distancia entre ellos se iba acortando hasta que…

-¡Airen!- gritó Shampoo abriendo la puerta de golpe con los bomborines en mano ocasionándoles casi un paro cardíaco a los pobres muchachos. Por el susto, Ranma se echó hacía adelante llevándose consigo a la impactada jovencita cayendo los dos al otro lado de la camilla.

Quejándose del dolor, Ranma se reincorporó lentamente frotándose la cabeza-kuso…eso dolió…- mencionó abriendo los ojos encontrándose con su prometida debajo de él- Akane… ¿Estás bien?-

-hai…genki desu…-respondió adolorida abriendo los ojos para encontrarse con él a poca distancia haciendo que el corazón se le acelerara de pronto y recordara lo que estaban apunto de hacer- ¡Qui…quítate de encima!- le ordenó torpemente.

El muchacho asintió algo asustado por aquella reacción y se puso de pie ofreciéndole la mano a la joven para que se levantara. Ella aceptó tímidamente dándole un gracias casi en un susurro.

La amazona los encontró y gruñendo de la rabia inmediatamente se les acercó- ¡Allí estar!-tomando de la coleta a un desprevenido Ranma que chilló del dolor mientras que esta lo arrastraba- Tener que darme buena explicación…- lo dejó en el suelo y un segundo más tarde lo agarró por el cuello de la camisa- ¡¿Qué estar sucediendo aquí?! ¡Airen no poder haber traicionado a Shampoo con chica violenta!-

-Sham…Shampoo…suéltame…me estoy ahogando- suplicó casi desmayado por el fuerte agarre de la chica, parecía un muñeco de entrenamiento siendo bruscamente maltratado- ¿De que…estas…hablando?-

Akane fulminó con la mirada a la enfurecida chica mientras que se sacudía el uniforme- ¿Qué esta haciendo esa odiosa aquí? Lo más seguro es que Ranma la invitó…baka- se dijo mentalmente mientras que los celos comenzaban a emerger en su interior.

-¡Akane-san!- habló Ryoga apareciendo en la entrada buscando con la mirada a su querida damisela y cuando la divisó de un sólo salto llegó hasta ella tomándola de las manos- Akane-san ¿Estás bien? Apenas me dijeron que estabas en la enfermería vine inmediatamente a ver como estabas…estaba muy preocupado-

-Ryoga-kun…estoy bien…descuida…- contestó riendo sorprendida- me alegra verte otra vez-

Mientras que un feliz y atontado Ryoga se deleitaba de la dulce sonrisa de su amada y un asustado Ranma era asesinado visualmente por una furiosa amazona, en la entrada de la habitación se encontraba una deprimida y devastada Ukyo con un gesto que espantaba a cualquiera.

-Ran-chan…no pudiste haberlo echo…no pudiste-

Los presentes la miraron entre asustados y extrañados a excepción de Shampoo que trataba inútilmente de controlar su furia.

Se acercó hasta quedar en frente de Ranma quitando de un empujón a la amazona.

-¿Ukyo? ¿Qué…qué te pasa?- preguntó totalmente desconcertado por todo lo que estaba pasando.

-¿por qué?... ¿Por qué me hiciste esto?- murmuró levantando la mirada para encontrarse con la del chico que más confundido no podía estar- ¿Por qué ella? ¿Por qué Akane? Yo te habría dado lo que quisieras si lo hubieras pedido…-

-¿Nani? ¿De que estas hablando?... ¿Qué esta pasando?- preguntó nuevamente más desubicado que antes tratando de entender lo que estaba pasando en ese momento.

-¡Yo no permitirlo! ¡Chica violenta no tener ese derecho!- protestó Shampoo casi en grito- Shampoo ser la única con ese privilegio…Airen poder hacerme lo que quiera- se ofreció abrazándose así misma siendo observada por los demás con gotitas estilo anime rodando por sus frentes.

-¿Qué esta pasando aquí? Ranma…dile a tus prometidas que se vayan…están haciendo mucho alboroto- pidió la peli-azul cruzando los brazos-ese tonto…como siempre se queda con los brazos cruzados sin hacer nada…es un idiota-

-¿Y por qué yo? Yo no les dije que vinieran hasta aquí…además…¿Por qué no dices lo mismo de Ryoga? ¿A él si puedes dejarlo aquí?- reclamó celoso señalando al chico de la mochila.

-No seas imbécil Ranma…yo vine por que estoy preocupado por Akane-san- objetó el acusado- yo no soy ningún estorbo por que puedo ayudarla a recuperarse…no soy ningún bueno para nada como otros- agregó punzante haciendo enfadar a su rival.

-¿! Qué intentas decir con eso idiota!? ¿! Quién es el bueno para nada aquí?! ¿Eh? P-chan- mencionó diciendo burlón la última palabra dándole énfasis.

-¿A quien le estas diciendo P-chan?- gruñó teniendo una batalla visual entre ellos.

Akane iba a intervenir, pero, unos escalofríos recorrer su espalda al sentir dos frías miradas sobre ella y al voltear se encontró con Ukyo y Shampoo observándola con mucho rencor.

-¿Qué les pasa a ellas? ¿Por qué me miran así?- se preguntó entre confundida y asustada.

-Akane…de esta no te salvas…no les perdonaré lo que ustedes hicieron…son unos traidores- amenazó Ukyo sacando su espátula- no se los voy a perdonar.

-Tú no tener ningún derecho de tocar a mi airen…yo ser la única con ese derecho- añadió Shampoo preparándose para pelear.

Ambos muchachos dejaron su batalla visual al percatarse como las dos chicas pretendían atacar a la menor de las Tendo y sin pensarlo dos veces se interpusieron para protegerla.

-¿Acaso se volvieron locas? ¿Qué rayo les pasa a las dos? Akane no tiene culpa de nada- aseveró el chico de la coleta.

-Nadie tocará ni un sólo cabello de Akane-san…tendrán que pasar por encima de mí para poder hacerlo- mencionó Ryoga muy serio y decidido.

-¡Qué tonto eres Ryoga! ¿Acaso no te das cuenta de lo que esta pasando?- preguntó la castaña dándole ironía a la interrogante- Ellos dos hicieron algo imperdonable-

-¿Nani?- preguntaron los acusados al mismo tiempo completamente perdidos de la situación.

-¿Ahora que mosca les picó a ustedes? ¿De que demonios están hablando? Estoy muy confundido- exclamó Ranma rascándose la cabeza con unos cuantos signos de interrogación sobre la cabeza.

-¿De que nos acusan? ¿Qué hicimos para que ustedes estén así?- preguntó Akane con las manos en el pecho.

-¡No sean tan descarados par de mentirosos! ¡¿Cómo pueden estar tan tranquilos después de todo lo que esta pasando?! - replicó Ukyo entre dientes tratando de no volver a llorar. Se tapó la cara con ambas- Recuerden que después de esto no hay otra solución que no sea el casamiento- agregó llorando dramáticamente.

-¡Yo no permitir eso! ¡No permitir que Airen se case con chica violenta! ¡Yo ser la única que puede tener descendencia de airen…nadie más!- gritó Shampoo como niña malcriada no queriendo entender que la realidad era cruel.

-un momento…- dijo Ryoga percatándose a lo que se referían los dos jovencitas- ¿Casamiento? ¿Descendencia? entonces…- su gesto se tornó triste y tétrico. Y volteando como un robot a mirar al par de chicos se fue alejando poco a poco- entonces…Akane-san esta…esta…- cayó de rodillas en el suelo con dos cataratas surcando sus ojos.

En ese instante, Akane y Ranma comprendieron cual era el problema.

-ellas piensas…piensan que Ranma y yo…que él y yo hicimos…- su cara se tornó completamente roja al darse cuenta de la idea que tenían ambas chicas.

-ellas creen que Akane y yo…que ella y yo estamos…que hicimos…- quedó de piedra y con la boca abierta completamente rojo como un tomate maduro.

La puerta del lugar se abrió apareciendo la enfermera que puso gesto de sorpresa cuando vio a la multitud con diferentes gestos.

-eh…me alegra ver que más de tus amigos te hayan venido a visitar- dijo entrando en la habitación ignorando el alboroto anterior- me alegra mucho que ya te encuentres mejor…ahora deberías de irte a casa para que recuperes fuerzas…recuerda no desvelarte más…el cansancio puede ser muy perjudicial-

-dijo ¿cansancio?- murmuró Ukyo algo confundida olvidando por completo todo enojo anterior, se giró para quedar frente a la encargada- Entonces… ¿Akane no esta…no esta esperando un bebé?- preguntó en voz alta con los ojitos brillosos de la emoción.

-¿Chica violenta no tener hijo de airen?- preguntó Shampoo igual de emocionada.

Detrás de ellas, estaban dos chicos paralizados como piedras y con sus rostros totalmente desencajados.

-¿Embarazada?...Iie…la señorita Tendo sólo estaba cansada…ese desmayo fue sólo producto del agotamiento- respondió algo desconcertada por aquellas preguntas- ¿Ustedes pensaban eso? Sabemos que ellos se quieren pero son muy jóvenes para esas cosas-

La dos chicas vieron ángeles revolotear a sus alrededores al darse cuenta que sus conclusiones eran algo precipitadas. Se Tomaron de las manos con sus rostros brillosos de felicidad y comenzaron a saltar muy animadas.

-¡Yokatta! Ya estaba muy asustada…pensé que ya todo estaba perdido- dijo la cocinera de okonomiyakis oyendo una música celestial retumbar sus oidos.

-¡¿Pues que esperaban?! ¡Ustedes dos sólo confunden las cosas!- reclamó Ranma después de recuperarse del pequeño episodio de shock mental muy apenado por lo que acababa de ocurrir- estas dos simplemente están locas-

-¡Que tontas son! ¿Cómo pudieron pensar eso?- objetó Akane igual de avergonzada también regresando al mundo de los vivos- que vergüenza… ¿Cómo pudieron pensar tal cosa?-

Las dos chicas festejaban alegremente por aquella noticia ignorando aquellos reclamos.

Ryoga estaba sentado abrazado a sí mismo con las piernas de por medio en un rincón balbuceando cosas con un aura deprimente a su alrededor, no había escuchado nada de lo dicho anteriormente ya que solo pensaba en lo que se acababa de enterar mientras que lloraba como niño abandonado.

-mi dulce Akane-san…ella…ella…no puede ser…mi corazón esta destrozado…mi alma esta herida- balbuceaba con dolor.

Ranma y Akane veían al par de chicas bailar con un leve tic nervioso en un ojo, se miraron entre sí y luego voltearon el rostro más sonrojados todavía. Apenas estaban digiriendo lo que acaban de vivir. Más apenados no podían estar.

Esa si que son conclusiones precipitadas.

Continuará…

Konnichiwa!!

Antes que nada…quiero decir algo en mi defensa…3…2…1

GOMEN NEE POR DESPARECER TAN DE REPENTE!!

Quiero disculparme por haberme desaparecido sin decir nada…pero he vuelto renovada con nuevos capítulos y nuevas obras que pronto serán publicadas (más pronto de lo que ustedes piensan) jejeje…

Como forma de redimirme les he traído un capítulo súper extra largo…espero que lo hayan disfrutado…

Términos en Japonés:

Ohayou: buenos días

¡Yatta!: ¡Ya se!; ¡Lo Tengo!

Ikimasho: vamos

Masaka: imposible; no puede ser; no puedo creerlo

Yokatta: Que bien; me alegro

Genki desu: estoy bien

Matta nee: hasta luego

Matte: espera

Muchísimas gracias a los que me han esperados…se los agradezco inmensamente…

Estaré esperando ansiosa sus comentarios con felicitaciones, críticas, regaños (supongo que habrán muchos ¬¬U) y todo lo que se les ocurra…lo importante es que envíen sus review…

Plisss…no se les olvide sus review…por fiissss…sólo son cinco minutitos…adoro sus comentarios…quiero comentarios!! Jejeje…bueh…regresando al tema principal…espero que hayan disfrutado de esta nueva entrega…

Por cierto…ya se me olvidaba…quiero invitar a todas y a todos a mi nueva presentación que muy pronto publicaré…mi primer fic alternativo de varios capítulos llamada "Novios cruzados" protagonizada por la pareja más conocida de Nerima, Japón y por supuesto…por el mundo entero (bueno…eso creo yo ¬¬U) así que espero verlos por allá dándome su valiosa opinión…

Nos veremos pronto en una próxima entrega…

Matta nee