Capítulo 4º "Nueva vida, nuevos problemas"

Como habían quedado, Bella fue a las 9 de la mañana siguiente al despacho de Carlisle después de haber dejado a Khori con Alice y Jasper. Cuando llegó encontró a Tanya sentada en su silla delante del escritorio. Cuando Tanya la vio entrar puso cara de asco antes de hablarle.

-¿Qué hace aquí? ¿Hoy no trae a su monstruo con usted?

-Estoy aquí porque Carlisle me lo ha pedido y el único monstruo que ha pasado por esta oficina eres tú. Pero si te referías a mi hija, hoy la reunión con Carlisle no tiene nada que ver con ella.

Tanya la miró con veneno en los ojos, odiaba a esa chica por como la trataba, por que parecía una supermodelo al andar, porque la había dejado mal delante del Dr. Cullen, pero sobre todo porque había conseguido que Edward se fijara en ella.

-El Dr. aun no a llegado. Si quiere esperarle, no tardará mucho- Dicho eso, la ignoró completamente.

Bella se sentó en las mismas sillas que hacía dos días había ocupado con Edward y con Khori para esperar a Carlisle. No llevaba ni cinco minutos esperando cuando sonó su móvil.

-¿Diga?- No había mirado el número.

-Hola preciosa, ¿ya estás con mi padre?

-No aun no a llegado. Estoy esperando junto a su despacho.

-No creo que tarde mucho, pero mientras estés ahí fuera me gustaría que me hicieras un favor.

-Claro, dime...

-...No dejes de pensar en mi

-¡¡¡Edward!!!- Bella se sonrojó- Eso lo hago sin que me lo pidas. Haz tu lo mismo conmigo.

Se despidieron y Bella pudo comprobar que Tanya la fulminaba con la mirada, Bella no pudo evitarlo y le dedicó una sonrisa, mostrándole lo feliz que se sentía.

-¿Te estás riendo de mi?

-No, solo he sonreído, no hay nada de malo en ello.

-Sonríe lo que quieras, pero ten bien claro que Edward es mío y de nadie más.

-No he visto tu nombre en él.

-¿Cómo te atreves a hablarme así?- Tanya abofeteó a Bella justo cuando entraba Carlisle.

-¿SE PUEDE SABER QUE HACES?

-Le enseño una lección a esta chica, cree que puede ir por ahí diciendo que está con su hijo, y eso es mentira, su hijo me quiere a …

-¡¡¡CÁLLATE!!!- Gritó Carlisle furioso- Primero, Bella es la novia de Edward, por lo que de lecciones nada. Segundo, aunque fuera mentira, no eres quién para decirle nada ¿¡ENTIENDES!? Y tercero, vacía tu mesa, estás despedida.

-¿Qué? ¿Despedida? ¿Por qué? ¿Por esta mojigata?

-Si, despedida, has oído bien. Bella no tiene nada que ver con tu despido, te iba a despedir de todas formas, no haces bien tu trabajo. Y cuidado con llamar mojigata a la novia de mi hijo.

-¿Cómo puede creerse que Edward esté saliendo con ella? Él nunca me haría eso.

-Edward nunca ha tenido que rendirte cuentas, y lo creo porque ayer nos la presentó a mi y a mi mujer formalmente.

Tanya se quedó con la boca abierta y miró a Bella con irá, se giró y empezó a recoger sus cosas.

-Bella vamos a ponerle hielo a tu cara, se está hinchando y no puedo dejar que mi nueva secretaria vaya con un pómulo del tamaño de una pelota- Dijo Carlisle sonriéndole.

-¿Ella va a ser su nueva secretaria? ¿Me cambia por ella? Pero si no tiene experiencia en el campo, seguro.

-Bella hará un trabajo excelente en comparación con el tuyo. Ahora sal de aquí.

Tanya salió por la puerta y cogió el ascensor para salir del edificio con todas sus cosas. Después Bella y Carlisle se quedaron a solas.

-Gracias por defenderme, no tenías porque.

-Claro que si, no permito que nadie trate a los demás así, y menos a un miembro de la familia- Dijo apoyando un poco de hielo en el pómulo de Bella- Bueno, ahora ves a tu mesa. Lo único que tienes que hacer es pasarme las llamadas y apuntar a los pacientes, normalmente dejo 45 minutos entre cada paciente. Y de once a doce es nuestra hora de almorzar y de tres a cinco la de comer por lo que a esas horas no apuntes a nadie. Cuando tenga una reunión o alguna operación te lo informaré para que cambies la cita de los pacientes de ese día. Y si llega algún paquete a mi nombre me lo dices por el teléfono y yo te diré que hacer con él. Por cierto, libras los fines de semana y los festivos ¿Alguna duda?

-No, es más sencillo de lo que imaginaba. Creo que me las podré apañar bien.

Carlisle le sonrió antes de entrar a su despacho. Bella se sentó en la silla y miró la agenda mientras sostenía el paño con hielo en su cara. Mirando las semanas siguientes vio la operación de su hija para el lunes de dos semanas después. No pudo evitar sonreír al ver como se estaban preocupando porque ella y Khori salieran adelante.

El día pasó rápido para Bella, cuando llegó la hora de salir, a las nueve de la noche, llamó a la puerta del despacho de Carlisle para despedirse y salió del edificio. Cuando iba caminando por la calle unas manos le taparon los ojos.

-Adivina quién soy...

-No se... ¿El hombre más guapo que pisa la tierra?

-Que bien me conoces- Dijo Edward riéndose mientras la giraba, al hacerlo vio su pómulo aún hinchado- ¿Qué te ha pasado?

-Tanya me pegó porque creía que estaba burlándome de ella por decir que estaba contigo.

-¿Qué te pegó? Dónde está que la mato...

-No importa Edward... Ahora ya está. Tu padre me defendió y la tiró.

Edward la abrazó y se quedó en silencio durante unos minutos, en los cuales Bella pudo sentir como suspiraba para calmarse.

-Bueno, cuéntame como te a ido en tu primer día. ¿Te gusta el empleo?

-Ha sido estupendo, me encanta. No se como agradeceros todo esto. En serio.

-No hay que agradecer nada pero si te empeñas en hacerlo me conformo con que el sábado vayamos a cenar solos y el domingo nos vamos con Khori a pasar el día.

-¿Lo dices en serio?

-Claro que lo digo enserio- Respondió Edward mirándola fijamente- Si vamos a tener una relación, tendré que ganarme a tu hija. Y espero que me permitas tratarte como mi dulce novia.

-Gracias. Y hablando de mi hija, tengo que recogerla de casa de Alice, ¿me acompañas?

-Claro, si por eso he venido, a recogerte y a ir a por ella.

Los dos subieron al coche de Edward y llegaron rápidamente a casa de Alice. Cuando llamaron a la puerta fue Jasper el que les abrió.

-Hola- Dijo sonriendo- Pasad.

Alice estaba jugando con la niña mientras Jasper acababa unos papeles para su trabajo. Alice era una chica bajita y delgada con aspecto de duende. Le encantaba la moda y era una histérica de las compras. Jasper era un chico alto y rubio de ojos azules, un poco tímido al principio pero muy amable.

-¡¡¡Mami!!! Tía Alice me ha comprado ropa nueva.

-¡¡¡Alice!!! Quedamos con que nada de regalos hasta su cumpleaños...

-Pero Bella, su ropa ya estaba pasada de moda. No puedes permitir que tu niña no vaya a la última.

-Me da igual, no puedes comprarle algo cada vez que cambie la moda, la estás malcriando.

-Bueno, ahora ya está hecho- Dijo sonriendo a Bella.

-Khori recoge tus cosas, es hora de ir a casa.

Mientras la niña recogía sus juguetes, Edward cargó las bolsas de ropa que había comprado Alice. Una vez todo guardado se despidieron y subieron al coche. Bella tenía a Khori en brazos donde dormía plácidamente.

-Voy a tener que comprar una silla para ella, como la policía vea que la llevas en tu regazo nos pondrán una multa.

-No hace falta que adaptes tu coche, ya miraré yo algún coche.

-No, de eso nada, lo que tú ganas es para todo lo médico que necesite la pequeña y lo que yo gano es para los tres.

-Oye, ahora que me he dado cuenta, no me has dicho en que trabajas tú.

-Cierto, no te lo he dicho- Respondió Edward para luego quedarse en silencio.

-¿No me lo vas a decir?- Preguntó Bella molesta.

-Si, pero quería hacerte rabiar un poquito.

Bella lo miró con cara de enfado fingido.

-Al igual que mi padre yo también soy médico, pero yo soy neurocirujano.

-¿En serio? Que pasada. Eso es complicadísimo. Antes de dejar de estudiar estuve barajando medicina entre otras y cuando vi esa rama la descarté de inmediato por lo complicada que era.

-¿Alguna vez has pensado en volver a estudiar?

-Lo he pensado pero no veo como, entre el trabajo y Khori no tengo tiempo.

-No digo ahora, pero si más adelante pudieras, ¿Qué estudiarías?

-Creo que literatura. Soy una gran aficionada de la palabra escrita. Me encanta leer y escribir.

-No sabía que escribías. Algún día me tienes que dejar leer tus historias.

-Algún día- Respondió haciéndole entender que ese día estaba muy lejos.

Cuando llegó al apartamento encontró una carta en el suelo, Edward le cogió a Khori de entre los brazos y la llevó a la cama mientras Bella leía la carta. Al volver la encontró pálida, en el mismo lugar donde la había dejado leyendo. Se acercó despacio a ella y le cogió la mano.

-Bella... ¿Estás bien?

-Si...- Dijo girándose hacia él y mostrándole la carta- Es de mi madre.

-¿No dijiste que no quería saber nada de ti?

-Si, pero me dice que va a venir a verme. La he odiado tanto desde el día que me enteré de mi embarazo que no se como me siento ahora.

Bella empezó a llorar sobre la camisa de Edward y él lo único que pudo hacer fue consolarla y abrazarla durante el resto de la noche, hasta que el día siguiente apareció por las ventanas prometiendo traer con sus rayos nuevas preocupaciones y problemas.