Shadow of Love

Todavía podía sentir la calidez del esbelto y frágil cuerpo de Nana recargado contra el mío, me estremecía al recordar la sensación de su cabello siendo acariciado por mi mano. No importaba cuando tiempo hubiera pasado, ni cuantas cosas hubieran pasado en ese tiempo... ni un solo momento había podido dejar de pensar en ella.

La mañana siguiente al cumpleaños de Ren, Miu y Yasu se habían ido temprano de la posada debido a que ambos tenían trabajos a los que debían atender. Por el contrario, Shin llego poco después de las diez de la mañana para felicidad de Satsuki. Por si fuera poco traía un regalo para la pequeña niña. Comenzaba a estar de acuerdo con Nana y creerme que en verdad un día cumpliría la promesa de casarse con ella.

Salimos poco después a pasear por la ciudad. Satsuki no se separaba de Shin, por lo que yo iba platicando con Nana. La mayoría cosas sin importancia. Que habíamos hecho los últimos meses, como había cambiado la ciudad, la boda de Yasu y Miu que se aproximaba... incluso sobre el clima que había; cosas sin importancia en su mayoría. Aún así, incluso aquellas pequeñas cosas me agradaba poder platicarlas con Nana, el simple sonido de su voz conseguía que una sonrisa se dibujara en mi rostro. ¡Dios! Seguro que si esa drag-queen me viera ahora se burlaría de mí diciendo que estaba peor que colegiala enamorada... Pero... posiblemente me habría hecho también muy feliz que lo hiciera... porque eso significaría que estaba con nosotros y no en Dios sabe donde...

Estábamos comiendo en un pequeño restaurante de sushi cuando ocurrió. Bromeaba sobre el antiguo apodo de Nana: Hachi, y como esta me había dado su cuarto para quedarse en el de nuestra Nana porque tenia miedo de los fantasmas, cuando de pronto en el televisor donde pasaban un partido de béisbol, entraron los comerciales y una voz que me resultaba sumamente familiar provoco que volteara a ver.

Yuri finalmente había dejado las películas porno y había conseguido forjarse su carrera como actriz respetable. Este año protagonizaba dos películas con muy buenas criticas ambas y se decía que la habían solicitado para una película de Hollywood. En ocasiones me escribía correos contándome lo que le ocurría, también pidiéndome que volviera pero... eso era inútil.

Había permanecido cinco años a su lado, incluso ya habíamos fijado una fecha para la boda. Había estado a su lado cuando finalmente dejo las películas triple X y comenzó en pequeños comerciales, luego breves apariciones en programas. Los que nos veían decían que parecíamos la pareja perfecta pero... no lo éramos. Poco a poco comencé a cansarme de sus desplantes, de como recurría a las lagrimas para chantajearme y convencerme de permanecer a su lado. Nuestra relación iba en pique. Desde un principio yo conocí sus defectos y aun así la acepte... como diría Nana, deseaba convertirme en el caballero de brillante armadura de las chicas. Pero no era así, con el tiempo me di cuenta y fue la razón por la que cancele la boda.

Al mirar la sonrisa de Hach... de Nana al jugar con su hija me convencí por completo. No deseaba ser el caballero de brillante armadura de cualquier chica... deseaba ser SU caballero de brillante armadura. Me costo trabajo admitirlo, pero en Yuri solo podía ver la sombra de mi Nana. La Nana que yo mismo con mi cobardía había alejado de mí…

Si aquella noche hubiera estado ahí… sino hubiera entrado en pánico al escuchar la voz de Takumi diciéndome aquellas palabras… diciéndome que Nana estaba embarazada. Si hubiera tenido un poco de confianza en Nana… de confianza en mi mismo…

Desde entonces no ha pasado un día en el que no me arrepintiera, en el que no me hubiera preguntado que habría pasado si no hubiera sido tan cobarde. Yo sabía que lo que Nana y yo teníamos era especial, que nada de lo que hubiera entre ella y Takumi se comparaba pero… me asuste, y sin siquiera darme cuenta, estúpidamente se la había entregado a Takumi en bandeja de plata… Sin más había entregado a la mujer que amaba a alguien que sabía dentro de mí que nunca la haría feliz… pero ¿Qué podía hacer? No tenía dinero… Blast aun no despegaba ¿Qué habría podido hacer por ella? ¿Por el bebe que esperaba? Eso fue lo que me dije pero… si realmente lo hubiera deseado, si realmente hubiera tenido el valor se que habría sido capaz de sacarlos adelante… Se que hubiera podido… Pero al final, deje que mi miedo me venciera y le di la espalda a la mujer que amaba cuando esta mas me necesitaba…

Cuando supe que volvía a Japón dejando atrás a Takumi, incluso cuando una parte de mi conciencia me decía que debía sentirme mal, no me había sentido tan dichoso en años. Podía volver a estar a su lado sin preocupaciones. Para aquel entonces estaba seguro que habría de cierta forma superado lo que había pasado entre nosotros y quería que volviera a ver en mi a un amigo, quería demostrarle que su presencia ya no me lastimaba, así como esperaba que la mía no la lastimara a ella… Solo deseaba poder permanecer a su lado.

Terminamos de comer y Satsuki nos hizo prometerle que iríamos a un pequeño festival que había en un templo. En cuanto presumí de mis grandes habilidades en el tiro Satsuki se colgó de mi brazo para que le consiguiera un conejo de peluche que había entre los premios.

Al final fui incapaz de conseguirlo, pero aún así Satsuki estallo en júbilo cuando le entregue un pequeño llavero de Domo y un paquete de Pockys y no pude evitar contagiarme de su felicidad. Nana también parecía algo diferente cuando nos reunimos de vuelta con ella y con Shin, tenía una gran sonrisa dibujada en su rostro que hizo que mi corazón se acelerara por unos momentos.

Y entonces, yo aun incapaz de mover un solo músculo observe como Shin se adelantaba con Satsuki de vuelta a la posada, Nana avanzo unos pasos tras ellos, pero entonces se volvió a mí y estiro su mano para que yo la tomara y volviéramos juntos a casa…

Mientras tomaba su mano, no pude evitar preguntarme…

¿Qué tal si….?