A little pain

Al fin había llegado el día de la boda de Yasu con Miu y de pronto era como si muchas cosas se hubieran venido de golpe. Aunque me estaba quedando en el departamento de Nana difícilmente la había podido ver los últimos días pues se la pasaba al lado de Miu arreglando los últimos detalles, Shin estaba trabajando horas extras para poder estar libre en la boda y mi tiempo con Yasu se vio limitado con la llegada de Takumi y Naoki desde Londres. En lo personal Naoki siempre me había agradado, pero incluso ahora temía que al pasar mucho tiempo al lado del ex-bajista de de Trapnest las cosas eventualmente se iban a poner feas y lo último que deseaba era que algo que hiciera yo arruinara la boda de uno de mis mejores amigos, mas aún siendo yo el padrino.

Este último hecho había ayudado a mejorar mucho mis ánimos y la confianza en mi mismo. YO era el padrino y no TAKUMI, incluso cuando sabía que el verdadero padrino habría sido Ren, me hacia feliz estar antes que Takumi, por infantil que sonara de mi parte. También me ayudo la repentina decisión de Satsuki de que yo seria la pareja de Nana, incluso cuando Takumi iba a venir para la boda nada hizo cambiar de opinión a la niña. Todavía recuerdo con sorpresa como la tarde en que llegue a Tokyo muy seria vino conmigo a preguntarme si yo seria la pareja de su mamá para la boda y aunque Nana la regaño por ser tan directa, diciendo que posiblemente yo tendría alguien mas con quien quisiera ir. Por un segundo me pregunto si no lo diría porque era ella quien no quería ir conmigo, pero igualmente me arriesgue y –tratando de no sonar desesperado- le dije que seria un honor ir con ella y la sonrisa que me mostró entonces hizo que nuevamente me diera un vuelco el corazón.

Aún así, ahora justo en el día aquellos ánimos se desvanecían al llegar a la iglesia y ver a Takumi con el pequeño Ren y Satsuki en primera fila hizo que volvieran a mi demasiados recuerdos dolorosos y me diera cuenta de mi propia mediocridad. ¿Qué era lo que pretendía? ¿Qué era lo que esperaba? Otra vez estaba actuando como un tonto, dejando que mis propias ilusiones me nublaran la mente. Si decidía intentar convencer a Nana de volver con… ¿Qué podría hacer yo? No era competencia para el…

Fue algo extraño como justo antes de la ceremonia yo parecía mas nervioso que el propio novio. Shin se burlo de mi, diciéndome que parecía que el que se iba a casar era yo y no Yasu. Sin embargo, cuando la ceremonia comenzó y permanecí ahí al lado de de Yasu observando todo y esperando de repente me olvide de todos mis problemas. Primero Satsuki entro a la iglesia arrojando las flores, detrás de ella venía Miu. Lucía hermosa con aquel vestido de un blanco infinito. Según sabía, era Nana quien la había convencido de escogerlo. Era un vestido sin mangas, de corte recto decorado con una espiral de perlas empezando por una flor cuyo nombre no conocía en el hombro derecho. Llevaba guantes blancos hasta después del codo y su rostro lo cubría un velo sujeto con una tiara blanca. Pero por bella que pudiera lucir, fue la mujer atrás de ella quién me arrebato completamente el aliento.

Siempre había sabido que Nana era hermosa, pero nunca lo había notado tanto como ahora. Llevaba un vestido rosa pálido de tela de gasa, que le quedaba justo hasta la cintura resaltando su silueta todavía esbelta y entonces caía suavemente hasta sus pies y la única decoración en este era una flor a la altura de la cintura; el cabello lo llevaba a media cola, sujeto por un broche plateado que había ayudado a Satsuki a comprarle dos navidades atrás. En aquel momento que la vi, a mis ojos pareció brillar mas que la novia y tengo la mala sensación que tenía una cara de estupido mientras la observe durante toda la ceremonia. Hice lo indispensable que tenía que hacer como padrino, pero cualquier momento libre lo aproveche para mirarla y no pude evitar preguntarme como habría sido, si en lugar de Yasu y Miu hubiéramos sido nosotros…

Cuando la ceremonia termino y comenzamos a salir de la Iglesia mi corazón salto de gusto cuando Nana me sujeto del brazo para dirigirnos al salón, pero aquella dicha no duro mucho.

En cuanto llegamos al salón Takumi prácticamente se le pegó como chicle a Nana, hablando con ella y con los dos niños, relevándome a segundo termino. No podía negarle a Nana hablar con el, menos cuando parecía tan feliz con Ren y Satsuki juntos y después de todo, ella y yo no éramos nada. Lo que odiaba era la mirada de Takumi hacia mi, como si justamente se estuviera jactando de ese hecho en mi cara, haciéndome ver que yo no era nada para Nana, mientras que el permanecía siendo su marido aunque ya no viviera juntos.

¿Cuándo había sido que comenzamos a llevarnos de esta manera? Es decir, nunca fuimos los mejores amigos, e incluso alrededor de Nana nuestra relación cada vez iba mas en pique y de pronto era difícil estar en la misma habitación, incluso sin decir nada las cosas resultaban obvias. Yo no le agradaba en lo mas mínimo, y a el yo jamás le perdonaría. Podría haberlo detestado por el simple hecho de quitarme a Nana, pero lo que sentía por el iba mucho mas allá, porque aunque me la hubiera quitado y por mas que lo pudiera detestar por ello, mientras Nana fuera feliz todo habría estado bien. Pero las cosas nunca se acercaron a ello. Era cierto que en momentos parecía feliz, sobretodo después del nacimiento de Satsuki… pero sabía a la perfección todo lo que Takumi hizo pasar a Nana, todo el sufrimiento que le causo… y ella aún así lo aguanto todo. Eso jamás se lo podría perdonar.

Hubo un punto en el que no pude aguantar más, no era el ser ignorado lo que me dolía –bueno, en parte si lo era- pero era la sola presencia de Takumi lo que me comenzó a molestar, el cinismo que tenía el hombre para estar ahí tan tranquilo. Me excuse para ir al baño y deje la mesa sin mas ante la atónita y posiblemente culpable mirada de Nana. No me importo en aquel entonces.

Me lavé la cara varias veces, molesto. Todas mis ilusiones se habían ido al hoyo. Al parecer Nana todavía le quería, ¿Por qué vivían separados? No lo entendía, pero por algo no se había divorciado de el aun. Golpeé furioso el espejo, donde mi propia imagen parecía burlarse de mi, pero solo logre lastimarme a mi mismo. Salí del baño, intercepte una botella de uno de los meseros y salí al exterior. Ya era tarde por lo que el ambiente ya estaba frío; caminé hasta alcanzar los escalones frente a la fuente que había y me senté en ellos. El aire frío y un poco de vino eran lo que necesitaba en ese instante… O al menos me distraerían de lo que quería.

No estoy seguro cuanto tiempo pasé ahí, pero cuando pensé en volver a entrar me cruce con Takumi que al parecer había salido a hacer una llamada, por el tono de este estaba hablando con una de sus múltiples amantes. ¿Pero quién se creía? Pase a su lado sin dirigirle una mirada directo a la puerta, pero entonces el me detuvo. Ya había terminado su llamada y me miraba con desdén.

No fueron muchas las palabras que intercambie con el, pero pronto el hilo de la conversación fue a un punto inevitable, el único que teníamos en común todavía. Tal vez fue el reto implícito que contenían sus palabras, o la forma en que se expreso de la mujer que amaba así como de mis vanos intentos por recuperarla, incluso ahora no estoy seguro que fue, pero antes de darme cuenta no pude resistir un segundo mas y le solté el puñetazo que estaba guardando para el desde que descubrí que se había acostado con Nana. Por supuesto que el hombre no se iba a quedar de brazos cruzados y me devolvió el puñetazo. Pronto dejamos de parecer dos hombres sensatos y parecíamos un par de chicos peleándose a golpes. No se en que habría terminado si unos meseros no nos hubieran detenido, desearía poder decir que el ganador habría sido yo.

El encuentro me había dejado de peor humor que antes y además no me atrevía a volver a la fiesta luciendo así por lo que decidí que lo mejor sería irme, se suponía que los invitados nos quedaríamos en el hotel, pero no tenia ganas. No había traído auto ni nada parecido, había sido Shin quién me trajo, por lo que me fui caminando. Total, el frío me ayudaría a relajarme un poco.

No prestaba atención hacía donde me diriga, solo dejaba que mis pies me llevaran, incapaz de pensar en absolutamente nada; no deseaba hacerlo, pensar… recordar. Mi encuentro con Takumi, todo lo que me dijo me hizo revivir las viejas heridas. Antes de darme cuenta había tomado un autobús y estaba bajando en un lugar que conocía muy bien. Sonreí con ironía al ver el último lugar al que habría pensado en venir esta noche.

Y pensar, que incluso ahora... la seguía amando con todo mi ser...


Muchas gracias a aliychan, Hanakai-Liri , mirtiangis y Azrasel por sus lindos reviews ^^ Me tarde bastante con este capitulo, pero espero que tambien sea de su agrado.