Disclaimer: Ni Nana ni sus personajes me pertenecen de ninguna manera, son creación de Ai Yazawa-sensei, aunque para mi defensa tengo el candado de Ren, el anillo de Nana y dos playeras de Blast y Trapnest.
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[~Epilogo~]
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Nee… Nana, no tienes idea de cuanto me alegro de haberte conocido. Creo que si no te hubiera encontrado aquel día en el tren mi vida no sería nada como lo es ahora, no habría podido conocer a ninguna de las maravillosas personas que he conocido… Pero se que eso de ninguna manera habría pasado, encontrarte fue el destino y puedo asegurar que tu eres mi única alma gemela…
Finalmente había llegado el día por el que tanto había esperado. Suavemente deslice el cepillo por la negra y sedosa cabellera de mi hija mientras observaba su reflejo en el espejo frente a nosotras. Lucía tan hermosa, con aquel vestido blanco que sin darme cuenta mis ojos volvieron a humedecerse.
-Mamá, solo me voy a casar. No es como si te fuera a abandonar. – me dijo con la calma que la caracterizaba y una resplandeciente sonrisa en su rostro.
-Lo sé, pero es que no puedo evitarlo – conteste parpadeando rápidamente para intentar calmarme y librarme de las lagrimas que amenazaban con brotar en cualquier momento – Es solo que… no puedo creer lo mucho que has crecido. Siento como si apenas ayer fueras esa pequeña que arrullaba en mis brazos – rodee sus hombros con mis brazos, recargando mi mentón sobre su cabeza – Y no puedo creer que hoy te vayas a casar… Estoy tan orgullosa de ti pequeña.
-Gracias mamá.
Me separé entonces de ella y continúe recogiendo su cabello, trenzando los mechones y entrelazándolos para sujetarlos con pasadores y finalmente el velo blanco.
-¡Pero que belleza! – exclamó una voz desde la puerta cuando hube terminado con el peinado.
Satsuki y yo nos volteamos al reconocer la voz, para ver a un elegante Takumi recargado en el marco de la puerta observándonos. Sus labios estaban ligeramente curvados con aquella sonrisa de la que tantos años atrás me había enamorado y aunque también lucía radiante se podía percibir cierta tristeza en el. Bueno, ¿quién podía culpar al hombre? Después de todo, su única hija estaba a punto de contraer matrimonio.
-¿A qué esta bellísima? – Pregunté con una sonrisa mirando a Takumi – Me preocupa que con lo hermosa que luce alguien intente robarse a la novia.
Satsuki me miró mal, pero una carcajada leve escapo de la boca de Takumi.
- No lo dudaría, yo mismo estoy tentado a hacerlo. Todavía no me gusta la idea de entregar a mi princesa a otro hombre – dijo el moreno mientras se aproximaba a nosotras – Estas preciosa pequeña – dijo antes de darle un sonoro beso en la mejilla a nuestra hija.
-Bueno, con todo lo que dicen creo que ya no necesito aplicar el rubor… - murmuro Satsuki con una voz ligeramente críptica, provocando que Takumi y yo riéramos. Pero entonces sentí la mirada del hombre sobre mí.
-Aunque Satsuki no es la única arreglada para arrancar suspiros – dijo mirándome fijamente a los ojos con una sonrisa seductora – Tu también luces maravillosa Nana.
Incluso después de todos estos años no pude evitar que un rubor tiñera mis mejillas al escuchar sus palabras y sostener la mirada que me dirigía.
-Pero que dices Takumi… - lo empujé ligeramente apartando la mirada, distrayéndome en arreglar el velo de mi hija como si no estuviera ya perfecto.
-Es bueno que pese a todo el tiempo pasado todavía te puedo hacer sonrojar así – dijo riendo, provocando que Satsuki también riera y me beso también a mí en la mejilla, ocasionando que mi rubor aumentara.
Justo en ese momento Momo-chan, una de las hijas de Naoki y dama de honor de mi niña apareció en la entrada avisándonos que ya era hora.
-Antes de irnos tenemos algo para ti Satsuki – le dije recordando la pequeña caja que había en la mesita de entrada. Takumi me la dio y la abrí sacando un collar de perlas con un dije de zafiro – Era de mi madre y creí que te sentaría bien con el vestido que elegiste – le dije mientras se lo ponía – Además, es algo azul y también algo viejo – sonreí.
-Mamá… yo… - esta vez era mi hija la que parecía que se le humedecían los ojos – Muchas gracias.
-Y eso no es todo – interrumpió Takumi y saco una tiara también de perlas – Algo nuevo – dijo mientras se la acomodaba en el inicio del velo
-Y creo que de lo prestado ya se ha hecho – comente y solté una leve carcajada cuando el rostro de Satsuki se tornó de un rojo brillante.
-¡Mamá! – exclamo ella ruborizada.
-¿Pero qué dije? – pregunté mientras trataba de poner mi cara más inocente, que por supuesto ella no me creyó y provocó que volviera a reír – Vale entonces mi niña – la volví a rodear – Te estaré observando desde la primera fila, eres la novia más hermosa que he visto – le aseguré antes de besarla en la frente. Mi mirada se cruzó con la de Takumi un momento mientras salía y durante ese breve instante el sujetó mi mano con fuerza, por un momento aquella mirada suya me hizo volver a los años de mi juventud pero con una sonrisa triste y al mismo tiempo solemne me dejo ir.
En la capilla tome mi lugar junto a Miu y Yasu que me recibieron con una sonrisa, entonces mire hacía el altar donde el novio esperaba ansioso y notablemente nervioso al lado de su padrino, que no parecía más tranquilo… es más, el padrino más parecía el novio por la expresión de nervios que tenía, no pude evitar reír al verlo. Ambos parecieron percatarse de mi discreta burla y parecieron relajarse un poco.
Justo entonces comenzó a sonar la música, pero en esta ocasión no era la clásica marcha nupcial, Satsuki había sido un poco radical en eso y había conseguido el más radical e imposible dueto que hubiera creído que podía ocurrir, estoy segura que incluso Ren desde el cielo estaría sorprendido.
Ren-kun vestido en un traje negro con notorios accesorios punk comenzó a tocar los acordes de una canción que hasta el momento nadie conocía, solo Nobu quien los había escrito para esta ocasión aunque juraba que muchos años antes había soñado aquella melodía. Poco después una voz comenzó a cantar, instantes después otra se le unió formando entre las dos la más hermosa melodía que jamás hubiera escuchado. Reira vestía un hermoso vestido negro, liso y largo hasta el tobillo, su cabello claro caía como una cascada por su espalda. A su lado tú lucías tan despampanante como siempre. Nuevamente te habías cortado el cabello y estaba a la misma altura que cuando te conocí, es más, viéndote con aquel vestido rojo de Vivienne Westwood, la llave del candado todavía alrededor de tu cuello y la flor de loto en tu brazo, habría jurado que no habías cambiado ni un ápice desde que te conociera tantos años atrás en aquel tren hacía Tokio.
Entonces, con las voces entrelazadas de mis dos cantantes favoritas apareció Ran, mi pequeña de ocho años recien cumplidos, arrojando delicadamente las flores y atrás de ella avanzaba Satsuki tomada del brazo de Takumi. Mientras los ojos del novio se iluminaban los míos se nublaban entre lágrimas que sabía que pronto iban a brotar. Solemnemente Takumi entregó a su hija al joven ante el altar, sonrió al padrino y se dirigió a su asiento a mi lado.
No se exactamente en que momento empecé a llorar, no pude evitarlo, y tampoco se en que momento el hombre a mi lado tomó mi mano, silenciosamente dándome ánimos pues estaba sintiendo exactamente lo mismo yo y aunque no podía parar de llorar difícilmente podría sentirme tan dichosa como lo estaba en este momento. Mi hija, mi pequeña niña se estaba uniendo en matrimonio con el hombre que amaba, un hombre al cuál yo misma quería como mi propio hijo.
-Okazaki Shinichi, ¿Aceptas en santo matrimonio a Ichinose Satsuki y juras amarla y respetarla, en salud y enfermedad, en la alegría y la tristeza, hasta que la muerte los separe?
-Si, acepto – contesto Shin, mirando fijamente a la joven a su lado sin duda alguna en sus ojos.
-Y tu Ichinose Satsuki, ¿Aceptas en santo matrimonio a Okazaki Shinichi y juras amarlo y respetarlo, en salud y enfermedad, en la alegría y la tristeza, hasta que la muerte los separe?
- Sí, acepto – la voz de Satsuki sonó entrecortada cuando algunas lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas. A mi lado pude escuchar a Takumi murmurar algo parecido a "De tal madre tal hija", pero lo cierto es que el también parecía conmovido.
Entonces el padre dio el comando para que el novio besara a la novia y sin pena alguna Shin besó a mi hija de una forma que podría parecer de cualquier telenovela.
Horas más tarde, cuando la celebración finalmente había terminado y Shin y Satsuki ya habían partido hacía bastante al destino de su luna de miel, me encontraba arropada en la cama con el hombre que yo amaba, acurrucada entre sus brazos, mi lugar favorito en el mundo.
-No puedo creer que llegara el día en que esa mujer hiciera un dueto con Reira – me dijo y soltó una risa suave y fresca al recordarlo.
-Creo que fue Ren-kun el que las convenció, todavía no puedo creer la influencia que tiene sobre ellas dos…
-Supongo que es un poco obvio el porque… hay que admitir que si se le parece – su mirada entristeció – Aunque que no habría deseado porque Ren hubiera estado presente…
-Te equivocas, Ren estuvo allí… lo sé, y además… - tome su delgada mano, a pesar de ser hombre tenía manos tan delicadas como las de una chica – Nana me lo contó, anoche soñó con él… Por eso hoy cantó con el corazón…
-Si es así entonces me alegro, después de todo el compuso esa melodía…
Permanecimos en silencio durante unos momentos, recordando y confortándonos con el calor del otro, finalmente fue él quien rompió el silencio.
-Creo que la casa estará más silenciosa sin Satsuki aquí, ya solo nos queda Ran-chan
-Y antes de que nos demos cuenta estará siguiendo los pasos de Satsuki y contrayendo matrimonio con alguien – dije con un suspiro
-¡Ni lo digas! ¡Mi pequeña todavía es muy joven para andar pensando en esas cosas! – exclamó horrorizado, provocando que riera.
-Pues lamento informarte que aunque sea joven, parece que salió igual a sus padres – le dije con una sonrisa – parece que ya hay un chico que le gusta.
Mi rubio pareció ahogarse de solo escuchar mi comentario, horrorizándose y comentando algo de comprarle una guitarra o enseñarle algún instrumento para que se metiera en eso y se olvidara por completo del sexo opuesto como le había ocurrido a el cuando tuvo su encuentro con la guitarra. Sus pequeñas retahílas no hacían mas que provocarme risa y el parecía un poco ofendido al respecto. Cuando finalmente pude parar de reír me alcé un poco para tomar su mejilla.
-Pero sabes, incluso cuando ella se haya ido yo permaneceré a tu lado. Siempre.
Él sonrió y tomo mi mano, acariciando mi anillo de bodas idéntico al suyo al hacerlo.
-Y yo a tu lado. Te amo Nana.
-Te amo Nobu. – murmuré y pronto nos unimos en un dulce beso, que poco a poco se intensifico y que meses después trajo como resultado al pequeño Kyou-kun, que incluso cuando apenas tenía dos años parecía haber heredado el gusto musical de su padre.
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[~Fin~]
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Y así es como llego al final esta historia ¿Qué piensan al respecto? Me encantaría escuchar más opiniones sobre que les pareció y también quiero agradecer enormemente a todas las que leyeron el fic y a menudo me dejaron comentarios de animos y deseos de que continuara la historia ^^ y así como esta llega a su fin, estoy haciendo un one-shot (o creo que será one-shot al menos…) de cómo fue que Nana reapareció xD ¡Ando demasiado frustrada de que el manga este en hiatus y no salga nada! Por lo que tengo entendido hay ya tres capítulos que nadie a escaneado, traducido y editado y estoy en un punto muerto de duda sobre que ocurrirá!! Por un tiempo me distraje leyendo The One, pero como también me quede sin capítulos… u_u Anyway, ahora si… fue el fin xP
