N.A.: Bueno ¿qué puedo decir? Nada más que me encantan sus reviews, gracias en serio!!! ^0^!! Bueno no tardo nada, he aquí el cap 5 jojojo..


Capítulo 5: "Gaara entra en acción"

-Zabuza- Susurró quedito al recordar el nombre de la persona que amó por dos largos años, la persona que le robó y a la vez le rompió el corazón por primera vez…

---Mansión Sabaku no---

En una habitación amplia de colores no muy vivos que digamos, se encontraba al centro de esta una cama espaciosa, la cual estaba cubierta de finas sábanas color arena con almohadas y cojines color rojo granate esparcidos sobre ella, la cama estaba perfectamente arreglada.

En frente de esta se hallaba sobre un fino mueble tallado a mano una televisión de último modelo, la cual no era muy usada por su propietario. Hasta se podría decir que el moderno aparato se hallaba por capricho de sus hermanos, y es que así era, sus hermanos le habían llegado a convencer a tener a dicho aparato modelando en su habitación. Debajo de esta, en un espacio que ofrecía el fino mueble, se hallaba un DVD, que también estaba ahí por capricho de sus hermanos.

Al lado derecho de la cama, pegado a la pared, se encontraba un escritorio de madera, sobre el yacía una lámpara de estudio color negra en una de las esquinas, y en la otra el monitor de una computadora color negra, no hace falta decir que esta también era de último modelo. Al centro en la parte superior del amplio escritorio se hallaba un porta lapiceros con los lapiceros más finos y caros de todo el lugar. Dicho mueble poseía como un cajón deslizable en donde se hallaba el teclado de delgadas y finas teclas, y más abajo en una pequeña repisita proveniente del mueble se hallaba el CPU, y en otra la impresora.

Cerca de la cama, al lado izquierdo se hallaba un gran armario donde estaba todo tipo de ropas, desde las más finas y costosas, hasta las más simples y cómodas que hay en cualquier armario de todo chico similar a su edad.

Más a la izquierda, pegado a la pared se encontraba un librero amplio donde abundaban todo tipo de libros, de excelentes autores dispuestos a ayudar a la gente con su conocimiento y sabiduría.

Al lado izquierdo de la moderna televisión, se encontraba un mullido y cómodo sofá del mismo color que de las almohadas y cojines de la amplia cama antes mencionada. El cómodo sofá se encontraba al frente de un amplio ventanal donde ofrecía una vista espectacular.

¿Qué quién era propietario de tan lujosa habitación? Nadie más ni nadie menos que Sabaku no Gaara, un muchacho de unos 16 años, estudiante de la prestigiosa academia "Konoha School". El joven muchacho se encontraba sentado sobre el, antes mencionado, cómodo sofá. El pelirrojo se hallaba perdido en sus pensamientos, su mirada fija en cierto punto del ventanal que tenía enfrente, y su expresión sin delatar sentimiento o emoción alguna. Cualquiera que hubiese leído esto podría decir que aquel joven de llamativas y raras ojeras, lo tenía todo, sin embargo se sorprendería que todas estas finezas no le llamaba ni la más mínima atención al joven Sabaku no. Hijo menor de la prestigiosa familia Sabaku no.

Y quien pensaría que este joven se hallaba perdidamente enamorado de nadie más, ni nadie menos que de su profesor de artes visuales, Uzumaki Naruto.

-Ya me he decidido- Decía seguro de sus propias palabras el joven pelirrojo-Simplemente no me quedaré con los brazos cruzados, conquistaré a Uzumaki Naruto- Levantaba un poco más la voz como tratando de hacerle entender a alguien que dicho joven le pertenecía sola y únicamente a él. (Inner: y dale con los posesivos ¬¬ Monik-chan. n_nU)

-Toc, toc, toc-

-Hm- Respondió ante la llamada.

-¡Ohayo ototo! ¡Alístate para ir al colegio!- Gritaban efusivamente las alegres personas que tenía por hermanos. Sabaku no Temari, la hija mayor de 25 años, y Sabaku no Kankuro, el segundo hijo mayor de 20 años.

-Lárguense de aquí- Dijo calmada, pero fríamente el menor de la familia. No es que los odiase, pero siempre hacían lo mismo sólo para molestarle.

-Te esperamos abajo para desayunar todos juntos- Decía una feliz Temari mientras era secundada por otro sonriente Kankuro, que sólo asentía a lo dicho por su hermana.

Terminada la oración la puerta fue cerrada de golpe para luego sentir como un objeto no identificado era arrojado hacia ella, la cual al hacer contacto con dicho objeto emitió un fuerte sonido. Unas risitas traviesas sonaban fuera de la lujosa habitación, era tan divertido y fácil hacer enojar a su ototo.

El joven Sabaku no sólo soltó un suspiro resignado, imposible pensar que sus hermanos mayores tenían mente de niños. Cogió sus cosas y salió de la habitación con rumbo hacia la cocina en donde desayunaban cotidianamente, no hacía falta que se alistara pues lo había hecho ya hace una hora, puesto que no se consideraba una persona dormilona. Llevaba puesto un pantalón de mezclilla color negro, una polera ajustada de color rojo granate con calcomanías de color negro y unas zapatillas negras con algo de rojo.

---En la cocina---

En la amplia cocina se hallaba una mesa de tamaño normal, a comparación de todo lo demás que había en la casa, en ella se encontraba los tres hermanos desayunando "amenamente", dos de ellos con una sonrisa pícara en sus caras, y el otro desayunando de lo más serio, como siempre.

-¿Y bien?- Preguntó Kankuro con una sonrisa no muy sana en su rostro.

Gaara solo abrió los ojos, pues antes los tenía cerrados, para demostrar que tenían toda su atención.

-¿Quién es ella?- Preguntó esta vez la joven rubia de cuatro coletas y ojos verdes.

Gaara sólo puso una mueca dando a entender que no sabía a que demonios se referían.

-Vamos Gaa-chan, te oímos suspirar en la mañana- Decía sonriente Kankuro.

El pelirrojo, que antes sereno, tenía un poema en su cara, y encajando todo lo dicho por sus, ahora vivos, hermanos su rostro tomó un "ligero" tono color cereza, tan "ligero" que ya parecía tomate maduro. Pero su rostro volvió al mismo color de antes al darse cuenta de una cosa, y la expresión de rostro se volvió de una avergonzada a una encolerizada.

-¡¿ACASO ME ESPÍAN PAR DE BAKAS?!-Preguntó y a la vez reclamó. Sus hermanos sólo se quedaron levemente sorprendidos, jamás habían oído a su hermano decir tantas palabras juntas en una misma oración. E ignorando lo anterior dicho por su hermano prosiguieron…

-Ahhh…lo que hace el amor- Suspiraban al imaginarse a su ototo-chan vestido de negro o blanco al contraer matrimonio.

Al menor al oír esto, un nuevo tic le apareció en su ceja izquierda, definitivamente el expiraba terror, pero eso con sus anikis no funcionaba. Suspiró resignado por segunda vez en el día.

-¿Y cómo es ella?- Preguntó con mirada pervertida su hermano de raras figuritas color morado en su rostro.

Este cerró sus ojos cansadamente para tratar de seguir con su desayuno.

-Dinos Gaa-chan, sabes que puedes confiar en nosotros- Decía una sonriente Temari insistentemente.

Gaara sólo abrió sus ojos para volver a cerrarlos de nuevo, sabía que si no les decía probablemente no pueda dormir otra vez. Con un leve sonrojo comenzó…

-Es…-Decía lentamente mientras su sonrojo incrementaba.

Sus hermanos al ver que el pelirrojo cedería ante sus insistencias acercaron más sus rostros para no perder detalle de la valiosa información que les otorgaría su ototo. (Inne: ¿no crees que exageras un poco? ¬¬U Monik-chan: nopi, tratándose de Gaa-chan no es exageración n_n)

-Es… un él- Decía mientras su, antes, leve sonrojo se incrementaba pareciendo ahora un tomate bien maduro.

Ambos quedaron fríos, por así decirlo, más en la rubia apareció un lindo color cerezo en sus mejillas y sus ojos comenzaron a brillar de una manera… ¿peligrosa?

-¡¡¡¡Kyaaaaaa!!!!- Gritaba a todo poder mientras, "sin querer" lanzó al otro que todavía estaba en shock fuera de la mansión haciéndolo estrellar contra un árbol que quedaba fuera de esta.

A Gaara, al ver la reacción de su, todavía viva, hermana le pareció otro nuevo tic en su ojo derecho.

-¡No te preocupes Gaa-chan, que aquí está tu nee-chan para ayudarte!-Gritaba feliz la ojiverde amante del yaoi.-'Y de pasada cumplir todos mis sueños yaoistas kukuku'- Pensaba pervertidamente mientras un hilillo de sangre bajaba por una de sus fosas nasales.

Al joven pelirrojo sólo se le resbaló una gotita por la sien, su familia es rara, pero qué iba a ser… es su familia.

---En Konoha School---

Un rubio respiraba con dificultad por tremenda carrera que se mandó, ya común en él, había llegado a las justas.

-Hey, dobe- Una voz ya conocida para él lo "nombraba" desde atrás.

-¿Eh? ¿Qué haces aquí teme? ¿Acaso no tienes clases que dar?- Preguntaba cansado el ojiazul al ver a su "amigo" "saludarlo" "amenamente".

-No…ya no- Decía sonriendo de lado.

---En el salón 9°S---

-Etto…- Decía Sakura algo confundida por lo que veían sus ojos, y como a sus otros compañeros también se les resbalaba una gotita por la cabeza.- ¿Qué haces ahí Lee?

Al frente de ellos estaba en el escritorio del sensei el joven pelinegro de cejas encrespadas mientras revisaba unas hojas que yacían ahí.

-Lee-sensei- Corrigió el pelinegro, y en efecto Sasuke le había dejado su cargo de profesor, otra vez, pues la anterior tuvo que reemplazar al rubio.

A la joven pelirosada junto a otras chicas más esto no les dio mucha gracia, haciéndolas rabiar.

-¡¿Dónde demonios está Sasuke-kun?!- Preguntaba enojada la pelirrosa.

Gaara, en cambio sospechaba de la "falta" del Uchiha.

-Hmmm…no entiendo nada de esto, así que…-Decía en voz baja Lee observando las hojas que había dejado Sasuke antes de dejarle el cargo, al parecer lo que iba a ser la clase de hoy-¡Hoy explotaremos al máximo su flor de la juventud!- Decía a lo que alzaba su puño y unas extrañas estrellitas reemplazaron sus ojos, desconcertando, si era posible, más a los alumnos.

-Etto…gomen Lee-sensei-Alzaba la mano el pelirrojo de la clase.

-¿Si Gaara-kun?-Preguntaba el pelinegro con una sonrisa radiante en su rostro.

-¿Podría ir al baño?-Preguntaba serio el de ojos aguamarina.

-Claro Gaara-kun- Decía mientras escribía la frase "flor de la juventud" en el amplio pizarrón con una letra enorme.

-Arigato- Decía mientras se paraba de su sitio cogiendo sus cosas sin que el pelinegro se diese cuenta para ir al "baño".

---En la sala de profesores---

-¿Enserio teme no tienes nada mejor que hacer?- Decía un rubio mientras trataba de ignorar al joven azabache que se encontraba muy cerca de él, para ser sincera este estaba pegadito a su espalda "vigilando" que el rubio hiciera bien su trabajo de corregir algunas pruebas de trazos.

-No, además que mejor que tener a un profesor de tanto elite como yo vigilando que hagas bien esa revisión- Decía con el orgullo prendado en su voz.

-Sólo es una prueba de trazos de colores de primero de primaria- Decía mientras un tic amenazaba con salir.

-De todas maneras, uno no se debe confiar de un dobe como tú- Decía pegándose más al delgado cuerpo del rubio.

Y esa fue la gota que derramó el vaso, el ojiazul de un movimiento hizo caer de espalda al azabache.

-Creo que lo puedo hacer yo solo, arigato- Decía tratando de salir de la sala de profesores que se hallaba vacía a esas horas de la mañana, más un brazo lo jaló para después que el propietario del mismo lo acorrale contra una de las paredes.

-Pero es mejor si estas acompañado ¿no lo crees dobe?-Decía el ojinegro acercándose peligrosamente a los labios del menor, el cual estaba notoriamente sonrojado.

---Fuera de la sala de profesores---

Por la ventana que daba a dicha sala, se encontraba husmeando cierto pelirrojo con un tic en su ceja izquierda.

-Ese Uchiha- maldecía en silencio su nombre por atreverse a tocar lo que es suyo.-Demo ya verá- Decía mientras dirigía su mano hacia su mochila y sacaba uno de los "deliciosos" pastelillos que le había preparado su hermana de merienda. Y es que dicha merienda ni si quiera era comestible por lo dura que era.

-Itadakimasu (gracias por la comida) - Decía entre dientes lanzando el pastelillo por la ventana dándole directo en la cabeza al azabache.

---En la sala de profesores---

-¡Auch!-Se quejó soltando al rubio por inercia mientras recogía la "cosa" que le habían arrojado, para después fijar su mirada en una ventana vacía.-¿Qué es esto?- Preguntaba devolviendo su mirada al duro objeto antes arrojado.

-¡Mira teme una de tus admiradoras te lanzó un rico pastelillo!- Decía olvidando por completo la escena anterior.

-¡Ja! Esto ni siquiera es comestible- Decía mientras arrojaba el "alimento" por ahí.

-Que desconsiderado eres teme, de seguro una chica lo hizo con mucho cariño para ti, y tú lo arrojas así nomás- Decía saliendo de la sala junto con un adolorido azabache.

---Afuera de la sala de profesores---

El pelirrojo anotaba algo en un cuaderno, para ser más precisa el que usaba para el curso de química.

-Gaara uno, Uchiha-bastardo cero- Decía a lo que escribía en el cuaderno-Diablos se me pegó el sobrenombre del baka de Sai- Decía recordando como el pelinegro llamaba al sensei de química-Demo…tengo que admitirlo…es lindo-Dijo sin darse cuenta- ¡¿Qué estupideces digo?!- Dijo negando furiosamente sonrojado mientras eliminaba cualquier pensamiento impuro, para luego levantarse e irse a seguir a su ángel. (Monik-chan: esta historia mostrará más adelante la pareja SaiGaa)

---En el comedor---

-¡Yumi! ¡Esto está delicioso!- Decía un feliz rubio al probar tan tradicional plato el cual consistía en varios trozos de diferentes carnes combinados con fideos y condimento por demás, dicho plato conocido como: Ramen.

-Hm dobe ¿acaso no te cansas de comer siempre lo mismo?-Decía el azabache en tono prepotente mientras comía tranquilo su miso.

-Urusai teme, ¡esta es la mejor comida jamás habida en el mundo!-Decía orgulloso del plato campestre a lo que devoraba lo que quedaba de el.

-Hm-Fue la escueta respuesta que dio más una sonrisa de medio lado adornando su bello y frío rostro. Y es que el rubio era tan mono, dulce, apetitoso, violable, y ¡argh! Mejor dejaba de pensar o sino terminaría violándolo en pleno comedor.

-Oe, dobe- Llamaba al rubito quien seguía con su segundo tazón de ramen.

-¿Si? n_n- Levanto su cabeza para escuchar al teme de su "amigo".

-Tienes un pedazo de fideo aquí- Decía a lo que se acercaba a dicho pedacito de fideo que se hallaba justo en la comisura de los labios del menor. Sacó lenta y sensualmente su lengua lamiendo parte de la ahora sonrojada mejilla, mientras se acercaba al intruso de tan perfecto rostro logrando barrer con el y de pasada probar los exquisitos labios con los que soñaba todas las noches desde que lo conoció.

-Sa-sasuke O///O-Decía un sorprendido naruto y no está más que decirlo sonrojado, muy sonrojado.

El azabache sonreía triunfante sin darse cuenta que un objeto no identificado se acercaba a una velocidad impresionante hacia su, antes, perfecto rostro.

-¡Auch!- Se quejó por segunda vez en el día.- ¿Acaso estas cosas llueven?-Preguntó algo cabreado al fijarse en otro delicioso bocadillo sacando una juguetona risita de parte del violable rubito.

-Se nota que te quiere mucho- Decía mientras sonreía algo intranquilo, y es que trataba de aparentar, los acercamientos del menor de los Uchiha lo ponían nervioso, tenía miedo de volver a ser lastimado, que no se atrevía arriesgarse. Demo ¿qué es lo que siente por él? Se preguntó mentalmente cambiando su semblante a uno totalmente serio, poco común en él, sorprendiendo levemente al azabache al ver un cambio tan repentino en el menor.

-Naruto-Lo llamó calmadamente.

-¿Qué pasa Sasuke?- Preguntó curioso el ojicielo, y no por nada era muy raro que el Uchiha lo llamara por su nombre y no por el común "dobe".

-¿Qué es lo que te ocurre?-Preguntó serio con una mirada penetrante sin igual.

-¿A que te refieres?- Preguntó desorientado ante tal pregunta.

-Me refiero que a cada ves que me acerco te pones nervioso y luego actúas como si nada ¿piensas que sólo estoy jugando contigo?-Preguntó yendo directo al grano, como es costumbre de él.

-…-Naruto bajó la mirada algo avergonzado, y es que era cierto, podía ser despistado, pero se había dado cuenta de todas las insinuaciones que tenía el ojinegro para con él, sin embargo…una parte de él trataba de pasar de largo por dichas acciones, tratando de auto convencerse que eran simples coincidencias y que sólo su mente le hacía pequeñas jugarretas.

-Responde Naruto, porque si piensas eso déjame decirte que voy en serio- Dijo con un tono serio pero tranquilo.

-Es…sólo…que no quiero…-Decía entrecortadamente mientras el azabache lo miraba fijamente, no perdiendo detalles de sus movimientos.

-No…quiero…que me lastimen…otra vez- Finalizó mientras finas y cálidas lágrimas llenas de dolor resbalaban de sus finos zafiros.

-¡¿A qué te refieres con eso?! ¡¿Quién te lastimó?!- Preguntó sorprendido y, por que no decirlo, furioso con aquella persona que logró hacer sentir mal a tan bello y delicado ángel.

El rubio sólo levantó la mirada viéndolo con necesidad, confiaría en él, después de todo Sasuke demostró ser una buena persona…

0---Flash Back---0

-Ahhh…a lo mejor Iruka-sensei me castigará por llegar tarde- Se lamentaba un chico rubio de unos 15 años. Llevaba una hora en el salón de clases bajo la atenta y persuasiva mirada de uno de sus maestros. No estaba solo, otros chicos de su edad también estaban ahí, no hace falta decirlo que muertos de aburrimiento.

-Puff- Suspiró resignado. Más levantó la cabeza de golpe mostrando una sonrisa llena de felicidad. No importaba lo que le pasase durante el día, nada lo desanimaría. Hoy era un día especial, hoy cumplía dos años con su novio. Se asombraba pensar que el tiempo pasa volando. Estaba realmente feliz, no podía creerlo se consideraba feliz y afortunado en la vida, y aunque esta no le sonrió mucho al principio, debido a su carencia familiar, aparentemente lo compensaba con lo que ahora vivía.

No podía quejarse, tenía a un tutor espectacular, Umino Iruka, quien lo trataba como a un hijo, siempre preocupado por su bienestar, cariñoso, algo recto si, pero eso sólo confirmaba lo primero. Tenía a su mejor amigo, Haku, un chico de belleza encantadora, tanto así que pocos lograban distinguir su género sin dificultad, dado que este chico parecía más una chica por sus finos rasgos. Y por último, pero no menos importante, tenía a su novio, Zabuza, (Monik-chan: o_o) su profesor de educación física, si, como lo leyeron, su profesor de unos 24 años, y aunque no lo crean la relación iba muy bien para el par de enamorados…o por lo menos eso era lo que aparentaba.

El pequeño Uzumaki sostenía entre sus manos una pequeña caja envuelta cuidadosamente en un colorido papel de regalo, y como ya se lo imaginaran, hoy era un día muy especial, hoy cumplía dos años de noviazgo con su querido Zabu.

Aún recuerda como se conocieron de verdad, pues la relación profesor-alumno que sostenían no era una de las mejores que digamos, así sucedió hasta que un día que el pequeño ojicielo salía del colegio rumbo a su casa, y un grupo de muchachotes quisieron aprovecharse de él, hasta que llegó su ahora novio. Recuerda perfectamente como desde aquel instante su relación mejoró considerablemente hasta convertirse en lo que son ahora.

-Pueden retirarse, y no quiero volver a verlos por aquí- Decía amenazante el profesor que hizo de vigilante todas este tiempo. Los alumnos salían lo más rápido posible con un claro dejo de fastidio en sus acciones ignorando por completo las palabras del mayor.

Naru salía a toda prisa con el paquetito y su mochila, no podía esperar a ver la reacción de su novio al ver la sorpresita que tenía. Corrió por los pasillos que ahora se encontraban solitarios, buscaba al pelinegro por todas partes desde el campo hasta los baños.

Bajó su cabeza desanimado, a lo mejor el mayor pensó que ya se había ido que olvidó por completo esa fecha especial. Más sus pensamientos fueron detenidos por unos sonidos raros.

-Mmm…ahhh…no….ahhh- Gemidos salían de la sala de profesores, el rubio no buscó ahí porque simplemente a los alumnos no se les permitía el ingreso, y no quería meterse en más problemas.

-Ahh…alguien…mmm…nos…puede…ahh…ver- Esa voz, otra vez, claramente excitada, pero de pronto abrió sus ojos de golpe, esa era la voz de su mejor amigo, ¿qué estaría haciendo a estas horas en el colegio? Y más aún en esa sala.

-No hay nadie…Haku- Abrió los ojos de golpe, esa voz…no podía ser…esa era la voz de su…

Lentamente con temor se acerco a una pequeña rendija que le ofrecía la puerta de dicha sala, no quería comprender lo que ya estaba obvio. Y en efecto lo que visualizaron sus orbes cristalinas lo dejaron de piedra. Ahí estaba su "novio" devorando la boca de su "mejor amigo". No lo quería creer, no quería creerlo, su mundo perfecto se vino abajo. Las lágrimas comenzaron a amontonarse en sus bellos zafiros, peleándose una con la otra para ver quien salía primero.

Había perdido la noción de sus acciones, ya que fue tal la impresión que sin querer soltó el precioso regalito que antes llevaba en sus manos, haciendo que este al hacer contacto con el suelo emitiese un sonido que puso más que alerta a la pareja de adentro.

-Naru…yo-Trataba de excusarse en vano el sensei al darse cuenta de quien presencio su osadía, pero era inútil el rubito no escuchaba nada. De un solo impulso salió corriendo del colegio sin mirar atrás. Estaba dolido, lastimado, se sentía traicionado y engañado.

-Naruto…gomen-Susurró el chico pelilargo al viento, al ver como su amigo desaparecía entre los pasillos.

--

El ojiazul corrió hasta que llegó a su hogar, no podía creerlo, ¿por qué lo había hecho?

Subió rápidamente las escaleras ignorando los llamados de su tutor, se encerró en su alcoba y lloró en silencio bajo la amarga presión en su pecho. Su corazón dolía, su alma dolía. Comenzó a preguntarse mentalmente el porque de las acciones del mayor, buscó una excusa a lo injustificable dándose cuenta que sólo así se lastimaba más, entonces comenzó a unir los pedazos con lentitud y dolor.

Fue cuando se dio cuenta, el pelinegro gustaba de su mejor amigo, y que mejor manera de acercársele por medio de él. En otras palabras más claras, fue utilizado. Lloró amargamente maldiciendo la hora en que aceptó la propuesta del mayor, maldiciendo la hora en que le abrió las puertas de su frágil corazón a "Él". Tanto era el dolor que le embargaba que no se atrevía a pensar en su nombre.

Enterraba su cabeza en su almohada, de tanto llorar y pensar a la vez, su cabeza comenzaba a doler, reclamándole un merecido descanso, tanto emocional como físico. Iba a cerrar los ojos para caer en los fuertes brazos de Morfeo cuando escuchó los toques de la puerta…

-Toc, toc, toc-

-Pase- Dijo bajito, aunque sólo quería descansar, no se permitió ignorar a su querido tutor, la única persona confiable que le quedaba, claro aparte de su oba-chan, la cual se encuentra de viaje de negocios.

-Naruto- Dijo el joven castaño suponiendo lo ocurrido, en el fondo sabía que ese sujeto no era bueno para su "hijo", pero al verlo tan feliz sólo se limitó a decirle que tuviera cuidado con él.

El pequeño y dulce rubito rompió en llanto, transmitiendo sin querer todo su dolor al castaño, quien sólo lo abrazaba consoladoramente, dándole apoyo moral.

-Gomen- Dijo mientras acariciaba sus hebras doradas, dándole mayor reconforte, transmitiendo ese amor paternal hacia él.

El pequeño ojiazul lentamente cerraba sus orbes ante la tranquilizadora caricia, sólo quería olvidar, dormir, y tal vez no despertar jamás….

0---Fin Flash Back---0

-Souka- Decía el moreno mientras abrazaba protectoramente el frágil cuerpo que tenía entre sus brazos.- Demo puedes jurar que nunca te haría algo similar- Decía mientras hundía su nariz en la hebras doradas, aspirando ese refrescante aroma que tanto lo enloquecía.

-Creo que tienes razón- Sonreía tristemente, no sabía la razón del por que, pero sentía que podía confiar ciegamente en aquel moreno de fría apariencia.

Más el afectuoso gesto fue interrumpido por un pelirrojo que pasaba por "coincidencia" por el comedor.

-Gomen, Naruto-sensei- Hacía su aparición el pelirrojo mientras separaba al par.

-¿Si?- Dijo inocentemente a su alumno, mientras un azabache planificaba una dolorosa venganza no apta para menores en su retorcida mentecita.

-Me preguntaba si me puede ayudar en un trabajo que tengo- Pedía inocentemente al rubio.

-Pero por supuesto, anda dime cuando y donde- Decía sosteniendo su linda y provocativa sonrisa que invitaba a atacar sus lindos y apetitosos labios.

-Hoy en la tarde después del colegio, en mi casa, esta es mi dirección ¡Arigato sensei!- Finalizó saliendo corriendo de ahí dejando a un Naruto con la palabra en la boca, y a un azabache lanzando humo por las orejas.

-Vaya…se fue- Dijo inocentemente el ojiazul ante la huida de su alumno.

-¡¿No me digas que piensas ir, o si dobe?!- Preguntaba histérico el ojinegro ante las palabras del rubito.

-¿Y por qué no?- Preguntaba con ingenuidad.

-Pues por que…- No pudo seguir pues el timbre tocó y un montón de chicas saliendo de quien sabe donde invadió el comedor para después acorralar al azabache, y acto seguido separarlo del ojicielo. El cual fue rodeado por otro montón de chicos adolescentes con las hormonas a mil, encabezando el grupo estaba el pelinegro de nombre Sai.

No es necesario decir que iba a ser una tarde muy larga para ambos jóvenes maestros, ya que cierto azabache no se va a quedar de brazos cruzados mientras su ángel-dobe se dirigía a la guarida del mapache sin cejas, ojo según los pensamientos de Sasuke.…

Continuará…xD


N.A.: ¿Qué les pareció? Espero haya sido de su agrado, por si acaso, es un hecho que en el fic va haber SaiGaa, como lo he mencionado antes esta historia ya ha estado escrita, y en la otra página se había realizado una votación para ver si se ponía esta pareja, creo que ya está de más decirlo como fue la votación. Espero no sea un inconveniente, y también espero ansiosa sus lindos reviews n_n! Arigato! Matta ne!!