Capítulo tres: La reunión de los Tamers

El trayecto desde el oeste hasta la zona norte de Shinjuku fue tranquilo pero algo lento. A esas horas de la noche la mayoría de los trabajadores y estudiantes terminaban sus jornadas y regresaban a sus hogares, así que el subterráneo estuvo al máximo de su capacidad. Era curioso y divertido, y preocupante para algunos, ver ese par de niños sin supervisión adulta visible.

Por amabilidad, Takato cedió su asiento a un hombre mayor, y Juri tomó la bolsa de pan para que su amigo pudiera sostenerse bien y no caerse. El castaño le agradeció el gesto.

Tras casi una hora de trayecto con sus respectivas escalas en las subestaciones por fin llegaron a la zona norte. El descenso de los pasajeros en esta última fue rápido y casi sin consideraciones. Estaban siendo empujados y para no perderse entre la multitud, el chico tomó a su amiga de la mano y así lograron salir. Él no se dio cuenta, pero Juri se sonrojó violentamente por lo inesperado pero placentero de aquella acción.

Caminaron hasta la salida de la estación:

-Juri, ¿estás bien?

-Sí… lo estoy.

-¿Segura? Estás muy sonrojada.

-Estoy bien, pero… ¿puedes devolverme mi mano? –solicitó graciosamente-

Al darse cuenta de que traía tomada aún la pequeña y suave mano, el castaño se sonrojó muy apenado:

-¡Perdón, no fue mi intención!

-No te preocupes, no me molestó. Gracias.

-¿Por qué?

-Por preocuparte por mí. Eres muy amable, Takato.

-No tienes que agradecerme. Lo haría de nuevo, Juri.

Un significativo silencio se apoderó de los inocentes niños. Esas sencillas palabras tenían un significado mucho más profundo.

Y así estuvieron por un breve tiempo desde la salida de la estación hasta la cercanía. Juri rompió el silencio.

-¿Ya has estado en la casa de Ryo?

-Una vez, cuando regresamos del digimundo. Tranquilízate, no nos perderemos –bromeó- De hecho ya estamos realmente cerca. Ya pueden verse desde aquí.

-Espero y haya elevador, no quisiera subir tantas escaleras.

-Descuida, los hay. Seguramente ya nos está esperando.

-¡Alcánzame si puedes, Takato! –Juri se lanzó en carrera abierta hacia el edificio dejando atrás a su mejor amigo.

-¿Ahh? ¡Juri, espera!

Al principio ella llevó la delantera, pero el rápido niño pronto iba a su paso. No sin razón eran los mejores de la clase de educación física. Ni la bolsa con pan ni los tacones parecían detenerla. Gracias a ese veloz ritmo pronto llegaron a los departamentos.

-¡Juri, realmente eres rápida!

-No iba a dejar que me ganaras. Si no fuera por la bolsa no me habrías alcanzado.

-¡Ahh, la bolsa! Lo siento, Juri. Lo olvidé por completo.

-No hay problema. Y con esta carrera me dio hambre. Veamos que hay aquí.

-¡Todavía no! Porque… porque entonces… eh.

-Sí, ¿por qué? –intuyó alguna intención especial o divertida en el hablar torpe de su mejor amigo.

-Si comes ahora, no sabrás tu sorpresa. Por eso por favor espera hasta después de la cena.

-Está bien –dijo intrigada- ¿Y en qué piso está el departamento de Ryo?

-En el quinto piso. Pero primero avisaré que ya llegamos.

Presionó el cercano botón del intercomunicador colectivo, seleccionando el departamento de la familia Akiyama. Esperó, pero no obtuvo respuesta. Volvió a presionar, pero ocurrió lo mismo.

-¿Sucede algo?

-No responde.

-Takato, ¿será que habremos llegado muy temprano?

-No lo creo, son casi las nueve y media. Será mejor que subamos, aquí perdemos el tiempo.

Ambos amigos tomaron el elevador con rumbo al quinto piso. Al llegar se dirigieron hacia su izquierda.

-Es por aquí, la tercer puerta.

-Vamos. Takato, hay una nota. Dice: "Regreso en una hora. Fui por Rika. Discúlpenme por no avisarles. Ryo."

-Qué bien. Al final fue por ella. Hice bien en no llamarle.

-Ellos dos hacen una excelente pareja, son el uno para el otro –la traviesa niña rió-

-No lo dudo. Aunque siempre discutan, pero les gusta estar juntos, jeje.

En ese momento se escuchó abrirse la puerta del elevador, y de este salió Henry, quien parecía estrenar ropa. Camisa de manga larga en color azul oscuro, jeans grises como sus ojos y tenis en combinación. Realmente gustaba de los colores neutros. Sólo su mochila amarilla contrastó.

-Llegaron temprano. Pensé que sería el primero.

-Hola Henry.

-Hola Juri, qué bien te ves. Hola Takato. ¿Qué hacen afuera?

-Sucede que Ryo fue por Rika, y regresaría en una hora –respondió Takato-

-Bien, si es así, no tardarán en llegar. Espero que Ryo llegue sin un hueso roto.

Los tres rieron la broma de su inteligente y a veces sarcástico amigo. Mientras tanto, ya en las cercanías, Ryo estornudó.

-Esta es la quinta vez que estornudas. ¿Te estarás resfriando?

-De nada. No, parece ser que alguien está hablando de mí.

-Nadie perdería el tiempo de esa forma. ¡Ryo, ya son más de las nueve y media, los chicos deben estar desesperados! ¡Te dije que tomáramos el subterráneo, habríamos llegado a tiempo!

-Descuida, les dejé una nota. Además, dije que iría por ti y cumplí mi palabra.

-No tenías que hacerlo, puedo cuidarme sola.

-Tomaré eso como un agradecimiento. Rika…

Antes de que pudiera responderle, el joven ya estaba corriendo adelantándose por varios metros. La temperamental chica cayó en su juego de provocación. Al poco estaba pisándole los talones. Ryo entró primero al ascensor esperando dejarla fuera, pero Rika fue más rápida y le alcanzó. La puerta se cerró.

Molesta por haber perdido una insignificante carrerita, se desquitó forcejeando con su compañero, quien se tomó esto como un juego. Por un instante sus delicadas manos le dieron más fuerte, pero esto pronto se suavizó. Instintivamente, Ryo la sujetó por los brazos y la acorraló contra la puerta. Ella le miró suspensa, después la sensación de su mirada amatista cambió a provocación e ingenua sensualidad. Ryo la miró con sus profundos ojos azules y con una sonrisa maliciosa, enfocándose en aquellos rosados labios. Estuvieron a punto de besarse cuando la puerta del ascensor se abrió de repente y cayeron ambos estrepitosamente. No le habrían dado importancia de no ser por las risitas del pasillo izquierdo y los ojos que les miraron divertidos y sorprendidos.

-¡Quítate de encima, grandísimo idiota! –reclamó empujándolo, se irguió y sacudió el polvo del piso.

-Hola chicos, qué hacen en… -Takato no pudo terminar su frase ingenua porque un pisotón de Juri le hizo retorcerse de dolor - ¡Aaaaa! ¡JURI!

-Ella ignoró el reclamo de su amigo- Hola, chicos. ¡Rika, qué sexy te ves!

-Hola Juri, te ves muy linda con ese conjunto. Henry, Takato, que bien lucen ambos.

-Hola a todos. Lamento la demora –del bolsillo derecho de su pantalón extrajo la llave de su departamento. Al abrir también encendió las luces y mostró su ordenada y limpia apariencia.

-No parece que vivas aquí. ¿Estás seguro que no te equivocaste?

-Muy graciosa. Bien, ¿qué esperan? Entren y siéntanse como en su casa.

Los Tamers tomaron asiento en los anchos sofás de la sala de estar tras descalzar sus pies y dejar sus zapatos frente a la puerta. Henry se apresuró a abrir su mochila para extraer varios CDs y una cámara digital para grabar su primera pijamada en equipo, aunque no lo era en el sentido estricto. En algún momento, Rika le pidió a Juri que le acompañara al tocador.

-Rika, ¿qué fue lo que pasó en el elevador? –Con muchísima curiosidad-

-Nada.

-Por favor, no me engañas. Todos vimos su "llegada" –rió por lo bajo.

-Sucedió que Ryo me ganó –arqueó la ceja y curveó su boca con fastidio- en una estúpida carrera. Sí, otra vez. Y en el elevador le di algunos golpes, y de pronto me acorraló, no dejaba de mirarme y lo peor de todo, ¡Es que yo tampoco pude dejar de mirarlo!

-La pequeña castaña escuchó emocionada el relato de su temperamental amiga- ¿Y qué más pasó?

-Me sonrió muy atrevidamente, yo creo que le sonreí, y estuvimos a punto de besarnos cuando la puerta del elevador se abrió y el resto ya lo conoces –Juri dio un grito que ahogó con sus manos- ¡Juri cállate! –la pelirroja reclamó-

-Disculpa, pero es que fue, como decirlo, tan atrevido y tentador. Si yo hubiera estado en tu lugar sí que…

-Claro, si se tratara de Takato y no de Ryo -ahora fue su turno de burlarse de su amiga- ¿Y qué con ustedes?

-Bueno, aún no nos hemos besado, pero cuando llegamos a la estación y bajaron los pasajeros empujándose, Takato se preocupó por mí y me tomó la mano para que no me perdiera. No me hubiera soltado si no le digo ¡Rayos! Y después dijo que lo haría de nuevo –suspiró en ensueño-

-Al menos él te dio una indirecta suave, pero aquél idiota fue tan directo que casi logra asustarme.

-Yo pienso que fue su forma de expresar lo que siente por ti, ¿no lo crees?

Mientras las chicas limpiaban sus rostros, los curiosos niños tenían su propia discusión en la sala:

-¡¿Y la besaste?! –Expresó muy emocionado-

-¡Cállate Takato! ¿Quieres que nos escuche todo el edificio? No, estuve a una nada de besarla, pero la maldita puerta –contestó con frustración-

-Pero no te ves tan frustrado, parece que se divirtieron en el elevador.

-No te equivocas, Henry. Le gané corriendo, sí, hice trampa, pero después de golpearme pude sujetarla por los brazos y acorralarla. Vi en sus ojos que se sorprendió, pero no me detuve. Estuvimos a punto de besarnos… y lo demás es historia.

El más joven de los chicos rió escandalosamente de la suerte de su amigo, pero este tenía un as bajo la manga:

-Y tú Takato, ¿ya besaste a Juri? –Sonrió con burla porque sabía su respuesta y reacción-

-¡Ahh! ¡No, no! ¡Todavía no! Sólo pude tomarla de la mano, ella me agradeció por preocuparme por ella y le respondí que lo haría de nuevo.

-¡Bien niños, esta noche terminaré lo que empezó en el elevador, y nuestro amigo se declarará a su novia finalmente!

-¡Ryo! –exclamó asustado-

-Es verdad, Takato. ¿Qué hay de malo en dejar en claro tus sentimientos? Sólo date valor y aprovecha la situación –sugirió el inteligente Wong-

-Lo intentaré. Cielos, es más fácil pasar los exámenes que decirle "me gustas" a mi mejor amiga.

Sus amigos rieron, oportunamente cambiaron de tema al ver el regreso de las chicas.

-¿Nos perdimos de algo?

-De nada, Juri. Estábamos por escuchar los nuevos sencillos de Wada Kouji, AiM, Ohta Michihiko y Tanimoto Takayoshi –respondió Henry- También traigo CDs de karaoke.

Pulsó PLAY y los sencillos del CD recopilatorio se escucharon. El primer sencillo que escucharon fue "The Biggest Dreamer".

-Ese es uno de mis favoritos –reveló Takato-

-Y hay temas aún mejores. ¿Bien, tienen hambre?

-¿No habrás olvidado ordenar las pizzas?

-Claro que no, Rika. Las ordené para las diez y media, deberían estar llegando ya.

Y cinco minutos antes de la media hora el repartidor llegó. Ryo tomó las tres pizzas medianas ordenadas y pagó. El vendedor contó el efectivo, afirmó y agradeció al retirarse.

-Huele delicioso –Takato casi babeaba-

-Pepperoni, jamón, pimentón, piña y teriyaki. Muy bien, dejo esto aquí. Traeré los vasos y las bebidas.

Los Tamers se sentaron alrededor de la mesa baja, flexionando sus piernas. A los escasos minutos el anfitrión regresó con los vasos de cristal y una botella de refresco. Muy amablemente Juri ayudó a llenar los vasos y servir a cada uno. Rika, Takato y Henry distribuyeron los platos de cerámica y las servilletas, y Ryo partía la primera pizza, de piña y jamón.

-¡Yo quiero, yo quiero! –Takato recibió la primera rebanada, parecía un niño pequeño probando un nuevo alimento. Le dio un gran mordisco – ¡Gracias!

Todos, en especial Juri, observaron divertidos la reacción de su líder y su graciosa forma de comer. Y después de escoger, cada tamer disfrutó de las rebanadas de pizza de los diferentes ingredientes mientras una nueva melodía se escuchaba, bastante animada, de ritmo fuerte y contagioso sonido metálico. "Starting Point".

-Chicos, sé que nuestros compañeros Digimon vivieron en nuestras casas, pero ¿cómo le hicieron para ocultarlos y no dejar que los descubrieran? Porque yo sí que tuve problemas para ocultar a Leomon. ¿Cuándo podría haber ocultado a alguien con dos metros de altura? Porque no podía hacerlo pasar por una de mis muñecas o mi títere, ¡guau!

Todos rieron aquél comentario cargado del mismo sentimiento de nostalgia.

-Terriermon parece un peluche, y por un tiempo así lo hice pasar. Susy se dio cuenta hasta más tarde que era un Digimon. Y así podía llevarlo a la escuela, y aunque se me quedaron viendo cuando todos llevaron sus peluches. Cuando digievolucionó sí tuve el mismo problema que tú.

Sin duda las risas amenizaron la fiesta.

-Como estuve mucho tiempo en el digimundo no tuve ese problema, y cuando regresé a este mundo, Cyberdramon se transformó en Monodramon, pero mis padres ya lo sabían.

-¡Yo sí que tuve problemas! Primero oculté a Guilmon con una caja –las carcajadas arreciaron-, y así lo metí a mi casa. Mi papá se dio cuenta, y sé que guardó mi secreto hasta que nos fuimos al digimundo; pero mi mamá no quería un perro en casa –otra ola de risas-, así que le conseguí un refugio. Cuando evolucionó en Growlmon hice de todo para que volviera a ser el de antes, hasta lo pinté de camuflaje con Henry pero la lluvia arruinó todo. Desesperado me arranqué a llorar, y al final de llover apareció un arco iris y volvió a ser el mismo.

-Yo no tuve problema alguno. Renamon es veloz y silenciosa, sólo aparecía si la llamaba. Fue poco después de su primera digievolución que mi abuela la descubrió, y guardó mi secreto. Mi mamá después lo supo, pero para ese entonces habíamos regresado ya del digimundo.

Pese al tiempo de amistad, estos pequeños detalles fueron dejados de lado hasta esta noche. Sin duda, son aquellas pequeñas anécdotas las que refuerzan los lazos de unión.

-Siempre me he preguntado, ¿qué sintieron en el momento de fusionarse con sus Digimon?

Juri formuló una pregunta muy interesante. Aquella experiencia no pudo gozarla, como tampoco sus amigos ausentes. Los Tamers presentes guardaron silencio y meditaron por algunos instantes, tratando de encontrar una explicación satisfactoria.

Henry, el más maduro y objetivo, tomó la palabra.

-Realmente nos fusionamos muchas veces, pero sólo en dos ocasiones fui uno solo con Terriermon. En el mundo digital, en la batalla contra las bestias sagradas, esa primera ocasión fue consecuencia del deseo de proteger a mis amigos del peligro, aunque la amenaza fuera superior a nosotros. No me importó el miedo, sólo quise luchar para protegerlos. La segunda ocasión ocurrió en este mundo, cuando el poder digital nos fue entregado como un don. Reflexioné sobre la violencia, la ira, el equilibrio y el verdadero significado de la fuerza, comprendí que luchar por la justicia y proteger a los demás no tenían nada de malo, sino auténtico valor. En ese momento sentí como si la luz me atravesara; ya no fui yo ni Terriermon, sino un único individuo.

Las últimas palabras fueron enfatizadas por el chico de ojos grises. No sólo era inteligente, sino un joven sabio.

Conmovida por sus palabras, la reina Digimon retomó el hilo de la conversación.

-Ustedes saben que al principio mi relación con Renamon era poco menos que amo-esclavo, y que fui muy exigente hasta los extremos con ella. En realidad me exigía a mi misma, pero siempre lo desplacé. Sólo hasta que comprendí con dificultades el verdadero significado de la unión descubrí mi misión como Tamer. En el digimundo nos lanzamos juntas al vacío para salvar a Calumon sin importar el riesgo. Y en nuestra realidad me dí cuenta del porqué de mi agresiva forma de ser… eso ya no importa, porque en aquél instante comprendí que ser inflexible no es lo mismo que trabajar en equipo y considerar a los demás como tus iguales. En esos momentos me uní de una forma única, especial y hermosa con mi amiga Renamon.

Su corazón latía con el ímpetu de la adrenalina y la emoción de los triunfos. Muy en su interior, la dura y apasionada chica tenía un corazón noble.

Todos esperaban ansiosos la narración de Takato, pero le cedió la palabra a Ryo, cuya fusión nunca pudo ser vista, pero fue tan real como la de los demás:

-Estuve mucho tiempo en el digimundo, ausente de esta realidad. Primero navegué por medio de la red y la fibra óptica hasta llegar a un mundo completamente diferente. Comprendí lo que significa la información en el mundo digital. Al igual que los átomos, aquella forma parte de la Vida que existe en todos los rincones del universo, sólo cambia de nombre. En mis aventuras desarrollé el sentido de la independencia, pero pensé que sólo contaba conmigo mismo, hasta el día que llegó Monodramón e iniciamos nuestra aventura. Después los conocí y supe que habían pasado tres años desde mi desaparición. Volví a sentir la necesidad de estar con mis semejantes. Y al ver que nuestros mundos peligraban, en un acto de humildad suplicamos que ese mismo poder nos fuera concedido para luchar junto a ustedes hombro con hombro. Fue entonces que nuestras formas de vida tan diferentes se unieron, amalgamaron y surgimos del remolino informático como… ¡¡Justimon, el héroe más guapo del digimundo!1 -su pulgar derecho irguió la señal de la suerte y sonrió-

El ego de Ryo no era ningún problema cuando este estaba bien canalizado, aunque a veces perdía su cauce y se volvía insoportable. Pero este discurso motivador fue ovacionado por todos, excepto por Rika que le miró con fastidio fingido.

Por fin llegó el turno de Takato, cuyo caso era especial.

Guilmon, ahora lo sabrán, no existía. Yo lo cree –Todos se sorprendieron- Una vez mi papá me dijo que la imaginación es el poder de la creación, y que los dioses dieron a los seres humanos parte de aquél poder, y que estaba en nosotros emplearlo en el bien o en el mal, pero siempre asumiendo las consecuencias con responsabilidad. Fue la única condición impuesta. Guilmon surgió un día que jugaba con las digicartas, y sin pensarlo dos veces lo dibujé en plena clase, el año pasado. Me castigaron por hacerlo, pero no me importó.

Sediento, vació su vaso de refresco y suspiró satisfecho. En esos precisos instantes, los primeros acordes de guitarra de "One Vision", se escucharon por todo el lugar.

¿En qué me quedé? ¡Ah sí! Cuando nació Guilmon sentí que una parte de mi mismo tomó nuevamente vida. No comprendí lo que quise decir. No pasó mucho tiempo para que entre Guilmon y yo surgiera una fuerte y sólida unión. Siempre estaríamos juntos, seríamos felices. Lo que uno sentía afectaba al otro. Pero nunca me sentí tan mal como aquella ocasión que digievolucionó en su forma negativa. Sentí que todo el mal que había en mí se liberó, contaminándonos, desfigurándonos –se detuvo, un nudo se formó en su garganta al recordar tan dramáticos momentos-. Pero no estaba dispuesto a perderlo. Moriría y resucitaría una y otra vez para recuperarlo. En aquél instante tuve esta revelación: ¡Guilmon y yo somosuna extensión mutua, un espejo donde reflejarnos, descubrí que somos un mismo ser! Fue la amistad la que nos fusionó por primera vez en el digimundo. Y fue la amistad, la necesidad de proteger a los demás y el deseo de salvar a Juri lo que nos fusionó en este mundo, pero fue la esencia de la amistad y algo más poderoso que todavía no alcanzo a comprender lo que nos elevó al nivel supremo.

Un profundo, significativo y emotivo silencio se hizo presente. No escuchaban la música ni nada a su alrededor. Todos sus amigos le miraron con genuino orgullo y estimación. Hasta ahora descubrían la verdad de su especial unión. Juri, conmovida, derramó algunas lágrimas. Takato se giró para secarlas con suavidad.

-Takato, gracias por todo –y le besó en la mejilla. El pequeño castaño se sonrojó, y sonrió.

-Takato Matsuki –Henry captó la atención de todos- en verdad eres especial, amigo. No cabe la menor duda: ¡Eres un verdadero tamer! Me siento orgulloso de ser tu amigo.

-¡Igual yo! Seremos muy diferentes, e incluso fuiste mi rival al principio, quise ser más fuerte que tú. Pero fuiste tú quien me enseñó una lección muy valiosa de unión y amistad –afirmó la siempre sincera y directa Rika.

-Eres mucho más que un compañero de batallas y aventuras, eres un amigo en quien siempre podemos confiar. Tu entusiasmo nos ayuda a superar los obstáculos. Por eso eres un auténtico líder, excelente tamer y un gran chico.

Con la emoción que invade en momentos como este, los ojos de Takato finalmente derramaron las lágrimas de la felicidad que no alcanza a describir cómo se siente.

-Gracias, amigos. Realmente no habría logrado sin ustedes. Seguiría siendo llorón y débil. Rika, gracias a ti aprendí a ser perseverante y nunca rendirme. Ryo, sin duda alguna tu tenacidad es un ejemplo a seguir, y te respeto no por ser el tamer legendario, sino por tu sinceridad. Y Henry, tu amistad e inteligencia son admirables, me siento orgulloso de ser tu amigo. Y tú, Juri…

-Takato…

-A ti también te agradezco. Sé que la pérdida de Leomon representó una pérdida que aún te duele recordar, y que sufriste mucho cuando el D-Reaper te manipuló y abusó de tu dolor, pero cuando llegó el momento decisivo reaccionaste, aceptaste vivir y decidiste luchar con toda la fuerza de tu espíritu. Fue la esperanza la que te mantuvo con vida, y gracias a ella el corazón del D-Reaper se destruyó. Y te digo ahora que no pierdas la esperanza. Leomon alguna vez volverá. Ryo lo dijo, y yo lo creo.

-¿Cuándo dije eso?

-La vida está en todas partes. La información también es vida, y ésta siempre se renueva. Nunca se pierde. Y así como no debes perder esa esperanza, nosotros podemos esperar el milagro de reencontrarnos con nuestros amigos. Volveremos a estar juntos. ¡Yo creo en eso!

Y elevando sus voces, puños y espíritus, lanzaron exclamaciones de esperanza y creencia en un reencuentro futuro:

¡CREEMOS CON TODA NUESTRA FUERZA, CON TODO NUESTRO SER Y CON TODO EL PODER DE LA UNIÓN MÁS ALLÁ DE LO DIGITAL!

Por un momento el llanto se hizo presente, pero oportunamente Ryo suavizó aquella situación:

-Oigan, ¡¿no se supone que esto es una fiesta?! ¡Quiten esas caras y divirtámonos!

Surtió efecto. Henry cambió el CD y puso el CD de pistas de karaoke. Nadie se salvaría de interpretar un tema, no importando si su voz parecía salida de una cueva o si los cristales se rompían. Uno a uno fueron pasando ante los aplausos de los demás e interpretando lo mejor que podían los temas escogidos y con sus mejores coreografías.

Ryo interpretó "Digital Survivor", que le recordó sus emocionantes aventuras. Juri escogió un tema tierno, algo melancólico pero divertido, "My Tomorrow". Henry, sin dudarlo, interpretó un tema difícil, "SLASH!". Rika al principio estuvo renuente, pero cedió finalmente, e interpretó "Yuuhi no yakusoku", su canción favorita. Takato cantó un tema divertido, "Futari de la la la", que parecía interpretar a dueto. Y para cerrar con broche de oro, los tres primeros elegidos interpretaron en perfecta sincronía "3 Primary Colors". El grupo de amigos al final se ovacionaron entre ellos. No fue un concurso, sólo un momento para divertirse.

Ya era casi medianoche, y nada mejor para antes de ir a dormir que una película… de terror. Y aunque en esta ocasión no hubo rosetas de maíz, Takato trajo una generosa ración de pan dulce.

-Tomen lo que gusten, pero este está apartado –de la bolsa extrajo una pieza envuelta en servilletas blancas- Juri, este es para ti.

-Gracias, Takato. ¿De qué será? –Retiró la envoltura, descubriendo una hogaza ovalada, espolvoreada de azúcar y relleno de… – Pan de queso. ¿Cómo sabes que es mi favorito?

-No lo sé, pensé que te gustaría –respondió con un ligero sonrojo-

-Gracias Takato –y como premio le dio la más bella de sus sonrisas. Se acercó a su oído y le susurró un secreto-

-Oigan, todos queremos saber.

-Lo siento, eso es privado, jeje.

Por más que sus amigos insistieron, ni él ni ella revelaron el contenido del mensaje, pero fue toda una señal el que se sentaran muy juntos, sólo separados por unos milímetros que sus manos podrían unir.

Henry, a propósito, tomó asiento en el cómodo reclinable. Así que Rika no tuvo más opción que tomar asiento junto al fastidioso Ryo, pero esta ya no era la definición adecuada.

La película dio inicio. En realidad se trataba de dos cortometrajes, predecesoras de la cardiaca Ju-on. "Katasumi to 4444444444. Gakkou no Kaidan". Los reunidos conocían perfectamente el significado del número cuatro, por lo cual nunca lo mencionaban fuera de lo estricto. Juri fue la primera en asustarse, se abrazó de Takato, tan asustado como ella, rodeándola con su brazo. Henry estaba muy emocionado. Rika no parecía inmutarse, pero al descubrirse la escena de la matanza, los cadáveres mutilados, se estremeció, pero no buscó refugio. La aparición del fantasma sollozante en busca de su siguiente víctima, y el desgarrador gemido antes que la pantalla se oscureciera, no pudo evitar gritar y abrazar a Ryo, quien sonreía satisfecho.

El siguiente corto fue aún más aterrador. Los ringtones de los celulares parecían el desencadenante de toda una serie de reacciones. Muchas películas de terror involucraban el uso de estos aparatos para propósitos de los malignos. Y en este corto no fue la excepción. Lo que comenzó como una broma, fue el fin para un ingenuo muchacho víctima de la ira de un demonio sediento de sangre y venganza. Si no hubiera respondido al sonido del número tabú seguiría con vida, pero ahora se ahogaba en la boca del espíritu en una oscuridad pegajosa y sanguinolenta. Todos parecieron quedarse petrificados en sus lugares, pero el sonido de una llamada a celular les hizo reaccionar de la forma más racional: gritar como los niños que eran, asustados por ver películas que no debieron, pero que al final fueron la diversión de Ryo quien se retorcía de la risa.

-¡Ryo! –Rika quiso estrangularlo en ese momento-

-¡Toma esto! Juri tomó la almohada que encontró y le dio un golpe-

Por un momento todos callaron. Pero una idea cruzó por la mente del inquieto Takato. También tomó un cojín y golpeó con este a su travieso amigo. Henry siguió la broma y entonces se desencadenó una divertida guerra de almohadas de todos contra todos. Sin duda alguna alivió la tensión y olvidaron del miedo.

Dio la una y media de la mañana, pero ninguno tenía sueño. Todos estaban jugando por turnos en Wii, algunos más hábiles que otros, tal vez más expertos, pero todos divirtiéndose, como no lo habían hecho en mucho tiempo.

Continuará…