Finalmente les tengo el sgte capitulo de Balas de Amor

Creo que me salio demasiado cursi u.u pero ni modo, es ichihime asik vale la pena XD

Gracias por sus comment y su pasciencia, creo que este fic termina en dos contis mas y a lo mejor pongo lemon

ahora me dedicare(volviendo de la U)con te protegere porque soy...que ya quiero escribir la conti XD

no los entretengo mas y disfruten, recuerden, bleach es de Tite, publicado en el manga por SJ y en anime por los embusteros de pierrot ¬¬

------------------------------------

Orihime y Grimmjow estaban en el cuarto de hospital que ocupaba Ichigo una vez que la cirugía pasó. El peliazul había decidido ir por unos bocadillos para ambos, dejándola sola con el muchacho de cabello naranja. Ella no dejaba de verlo fijamente, con la agonía y la tristeza en sus ojos, tendida en un sillón y ahí fue en el momento en que repentinamente, el sonido que advertía la parálisis del corazón, alerto a la chica.

-¿Ichigo?-Murmuro preocupada y asustada, para luego correr hacía él-¡Ichigo!-Grito su nombre desesperada y una enfermera entro.

-¡Doctor, el corazón del paciente ha dejado de latir!

Ese simple grito, esas simples palabras, fueron lo suficiente para desmoronar el mundo de Orihime, sentía que su cuerpo estaba inmóvil, que su corazón exploto en pedazos y que las lágrimas cayeron como nunca. Repitiéndose aquella información en su mente, veía como el doctor y varios ayudantes trataban de traer al muchacho al mundo de los vivos.

-¡Hey!-Grimmjow había llegado y al ver la situación y como la chica pretendía acercarse, la agarro para impedírselo-Cálmate Orihime, en ese estado no conseguirás nada-Haciéndola recapacitar.

-No te vas…-Murmuro despacio-¡No te vayas!-Repitió gritando, tratando de acercarse a pesar del agarre de su amigo y compañero. Lágrimas derramaban su rostro-¡NO ME DEJES!-Sintió que las fuerzas se le fueron que dejo que Grimmjow sostuviese todo su peso-¡PROMETISTE PROTEGERME!

En el momento que grito esas últimas palabras, no solo las gotas de lágrimas cayeron al suelo, sino que sorprendentemente…el corazón volvió a latir. Se oía como la alarma desapareció para que solo se oyese los latidos del corazón.

El doctor y sus ayudantes suspiraron aliviados, como también Grimmjow, quien al dejar de agarrar a Orihime solo un poco, ella rápidamente se aparto y corrió hacía él chico de cabellos naranjas para tomarlo de la mano y le mojo el rostro con algunas gotas de lágrimas (Recreando momento del Good Bye).

-Arigatou…Ichigo…-Dedicándole una sonrisa.

-Ya veras que despertará-Le aseguro Grimmjow mientras se acercaba-Este cabrón es peor que la mala hierba-Gruño-Además, te hizo una promesa, ¿No?

-Grimmjow…Tienes toda la razón.

Ichigo despertó de golpe al oír su despertador, notando que estaba en su cuarto. Parecía estar confundido y fuera de lugar, como si aún no recapacitaba que hace unos momentos dormía, miro el reloj y lanzo un suspiro.

Hizo la rutina de siempre, se ducho, arreglo, se puso las ropas de su colegio, bajo a desayunar no sin antes esquivar los ataques de su padre y partió hacía su medio de estudio.

-Todo fue un sueño…Que alivio, con solo pensar que hacía equipo con Grimmjow-Lanzo un bufido-Aunque…no recuerdo bien quien era el otro personaje de mi sueño-Meditando-Ah bueno, de seguro era el sádico de Kenpachi o el idiota de Shinji, por eso no los recuerdo.

Llego a la escuela, saludo a su modo a Rukia y Renji, quienes estaban en la puerta principal y los tres caminaron. Saludaron a sus otros amigos e Ichigo recibió un golpe por parte de su amiga de la infancia, Tatsuki Arisawa, quien le dijo que eso fue por haberla dejado limpiar sola el salón cuando el turno era de los dos.

El profesor quien fue el que detuvo su pequeña riña ya que habían iniciado una pelea de insultos y golpes, todos tomaron asientos y prestaron atención en la clase, menos Ichigo, quien por una razón que ni él sabía, sus ojos no dejaban de mostrarle un asiento vació que estaba al lado suyo.

"Que raro…Nadie se sienta ahí y…siento que algo falta…"

Su día en la escuela fue normal, como todos, pero aún así, no dejaba de sentir que había algo en aquel mundo, en aquel ambiente…en su vida, que faltaba, algo que lo completaba, ¿Pero qué?

"Tú eres mi Hikoboshi" Fue lo que oyó en sus pensamientos cuando inconscientemente sus amigos hablaban de que hacer en la festividad de Tanabata. Paso su mano por la cabeza y se declaro que definitivamente estaba enfermo o que ya Renji, Shinji e Ikkaku le contagiaron lo demente.

-¿Vienes Ichigo?-Ofreció Sado.

-Paso, esas cosas no me interesan.

-Ichigo, deberías dejar de estar tan metido en tu trabajo y relajarte-Invito Rukia.

-No gracias, estoy ocupado para eso-Poniéndose de pie-Voy a la biblioteca, nos vemos en clases.

-¡¿Ichigo va a la biblioteca?!-Exclamo un sorprendido Keigo-¡¿No iras a juntarte con otras personas en verdad?! ¡¿O con unas chicas?!

-¡No digas estupideces!-Golpeándolo e la cara con una patada para luego marcharse.

Fue a la biblioteca, la estuvo recorriendo por unos minutos, con sus manos en el bolsillo, con la expresión seria de él y con la mirada de los demás posadas sobre él, aún así, no le dio importancia y se detuvo cuando leyó en uno de los lomos de los miles de libros "Leyenda del Tanabata"

Tanabata se inspira en el famoso cuento asiático de la princesa y el pastor.
Orihime era la hija de Tentei.

Orihime tejía telas espléndidas a orillas de la Vía Láctea.

A su padre le encantaban sus telas, y ella trabajaba duro día tras día para tenerlas listas.

Pero algo afligía a la princesa, porque a causa de su trabajo nunca podía conocer a alguien de quien enamorarse.

Preocupada por su hija, Tentei concertó un encuentro entre ella y Hikoboshi, quien vivía al otro lado del río Amanogawa.

Cuando los dos se conocieron, se enamoraron al instante el uno del otro, y poco después se casaron.

Sin embargo, una vez casados Orihime descuidó sus tareas y dejó de tejer para Tentei, al tiempo que Hikoboshi descuidó su rebaño y dejó que las estrellas se desperdigaran por el Cielo.

Furioso, Tentei separó a los amantes, uno a cada lado del Amanogawa, prohibiendo que se vieran.

Orihime sintió la pérdida de su marido, y le pidió a su padre el poder verse una vez más. Tentei, conmovido por las lágrimas de su hija, permitió que los amantes se vieran el séptimo día del séptimo mes, siempre que Orihime tuviera terminado su trabajo.

Sin embargo, la primera vez que intentaron verse se dieron cuenta de que no podían cruzar el río, dado que no había puente alguno.

Orihime lloró tanto que una bandada de urracas vino en su ayuda y le prometieron que harían un puente con sus alas para que pudiera cruzar el río.

Si un año ese día está lloviendo, las urracas no pueden venir y los dos amantes tienen que esperar hasta el año siguiente.

Ichigo cerro el libro al finalizar la lectura, estaba más confundido aún, como también enrabiado consigo mismo, ¿Por qué tuvo la necesidad de leer esto? ¿Por qué se sentía vació? ¿Por qué oía voces? ¿Por qué la palabra "Orihime" lo hacía perder uso de razón o salir a buscar a alguien con ese nombre para…?

-Definitivamente estoy enfermo-Guardando el libro-Me voy a casa.

Y así fue, apenas llego a su salón, pesco sus cosas y sin darles explicación a sus amigos, se fue del salón, para luego irse de la escuela.

-Joder, ya quiero terminar con esto ya y ser agente Shinigami por tiempo completo, de seguro estaría tan ocupado que ni en tonterías pensaría.

Detuvo su camino cuando paso por el río, se lo quedo observando detenidamente, recordando que allí mismo había perdido a su madre, por lo que siempre sentía melancolía y tristeza al estar allí, pero ahora era diferente, sentía como si en ese lugar le paso algo increíble, lo mejor en toda su vida, ¿Pero qué?

-¿Qué diablos me esta ocurriendo?

"Ichigo…" Fue lo que oyó y de golpe, todo se volvió oscuro, Ichigo estaba cubierto en la profunda oscuridad, estaba sorprendido y más confundido aún.

-¿Quién eres?

"Despierta…Onegai"

-¿De que hablas? Ya lo estoy…-Pasa su mano por su cabeza al sentir un repentino dolor-Definitivamente estoy loco.

"Onegai…prometiste estar a mi lado…protegerme"

-¿Qué?-Sorprendido.

De golpe, se apareció frente a él una joven que vestía su uniforme de la escuela, tenía larga cabellera anaranjada como la de él, pero más oscuros, sus ojos eran grises y estos estaban tristes, incluso derramaban lágrimas que recorrían su piel enternecedora. Ichigo sintió un pinchazo, un escalofrió al verla en ese estado.

-Tú eres…-Extiro su brazo poco a poco, tratando de alcanzarla.

-Ichigo-Con una triste sonrisa, imito su movimiento-Te suplico que vuelvas…

Sus manos estaban a milímetros de juntarse…

Orihime no había soltado su mano, por muy que ahora estaba de noche y el sueño se había apoderado de ella que termino sentada en una silla que estaba cerca y su cabeza la tendió en la cama, para que sus manos siguiesen conectadas mientras ella dormía profundamente.

Estaba tan cansada, que no notaba que su mano estaba siendo levemente presionada, pero si sintió que alguien toco suavemente su frente para apartar sus mechones, provocando que despertase sobresaltada.

-Lo siento, te desperté.

Esa voz, esas cuatro palabras, al oírlas, el mundo de Orihime brillo de golpe, como el sol en el amanecer. Giro su rostro hacía su izquierda para abrir sus ojos al máximo al ver un par de ojos marrones que la observaban con una leve sonrisa de ternura, como sintiéndose culpable del estado de la chica.

-I-Ichigo…-Las lágrimas volvieron, pero esta vez, eran de alivio, de felicidad-¡Ichigo!-Grito en el momento que se abalanzo hacía él para abrazarlo intensamente, como asegurándose de que no escapase de nuevo.

-Ya estoy bien…-Sin perder esa sonrisa, le correspondió el abrazo solo con su brazo derecho, cuya mano que ahora se enredaba en los cabellos de la chica, antes no había sido liberado por la mano de Orihime-Lamento haberte hecho pasar un mal rato.

-Estas vivo y con eso me basta…no se que haría si te perdía de nuevo Ichigo…no quiero que eso pase, quiero estar contigo por siempre.

-¿Orihime?-Confundido y algo conmovido por sus palabras, ¿Qué significaban?

-Te amo-Le confeso aferrándose más a él-Te amo, te amo y no quiero que me vuelvas a abandonar, aunque sea para protegerme, si lo haces, te golpearé, ¿Oíste?

-Perfectamente y claro Hime-Le dijo mientras la apartaba de él para tomarla del mentón, provocando que se sonroje como cuando eran estudiantes-¿Recuerdas la leyenda Tanabata?

-Hai, tú eres mi Hikoboshi.

-Y tú mi Orihime-Le acaricia los cabellos-Y tus lágrimas, que son capaces de traer a las urracas, no quiero que se derramen más, solo quiero verte sonreír mientras tejes para mí en la Vía Láctea.

-Ichigo…-Susurro.

Ambos no lo pudieron contener más y se besaron con desesperación, recuperando el tiempo perdido, volviendo a recuperar la información del sabor de los labios del otro, sellando su promesa de estar juntos ahora y para futuro.

-Como lo predije, hierba mala nunca muere-Cuando se separaron, oyeron la voz de Grimmjow-Si la haces llorar de nuevo, te mataré con mis propias manos.

-Eso quiero verlo cabrón.

-Hay otra cosa, tenemos una nueva misión.

-¿Cuál es?-Pregunto la ojigris.

-Tú.

-¿Yo?-Sorprendida.

-Esta misión es secreta: Debemos protegerte hasta el día de Tanabata porque ese día, tu abuelo deja de estar al mando y tú tomarás el lugar.