Tenían un poco de tiempo libre antes de que las clases volvieran a tener curso. Los pequeños jugueteaban en el jardín de la escuela. Era un simple juego esconderse y ser encontrado por el buscador. Sai, esta vez, por suerte, se acreditó el trabajo de encontrar a sus amigos en aquel juego que para él, no parecía tener mucha razón de ser. Caminó un poco entre los árboles que tenía el lugar, metiéndose entre los arbustos, movió la nariz para olfatear algún olor conocido, pero lo que encontró fue un olor suave y agradable, movió un poco la delgada cola de un lado para otro y afinó sus agudos ojos.

Anduvo un poco, olvidándose de que tenía que buscar a los demás, su atención ahora era solamente encontrar el lugar de donde provenía aquel aroma. Eso lo hizo llegar a un gran árbol, hasta el momento había ignorado que eso existía por ahí, era grande y viejo, como también adornado con un montón de hojas amarillentas que caían dócilmente por el viento que las jalaba y llevaba lejos de las ramas que las vieron nacer.

Caminó alrededor del gran abeto y fue cuando lo encontró a él, o ella… lo que fuera. Un pequeño sentado bajo el cobijo de ese árbol. Sai se acercó curioso y pudo ahora, darse cuenta de que ese niño dormía tranquilamente. Se sentó frente a él. Era curioso, un pequeño que llevaba una especie de abrigo, abrigo con una gorra que le cubría la cabeza pero, este mismo llevaba las orejas de un neko, dándole al pequeño la apariencia de un gato. La nariz del azabache le olfateo y pudo descubrir, que ese pequeño era el dueño del aroma que estaba persiguiendo momentos antes de que se distrajera con él… se acercó más, estando a una distancia corta y mínima del rostro del contrario. Era pelirrojo, eso se notaba, de tés clara, sus ojos parecían delineados de negro y lo más curioso, aquel pequeño, llevaba en la frente, un curioso kanji color rojo…

―Amor ―leyó Sai correctamente.

Amor, justamente la palabra con más enigma que había encontrado entre todo el vocabulario humano. Ese pequeño debía saber que significaba como para tenerlo tatuado sobre la frente. Sai alzó su mano y la llevó hasta el rostro del contrario, acaricio levemente esas blandas mejillas, sintiendo la suavidad de estas.

―Uhm… ―suspiró el adormilado, moviéndose un poco por el contacto.

Sin sabaerlo siquiera, Sai le sonreía tiernamente.

―Dormir aquí parece tranquilo ―comentó con voz calmosa.

No obtuvo respuesta, y claro, no la esperaba de alguien que dormía.

―Hueles bien ―comentó aún y se acerco un poco más al pequeño, con un solo pensamiento, Sai unió sus labios con aquellos otros ajenos, rosando por un momento efímero la dulzura de ellos. Fue pensamiento, fue acción… fue una extraña mescla de curiosidad por saber a qué sabía ese niño que olía tan bien.

El pelinegro tocó sus propios labios con sus dedos, mientras que el contrario, inmutable y tranquilo, seguía hundido en un sueño que parecía ser agradable por la pequeña sonrisa que el pelirrojo dibujaba en su rostro.

―¡Sai! ―se escuchó de pronto. Le llamaban. Al parecer se habían cansado de esperar que el peli-negro les encontrase.

El neko se levantó del pasto y miró por última vez al bello durmiente.

―Nos encontraremos después ―afirmó seguro ―hasta pronto, chibi-neko-chan ―dijo y se decidió a marcharse, pasando otra vez por aquellos arbustos.

En ese lugar, el pequeño pelirrojo se quedó durmiendo y ajeno de lo que había pasado, él no sabía, que un primer beso había sido reclamado.

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Se la pasó pensando en las palabras de Sakura… pero no podía comprenderlo del todo. ¿Si una persona amaba… era incorrecto por el hecho de ser diferentes?.. Sacudió un poco su cabeza y siguió caminado. En esa ocasión no era acompañado por Sakura, pues la pequeña le había dicho que había quedado con Ino para comer juntas. Suspiró un poco y se acercó a una de las banquitas que reposaban en el jardín de la escuela, miró al cielo, la luz que se filtraba por las hojas secas del árbol que le daba sombra, se veía hermoso y se perdió en aquel bello cuadro natural.

De pronto, sintió un leve golpecito en la frente que lo hizo volver a la realidad.

―Te pasa algo… dobe ―le preguntó un chico de cabellos oscuros y alborotados, parado en frente suyo, mirándole con un semblante serio pero no del todo ―estas ido ―dijo el niño ―más de lo normal ―añadió y metió sus manos a los bolsillos de su pantalón.

―Sasuke… ―enunció el kitsune, mirándolo hacía arriba, ya que seguía sentado.

El azabache le volteó a ver, sorprendido por el tono de voz que el kitsune solía tener… fuera de todo insulto, a pesar de que él al principio le había llamado "dobe", denominativo que hacía enfadar a su compañero.

No quiso hacer ver que ello le desconcertó, así que tosió un poco adrede y se sentó a un lado, recargando la espalda en la banca blanca.

Naruto estaba sentado al lado del destino de Sakura… le miró con el rabillo del ojo, suspiró de nuevo y se levantó para marcharse. Sasuke le contempló.

―Espera… ¿a dónde vas?

―A buscar mi destino ―dijo sin mirarle, no entendía porqué sentía un extraño enojo por el azabache. No, mentira, sí lo sabía, pero no podía evitarlo.

―¿Destino? ―le tomó por la muñeca ―Naruto… ―le habló de nuevo, sin embargo el kitsune se negaba a mirarlo ―ayer… no estabas en el lugar de siempre.

―Tenía cosas que hacer.

―¿Cosas que hacer? ―repitió cuestionarte ―¿tú…? ¿y qué tantas cosas tendrías pendientes tú por hacer?.. sólo eres un niño.

Esta vez sí le miró, las palabras que el azabache le había dicho le desafiaron.

―¡Muchas-tebayou! ―le contestó enseguida y casi gritándole, bajando la mirada y situándola en el piso. Se quedó callado por un momento y dejó otro suspiro al aire ―tus palabras lastiman… teme ―dijo después casi en susurro, pero lo suficientemente audible como para que el azabache pudiera escucharlo.

Sasuke esta vez le soltó, y también miró al piso, arrepintiéndose de su actitud tan prepotente que había tomado.

Ante el nuevo silencio, Naruto comenzó a caminar.

―Naruto…

―Déjalo así ―dijo el oji-azul sin detener su andar ―te espera un bonito destino ―habló de pronto.

―¿Qué?

―…me pregunto si el mío será así de bueno también…

―Espera… Naruto ¿de qué hablas? ¿Estás bien? ¿Pasó algo? ―cuestionó seguido.

El rubio se giró y caminó de espaldas, dedicándole una sonrisa a Sasuke.

―¡Yeh! ―le enseñó la lengua juguetón ―Sasuke baka ―insultó ―estoy bien-tebayo, soy Naruto Uzumaki, no me dejaré vencer por ti ―tras esas palabras se echó a correr ―nos vemos después ―dijo mientras agitaba la mano.

―Dobe…―expresó el Uchiha con el seño fruncido y la venita saltando en su frente ―yo preocupándome por ti… ―se cruzó de brazos indagando para después colocar un semblante serio, nada común en un niño de su edad ―pero a mi no me engañas… te conozco, algo te pasa… esa no es tu sonrisa.

Capítulo 2:

Porque te conozco.


N/a: oOo no me golpeen XD, no tengo mucho time libre en la PC oh kuso, maldito vicio e_e.

Ne TwT amada Ciel o_ò espero te la hayas pasado genial en tu cumple, ¿ne?... nada de estado emo e.e o te muerdo n.n.

So, mina-san, gracias por leer este fic todo raro e.e gomen por lo corto de ese cap y también, gomen si llego a decepcionarls.

Thank por los comentarios 0w0 por ellos volví XD, contesté algunos y los puse en mi profile... los otros por reply / mail XD.

Ja ne.