III

Tristeza

Las lágrimas de rabia, impotencia y dolor se agolparon en sus ojos al recordar la manera en que Reneé lo había dejado, «Forks no es suficiente para mí» había dicho.

Las ganas de romper todo a su paso lo llenaron, esas ganas de derrumbar Forks y luego reconstruirlo en un sitio más soleado, para que ella volviera. Dios sabe que, si hubiera podido, hubiera arrastrado el Sol hasta que alumbrara ese pequeño pueblo, sólo para que ella regresara.

Sin Reneé no era nada. Sólo era el Jefe de Policía de Forks, el mejor amigo de Billy Black y un hombre muy solitario. Sin Reneé podía comenzar a aborrecer un poco Forks, pero no se iría por los pocos recuerdos felices que se albergaban allí.

Reneé era la razón de su tristeza.