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En busca de la felicidad.
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Capitulo II: Ángel.
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—¿Te encuentras bien? —era una voz fría, sin ninguna emoción. Sin embargo, era tan aterciopelada, que me estremecí.
Subí la vista para ver quien era. Me encontré con un par de ojos oscuros. Y me congele.
Frente a mi, se encontraba un ángel… iluminado por la luz de su propio auto, con los pelos mojados y cayendo pequeñas gotas de agua, en cada una de las puntas de su pelo negro, con hermosos y perfectos destellos azulados. Su rostro estaba inmutable, serio y sin expresión alguna, como una hermosa estatua de museo, digna de admirar.
Me perdí en su mirada, parecía como si te abriera la puerta hacia otro mundo, uno completamente diferente. Oscuro pero a la vez cálido, con un gran dolor encerrado… como si no pudiera apartarlo de él, estaba con él.
De repente, el cuerpo me empezó a temblar involuntariamente. No podía apartar su mirada de la suya, el pareció notarlo, ya que bajo la mirada a mis manos, que temblaba siguiendo el compás de todo mi cuerpo.
—Tienes frío —su voz era fría, pero dejo más que claro que no era una pregunta.
Se acuclillo a mi lado, y ayudo a que me incorpore. No replique, no tenia las fuerzas suficientes, a demás, no quería hacerlo. Su brazo se poso en mi cintura, mientras me ayudaba a caminar hacia… ¿su auto?
Lo mire, estoy segura que mi cara era de completa confusión. Pero el estaba serio, mirando al frente. Su auto era hermoso, un Mercedes de color negro, con los vidrios polarizados, brillaba mucho por lo que calcule que era nuevo o estaba muy limpio. Por mi mente paso un fugaz pensamiento, seguro que si Gime lo viera, lo halagaría de miles formas, además de sacar muchas fotos.
—¿A d-donde me llevas? —pregunte, tratando de ignorar el pensamiento que cruzo por mi mente.
El azabache me miro, con algo de curiosidad. Lo que me hizo preguntarme si había dicho algo mal, casi me quede sin aire, cuando en sus labios se formaba una sonrisa arrogante. Sus ojos estaban clavados en los míos, estaba segura de que podría quedarme toda la vida mirando lo que esos pares de mundos podrían mostrarme.
—Vamos a un hospital, seria mejor que un doctor viera si te encuentras bien —su voz era tan distante, que parecía que estuviéramos a metros de separación.
Me dieron unas increíbles ganas de traerlo hasta mi, de conocerlo y saber todo de el. Afirme con la cabeza y caminamos juntos hacia el auto de él.
Apenas entre, me embriago su perfume. Y a pesar de que cuando estuve cerca de el, también pude olerlo, era como si ahora se presenciara en todo el lugar. Una mezcla seguridad y dulzura, aspire profundo y me coloque el cinturón de seguridad.
Mire como mi ángel de cabello azabache arrancaba el auto, solo le contemplaba su perfil. Sin embargo, era tan perfecto que me sentía miserable a su lado. Yo tan impura, con tantos problemas, con tan pocas posibilidades de llegar a tener un auto como este en mi vida, sin poder alcanzar su nivel de perfección en mi vida.
Mientras mi mente divagaba en tales cosas… observaba como manejaba, su vista estaba fija en el frente, el cejo suavemente fruncido y su mirada seria. Sin quererlo, una pequeña y traviesa risita escapo de mis labios, al ver como el fulminaba con la mirada a un auto que paso en rojo.
Me miro confundido, yo solo me limite a dedicarle una pequeña sonrisa y voltearme a ver hacia la ventana. Mientras sentía como mis mejillas se pintaban de color carmín.
Al cabo de unos minutos de camino, llegamos al Hospital. Me sorprendí al ver que era el más prestigioso de todo Konoha, y que, si me quedaba aquí perdería todo lo que había guardado para mi nueva campera. Pero antes de decir nada, el azabache ya se encontraba abriendo mi puerta para que bajara.
Mientras caminábamos hacia adentro del hospital, yo detrás de él, ya que mis pasos son demasiados lentos a comparación de los suyos. A pesar de que podría haber estado enojada, ya que dejar a una chica, que acababa de sufrir un accidente por su causa, no es muy caballeroso de su parte. Estaba completamente agradecía, ya que sabia que si caminaba a mi lado me pondría nerviosa, y terminaría en el piso, ahora podía apreciar su hermosos caminar, tan delicado y seguro a la vez. Como cada uno de sus músculos trabajan para darle movimiento a cada parte de su cuerpo, su espalda ancha y bien formada. Ya cada uno de sus hermosos y al parecer sedosos cabellos desparramados de un lado a otro.
Estaba tan metida en mi pensamientos, que no sentí en cuanto el dejo de caminar y se paro para hablar con la secretaria de el hospital. Gracias a mi torpeza, choque contra su bien formada espalda, sintiendo la suavidad de su cuerpo, que al recibir mi peso de sorpresa, se torno tenso y se volteo a verme rápidamente.
Sentí mi cara arder, y mi corazón latir más rápido de lo normal. Me coloque una mano en la frente tratando de aliviar el calor, sin embargo, se prolongo por todo mi cuerpo y me vi obligada a respirar con mayor fuerza para refrescarme.
—¿Estas bien? —pregunto el azabache, mientras me miraba serio pero con algo de… ¿preocupación?
Trate de asentir, pero en el momento en que mi cabeza se movió para realizar el gesto, sentí una fuerte punzada, por lo que me lleve las manos a la cabeza y ahogue un pequeño grito de dolor. De un momento a otro sentí unos fuertes brazos enroscarse en mi cintura, y no necesite mirar quien era, el riquísimo olor me lo permitió reconocer enseguida.
—Colóquela aquí, joven Uchiha. —Hablo una enfermera que recién llegaba con una silla de ruedas.
¿Uchiha? Se pregunto mi mente, pero no pude recordar ningún apellido así, ya que mi mente comenzó a doler mucho más que antes. Mi ángel me coloco suavemente en la silla de ruedas, mientras que ayudaba a la enfermera a moverme.
—Tranquila señorita, soy Ízame Yurumí una enfermera del hospital —se presento la joven que hace unos segundos me había traído la silla.
Solo me limite a sentir, mientras me giraba en busca de una mirada oscura como el carbón. Y la encontré, caminaba a paso lento a mi lado, sus manos estaban en sus bolsillos y su cara era inmutable, se veía tan lindo. Yo no era la única que pensaba eso, todas las chicas y enfermera, ¡hasta las ancianas! Que pasaban por el lugar se lo quedaban mirando, por poco se les cae la baba. Sentí una extraña molestia al ver como lo miraban tanto, sin embargo no dije nada, no lo conocía mucho.
Llegamos a una puerta blanca, al igual que todo el edificio. Tenía un cartel que decía 'Enfermería'. Comenzamos a acercarnos, pero sentí una opresión de perdida y frió en el lado que estaba caminando el pelinegro. Me gire, y vi que el había dejado de caminar, mientras que la enfermera me empujaba más lejos de él.
—E-espera, falta él… —murmure, un tanto avergonzada al no saber su nombre. La enfermera me miro curiosa, pero no dijo nada.
—Creo que se va, no pude entrar contigo —me comento la chica, yo la mire algo molesta. Nadie podía decir con quien entro y con quien no.
No estábamos muy lejos, tan solo a unos diez pasos. Por mi mente paso una idea, sobre correr a donde el se encontraba e ir con el. Parecía una idea tonta y de niña chiquita, pero no me desagrado mucho.
Vi como me hacia un gesto con la cabeza y se volteaba para marcharse. Y fue ahí, cuando sentí mi corazón latir rápidamente, casi con desesperación. Por mi cabeza cruzaban mieles de ideas para frenarlo, y trate de ignorar el dolor que aumentaba en mi mente.
Estaba asustada.
No sabia que decirle.
¿Y se burlaba de mí?
¿Y si yo le caí mal?
¿Y si no le intereso? (cosa muy probable).
Mis manos comenzaban a sudar mientras miraba como el caminaba tranquilamente de regreso a su auto, con las manos en los bolsillos y la cabeza un poco inclinada hacia arriba, mirando el techo. Yo, por mi parte, era todo lo contrario, mi cabeza ardía tratando de encontrar algo que decirle, para que no se valla o al menos saber algo de él…
De mi ángel.
Se alejaba.
No lo vería más…
Que desesperación.
¡Mi cabeza!
—¡Espera! —mi vos salio aguda pero firme, con un matiz algo tembloroso.
Vi como el se volteo rápidamente, para verme con algo de curiosidad. Mientras que con una de sus manos se pasaba por el cabello, haciendo que mi cuerpo temblara.
'¿Y ahora?
¿Qué hago?
¿Qué le digo?
¡¿Qué le digo?!'
—Nh… —escuche que salía de sus labios, mientras esperaba que yo le dijera algo.
—Ah… ah…
'¡Vamos, Sakura!
¡Piensa algo ya!
¡No te través ahora!
¡Vamos!'
—¡¿Cómo te llamas?! —casi lo grite, por lo que la mayoría de la gente que pasaba se giro a verme, mientras que yo trataba de esconderme bajo la silla.
El azabache me miro incrédulo, mientras que levantaba una fina y delicada ceja color negra. Mi corazón latió más fuerte cuando en sus labios se formo una sonrisa arrogante, y sus ojos destellaron de diversión. Estoy segura de que en ese momento mi cara podría ser confundida por una cereza para torta.
—Sasuke Uchiha —me comento, con su voz aterciopelada. Haciendo que muchas chicas se voltearan a verlo (por no decir todas).
Mi corazón no aguantaba la velocidad que estaba tomando, parecía que en cualquier momento saldría de mi pecho como una fuerte masa latiendo enfurecidamente loca.
Sasuke Uchiha.
Es perfecto.
Su nombre parecía haber sido inventado para el, cada vocal y cada consonante. Ahí parado, con su pose despreocupada, mostrando tranquilidad y seguridad a la vez. Parecía alguien de una belleza completamente inhumana, cada cabello, cada parte de su cuerpo, cada rasgo de su cara. Todo paraba en una sola palabra: Perfecto.
Tan perfecto, que sentí como yo nunca podría alcanzarlo. Nunca podría llegar a ser tan bella como el, nunca podría verme y sentirme tan segura.
Ambos éramos completamente diferentes.
El era demasiado para alguien como yo.
Y yo era poca cosa, para alguien como el.
—Sakura Haruno —me presente, tratando de ocultar el dolor que los pensamientos anteriores habían traído.
Hice un gesto a la enfermera para que me llevara con el doctor, mientras que con una mano despedía a ese ángel…
Un ángel que nunca seria mío.
Lo último que pude ver de Sasuke fue su expresión de confusión y sorpresa. No estoy segura pero me pareció ver una mueca de dolor en su rostro perfecto, pero ignore este pensamiento. Eso era imposible.
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A veces el amor no esta solo en lo físico, hay veces en que te enamoras como la persona realmente es. Sin importar que tan lindo sea, como me hubiese gustado decirme eso en un principio…
Existen muchas formas de enamorarse, y yo les conté la mía. Fue amor a primera vista, me enamore de sus ojos oscuros como el carbón y tan profundos como un agujero negro. Me enamore de su actitud seria y cariñosa, de sus pocas palabras, de sus sonrisas arrogantes. Me enamore del dolor que escondían esos ojos negros, sentí la necesidad de ayudarlo en sus problemas, de serle útil.
Yo Sakura Haruno.
Me enamore a primera vista.
De alguien que casi me atropella.
De alguien de pocas palabras.
De alguien frío.
De alguien perfecto.
Yo me enamore de Sasuke Uchiha.
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Continuara.
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Nota de autora:
HoLa!! Agradesco sus reviews!! Me gustaria que pusieran su opinion, sobre que les parecio este capitulo. Sinceramente, a mi me encanto, me parecio super tierno n///n.
Si hay algo que no les gusta, o que ven algun error en mi forma de escribir, no duden en decirmelo, ¡por favor! Saben que aca yo vengo a aprender ^-^.
Adios! y... Reviews!
Atte: Shie24
