CAPITULO 2
El presente
Ja y pensar que todo esto ocurrió un solo día- dije mientras me encaminaba al Castillo del Oeste.
Ya hace tanto tiempo que no veo al pequeño Shippou, de seguro debe de estar muy grande-pensé mientras dibujaba una sonrisa de nostalgia en mi rostro.
Mi vida había tenido muchos cambios desde entonces, me e vuelto muy fuerte, mucho mas que la mismísima Kikyo, bueno yo, no se muy bien que a pasado con Miroku y con Shippou, me han dicho que Miroku ha mejorado sus poderes y ahora es el mejor mojen de todas las tierras del Norte aunque, no se le han ido sus mañas, también me han dicho que Shippou ha crecido mucho y que ahora es muy valiente, Sango por su parte, si la veo casi todo el tiempo, quien dijo que una amistad no dura para siempre, ella ahora es muy fuerte es la encargada de las tierras del Sur, mejor dicho Lady Sango de las tierras del Sur, bueno de InuYasha no e sabido nada, solo que Kikyo a muerto, no se si el se fue con ella la verdad no me interesa.
Mientras iba llegando a las puertas del Castillo veía que todos los sirvientes detenían sus oficios mientras, me veían llegar se acomodaban en sus respectivos lugares y una joven bajaba las escaleras del palacio para mi encuentro.
- Bienvenida mi Lady- decía la joven con mucho respeto mientras hacia una reverencia en señal de saludo
- Buenos días Clarisa- dije un tanto seria mientras subía mi rostro para así contemplar el hermoso castillo.
- Su alcoba esta lista al igual que los preparativos para la fiesta mi Lady- dijo con mucho cuidado en sus palabras como midiendo lo que iba a decir.
- Muchas gracias Clarisa- dije mientras baja mi rostro al nivel del de ella y le dedicaba una sonrisa.
Ella me miro con mucha dulzura y se izo a un lado para así yo poder pasar, subimos muchas escaleras mientras los sirvientes hacían reverencias a medida que yo pasaba, después nos dirigimos a una gran puerta la cual llevaba muchas piedras preciosas y adorarnos en ella, 2 yuquais abrían las puertas dejándome pasar a la inmensa y hermosa alcoba, lo primero que podías ver era una gran cortina de color rosa suave, que detrás de esta se encontraba la entrada a un hermoso balcón, el cual tenia una vista asombrosa de todas las tierras del Oeste, después a la izquierda de este se hallaba una gran cama vestida de color rosado con blanco, con un hermoso copete tallado en metal, con muchas piedras preciosas, el colchón, sabanas, edredones y almohadas, hechos de plumas. Con una hermosa mesita a la izquierda de esta que llevaba una especie de lámpara mágica la cual según el ambiente de la habitaron cambiaba de color y proporcionaba un agradable olor. A la derecha de la habitación se podían ver una hermosa mesita con 4 sillas de color azul claro y una alfombra que cubría toda la habitación de color blanco y por ultimo a la izquierda muy cerca de la mesa se encontraba un hermoso baño, la habitación estaba pintada de rosado casi blanco.
- Mi Lady, desea algo- dijo muy servicial la joven que me acompañaba, ella llevaba un hermoso vestido de color verde claro y su cabello suelto hasta los hombros de color castaño y sus ojos de color verde.
- No por ahora, pero si deseo que las habitaciones de los Lords sean muy complacientes- dije muy decidida y sin mirar a la joven.
- No se preocupe que de eso, yo me encargare personalmente- dijo un tanto orgullosa, bueno quien no, ella era la que se encargaba de decorar el palacio todo lo que hacia era perfecto.
- Muy bien- dije mientras entraba en dirección al balcón.
- Me retiro- escuche decir, mientras se daba la vuelta para así retirarse, pero en ese momento me había acordado de algo.
-Clarisa- dije un tanto alto para que así se detuviera.
-Si mi Lady- dijo muy amablemente.
- Por favor manda a llamar a Lady del Sur, y por favor ¿deja de llamarme Lady si?- dije mientras me volteaba a verla y le sonreía, después me di la vuelta dándole la espalda.
-Como Usted desee- dijo mientras se retiraba.
Oí como las puertas de mi habitación se serraban y, camine hasta las cortinas del falcón, las cuales se encontraban moviéndose por la brisa, extendí mi mano hasta la cortina, así buscando la entada al balcón, cuando la encontré camine hasta el final del balcón.
El balcón se encontraba lleno de flores, era de forma circular, a su derecha e izquierda se encontraban 2 balcones más, claro no tan grandes como el mío.
Que paz se siente- dije mientras sentía la brisa en mi cara, que hacia danzar mi cabello al compás de mi falda. Me quede hay asta que vi el sol ponerse en el horizonte, ya faltaban minutos para la noche.
Será mejor que me arregle- dije un tanto fastidiada, si fuera por mí me hubiera quedado ahí todo el día. Así me dirigí a dentro para de una vez arreglarme.
En otro lado del castillo se encontraba Clarisa organizando todo mientras sonaba el timbre de la puerta principal, todos los sirvientes se detuvieron y Clarisa paso por el medio de todos, mientras ordenaba a los guardias que abrieran el portón. De esta manera dejando ver a una hermosa mujer, con 4 guardias.
Era una hermosa mujer, con un rostro muy dulce y rasgos perfectos con solo una raja ondulada en los cachete de color morado y en la frente una muy pequeña flor de color fucsia, con unos hermosos ojos cafés con un reflejo azul, y un ligero brillo en los labios, con el cabello largo asta la cintura de color castaño, muy hermosamente amarrado en una trenza, y al final de esta una flor de loto, con una falda estilo sirena que deja sus piernas por delante descubierta de color azul, con una armadura en la falda de color azul mas oscuro el cual deja ver ciertos pedazos de la falda, con una blusa de mangas largas y anchas de color azul celeste, en su cintura se encontraba una cinta larga y ancha de color azul casi blanco ,que llegaba hasta antes de su rodilla, de la cual colgaba un cuchillo con forma de dragón
-Buenas noches, Lady- dijo la joven mientras hacia una reverencia.
- Buenas noches Clarisa, me podrías decir ¿donde se encuentra Lady Ahome?- dijo muy dulcemente mientras entraba al castillo dejando a sus guardias a los lados de la puerta.
- En su habitación mi Lady- dijo mientras señalaba la hermosa puerta donde se encontraba Ahome
- Muchas gracias- dijo de esta manera subiendo varias escaleras mientras que los sirvientes asían reverencias, después de subir muchas escaleras havia quedado frente a la gran puerta. Mientras en su rostro dejaba ver una encantadora sonrisa…...
Continuara...
