CAPITULO 3
Una gran fiesta.
Después de un relajante baño, me envolví en una toalla blanca con detalles bordados naranjas, larga hasta los tobillos, que por cierto fue un regalo de una gran amiga. Salí del baño y note que mi alcoba estaba en penumbras como de costumbre, pero también distinguí una silueta en mi cama mas no me asuste al notar que de ella se desprendía un aura de tranquilidad, camine hasta cerca de la cama y note que la figura era de una mujer la cual estaba cómodamente acostada y me resultaba totalmente familiar.
Levante mi mano derecha e hice un movimiento con esta para que así la lámpara que se encontraba en mi mesita se prendiese, con una luz de color rosa y un aroma a flores.
Yo que todavía me encontraba un poco lejos de mi cama por esto no vi el rostro de la persona así que mantuve mi distancia, ella se levantaba lentamente, después se me acerco y me sonrió, sonrisa que fue correspondida.
- Veo que la anfitriona no esta lista- dijo con algo de diversión y una dulce sonrisa en su rostro.
- ¿Me ayudas ver lo que me pongo?- dije muy entusiasmada mientras sonreía.
- Si no te ayudo, nunca saldrás- dijo muy divertida mientras se levantaba y se dirija a mi armario, para así poder ver que vestido era perfecto para la ocasión.
- Y cuéntame ¿no estas nerviosa?- dije apoyándome en la pare mientras terminaba de secar mis brazos y viendo como ella sacaba un hermoso vestido blanco y lo examinaba.
- Bueno talvez un poco, tu sabes es la primera fiesta en la que asistimos como Ladys … y bueno es normal que estemos un poco nerviosas ¿no?- dijo calmadamente mientras tiraba el vestido en la cama y me miraba muy alegremente.
- Bueno te espero abajo- dijo algo emocionada mientras se dirigía a la puerta.
-Sango espera- dije un tanto preocupada, en seguida ella voltea para verme a los ojos mientras yo esquivaba su mirada.
- No te preocupes todo saldrá bien- dijo muy decida, haciéndome notar que no mentía.
- Gracias- dije en un susurro que ella alcanzo a oír, mientras que me dedicaba una sonrisa de animo y se daba media vuelta para así cerrar la puerta y yo poder cambiarme.
Mientras que Sango bajaba las escaleras, pensaba en todo lo que había cambiado en su vida, y que ahora no era la misma que era haces unos seis años, que ya todo había cambiado drasticamente. Mientras se dirigía a donde Clarisa, examinaba cuidadosamente todo el lugar y se aseguraba que todo estuviera perfecto y sin ningún defecto.
- Clarisa ¿como va todo?- dijo muy discretamente mientras dirigía una mirada por todo el lugar y observaba como los sirvientes trabajaban en cada detalle.
- No podría ir mejor- dijo muy segura de si misma y dedicándole una alegre mirada.
- Lady Kagome, esta preocupada que esto no salga bien, así que quiero que te esfuerces ¿de acuerdo?- dijo muy dulcemente y muy clamada.
- No se preocupe, todo saldrá perfecto- dijo muy decidida mientras sonaba el timbre de la puerta y ambas se colocaban cada una en sus posiciones de recibir a los invitados.
- Las ocho en punto- dijo para si misma Sango mientras entraban los invitados y ella los saludaba diciendo.
- Bunas noches, pasen, Lady Kagome nos honrara muy pronto con su presencia- dijo un tanto nerviosa por la presencia de los invitados, mientras caminaba a donde se encontraba Clarisa le susurraba al oído.
- Los Lords todavía no han llegado, voy a subir a ver como va Lady Kagome, por favor atiende a los invitados- dijo muy bajito mientras sonreía a los invitados.
Empezó a subir las escaleras pero en ese momento la puerta del cuarto se abrió y se mostró una figura de mujer.
Ahí estaba yo un tanto nerviosa, llevaba un hermoso vestido estilo romano, largo asta el piso que se pegaba a mi figura de color blanco, con muchas joyas las cuales adornaban mi vestido, mi cabello suelto muy bien peinado con unas cuantas flores muy pequeñas de color beige regadas por todo mi cabello, con un ligero maquillaje en mi rostro, el cual entonaba perfecto con mi vestuario, con un hermoso collar de diamantes y unos zarcillo largo con una forma algo extraña, y al final de ellos un esplendoroso diamante.
Salí como toda una diosa de mi alcoba haciendo así que todos los invitados fijasen su mirada en mí mientras yo caminaba unos pasos antes de las escaleras, viendo a Sango como seguramente se disponía a ir a buscarme, después dirigí mi mirada a los invitados.
- Sean bienvenidos a la Fiesta del Oeste- dije muy claro y alto, mientras los invitados aplaudían y una suave música se empezaba a escuchar por todo el lugar.
Continuara…….
