Capitulo 2. Promesas y Decisiones.
- ¡Hermione! ¡Querida!
La chica en cuestión salto del susto al escuchar tremendo grito apenas salió de la chimenea de la madriguera. Y antes que se diera cuenta era víctima de los fuertes abrazos de oso de la señora Weasley.
- Hola, señora Weasley-Su voz salió amortiguada por el apretado abrazo del que era protagonista y no era soltada.
- ¡Merlín!... si que la habían extrañado, pensó. Levantó la vista todo lo que pudo y logró ver a una embarazadísima Ginny que rodaba los ojos y se encogía de hombros.
- Mamá… vas a dejar sin aire a la pobre Hermione.
- Oh, sí linda… disculpa, cariño- Luego de soltarla… un poco, acaricio una de las mejillas de Hermione, mientras la mirada como una madre ve a un hijo perdido- Es que hace tanto que no pasabas por acá, ¡te he extrañado tanto!... pero ¡Mírate!, estas preciosa… un poco delgada, eso sí, de seguro no estás comiendo bien con todo ese trabajo que tienes, pero lo solucionaremos hoy mismo.
- Bueno… gracias- no muy segura de querer cumplir lo último, pero contenta por tal recibimiento- ¡Y feliz cumpleaños!- Exclamó.
Y aunque todavía tenía resentida las costillas, volvió a abrazarla. Había extrañado el cariño de esa mujer, que desde que tenía once años se había comportado como una segunda madre para ella… bueno… exceptuando la vez que le envió un mísero huevo de pascua, en cuarto curso, cuando se creyó las tonterías que escribía el escarabajo de Rita Sketer, aunque luego se lo recompenso preparándole una gran tarta de chocolate (que terminó casi toda en el estomago de Ron)… todavía no podía olvidar los enormes huevos de chocolates que habían recibido Ron y Harry y lo que habían disfrutado comiéndoselos delante de ella.
- Espero no haber llegado muy tarde para ayudar en algo.
- Oh… ni te imaginas… los chicos no me han dejado hacer nada…
- A mí tampoco- se quejó Ginny haciendo un mohín molesta.
- Ginny… tu estas embarazada, yo sólo estoy de cumpleaños… ¡Imagínate! ¡No me han dejado cocinar nada!, entre Fleur, Audrey y Angelina… no me han dejado tocar ni un cucharon- Exclamó como si este fuera lo peor que le pudiera pasar en la vida.
Hermione sonrió comprensivamente y volvió a mirar a Ginny que se llevaba una mano a su abultado vientre y reía.
- Bueno, señora Weasley. Para eso son los cumpleaños…. Dejar que los demás la atiendan. Así que siéntese y disfrute y espero que esto le ayude.
Sacó del bolsillo un pequeño regalo rectangular que había encogido para poder transportarlo con más facilidad, luego tomo su varita y lo volvió a su estado normal para entregárselo a la mujer.
- Espero que le guste.
- ¡Oh! No debiste molestarte.
- No es nada.
- Ya mamá…-dijo entonces Ginny- ¿Vas a soltar de una vez por todas a Hermione para que pueda venir aquí y saludarme… porque yo no puedo levantarme?
- Querida, te dije que no te sentaras en ese sillón tan bajo.
- Ya, ya... y fue Harry quien me sentó acá no yo… Y tu- señaló a Hermione- Ven aquí y dame un abrazo- ordenó levantando sus brazos y incorporándose lo más que pudo.
- Yo las dejo, para que se pongan al día- dijo entonces Molly- Y yo voy hacer valer mi estatus como dueña de casa para que me pasen una cacerola-Bromeo antes de salir por la puerta dejando a las dos amigas en un reconfortante abrazo.
Luego de conversar un rato con Ginny y que esta le contara los pormenores de cómo estaba quedando la habitación del bebe, lo histérico que estaba Harry, que cada vez que ella se quejaba de dolor de espalda u otra cosa, le venían ataques de ansiedad tales que en más de una ocasión su esposa tuvo que darle una calleja para que se calmara, Hermione ayudo a levantarse a Ginny y las dos fueron hacia el jardín, donde los hombres de la familia acondicionaban todo para recibir las visitas de la tarde.
- Oye- aprovecho de preguntar Hermione, ya que no había riesgo que la señora Weasley le escuchara- ¿Qué le paso a tu madre hoy?- Ginny la miró sin entender- Digo… sólo ha pasado un mes desde que la vi… y nunca fue tan efusiva conmigo… además después de lo de Ron…bueno- se encogió de hombre- Me sorprendió.
Ginny desvió la vista, sabía que si la castaña le mirara la cara descubriría que ella había contado "accidentalmente" su secreto, así que fingió indiferencia.
- Tú sabes cómo es mamá y ahora que se está haciendo más vieja- se encogió de hombres- y ahora que ya tiene nietos, anda más sensible… supongo.
Hermione asintió no muy convencida, pero como estaba contenta de que por lo menos algo comenzará a volver a la normalidad desde su rompimiento con Ron, no dijo nada. Lo que lamentó un segundo después, cuando Ginny abrió la boca.
- ¿Y donde dejaste a Andy?
- ¿Quién?
- Andy, Anthony… tu guapo novio- La molesto con una sonrisilla.
- Anthony-Dijo haciendo énfasis en el nombre- no es mi novio.
- ¿Y que es entonces?- preguntó Ginny alzando sus cejas con malicia, para luego añadir sarcásticamente- Yo pensé que cuando uno salía por un determinado tiempo con una persona y esa persona te veía desnuda… se le llamaba novio… a menos que luego de estar fuera del mercado tanto tiempo las cosas hayan cambiado.
Hermione rió quedamente y movió la cabeza de un lado a otro.
- Ok. Lo acepto… pero no lo digas en voz alta. La verdad…- hizo una mueca- No le hemos puesto nombre a la relación… sólo salimos, pero si lo vemos de esa forma… Sí,…se podría decir eso, pero sólo salimos-Dijo enredándose con sus mismas palabras
- Hace varios meses.
- Qué bueno que me lo recuerdas- dijo sarcásticamente la castaña.
- Hey…- Ginny levantó sus manos y se indicó la panza- Soy una mujer embarazada… no puedes enojarte con una mujer embarazada- terminó riendo y contagiando de paso a Hermione.
- Como digas mujer embarazada… pobre Harry. Debí pensarlo dos veces antes de ayudarte a conquistarlo.
- Bah-se mofó Ginny- Tarde o temprano, Potter hubiera caído rendido a mis pies. Pero no me distraigas y dime que paso con tu nov ...ok…ok-Dijo cuando vi la mirada de advertencia de Hermione- Anthony.
- Viene más tarde, Cuando vaya a cambiarme ropa.
- Me cae bien- Le dijo Ginny luego de un momento.
- A mí también.
Sólo espero que te haga feliz- Añadió la pelirroja mirándola seriamente.
Hermione sonrió y aunque abrió la boca para responderle a Ginny, de estas no salieron ninguna palabra, ya que no sabía que decir. ¿Era feliz? Y ante la mirada atenta de su amiga, que no perdió detalle de la confusión de Hermione, se encogió de hombros y sonrió tristemente.
No pudieron seguir hablando, porque ya se habían acercado lo suficiente donde los hombres de la familia se afamaban por levantar la carpa que acogería y protegería del frio a los comensales de la noche y estos al verlas dejaron de trabajar y se acercaban donde ellas.
- Hola Hermione- saludo con ese tono tan formal Percy - Que bueno que estas acá, me gustaría hablar contigo de un asunto de suma importancia.
- ¿Ahora?- preguntó con incredulidad Hermione.
- Sí-le contestó mostrando un poco de molestia por la pregunta de Hermione- Así que…. si puedes acompañarme-Levantó la mano en dirección a la casa, esperando que Hermione caminara hacia allá.
Dios… hablaba en serio, pensó Hermione, ¿Es que ese hombre no descansaba nunca?, lamentablemente para él, ella había decidido tomarse el día libre, así que cuadrándose de hombros se dispuso a decirle. Pero no fue necesario porque en el momento que iba a hablar unos fuertes brazos le agarraron por la cintura y la levantaron dándole una vuelta, que le hizo soltar un grito.
- ¡Hola cuñadita!- Gritó George Weasley
- ¡George!-Rió Hermione pasando por alto el mote de George- Bájame
- Ok… ok…hace tiempo que no te veía, castaña. Hace mucho que no te das una vuelta por la tienda.
Hermione frunció el ceño al recordar la última vez que se arriesgo y fue por allí.
- Recuerdo que la última vez no salí muy bien parada, George.
- Bah- Rio el pelirrojo quitándole importancia al asunto- ¿Que tiene de malo tener el pelo rosa por unos días?... yo también lo tuve ¿O te olvidas que pruebo mis nuevos inventos en mi persona?
- Resulta hermano- respondió Percy por Hermione. Ésta ya se había olvidado que estaba a su lado- Que Hermione tiene un importante cargo dentro del ministerio y no puede andar expuesta a payasadas.- Miró de forma reprobatoria a su hermano y volvió a la carga con la castaña- Ahora si nos disculpan, tenemos que tratar temas de suma importancia- y ante la incredulidad de todos, anunció en tono afectado- ¡No puedo creer que luego de todo este tiempo no hayas presentado el proyecto sobre la regulación de las escobas!
George rodó los ojos y miró a Hermione como diciéndole "este no va a cambiar aunque Voldemort volviera solo para atormentarlo a él". Hermione trato de ocultar su sonrisa y morderse la lengua y no mandarlo al carajo. Miró a Ginny que se llevo un dedo a las sienes mientras gesticulaba con su boca un "cucu-cucu"
- ¡Por Dios, Percy!- exclamó divertido Harry que se había acercado sigilosamente y ahora tenía abrazada a Ginny- Audrey te advirtió que no molestaras con ese asunto a Hermione.
Percy se puso rojo y Hermione no sabría decir si de vergüenza o de rabia, por quedar en evidencia ante ella y los demás.
- Hola Harry- Saludo entonces Hermione dando un suspiro de alivio cuando abrazo a su amigo-… y gracias-murmuro muy bajito solo para el salvador del mundo por haberla salvado de tan miserable charla.
Pero Percy estaba muy lejos de darse por vencido así que arremetió contra Harry, haciendo que este se arrepintiera de haber intercedido por su amiga.
- Harry- Dijo muy serio al tiempo que se colocaba las gafas y miraba en todas dirección para asegurarse que su esposa no anduviera cerca- Este asunto es de suma importancia y si no lo ves ahora es porque no tienes hijos… pero espera que nazca el pequeño James. Hay lugares donde se le permite a niños… ¡Niños!- se estremeció horrorizado- subirse en escobas cuando no tienen la enseñanza suficiente para llevar a cabo esta acción.
- Sí Percy- Le interrumpió Harry de forma condescendiente- ¿Pero, no crees que es mejor que desde pequeños tengan alguna noción de volar?
- ¡Absolutamente, no!
- ¡Oye!...- Dijo entonces Hermione para ayudar a Harry -… pero si Ron me comentó una vez que- Reprimió decir "cuando estabas dando la lata con este tema… otra vez"- Que ustedes habían volado en escoba antes de entrar al colegio.
Percy los miró con la intención de negar tal afirmación, pero se cayó cuando vio que sus hermanos asentían. Abrió y cerró la boca mientras trataba de buscar algo razonable que decir, ante la mirada divertida de sus hermanos.
Lástima que su mutismo no duró mucho… bueno lástima para los que lo escuchaban, pues Hermione se distrajo al ver una cabellera pelirroja que se acercaba hacía ellos. Ron se acercaba y Hermione temía este encuentro luego de lo vivido durante la cena de la noche anterior, así que cuando notó la mirada de Ron, Hermione se sobresalto. Había pensado que luego del incidente de la noche pasada su amigo y antiguo novio, actuaría como siempre en estos casos (ósea, cuando se sentía ofendido o estaba enojado con ella):
Primero: La ignoraría.
Segundo: La mataría con la mirada.
Tercero: Buscaría y por supuesto encontraría cualquier oportunidad para dejar caer algun comentario para reclamarle el por qué de su enojo.
Pero ahora sólo percibió un tremendo pesar y arrepentimiento en la mirada del pelirrojo. Tan impactante fue que tuvo que pestañar varias veces para creer lo que estaba viendo. Pero no…No se equivocaba. Ahí estaba esa mirada.
A pesar que estaba pendiente de las reacciones de Ron, pudo notar que la voz de Percy, que había seguido con su monologo, iba disminuyendo en intensidad hasta que por fin (y gracias a Dios) se quedo callado, cuando vio que su hermano menor se acercaba a ellos con paso cansino e indeciso, como si estuviera debatiendo consigo mismo el hecho de acercarse o no. Pero en un abrir y cerrar de ojos, Ron estaba ahí. Frente a ella. Abarcándolo todo, tan solo con su presencia.
Abrumada por la intensa mirada que parecía querer decirle muchas cosas, sintió que su corazón comenzaba a latir de forma escandalosa y se mortificó al pensar que quizás los demás podrían escuchar como este retumbaba en su pecho.
Inconscientemente una de sus manos se fue hacia su pecho, con la intensión de retenerlo o quizás de protegerlo.
- Hermione- Saludó con voz profunda y afectada, haciendo que la castaña tragara saliva.
Miro de soslayo a Harry, pero este estaba demasiado entretenido con la panza de su esposa para darle la cara. Así que de él no recibió ninguna ayuda para tratar de descubrir que pasaba con Ron. Suspiró. Sea lo que sea, se dijo, no era el momento ni el lugar para averiguarlo. Así que tratando de controlar los latidos de su corazón y aclarándose la garganta le devolvió el saludo a Ron.
- Hola Ron.
Este le sonrió de forma nerviosa y metió sus manos en los bolsillos, miro hacia un lado, luego al otro… y volvió a mirarla.
- Yo…-comenzó a decir, pero Percy que no se daba por vencido tan fácilmente, decidió que ya había sido suficientemente ignorado.
- Bien, que bueno que llegas Ron. Así podrás decirme porque le dijiste a Hermione que nuestros padres nos subieron a una escoba antes de ir a Hogwarts.
Ron que le miró como si recién notara la presencia de Percy… desconcertado y no entendiendo mucho que se proponía su hermano, y como su principal motivo para estar ahí lo tenía enfrente, contesto de forma ausente.
- Porque es verdad.
- Sí, pero…
- Percy- intervino entonces Hermione- ¿Qué opinas si te pasas por mi oficina el lunes en la mañana y hablamos del tema?
Percy observó con detenimiento un momento a Hermione, como si estuviera considerando los pros o los contras de la propuesta. Entrecerró los ojos y luego asintió.
- Me parece estupendo- Agregó con voz exultante- Entonces nos vemos el lunes.
Y como si ese hubiera sido todo su propósito en el día se alejo en dirección a la casa.
Los demás sonrieron y negaron con sus cabezas, por que Percy nunca cambiaria.
- Bueno- Dijo entonces George volviéndose hacia Hermione- ¿Te das cuenta de lo que hiciste?, el lunes no va a salir de tu oficina.
Hermione rió
- Lo sé, pero era eso o que me persiguiera durante toda la tarde hoy-Indicó para luego añadir con una sonrisa maliciosa- Además el lunes tengo que estar toda la mañana en el Wizengamot.
- Hermione, Hermione… ¡Y yo creía que te había perdido!- rió George y le guiñó un ojo, lo que provocó la rosa de los demás.
- Ya, ya… - los interrumpió entonces Hermione, por temor a que Percy volviera y se enterara - oye…. ¿Y ustedes no tienen que estar trabajando o algo así?
- Sí, ya pusimos el toldo… pero es negro y necesitamos que sea blanco, y las mesas y las sillas….pero necesitamos a alguien que nos ayude en la decoración y … bueno…como tú sabes más de hechizos y como transformar cosas… te vinimos a buscar-Musitó Harry, con la misma cara que ponía cuando le pedía que le ayudara con alguna tarea en la escuela.
- La profesora McGonagall se sentiría horrorizada si se entera que todavía no pueden cambiar un simple color- Les reprendió mientras se acercaban al sector de la carpa.
-Por eso es que te necesitamos- Respondió entonces Ron y por como la miró, Hermione no tuvo ninguna duda de que, no se refería sólo a sus hechizos de transformación.
- Bueno-Musitó Hermione, sin querer darle mucha importancia a las palabras de Ron- Entonces manos a la obra.
Luego de una hora trabajando en dejar la carpa y todo lo demás en perfecto, Ginny que estaba convenientemente sentada en una silla que se apuro en acondicionar Harry para ella, sonreía a ver como los cuatro hombres (se les había unido Bill) se movían de un lado a otro bajo las instrucciones de Hermione y de ella. Pero lo más divertido era ver a Ron pendiente de lo que la chica decía, hacía o pedía. Le recordaba el periodo de la boda de Bill, cuando Ron tenía ese bendito libro que le hacía estar pendiente de cada paso que daba la castaña…. Lástima que el libro se hubiera perdido y que Ron se olvidará de lo que había aprendido.
- ¿De qué te ríes?- Pregunto una voz a su lado. Ginny se volvió y le sonrió a su esposo.
- Sólo estoy mirando a Ron y sus esfuerzos para complacer a Hermione.
Harry rio también antes de contestar poniéndose serio.
- Me recuerda cuando vinimos a la boda de Bill.
- Sí… yo estaba pensando lo mismo-Ginny sonrió encantada con la idea- ¡Te das cuenta! ¡Ahora hasta pensamos lo mismo!
Su esposo volvió a reír, pero volvió a ponerse serio.
- Ron me dije que iba a recuperarla- le contó.
- Ron es un idiota- Harry la miró alzando una ceja ante el tono de voz de Ginny- Lo quiero, pero debo decir que se comportó como un idiota con Hermione.
- Sí, pero está dispuesto a todo para volver con ella.
- ¿Pero y si ella no está dispuesta?
- ¿Te ha dicho algo?-Preguntó sorprendido Harry- Yo ayer la vi con Anthony… y aunque se fueron juntos no los vi, mejor dicho no la vi a ella muy entusiasmada.
- No sé Harry…Pero desde que terminaron con Ron…definitivamente-agregó haciendo una mueca, porque las idas y venidas de esos dos ya le tenían mareada- Esta más tranquila.
- Sí… pero no es feliz, ¿Sabes desde cuando no la veo reírse de verdad?- Le preguntó de vuelta- Acepto que cuando estaba con Ron su vida era todo menos tranquila, pero al menos era feliz… ahora sólo pasa los días… y eso no es vivir.
Ginny suspiró, era verdad. Su amiga había perdido esa particular chispa que las personas felices reflejan en sus ojos. Ahora cuando sonreía o cuando reía, esta emoción nunca se reflejaba en su mirada.
Miró hacía donde estaba Hermione, que se encontraba en ese instante arriba de una mesa con su varita alzaba tratando de limpiar una de las lámparas que colgaban del techo… bajo la atenta mirada de Ron. En ese instante la mesa comenzó a tambalearse de forma inestable y antes que pudiera gritar o reaccionar, Hermione había resbalado y estaba cayendo.
- ¡Harry!-Gritó Ginny haciendo intento en vanos por levantarse.
Su esposo estaba ya de pie, alarmado por el grito de su amiga, pero no debió haberse preocupado, pues un muy dispuesto Ron ya estaba ahí para socorrer y detener la caída de Hermione. Apuró el paso para llegar donde estaban sus amigos. George y Bill también se acercaban
- Hermione, ¿Estás bien?-Preguntó preocupado Bill
- Sí, no sé qué paso… la mesa estaba muy firme antes- Contestó la chica. Estaba sonrojada y desconcertada con la situación de verse en brazos de Ron.
- Qué bueno que Ron estaba cerca ¿No?-preguntó entonces George con voz socarrona y guiñándole un ojo a su hermano de forma cómplice.
- Sí. Siempre preparado ¿No?- Ron por su parte estaba exultante y sonreía de oreja a oreja.
- Sí,…gracias Ron- Dijo entonces Hermione volviéndose lo que pudo en los brazos del pelirrojo para verle a la cara. Ron le devolviera la mirada y sonrió - Pero…ya puedes bajarme- Indicó sonrojada y bajando la vista.
- Oh..., por supuesto-Dijo solicito y la dejo con cuidado en el suelo.
- Bueno- Hermione soltó el aire que había estado conteniendo desde que sintió los fuertes brazos de Ron sosteniéndola, fingió una sonrisa y comento- Creo que ya hemos terminado aquí ¿No?, voy… hacía allá.
Los hombres vieron alejarse a Hermione que por la forma tan recta que caminaba se notaba que hacía esfuerzos para no salir corriendo de ahí.
- Oye…-Le dijo entonces Harry a Ron cuando quedaron solos.
- ¿Qué?- musitó este de forma ausente, todavía sonreía y estaba atento a Hermione que de vez en cuando le daba miradas cortas que desviaba rápidamente cuando notaba que Ron también le estaba mirando.
No creas que no vi tu jugada.
- ¿Ah?- Ron se volvió donde su amigo que le mirada con una ceja alzada.
- ¿Te olvidas que puedo percibir la magia? ¿Aunque sea en forma mínima?
Ron sonrió y negó con la cabeza. Sé olvidaba de ese detalle, su amigo percibía los rastros de magia más mínima… incluso un pequeño y nimio hechizo…como el que él hizo. Sonrió de forma más amplía y se encogió de hombros.
- Bueno compañero-Le pasó un brazo por los hombros y murmuró- En la guerra y el amor todo vale.
- Ron, ella está con Anthony- le recordó
Ron que prefería no pensar en ese detalle, apretó los labios y miró hacia otro lado.
- Hermione no lo quiere… No como me quiere a mí.
- ¿Y cómo puedes estar tan seguro?-Le retó.
Harry pensaba lo mismo, pero no se lo haría tan fácil. Sabía que cada vez que salía el tema del Revenclaw su amigo hacía verdaderos esfuerzos para contenerse, así que estaba preparado para otro de los arranques de celos de Ron, pero se llevó una gran sorpresa cuando su amigo sonrió y le dijo muy seguro de sí mismo.
- Lo único que puede decirte es que a ese Goldstein le queda muy poco tiempo con Hermione. Y ahora querido amigo voy donde mi fututa esposa.
Se despido de Harry imitando un saludo militar, pero no llego muy lejos pues Harry le tome del brazo para murmurarle.
- No le dirás que sabes lo que paso en la fiesta ¿Verdad?
Ron se lo pensó un momento antes de negar con la cabeza y seguir su camino a donde estaba una Hermione todavía sonrojada.
Harry suspiró y movió la cabeza negativamente. No tenía ni idea que era lo que haría Ron para recuperar a Hermione, pero no sabía por qué… no tenía un muy buen presentimiento.
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- No tienes por qué estar nervioso, no te van a comer.
- Ja, muy graciosa. Pero ¿Sabes?, no me extrañaría, no todos los días vas a comer donde esta toda la familia del ex de tu novia.
Hermione frunció el ceño ¿Novia? ¿Desde cuándo Anthony le llamaba novia? Este interceptó su mirada e inspiró profundamente se acercó donde ella, le tomó las manos y le dijo.
- Hermione…Sé que no hemos hablado de esto, pero creo que ya es hora de terminar con la niñería esta. Sé que por ahora no quieres que se sepa que estamos juntos, pero al menos entre nosotros comportémonos como lo que creo que somos… desde hace tiempo.
- ¿Y que sería eso?
- Yo te considero mi novia. Digo… yo no estoy saliendo con nadie más y sé que tu tampoco. Me preocupo por ti y quiero que estés bien y sé que yo te hago bien.- Le dijo con voz suave.
- ¿Y qué propones? Y ¿Por qué ahora?
Hermione se soltó de sus manos y se sentó en el sillón. Se encontraban en el departamento de Anthony, luego que esta se retirara de la madriguera para ir a cambiarse de ropa. Se paso una mano por su liso cabello y espero la explicación.
- Mira no te asustes, no te estoy pidiendo que te cases conmigo ni nada de eso- Aunque me gustaría, pensó para sí el chico- Sólo quiero ser parte de tu vida.
- Eres parte de mi vida-Le contradijo Hermione.
- Sí, pero ya no quiero ocultar nada- Cuando Hermione fue abrir la boca, se apresuró a continuar- No te digo que voy a salir gritando que tu y yo estamos juntos, ni que vamos a salir y a llegar de la mano al trabajo, ni siquiera ahora te pido que lleguemos a la fiesta de ese modo. Sólo quiero que al menos tú sepas que lo nuestro ya no son sólo salidas con un amigo con derecho. Y que no pongas la cara que pusiste antes cuando te llame novia.
Hermione sonrió de lado. ¿Acaso esos hombre se habían puesto de acuerdo para desconcertarla en el mismo día?, primero fue Ron… que aún no podía entender qué diablos le había pasado. Durante todo el rato que estuvo ayudando para la fiesta de la noche, el pelirrojo había estado a su lado, ayudándole, sonriéndole y portándose extremadamente amable. Se estremeció al recordar el incidente de la mesa, hacía mucho tiempo que no sentía los brazos de Ron rodeándola y por un instante, un segundo… sintió que el tiempo no había pasado, olvidándose de paso de todo lo vivido durante ese año, pero cuando escucho la voz de los demás, volvió a la realidad…o casi. Porque luego de eso pasaron lo que quedaba de tarde entre risas y bromas, comentarios de Ron con doble interpretación…sólo para ella y miradas lánguidas por parte de los dos… hasta que Victorie, la sobrina de Ron e hija de Bill y Fleur llego corriendo hasta donde ellos para mostrarle que su tío estaba en la revista "Corazón de bruja". Riéndose y molestando a Ron, Hermione había tomado la revista, pensando ingenuamente que sería algún reportaje sobre el pelirrojo, pero se llevo una desagradable sorpresa que rompió en mil pedazos la burbuja en que se encontraba. Su risa murió en el instante que vio a Ron besando a una chica rubia. Sí, era un reportaje sobre Ron y de las jóvenes que habían tenido la suerte de salir con él luego que este rompiera su compromiso con Hermione Granger.
- ¿No es genial que tío Ron este en la revista tía Hermione?- Había preguntado ingenuamente la pequeña
- Vaya…Sí, genial-Había dicho ella, tratando de embozar una sonrisa- Sí que estas famoso Ron.
- Victorie- Ron había tomado la revista de las manos de Hermione y cerrado de golpe- ¿Por qué no vas a ver a tu abuela?, creo que llego Andrómeda con Teddy.
A la pequeña le brillaban los ojos cuando asintió feliz y corrió hacía la casa, dejando a los adultos en un tenso silencio.
- Hermione… yo… no sabía que iba a salir esto en la revista, yo… lo sien…-Comenzó a decir Ron.
- Ron- le interrumpió tratando que su voz sonora lo menos afectada posible- No tienes por qué pedirme disculpa ni me debes ninguna explicación.
- Pero lo quiero hacer… esa foto es de hace mucho tiempo… ni siquiera recuerdo cuando la sacaron. Y no quiero que pienses que yo estoy con alguien, porque no es así… y luego de lo de hoy… yo…
- ¿Qué?-Inquirió molesta y más dolida que otra cosa
- Yo…bueno, he estado pensando mucho en nosotros y…-Comenzó a decir inseguro.
- ¿Y creíste que si te portabas bien conmigo un par de horas todo volvería hacer como antes?-Movió su cabeza negativamente y no le dejo hablar- Mira, yo no puedo. Además me tengo que ir.
- Hermione, por favor… hablemos- Le tomó un brazo para evitar que se fuera.
- Lo siento, pero no puedo hablar contigo ahora- Dijo con la voz entrecortada.
Se soltó más bruscamente de lo que había pensado para desaparecer de forma rápida ante sus ojos. Cuando llegó al jardín de su casa, en las afueras de Londres, se sentó en un escalón del porche trasero y recién ahí se dio cuenta porque le dolía tanto ese desengaño. Porque estúpidamente, ella, la racional e inteligente Hermione Granger, que nunca tomaba una decisión sin analizarla cuidadosamente… durante un par de horas se había olvidado de todo lo pasado y se había dejado llevar por la emoción de sentir a Ron como siempre llegando a pensar que quizás ese día era el inicio de algo nuevo, de que quizás todavía quedaba algo de esperanza para su relación… pero la realidad había llegado y le había dado una bofetada en la cara y un golpe más duro en su corazón.
Miró al hombre que en ese instante tenía frente suyo. Anthony con su cabello castaño sus hermosos ojos mirándole con una calidez que en ese momento ella necesitaba más que nunca y su sonrisa que le daba confianza. ¿Qué hacía? ¿Decía que sí? ¿Y se olvidaba del estúpido sueño de que algún día ella y Ron podrían retomar lo suyo? ¿O comenzaba otra vida con Anthony?
Ahora podía reconocer la principal razón por la que quiso que toda esa historia con Anthony se mantuviera en secreto. Todavía tenía esperanzas. Esperanza en que un día Ron golpeara a su puerta y le dijera que todavía la amaba, que buscarían un modo de solucionar los problemas, pero que ya no podía vivir sin ella. Pero la realidad fue muy distinta… él no la fue a buscar… en cambio comenzó a salir con una y con otra, sin discreción alguna, buscando, quizás, pensó Hermione cierta reacción por parte suya… pero en esos momentos Hermione no tenía ánimos para nada que no fuera casi ahogarse en la pena… hasta que llegó Anthony y de a poco fue sacándola de las aguas turbulentas donde se había metido. Sabía que nunca lo querría como amaba a Ron, pero al menos era un muy buen salvavidas que lograba mantenerla a flote cuando las aguas se volvían tan tormentosas y belicosas que amenazaban con llevarla a hasta el fondo.
Volvió a mirar a Anthony que la observaba a su vez desde el sofá esperando su respuesta. Siempre ahí, siempre esperando, siempre paciente y tan buen amigo.
¿Qué estaba esperando?, tenía a un fabuloso hombre frente a ella que le ofrecía un presente y quizás un futuro. Una oportunidad para salir adelante ¿Y ella que había hecho?, nada… absolutamente nada, esperando algo que nunca llegó y que ahora estaba muy cansada y herida para aceptar.
Ahora, Anthony le estaba ofreciendo otra oportunidad y esta vez se decidió a tomarla.
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Cuando por fin llegaron a la madriguera, fueron recibidos por una sonrojada Molly Weasley, que saludo muy amablemente a Anthony y Hermione no estuvo segura si por que el chico le caía realmente bien o porque le regaló el último libro de cocina del chef más famoso del mundo mágico del que Molly aseguró ser una ferviente admiradora.
- ¿Cómo lo supiste?-Le susurro muy bajito Hermione a Anthony cuando Molly fue a guardar su regalo.
El chico se encogió de hombros y le confesó algo avergonzado.
- No lo sabía, pero mi madre es fanática de ese tipo y cuando le pedí consejo-Volvió a encogerse de hombros- Bueno, me lo recomendó.
- Fue un lindo gesto-Le dijo complacida por el detalle y enternecida al ver el leve sonrojo de Anthony.
Anthony fue a decirle algo, pero la llegada de la señora Weasley le interrumpió.
- Hermione, querida. Se me había olvidado darte las gracias por tu regalo ¡Me ha encantado!
- Me alegro que le haya gustado- Y recién entonces Hermione puso atención a la melodía que se escuchaba. Era Celestina Warbeck, la cantante preferida de Molly y ella le había regalo el último disco de la intérprete, el que se escuchaba ahora.
- No solo me ha gustado ¡Me ha encantado! además me ha servido para amenizar el ambiente.
- OHHH….Sí…Muchas gracias Hermione- Repitió entonces una voz a sus espalda de forma sarcástica. George se acercaba con su sonrisa de siempre, pero mirando con los ojos entrecerrados a Hermione- No sabes lo fantástico que ha sido escuchar las mismas canciones, una y otra y otra vezzzzzz….
- ¡George!-Gritó su madre dándole un suave golpe en un brazo- Lo que pasa es que tú no sabes apreciar la buena música.
George suspiró de forma trágica y le dijo a su madre.
- Ya, ya… oye, Kinsley y su esposa acaban de llegar.
- OH, entonces voy para allá. Luego los veo- Dijo dirigiéndose a Anthony y a Hermione.
- ¿Cómo estas Goldstein?- Saludo entonces George tendiendo su mano.
- Bien, gracias ¿Y tú?
- Bastante bien, no puedo quejarme. Hace mucho que no te veía y menos a tu sobrino revoltoso.
Anthony rio y le explicó a Hermione que solía pasar por la tienda del pelirrojo con su sobrino de cinco años cuando se quedaba cuidándolo, lo que no había podido hacer hace mucho, porque habían trasladado al marido de su hermana fuera de Inglaterra.
- Me imagino que tu hermana estaría feliz que llevaras a su hijo a la tienda de bromas más peligrosa de Inglaterra, considerando que el que entra ahí no sale de la misma forma de la que entró-Repuso Hermione arqueando una ceja.
- Vamos, Hermione- Le dijo George sonriendo- tienes que olvidar el detalle del pelo rosa.
- ¿Todavía sigues molesta por eso?-Le preguntó Anthony sonriendo.
- No molesta, pero no me gusta recordar la cara que puso mi jefe cuando me vio llegar a la reunión con el pelo rosa… seguro pensó que era una loca.
- ¡Pero si te veías adorable!-Le contradijo Anthony pasándole un brazo por los hombros para reconfortarla.
- Yo opinaba lo mismo, pero a mi no me hizo caso... ¡Qué bueno que te tuviera a ti, para subirle el ánimo!-Dijo entonces una voz de forma sarcástica a sus espaldas.
Al reconocer esa voz, la reacción de Hermione fue instantánea, se soltó del abrazo de Anthony y se volvió a mirar sorprendida a Ron, que estaba detrás de ellos, cruzado de brazos y que al parecer había escucha toda la conversación y por la cara que tenía, no estaba nada contento. Y ella tampoco ¿Con que derecho venía y ponía esa cara de ofendido? , pero más que estar molesta con Ron, estaba molesta con ella, porque a pesar de la resolución que había tomado sólo unas horas atrás, no pudo impedir que su traicionero corazón diera un vuelco cuando escucho la voz del pelirrojo y la parte más irracional de su cerebro le llevó a sentir que de alguna forma le estuviera engañando al permitir que el brazo de Anthony le rodeara. Pero ya era tarde para remediar el acto inconsciente que le llevo a soltarse precipitadamente del abrazo de Anthony y lo más seguro… borrar la expresión culpable de su rostro, no solo por su actitud, sino porque estaba segura que Anthony se había dado cuenta.
- Ron-Fue todo lo que pudo decir, al sentir sobre ella la penetrante mirada del pelirrojo.
Pero Ron no dijo nada, sólo se le quedó mirando en la misma pose y su mirada impenetrable.
- Qué tal, Weasley-Saludó entonces Anthony, tendiendo su mano hacía el pelirrojo. Sabía que era un momento incomodo para todos los involucrados, sobre todo para Hermione, así que no sería él quien lo hiciera más difícil a pesar que él mandaría al demonio a Weasley, su mirada y actitud recriminatoria.
Pero al parecer el pelirrojo no estaba por la labor de cooperar. Así que ahí estaba, con la mano aún extendida ante un hombre que le miraba como si él fuera uno de los pillos que le encomendaban encarcelar.
A Hermione cada segundo que Anthony permanecía con su mano extendida se le hacían eternos y más aún cuando toda reacción del pelirrojo fue arquear una ceja de forma burlona y mirar la mano extendida con repugnancia.
¿Cómo se atrevía Ron a humillar de esa forma a Anthony? Hermione miró furiosa a Ron, pero este ni se inmuto, seguía en sus trece sin importarle nada más. ¿Cómo se atrevía a hacerla pasar por esto? Ella jamás le había hecho un desagrado de ese tipo a él ni a ninguna de las frecuentes acompañantes que le presentaba sin ningún remordimiento.
Apretó sus puños y estaba segura que se había puesto roja del coraje, pero cuando abría la boca para decirle unas cuantas verdades a su ex novio, otra mano, grande y morena tomó y estrecho la de Anthony.
- ¡Anthony! ¡Qué gusto verte!- Dijo Harry, sin atender la cara de estupefacción de Ron que le miraba como si le hubiera dado una puñalada por la espalda, pues mientras saludaba a Anthony le daba una mirada de advertencia a Hermione.
La castaña suspiró aliviaba y pudo notar cómo se relajaban los hombros de Anthony cuando devolvió el saludo a Harry.
- El gusto es mío, ¿Cómo estás?
- Bien, fantástico- Aunque su amigo sonaba algo exagerado, Hermione le agradecería por siempre ese gesto- Ginny y los demás preguntaban por ustedes ¿Por qué no vamos?-Preguntó dirigiendo una mirada elocuente a Hermione y a George.
- Sí, vayan, vayan. Nosotros los alcanzamos luego-Respondió George acercándose donde estaba su hermano y dándole una palmada en la espalda.
Hermione le sonrió agradecida y evitando mirar a Ron que estaba tan rojo que ya era casi imposible distinguir donde comenzaba su cabello, siguió a su amigo.
Ron observó impotente cómo se alejaban, Hermione, el traidor de Harry y el maldito de Goldstein. Apretó fuertemente los puños y sintió que su cara estallaría en cualquier momento. No sabía con quien estaba más enfurecido. Si con Harry que todavía no podía creer como se atrevía a comportarse de forma tan amable con ese tarado, o con Hermione, por tener el atrevimiento de llevarlo a su casa. Pero decididamente sabía muy bien a quien quería romperle la cara en esos momentos, pues cuando vio que el puñetero ese, se atrevía a colocar su mano en la parte baja de la espalda de Hermione, fue más de lo que pudo soportar. Pero cuando quiso dar un paso hacía el maldito Revenclaw, el fuerte agarre de la mano de George en su brazo se lo impidió.
- ¡Quieres Controlarte, por el amor de Dios!-Susurró en forma apremiante, haciendo más presión todavía en su brazo- ¿Tengo que recordarte que Goldstein es un invitado de mamá?
- Ginny lo invito, no mamá-Le contradijo de forma brusca.
- Me da igual de quien sea invitado, pero el hecho es que se encuentra en casa de nuestra madre que resulta que hoy está celebrando su cumpleaños, así que trata de comportarte.
Ron miró sorprendido y sin poder creerse que el mismo hombre que desde que era pequeño se dedicaba a hacerle la vida imposible con sus bromas, estuviera ahora dándole un regaño y clases de compostura ¿Acaso el mundo se había puesto del revés y el no se había dado cuenta? En otro momento se hubiera reído, pero ahora sólo provocó que se enardeciera más. Se soltó bruscamente y le encaró.
- ¡Que sabes tú!- Masculló con los dientes apretados
- ¿Qué no lo sé?-Le contestó en el mismo tono- ¿Qué no se qué te mueres de celos al ver a Hermione con otro hombre? ¿Qué quieres partirle la cara?
Ron guardo silencio un momento y trató de mantener la calma, volvió su mirada hacía Hermione y suspiró derrotado.
- Eso y mucho más George… mucho más ¿Cómo pudo hacerme algo así Hermione? ¿Cómo cree que me siento?- Preguntó más para sí mismo que para George.
- De la misma forma que ella debe sentirse cada vez que tu le restriega en la cara cada conquista que tienes- Ron lo miró ofendido, pero su hermano no se amínalo y continuó- Por lo menos ella tiene la deferencia de guardar las apariencias ante ti- Se encogió de hombros- Yo que sepa, nunca la he visto pavoneándose con Goldstein frente tuyo. No se besan, no se abrazan, ¡Ni siquiera se dan la mano!... mientras tú haces todo lo contrario.
Ron miró con mala cara a su hermano. Aunque reconocía que todo eso lo había hecho, no era agradable que alguien viniera y te lo restregara en la cara, además todo lo que había hecho, había tenido un propósito. Y , sí, puede sonar egoísta, inmaduro e infantil, pero él no sabía que más forjar para hacer que la castaña volviera con él… aparte de lo que ya había hecho antes, ponerla celosa. Pero la cosa no había resultado como él esperaba y ahora tenía que soportar que la mujer que amaba estuviera con otro hombre.
- ¡Y hombre! No me pongas esa cara-George ahora volvía a tener la expresión de siempre, le dio un codazo amistoso antes de seguir diciendo- Pero te lo digo en serio, no puedes seguir comportándote de esta forma, con Hermione no funcionan esas niñerías. Ron ya no tienes dieciséis años.
Ron tragó saliva y desvió la vista. Recordó su sexto curso en Hogwarts, cuando se comportó como un idiota al no saber qué hacer con los sentimientos que la castaña le hacía sentir y terminó actuando de la peor forma posible.
- Ahora Ron-Siguió diciéndole George con una sonrisa- recuerda que es el cumpleaños de nuestra madre… así que aguanta tus ganas de romperle la cara a Goldstein… para otro momento ¿De acuerdo?
Y dándole unas últimas palmaditas de ánimo en la espalda lo dejo sólo para dirigirse donde estaba su esposa.
Ron buscó entonces a Hermione. Recorrió con su mirada de un lado para otro el jardín especialmente decorado para el cumpleaños, ya se encontraban casi todos los invitados y de un momento a otro su madre les pediría que fueran a la mesa y él como muy pocas veces en su vida, no estaba de ánimo para cena, para fiesta ni para conversaciones, ni para nada. Si por él fuera, tomaría del brazo a Hermione y se la llevaría de ahí a un lugar en que nadie pudiera molestarlos y no la dejaría ir hasta que la castaña por fin admitiera que todavía lo quería y que volverían a estar juntos.
¡Pero maldita sea!...maldijo entre dientes. ¡Si tan sólo no fuera el cumpleaños de su madre!
Suspiró con resignación al tiempo que se pasaba una mano por el cabello y observó entonces como Hermione sonreía por algún comentario que había hecho nada más y nada menos que Severus Snape. Sacudió la cabeza y sonrió con incredulidad, todavía le costaba creer que su cruel y antiguo profesor de pociones, estuviera vivo. El muy maldito al parecer tenía más vidas que un gato, pues luego de la mordida de nagginy ni a Harry, ni Hermione ni mucho menos él, se les paso por la cabeza la posibilidad que Snape pudiera sobrevivir… hasta que luego de toda la zalagarda que se formó después que Harry terminara con Voldemort, este insistiera en ir a buscar el cuerpo sin vida de su ex profesor a la casa de los gritos. Ron no recordaba mucho que había sucedido, sólo tenía grabado en su memoria el grito angustiado de Hermione, cuando se acercó al cuerpo de Severus y se dio cuenta que estaba respirando, muy ligeramente, pero respiraba. De ahí todo fue caos, corridas para allá y para acá, venidas de medimagos, traslados a San Mungo… lo que tuvo por consecuencia que Severus Snape luego de varios meses internado, sobreviviera y que hoy se encontrara en su casa, celebrando un año más de la vida se Molly Weasley… ¿Quién se lo iba a imaginar?, desde luego él no. Y mucho menos que ahora se encontrara compartiendo de forma… normal y… civilizada con sus amigos, aunque continuara con su pose de ser mejor que todo el que le rodeaba y esos aires de indiferencia, como si lo que sucediera a su alrededor le importara un comino y su personalidad continuara siendo cetrina, severa, agria y siguiera vistiendo prolijamente de negro… ahí estaba…rodeado de Gryffindor.
Algunas cosas nunca cambiaban, pensó con pesar… lástima que para él las cosas si habían cambiado….pero para mal.
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Unas horas más tarde, después de la cena, del canto del cumpleaños feliz y que Molly terminará de abrir sus obsequios, los invitados se encontraban terminado sus últimas conversaciones, disfrutando del pastel y de las últimas copas de la noche.
Hermione no sabía qué cosa le había dicho George a Ron, pero el menor de los pelirrojos se había mantenido a una prudente distancia, dirigiéndole de vez en cuando miradas lánguidas y llenas de rencor, que ella había decidido ignorar. Por lo menos toda había salido bien y para sorpresa suya… había terminado divirtiéndose.
Suspiró y miró su reloj de pulsera, ya era hora de irse y no por que quisiera, la verdad, sino que tenía que ir a buscar a su madre al aeropuerto, volvía de unos de sus muy frecuentes viajes de Australia. Abrió sus labios para decirle a Anthony que se fueran cuando vio por el rabillo del ojo un hombre de pelo rojo que se les acercaba. ¡Oh, Merlín!, se lamentó, pero no pudo decir nada más, pues Percy llegó donde ellos y acaparó toda la conversación. Harry, Ginny, Anthony, Fleur, Bill, Neville, Hannah y un renuente y fastidiado Severus Snape, tuvieron que escuchar… a Percy.
Así que el lunes iré donde Hermione a solucionar los posibles inconvenientes sobre la ley- Estaba diciendo y tanto ella como Harry rodaron los ojos.
- ¿No… crees que… Granger… tiene cosas más importantes que ocupar su tiempo que en una insignificante ley sobre la regulación de las escobas?-Preguntó entonces Severus Snape con ese tono tan suyo, entre despectivo y desinteresado.
Percy se puso rojo, y los demás tuvieron que mirar hacia otro lado para ocultar sus sonrisas, como era el caso de Hermione, que como en esa ocasión se alegraba de que su antiguo profesor estuviera vivo.
- No puedo pensar en estos momentos en nada más importante- Repuso ofendido Percy.
Y Hermione quiso darle un buen golpe ¿Nada más importante? ¿Qué se creía que ella hacía ese estúpido pelirrojo?
- ¿Disculpa?-Preguntó entonces levantando una ceja, que casi se pierde en su frente y se cruzo de brazos- Espero que sea una broma- Le advirtió, pero como al parecer Percy tenía unas copas de más en el cuerpo no se dio cuenta del tono de la castaña.
- Vamos, Hermione- Le dijo con tono condescendiente- estamos en confianza y tu como todos acá sabemos que la ley que piensas presentar en unas semanas más- Chasqueo la lengua- Digamos que no tiene mucho futuro.
Hermione abrió la boca totalmente indignada y ahora si tuvo que contenerse para no dejarle la cara bien roja a ese idiota con sendas bofetadas.
- Por supuesto que tiene futuro, Percy-Dijo lo más sería y tranquila posible, pero pudo notar que el ambiente se tensaba a su alrededor y mucho más, cuando el menor de los hermanos Weasley llegaba donde ellos. ¡Genial!, pensó, lo único que le faltaba-Si la ley llega a aprobarse, que es lo más probable, tendrá grandes implicancias para toda la comunidad mágica, sobre todo para nuestros niños.
¡Por favor, Hermione! ¿De verdad crees que los miembros del Wizengamot van a botar a tu favor?- Volvió a preguntar Percy como si fuera la cosa más estúpida del mundo.
- Sí, estoy segura, no el cien por ciento de los votos, pero si los necesarios. Y no puedo creer que pienses lo contrario. Es una ley que nos beneficiara a todos, mucho más importante que la regulación sobre las malditas escobas-No pudo evitar decir, pero se arrepintió en el acto. Pero estaba harta de las críticas a la ley que ella junto con otros funcionarios de su departamento luchaban por mantener a flote.
- Ah…y piensas que una ley que beneficie a los mortífigos si es importante ¿No?-Le preguntó entonces Ron de mala leche, sin darse cuenta que se había metido en un camino minado.
Hermione se volvió hacía su amigo y frunció el ceño, sin pasar por alto las expresiones de angustia que se reflejaba en la cara de los demás, bueno, todas excepto una. Severus mantenía una ceja alzaba y al parecer era el único que disfrutaba de esa discusión.
- Esta ley no protege a mortifagos, Ron- Le contestó de forma seria, pues no quería comenzar una discusión inútil- Los mortifagos están en Azkaban y los que quedan sueltos, creo recordar que es tu trabajo detener ¿Verdad?
Ron sonrió de forma cínica.
- Oh!... por supuesto, Hermione, gracias por recordármelo- Se cruzó de brazos- pero, ¿Puedes explicarme algo?, que sucede con los mortifagos que fueron juzgados y dejados en libertad.
Hermione rodo los ojos y espetó exasperada, miró de soslayo a su antiguo profesor que parecía no imputarse con la dirección de la conversación.
- Tú lo dijiste, fueron juzgados y liberados, algunos se arrepintieron y es justo darle una oportunidad. Y por lo que sé ustedes los Aurores los mantienen bajo extrema vigilancia… así que no creo que haya problema- No pudo evitar picarlo- Pero la ley de cambio de estatus de sangre más que a ellos, beneficiaría a los hijos de estos, haciendo que todo niño sea considerado sólo por su condición de mago o bruja y no por su estatus de sangre. Creía que lo tenías claro. Esta ley busca la igualdad.
Ron soltó una carcajada.
- ¿Hasta cuándo vas hacer tan ingenua, Hermione? ¿De verdad crees que todo mago sangre pura que haya estado del Voldemort, va a aceptar esta ridícula ley?
Hermione sintió que se encogía con ese insulto, fue como si le dieran una bofetada en la cara. Ron también pensó que se había pasado, pero el whisky, la rabia de ver toda la noche a Hermione con Anthony y que ella defendiera la ley, que según él, los había separado, estaban hablando por él.
- Quizás no al principio, pero con el tiempo sí.
- ¡Por Merlín Hermione! ¡Fueron mortifagos y siempre lo serán!-Exclamó ya fuera de sí Ron, llamando la atención de los demás invitados.
- ¡Se arrepintieron, Ron!-gritó a su vez Hermione.
- ¡No puedo creer que tú, después de todo lo que pasaste durante el colegio, la guerra y que te hubieran torturado… los defiendas!
Hermione cerró los ojos tratando de alejar las imágenes que se presentaron cuando su ex novio tuvo el tino de recordarle uno de los peores momentos de su vida.
- Ron, no los estoy defendiendo… sólo digo que todos merecen una oportunidad y que yo sepa los ex mortífigos que se arrepintieron públicamente no han hecho nada durante todo este tiempo que nos haga pensar que sean un peligro para la sociedad. Y personas con tus prejuicios solo hacen más difícil la confraternización entre magos y dificulta que por ejemplo en Hogwarts las relaciones entre casas sea más estrecha.
- ¡Por supuesto! ¡Se me olvidaba que tú eres un ejemplo en unir lazos con las demás casas!-Espetó sarcásticamente enviándole una mirada llena de desprecio a Anthony, dejando claro a qué se refería.
Hermione suspiro profundamente, tratando de calmarse, se llevó una mano a la cara y murmuró con voz cansada.
- Ron, por favor… no mezcles las cosas.
- ¿Qué no las mezcle?, ¡Y un cuerno!... Si no tenemos más cuidado, algún día llegaras de la mano de una mugrienta serpiente-Escupió con desprecio olvidándose que tenía a una mugrienta serpiente delante suyo y no a cualquiera, sino que a Severus Snape, que antes de mostrarse ofendido o molesto por tal insulto, embozó… o casi, algo parecido a una sonrisa burlona.
- ¿Cómo puedes decir eso? ¡Menos tú! ¡Tu trabajo es proteger a los magos y brujas del mundo mágico y los Slytherin pertenecen a nuestro mundo!
- ¡Yo no movería ni un solo dedo por ayudar a un mortifago arrepentido a último minuto!
- Grrrrr- Gruñó Hermione- …Ron deberás que algunas veces eres exasperante- No podía creer que el pelirrojo se expresara de esa forma- … haber dime, qué pasaría si, haber, por decir algo…sonora la alarma en algunas de esas casas ¿No irías a ver qué sucede?
- ¡Por supuesto que no! ¡No movería ni un dedo por ir a ayudar a esos malditos hipócritas!- Hermione rodo los ojos exasperada, pero Ron no iba a acabar ahí- Ellos no merecen nada, absolutamente nada.
- ¡Por Merlín, Ron!-Hermione lo miró decepcionada- ¡Qué no estamos hablando de mortifagos!... que si merecen estar en la cárcel-Explicó para dejar claro su punto- … sino de sus familias, que quizás no tuvieron ninguna oportunidad o posibilidad de elegir y que ahora sienten que tienen otra oportunidad- Movió su cabeza negativamente al recordar el episodio que le llevó finalmente a plantearse esa ley- o que en algunos casos ni habían nacidos… ¿Es correcto juzgarlos por los errores de sus padres o abuelos? ¡No!... de ninguna manera… Si los prejuzgáramos sólo por el apellido que llevan o por el tipo de sangre que corre por sus venas… estaríamos haciendo lo mismo que hace unos años un sector de los magos "sangre pura" hicieron con gente como yo, ¿No lo entiendes?, si no podemos mirar más allá de un apellido o un tipo de sangre… seriamos igual que ellos.
Miró seriamente a Ron, sin importarle que estuvieran rodeados de gente. Sabía que muchos de ellos, quizás opinaban igual o peor que Ron, pero a ella no le importaba, sólo quería que Ron entendiera, que le importara lo que ella estaba haciendo, que al final pudiera entender que le había llevado, cómo según él decía, a terminar su relación. O quizás era el hecho de pasar juntos la mayor parte de sus vidas las opiniones de él le importaban más que nada o más que eso… ella las necesitaba. Entendía que el pelirrojo estaba furioso o que el alcohol que no había parado de beber en la noche le estaba haciendo hablar de esa forma, pero también sabía, que cuando Ron estaba en ese estado, era cuando decían las verdades más duras, pero que al fin y al cabo eran verdades. Y se dio cuenta que por primera vez en muchos años, cuando comenzó a trabajar en este proyecto no había buscado la aprobación ni de Harry, ni de Ron y pensó que quizás fue porque ya sabía la respuesta. Bueno, ahora de forma tan… espontanea y sin nada de delicadeza… Ron le había gritado lo que pensaba y ella había sentido tan fuerte el golpe que casi la tumba… ahora sólo faltaba el golpe de gracia, pensó… pero quizás era mejor enterarse de una.
Buscó a Harry con la mirada y le encontró a un lado de su esposa, los dos tenían expresiones serias y angustiadas y sin más, interrumpiendo a Ron que estaba abriendo la boca para seguro dejar salir más veneno que otra cosa, arremetió.
- ¿Tú piensas igual que Ron, Harry?- La pregunta y que se haya dirigido a él le sorprendió, pues luego de mirarla como si saliera de un trance, enfocó su mirada verde en ella y le contestó, aunque no debiera haberse molestado, pues con su mirada ya le había respondido.
- Quizás-comenzó a decir de forma cuidadosa- No tan extremo como Ron, pero creo que tiene razón en algunos puntos-Trató de embozar una sonrisa, quizás para que Hermione no se sintiera tan mal- Creo que la ley sí beneficiaría a un sector que no se lo merece.
Hermione bajó su mirada hasta mirarse la punta de sus botas. Sabía o por lo menos sospechaba que Harry opinaba algo así, pero que lo verbalizara, la verdad es que nunca había pensado que le dolería tanto. ¿Cuántos años había pasado ella apoyándolos en todo?... en algunos casos, les siguió el cuento, aunque no estaba para nada de acuerdo y los resultados habían sido desastrosos, pero aún así los había apoyado. Volvió a mirar a Harry con la decepción y el dolor plasmado en la cara. Venir a esa fiesta… sí que había sido mala idea, pensó lúgubremente.
- Es bueno saber lo que piensas, Harry- Le dijo y este fue a abrir la boca para decir algo, pero la castaña se lo impidió, pues ahora miraba a Ron, que a pesar de todo no dejaba de verla de forma desafiante y Hermione supo que este tenía algo más que decir, pero no iba a dejar que lo hiciera, ya estaba lo suficientemente mal, para escuchar algo más-Y también muy bueno saber que piensas tu Ron… Así se a quien debo o no dirigirme cuando necesite algo de ayuda para este caso de su departamento ¿No?
- Hermione…-Comenzó a decir Harry con voz arrepentida.
Pero ella no lo dejo seguir.
- No te preocupes Harry, estamos en un país libre, donde todos tenemos derechos a tener nuestra opinión y decir lo que se nos venga en gana.
Volvió su mirada hacía los demás, que para alivio suyo, no eran tantos como había imaginado, pues sólo Angelina, George y Audrey se les habían unido durante la discusión. Miró más a lo lejos y vio que la señora Weasley junto a su marido estaban ocupados despidiendo a los demás invitados y volvió a suspirar aliviada, porque no hubieran notado la discusión con su hijo.
Volvió su mirada a su reloj y se llevo una sorpresa al notar que había pasado más tiempo del que había pensado, tendría que volar para recoger a su madre… Así que fingiendo una sonrisa que no sentía para nada le dijo a Anthony, que se había guardado completo silencio durante el intercambio de palabras entre Ron y ella, quizás, pensó Hermione pesimistamente, opinaba igual que Harry y Ron y no se había atrevido a decírselo… y quizás a ella le hubiera afectado en otro momento, pero ahora le importaba un carajo, así que en un susurro le pidió.
- ¿Podrías ir a buscar los abrigos?, ya es hora que nos vayamos.
- Sí, por supuesto- Y dándole un suave beso en la mejilla a modo de ánimo desapareció hacía la casa.
En otro lugar, otro momento, ese beso le hubiera molestado, pero tenía tanta bronca con Ron que le importo un pimiento como pudiera reaccionar este ante esa muestra de cariño, lo miró de forma desafiante antes de dirigirse al resto.
- Bueno, será mejor que nos vayamos y…
- Hermione, por favor-Le interrumpió Ginny- No te vayas por lo que te dijeron estos cabezas huecas, no creo que piensen eso en realidad.
- Ya lo creo que sí-murmuró entonces Ron con los dientes apretados.
- ¡No…Como crees!-dijo entonces Hermione esbozando una tirante sonrisa y fingió no haber escuchado a Ron- tengo que estar en treinta minutos en aeropuerto, mi mamá vuelve de Australia- Explicó, tampoco quería que pensaran que ese pequeño incidente le había afectado tanto.
Al parecer funcionó, pues todos parecieron relajarse y le sonrieron… bueno, menos Ron y Snape, que seguía con su cara inalterable.
- ¿Y cómo esta ella?-Preguntó Fleur, que había hecho buenas migas con la mamá de Hermione, luego que coincidieron en su gusto por Francia. La madre de Hermione era mitad francesa.
- Bien, bien… lo único que ahora le dio por adoptar a unos pequinés que tienen la casa hecho un desastre, pero está bien… al menos no ha tratado de vender la casa, esta vez-Bromeó, sabía que era una salida rápida, una defensa para evitar pensar en lo que había ocurrido antes y así salir por lo menos algo entera de esa reunión. ¿Por qué Anthony se demoraba tanto?, pensó.
Los demás rieron la broma… excepto otra vez, Ron, que mantenía su ceño fruncido y Snape, que de seguro no tenía idea de que estaban hablando.
- Creo que voy a alcanzar a Anthony- Dijo entonces, comenzándose a despedirse de los demás- Me agrado verlos a todos y nos vemos. Profesor-Hizo una inclinación hacía él, que le respondió de la misma forma- Nos vemos.
Y cuando pensó que todo había salido bien…. Al final. Que ya podría irse tranquila a su casa para lamer sus heridas en silencio y en estricta soledad la voz de Ron la detuvo a medio camino. Una voz llena de rabia, rabia que había contenido y que había aumentado, durante todo ese tiempo que ella lo había ignorado.
- Hermione- Gritó, provocando que ella se volviera y le enfrentara con la mirada, el tenía una sonrisa cínica y ganadora en el rostro y Hermione supo que aquí estaba… su último movimiento antes del "jaque mate" o su última carta bajo su manga- Dime… luego de toda esa palabrería de ayuda y todo esa mierda… ¿Crees que serías capaz… de prestarle a ayuda… digamos que a… Draco Malfoy?
¡Mierda!, pensó Hermione, borrando su sonrisa condescendiente y apretando los dientes. Ese había sido un golpe bajo. Miró al resto de sus amigos que habían guardado la respiración y miraban de mala manera a Ron, aunque ella sospechaba que también les interesaba su respuesta. Sólo Snape, parecía intrigado y complacido por el vuelco de la situación. ¿Por qué tuvo que sacar a Malfoy en la conversación? , se preguntó molesta Hermione.
- ¿Por qué él, Ron?-Le preguntó, más que nada para ganar tiempo y descubrir a donde quería llegar.
- Pues, como tan apasionadamente defendiste antes…él cumple con las condiciones de un ex mortifago arrepentido… que según tú, fue víctima de las circunstancias o de sus antepasados y aunque fuera un malnacido en el colegio contigo y con nosotros, tiene derecho a una segunda oportunidad… ¿No fue eso lo que dijiste?- Ron complacido consigo mismo, se cruzó de brazos y le sonrió burlonamente- Digamos…si te lo encontraras en algún callejón o estuviera muy malherido ¿Te pararías a ayudarlo?
Hermione quiso maldecir ahí mismo a ese idiota, pues la había puesto entre la espada y la pared, pues una cosa era los otros hijos de mortifagos, pero este era… Draco Malfoy… el chico que le había hecho la vida imposible en la escuela. Se mordió la lengua para no responderle como se merecía a ese idiota que alguna vez fue su novio, pues no le daría el gusto de quedar como rey y dejar en entre dicho la dignidad y las convicciones de ella.
Sonrió de forma ladeada y le miró de la forma más condescendiente que fue capaz.
- Ron… Ron… ¿Qué te pasa? ¡Madura de una vez por todas!, ya estas grandecito para seguir pegado en disputas y niñerías de la escuela. Lo que paso ya pasó y sería bueno que lo olvidaras. Y para que lo sepas… la respuesta es… Sí, pues si en alguna circunstancia de mi vida me encuentro con Malfoy en un callejón y estuviera malherido, Sí, me detendría a ayudarlo.
Y sin esperar nada más, sin importarle las caras de estupefacción y las bocas abiertas por sus palabras se fue de ahí, justo en el momento que Anthony salía de la casa con sus abrigos, lo tomo del brazo lo volvió a meter dentro y despidiéndose rápido y agradeciendo la hospitalidad a los dueños de casa, se largaron de ahí.
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Hola!!!..aquí estoy otra vez con esta historia...lamento el retraso...pero aquí tiene el segundo capitulo. Ojala que esta vez alguno de los que lee la historia se atreva y me escriba algún comentario... Yo no muerdo...ni me voy a molestar, todo lo contrario, me dan más ganas de escribir..jajajaja... ¿Ya?... toda opinión la acepto...
Bueno..como les comente antes... en este capitulo aparecio alguien que según la historia original no debiera estar vivo...pero en esta historia es de vital importancia que este vivito y coleando...
Bueno...espero que les guste y estén atentas y atentos...por el el tercer capitulo que va a subir rápido...pero con una condición (Me voy a poner malita)... si se ponen las pilas y mandan Reviews!!!... no me gustó no tener ni uno en el anterior capitulo, a pesar que sé que muchas personas leyeron la historia.... !Vamos que se puede!!!!!...
Un abrazo muy fuerte...
Leonor...
