Capítulo 2

Recuerdos

Este lugar no dejaba de asombrarme, era sencillamente hermoso. Las montañas, la nieve, todo, absolutamente todo era perfecto, sin duda alguna Los Alpes sería uno de los mejores lugares que visitaríamos, si, sólo de visita recordé, haciendo que mi reproducción de un futuro feliz en éste lugar se esfumara tan pronto como había llegado. Ésta constante carrera en ocasiones lograba exasperarme, era tan frustrante no poder asentarnos en un solo lugar. Los miembros del grupo estaban más que acostumbrados al hecho de rondar alrededor del mundo, pero una cosa es hacerlo por nomadismo, que por la necesidad de huir, un año, todo un año llevábamos ya en esta travesía, escapando hasta tener la fuerza y los miembros suficiente para poder luchar y salir victoriosos, no nos podíamos dar el lujo de hacer un intento sin estar verdaderamente preparados, "ese" clan poseía miembros asombrosamente talentosos a la hora de luchar, la situación era muy riesgosa, "ellos" no se rendirían muy fácilmente, ya me lo habían asegurado. Por qué a mi?, qué razón tenían para ensañarse conmigo de esa manera?, hasta cuando acabaría todo esto?, estas eran las preguntas que me formulaba constantemente y de las cuales no lograba encontrar la respuesta. Aún recordaba claramente el día en que comenzó todo esto…

Flashback

La oscuridad se había cernido por completo sobre mí, no distinguía nada más a través de ella, era inquietante, intenté varias veces abrir mis ojos sin conseguirlo, intenté también mover mi cuerpo aunque fuera un milímetro pero resultó inútil, habría muerto?, no estaba segura de ello ya que el estado en el que me encontraba no se asemejaba en nada a lo que se suponía sería la muerte, sentía un gran peso sobre mi, como si un gran camión estuviera aplastándome sin piedad. Luego, como si la situación no pudiera ser peor, un calor sofocante atacó mi cuello y se expandió por todo mi cuerpo hasta alcanzar mi pecho, justo donde se encontraba mi corazón, y se alojó ahí, ardiente, quemante, en ese momento deseé morir, era la sensación más horrible que una persona podía experimentar en su vida y lo peor es que no podía moverme para pedir ayuda o que por lo menos me explicaran que demonios me estaba sucediendo. Moriré… estoy segura de que moriré, hasta aquí llegó mi vida, estos y muchos otros pensamientos similares cruzaron mi mente en ese momento, el dolor era insoportable; sin embargo, saqué fuerzas de mi interior y decidí que no me dejaría vencer por algo que ni siquiera sabía que era. Fui fuerte, resistí todo el dolor el tiempo necesario para conseguir que mi cuerpo comenzara a reaccionar, poco a poco cada parte de mi cuerpo fue recuperando su movilidad hasta que finalmente logré abrir mis ojos.

Al principio todo fue borroso, no lograba distinguir ninguna figura, conseguí escuchar varias voces pero me resultó imposible reconocer alguna, luego de algunos minutos mi vista mejoró notablemente, pude observar como dos figuras que, distinguí eran humanas se acercaron lentamente hacia mí, también noté que se aroma era algo, peculiar.

Parece que ya está reaccionando – Mencionó la figura que estaba a mi derecha, un hombre.

Si, por un momento creí que no lo lograría – Comentó quién se encontraba a mi derecha, una mujer de cabello rojizo.

Parpadeé un par de veces y conseguí que mi vista fue perfecta, genial!. Las dos personas a mi lado se miraron y medio sonrieron.

Isabella, puedes hablar? – preguntó el hombre dirigiéndose hacia mi.

Isabella?, intenté reconocer el nombre sin conseguirlo, el hombre pareció algo confundido, como esperando una respuesta de parte mía, acaso ese era mi nombre?, no, ese ciertamente no era mi nombre, yo me llamaba… un momento, cual era mi nombre?, caí en cuenta de que no recordaba quién era yo y mucho menos quienes eran esas personas que se encontraban a mi lados, me desesperé y esperé a sentir mis lagrimas bajando por mis mejillas, lo cual nunca sucedió.

Tranquila pequeña, nosotros te cuidaremos – Dijo la pelirroja con una expresión más que amable en su rostro.

Cuidarme, como se suponía que me iban a cuidar dos personas que ni siquiera sabía quienes eran?. Carraspeé un poco para aclarar mi garganta e intentar pronunciar alguna palabra.

Y…yo… no rec…cuer…do n…na…da – Murmuré entrecortadamente. Ambas personas parecieron escuchar perfectamente lo que había dicho, se miraron de nuevo y la mujer volvió a hablar.

No recuerdas absolutamente nada Isabella? – Preguntó bastante interesada, otra vez ese nombre, Isabella, supuse que entonces ese era el mío, a pesar de que no se me hiciera para nada familiar.

No – pronuncié luego de aclarar nuevamente mi garganta, las palabras salían con más facilidad ahora, mi oído y mi vista funcionaban mucho mejor de lo que esperaba, era como si hubieran afinado mis sentidos de manera exagerada, escuchaba claramente el viento, las ramas de los árboles moverse de un lado al otro, incluso pude distinguir pasos debajo de nosotros y cuatro voces, tres masculinas y una femenina conversando.

Que me pasó? – solté la pregunta al aire esperando que alguno de los dos me la contestara.

Sufriste un accidente – respondió el hombre.

Sí, casi mueres – concluyó la mujer.

Que tipo de accidente? – pregunté mientras intentaba sentarme en el sofá en el que me encontraba recostada.

Caíste de un acantilado, te estaban persiguiendo, golpeaste tu cabeza contra una roca, perdiste mucha sangre, creímos que morirías, sin embargo lo lograste, aunque no sin consecuencias, al parecer tienes amnesia – expresó el hombre tocándose el puente de la nariz.

Me concentré intentando asimilar y reconocer la historia como mía sin conseguirlo, me golpeé la cabeza?, amnesia?, bueno, eso explicaba las lagunas mentales que estaba sufriendo, me estaban persiguiendo?, eso sí me resultó extraño.

Quién me perseguía? – pregunté al hombre.

Unos vamp… - comenzó él siendo bruscamente interrumpido por la mujer.

Isabella, hay algo de lo que debemos hablar antes de explicarte como llegaste aquí – dijo la mujer sentándose a mi lado.

Que sucede? – pregunté, ciertamente estaba muy interesada en saber que era lo que sucedía.

Bueno, para empezar, no nos hemos presentado, bueno, no en este momento, ya antes nos conocíamos, mi nombre es Victoria. –

Victoria – Repetí intentando procesarlo, cero información en mi cerebro sobre alguna Victoria… maldición!.

Él es Riley – Continuó señalando al hombre que estaba con nosotras, éste solamente hizo un gesto con su cabeza y sonrió.

Hola – le dije antes de dirigir de nuevo mi vista hacia Victoria.

Ahora, no se si habrás notado que no parecemos humanos, por decirlo de alguna manera, comunes – Expresó la mujer.

Me detuve a meditar detenidamente la pregunta que me estaba haciendo, "humanos comunes", a que se refería ella con que no parecía comunes, los miré detenidamente y noté algo extraño en su mirada, fijé mi vista en sus pupilas y noté un claro color carmesí en ellas, luego miré su piel, parecía mas blanca que la de un "humano común", y su aroma, ciertamente era distinto.

Pues, ahora que lo mencionas sí, sus ojos, su color de piel, su aroma; todos son distintos a los de un "humano común" – expresé.

Mira, esto es algo complicado, la verdad no tengo idea de cómo te lo vayas a tomar pero es la verdad, Riley y yo… somos, vampiros, y pues, tú, también lo eres desde hace unas 6 horas. – Soltó la mujer y me miró esperando mi respuesta.

Vampiros?, esta mujer sí que estaba demente, como que vampiros?, los vampiros no existen?. Solté una gran carcajada y me tapé la boca sorprendida, mi risa había sonado, melodiosa, en ese momento noté que mi voz no parecía mi voz, sonaba como… soprano?.

Sí, tienes una voz realmente hermosa – espetó Riley como si hubiera leído mis pensamientos.

Miré hacia la ventana e inhalé profundamente, un aroma peculiar me asotó sorpresivamente y mi garganta comenzó a arder de manera horrorosa, coloqué mis manos alrededor de ella y miré a Victoria con una expresión de confusión.

Es sed – expresó – necesitar beber sangre, eso es todo –

Sangre?, hice una notoria mueca de asco al pensar el tener que beber sangre, sin embargo el aroma era tan delicioso, me llamaba, me puse de pie y me dirigí hacia la ventana, Victoria me siguió y detrás de ella se acercó Riley.

Llevémosla a cazar – murmuró Riley a Victoria.

A cazar? – Pregunté volteándome para quedar frente a ellos.

No estoy segura – Comentó Victoria con una expresión pensativa – no sé si está lista.

A que se refieren con cazar? – Pregunté de nuevo, detestaba ser ignorada.

Así es como nos alimentamos, cazando – contestó Riley sin dejar de mirar a Victoria.

Y que cazamos? – pregunté, esperando que no dijeran lo que me temía…

Que más, humanos, nos alimentamos con su sangre claro está – explicó el como si lo estuviera haciendo con un retardado mental, lo cual me enfureció, un gruñido salió de mi interior.

No seas grosero Riley! – Gritó Victoria dándole un codazo en las costillas y haciendo que él se quejara – mírala, está a punto de atacarte.

Atacarlo?, miré mi cuerpo y parecía un gato a punto de asechar a su presa, con las piernas entre abiertas y semi flexionadas y los brazos en una posición similar, corregí mi postura y volví a colocarme erguida.

Lo siento – murmuré avergonzada, estaba a punto de atacar a quién me había cuidado. – necesito saber más Victoria –

Claro que sabrás más, que quienes que te diga? – Preguntó acercándose a mí.

Quién me perseguía? – Insistiría con esa pregunta el tiempo que fuera necesario para obtener una respuesta.

Otros vampiros – soltó inmediatamente.

Y porqué lo hacían? –

Querían matarte – contestó colocando una de sus manos en mi hombro. – tú, en ese entonces, eras humana –

Yo?, humana?, y como demonios llegué a convertirme en vampiro? – pregunté alterada.

Ellos te estaban persiguiendo para matarte por placer, son vampiros que se alimentan de animales, pero parecían ensañados contigo, nosotros nos alimentamos de humanos por necesidad, no los matamos sólo por entretenimiento, son nuestro alimento, pero ellos, parecían divertirse con tu sufrimiento. Riley y yo vimos la situación y decidimos intervenir, para cuando logramos alcanzarlos un licántropo estaba a puntos de atraparte… -

Un licántropo? – interrumpí, esta historia cada vez parecía menos coherente.

Ah, sí, lo olvidaba, al parecer los vampiros y una manada de licántropos estaban compitiendo para ver quién te atrapaba primero, el licántropo te tenía acorralada a la orilla de un acantilado y tu saltaste, Riley saltó para ayudarte y logró salvarte antes de que el perro te atrapara. – Explicó Victoria mirando a Riley.

Fue difícil, te había golpeado la cabeza fuertemente en las rocas y sangrabas, por un momento estuve a puntos de alimentarme contigo, pero Victoria me ayudo. – Expresó el hombre algo avergonzado.

Logramos salvarte y traerte hasta acá íbamos a dejarte en un hospital pero decidimos cuidar de ti para evitar que ellos te atraparan, intentamos salvarte como humana, pero perdiste muchísima sangre, así que tomamos la decisión de convertirte, creímos que sería lo mejor. – terminó la mujer.

Mmm… entonces por eso es que yo ahora soy vampiro – concluí

Así es, espero no estés molesta con nosotros? – expresó Riley acercándose.

La verdad no, esto no parece ser tan malo, lo único incomodo es este ardor en mi garganta. – le respondí colocando mi mano derecha alrededor de mi garganta.

Ah, pero eso es muy fácil de solucionar, sólo necesitar salir a cazar. – insistió Riley poniéndose de pie.

No la presiones – dijo Victoria.

Si esa es la única manera – Dije poniéndome de pie. Ambos me miraron sorprendidos, Riley se dirigió hacia la puerta y la abrió.

Entonces, vamos de caza – Canturreó guiñeándome un ojo.