Capitulo tres. Giro Equivocado.

¿Las cosas podían salir peor esa noche?, se preguntó Hermione mientras maneja a toda velocidad por la carretera hacía al aeropuerto Heathrow. ¡Merlín!, ¡ahora lo único que faltaba era que la detuvieran por exceso de velocidad! pensó dando un resoplido, si alguien le hubiera dicho que la noche terminaría como había acabado, no le hubiera creído, pero… las cosas podían empeorar cuando menos se lo imaginaba. Pues, ¿Quién se iba a imaginar que luego de su precipitada escapada de la madriguera, tendría su primera discusión con Anthony?, definitivamente ella no, pero así habían sido las cosas. Ni siquiera ahora podía recordar por que había empezado la discusión, sólo que termino con un frio "nos vemos", por parte de Anthony, antes de abandonar la casa. Sí hubiese sospechado que eso sucedería luego de aceptar su propuesta de llevar las cosas entre ellos más seriamente, definitivamente su respuesta hubiera sido otra. ¿Pero cómo iba a imaginarse que Anthony se pondría así de un momento a otro?, ella no era adivina ¡Que la preguntaran a la Trelawney! … ¡Y todo era culpa de Ron!...o de ella misma, pues ¿Quién la llevaba meterse de cabeza a una fiesta en la casa de su ex con su recién estrenado novio?, aunque nadie sabía del sutil cambio en la relación, aparte de los involucrados, para alivio de ella. Grrrr… si pudiera se daría de cabezazos con algo… Ahora entendía a los pobres elfos domésticos, pensó haciendo una mueca lúgubre, que tenían la necesidad de castigarse cuando cometían alguna imprudencia.

Apretó más fuerte de lo necesario el manubrio de su Suv cuando giró en la entrada hacía el aeropuerto, lo único que esperaba era que su madre la estuviera esperando donde habían acordado, porque no tenía ni ganas ni ánimos de ponerse a recorrer el aeropuerto a esas horas, aunque, últimamente con Helene Granger… nunca se sabía. Como por ejemplo que de un día para otro decidiera vender la clínica dental que tanto esfuerzo y trabajo les llevo a levantar junto a su marido o el impulsivo acto de adoptar a una pareja de pequinés que estaban volviendo loco al pobre y viejo Crookshanks y a ella también de paso. Todo sería más sencillo si ella hubiese seguido su plan original luego de terminar su último año en Hogwarts, al que volvió luego que terminara las ultimas reparaciones del castillos luego de la guerra… lo que no asombró a nadie, la verdad, sólo Ron había estado enfurruñado por un tiempo, ya que no se verían tanto como había pensado en un principio, pero en fin, volvió al colegio, hizo sus éxtasis (con un sobresaliente en todo, por supuesto) y luego busco trabajo. Todo iba de acuerdo a su plan, tenía un pequeño piso cerca del callejón Diajon en el mismo edificio donde Harry compartía un departamento con Ron, lo que produjo que el pelirrojo pasara más tiempo en el de ella que en el propio, pero al menos estaban juntos y felices… Tal como ella lo había planeado y esperado… hasta que algo se salió completamente de sus planes.

Ni una pista, ni una señal. Nada les previno de lo que vendría para poner su vida patas arriba, con una fuerza tan poderosa y destructiva que nada tenía que envidiable a los huracanes o terremotos que llegaban de improviso a asolar las vidas de las personas. Un chequeo médico de rutina y ahí estaba… la peste del siglo veintiuno, el nunca bienvenido ni mucho menos esperado…Cáncer. Todavía se impresionaba al descubrir que la pequeña peca que su padre había descubierto un día cuando retornaron a su vida en Londres escondiera bajo la superficie tanto daño, pues a medida que crecía lentamente en el pecho de Jean Granger, se ramificaba mucho más rápido en su interior. Y pensar que su padre bromeo en un inicio con el descubrimiento diciendo cosas tales como; "Mira, Hermione… Me traje un recuerdo de Australia" "Creo que me hace más sexy ¿Qué opinas Helene?" "Quizás sea bueno que volvamos algún día…estoy perdiendo mi bronceado"… le decía pícaramente guiñándole un ojo y con brillo especial en su mirada, brillo que a medida que fue progresando la enfermedad paulatinamente se fue apagando. Hermione cada vez que recordaba esas bromas no podía dejar de sentir la culpa atenazando su pecho, a fin de cuentas… ella los había enviado a ese lugar tan soleado para protegerlos, para evitar que nada malo les pasase y aunque sonora irrisorio, sin darse cuenta los había enviado al lugar que indirectamente se había llevado la vida de su padre.

A partir de ese momento, la vida de Hermione había dado un vuelco de proporciones mayúsculas. Como era común en ella, antes de quedarse y dejarse embargar por la angustia, hizo lo que mejor se le daba; Investigar. Investigo, estudió y volvió a buscar todo lo humanamente posible que se podía hacer para combatir el tipo de cáncer de su padre, pero la medicina muggle todavía no tenía los medios necesarios para evitar que el cáncer fuera carcomiendo poco a poco, pero de una forma rápida y letal el cuerpo de su padre. Ni siquiera los medimagos más renombrados del mundo mágico pudieron darle alguna esperanza, "la enfermedad está muy avanzada, unos meses antes podríamos haber hecho algo, pero ahora con la cantidad de órganos afectados, ninguna poción, hechizo… puede remediar el daño" , eso le había dicho el último especialista que su padre permitió que visitara y luego de eso le pidió que abandonara su búsqueda, dejó la quimioterapia y abandonó los hospitales, lo que provocó el último enfrentamiento entre padre e hija, pues cuando Hermione le había exigido que volviera al tratamiento su padre con voz cansada y resignada le había respondido lo siguiente;

- Hija, ya no hay nada que se pueda hacer. Tu mejor que nadie sabe que mi enfermedad ya está en su punto terminal, ni las quimos…ni tus pociones ni las estadías en los hospitales pueden hacer nada por mi… nada va hacer que me recupere, sólo que me sienta más cansado y que no pueda estar con ustedes todo el tiempo que preciso.- Su padre estaba recostado en su cama, como pasaba la mayor parte del día últimamente. Estaba pálido, muy delgado y en sus ojos apenas brillaba esa chispa que Hermione siempre recordaba ver en su mirada desde que era pequeña. Lo miró a la cara, haciendo verdaderos esfuerzos por contener las lágrimas que pugnaban por salir de un momento a otro ¿Por qué la vida era tan injusta?, se había preguntado en ese instante, justo cuando recién comenzaba a disfrutar de una vida relativamente normal con sus padres, venía esto. Su padre le había sonreído tratando de tranquilizarla, le había tomado la mano y le había acercado hacía él- Mi amor, sé que me queda poco tiempo de vida… Lo odio, pero lo acepto y como lo acepto quiero pasarlo como más deseo; con tu madre y contigo… No quiero que sigas con esa búsqueda incansable de una cura que no va existir…por lo menos no para mí. Mi niña… has dejado todo durante este año… tu tampoco te vez mejor que yo-había tratado de bromear recibiendo sólo una mueca por parte de Hermione-Lo que quiero decir es que ya basta. Se acabó y como se acaba voy a tomarme la licencia de ponerme egoísta y exigir que mis dos mujeres sean completamente mías, las quiero a mi alrededor las veinticuatro horas del día-Le sonrió y Hermione esta vez correspondió la sonrisa, provocando que unas cuantas lagrimas rodaran por sus mejillas- A pesar que a una pueda costarle el trabajo…

- ¡Al diablo es trabajo!-había exclamado ella haciendo un gesto despectivo con la mano y limpiándose de paso los surcos húmedos que las lágrimas dejaron en sus mejillas-Me esperaran… que de algo sirva ser un héroe nacional- Y de paso provocar la muerte de sus padre, se dijo, pero reprimió ese sentimiento, ya habría tiempo para sus recriminaciones, ahora su atención y su tiempo eran exclusivamente para su padre- ¿Qué propones?

Y su padre había sonreído y se le había iluminado la mirada.

Hermione volvió bruscamente a la realidad cuando un bocinazo y el zumbido de un auto adelantándole a una velocidad demencial la sacó de sus recuerdos y le recordó que manejaba a una velocidad no muy prudente en una carretera que gracias a la hora no había mucho tránsito, pero que a pesar de todo habían tipos como el idiota de la bocina.

Pestañeo unas cuantas veces para espantar las lágrimas que siempre se acumulaban en sus ojos al recordaba esa conversación con su padre. ¡Cómo lo extrañaba!, sintió el conocido vuelco en su corazón que siempre acompañaba su recuerdo. Lo añoraba todos los días, pero ahora con una tranquila resignación y aceptación que los años de ausencia brindaban. Todavía desearía que nada malo le hubiera ocurrido, pero como no había sido así, ahora agradecía que su padre estuviera en algún lugar descansando en paz.

Lo que no agradecía nada de nada era tener que lidiar con su madre. En un principio Helene Granger había caído en un mutismo preocupante aunque normal dadas las circunstancias, pensaba Hermione, por lo que le dio su espacio, manteniéndose cerca por si acaso la necesitaba, lo que provocó que definitivamente se decidiera a volver a vivir a la casa familiar, lo que con el tiempo también produjo roses con Ron, que había pensado que luego de la muerte de su padre la castaña volvería a su anterior forma de vida. Lo que en parte ocurrió. Volvió a su trabajo (y como le había dicho a su padre, le estaban esperando) y aunque ya no estaba su padre, que los últimos meses de su vida había acaparado todo su tiempo, estaba su madre. Por lo que tuvo que distribuir su vida entre, su trabajo (Pues aunque fuera muy héroe nacional, su jefe no iba a aguantar otra ausencia), su madre y por supuesto Ron.

Su madre, Hermione suspiró. Luego que saliera de su estado depresivo comenzó una nueva vida. Volvió al trabajo, pero a medida que pasaba el tiempo cada vez iba menos a la clínica, alegando que los profesionales que habían contratado para que se encargaran del trabajo cuando su marido había enfermado eran capaces de hacer el trabajo sin problemas. Luego comenzó a hacer diferentes cursos, redecoró la casa, luego empezó a viajar. Ahhh…pero lo más importante, ese año había vendido la clínica dental, desligándose totalmente de la odontología. Hermione no lo podía creer en un principio y cuando le pidió explicaciones sólo recibió un "Me canse de tantos dientes" ¿Estaba ante la misma mujer que casi le da un infarto cuando vio sus paletas parejas y que alegara que no debería usar la magia para un problema que fácilmente lo podía solucionar la ciencia?, sólo esperaba que esa fase pasara rápido, pues tres años lidiando con los idas y venidas y cambios de personalidad de su madre la estaban agotando.

Entro al estacionamiento del aeropuerto y buscó un lugar para dejar la Suv, miró la hora y suspiró con cansancio…ya eran las dos de la mañana, lo que significaba que ya era Halloween, la famosa fiesta que magos y brujas de todo el mundo celebraban y que su madre este año se había empecinado en celebrar juntas… lo que había ocasionado en parte el problema con Anthony.

Suspiró otra vez… ya tendría tiempo para pensar en eso, se dijo, ahora iría a buscar a su madre y si todo salía bien en un poco rato más podría olvidarse de todo en un reparador sueño. Se bajo del auto y sintió la fría ráfaga de viento que le dio de lleno y se escurrió por entre su ropa provocándole un escalofrío. Se abrochó con más firmeza su abrigo subiéndose las solapas para que le protegieran la cara y emprendió el camino hacia la entrada del terminal

Cuando entró a la terminal, se dio cuenta que había más gente de lo que esperaba, vio a un hombre que tomaba a su pequeña hija en brazos y a la madre de esta arroparla con una manta contra la inclemencia del frío, una pareja de ancianos que empujaban su carito de equipaje mientras se sonreían de forma cómplice, a un grupo de auxiliares de vuelo cada vestida pulcramente con su igual uniforme tirando de una pequeña maleta. Sonrió al pasar al lado de una pareja que discutía en susurros sobre el exceso de equipaje que siempre la mujer traía cuando viajaban y sintió un aguijonazo de anhelo cuando observó el reencuentro de una joven pareja que no sólo le llamo la atención a ella sino a varias personas más cuando presenciaron el efusivo y feliz abrazo de los jóvenes. Hermione sonrió con tristeza, pues recordó que en otro tiempo, ella y Ron habían protagonizado un muy parecido reencuentro, luego que ella llegara con sus padres de Australia. Sacudió la cabeza para espantar este tipo de pensamientos que nada de bien le hacían y no sólo porque le recordaban una época donde se sentía feliz y completa, sino porque tenía un miedo atroz de no volver a sentir lo mismo; la añoranza, el típico revoleteo de las mariposas en el estomago, el ansia de volver a ver al ser amado. Siguió viendo como la pareja se hacía unos cuantos arrumacos más para luego dirigirse a la salida, abrazados y felices por estar juntos y Hermione volvió a preguntarse si en un futuro volvería a sentirse así ella otra vez y secretamente pidió a quien fuera quien escuchase este tipo de plegarias que le diera un empujoncito, sólo una ayudita para volver a sentirse así. ¡Dios, Hermione! ¿Qué te está pasando?, rio entre dientes y negó repetidamente con la cabeza, definitivamente necesitaba dormir, estar despierta no le estaba haciendo nada de bien, sobre todo para su estado emocional que si seguía así lo más probable era que terminara por ir a golpear la puerta de Anthony buscando algo de consuelo o peor ir donde Ron para sentir algo del calor que el pelirrojo le había brindado y que en esos momentos tanto añoraba…pero lo uno o lo otro traería consecuencias al otro día, consecuencias que no serían nada, nada de buenas.

Levantó su cabeza y miró hacia la dirección contraria a la que había desaparecido la pareja unos momentos antes tratando de despejar su cabeza de aquellos melancólicos pensamientos y finalmente tuvo un respiro en esa noche, porque por fin vio a su madre. Estaba sentada en la parte más alejada de la salida, casi llegando a la zona de embarque, rodeada por su carrito de equipaje y sostenía firmemente a uno de los cachorros en su regazo, al que acariciaba de forma lánguida y constante. Hermione comenzó a acercarse a ella y fue cuando pudo nota la expresión sombría y pensativa en el rostro de su madre que miraba a ningún punto en particular, Hermione se detuvo y frunció el ceño, hacia mucho que no veía a su madre de esa forma, llena de pesar y tristeza…desde que comenzó a actuar de forma diferente, pensó. Se quedó un momento observándola confundida al ver la sonrisa triste que esbozaba para luego levantar la vista hacia el techo del aeropuerto y murmurar unas palabras que Hermione no pudo entender, dio otro paso más hacia ella dudando un minuto en interrumpir ese íntimo momento, pero preguntándose en que estaría pensando y cuestionando si el buen ánimo que últimamente presentaba su madre sólo era una fachada para evitar que ella se preocupara. Fue entonces que Helene Granger alzó su mirada topándose con la preocupada de su hija produciendo un cambio radical en la expresión de la mujer mayor, abrió mucho lo ojos como si le hubiera descubierto haciendo algo malo y antes que Hermione pudiera decir algo, esbozando una sonrisa nerviosa se levantó y fue hacia ella.

- ¡Hermione, querida!-Saludó al abrazarla con el brazo que le quedaba libre, en el otro traía a Elizabeth, la pequinés blanca-No te esperaba tan pronto, espero que no hayas corrido para llegar tan rápido-le dijo mirando la hora de su reloj de pulsera.

- No, para nada-Mintió y miró hacia otro lado- ¿Cómo estuvo el viaje?-Preguntó a su vez tomando el carrito de equipaje y comenzado a caminar hacia la salida.

- Bien, tranquilo… sólo Elizabeth estaba algo alterada luego del aterrizaje, por eso esta fuera de su jaula, supongo que no le gustó estar tanto tiempo encerrada, pero Fitzwilliam se comporto como todo un señorito.

Hermione miró hacía la perra que iba muy a gusto en los brazos de su madre y luego al Fitzwilliam, el otro cachorro de color café que iba durmiendo en su jaulita arriba de las maletas de su madre y no pudo evitar rodar los ojos. Sólo a su madre se le ocurría llamar de esa forma a dos perros y hacerlos cruzar el océano índico, pero cuando ella le había advertido que quizás no era muy buena idea llevar a los cachorros en ese viaje su madre sólo le había contestado que Marla (amiga que había hecho durante su estadía en Australia) quería conocerlos, además que Hermione no iba a tener tiempo para cuidarlos a lo que la castaña le había preguntado que qué tan difícil sería cuidar a dos cachorros, pero su madre no dio pie atrás y unos días después partía con Elizabeth y Fitzwilliam hacia Australia.

- Pobres-Dijo compadeciendo un poco a los animales- deben venir muy cansados-O eso esperaba así no daban tanta guerra y no chicharían tanto en la noche.- Oye ¿Y cómo está Marla?

- De maravilla, te envía muchos saludos, aunque se disgusto mucho porque no me acompañaras…se moría de ganas de que vieras a su hijo, que por cierto está muy guapo-Le contó como si nada, pero pendiente de la reacción de su hija.

- Mamá…-comenzó a decir Hermione cansada del tema, pues desde que Marla se enteró de que la hija de su mejor amiga estaba soltera se había empeñado en emparejarla con su perfecto hijo, bueno, para ser justos con la verdad lo intentó a penas conoció a la muchacha sin importarle que tuviera novio y con los años no había cejado en su empeño y ahora había estado de lo más insistente.- Espero que le hayas dejado claro que no tengo intenciones de estrechar más las relaciones entre nuestras familias con un futuro enlace.

- Sé lo dije-Suspiró su madre con dramatismo- Pero ya conoces a Marla…y de seguro manda a su hijo a Inglaterra para que te conozca….algo así como "Si Mahoma no va a la montaña…la montaña va a Mahoma"

Hermione se volvió bruscamente hacia su madre con la boca y los ojos abiertos del horror, para descubrir que Helene sonreía divertida.

- ¡Mamá!...cómo eso no se juega.

- Sólo fue una pequeña broma para borrar ese ceño tan fruncido que tienes… Aunque no me extrañaría nada que finalmente se decidiera y metiera a Fitzwilliam en un avión.

Hermione la miró confundida un instante, antes de reír entre diente, se había olvidado que el hijo de la amiga de su madre y el cachorro compartían el mismo nombre…y si los miraba bien hasta tenían un cierto parecido, pensó con mordacidad.

- ¿No dijo nada sobre la coincidencia de nombre?-Preguntó sonriendo todavía.

- No… incluso encontró adorable que se llamaran igual, dijo que ahora las dos tendríamos hijos llamados igual.

Hermione negó con la cabeza con incredulidad ¿Y esa era la mujer que quería emparejar a su hijo con ella?... ni se imaginaba teniéndola de suegra y mucho menos siendo la esposa del tal Fitzwilliam, no era que el hombre fuera un adefesio, sino que ella tenía un problema con los hombres mayores de veinte y cinco años que aún vivían con su madre y hacían todo lo que estas les decían.

- Bueno… mamá…yo con un solo Fitzwilliam en la familia me conformo- Le dijo antes de volverse y observar el poco abrigo que su madre traía- ¿no traes un abrigo o algo más que ponerte? Afuera está muy frio y sería bueno que pusieras a Elizabeth dentro de la jaula con Fitzwilliam-Le sugirió tomando a la perra de los brazos de su madre mientras esta abría la jaula- No protestes Elizabeth- le regaño Hermione cuando Elizabeth gimoteo un poco cuando estuvo encerrada de nuevo-Estarás más abrigadita con Fitzwilliam que acá afuera- La perra se le quedó mirando dejando de gemir al instante y si no supiera que era imposible, haciéndole un puchero- Estas malcriando a estos perros mamá-Le advirtió cuando traspasaron las puertas y salieron al frio estacionamiento. Su madre sólo sonrió apurándose por llegar al auto.

- De verdad que esta helado aquí y lo más probable es que llueve-Dijo levantando la mirada hacia el cielo y acomodándose el cuello de su abrigo- ¿Dónde está el auto?

- Ahí-Apuntó Hermione y al parecer las palabras de su madre fueron proféticas por que en el instante que ponía el equipaje en el maletero y su madre colocaba la jaula de los cachorros en los asientos traseros comenzaron a caer unas gotas- Justo a tiempo-Le sonrió cuando ya estaban cada una en su asiento y encendía el motor-Pareces bruja-Bromeo consiguiendo que su madre soltara una suave carcajada.

- Eso te lo dejo a ti querida-Le contestó sonriendo- y… apropósito de brujas ¿Cómo van las cosas en la vida de mi bruja favorita?-Le preguntó cuando comenzaron a salir del estacionamiento.

"Horrible" fue lo primero que se le paso por la mente a Hermione, pero suspiro hondo ¿Qué contestaba? Se preguntó, si decía la verdad no terminaría nunca, además a su madre últimamente se le daba por hacer preguntas complicadas y difíciles sin contar que se meterían en un tema que ella no tenía ánimos ni deseos de compartir con nadie, mucho menos con su madre. La relación con su madre siempre había sido buena, pero nunca habían tenido esa afinidad que algunas madres e hijas comparten de contarse todo. Quizás debido a que paso casi la mayor parte de su adolescencia en un colegio a kilómetros de sus padres, le costaba tocar esos temas tan íntimos con su madre, algo raro, considerando que con su padre nunca había tenido problemas para comunicarse. O puede que también primase el hecho que ella era una investigadora nata, tanto así que cuando menstruó por primera vez y su madre quiso explicarle lo que pasaba, ella le había interrumpido con un "No te preocupes mamá, ya sé lo que sucede con mi cuerpo" o cuando quiso darle la famosa charla sobre sexualidad, ocurrió lo mismo. Así que nunca habían hablado de chicos ni nada por el estilo y cuando Hermione comenzó finalmente a salir con ellos, nunca se dio la oportunidad para conversaciones más profundas sobre el tema. Así que Hermione no se sentía muy cómoda conversándole a su madre sobre los problemas que tenía ahora con Ron y con Anthony.

Se encogió de hombros y contesto lo más relajada posible.

- Bien, estupendamente bien- Y apenas terminó de hablar supo que su madre no le había creído. La miró de reojo y notó que Helene arqueaba de forma interrogante una ceja perfectamente delineada y esbozada una media sonrisa. Ese era otro detalle que tenía que recordar, pero que tendía siempre a olvidar. No sabía cómo, pero su madre siempre descubría cuando le mentía.- Bueno… no tan estupendamente…más o menos-Terminó por confesar…a medias.

- ¿Otra vez Ron?-Adivinó su madre para sorpresa de Hermione, que se volvió a verla con los ojos y la boca abierta.

- ¡Mierda!, maldijo para sí Hermione. Ahora sí que no quería hablar del tema, mucho menos cuando la maldita radio comenzaba a tocar la canción "Without you" ¿Es que se habían puesto de acuerdo la emisora y su madre para terminar de arruinarle la noche? Maldijo entre dientes mientras cambiaba de emisora, pero no tuvo suerte porque lo siguiente que se escucho fue "killing me softly", así que opto por apagarla. Sabía que se estaba poniendo en evidencia, pero ya no le importaba. Miró de soslayo a su madre que miraba por la ventanilla las luces que se percibían de Londres, haciendo como si nada hubiera pasado. Mejor, pensó, pero su madre al parecer no pensaba darse por vencida, pues volviéndose hacia ella y topándose con su mirada, le dijo;

- Lo que pasó no va a desaparecer como las canciones.

Hermione suspiró cansada, más que cansada, exhausta emocionalmente.

- Sí, pero contarte lo que ha sucedido tampoco-Repuso.

- ¿Volvieron a tener una de sus "recaídas"?-Preguntó de forma despreocupada, produciendo que Hermione diera un volantazo que casi las saca del camino.

- ¡¿Qué?-Logró preguntar cuando tuvo otra vez el control del auto y dándose cuenta que se había equivocado de entrada a la ciudad, así que detuvo bruscamente el auto- ¡Mira! ¡Nos equivocamos de camino y no tengo espacio para dar la vuelta!-Exclamó irritada, eso era mucho mejor que contestarle a su madre y… ¿desde cuándo ella sabía de los recaídas que había tenido con Ron…y sobretodo en qué consistían esas recaídas?

- No es nada, si retrocedes puedes salir sin problemas-Le contestó mirando hacia atrás-No se ven más autos.

- Uhmmm-Le contestó Hermione irritada.

Observó la callejuela en que se habían metido y tuvo un escalofrió. La calle estaba oscura, sucia y húmeda por la lluvia. Se veían restos de papeles, bolsas y botellas rotas por todas partes. Los tachos de basura estaban dados vueltas con todo su contenido esparcido por las veredas y la calle. Hermione no se sorprendería si algún borracho o algo peor les salían por el camino, además los perros se habían puesto a chillar asustados por el repentino frenazo. Murmuró una maldición, sin que le escuchara su madre y se dispuso a retroceder mirando hacia atrás por entre los asiento, pero cuando dio la marcha atrás, el grito de su madre y un fuerte golpe en el capo de la Suv le hizo detenerse y volver rápidamente el cuello hacía delante.

- ¡Oh Dios mío!-Exclamó su madre llevándose las manos a su boca horrorizada.

Hermione hubiese dicho algo, pero se había quedado paralizada, pues casi colgando de la parte delantera de su auto se encontraba un hombre que se aferraba a este como si le fuera la vida en ello. Hermione no podía verle la cara por la posición en que se encontraba, además que la única iluminación con la que contaban eran las de los focos del auto, pero por la contextura de su espalda, cabeza brazos y manos, se notaba que era un hombre grande… que al parecer estaba muy drogado o borracho, supuso la castaña, porque en ese momento no pudo seguir sosteniendo su cuerpo y cayó pesadamente al suelo delante del auto.

Hermione por un instante se quedó sin saber qué hacer, aferrándose fuertemente al volante, que hasta los nudillos se le pusieron blancos, pero un agudo ladrido la sacó de su ensimismamiento. Buscó su varita en el bolsillo interior de su abrigo detuvó el motor del auto, manteniendo las luces encendidas, y se dispuso a salir, pero cuando abría la puerta su madre le sostuvo fuertemente del brazo.

- ¿Qué vas hacer?-Le preguntó asustada.

- Voy a ver qué tal esta-Le dijo como si fuera obvio.

- Pero puede ser peligroso

- Sí, pero no podemos dejarlo ahí sin saber que le pasa-Le contestó impaciente- Además tengo esto-Le mostró su varita para tranquilizarla.

- Sí, sí… tienes razón. Ten cuidado- Le advirtió soltándola

Hermione abrió la puerta y salió lentamente quedando al instante completamente empapada, pero ella casi no se dio cuenta tampoco de la fría brisa que la rodeaba, pues dando unos cuantos pasos de forma lenta y cuidadosa estaba llegando al hombre, que se encontraba boca abajo sobre el asfalto iluminado por los focos de su auto.

Hermione sintió todo su cuerpo en tensión y su corazón latiendo tan rápido que le retumbaba en los oídos. No estaba asustada, después de todo lo que había pasado, un hombre al parecer inconsciente no le asustaba sólo estaba bajo los efectos de la adrenalina que corría como caballos desbocados por sus venas. Cuando llegó a la altura de la cabeza del hombre, pudo notar el cabello rubio que cubría el cráneo, que aunque estaba algo oscuro por la lluvia era inconfundible el contraste que hacía con la camisa negra que vestía y el oscuro de la calle. Apretó fuertemente su varita y con cuidado se agachó. Sentía las gotas caer sobre ella cada vez con más fuerza y cuando estiró el brazo para tocar el hombro del hombro observó como resbalaban sin control por su mano, movió con cuidado tratando de despertarlo, pero no hubo respuesta, así que utilizando ambas mano y tirando con un poco más de fuerza pudo darlo vuelta.

- ¡Oh Dios mío!-Exclamando impresionada cayendo en la fría calle llevándose ambas manos a la cara, pero sin poder creer a quien estaba viendo gateo otra vez hacia el cuerpo para cerciorarse que lo que veían sus ojos era cierto. ¡Merlín!... era verdad y aunque el rostro estaba completamente inflamado, amoratado y maltratado, no había duda, era…Draco Malfoy.

Fue entonces que Hermione notó las condiciones en que se encontraba. Tenía la ropa rota, no tenía sus zapatos e igual que su cara el resto de su cuerpo tenía un estado lamentable, cortes que a pesar de la lluvia que caía a borbotones continuaban manando sangre, al parecer, también fracturas, tanto en sus brazos como en una de sus piernas. ¡Dios mío! ¿Quién le había hecho eso? Se acercó un poco más y con cuidado y algo angustiada palpo con sus dedos su cuello, deslizándolos desde la manzana de Adán hasta la tráquea donde presionó ligeramente, para luego suspirar aliviada cuando percibió una leve pulsación.

Estaba vivo….Pero apenas….y ¿Ahora qué hacía?, pero antes de darse cuenta ya se estaba levantando y gritando hacia donde su madre.

- ¡Mamá!- Gritó mientras se quitaba su abrigo y lo ponía sobre el inconsciente Malfoy luego de hacer un hechizo impervius sobre él para evitar que se siguiera mojando.

- ¡Oh Dios Mío!-Exclamó su madre horrorizaba al ver el estado del hombre cuando llegó a su lado- ¡¿Qué le hicieron a este hombre? ¿Está vivo?

Hermione asintió de forma ausente, pues su cabeza estaba funcionando sin control, formando varias hipótesis de lo que posiblemente le había ocurrido a Malfoy…sin llegar a una repuesta que la dejara contenta. Lo más evidente era que le habían dado la paliza de su vida….pero quienes y porque… no tenía idea y tampoco tenía mucho tiempo para pensar en eso, pues viendo el estado del hombre a sus pies, era mejor que actuara rápido.

- Tenemos que llevarlo a un hospital-Estaba diciendo su madre, pero Hermione supo en ese instante que esa no era una buena idea, pero entonces ¿Qué hacía?

- ¡No!...no…no…-comenzó a murmurar hasta que la solución más lógica se formo en su cabeza- Mamá, sé que no te gustó, pero no queda otra opción.

Y sin más alzó su varita y haciendo un reducio al auto, dejándolo tan pequeño como si fuera de juguete, lo tomó y se lo metió al bolsillo.

- Hija…-musitó con temor su madre, pero imaginándose lo que se proponía su hija se acercó a ella que sin perder tiempo se encontraba otra vez al lado del hombre.

- Mamá, escúchame bien. Nos vamos a aparecer-Su madre gimió lastimosamente, pero no protestó- Así que, como Malfoy esta inconsciente se puede escindir, así que quiero que lo tomes firmemente por un brazo y con el otro te afirmes a mi ¿Entiendes?-Su madre asintió y por su mirada Hermione supo que tenía varias preguntar por pugnar de su boca, pero se contuvo por lo extrema de la situación- Nos vamos- Entonces todo se volvió negro.

Hermione abrió los ojos y se encontró con el suave resplandor amarillo de la lámpara que dejó prendida en la sala de su casa, también percibió el cálido ambiente que les rodeaba, muy lejano a la fría lluvia que azotaba con fuerza a la ciudad de Londres. Miró al hombre que al parecer estaba completo, aunque con tantas heridas que cubrían su cuerpo, difícilmente podría notar si le había pasado algo con aquella aparición. Desvió la vista donde estaba su madre que seguía aferrada a ella y al brazo de Malfoy, tenía los ojos fuertemente cerrados.

- Mamá ya llegamos, puedes soltarte- Le dijo- ¿Estás bien?

Su madre se soltó y dejo salir el aire que había estado conteniendo todo ese rato, cayó sobre la alfombra y asintió en silencio llevándose una mano al pecho.

- Bien, voy y vuelvo- Y antes que su madre pudiera abrir la boca se desapareció antes sus ojos.

Lo primero que notó Hermione al tocar de nuevo el suelo, fue la intensa lluvia que le pegó de forma implacable en la cara y se estremeció violentamente al sentirla en contacto con su piel, pero no tenía tiempo para sentir más si quería llegar pronto a su casa y hallar con vida a Malfoy. Corrió los pocos metros que le separaban de la escuálida casa que se alzaba frente suyo y subiendo los pocos escalones que le separaban de la puerta y tocó de forma apremiante.

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Severus Snape levantó bruscamente la vista del libro que mantenía entre sus manos y desvió su mirada al reloj que colgaba en la pared. Frunció el ceño y se preguntó quién se atrevería a llamar a esas horas y de esas formas además. De seguro algún borracho perdido que andaba buscando un lugar para protegerse de la lluvia o algún antisocial tratando de inmiscuirse en la intimidad de su casa. No le sorprendía, pues en el barrio que vivía, sólo ese tipo de individuos eran los que transitaban por esas calles. Gruñó cuando los golpes comenzaron hacer más molestos, más ruidosos y más fuertes y más apremiantes.

Se levantó de un salto de la cama y tomo su bata. Primera noche que tenía para alejarse de las quejas y las responsabilidades del colegio y le pasaba esto. Maldiciendo en voz baja por su suerte tomó su varita pensando en que hechizo o maldición le lanzaría al individuo que perturbó su calma, aprovechando el hecho que contrario que al resto de los mortifagos "tardíamente arrepentidos" como había dicho unas horas antes el idiota de Weasley, no se la habían confiscado ni la tenían controlada desde el ministerio. Salió de la habitación y recorrió sin encender ninguna luz en su camino, para no descubrirse ante el sujeto, hasta que llegó a la puerta que seguía siendo aporreada por el indeseable invitado. Fue entonces cuando escuchó una voz de mujer que le llamaba de forma desesperada.

- ¡Profesor Snape! ¡Por favor abra!

Snape apuró el paso y abrió de forma brusca la puerta sorprendiendo e interrumpiendo la cacofonía del otro lado, quedando frente a frente a un cuerpo empapado que se estremecía por el frio y que todavía mantenía un brazo alzado para dar otro golpe.

- ¿Granger?-Preguntó sorprendido prendiendo las luces de entrada y de la sala para ver mejor.

- Profesor ¡Necesito su ayuda!-Espetó Hermione entrando a su casa sin ser invitada- ¡Cuánto me alegro que este aquí! ¿Puede desaparecer desde acá o tiene que salir?-Preguntó sin dejar de moverse de un lado para otro y respirando agitadamente- ¡Tiene que acompañarme!-Dijo entonces tomándolo del brazo y tirándolo hacia la puerta.

- ¡Pero qué demonios!-Exclamó Snape soltándose violentamente de su agarre y mirandola fríamente- la verdad es que me sorprende verla por acá y….en esas fachas, pero mucho más me cuesta imaginar que le llevó a pensar que yo le acompañaría a ningún lado.

Fue ahí que al parecer Granger salió de su trance y se detuvo en su afán de llevarlo hacia la puerta. Entonces le miró mientras se quitaba un mechón de pelo húmedo de la cara.

- Profesor-Respiró hondo y continuo- Por favor, no tengo tiempo para dar explicaciones, pero no sé a quién más acudir. Draco Malfoy se está muriendo en la sala de mi casa y necesito su ayuda- Le soltó.

- ¿Qué Draco Malfoy se estaba muriendo en…?-Comenzó a decir con incredulidad, sin poder creérselo del todo, pero una parte de si, le decía que esa chica no bromearía con algo así- ¿Acaso está intentando tomarme el pelo?

Hermione suspiró con dramatismo, rodo los ojos y alzó sus brazos de forma impaciente.

- ¡Dígamelo a mí! ¿Me ve a acompañar o no?

Snape sólo lo medito medió segundo antes de contestarle.

- A diferencia de usted… yo no sé donde vive…así que tendrá que llevarme -Le contesto mientras con un movimiento de su varita cerraba la puerta y la miraba con cara imperturbable, aunque por dentro estaba de lo más ansioso.

Cuando vio el cuerpo malherido tirado en medio de esa iluminada sala, se dirigió inmediatamente a él. Tenía que reconocer que hasta el momento que sus ojos se posaron sobre el cuerpo de Draco Malfoy no había creído cien por ciento las palabras de su ex alumna, pero ante ese espectáculo no había refutación posible. Miró sin ver realmente a la mujer que se encontraba al lado del muchacho tratando de secar lo más que podía con una toalla la cara y el pelo de Draco. Le hizo un gesto para que le diera espacio y se dispuso a examinar el estado del herido.

Helene Granger se levantó y se puso al lado de su hija que se abrazaba a si misma. Todavía estaba impresionada por todo lo que había pasado, pero ahora que Hermione había llegado con ese hombre sus preguntas no hacían más que multiplicarse. Observó como aquel individuo recorría con su varita el cuerpo malogrado del muchacho que ella había intentado mantener caliente durante esos minutos, cambiando el empapado abrigo de Hermione por una manta seca y tuvo un escalofrió involuntario al contemplar el lamentable estado del pobre joven. ¿Quién pudo haber hecho algo así de macabro? Y lo principal ¿Por qué su hija no quiso llevarlo a un hospital? Aunque estaba segura que Hermione tenía una razón de peso para actuar como lo había hecho y que de seguro conocía al muchacho por que lo había llamado por su nombre, todavía no se explicaba por qué había ido a buscar a ese hombro de apariencia tan lúgubre en vez de llevarlo a un sitio donde pudieran atenderlo mejor… ¿Acaso en su mundo no había un hospital dedicado a curar a los mago?.... porque de algo si estaba segura; Hermione conocía a ese joven y lo más probable era que fuera mago.

Vio que la varita del otro mago despedía diferentes lucecitas en su punta a medida que pasaba por el resto del cuerpo del herido, pero no tenía idea si eso le estaba ayudando o no a Malcom… ¿Así lo había llamado Hermione?... la verdad es que no estaba tan segura, pues nerviosa como estaba no estaba realmente segura de nada. Trago saliva cuando los dos orbes negras se posaron en ella, para luego desviarse hacia su hija.

- Esta muy mal, necesito ir a mi laboratorio a buscar algunas pociones, su chimenea ¿Tiene conexión con el colegio?-Le preguntó de forma apremiante a Hermione.

- Sí…sí…a la oficina de la Directora McGonagall. Deje abrirla-Respondió Hermione caminando rápidamente hacia la chimenea y haciendo una floritura con su varita hacia esta, que hizo un sonido como si aspirara para luego quedar como siempre y un frasco con unos polvos apareció en la repisa de encima de la hoguera, quedando al lado de la fotografía de la familia.

- Si puede trate de cerrar y sellar las heridas más superficiales mientras vuelvo-Ordenó el hombre cuando se metía y cogía un puñado de polvos-Sería de gran ayuda-Y sin esperar respuesta desapareció entre unas llamaradas verdes, que aunque estaba acostumbrada a verlas, cuando Hermione ocupaba ese medio de transporte para dirigirse a algún lugar dentro del mundo mágico, siempre se sobresaltaba al ver los cuerpos cubiertos por esas lenguas de fuego. Pero ahora más que eso le sorprendió la actitud tan pedante del hombre que había desaparecido momentos antes.

- ¿siempre es así?-Preguntó a Hermione que ya estaba a la labor con Malcom.

- Peor…pero es…lo mejor que tenemos-Respondió su hija con voz resignada mientras lanzaba y lanzaba hechizos que ella no sabía que significaban, pero cuando Malcom quedó sin camisa ante sus ojos, revelando un pálido torso amoratado y con cortes que brotaba sangre, fue entendiendo que su hija estaba tratando de mantener cerradas las heridas- ¡Maldita sea!... no se cierran-murmuraba con desesperación Hermione- Mamá… ¿Podrías traerme algunas toallas limpias?

Cuando volvió con el pedido de su hija se dio cuenta que el estado aparente de Malcom era mejor. La nariz del muchacho estaba en lo que suponía era su estado natural, porque no estaba chata ni hacia un lado de su cara, sino que se alzaba orgullosa y respingona al centro de su rostro, tampoco habían rastros de sangre seca, solo los pequeños rastros que dejaban las heridas de la sien y del labio que seguían manado un hilicho de sangre. Las heridas del pecho no estaban mejor que antes, pero tanto los brazos y la pierna que tenia fracturadas tenían puesto un cabestrillo. Por lo menos estaba seco, pensó y se tranquilizo un poco cuando vio expandirse el pecho de Malcom en una lenta y dificultosa inspiración.

- No sé que más hacer…¿Por qué no llega Snape?-Exclamó impaciente y fue como si lo hubiera invocado, pues la sala quedó iluminada por un resplandor verde antes que el hombre volviera a pisar otra vez su casa.

El hombre observó el trabajo de su hija, pero ningún comentario salió de sus delgados labios que estaban fruncidos por la preocupación.

- Ahora necesito que me ayude en esto, Granger-Fue todo lo que dijo antes de ponerse a trabajar.

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Hermione estaba exhausta, como jamás había estado en su vida. Ni siquiera cuando paso por ese vendaval de emociones cuando estaban buscando los Horrocruxes, se sintió más agotada que ahora. Mantener a Malfoy con vida requirió un esfuerzo sobrehumano, considerando que ni ella ni Snape eran medimagos. Pero al parecer lo habían hecho bien, considerando que Malfoy ahora estaba con vida…en su cama…en su habitación de invitados. Aunque todavía estaba maltratado, y algunas de sus heridas todavía no cerraban del todo por ser ocasionadas con armas Muggles y los moretones no le abandonarían por varios días, al menos los huesos habían vuelto a su lugar y lo más importante respiraba con normalidad.

Dejo caer todo su peso en el marco de la puerta de donde observaba a su "inesperado invitado"…al menos por lo que quedaba de día, hasta que Snape buscara un lugar más seguro donde dejar que Malfoy pasara sus día de convalecencia.

Luego de tener bajo control el estado de Malfoy e instalarlo en la habitación, le contó los detalles de cómo se había topado con él… del estado no había mucho que decir, pues Snape lo había visto con sus propios ojos, así que habían acordado que quien fuera que había propiciado tremenda paliza y dejado ahí tirado a su suerte, de seguro lo había dado por muerto, así que por ahora, hasta que no tuvieran más antecedentes de quienes o el por qué de lo ocurrido, mantendrían en secreto todo lo que había pasado. Hermione sonrió de lado ¿Quién iba a pensar que ella llegaría a tener alguna vez secretos con Severus Snape?

Ahora sólo espera que Malfoy se despertara para que se largar de ahí. La verdad es que no se sentía cómoda al verlo en su casa, mucho menos al observar cada vez que lo miraba la marca de la serpiente, que aunque descolorida, mantenía en su brazo izquierdo. Pero por bocata y más específicamente por culpa de Ron, tendría que aguantar la presencia del hombre que le hizo la vida imposible desde que lo conocía. Pues cuando ella se había rehusado a mantener un minuto más a Malfoy bajo el mismo techo de su madre, Snape había salido con una de las suyas.

- ¡No, absolutamente…NO!-Había exclamado a penas Snape sugirió que Malfoy se quedara a pasar la noche ahí o al menos hasta que despertara y pudieran saber que había pasado- ¿No puede llevarlo a su casa o a su mazmorra?

- ¿Mazmorra?-Quiso saber su madre, pero los dos magos le habían ignorado.

Su madre además le había mirada sorprendida por aquel arrebato, pero no se molesto en explicarle a que se debía. Snape sólo había alzado una ceja mirándola fríamente antes sonreír de medio lado y soltarle.

- ¡Por favor! Sabe muy bien que en las condiciones que se encuentra Draco no es recomendable moverlo… además…¿Donde quedó eso de ayudar al prójimo sin importar el pasado que hayan tenido?-Le reprochó- ¿O cómo fue que se expresó en la fiesta?... ¡Oh…sí, ya recuerdo!... esto fue lo que dijo a la pregunta tan bien intencionada de su noviocucho-le espetó con ironía- "Sí, pues si en alguna circunstancia de mi vida me encuentro con Malfoy en un callejón y estuviera malherido, Sí, me detendría a ayudarlo"- Sonrió con burla al restregarle en la cara sus palabras-¡Quién iba a pensar que tendría la oportunidad de probarlo tan pronto! ¿Verdad?

- Sí, pero dije que me detendría a ayudarlo…no que lo hospedaría en mi casa-Le contestó conteniendo su mal humor, pero satisfecha consigo misma por dar vuelta la situación.

Fue entonces que Snape dio su última mordida, demostrando que no por nada había sido tan buen mortifago, espía y mago, pues con su rostro imperturbable, le espetó con ese hablar lento y susurrante que tanto sacaba de quicio al trió dorado durante su época de estudiantes.

- Tsk, tsk-Había chaqueado la lengua como si hubiera descubierto algo desagradable- debí haberlo supuesto….su discurso no fue más que fanfarronería Gryffindor para fastidiar a la comadreja de su novio…. Muy típico de los de su casa…comportarse con esa…hipocresía-Agregó con desprecio.

Hermione lo había mirado con odio ¡Maldita serpiente rastrera! ¿Es que se olvidaba que ellos le habían salvado la vida?... que a todo esto, después de todos esos años, ¿No había tenido la deferencia de agradecerles?, pensó fuera de sí. Pero lamentablemente para ella… tenía razón. Se estaba comportando como una hipócrita de primera. Así que suspirando derrotada, había asentido.

- Muy bien, usted gana. Malfoy se quedará a pasar la noche…o lo que queda, pero apenas despierte y sea capaz de mover un pie se lo lleva de aquí.

- Muy bien- Y haciendo una inclinación a modo de despida hacia su madre y a ella desapareció de la sala, para volver un momento después con un tarro de poción para untar y otro frasco en cada una de sus manos- Se me olvidaba, ponga este ungüento en las heridas de Draco cada una hora, hará que cicatricen y cierren más rápido y no dejen marcas y dele de beber de esta poción cuando despierte, para disminuir los dolores- Y dejando los botes sobre la encimera de la cocina desapareció de su vista.

- Pero…¿Qué…-Alcanzó a decir Hermione sorprendida por la cara dura de sus ex profesor que se retiraba a Hogwarts alegando que por la hora tenía que estar preparado para asistir al desayuno- ¿Puedes creerlo?-Le había preguntado a su madre que la mirada con censura y reproche-¿Qué?-Le preguntó

- Algunas veces Hermione…-Suspiro cansada y negó con la cabeza-Después me explicarás a que se debió tan poca humanidad de tu parte al rechazar cuidar al pobre Malcom, pero ahora quiero una ducha caliente…ha sido una larga noche-Rodeo la mesa de la cocina y cuando tenía la mano sobre el pomo de la puerta se volvió y le dijo- Y será mejor que hagas lo que te pidió ese extraño hombre o te las veras conmigo.

Hermione había quedado literalmente con la boca abierta, pero antes que pudiera decir nada o preguntarle quien carajos era Malcom, unos suaves y amortiguados gemidos comenzaron a salir desde el bolsillo de su jeans, frunciendo el ceño desconcertada, llevó su mano hasta ese sitio y sacó de el algo parecido a un auto de juguete y fue ahí…abriendo los ojos de la sorpresa, que recordó a los perros de su madre que habían estado reducidos junto a la Suv…durante toda la noche y por lo tanto habían experimentado todos las desapariciones y apariciones de la noche.

- Oh mierda-Maldijo en voz alta antes de correr al garaje para volver a la normalidad la suv, el equipaje de su madre y a Elizabeth y a Fitzwilliam.

Y ahora estaba ahí…observando como el hombre que había terminado por arruinarle por completo su noche, dormía plácidamente…algo que quería hacer ella…con desesperación, pero no. Tenía que estar despierta para ponerle el fastidioso ungüento al más fastidioso Malfoy…. ¿Quién se lo hubiera imaginado? ¿Ella, tener que preocuparse de que no le quedaran marcas en la piel a Malfoy? ¡Por favor! ¡Esto tenía que ser un mal sueño, una horrible broma o una muy mala jugada del destino!

Pero más temiendo la reacción de su madre, que dormía plácidamente, que la de Snape por no ponerle el ungüento a Malfoy se acercó donde él dispuesta a seguir el camino que el cruel destino había predispuesto para ella…por lo menos por lo que quedaba del día o hasta que se despertara.

No pudo evitar notar que a pesar que tenía el cuerpo cubierto con moretones y heridas, Draco Malfoy…ya no era un chiquillo. Bueno, reconoció chasqueando la lengua, eso ya lo sabía, pero siempre lo había visto con su ropa elegante y distinguida hecha a la medida, confiriéndole un aspecto delgado y prolijo, lo que le llevó a pensar que a pesar de estar más adulto, seguía siendo delgado y escuálido como en el colegio…hasta esa noche, que lo había visto sin sus prendas.

¡Wuauuu!...había exclamado con admiración una vocecita dentro de ella a penas le había sacado la camisa y los pantalones, que se apuró en reprimir, por supuesto. El escuálido cuerpo que se había imaginado debajo de esas ropas y capas…nada tenían que ver con lo que sus ojos admiraban, pues los músculos de sus brazos, abdomen y piernas, nada tenían de escuálidos o delgados. Y ahora que los veía más de cerca no pudo evitar que la vocecita impertinente volviera a salir…!Wuauuu!

Sonriendo algo avergonzada por estar admirando el cuerpo herido de Malfoy no pudo evitar sentirse como una pervertida…. ¡Por las barbas de Merlín! ¡El hombre había salido de las puertas de la muerte por poco y ella estaba casi babeando por sus músculos!.....

Grrrrrrrr…definitivamente necesita dormir, pues lo último que necesitaba para terminar de arruinar ese día era encontrar atractivo a Draco Malfoy. Los psicólogos o psiquiatras…ahora no recordaba muy bien, decían que si una persona pasa mucho tiempo sin dormir, puedo presentar síntomas parecidos a la esquizofrenia o a alguna psicosis, quizás era eso, se dijo, pues luego de pasar la noche en vela y considerando todas las emociones vividas en tan pocas horas, capaz que sus neuronas estuvieran dejando de hacer sinapsis y se estuviera volviendo algo loca, pues ¿De que otra manera podría explicar que repentinamente encontrara atractivo a Malfoy y que para más remate tuviera que velar por sus heridas?...se sentía como en una dimensión desconocida, como pez fuera del agua…como el papa en un club nocturno. Movió la cabeza de un lado a otro sonriendo de su propia ocurrencia.

Suspiró y se dejó caer en un extremo de la cama dispuesta a cumplir con su labor de enfermera, pero cuando unto con el ungüento la herida de la mejilla derecha del rostro de Malfoy, algo ocurrió, pues luego de producirse un leve estremecimiento en el cuerpo del ex Slytherin, los grises ojos de Malfoy se abrieron repentinamente, dejándola momentáneamente sin aire y cuando este dando un grito gutural saltó sobre ella y enlazó sus manos en su cuello para estrangularla, estaba tan choqueada por la sorpresa que no atinó a hacer o a pensar nada y lo único que sintió fue el fuerte golpe en su espalda cuando hizo contacto con el frio suelo de la habitación.

Y fue ahí, cuando sus neuronas comenzaron hacer sinapsis otra vez… y se dio cuenta que el maldito Malfoy trataba de…. matarla.


Otro capitulo...que espero disfruten. Tengo que agradecer a Celestews y a Laurayuli, por sus animosos comentarios...así que muchas gracias chicas!...bueno espero que disfruten este nuevo capitulo que va a dar comienzo de lleno a la trama de la historia.

Espero mas comentarios esta vez...así me animan más y actualizo más prontito!

Un abrazo y nos leemos....

Leonor...