Capítulo 3
Nuevas Experiencias
Nota: Continúa el flashback :P
Victoria no estaba muy convencida con la idea de sacarme de esa manera tan prematura, con apenas algunas horas de haber concluido mi transformación, pero Riley había insistido y yo realmente me estaba desesperando a causa de la sed.
No vayamos a un lugar muy concurrido, puede ser riesgoso, no sabemos como va a reaccionar – aconsejó Victoria mirándome.
Donde sea!, la cuestión es alimentarme, ya no soporto – mi voz sonó ronca, literalmente me estaba secando.
Vamos al callejón de la Avenida 19, no es un lugar concurrido pero estoy seguro de que encontraremos algo – sugirió Riley.
De acuerdo – asintió Victoria – Estás lista Isabella? – su pregunta me dejó algo confusa y pareció notarlo.
Debemos movernos rápido, no podemos arriesgarnos a ser captados por alguna persona, nuestro destino está a unas 6 cuadras, es una distancia sumamente corta considerando nuestra velocidad, pero debes intentar controlarte hasta que hayamos llegado, no queremos que ataques a alguien en plena vía pública. –
Haré mi mayor esfuerzo - dije mirando a mi alrededor, el callejón en el que se encontraba el edificio donde estábamos era bastante oscuro, lo suficiente para que pasáramos desapercibidos con las ropas negras que llevabamos.
Por acá – indicó Riley colocándose a mi derecha, Victoria se puso a mi izquierda y comenzamos a correr. La travesía fue más corta de lo que imaginé, en segundos habíamos llegado a la Avenida 19, afortunadamente no topamos con ningún humano en el camino, estaba nerviosa, era la primera vez que asesinaría a un humano, me resultaba repulsivo pero el ardor en mi garganta era insoportable.
Listas, alguien se acerca – Dijo Riley levantándose del suelo.
Isabella, debes hacerlo rápido para evitar que grite, ve directo al cuello, de esa manera morirá rápido – Indicó Victoria mirándome a los ojos. A pesar de la oscuridad podía distinguir perfectamente sus facciones.
Riley se colocó de pie tras un poste a la orilla de la acera y Victoria me haló al otro lado de la calle con ella, nos quedamos a la orilla recostadas en una vieja casetilla telefónica. Miré hacia mi derecha y miré detenidamente a mi víctima. Era un hombre algo obeso, de cabello corto y con lentes, llevaba una gabardina color caqui y un maletín en su mano derecha. Se acercaba a nuestra posición.
Odio a los obesos – Murmuró Victoria entre dientes, no le presté atención.
Buenas buenas – canturreó el hombre en nuestra dirección – que hacen dos chicas tan bellas en este lugar tan desolado? – interrogó de manera algo morbosa.
Nada cariño, sólo buscamos un poco de diversión – contestó Victoria colocándose a mi lado.
Y que tipo de diversión están buscando? – preguntó en hombre acercándose un poco más, Victoria podía seguirle el juego si quería pero a mi su actitud no me agradaba en lo más mínimo.
Mmm… primero que nada… necesitamos alimentarnos, luego… lo que se venga… – Indicó mi compañera con voz sensual indicando un doble sentido en la oración, el hombre dio otro paso más en nuestra dirección.
Su acercamiento provocó que el aroma de su sangre me golpeara el rostro provocando que instintivamente me relamiera los labios, el hombre me sonrió y yo si un paso más colocándome frente a frente con él. Coloqué mis manos sobre su cuello y el dio un respingo a causa del frío de mi piel al cual no le dí importancia, me fui directamente a mi objetivo, su cuello. Mordí con fiereza su piel y dio un quejido, luego mordí más fuerte y ahogó un grito.
Maldita loca!, que estás haciendo? – gritó el hombre intentando zafarse de mi agarre, Victoria lo tomó de un brazo y tapo su boca, en momentos Riley lo estaba sosteniendo del otro brazo. Su sangre viajó dulcemente por mi garganta calmando el ardor, se sentía tan dulce, tan tibia, me degusté en sobremanera con ella, al terminar me relamí los labios de gusto y miré a Victoria quien me observaba con una gran sonrisa en su rostro.
Lo hiciste muy bien – Comentó.
Ya lo creo que sí – agregó Riley – ya hasta me dieron ganas de buscar un entremés – concluyó entre carcajadas.
Me sorprende que te hayas controlado de esa manera, cualquier otro neófilo había saltado sobre él inmediatamente, tú tuviste la fortaleza para contenerte e incluyo permitir que se acercara – comentó Victoria con notable admiración que, si aún fuera humana, habría conseguido sonrojarme, sin embargo sólo le ofrecí una media sonrisa.
Gracias – fue lo único que atiné a decir.
Las siguientes semanas fueros de entrenamiento para conseguir auto control y lograr pasar desapercibida entre los humanos, fue más fácil de lo que imaginé, Victoria y Riley estaban ciertamente asombrados con lo sencillo que resultaba para mí controlarme. También descubrimos cual era mi "poder" durante un encuentro con otro clan nómada, había en él un chico que era capaz de controlar los pensamientos de las personas y, cuando intentó hacerlo conmigo por diversión, no lo logró. La alegría de Victoria fue mayor de lo que esperaba, comencé a entrenarme para ver que tanto podía controlar mi poder y descubrí meses después que era capaz de utilizarlo como protección para las personas que se encontraban a mi alrededor, "mejor aún", escuché decir a Victoria cuando Riley se lo comentó. Comenzamos a viajar por todo el mundo por dos razones, la primera era simple y sencilla, éramos un grupo nómada así que no pasábamos mucho tiempo en un solo sitio; la segunda y más importante, éramos asechados constantemente por mis insistentes cazadores y yo aún no estaba lista para una batalla, así que viajar era nuestra única salida.
Isabella?, Isabella te sucede algo? -
Ah que? – pregunté volteando hacía la voz que me hablaba.
Que qué es lo que te pasa?, tengo rato hablándote y tu no me das bola – explicó John algo molesto.
Lo lamento, es que estaba recordando cuando todo comenzó – me excusé dando un largo suspiro.
Si lo sé, debe ser difícil para ti vivir de esta manera, sentirte como una presa acorralada – comentó acercándose a mí al lado de la ventana y rodeándome sobre los hombros con su brazo – sabes de sobra que puedes contar conmigo para lo que necesitar – concluyó apretando mi hombro.
Sí, lo sé, gracias – le dije recostando mi cabeza sobre su hombro, él se había convertido en un gran apoya para mí en las últimas semanas, pasábamos la mayor parte del tiempo juntos.
El grupo había crecido en los últimos meses, habíamos encontrado a otro aquelarre nómada y decidimos unirnos, no si antes advertirles nuestra situación de "fugitivos". John pertenecía a ese grupo, era uno de los líderes, un vampiro joven de apariencia, aunque no tanto como yo, él tenía diez años de haber sido convertido, aparentaba unos 25 ó 26 años humanos, era muy amable y cariñoso, además de su gran atractivo físico. Era alto con un aire desgarbado, cabello castaño claro no muy largo, solía usarlo en puntas algo irregulares, a Victoria le molestaba en sobremanera, diariamente insistía en que se cambiara el peinado argumentando que le recordaba a alguien que odiaba, a mí en cambio me gustaba mucho, de hecho a veces se me hacía tan familiar, su forma de caminar y hablar, hasta sus facciones, sin embargo por más que intenté no logré identificar a quién se me hacía tan familiar.
Donde está Victoria? – pregunté.
Aún no ha llegado – contestó John.
Dijo que no se tardaba, que extraño – comenté frunciendo el ceño.
Salió con Riley, cuando cazan juntos sabes como son, puede que estén por ahí revolcándose entre la nieve – rió a carcajadas y yo lo seguí, John se había vuelto experto en sacarme de mis angustias, siempre a mi lado, siempre sacándome una sonrisa.
Deberíamos ir a ayudarlos, talvez no encuentren el camino de regreso a la cabaña – comenté con falsa preocupación.
Lo más probable es que no quieran encontrar el camino – dijo mi amigo.
Sí, eso es lo más probable – repetí y miré su rostro, una gran sonrisa estaba dibujada en su hermoso rostro, me encantaba verlo tan feliz, ciertamente el era mí apoyo, pero no podía dejar de preocuparme por su estado, hacía tres semanas habíamos perdido a un miembro del grupo, el líder y uno de sus más grandes amigos, lo habían atrapado mis captores, me maldije mil veces cuando el mismo John me lo contó, de haber tenido lágrimas para derramar lo habría hecho, habíamos perdido a uno por mi culpa, había decidido entregarme pero John no me lo permitió, argumentando que Sean así lo había decidido, y que le había hecho prometer que me protegería. Yo era como su gran tesoro, el tesoro de todo el grupo y eso era irritante.
Porqué la cara larga? – preguntó John con el ceño fruncido – Recordando de nuevo? –
Sí, no puedo evitarlo – contesté haciendo una mueca.
Mmm… si tú me lo permites, me gustaría intentar algo para evitar que esos malos recuerdos inunden tu mente – comentó algo inseguro.
Si crees que funcione… - dije sin comprender a que se estaba refiriendo.
John tomó mi rostro entre sus manos y yo cerré los ojos, sentí como lentamente se fue acercando a mi rostro, su fría respiración golpeaba mi rostro suavemente, abrí los ojos encontrándome con los suyos que me miraban fijamente, acercó nuestros rostros hasta unir nuestras frentes.
Eres hermosa – susurró antes de unir nuestros labios en un dulce beso, me quedé paralizada por un momento, era el primer beso que recibía, o por lo menos que recordaba, se sentía tan extraño, tan nuevo, tan cálido, tan dulce…
Correspondí su beso colocando mis brazos alrededor de su cuello, era una sensación nueva y realmente increíble, era tan, tan familiar, sentir su figura tan cerca de la mía. Me ofreció su lengua y yo la recibí gustosamente y a cambio le entregue la mía, ambas danzaron de manera coordinada y dulce, sus manos bajaron rozando mis brazos y se colocaron en mi cadera, di un respingo y él separó levemente nuestros labios.
Sucede algo? – Preguntó – quieres que me detenga? – agregó acercando nuevamente nuestros labios pero sin que se tocaran.
No y no – susurré entre jadeos – es sólo que esto es tan nuevo para mí –
Para mí también lo es, jamás había sentido algo así por alguien, es más fuerte que yo – expresó uniendo nuevamente nuestros labios en un beso más ardiente que el anterior, colocó sus manos de nuevo en mi cadera y me acercó a su cuerpo, pude sentir como resaltaba su erección por encima de su pantalón haciendo que me pusiera nerviosa, que estaba a puntos de hacer?, estaba segura de que quería hacerlo?, y si lo hacía mal?, estas y muchas otras preguntas cruzaron mi mente ocasionando que el temor se incrementara.
No haré algo que tú no quieras – dijo John entre besos. – no te voy a obligar, puedes detenerme cuando quieras – agregó, sus palabras me dieron valor.
No te voy a detener – le indiqué.
Fácilmente me levantó del suelo y coloqué mis piernas alrededor de su cadera, caminó sin parar de besarme hasta recostarme suavemente sobre el sofá. Me miró a los ojos y besó la punta de mi nariz, yo le sonreí y él volvió su vista hacia mis labios, acercó los suyos lentamente y yo abrí mi boca, sin embargo el solamente besó la comisura de mis labios y sonrió, bajo lentamente a mi cuello, lo mordió ligeramente provocando que se me escapara un gemido, sentí como sonreía en mi cuello, ciertamente estaba jugando conmigo, siguió besando y bajando hasta colocarse entre mis senos, besó ligeramente uno sobre la tela mientras acariciaba el otro con sus dedos, los rayos del sol comenzaron a filtrarse por una de las ventanas dando directamente en su rostro haciendo que éste comenzara a brillar hermosamente.
Te amo Isabella – susurró mirando mi pecho. Yo me quedé paralizada, sabía que tenía que responder pero, por alguna razón no podía, era como, como si esas palabras dichas por mi boca ya pertenecieran a alguien más y el brillo de su rostro me trajo tanta nostalgia, desvié mi mirada de su brillante rostro y me quedé inmóvil mirando hacia el techo sin poder articular palabra alguna.
Lo lamento, creo que fui un poco rápido – expresó John avergonzado levantándose y colocándose en el brazo del sofá – no debí presionarte.
No!, no es tu culpa John – le dije - es… es sólo que es algo difícil para mí, yo te quiero, eres muy importante para mí, pero, no sé… - las palabras salieron de mi boca atropellándose unas con otras.
No te preocupes, yo te daré todo el tiempo que necesites – dijo sonriendo y caminando hacía la puerta, John era la pareja perfecta, porqué no podía decirle que lo amaba?
Al fin y al cabo, tenemos toda la eternidad no – expresó saliendo de la habitación, sus últimas palabras me dejaron helada, toda la eternidad, se me hacía tan familiar, por qué esa frase me sonaba tan familiar?, rebusqué entre mis recuerdos intentando encontrar algo, pero nada. Me sentía tan estúpidamente ignorante, no recordaba nada fuera de Victoria y Riley, y ellos, no sabían nada sobre mí, era como una hoja perdida de un libro extraviado, perdida, así me sentía.
