Capítulo 4

Una Nueva Existencia

Me dirigí hacia la ventana esperando que Victoria apareciera lo más pronto posible, ya me había tardado demasiado, no salí de la habitación por miedo a encontrarme con John, no podría siquiera mirarlo a los ojos, había echado todo a perder…

Como pude ser tan estúpida!, me recriminé a mi misma, que era lo que me impedía amar a ese ser tan fantástico e irresistible que se me estaba presentando, que me había confesado su amor y que, a pesar de lo que le había hecho, estaba dispuesto a esperarme una eternidad???.

Quería amarlo, entregarme completamente a él en cuerpo y alma, que se adueñara de mí y me hiciera suya por siempre, pero en mi interior una fuerza mayor me frenaba, era como si mi cuerpo, y más importante, mi amor, pertenecieran a otra persona, como si no yo tuviera control sobre ellos. Me sentía aturdida y desesperada, caminé a paso vampírico hasta la puerta, la entreabrí, suspiré profundo y la volví a cerrar, sí Isabella, vas a ir a verlo y…. que se supone que le vas a decir? "Lo siento mucho John, es que mi amor le pertenece a otro que, no se siquiera si existe", era lo más incoherente que podría decirle, volví a la ventana y logré divisar a Victoria y Riley que venían corriendo, como si estuvieran compitiendo. Sentí un gran alivio, al fin llegaba mi gran confidente, por que en eso se había convertido Victoria, más que mi compañera, mi amiga, mi hermana, ella era mi confidente, ella era la que más sabía sobre mí, ella me entendía y me apoyaba, en todo, incluso en mi idea de acabar con los Cullen en venganza por haberme robado mi vida, a su lado me sentía tranquila.

La puerta principal de la cabaña se abrió de golpe y escuché entrar a Victoria y Riley entre carcajadas.

Te Gané! – expresó triunfante mi amiga.

Te dejé ganar, eso es muy diferente – dijo Riley.

Eso no es cierto, sabes bien que soy mucho más rápida que tú – repuso Victoria.

Bueno bueno, está bien, lo que tu digas preciosa – Canturreó el chico entre risas.

Ay ya!, dejense de jugueteos, parecen adolescentes - se quejó Mark.

Mark pertenecía al grupo de John, su carácter era bastante pesado y, después de la muerte de su líder, se había vuelto aún más amargado. Decidí salir de la habitación. Caminé de manera lenta y pausada, procurando llegar en el mayor tiempo posible.

Que te pasa Isabella? – interrogó Victoria, al parecer mi pausado caminar le hizo sospechar que algo sucedía.

No es nada – mentí – simplemente quiero un poco de lentitud en esta vida de carreras – volví a mentir, ciertamente no quería llegar al salón, no quería encontrarme con John.

Isabella, pronto tendremos que irnos – dijo Mary Ann algo desalentada. Ella también pertenecía al antiguo grupo de John, era una rastreadora, una chica muy seria y siempre pendiente de los peligros, ella estaba encargada de planear nuestros escapes y destinos, además de vigilar a mis captores.

Por qué tan pronto? – pregunté tristemente – sí acabamos de llegar.

Al parecer los Cullen nos siguen más de cerca cada vez, ay algo que les está ayudando a encontrarnos, el que no conozcan tu aroma es una gran ventaja para nosotros, pero no podemos arriesgarnos a permitir que se acerquen demasiado. – explicó mirando el mapa que tenía entre sus manos. – he pensado en la posibilidad de buscar protección, creo que deberíamos ir con los Vulturi – sugirió mirando a Victoria, ya anteriormente Riley me había comentado sobre ellos, eran algo así como la realeza de nuestra especie, se encargaban de mantener el orden para no ser descubiertos por los humanos, haciendo cumplir la ley de no mostrarnos públicamente frente a ninguno, era sencillo, simplemente no salir a la luz del sol el público o comentar a algún humano nuestra naturaleza, sencillo.

Esa definitivamente no es una opción, ya lo hemos hablado antes – contestó tajante Victoria.

Pero ellos podrían… - Mary intentó objetar…

No! Mary Ann – Todos nos sobresaltamos, normalmente yo no era testigo de estas discusiones, yo simplemente trataba de mantenerme viva, varias veces objeté al respecto pero Victoria no me quería poner en peligro. – El jefe de los Cullen es un gran amigo de los Vulturi, es muy arriesgado.

Talvez si explicáramos nuestra situación estarían dispuestos a ayudarnos. – trató de convencer Mary de nuevo.

No insistas!, esa no es una opción ya te lo dije, no se habla más del tema – terminó tajantemente Victoria – ahora limítate únicamente a determinar nuestro próximo destino – ordenó dirigiéndose a la habitación seguida por Riley, a veces parecía su perro faldero, reí por lo bajo.

Qué es tan gracioso! – exclamó Mary mirándome con furia.

Oh, disculpa, no me burlaba de ti, solamente se me hace gracioso… -

No es culpa de Isabella que Victoria te llame la atención de esa manera Mary, no te desquites con ella – recriminó John con tono seco, mi salvador, mi amigo. Dirigí mi vista hacia él, me miró y me ofreció una hermosa sonrisa torcida que me dejó helada, en ocasiones se me hacían tan familiares sus expresiones… suspiré profundamente aunque no lo necesitara, era un acto reflejo.

Quieres salir un rato? – preguntó algo inseguro.

Mmm… podría ser – contesté algo insegura.

Que se traen estos dos? – comentó Nicholas , él era sin duda el más divertido del grupo, siempre haciendo bromas y corriendo como un niño pequeño, fue transformado a sus escasos 15 años por lo que sus facciones infantiles lo convertían en el pequeño del grupo, Mary Ann solía tratarlo como a su hijo, otra situación que se me hacía extremadamente familiar…

No te metas en cosas de adultos – dijo Mary llamándole la atención.

Puede que mi apariencia sea de adolescente pero mi mente no – expresó el chico tocándose la sien con su dedo.

Pues en ocasiones te comportas como uno – comentó Mary mirando su mapa. El chico bufó y se dirigió a la parte trasera. John hizo ademán de salir y yo lo seguí.

Si van a salir no se vayan muy lejos, creo que partiremos dentro de una hora – avisó Mary con su vista aún en los papeles.

De acuerdo – contestamos al unísono.

Salimos de la cabaña y comenzamos a caminar a paso humano por el sendero, John iba escasos pasos tras de mi.

Por qué estás así, acaso te molestó lo que pasó entre nosotros? – soltó mi amigo de repente.

N…no, no es eso, estoy bien – expresé mordiéndome la lengua, ciertamente bien no era un término que se podía aplicar a mí en este momento.

Isabella, deja de mentir – dijo entre dientes, estaba molesto.

Es la verdad, no me pasa nada – volví a decir intentando parecer un poco más convincente, me volteé para quedar frente a él, sin embargo no lo vi a los ojos. – este lugar es precioso, no te parece? – pregunté intentando cambiar de tema.

Sí, es muy bello – expresó secamente.

Me dolerá mucho partir de aquí, este es sin duda uno de los mejores lugares que hemos visitado, es tan irreal – expresé fingiendo añoranza, no me salió tan bien como esperaba.

Sí, muy similar a nosotros… - agregó amargamente, estaba bastante mal humorado, pero no le dí importancia, seguí con mi farsa.

Algún día cuando… - comencé suspirando pero fui interrumpida.

No puedes seguir así – expresó con la cabeza baja y los puños apretados a ambos lados de sus manos – estoy harto de verte sufrir Isabella, no tolero verte así – lo miré a la cara y su ojos irradiaban furia, estaba realmente enojado.

Lo siento – espeté clavando mi vista al suelo - es sólo que, es tan difícil para mí, no saber quien soy o de donde vengo, es agobiante.

Lo sé, créeme que lo sé, pero… - colocó una de sus manos bajo mi barbilla y levantó mi rostro para verme a los ojos - no crees que ya es hora de dejar tu pasado atrás? – expresó dulcemente.

Dejarlo atrás? Que estás diciendo? – expresé molesta – como pretendes que deje toda una vida atrás así no más, quiero saber quien soy! – ahora era yo quien estaba molesta.

Porqué no intentas empezar una nueva vida?, o existencia en nuestro caso – preguntó de manera dulce intentando calmarme. Fruncí el seño.

Estas loco, como puedes pedirme algo así? – ahora sí estaba molesta.

Lo lamento, no fue mi intención molestarte, sólo piénsalo un momento –espetó intentando explicarme - tu quieres recuperar tu memoria?, para qué?, no puedes volver a la vida que tenías anteriormente, ya no eres humana Isabella, como le explicarías a tu familia y amigos tu situación de vampirismo?, y, y si ellos no te aceptan, no has pensado en eso nena? – ahora estaba pasmada, no lo había pensado de esa manera, yo ya no era humana, mi vida no podría ser la misma, John tenía razón, yo no podía seguir aferrándome al pasado, mis piernas flaquearon y caí de bruces al suelo, lloraría, de poder hacerlo. John se inclinó frente a mí.

Se que es doloroso, pero es la verdad Isabella, deberías dejar todo tu pasado atrás, sólo piensa en Victoria, no la vas a dejar sola si llegas a descubrir tu pasado, eso la pondría muy mal, ella te quiere tanto, ustedes dos son como hermanas, no puedes separarte de ella así no más, intenta hacer una nueva vida, con nosotros, conmigo – ahora estaba sentado a mi lado rodeando mi espalda con su brazo, era tan confortable estar con él – seríamos como… una familia. – expresó con atisbo se sonrisa en su rostro.

Una familia… - repetí – no estaría nada mal, de todos modos ustedes para mí han sido eso, una familia, me han apoyado y me han ayudado en todo. – su idea parecía bastante coherente, yo ya no tendría lugar entre los humanos, sin embargo, aún habían muchas dudas en mi cabeza, muchas cosas que me atormentaban, la principal la incapacidad para entregarme a este fantástico ser…

Será difícil, lo admito – intervino sacándome de mis pensamientos, me conocía lo suficiente como para saber que estaba insegura. Colocó un dedo sobre mi frente, tenía el seño fruncido. – pero como te lo he dicho ya varias veces, yo estoy aquí, puedes contar conmigo para lo que quieras y necesites, si quieres hablar, un consejo, pasear, cazar acompañada – soltó entre risitas – si quieres sólo alguien que te escuche, lo que sea, incluso un compañero o… amor – concluyó en voz baja. Coloqué mi cabeza en su hombro, con él siempre conseguía sentirme segura, confiada, feliz, él me daba todo eso y me ofrecía más, me ofrecía su amor, sentí que mi pecho se infló, suspiré notoriamente y lo rodeé por la parte baja de su espalda.

Te quiero John – solté de repente… y no era mentira!, ciertamente lo quería, este era un primer paso, me regaló una hermosa sonrisa torcida de esas que tanto me gustaban y confundían, bloqueé mi mente un momento para no pensar en ello.

Y yo a ti Isabella, no tienes idea de cuanto – dijo tomando mi rostro con su mano libre y acercándolo al suyo. – puedo? – susurró inseguro, yo asentí y me besó tiernamente, como lo hizo la primera vez, sus labios apenas rozaban los míos y jugaban cual niño explorando un rincón desconocido, el y yo, en medio del espeso bosque del interior de los Alpes, bajo la luz de la luna, un momento mágino.

Sabes, creo que lo intentaré, una nueva vida, no recuerdo nada así que, de todos modos tendré que empezar de cero – musité entre sus labios haciendo una pequeña mueca, él sonrió.

Y no estarás sola, me tendrás a mi…. A nosotros para apoyarte – se auto corrigió y rió por lo bajo.

Principalmente a ti – dije dándole un pequeño beso en la comisura de los labios, suspiró de manera notoria.

Gracias – expresó.

No!, gracias a ti – corregí uniendo nuevamente nuestros labios. Éste iba a ser el inicio de mi nueva vida o existencia, la única que tenía oportunidad de experimentar, y lo haría junto a John, el ser más maravilloso que se me había presentado, o eso creía yo, las dudas me seguían atormentando pero las aparté de inmediato impidiendo que arruinaran el momento.