El tercer capítulo hace acto de prescencia =)

Perdón por tenerlas tan abandonadas, se que estaría bueno una actualización semanal.. . Pero soy una chica con muchas actividades y además muy exigente conmigo misma, lo que quiere decir que me tiene que gustar mucho lo que escribo para decir voy a subir el capítulo, y es por esa razón q a veces me demoro un poco más. Una sola cosa les aseguro, no voy a abandonar ni dejar la historia inconclusa, odio cuando otras lo hacen y por eso no voy a hacerlo.

Gracias a E. Cullen Vigo, Giany Swan Cullen, Elizabeth Lecter, Cullen Orange, emalup, alimago, maryecullen78, y 2061901soraya. Por dejar su comentario, me hace feliz ver que les gusta.

No las aburro má que les guste.

Todos los personajes son invención de Stephenie Meyer, a excepción de John Smith


ANTERIORMENTE EN CIA: TRABAJOS PELIGROSOS:

Cuando tomé la ultima curva del parque, sentí como una mano se enredaba en mi cintura, y otra fue hacia mi boca; la persona que me atacó, cayó al piso, haciendo que yo cayera encima suyo, y antes que pudiera hacer cualquier movimiento él se giró, dejándome aprisionada, entre el suelo y su cuerpo.

"No te voy a lastimar Bella, sólo escúchame. Promete que no vas a gritar."

Un escalofríos recorrió todo mi cuerpo, mis sentidos estaban alertas. Algo me gritaba que me salvara, que corriera, pero la curiosidad me mataba. Como sabía quien era, porque me seguía, no entendía nada. Sólo quería huir de esos ojos, sólo quería volver a la seguridad de casa.

Sabía que debía esperar hasta el momento oportuno en que bajara la guardia para huir.

Él fue más rápido que yo y volvió a atraparme, antes de que pudiera hacer el intento de escapar. Ahora se encontraba con sus manos en mis muñecas, las cuales estaban a ambos lados de mi cabeza, y sus rodillas, apoyadas sobre el césped, a ambos lados de mi cintura, no se me ocurrió otra cosa, y grité.

Pero nunca se logró oír nada. Sus labios volaron a los míos y me besó con fiereza...

Aún respirando con dificultad logré pronunciar su nombre en un susurro, "Anthony" dije.

"En realidad, ése no es mi verdadero nombre."

Extendiendo la mano, como si se estuvieran saludando dos personas en una oficina dijo "Mi verdadero nombre es Edward Cullen"


Capítulo 3:

Problemas

BPOV

Okay. Sabía que Anthony no era su verdadero nombre, pero ¿Edward Cullen? Por favor. Era lo último que me faltaba.

Edward Cullen era una leyenda dentro de la CIA, es más, muchas veces dudé de que fuera cierto todas las historias de él. Para que se formen una idea es como hablarles de un James Bond. Siempre tenía las misiones más difíciles y salía airoso de ellas. Incluso corría el rumor que había entregado a su pareja, la cual posteriormente fue asesinada, sin importarle nada, él daba todo por la compañía, no tenía límites.

Sin embargo supe en el instante que se presentó, que me estaba diciendo la verdad. Mirándolo con más detenimiento, parecía de la misma edad que hace 6 años ¿Acaso tenía una fórmula secreta para no envejecer?. Aunque tenía algunas diferencias notables, si bien sus rasgos faciales eran más agudos, sus ojos eran de un verde esmeralda y tenía el pelo más largo y de un color rojizo. Mi mente funcionaba a mil por hora, comprando la imagen actual con la que tenía de él hace 6 años atrás.

No se por cuanto lo estuve observando, mientras mi mano seguía sostenida en la suya. Él se aclaró la garganta, haciendo que vuelva a enfocarme en el ahora, él me miraba con una sonrisa en su rostro, como si mi confusión lo divirtiera de a ratos.

"Tus ojos...Eran negros la última vez." las palabras escaparon de mi boca como por voluntad propia. Excelente Bella, seis años sin ver a este tipo y lo primero que se te ocurre decirle es que sus ojos son de diferente color. Que haces parada aquí, corre, vuelve a casa.

"Usaba lentes de contacto en ese entonces" me respondió sin dejar de sonreir.

"O tal vez las estas usando ahora" le retruqué para ver como reaccionaba. Pero en mi interior sabía que no las estaba usando. Había contemplado tan de cerca minutos antes esas esmeraldas que no hacía falta que me detuviera a observarlo.

Ante mi respuesta, avanzó un paso hacia mí y bajó su cabeza, para que mis ojos quedaran a la altura de los suyos. Contuve el aliento y me quedé inmóvil por un segundo. Cuando habló su voz fue casi un susurro y todo su aroma me pegó de frente en el rostro.

"¿Quieres comprobarlo?, la forma más fácil es ver directamente en el iris, cuando los ojos son verdaderos, el iris se amplia y se contrae para enfocar bien las imágenes, cosa que no sucede cuando tienes lentes de contacto." Olía a menta y el mismo perfume de hace 6 años atrás. Que demonios estaba pensando. ¿Como es que recordaba ese perfume?

Instintivamente retrocedí para alejarme de él. Hacía mucho tiempo que no estaba tan cerca de un hombre. Sí había tenido citas y todo, pero nunca había permitido la invasión de mi espacio personal, y esta mañana en menos de 5 minutos, él ya lo había hecho en dos oportunidades.

Me sonrojé al constatar ese acto. Cambié mi enfoque he hice que el rubor de mis mejillas imitara el que tiene una persona enfadada y no el de una avergonzada. No respondí a su pregunta. Y en cambio fui yo la que pregunté.

"¿Qué haces aquí, Masen?" dije pronunciando su apellido, tratando de mantener esa distancia que siempre había existido entre nosotros. Si bien se llevaba bien con Jacob, conmigo las cosas eran sin pronunciar palabra, como si desconfiara de mí o me odiara.

"Forks no tiene mucha acción para un tipo como tú" dije casi como con desprecio, después de todo, se suponía que este era el lugar perfecto para que yo viva, después de abandonar la agencia.

Él hizo una mueca frente a mi comentario, como si estuviera dolido.

"Ya te dije, mi verdadero nombre no es Anthony Masen."

"Oh, disculpa, es que para mí has sido Anthony Masen por 6 años, me es difícil asociar verdadero nombre con rostro" le dije con ironía.

No se que pretendía de mi, yo estaba tranquila haciendo mi rutina de todos los días y de repente me ataca y me besa y... oh Dios que beso. Y otra vez mi estúpido rubor hace acto de presencia.

Él levantó una de sus cejas, y sonrió de lado, como preguntándose internamente el motivo del nuevo color de mis mejillas, pero no dije una palabra y en cambio crucé mis brazos sobre mi pecho y le obsequié una mirada de 'estoy esperando tu respuesta', pero parece que no soy muy buena con los gestos.

"¿Qué?" fue todo lo que dijo cuando vió la nueva posición que había adoptado.

Lance un suspiro de exasperación."Te pregunté que haces aquí, en un pueblo que nada tiene que ofrecer a la CIA, a las 5 am y siguiéndome. ¿Pensas contestarme o puedo terminar mi trote matutino para llegar a casa y tomar una ducha?" ohh si y una fría, porque ese beso me ha dejado tan encendida que no recuerdo la ultima vez que me había pasado. Demonios.

Cambió su postura e imitó la mía cruzando los brazos sobre su pecho, lo que izo resaltar sus bíceps haciéndolo aún más musculoso. Inconscientemente mis ojos lo recorrieron de arriba hacia abajo. Fueron desde sus ojos verdes, pasando por su barbilla tan definida, a sus pectorales, este chico estaba en buena forma, sus brazos, su plano abdomen debajo de su ropa deportiva, y hasta ahí llegue, si miraba más abajo era capaz de estar aún más húmeda de lo que me sentía, y no justamente por la transpiración.

Cuando volví a mirarlo a sus ojos, su mirada había cambiado, estaba ¿confundido?¿apenado? Rayos, que mala que soy para leer a las personas.

"Bueno, tengo algo muy importante que hablar contigo. Y tengo tres opciones." dijo muy pagado de si mismo, como si supiera que no iba a rechazarlo.

"Uno, terminas tu rutina sola y nos encontramos en dos horas en una cafetería del Pueblo." dijo elevando su dedo índice.

"Dos, terminamos juntos de correr y me invitas a desayunar a tu casa" dijo ampliando aún más su sonrisa.

"Tres vamos los dos a mi casa y yo te invito el desayuno" dijo elevando el dedo anular y sus cejas a la vez.

No comprendía cual era la urgencia. Pero mis músculos se estaban relajando y eso no era bueno. Encontrarte con alguien a la vista de todo el pueblo, sólo creaba más problemas, aunque me importara muy poco lo que digan. Opción uno descartada. Opción tres, sudada en su casa, no hay nada más incómodo. Prefiero que el incómodo sea él. Ya me incomodaba demasiado y sólo iban 5 minutos. Ok, terminemos con esto.

"Opción dos", dije un poco exasperada, "y empecemos ya porque mis músculos se enfrían." él asintió y enseguida se puso a mi lado.

Su trote era suave y su respiración tranquila, como si pudiera vivir corriendo las 24 hs. No volvió a pronunciar palabra, al llegar a casa, abrí la puerta y desconecté la alarma de seguridad. Después de cerrar la puerta me pidió que la conectara nuevamente, no pregunté porque, siemplemente lo hice.

No tenía una gran casa, pero era demasiado cómoda para una sola persona. Tenía una cocina, un living comedor, un lavadero y un baño en la planta inferior; y en el primer piso estaba mi habitación, una un poco más chica para cuando René venía a visitarme y un gran baño con jacuzzi incluido. Sip, demasiado cómoda para una sola persona, pero era feliz con ella, y era mía.

"Tomaré una ducha, en 15 minutos bajo." No iba a permitir que arruinara la mejor parte de mi día por algo que para él era URGENTE. "Por allí está la cocina, hay café recién hecho, sírvete una taza." Nada de ponte cómodo. Creo que eso estaba demás.

Sin esperar una respuesta corrí escaleras arriba, saltando de dos en dos los escalones y me interné en la ducha. Traté de relajar mis músculos y mi cabeza, que funcionaba a diez mil por hora tratando de averiguar que podría ser lo que quería hablar conmigo. Pero lo único en lo que em lograba enfocar era en ese cálido y fogoso beso que había tenido lugar en esta mañana. La última vez que había besado a alguien de esa manera, fue hace mucho tiempo, y esa persona era Jake. Estas cosas me pasaban a mi, ¿no había tenido suficiente ya?

Quince minutos después, más relajada y con energías para empezar mi día, desenredé mi pelo y lo até en una cola alta. Me puse un conjunto de ropa interior de encaje negro, un par de pantalones que me quedaban algo ajustados de entre casa que me llegaban a la mitad de los muslos y una remera que usaba siempre para entrecasa de cuello abierto, de modo que me quedaba un hombro al descubierto. Así me vestía siempre, y no iba a cambiar porque tenga un invitado en casa, internamente sabía que su presencia, lo único que podía hacer era poner mi mundo de cabeza, y de una retorcida manera, trataba de demostrar que no lo iba a lograr. Mi vida era una rutina y así me gustaba que fuese.

Bajé en silencio y rogando que se haya ido durante mi baño, que hubiera cambiado de opinión. No me malinterpreten, jamás lo culpé por la muerte de Jake, ni lo odio por no haberle detenido. Siempre supe que Jake era un héroe, un maldito héroe y por más que yo hubiera hablado con él en ese momento, Jacob no habría cambiado su accionar. Pero la simple presencia de Masen, o Cullen, o como sea, sabía que me traería problemas, muchos problemas.

Nada bueno podía salir de este encuentro, de eso estaba segura.

La luz de la cocina estaba encendida y él estaba de espaldas tomando su taza de café. Suspiré tratando de ocultar mi decepción al verlo. Su cabello estaba húmedo, olía a limpio pero aún llevaba la misma ropa deportiva.

Sin pronunciar palabra avancé hasta la alacena y tomé una taza de la primera puerta, dándole la espalda por unos minutos. Me serví el café que estaba en la mesada y luego me senté frente a él en la isleta que usaba como desayunador.

Lo miré pero no dije nada, si había alguien que tenía que hablar, ése era él. Levanté mis cejas al tiempo que tomaba un sorbo de mi taza. Él me imitó como si fuera mi reflejo en el espejo, pero cuando bajó la taza hasta apoyarla en la isleta una sonrisa se dibujo en su rostro. Oh si, su presencia sólo podía significar problemas.

"Tomé una ducha en tu otro baño" dijo a la vez que mis ojos se clavaban en unos mechones rojizos que caían sobre su frente, oscurecidos ahora por la humedad evidente en sus cabellos. Volví a beber de mi café para ocultar mi sorpresa.

Era obvio, pues a menos que viviera en la casa de al lado, y yo conocía a mis vecinos, no había probabilidades que haya ido hasta su casa en el tiempo que yo estuve arriba. La imagen de él desnudo en mi baño me invadió totalmente.Nota mental para Bella: antes de ir a trabajar deberás cambiarte otra vez de ropa interior. A que se debía estas nuevas reacciones no lo se, pero en lo que iba de la mañana, todo mi cuerpo reaccionaba de una manera como si nunca hubiera estado antes con un hombre. Él sólo pensar en eso me hizo sonrojar.

Me levanté inmediatamente de mi silla y me giré para abrir la heladera, tratando que por un lado no vea mis mejillas sonrosadas y que el frío que salía de ella me bajara la temperatura del rostro. Revolví un poco y cuando mi rubor se hubo disuelto, saqué la botella de jugo de naranja y me serví un vaso. Cuando volví mi mirada hacia él, sentándome nuevamente, todo rastro de rubor había desaparecido y mi rostro estaba en calma. Había aprendido a lidiar con este tipo de cosas años atrás, era difícil tratar de leerme, al menos por ahora.

Cansada de su silencio, volví a la carga. Después de todo en menos de hora y media debía ir a mi trabajo.

" Bien, piensas decirme de que va todo esto o ¿tendré que seguir esperando? Tengo que trabajar a las 9 a.m."

Me miró por un instante y luego de tomar una gran cantidad de aire dijo "Bella, necesito tu ayuda. POR FAVOR " Dijo las últimas palabras mezcladas entre ruego y exigencia. "Tenemos un gran caso con un nuevo explosivo que saldrá muy pronto al mercado y necesitamos detener a quien está fabricándolo..."

"No, No, No, No" Dije elevando la voz cada vez más a la par que tapaba mis oídos y movía mi cabeza de lado a lado. "Si no escucho, no se nada, ya tengo un trabajo con el que estoy satisfecha."

Era el mismo caso por el que John Smith me había convocado una semana antes y al cual ya había dado mi respuesta.

"No quiero volver a hacer trabajo de campo, eso ya lo tengo decidido y si es todo lo que necesitas, Cullen, puedes ir dirigiéndote hacia la puerta" Mi tono era firme y no había dudas en mi voz. No creía poder soportar otra misión de ese tipo.

Él no se inmuto, como si mi respuesta no lo había terminado de convencer o no la había escuchado. "Te necesitamos, eres la única que conoce el nuevo sistema de micrófonos no detectables, eres la creadora, y la que sabe como instalarlos, debes ayudarnos, se que el jefe del área Smith ya te ha comentado, pero, por favor..." Comenzó a hablar cada vez más rápido y sin sacar mis ojos de los suyos.

"Te necesitamos, esta misión podría desbaratar al más magnate de los fabricantes de explosivos de todo el planeta...Imagínate la cantidad de vidas que salvaríamos..." Yo negaba con la cabeza, no iba a convencerme jugando con la maldita frase de podemos salvar al mundo, no podía estar tratando de hacer esto...

"Bella, por favor, " sus ojos rogaban a los míos por un poco de comprensión,

" eres la única que encaja en el perfil, y la que conoce a la perfección el nuevo sistema, por el amor de Dios, tu eres la genia que has creado semejante artefacto..."

Sus ojos verde esmeralda le rogaban a los míos, mi pared se debilitaba como si de a poco empezara a caerse, a pesar de negarme por seis años, la idea de hacer operaciones en campo aún encendía ese no se que dentro de mí. Si era como volver a los viejos tiempos con Jake, amábamos la adrenalina de los casos y todo lo que implicaba trabajar en esa parte de la CIA "Puedo enseñarte como instalarlo..." dije con un suspiro

"Es más que eso Bella, tu perfil encaja perfectamente, necesitamos una mujer para distraer al fabricante, ellas son su punto débil, y dime cuantas mujeres de tú edad, con tu atractivo y encima que conozca a la perfección el sistema de escucha, hay en la agencia...piensa..." dijo ya exasperado, como usando su último recurso.

Mi cabeza se seguía moviendo de un lado al otro, pero en realidad, la negación era más para mí que para él. Mi muro estaba débil...

"Bella," dijo exalando una gran cantidad de aire, y todo su fresco aliento me invadió de lleno en el rostro.

"Este tipo ha inventado un nuevo explosivo que es indetectable en todos los sensores de los aeropuertos, y si aún no está en el mercado, es porque tiene fallas, y sólo él conoce la fórmula, debemos detenerlo ahora, antes de que todos los terroristas se enteren que existe semejante arma..."

O sí, un empujón más y adiós al muro construido hace años.

Él tomó mis manos que estaban alrededor de mi taza, y cuando lo hizo una energía recorrió todo mi cuerpo, como había sucedido en el parque.

"Bella, por favor"... su rostro estaba muy cerca del mío. Y sí efectivamente, sabía que su presencia sólo significaba problemas para mí.

"Te necesito" dijo exalando, como si se tratara de su último aliento de vida.


Yaaaaaaaaay!! le dirá que si? Le dirá que si?

Diganme que piensan.. y que tal Edward rogándole...

Preguntas? Comentarios? Sus Reviews enriquecen mi historia =)

El próximo cap, es EPOV.

Besooos a todas

SilviS*