CUARTO CAPÍTULO A BORDO!

Vulevo con un nuevo capitulo para las seguidoras de la historia, me alegra q les guste a quienes lo expresan, aunque en vez de ir aumentando los reviews con el correr de la historia van bajando y eso me pone un poco asi T.T, no les aseguro q eso no se termine filtrando en mi historia eh, o en la longitud de la misma!

Gracias a E. Cullen Vigo que siempre me tira unas lineas y se convirtió en mi reviewer favorita sólo por su persistencia =)

No las aburro más y les dejo el cap

Todos los personajes son invención de Stephenie Meyer, a excepción de John Smith



Capítulo 4:

No puedo dejarla ir.

EPOV

Llevaba cuarenta minutos corriendo , o mejor dicho, presiguiéndola, no se que es lo que esperaba o si realemnte no me atrevía a enfrentar el momento.

Cuando Bella tomó una curva haciendo ya su camino de regreso, supe que era ahora o quité los auriculares y apagué mi iPod, oyendo ahora solo el golpe de las zapatillas contra el asfalto.

Sin pensar, sin saber, me dejé llevar por mi instinto, como lo hice toda mi vida, y que en definitiva fue lo que siempre me mantuvo vivo. Me adelante, y corrí a la par de ella entre los árboles, al tomar la curva, me arrojé sobre ella, tomando con uno de mis brazos su pequeña cintura y con la otra mano, posándola sobre su boca, contuve cualquier tipo de grito.

Por inercia caímos los dos al costado del camino, sobre el césped que aún contenía rastros del rocío caido en la madrugada.

Al caer, dejé que mi espalda pegara contra el suelo, y luego para que no pudiera atacarme me giré, manteniendola presa entre el húmedo piso y mi cuerpo, sin posibilidad de escape.

Nota mental: debería entrenarla en defensa personal. Iba a ser necesaria si o si.

Al notar mi inmovilidad, comenzó a retorcerse como para escapar, yo en respuesta apreté más contra ella. Mi cuerpo completo gritaba por ella, por más contacto, sentía fuego desde la punta de mi cabello hasta los dedos de mis pies, todo mi cuerpo gritaba por ella de una manera que nunca me había sucedido. Como si el hecho de no haberla visto por más de 6 años no habría disminuído en una milésima mi deseo por ella, sino todo lo contrario. Pero no podía dejar que los sentimientos me manejaran de esta manera, no hoy, no ahora. Tenía que ser muy cuidadoso.

Intentó gritar, pero todo quedó apagado en mi mano que presionaba sus suaves labios. Un fuego seguía corriendome por dentro, y me pregunté si ella también lo sentiría. Sus enormes ojos color chocolate, cálidos como ningún otros se poseron en los míos y pude ver a través de ellos, la confusión, el miedo y de pronto dejó de forcejear, como si supiera que luchar era inútil. Debía aprovechar su momento de serenidad, entonces, bajé mis labios a su oído y en un susurro le dije:

"No te voy a lastimar, Bella, sólo escúchame. Promete que no vas a gritar." Por favor, necesito que me escuches, necesito que me creas, necesito que digas que sí. Las plegarias a ella se repetían una y otra vez en mi cabeza, mientras la miraba nuevamente a los ojos, como si de esa manera pudiera creerme. Estaba tan presionado a ella, que sentí el escalofrío que la recorrió al volver sus ojos a los míos, estaba asustada, pero algo que no podía decifrar también aparecía en ellos, me asusté al no poder entender que podría llegar a ser, siempre fui bueno leyendo a las personas, siempre podía anticipar sus reacciones.

"Bella, por favor, escuchame." le dije mirándola a los ojos, mientras suavemente retiraba mi mano de sus labios, confiando en que no gritaría. Para demostrar que confiaba en ella, comencé a aflojar el agarre de su cintura, a pesar de que todo mi cuerpo se quejaba al perder el contacto con el suyo. Bajé mis ojos hacia sus labios como si ellos me imnotizaran, me llamaran, clamaran por mi de alguna manera o tal vez era sólo el deseo de los míos; y entonces recibí un golpe para el que no estaba preparado.

Intentó girarse para ponerse en pie, pero fui más rápido y terminé con mis dos manos en sus muñecas mientas mis rodillas quedaron a los costados de su cintura. Tal vez no iba a ser tan necesario entrenarla en defensa personal.

Vi la resolución en sus ojos y supe que iba a gritar. Entonces, otra vez recurrí a mi instinto y cumplí el deseo que mis labios rogaban. Antes de que pudiera sali r cualquier tipo de sonido, uní mi boca a la suya, y dejé que el deseo de más de seis años acallara contra sus suaves labios. La besé, liberando todo lo que había ansiado, dominando el beso.

Contra todo pronóstico, en vez de luchar, Bella se relajó, como si hubiera esperado esto toda su vida y no pude detenerme. Una vez que estaba saboreando e inundandome de toda su fragancia, quise más de ella, la quise por completo, como si hubiera tenido alguna duda desde que la conocí. Entonces probé sus labios con mi lengua, pidiendo permiso para seguir consumiendola en este beso, y ella abrió sus labios dejando que por fin nuestras lenguas se encontraran a mitad de camino, con una fuerza y una desesperación que no sabía que habitaba en mi interior. El beso me consumía tanto que solté sus manos y comencé a recorrer sus costados, ansiando que nunca terminara el beso, podría pasar toda mi vida de esta manera. Sus manos volaron a mi nuca y me acercó más contra sus labios.

Y entonces me pregunté porque su respuesta fue positiva, mis pensamientos volaron más allá, evaluando la posibilidad de que diga que no, y que tuviera que volver y hacer la misión sin ella. Y supe que no podría dejarla, podría ser su amigo, un vecino, lo que sea, pero no habría forma alguna en la que yo pueda volver a alejarme de ella, no despues de haber probado su boca, y ansiando mucho más de ella.

Cuando ninguno de los dos tuvo más oxígeno, nos separamos en busca de aire, y mis ojos se posaron en sus ahora, más rojos labios y deseé volver a besarla hasta la eternidad, pero no podía continuar de esta forma, ella se asustaría demasiado y o habría forma en que pudiera estar con ella.

Dejé estos pensamientos de lado y sonreí, una sonrisa que hacía años pensé que no existía más en mis facciones y mis pensamientos escaparon por mi boca.

"Si sabía que eso era todo lo que necesitaba para calmarte, no habría hecho tanto lío" y mis ojos volarona su boca inmediatamente, mientras mi lengua todavía saboreaba su sabor que había quedado grabado en mis labios. Y seguía sonriendo como un tonto.

Levanté mi rostro,y al verla a los ojos vi todas las reacciones que pasaron por su cara. Deseo, luego Desconcierto, luego extrañeza, luego sus ojos se abrieron como platos. Su cara cambio y no pude decifrar que fue lo siguiente que iba a decir o hacer.

Respirando con dificultad pronunció mi nombre, bueno el el que ella conoía para estos efectos. "Anthony" y desee que de sus labios hubiera salido mi verdadero nombre y no uno de las tantas identidades que había utilizado. Mi sonrisa se hizo más grande en mi cara al ver que podía recordarme, aunque no sabía si era tan bueno para mi como para ella. Su rostro estaba en blanco y no pude saber nada, como si de pronto una máscara abarcara sus facciones.

Entonces recordé que aún estabamos en el piso, incómodo me reincorporé y la levanté luego de ponerme sobre mis pies. Como si una energía magnética nos uniera la mantuve muy cerca mío, pero no tanto como para que se diera cuenta que mi cuerpo clamaba por ella de una manera primaria y animal. Debía controlar muy bien mis instintos de ahora en más si quería que esto funcionara. Ella me miró a los ojos y yo rodeé los míos recordando que debia hablar. Y entonces fui sincero... después de no se cuanto tiempo.

"En realidad ese no es mi verdadero nombre" dijo mientras veía en sus ojos la confunsión brotar.

Me separé de ella para que pueda verme directo a los ojos y tal vez de esa forma supiera que hablara enserio.

"Mi verdadero Nombre es Edward Cullen".

-*-

Veinte minutos depués me encontraba en su casa sentado en la isleta de la cocina, de espaldas a la entrada y recién bañado. Había tomado una ducha y había usado su shampoo y tenía todo su aroma en mi. Fresias, lilas y frecura. Igual a como ella olía.

Apareció minutos más tarde vestida como si viviera sola y no tuviera visitas. Yo por mi parte me recordé que debía tomar otra ducha y una bien fría esta vez. Cada vez que se ponía de espaldas a mí no podía quitarle los ojos de ensima, si piel suave y brillante se veía cada vez más seductora a mis ojos y cuando su cara me encontró lo único que deseaba era tirarla sobre la isleta y besarla por horas y hacerle el amor de todas las maneras que conocía.

Este pensamiento me exitó más y supe que debía hablar, ella esperaba una explicación y yo lo único que hacía era imaginar cosas que estaban muy lejos de cumplirse en momentos como esos....Aunque la manera en que me había respondido en el beso... por dios Edward, tal vez era sólo una táctica para escapar. Después de todo ella me odiaba. Lo ví en sus ojos momentos antes de pronunciar mi nombre. Y era lógico, después de todo había sido yo quien la había separado de su prometido, y era el culpable de que ahora viviera sola. No merecía tenerla y no merecía de ninguna manera que haya aceptado hablar conmigo y escucharme, pero porque su mente funciona distinto, aquí estaba yo, tratando de convencerla de que se uniera a una misión, porque más que nadie, yo era quien la necesitaba y buscaba la forma de meterla en mi vida.

Pero como desde el primer momento, me sorpendió. Y en mi interior quería salir a correr y saltar y bailar por ella lo había dicho. Ella dijo

"Está bien, Edward. Lo haré. Pero sólo sera esta misión y luego volveré a trabajar en mi oficina." Y supe que era mi oportunidad, no se porqué o como logré que dijera que si. Pero mi moneda estaba hechada, y esta vez supe que llevaría todo hasta mi ultimo minuto junto a ella. Así tuviera que dar mi vida por ella. Era suyo, desde que mis ojos encontraron los suyos, y a pesar que ella era de otro hombre, siempre fui suyo.

Y cuando me respondió que lo haría, mi sonrisa fue aún mayor. Era como un niño al que le habían prometido su jueguete favorito.

"Bien, hoy tendrás el día libre" le dije recomponiendome, creo que era suficiente prescencia por hoy, no quería que se sintiera ahogada. Iba a ir despacio, porque de verdad la quería, más que a nada en este mundo.

"¿Mi día libre?" preguntó desorientada.

"Si, John, arreglará todo para que durante dos semanas estes con una licencia extraordinaria."

"¿Y que voy a hacer si no trabajo en la oficina?" preguntó confundida.

"Vas a entrenar..." respondí en forma instantánea. Ella pareció cambiar de opinión, como si se arrepintiera de su desicion. "...conmigo." dije exalando un respiro.

Ella se puso firme como para advertirme. "Sólo será una misión y volveré a mi rutina Cullen" dijo recordándome que iba a ser una misión y cada uno volvería a su vida. Pero yo no podía volver a mi vida, no después de hoy, no después de tanto tiempo, no sabiendo que la amaba con desesperación y que no podría alejarme de ella, era suyo e iría a donde ella iría.

"Lo se" le respondí con un suspiro.

" Bien...¿y que se supone que haga hoy entonces?" dijo esperando que yo contestara un poco más especificamente.

"Hoy te tomarás el día libre, así que mañana empezaremos. Voy a reforzar tus conocimientos en defensa personal y vamos a practicar con algunas armas." dije comenzando a explicarle como iba a sucederse todo en los días siguientes.

"¿armas? ¿No se supone que yo vaya para instalar un simple micrófono?" Dijo levantando una ceja en inquisicion.

Dios, si no dejaba de hacer preguntas, enserio no iba a poder seguir controlándome como lo estaba haciendo. Aclaré mis pensamientos y respondí " Es sólo por seguridad, en el caso de que algo salga mal... tu sábes." Claro que lo sabía, idiota, había perdido a su prometido, era un idiota al sacar el tema el primer día,simplemente un genio Edward.

Ella sólo asintió con la cabeza, no note signos de tristeza, sino más algo así como ...¿resignación? Tal vez con los años, mi capacidad de leer a las personas se había ido oxidando.

O cierto, no le había dicho una parte."La agencia te proporcionará una identidad falsa con la que ya ingresarás a Francia, toda tu cohartada está siendo arreglada en estos momentos para que, si por algún motivo intentan investigarte, bueno.... encontrarán que eres quien dices ser."

Estaba por continuar, cuando ella me cortó en mi discurso. "Uoh, Uoh, un segundo."Dijo levantando su índice y luego bebió un sorbo de su café." Estuve una vez en el campo, en una misión, pero nunca representé un papel, sumado a que hace años que no entreno como lo hacía antes, estoy bastante oxidada. ¿Estas seguro de que esto funcionará?"

"Absolutamente" respondí confiando en ella. Al igual que John, veía en ella una fuerza y un brillo. Como lo dijo una vez, es un diamante en bruto, sólo hay que pulirlo, si ella quisiera podría ser la mejor agente. Lo percibía, no se como pero lo sabía. "Además la única manera de colocar el micrófono en la casa de LeFront, es que él te invite a su casa. No habrá otra manera de ingresar."

"¿Y tú como entrarás entonces?" preguntó tratando de entender como funcionaba todo.

"Yo ya tengo la entrada asegurada, eres tú quien tiene el mayor reto aquí. Aunque debo decirte que lo tienes casi ganado" dije dándole una inescrupolosa mirada de arriba hacia abajo. Creo que se sonrojó por un momento. "Su debilidad son las mujeres bonitas" dije tratando de explicar mi punto.

Otra vez la resiganción en su mirada, pero esta vez un brillo en sus ojos me dijo que algo más pasaba por su mente. Pero no pude adivinar que.

"Deberás lograr entablar una conversación con el, y lograr que te invite a la fiesta que dará en los próximos tres días. Son fiestas que aproximadamente duran 4 días, comienzan el miércoles y terminan el domingo por la noche. Todos los invitados son alojados en su mansión y todas las noches realiza fiestas diferentes."

"Hay gente que de verdad tiene dinero" dijo en forma despectiva.

Yo sólo asentí, 24 hs antes mi pensamiento había sido el mismo."Yo entraré en escena el jueves por la noche, y cuando me presente fingiré enamorarme perdidamente de tí" como si fuera difícil fingir algo asi... "deberás seguirme la corriente. Tu también te enamorarás de mi." Ella suspiró como si fuera demasiada información por un día, pero no dijo nada. Yo continué.

"Entonces una vez los dos dentro de la mansión, esperaremos al momento apropiado para irrumpir en su oficina, sacaremos la información y tu instalarás el aparato. Una vez listo, saldremos otra vez a la fiesta y por la noche la abandonaremos juntos. Viajaremos al aeropuerto y el 20 de diciembre estaremos otra vez en ." dije resumindo más la historia.

Ella suspiró como si la sola idea de imaginar toda la misión ya la exasperaba, creo que vi miedo en sus ojos, miedo a pasar por lo mismo, a salir lastimada, a volver a perder, pero aquí el único que podía perder era tan egoísta que elijo ponerla en peligro, a vivir sin ella, elijo ponerla al borde de la muerte a verla a salvo y lejos de mi. Son tan egoísta y ella tan buena, que sólo quiero salir corriendo y abrazarla y decirle que la amo, que podemos dejar de lado la misión y amarnos. Pero, no, porque ella no me ama, ella me odia, por haber le quitado la oportunidad de ser feliz, y aunque en realidad nada hubiera podido hacer en Iran años atrás para salvar a Jacob, podría haber impedido que viajara, pero el destino esta escrito, y mis cartas estan hechadas.

El silencio nos invadió a ambos mientras yo me perdía en mis pensamientos y ella estaba inmovil sentada en frente mío. Y la ví temblar y como un escalofrío la recorría, quise abrazarla y decirle que todo sería distinto, y que no la dejaría. Que no estaba sola.

Pero no podía avanzar más por hoy, en forma reticente me use en pie y entonces ella pareció salir de sus pensamientos. No quise irme, pero era lo correcto.

"Tómate el día libre. Te enviaré la información por correo electrónico cifrado para que tengas todo en claro y en cuanto lleguen tus documentos también te los enviaré..." La miré a los ojos, y pareció estar a punto de decir algo, pero calló y eperó por más información.

"Manten todo cerrado, y ten cuidado. Mañana empezaremos con el entrenamiento. Come bien y nos vemos mañana."

Y con estas últimas palabras abandoné la cocina, saliendo por una puerta lateral que daba al costado de la casa y llevaba también a la casa.

Me paré en el umbral por un segundo, como evitando el alejarme de ella, como si mi cuerpo no me respondiera, ella me observaba desde la ventana y entonces me dije a mi mismo que debía irme.

Con toda la normalidad que me fue posible la miré y la salude con la mano, a la vez que otra vez esa sonrisa aparecía en mi rostro. La sonrisa que sólo le pertenecía a ella.

Como todo mi ser, le pertenecía.

Saqué mi celular y envié un mensaje a John.

Ella está adentro – E

A la par que otro mensaje de Alice llegaba.

Espero conocerla pronto, por la misión. - A

Y otra vez mi vidente hermana hizo acto de prescencia. Odiaba su percepción. A veces de verdad odiaba, las sorpesas nunca existían para ella.

El resto de mi dió pasó en un borrón, en donde sólo me sente por un momento en el ordenador, envié lo prometido y luego me senté a leer un poco para relajarme, oí musica, luego cené y me acosté a dormir. Todo el día y en todo momento invadido por el sabor de sus labios, el calor de su cuerpo y mis manos por su cuerpo. Dejé que todas las imagenes me invadieran, las dejé volar, porque sabía que no había vuelta atras.


Y así termina el capitulo de hoy, por lo menos no las voy a dejar con intrigas, aunque como sabrán el próximo capitulo será de Bella desde el momento en que acepta la misión.

Cuetenme si les gusta la dinámica o es muy lenta, ustedes son quienes más disfrutan en esta parte...

y yo sólo lo hago al recibir las respuestas =)

Nos leemos pronto...

pd: estoy preparando una nueva historia, nada que ver con esto, pero con mucha más carga sentimental, seguramente la largaré después de que mi turno de exámenes termine. Desénme suertee!

Besooos

SilviS*