QUINTO CAPÍTULO!

Si si ya se... Les debo una disculpa tan grande como la casa de Edward, y quien dice sino más. Sin que sea una excusa, les cuento que no subí el capítulo el domingo como venía haciedo hasta ahora cada 15 días, porque estoy en semana de exámenes de una Univ. y rendía el lunes. No quiero hablar del tema, es aburrido, tods tenemos obligaciones, y además me fue mal.

Peeeeeeeeeero, lo que me puso muy contenta para escribir este capítulo es los reviews que recibí =), es la segunda vez q recíbo más de 5 por un capítulo y espero que este les guste más. Y a Vos que me lees pero no me dejan un coment, no te preocupes, igual te banco, porque después de todo, te tomas el tiempo de leer mi historia.

Gracias a todas las hermosas personas que REVIEWARON( si ya se que esa palabra no existe!) : my Cullen vampires, lokaxtv , patzz75, miadharu28 , maryecullen78 y por supuesto a E. Cullen Vigo que a propósito, no quiero desilusionarte. Lo único que te puedo asegurar es que si hay final feliz.

No las aburro más.

Todos los personajes son invención de Stephenie Meyer, a excepción de John Smith


ANTERIORMENTE EN CIA: TRABAJOS PELIGROSOS:

Cuando tomé la ultima curva del parque, sentí como una mano se enredaba en mi cintura, y otra fue hacia mi boca; la persona que me atacó, cayó al piso, haciendo que yo cayera encima suyo, y antes que pudiera hacer cualquier movimiento él se giró, dejándome aprisionada, entre el suelo y su cuerpo.

Aún respirando con dificultad logré pronunciar su nombre en un susurro, "Anthony" dije.

"En realidad, ése no es mi verdadero nombre."

"Mi verdadero nombre es Edward Cullen"

" Bien, piensas decirme de que va todo esto o ¿tendré que seguir esperando? Tengo que trabajar a las 9 a.m."

Me miró por un instante y luego de tomar una gran cantidad de aire dijo "Bella, necesito tu ayuda. POR FAVOR " Dijo las últimas palabras mezcladas entre ruego y exigencia.

"Tenemos un gran caso con un nuevo explosivo que saldrá muy pronto al mercado y necesitamos detener a quien está fabricándolo..."

"No, No, No, No" Dije elevando la voz cada vez más a la par que tapaba mis oídos y movía mi cabeza de lado a lado. "Si no escucho, no se nada, ya tengo un trabajo con el que estoy satisfecha."

"Te necesito" dijo exalando, como si se tratara de su último aliento


Capítulo 5:

Soy Tan Débil

BPOV

Sólo bastaron esas dos palabras para que mi muro se hiciera polvo...

Horas más tarde permanecía sentada en el sofá de mi sala rememorando cada detalle de los sucedido en la mañana, como si todo en realidad fuera parte de un sueño turbio.

Mi Notebook apoyada en la mesa ratona que tenía frente a mí, sonó al notificarme la entrada de un nuevo correo y fue la señal que necesitaba para convencerme a mi misma, que nada era un sueño, y que, en menos de dos semanas iba a estar en Francia, volviendo a la parte que más amé de este trabajo, y que creo, secretamente sigo queriendo.

Me costaba entenderlo, me costaba entenderme, porque más allá de las palabras que Mase..Cullen usó para convencerme, muy dentro sabía que la posibilidad de volver a sentir esa adrenalina en el cuerpo, esa energía y esa... felicidad de hacer lo que vine a hacer a este mundo era lo que más me había llevado a decir que si. Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra...

Sólo saber que la corriente de energía y la excitación de lo que sentí esta mañana en el parque era un adelanto de lo que me esperaba en mi nueva, "y única misión" tuve que repetirme a mi misma, vibraba de anticipación.

Pero a la vez todo era diferente esta vez, no tenía lazos afectivos que peligraban a causa de la misión, y las sensaciones de esa mañana tampoco habían sido las mismas, a pesar que algunas resultaban familiares.

Un golpe seco desde la cocina me sacó del trance y enseguida me levante del sofá y me posicioné como para recibir al atacante, sólo dos horas con Cullen, y la paranoia que todos los agentes encubiertos padecen por el trabajo que poseen, se me había encendido otra vez en el subconsciente. Cuando sólo el silencio le continuó, me aventuré hacia la cocina con sigilo y agazapada, dispuesta a atacar a el causante del golpe. Mientras caminaba hacia la cocina, me preguntaba si algo había quedado abierto y analicé todas las posibilidades de ataque, fuga, y/o defensa. Pensé en que Cullen había salido horas antes y descuidada no había echado el cerrojo.

Al traspasar el umbral de la cocina, el golpe volvió a sentirse más nítido y vi que provenía de mi ventana.

Un simple pájaro estaba queriendo entrar, y al estar las ventanas cerrada, se había estampado contra ella por segunda vez y al parecer, por su expresión, iba a volver a hacerlo en cualquier momento.

Me enfadé conmigo misma por permitirme este nivel de histeria, el cual había dejado de lado hace tanto tiempo, pero con sólo dos horas, había vuelto a surgir como si nunca hubiera tratado de bajar la guardia, como si fuera mi naturaleza estar alerta.

Una vez que me aseguré haber cerrado todo y estar segura dentro de mi casa, volví a la computadora, y abrí el correo que me habían enviado, y lo desencripté.

El correo era bastante extenso, ya que explicaba todos los acontecimientos desde el descubrimiento del nuevo explosivo y a continuación los pasos a seguir...

Horas de entrenamiento,

Visita de otra agente para el vestuario de encubierta...

y detalles que debía aprender sobre mi falsa identidad, para hacerla creíble.

Mi nombre de encubierta resultó ser Bella Ernshaw, sobrina del Embajador de Estados Unidos en Francia.

Al final del documento una nota al pie, fue agregada, ya que no era ni remotamente tan formal como lo había sido todo el texto:

Bella, te veo mañana para comenzar con el entrenamiento, asegurate de preparar un bolso con algo de ropa, será un largo día. Descansa mucho. E.C.

Traté de imaginar de que me serviría un bolso de ropa, y que debía meter en él, ¿ropa deportiva?¿algo casual?¿algo más destacado para una reunión?¿abandonaría mi casa?

Y entonces decidí que, sea lo que sea, no iba a consentir dormir en otro lado que no sea en mi casa, aquí me sentía segura, y de una retorcida forma creía que cuando más alejada me quedara de todo lo que esté relacionado con la CIA, con más claridad pensaría.

Subí a mi habitación, tomé una mochila vieja y metí dentro una muda de ropa deportiva, y una muda casual, por cualquier cosa, ropa interior y mis efectos personales. Dejé todo listo y volví a la planta baja, donde terminé de pasar el día leyendo un poco de los abandonados libros de mi biblioteca y escuchando algo de música. Antes de apagar la PC releí el correo y memoricé todos los detalles importantes, para luego borrar el correo por seguridad.

Me acosté más temprano de lo normal, y como no supe como empezaría ni a que hora, decidí que me levantaría a la misma hora, y continuaría con mi rutina normal, hasta la hora del entrenamiento.

El reloj alarma de la mesa de noche activó su alarma a las 4.30 a.m., y salté de la cama. Me alisté, con un conjunto deportivo parecido al anterior, y recogí mi pelo en una coleta alta sobre mi cabeza. Cepille mis dientes, la refresqué el rostro y 4.45 bajé a la cocina.

Fui encendiendo las luces por el camino a medida que iba avanzado, hasta llegar a mi cocina, iba como siempre pensando en nada, pero antes de encender la luz me di cuenta que algo no estaba bien.

Sólo cuando, después de encender la luz y entrar a la cocina vi que alguien más se encontraba en la misma habitación.

Me asusté tanto que dejé de respirar y tuve taquicardia, hasta que mi cerebro proceso que estaba fuera de peligro, pues quien me acompañaba no era otro que Cullen.

"Podrías haber esperado que te abra la puerta..." dije tratando de ocultar mi sorpresa al verlo ahí. ¿Y como diablos había entrado sin que la alarma sonara?

El señor estaba muy relajado apoyado sobre la encimera de la cocina y con los brazos cruzados, mostrándose ahí como si fuera uno de esos modelos de las fotografías que mandan por powerpoint en cadena de mails. Sólo que en vez de estar completamente desnudo, él vestía unos joggins y un buzo deportivo, que a pesar de ser holgados, su actual pose, dejaba ver la solidez de sus músculos. ok. Bella deberías dejar de mirarlo de esa forma, o pensará que eres una psicópata.

"Es mucho más emocionante cuando intentas sorprender a alguien, aparte no sabía a que horas despertarías."

Mentiras. Si sabía a que horas despertaba, sino ¿como supo ayer a que horas salía a correr? Aunque decidí no decirle que no me tragaba sus palabras...

"Además quise ver que tan bueno era tu sistema de alarmas, y la verdad deja mucho que desear..." dijo estirando su sonrisa lo largo de toda su cara.

Yo por dentro hervía de rabia, había gastado unos buenos billetes en este sistema y a él le había tomado ¿cuanto? Cinco minutos desactivarlo. ¿Como lo hizo? Me pregunté a mi misma, y creo que esa pregunta se filtró en mi rostro.

"Desvié la central, y sabes, un cerrojo de traba única no es muy seguro que digamos" dijo apuntando hacia la puerta por donde había salido el día anterior.

Si aún era posible, su sonrisa se hizo más grande y por un momento me quedé en blanco, deslumbrada, por el blanco de sus dientes y por lo hermoso de su rostro. Bien, decidido, debería buscar alguna forma de evadir esos gestos o quedaría suspirando de por vida.

Enojada, un poco por su forma de hacer perder mi linea de pensamientos y otra porque sabía que jugaba conmigo, y también por arruinar mi sistema de alarmas, me giré hacia la puerta de la entrada y dije:

"¿Empezaremos ya o puedo ir a hacer mi trote matutino?" dije mientras caminaba.

Con su voz a mis espaldas pude adivinar que me seguía" A decir verdad, es una buena idea continuar con esta rutina, el hecho de que corras todas las mañanas te ha mantenido en forma a lo largo de los años, y nos ayudará más aún ahora. Asique correremos un rato."

Sólo asentí con la cabeza y tomé las llaves de casa, dejé que saliera y luego conecté la alarma nuevamente.

El trote fue normal y él sólo atinó a mantener mi ritmo, parecía tan natural como si estuviera caminando, a veces se retrasaba un poco, y cada vez que echaba un vistazo, para ver si estaba cansado o algo así, me devolvía la mirada con una sonrisa. Me obligué a mantener la vista fija adelante, sino podría perder el equilibrio y hacer un papelón.

Un par de cuadras antes de llegar a casa, él se desvió indicándome que iría por su auto mientras yo llegaba a casa y buscaba mi mochila. No atiné a preguntarle a donde iríamos, ya tendría tiempo. Aparte no quería que notara mi agitación, ya que el último tramo él había acelerado la velocidad y yo no me quedé atrás sino que me acomodé a su ritmo.

Entré a casa y al cerrar la puerta, apoyé mi espalda en ella y lancé un gran suspiro, un poco por el cansancio y otro porque sabía que lo que me esperaba ahora iba a ser peor, tanto física como emocionalmente.

Cuando recuperé el ritmo normal, subí las escaleras, tomé mi mochila que había dejado sobre la cama y volví a bajar, fui por una botella de agua a la cocina y cuando miré por la ventana ahí estaba él, bajando de un gran y hermoso auto plateado, un Volvo para se más exacta.

Conecté la alarma y salí de casa poniendo llave al tiempo que el llegaba a la entrada.

"¿Lista?" preguntó, y tomó la mochila que llevaba entre mis manos y se la cargó al hombro.

Asentí moviendo mi cabeza y enseguida tomé un trago de agua, tratando de ocultar mi sorpresa por su caballerosidad. No es que me resultara extraño el gesto, sino que me resultaba extraño en él el gesto. Siempre se hablo de 'Edward Cullen' como alguien malhumorado, dedicado a su trabajo e impersonal, de los que les gusta trabajar solo, y eso coincidía con la imagen que yo presencié hace años de él, bajo otro nombre. Pero desde que él había entrado en casa, y corrido a mi lado, todo era miradas tiernas, sonrisas y gestos caballerescos que me desconcertaban.

Llego antes que yo al auto y me aguardó con la puerta del acompañante abierta, una vez arriba dejó la mochila a mis pies y cerró la puerta para un minuto después subir y encender el motor.

Se creó un silencio incómodo, y cuando vi que de apoco nos alejábamos de las calles del pueblo de Forks, no pude contenerme más y pregunté.

"¿Y a donde vamos?" dije sin hacer contacto con su rostro, y en cambio mirando hacia el paisaje borroso que se ponía frente a mi en la ventana.

Cuando él no contestó, me giré para repetir mi pregunta y vi que me sonreía. Otra vez esa sonrisa. Luego volvió su cabeza hacia la ruta y mantuvo los ojos firmes en el camino.

"El lugar donde entrenaremos está en las afueras del pueblo..." dijo sin quitar la vista del parabrisas.

Sólo asentí y volví mi vista hacia la ventanilla. El viaje continuó en silencio, mientras el tarareaba alguna canción y yo trataba de repasar algunas de las tácticas de defensa personal.

De repente tomó un camino secundario de tierra, que se abría entre medio de los árboles, miré al cielo y no había rastros de un posible día sol, sino todo lo contrario, era probable que lloviera todo el día.

Habían pasado unos cinco minutos de trayecto cuando tomando una última curva a la derecha, una gran casa de frente blanco apareció ante nosotros. Mayormente estaba compuesta por grandes ventanales y altas paredes, si bien era una estructura nueva, la arquitectura se notaba que era más antigua, seguramente se trataba de alguna mansión re-modelada. Creo que mi cara de asombro fue notable y lo dijo todo. Porque sin que preguntara nada, él habló.

"Es la casa donde vivo ahora y en la parte trasera esta totalmente equipada para que podamos entrenar."

No se cual asombro fue mayor, si saber que me había traído a su casa, o lo grande que era esta. Si creía que mi casa era generosa en espacio, bien pues entonces, a lado de esta parecía un mono ambiente. Cullen estacionó en el garaje que se ubicaba en el lado derecho de la casa, y en el cual, cabían por lo menos tres automóviles más, aunque sólo había uno más estacionado. Era negro, y parecía uno esos de colección, sólo que en tamaño real. Al pasar por su lado cuando descendí del Volvo, pude ver que se trataba de un lujoso Audi. Me pregunté para que ocasiones lo utilizaría.

Edward caminó por delante mío y al traspasar la puerta del garaje, entramos a la sala de estar de la casa,

"En esta parte es dónde vivo,"

dijo como si fuera un guía turístico extendiendo la mano, pero sin dejar de caminar. Luego siguió hacia el final de la sala, pasamos por una escalera que llevaba al piso superior, tomó un pasillo que nos condujo a la cocina, y abrió la puerta que daba al jardín. Dándome paso y manteniendo la puerta abierta, dijo "y allí es donde entrenaremos los próximos días."

Ante mí se apareció un gran parque, y un granero hacia uno de los extremos, o por lo menos eso parecía desde afuera. Una vez atravesada la puerta, Cullen me siguió por detrás.

Quedó justo detrás de mí, y me habló tan suave al oído, rozando apenas sus labios con mi lóbulo, que hizo que una corriente eléctrica me recorriera por toda la columna. "Aquel granero de allí," dijo señalando con su brazo por arriba de mi hombro, "esta totalmente equipado para que podamos entrenar y ponerte en forma". Y no se si fui yo, la forma en que él habló, el perfume suyo que me invadió, o mis estúpidas hormonas, pero no me imaginé practicando defensa personal en lo absoluto ahí adentro, si entienden lo que quiero decir... Con que necesidad a este tipo se le da por invadir mi espacio personal. Antes de perder el control sobre mis piernas, que para ese entonces tenían una consistencia parecida a la gelatina, avancé sobre el césped todavía húmedo por la lluvia que había caído en la madrugada, tratando de aclarar la mente.

"Empecemos entonces" dije, aunque creo que fue una orden más para mí que para él. Cullen se adelantó hasta tenerme a un lado y me dio esa sonrisa que últimamente aparecía con mucha frecuencia. Sin decir más nos encaminamos hacia el granero, que estaba a unos aproximadamente cien metros de la casa. Me pregunté donde terminaría esta propiedad y quien sería el dueño, como para entretenerme con algo, mientras Cullen iba por delante como si fuera un modelo de pasarela, o mejor dicho un dios griego caminando por la faz de la tierra.

Con mi mochila al hombro, entramos a la gran habitación. No era un gran lujo, pero fácilmente podían entrenar media o una docena de personas a la vez ahí dentro.

En una pequeña esquina había una mesa, un par de sillas y un refrigerador.

El centro de la sala era ocupada por varias colchonetas, y en la parte más alejada había un par de máquinas para ejercitarse, pesas, cintas y algunos aparatos para actividades musculares específicas.

Tanto Edward como yo, veníamos abrigados y por lo visto el lugar hasta calefacción tenía, porque minutos después de entrar y cerrar la puerta estaba transpirando, por el calor. Él se adelantó hacia la mitad de la sala, dirigiéndose a las colchonetas, mientras que se quitaba el buzo que tenía puesto, y en el proceso dejaba un poco al descubierto su musculosa espalda, hasta que su remera volvió a su lugar.

Mmm, me pregunto si una vez que estemos a mitad de la jornada, se quitaría también la remera, eso sería digno de ver... Ok Bella, suficientes fantasías por esta mañana. Me dije a mi misma, porque no sólo iba a avergonzarme sino que además tendría que cambiarme la ropa interior antes de poder bañarme, a causa de mi pervertida mente.

Caminé en la misma dirección y me quité la gran campera, quedando sólo con una camiseta de mangas largas y un jogginn. Dejé a un costado de las colchonetas mi mochila y mi campera para quitarme las zapatillas, siguiendo los pasos de Edward.

Una vez que él estuvo descalzo, caminó y se paró en el centro. Cuando me posicioné frete a él, me volvió a regalar esa sonrisa a la que de a poco me empezaba a acostumbrar. Palmeó sus manos, luego las frotó y me preguntó levantando una de sus cejas inquisitivamente:

"¿Lista?"

Su voz fue demasiado.

Oh, no claro que no. Nunca podré estar lista para esto...

Maldición Bella, eres tan débil.


No me odien, no me odien... ajaj se que no es un buen lugar donde dejo el capítulo, pero prometo que la maldad de este se compensa con lo que sigue, aunque no se imaginen mucho, porque está en proceso de redacción el capítulo 6.

La buena noticia es... a pesar del retraso, el próximo capítulo va a estar en la fecha programada, o seea, 23 de mayo, y no se si antes, porque como en mi país va a ser un fin de semana largo, tal vez salga de viaje y lo suba antes como premio a las buenas lectoras que tengo. =).

En fin, dos cositas más

El Audi de Edward está en mi perfil, y también mi Facebook, por si alguna le interesa comunicarse conmigo o preguntarme lo que sea =).

Las veo en 10 días =).

SilviS*