Aro:
-Mi amor, woow que hermoso se escucha esa palabra en sus hermosos labios. Sulpicia tenía razón por años ha estado muy sola, no pude evitar que en mi cara se dibujara el dolor que sentía con esas palabras. Me dolían y mucho. Sus palabras me sorprendieron.-habia olvidado lo que es estar al lado del hombre que amo.
- no hay nada de que perdonar, te amo y tú lo sabes- logre responder
En su cara se dibujo una hermosa sonrisa. – Sabes no podremos hacer nada con este sol infernal- le dije al notar lo hermosa que se veía con la luz del crepúsculo en su rostro
-Es cierto, debemos entrar- respondió al tiempo que dibujaba una mueca de fastidio.
El camino hacia la casita, fue todo amor, no dejaba de llenarme de besos y caricias que ciertamente me provocaban dejar todo botado y hacerla mi "mujer" una y otra vez.
-Cierra los ojos- le dije al ver que nos acercábamos.
-¿eso es necesario?- me respondió emocionada
-Sí, es muy necesario- le respondí feliz
Ella obedeció emocionada. – ¿Lista?- le pregunte ansioso
-sí, me contesto emocionada. – A la cuenta de 3- le dije
-1, 2- comenzó a contar
-¡3!- le dije casi gritando
-¡wooow! ¿Pero qué…? ¿Tú hiciste esto?
Asentí. Me abrazo con fuerza. -¡Gracias! – me dijo emocionada
-¿de qué mi Sulpi?- le dije con cariño
-Te quiero ¿sabes?-me pregunto tiernamente
-lo sé Sulpi, yo también te amo- le dije dulcemente.
Sulpicia:
-lo sé Sulpi, me dijo Aro con mucho amor eso me provoco un estremecimiento enorme, me amaba y mucho, ahora lo sabía, aunque él no me lo dijera lo veía en sus ojos, por primera vez veía amor en ellos, algo insólito en casi 3000 años.
-¡Wooow! ¡Qué lindo te quedo!-le dije emocionada
Aro era realmente bueno en cuanto a complacerme se refería. Era una cabaña rustica muy linda aunque muy lujosa para mi gusto.
La sala principal es muy linda sus sillones están cubiertos de terciopelo negro y cojines pequeños al centro había una mesa con patas de plata y joyería de cristal como acompañamiento al lindo cristal del que estaba hecho la mesa. Los esquineros tenían floreros de porcelana con tulipanes rojos, la alfombra roja con lindo decorado de seda en el contorno los muebles, todos de madera fina, una chimenea enorme congeniaba muy bien con la armonía del lugar. Los cuadros, todos muy lindos, de pintores "reconocidos" según pude apreciar. Todo estaba acompañado con un cálido color blanco.
Había muchas puertas muy lindas. No quise ver a que recamara pertenecían.
-¿Aro?- le dije cansada
-¿Sí mi Sulpi?-me dijo cariñoso
-No quiero seguir viendo las recamaras- le solté
-¿Por?- me dijo triste
-Estoy muy "cansada"-le dije
-Ja, ja, ja ok….-me dijo divertido.-Y… ¿Qué quieres hacer?-me pregunto
-Vamos a nuestra recamara- le dije picara
-Buen…vamos-me respondió al tiempo que comenzábamos a avanzar
Las enormes escaleras que acompañaban la armonía del lugar hicieron acto de presencia, eran muy lindas los barandales eran de plata perfectamente acompañada de madera fina de roble. Definitivamente me enamore de aquella cabañita.
-¿Sulpi? ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?- me pregunto mi amor preocupado
-Si…si ¿Por qué?- le dije aturdida
-Desfalleciste a mitad de las escaleras, yo te traje aquí-me dijo triste
-Estoy bien es solo que el lugar me encanto-le dije con amor aun aturdida al tiempo que trataba de reaccionar y ver donde estaba. Era nuestra habitación.- Esto… ¿tu escogiste la habitación?-continué
Asintió. - ¿Te gusta?-me pregunto nervioso
-¡Me encanta!- le dije con ternura
La habitación era hermosa, congeniaba perfecto con la perfecta paz de la cabañita. La cama era muy cómoda, estaba tendida con perfectas sabanas color blanco de seda y un lindo edredón color azul de terciopelo, con grandes almohadas de pluma de ganso.
En el muro superior tenía un pequeño cuadro con el símbolo vulturi que decia:
"Sulpicia Vulturi, eres la mujer perfecta para mí. Por tu enorme calidez, amor y paciencia.
Eres una excelente mujer, amiga, acompañante y esposa. Te amo"
-¿Tú hiciste eso?-le dije al tiempo que señalaba el cuadro interrumpiéndole de su "charla" que tenia conmigo
-Sí- me contesto orgulloso.-No soy muy bueno con eso de las cursi…..las frases lindas pero….La intención es la que cuenta ¿no?-continuo con fastidio
Asentí.- Es muy lindo- le dije
-Gracias mi Sulpi, que bueno que te gusto-me dijo orgulloso.-Ahora, ven conmigo.- continuo juguetón al tiempo que extendía una mano
-¿Para qué Aro?-le respondí
-Para que veamos el crepusculo juntos, faltan 3 minutos para que amanezca y cómo vamos a estar sin hacer nada pues….-me dijo resignado
-¿Y quien dijo que estaremos sin hacer nada?-le dije juguetona al tiempo que caminaba junto a él.- ¿Sabes que te amo verdad?-le dije con picardía.
Aro:
-¿Sabes que te amo verdad?-me dijo muy sensual
-Sí-le dije aturdido.- Veamos el amanecer.- continúe con dificultad
-Ya le hemos visto miles de veces-me dijo sensual.- mejor, hagamos algo más divertido.
-Sulpicia… ¡No!...es qe tu… yo ¡Por favor!-le dije con respiración entrecortada
-¡Aaaay Aro! ¿No me quieres verdad?- me dijo con voz melancólica el "típico truco" de las mujeres.
-¡Sulpicia Vulturi! ¡No caeré ante tus "encantos"!- le dije con voz firme
-¿Ah no?- me reto
-No-le dije
-¿y a esto?-me dijo al tiempo que se quitaba la bata dejando a relucir su perfecto cuerpo
-ta… Tal ve…vez-titubee
-Bésame-susurro sensual en mi oído
Obedecí.
Woow esta mujer me volvía loco, sus besos, sus caricias, el escuchar mi nombre en sus labios, todo eso para mí, era fuego puro, mi mujer era sensual, comprensiva, paciente, ¡perfecta!
Por fin tenía la oportunidad de demostrárselo despues de tantos años de abandonarla, mi amor estaba contenta lo sentía y me lo demostraba con solo tocarla, cada rose, cada palabra, cada te amo nos estremecía, nos sentíamos amados, por fin éramos marido y mujer…
-Te amo tanto Aro- me susurro mientras escondía su rostro entre las sabanas.
-Y yo a ti y mucho-le dije mientras cogía su rostro y le daba un tierno beso002E
