Capítulo 6:
Mente versus Cuerpo
EPOV
"¿Lista?" dije a modo de reto para empezar con nuestras lecciones.
Pero ella no respondió y en cambio pareció zambullirse en un mar de preguntas. Su rostro se tiñó de dudas y en ese momento tuve miedo, tuve miedo de que me diga que no podría hacerlo, que no quería, que no era lo suficientemente fuerte como para soportar volver al ruedo.
Tuve miedo de perderla como lo tuve hace seis años atrás cuando después de oir como su prometido se sacrificaba por la misión, ella se convirtió en un ente carente de todo sentido.
Ella seguía sin contestarme. Y entonces llamé su atención, mientras contenía la respiración.
"¿Bella?..."
Pareció salirse de sus pensamientos.
"¡Mierda!" susurró por lo bajo, pero llegue a oirla.
"Sí comencemos" dijo moviendo los brazos a los lados para relajarse.
Yo no pude aguantar mi risa e invadí el lugar con una sonora carcajada. Ella me dedicó una mirada llena de irritación al tiempo que se ponía las manos en la cintura y me miraba de manera inquisidora.
"¿Que es lo que te hace tanta gracia?" preguntó, un poco frustrada de no entender el chiste.
"Oirte decir groserías. Con ese aire que tienes de virgencita... "
"¿Qué?" dijo dejándo caer a los costados del cuerpo sus brazos.
Me acerque hasta quedar a menos de veinte centímetros y me pareció que ella contenía su respiración. Se me estaba haciendo casi imposible el mantener una distancia prudente con ella.
"De angelito, entonces. Es esa carita tuya, tan dulce." Y no pude evitar recorrer con el dedo índice su mejilla tan suave, cuando un color comenzó a subir por su rostro. Al bajar la vista hasta sus brazos ví que tenía los puños cerrados, entonces decidí que ya había invadido suficiente, si presionaba más terminaría perdiendola o perdiendo yo mi cordura.
Me giré y volvi a caminar hacia el centro de la colchoneta azul, mientras aclaraba mi punto.
"Tienes pinta de no entender la mayoría de las malas palabras si las oyeses decir." La escuche lanzar un resoplido y luego sus pasos siguieron a los míos.
"Porcuraré decir 'rayos', 'cielos' o 'maldición' para no desconcentrarte" dijo con los dientes apretados mientras volvía mi rostro hacia ella. Lucía tan bonita cuando se frustraba.
Si dejaba que mi cabeza y mis ojos continuaran vagando sobre sus formas terminaría por no enseñarle nada y la misión sería un desastre, así que me dije a mi mismo que debía parar y concentrarme.
"Bien...¿has recibido algún entrenamiento serio en defensa personal?"
"No. Sólo he hecho un curso contra violadores, lo típico." y vi como sus ojos viajaban mas alla,desenfocandose del ahora; y deseé poder leer la mente, para entender por donde andaban sus pensamientos en estos momentos.
"Está bien. No tendremos tiempo para nada muy profundo, pero en una semana podré ponerte a un nivel similar al de muchos hombres. Ya estas en buena forma y eso ayuda" y no pude evitar recorrerla otra vez con los ojos, deleitándome por dentro. Por Dios parecía que había regresado a mis años de pubertad.
Este iba a ser un trabajo muy duro.
"Como es el primer día, vamos a empezar con algo tranquilo, e iremos sumándole dificultad con el paso de los días" dije posicionandome para comenzar con los primeros movimientos. Esperé a que ella copiara mi postura, pero no lo hizo. En cambio, miró algo insegura a los costados de sus pies. Ella respondió cuando vio la pregunta grabada en mi rostro.
"Esta colchoneta no es lo bastante gruesa"
"Si lo es, no voy a lanzarte de cabeza" dije sonriendo, jamás llegaría tan lejos.
"Lo que me preocupa es mi trasero" repondió sorprendiendome,
"Prometo cuidar bien de tu trasero" dije y en mi cabeza se formuló mas de una forma de cuidado.
"Regla número uno: No trates de tirar a nadie al suelo. No eres lo bastante buena para eso. Lo más que puedes esperar es liberarte de tu atacante, y eso es en lo que vamos a concentrarnos. Tú tienes de tu parte la ventaja de la sopresa, porque eres pequeña... "
"No lo soy" dijo con terquedad, interrumpiéndo mi instrucción.
Elevé mis ojos hacia el alto techo de madera.
"Eres más pequeña que la mayoría de los hombres." me corregí, para satisfacerla.
"Pero tengo fibra" Retrucó ella. Como tu digas
"Está bien, tienes fibra. No sé donde, pero me fiaré de ti. Pero pareces..." y esta vez fue ella quien puso los ojos en blanco y me interrumpió por tercera vez
"Ya sé, parezco un angelito." dijo en tono burlón.
"No te gusta eso, ¿eh?" dije expresando algo nuevo que acababa de descubrir de ella. Era distinta a muchas otras mujeres, ella no quería se la víctima, ella quería ser heroína y salvar al mundo. "Entonces digamos que pareces una señorita. Tienes el aspecto de no haberte ensuciado nunca, de no haber sudado, de no haber dicho nunca una grosería."
"Con el tercer intento quedas eliminado" contestó pagada de si misma
"Y no pareces ni de cerca tan respondona como eres." respondí al tiempo que sonreía una vez más. Creo que esta iba a ser una semana muy divertida.
"No soy respondona. Es que tengo razón."
"Como iba diciendo... - retomé mi discurso sin dejar de sonreir – Pareces un copo de algodón. Un copo femenino y angelical. Así que si un tipo te agarra, no se esperará que hagas nada, excepto tal vez hecharte a llorar."
Pareció que estaba por contestarme algo, y yo un poco tambien lo esperé, pero si iba a decir algo, se lo guardó para ella. Luego aflojó sus hombros y me miró espectante.
"Está bien, entonces enséñame que tengo que hacer para que él llore."
"Me conformaré con enseñarte a escapar." dije poniéndole fin a nuestra absurda charla.
Los ejercicios fueron moderados y no incluyeron lanzarse por el aire ni terminar estampados contra la colchoneta.
Bella conocía la mayoría de los pasos básicos, así que solo me limité a repasar las posiciones de los brazos y las piernas para perfeccionar los movimientos. Era ágil y demostraba una seguridad superior a la de cualquier mujer que haya conocido, incluso a Tanya.
Repasábamos cada uno de los posibles ataques...
"Si el atacante te toma por delante" dije abrazándola y pegando mi cuerpo al suyo poniendo a prueba su reacción, ella enseguida levanto por adentro de mi abrazo sus brazos y dijo
"elevo así mis brazos y un rígido manotazo a la naríz, podría llegar a matar a alguien si aplico la suficiente fuerza" dijo repitiendo las indicaciones que le había dicho minutos antes, aunque sólo rozó su muñeca con mi nariz, y el perfume de su piel me invadió los pulmones. Olia a lilas y a fresias, con un toque del sudor natural después de trabajar durante un par de horas, y muy por el contrario de lo que se piensa, su aroma era exquisito.
"También puedo golpearlo a los costados de la cabeza, sobre las orejas con las manos ahuecadas de esta manera" dijo mientras con suavidad apoyaba a los lados sus delicadas manos, y era increíble la fuerza de voluntad, la lucha que se llevaba adentro mio entre mi cuerpo y mi mente. Trantando de controlarme frente a todo lo que implicaba tener a Bella tan cerca y en constante contacto físico.
"y podría llegar a romper los tímpanos" continuó retirando las manos.
"También podría atarcarlo metiendo mis dedos en los ojos" y apoyó cada índice justo en el hueco de mis ojos, como le había indicado,"o en la garganta deja a cualquiera incapaz de hacer nada" dijo bajando sus dedos hasta mi garganta y cada toque nuevo, sentía como mi piel quemaba, y la energía fluía entre nosotros. No se cuanto más iba a poder soportarlo, sin tratar de avanzar un poco más con ella, lo que obviamente terminaria por arruinar todo, porque ella aún no estaba lista.
Así fuimos moviendonos a lo largo de toda la colchoneta, adoptando diferentes situaciones y posiciones. Por necesidad, se repetía el estrecho contacto y los roces continuos de mi piel y la suya, y mi cuerpo clamaba cada vez por más. Separarme de ella iba a ser muy doloroso al final de la jornada.
Sin apuro por terminar la instrucción iba recomendandole nuevas tácticas y nuevos movimientos. Si fuera por mí no dejaría nunca esta preparación si significaba tenerla tan cerca todo el tiempo.
Llebabamos casi dos horas de entrenamiento y de sólo sudar, Bella había empezado a agitarse a causa de la exigencia física.
Apoyando sos manos en sus rodillas y bajando un poco la cabeza para tomar aire preguntó:
"¿Serviría de algo que me diera por vencida?" y no pude más que sorpenderme de que me preguntara tal cosa.
"Podemos parara en el momento que quieras" le aclaré y me preocupé por haberle exigido demasiado por un día.
"Estupendo. Y me lo dices ahora" ironizó.
"No quiero agotarte. Necesitamos entrenar todos los días para mejorar tu fuerza y resistencia. Y no podremos hacerlo si tienes los músculos demasiado doloridos para ejercitarlos." Dije y una sonrisa surcó mi cara sólo de saber que este no iba a ser el único día en que ibamos a mantener este contacto físico, sin contar lo que nos esperaba en medio de la misión en Francia.
"No, no creo que esté agotada" dijo sacudiendo a un lado su mano, como restándole importancia al tema de la exigencia física." pero sí es un momento de hacer un descanso."
"Bien, hay agua en la nevera de allí" dije señalando el sector de descanso con las sillas. Ella volteó a ver el lugar, y cuando volví a hablar volvió a mirarme " Yo voy a trabajar un poco con las pesas mientras tu descansas" dije y sin esperar respuesta emprendí el camino en dirección opuesta para hacer algo de musculación. No es que me interesara llamar su atención ni que creyera que me mostrara arrogante al exibirme como un macho, al ejercitarme mientras ella descansaba, es que estaba en mi naturaleza, después de mi entrenamiento en la Armada, las horas que hasta ahora habíamos hecho con ella eran como una entrada en calor para mi.
Camino a las pesas me quité la remera que ya estaba bastante sudada y la dejé a un lado mientras comenzaba con las series de pesas, evitando mirarla, sólo por el hecho de que ya era doloroso tenerla en el mismo lugar. No se como, pero había sido capaz de controlar mi cuerpo a pesar de los roces y los toque a lo largo de la mañana. Y ahora qe estaba solo, que ella estaba a suficiente distancia me permití repasar cada roce, cada caricia, cada sensación provocada por sus manos, su aroma. Mi cuerpo estaba sensibilizado, recordé mis manos paseando por sus caderas su peuqña cintura, mi cuerpo deslizado contra el suyo, y como en más de una ocasión nuestras piernas habían quedado enredadas, una mía entre las de ellas. Después de 15 minutos de trabajar brazos terminé más sudado que antes y con una fuerte erección, por haber dejado libres tantos pensamientos. Bájate amigo, todavía no es tiempo, me dije a mi mismo.
Cuando volvi mi cabeza hacia el lugar, ella yacía tumbada boca abajo con la cabeza apoyada en sus brazos y me pregunte si solo descansaba, si dormía, en que pensaba, quise saberlo todo de ella, y quise ser el único.
Ejercité otros quince minutos esta vez entrenando mis piernas, alternando entre saltos de cuerda y pesas mientras me permitia devorarla con la mirada. Grabando cada parte de su cuerpo, cada forma cada curva, cada mínimo detalle. Su pelo estaba atado aún y me imaginé como luciría suelto, nunca la había visto con el pelo sobre sus hombros. Su espalda subía y bajaba regularmentea causa de la respiración tranquila; bajé y me detuve un buen rato observando el pequeño valle que formaba su columna vertebral en la parte baja de su espalda, entre el fin de sus costillas y el comienzo de su trasero.
Continué deleitandome con sus firme trasero, no era grande ni pequeño, era perfecto para su anatomía y mantenía una excelente forma gracias a la constante atividad física que hacía. Más abajo sus piernas se notaban fibrosas por debajo del jogging que se le pegaba al cuerpo. Tendría que reconocer que decía la verdad cuando decía que esta chica tenía fibra, pensé.
Terminé y volví a colocarme a remera mientras caminaba hacia las colchonetas donde se encontraba Bella. Mi cerebro volvió a tomar el control de mi cuerpo a medida que acortaba las distancias.
"Es hora de volver al trabajo, angelito" dije en tono burlón, sabiendo ya que se irritaría con el apodo. Un sonrisa ancha volvió a mi rostro de solo pensar en su carita enfurecida. Llegando al pie de la colchoneta, ella se levanto y contesto sonriendo.
"Angelito, las pelotas".
Y si, mi horas sin ella iba a ser mucho más dolorosas que los seis años que pasaron desde el día que conocí.
Tal vez intente mantenerla un rato más cerca mío. Tal vez la invite a cenar, si eso sería genial. Pensé. Aunque eso es ir más allá. Descarta la idea Edward, sólo quiere entrenar y terminar la misión. Suspiré. Ella me miró.
Por dentro mío rogué que todo mi plan saliera a la perfección. Era ahora o nunca.
A PUNTO DE PARTIR, PERO NO ME OLVIDE!
Disfruteen!.. Gracias por los Reviews!
Las adoro!
SilviS*
