Antes de nada agradecer a todos los que pasan a leer este pequeño relato y les guste ^^

Disclaimer: Esta historia ha sido relatada sin ánimos de lucro, por lo que los derechos de autor de los personajes pertenecen a sus respectivos dueños, es decir, todo salvo lo nacido de mi imaginación.

Cualquier parecido de esta historia con alguna otra colgada en FanFiction o en cualquier otra web es mera casualidad. De ser así pido disculpas a los creadores de dichas historias que pueden comunciarse conmigo a través del msn puesto en mi perfil.

Summary: ¿Qué pasaría si de repente Akashiya Moka cae inconsciente y despierta en un lugar que conoce, pero que a la vez se le hace extraño? ¿Logrará volver a donde pertenece? Y lo más importante… ¿Logrará sobrevivir a los acosos de dos Dantes?


Aclaraciones

Narración.

- Diálogo.

- Susurro.

- "Pensamiento"

- FlashBack.

- [N/A: Nota de la autora/explicación].

Narrada desde el punto de vista primera persona: Moka.

Ambientada en el mundo de Devil May Cry.

Personajes principales: Dante (DMC3 y DMC4) y Akashiya Moka (R+V).

Espero lo disfruten ^^


¿Sueño o Realidad? ¿Acaso importa?

ºoºoº Prólogoºoºoº

Moka

Atrapada en una dimensión igual a la mía, pero distinta a la vez… No sé dónde estoy, no sé cómo salir ni cómo he llegado pero hay algo que desde luego no logro llegar a entender… ¡¿DESDE CUÁNDO SOY ACOSADA POR DOS DANTES? ¡Ya era bastante tener que aguantar a uno sólo como para que ahora me tirasen otro encima! Ciertamente, aquel lugar parecía un sitio para locos, dónde estaba o cómo estaba eran dos preguntas con unas respuestas algo complicadas, después de todo es difícil saber cómo estás cuando dos bombones sexys, albinos y de ojos azules te tienen atrapada el uno contra el otro.

- ¡BUENO YA ESTÁ BIEN! -no lo soportaba, así que a palo seco golpeé las cabezas de ambos con mis puños cerrados y les aparté de mi cuerpo, aprovechando su dolor para acercarme a la puerta de ese lugar con toda la intención de salir de aquella pesadilla.

Ejem... supongo que antes de seguir os estaréis preguntando cómo demonios ha empezado todo esto o porqué estoy en el Devil May Cry huyendo de esos dos cazademonios. La respuesta es algo larga, así que acomodaos y escuchad.

xXxFlashBackxXx

Era un día como otro cualquiera en esa ciudad, si es que el adjetivo "cualquiera" sirve para cuando Akashiya Moka parece haberse levantado con el pie izquierdo y con una estrella pesada descargando mala suerte sobre ella como si de un diluvio se tratase, y literalmente pues la lluvia, que normalmente encantaba a dicha mujer, ahora no hacía más que enturbiar su ánimo. Sí, esa Akashiya Moka soy yo, más o menos en realidad, se trata de mi yo humana: una joven de cabellos rosados y expresivos ojos verdes que corría en dirección a clases al haber frenado un poco la lluvia, pero con la mala suerte de no llevar paraguas, estar empapada, tener que apurarse para no llegar tarde y habiendo sido alguna que otra vez regada por los charcos que pisaba, incluso un conductor estuvo a punto de atropellarla logrando salpicarle por completo el uniforme de clases. Cuando por fin llegó a su destino la campana sonó, por lo que le tocó cambiarse de ropa como alma que lleva el Diablo y entrar a su aula, donde para variar todos la miraban incluso después de haberse sentado en una de las mesas más alejadas y al lado de la ventana. Tenía frío, la calefacción se había estropeado y con el pelo mojado y apena recogido en un moño éste seguía goteando hasta su nuca, humedeciendo su piel y sus ropas.

- "Odio los lunes" -fue el pensamiento que cruzó mi mente y la de mi yo humana. Hacía tiempo que podíamos comunicarnos a través del rosario sin que nadie se diera cuenta, por lo que cuando no dormía aprovechaba para soltar algún comentario de los míos o para que Moka intentase entablar conversación conmigo. A veces le seguía el tema y otras ni le contestaba, pero bueno, eso son cosas mías que no vienen al caso.

Ya se había esperado que su suerte no cambiase a lo largo de todo el día, tal y como pareció ocurrir en la clase de química cuando dos componentes explotaron delante de ella por culpa de un torpe compañero de clase, cuando en biología la rana que tenía que diseccionar de repente saltó demostrando que seguía viva, cuando el tejado de la piscina se rompió haciendo que la clase se anulara por la lluvia… y por un sinfín de cosas más que prefiero ni recordar. Cuando las clases terminaron la lluvia volvía a ser tal que apenas se podía vislumbrar nada más allá de los tres o cuatro metros por delante de la nariz de cada uno, y cómo no, la pelirrosa sin paraguas y nadie que se ofreciera a dejarle uno pues cada una de las yokai que podían considerarse amigas estaban quién sabe dónde y Tsukune… digamos que se merecía un descanso después de tanta sangre que mi parte humana le arrebataba a diario porque sí, aún conociendo al ya nombrado Dante seguía asistiendo a la escuela de monstruos... Ya en otra ocasión quizá explique mi curioso encuentro con el hijo de Sparda, no es algo que interese por ahora.

Volviendo al relato, la pelirrosa sin más remedio suspiró y echó a correr hasta guarecerse -empapada de cabeza a pies por segunda vez en el día- debajo del toldo de lo que parecía una tienda de antigüedades. No le prestó atención, algo más se había encargado de acaparar ésta pues delante de nosotras una figura negra se alzaba. Estaba al otro lado de la calle pero desperté, no por percibir una fuerte energía de parte de tal misterioso ser encapuchado (vete tú a saber quién en el siglo XXI usa capa), sino precisamente por no notar absolutamente nada y tener la extraña certeza de que era un ser real. El ojo del rosario se iluminó, dejándome ver la figura de aquel varón justo antes de que unos ojos dorados se posaran en los nuestros, tanto los verdes de mi yo humana como en el mío del rosario, haciéndonos caer inconscientes.

xXxFin FlashbackxXx

Eso es todo lo que recuerdo de aquel suceso. Después simplemente desperté con mi verdadera forma sobre un sofá de color amarronado, viendo a mi alrededor el Devil May Cry. En ese momento suspiré con calma al saber que estaba en un sitio conocido, pero en el mismo momento en que la figura de un albino más adulto de lo que yo recordaba salió del baño con solo un pantalón desabrochado -muy ajustado por cierto- y una toalla tras el cuello me levanté de un salto. El varón sólo rió por lo bajo con una sonrisita socarrona que se me hacía demasiado conocida, pero ni tiempo tuve para decir una palabra pues la puerta principal se abrió, haciéndome voltear levemente y viendo allí a otro albino, pero a este sí le recordaba. Era Dante -el cazademonios hijo de Sparda y Eva- en su joven apariencia de apenas los veinte, es decir, el mismo Dante con el que yo había trabajado en alguna ocasión. Sin embargo no pude decir nada, otra vez, pues ambos actuaron como si no me conocieran, y algo en mí me dijo que ciertamente ni siquiera yo les había visto y bueno… Al parecer una cosa llevó a la otra y mi enojo y confusión acabó por hacer que ambos se pegaran a mí hasta que les golpeé y, en el mismo sitio donde antes quedé, sigo parada teniendo mi mano sobre la manilla de la puerta dispuesta a salir corriendo de allí antes de que una nueva voz a mis espaldas hablase.

- Yo de ti no lo haría -por favor… ¿Qué no podían quedarse callados y dejarme en paz? Cuando me giré con cara de pocos amigos me sorprendí al ver sobre el escritorio, o mejor dicho apoyada en éste a una mujer de cierta edad, aún joven, de cabellos castaños o negros cortos, ropas blancas que dejaban poco a la imaginación, lentes de sol cubriendo sus ojos y un bazooka a su espalda.

- ¿Disculpa? -pregunté con curiosidad, enojo, impaciencia y varias cosas más en mi tono de voz que, sobre todo, sonaba frustrado y desconfiado. La conocía, o al menos eso me pareció porque por la cicatriz que cruzaba su nariz, el tono de su voz y el arma, juraría que era Lady o una pariente muy cercana.

- Que yo de ti no lo haría… -volvió a decir antes de que, viendo que sería inútil seguir preguntando, me girara dispuesta a salir de allí aunque me arrepentí casi antes de abrir la puerta. Yo no era mujer que hacía las cosas sin pensar y mucho menos obviar consejos o advertencias que no tenía claro que fueran mentira, pero esa vez lo hice. El enfado era demasiado como para hacer algo racional y en cuanto vi afuera, sin recordar siquiera si había visto algo, sentí como volvía a desmayarme aunque a diferencia de la primera, esta vez no sentí el suelo. Quizá no llegué a chocar contra él…

ºoºoº Fin del Prólogo ºoºoº


Aquí el fin del prólogo, no sé si me quedó muy corto y muy raro pero bueno, ustedes decidirán si merece o no review aunque espero que sí xD

Bueno, nos vemos en otros fics o lugares.

Kisus~