EPONA'S SONG
5.- La canción del Sheikah
Link y Navi partieron temprano, llevando mucha agua y comida para internarse en el desierto. Tuve que quedarme con las gerudo. Pasaron dos días, tres, cuatro…Mi preocupación iba en aumento. Pero una semana después de su partida, una centinela gritó:
¬ ¡La Srta. Nabooru viene…el chico y el hada vienen con ella!
Al instante salieron cinco caballos con sus jinetes para alcanzar a los recién llegados. Yo estaba atada, pero no me importó, mordí mi cuerda y los seguí. Fui la primera en alcanzar a Link, Nabooru y Navi.
¬ ¡Epona!- gritó Link, aunque lucía algo desmejorado.- ¡Hola bonita!…¿Me extrañaste?
¬ ¿Bromeas?…¡Me volvía loca por tu regreso!- y sin poder evitarlo le di un lengüetazo en el cabello, con lo que le quedó erizado hacia arriba.
¬ Lindo peinado…- exclamó Navi, aunque sonaba preocupada.
¬ ¡Señorita Nabooru!- le dijeron su subordinadas.- ¡Que bueno que se encuentra usted bien!
¬ Todo fue gracias al chico!- dijo Naboo.- El desierto ha vuelto a estar como antes y todo está en calma.
¬ ¿Y DE QUE SIRVE?- gritó Navi, saliendo de sus casillas.- ¿DE QUE RAYOS SIRVE, SI NO HABÍA SABIO, NI OBTUVIMOS MEDALLÓN, NI NADA?…¡NO TENEMOS NINGUNA PISTA PARA SEGUIR!
¬ …Bueno…eso es cierto…- dijo Link, algo frustrado.- …Y ni pista de Zelda…
Bajé la cabeza…¿Ahora, cómo se supone que Link vencerá a Ganondorf?
¬ Chicas, lo lamento, pero no tenemos tiempo.- dijo Nabooru enérgicamente- ¡Preparen algo de comer y agua caliente para un baño, que el héroe y yo debemos irnos!
Navi revoloteó hacia ella.
¬…¿Vienes con nosotros?- le preguntó.
¬ Tengo que hacerlo…Ganondorf es, o era, nuestro líder, sé que no lo haré entrar en razón pero en algo podré ayudar.
¬…Gracias, Nabooru…- dijo Link desde el fondo de su corazón.
Caminamos hasta llegar a la fortaleza. Aproveché unos segundos que Naboo se retrasó y me le acerqué al oído…
¬ …Nabooru…¿Qué sucedió?- le pregunté. Ella me miró de reojo.
¬ …Bueno, cientos de cosas…
¬…qué sucedió con el escudo de espejo que dijiste?
Con la mirada, la Gerudo señaló el nuevo escudo de Link, el cual yo no había notado. Alcancé a mi jinete, y me reflejé en el Escudo Espejo, pero no tenía nada de diferente en mi otro yo…Sentí mis esperanzas decaer.
No tardamos en partir hacia el Castillo de Hyrule. A pesar de que íbamos apresurados, el trayecto se hizo tedioso. Había algo más en el ambiente que hacía que incluso Navi estuviera silenciosa.
Pero nada se comparaba a la sensación de pesadez que me transmitía Link. El chico venía más que serio, molesto, tal vez triste. Me hubiera gustado preguntarle qué tenía, porque yo sabía que no era solo por el no haber encontrado al Sabio del Templo del Espíritu.
¬ Debemos parar un momento…- dijo Nabooru deteniendo su caballo junto a un arroyo.- …Los caballos están cansados.
¬ Yo no estoy cansada.- le dije, pero la gerudo sólo me hizo una mueca.
¬ Está bien.- dijo Link acercándose a ella.
Me acerqué a beber agua junto al caballo de Naboo, el cual era bastante callado.
¬ …¿Tu te sientes cansado?- le pregunté.
¬ No.
¬ …Yo tampoco…Para mí que son ellos los que están cansados.
¬ Tal vez.
¬ …¿Crees que nos quieran llevar con ellos más lejos.?
¬ No se.
¬…Cielos, siempre eres así de elocuente?- dije alejándome con fastidio.
¬ No lo sé…pero supongo que si soy más maduro que tú.
¬ Bueno, es más de lo que has dicho en todo el trayecto. No recuerdo tu nombre…
¬ No te lo he dicho.
¬ Esperaba que lo hicieras por cortesía…
¬ Soy Darking.
¬ Bien, yo me llamo Epona.
Dicho esto, Darking fue a tomar agua más lejos. A pesar de su comportamiento, creo que no es algo personal en mi contra…
Link y Nabooru llenaban sus cantimploras con agua y comían unos bocadillos sin decir una palabra. Navi revoloteaba con calma sobre la cabeza de Link, haciendo que el chico pareciera un niño de kokiri.
¬ Parece que estoy viendo una pintura vieja…- comenté, aburrida por la actitud de todos.- Navi, que sucede? Siempre eres la que está apurándonos, qué pasa ahora? Me perdí de algo importante?
Mi amiga permaneció en silencio, revoloteando como si no me hubiese escuchado. Nabooru, en cambio, volteó a verme.
¬ ¿por qué tanta prisa, Epona?- me dijo.- …No eres tú la que salvará a Hyrule…
Acto seguido ella metió la mano en su morral para sacar otro bocadillo. Segundos después soltó un grito de espanto…
¬ ¡WAAAAAAAAAAAAAAA!
¬ ¿qué pasa?- preguntó Link.
¬…¡HAY ALGO DENTRO DEL MORRAL!
Link sacó la espada, y con ella acercó lentamente el morral hacia si mismo, procurando no tirar lo que se movía adentro…Abrió el bolso con cuidado, y…
¬ ¡Vaya!….- dijo Nabooru Aliviada.- …¡Una ardilla!
¬ ¡Yo te conozco!- dijo Link mirando al roedor.- …Epona y yo lo encontramos hace unos días cerca de aquí…parece que se mudó acá porque hay más árboles.
El roedor trepó con agilidad sobre Link, le tiró el sombrero, mordisqueó una correa y se le metió en la túnica.
¬ ¡Eyyy, basta, jajajaja!- gritaba el hylian intentando quitarse al animal, en vano.- ¡Me haces cosquillas!
¬ ¡No te muevas Link!- le dijo Nabooru…sacando una daga.- …Yo me haré cargo…
¬ ¡NOOOOOOO!- gritó Link tomando a la ardilla y protegiéndola contra su regazo.- ¡No quiere hacernos daño!
¬ Uff, hombres…Bueno, mejor deja ya ese animal y sigamos hacia el castillo, ya no queda lejos.
¬ ¡Claro!…Anda, amiguito, vete ya que tenemos que matar a Ganondorf…
Link dejó al roedor e el suelo y le hizo señas para que se fuera, pero éste no obedeció. Me acerqué para ver si mi tamaño lo intimidaba, pero ni siquiera eso funcionó. Relinché ruidosamente, cosa que aparentemente funcionó, porque el animalito se metió al morral de mi amo…
¬ No piensas llevártelo, verdad?- dijo Navi inquisitoriamente.
¬ Claro que no, esta vez si será demasiado peligroso…- toma el morral y lo sacude.- ¡Sal de ahí, pequeño, anda!
Del morral cayó algo que no era la ardilla…Era algo así como una lupa morada, con un cristal que asemejaba un ojo, el mismo de la tribu Sheikah.
¬…¿Qué es esto…?- preguntó la gerudo con interés.- …Me recuerda algo…
¬ Es una Lente de la Verdad…- respondió Link tomando el objeto- La encontré en Kakariko. Revela algunas cosas que no podemos ver a simple vista…
¬ …¿Puedo verla más de cerca?…
Nabooru tomó la lente y la examinó un poco. Luego miró a Link a través de ella…
¬…¡Cielos!
¬ …¿Qué?
La chica se acercó más a Link. Me puse alerta…
¬…Link…tienes…
¬…¿qué tengo o.o?
¬…Un halo dorado te rodea…Te ves…muy grande…
¬ ¿En serio?- dijo Link, aunque con más curiosidad que orgullo.- …¿Puedo ver?
¬ Espera.- Luego volteó a ver a Navi.- ….Nada diferente…
¬ ¡Gracias! Ahora, serias tan amable de devolverle eso a Link?Tenemos que irnos ya!- exclamó el hada, impaciente como siempre.
¬ …Y ahora…
Me miró…Su respiración se detuvo por unos segundos. Nadie se movió. No había ni un sonido. Agucé mis sentidos, esperando algo que indicara que el tiempo seguía corriendo…No hizo falta mucho para que una lágrima se asomara en los ojos de Nabooru, y lentamente resbalara por su mejilla, indicando así que el tiempo tenía una continuidad…
¬….No puede ser…- exclamó lentamente….- …Epona…
¬ …¿Estás bien, Nabooru?.- Link la tomó por los hombros al ver que flaqueaba un poco.- …Espera, siéntate un momento, te sientes bien?
¬ ¿Qué viste, Nabooru?- le pregunté algo inquieta. Navi revoloteó frente a mi como para detenerme.
¬ ¡Espera Epona! No te acerques, siento mucha energía en este lugar!
¬ Link…- respondió por fin Nabooru.- …Ella…
¬ ¿Qué viste?
¬…Velo por ti mismo…- dijo extendiéndole la Lente de la Verdad
No se lo tuvieron que decir dos veces. Link miró rápidamente a través de la lente, pero su cara no cambió en absoluto.
¬…No veo nada diferente, Nabooru…¡Nabooru!- la chica se desvaneció, y Link tuvo que tomarla en brazos.- …¡¿qué tienes, te sientes bien?
¬ ¡Link, déjala!- le gritó Navi.- …¡Te digo que hay mucha energía, puede ser peligroso!
Justamente decía eso cuando el chico fue lanzado hacia atrás por una onda de energía. Nabooru flotaba unos centímetros del suelo. Me preocupé por Link, y en cuanto sentí una mayor explosión de energía, me lancé hacia él…
En un segundo, todo se volvió oscuro…una fuerte energía me jalaba hacia alguna parte. Pero algo me detuvo…o alguien. Sentí que regresaba a la normalidad, así que abrí los ojos…Darking estaba frente a mí, y me empujaba con su enorme cuerpo hacia atrás de donde estaba Link…
¬ …¿Qué pasó?- pregunté algo perpleja, todo se veía tan normal de un momento a otro…Pero Darking no me dejaba ver a los chicos, me alejaba cada vez más del sitio sin darme explicación…
¬ …Será mejor que no te acerques.- me dijo el caballo secamente.- …No debes ver eso.
¬ ¡¿Por qué?…¿Qué les paso a los chicos?
La ardilla se me acercó corriendo y trepó ágilmente por mi pie hasta llegar a mi crin. Tiró de mis cabellos como si intentara guiarme al sitio donde estaban Link y Nabooru.
¬ ¡Que no!- gritó Darking deteniéndome plantándose frente a mí.- …Escucha Epona, no debes intervenir…
Hice como que me iba a dar la vuelta, con lo que distraje al caballo. En su descuido, me escabullí por un lado y corrí…
Nabooru no estaba, ni Navi…Solo estaba Link, tirado en el suelo, con la mirada perdida. Sentí mucho miedo surgiendo lentamente en mi pecho…me acerqué con cautela, esperando a que se levantara en cualquier momento, pero no lo hizo. Lo removí un poco con el hocico, y algo más desesperada cuando no reaccionó ni con eso. Con paciencia, Darking se acercó a mi e intentó consolarme con voz más dulce.
¬ Tranquila…estará bien…
¬…Pero…¡no se mueve!…
¬ Sólo está inconsciente, despertará cuando tenga que hacerlo. Recuéstate junto a él, para que le des calor.
Sin chistar obedecí. Darking se quedó de pie junto a nosotros, vigilando para todas partes. La ardilla sobre mi lomo bajó y se acurrucó en el pecho de Link.
¬ Sabía que esto pasaría…- dijo Darking sin dejar de vigilar.
¬…¿Qué pasó?
¬ …Siempre he sentido que Nabooru tiene mucha energía. Y tampoco ella es lo que aparenta.
¬…¿Tú también hablabas con ella?
¬ No, siempre lo evité. Sabía que ella tenía un don, y quería cuidarla, pero no pude evitar que este momento llegara…
¬ Pues te oyes muy tranquilo, no parece preocuparte mucho.
¬ Era su destino…
¬ Ya estoy cansada de oir hablar del "destino"…todo mundo le echa la culpa, "es tu destino vivir en este rancho", "es tu destino acompañar al héroe"…"es tu destino salvar al mundo"…- me recosté con cuidado sobre Link.-…Y ni siquiera sabemos si era cierto…
¬…Creo que tienes razón. Yo tampoco creo mucho en el destino. Pensé que te consolaría, todo mundo se siente más aliviado cuando le dices eso…
¬…¿Entonces, sabes dónde está Nabooru?
¬ Creo saberlo…mi gente hablaba de un lugar sagrado donde nadie podía estar, salvo aquellos guardianes con la esencia de las diosas.
¬…¿tu gente?…
¬ …No recuerdo muchas cosas, sólo algunas enseñanzas…¿Qué, acaso tu no has tenido otra vida?
Ya no sabía si aquello me deprimía o me sorprendía…
¬…Pues si, creo que tuve otra vida…- respondí con nostalgia.- …Pero desde que lo platiqué con Navi, creo que no quiero saber quién fui.
¬ No es tan malo.- Darking se recostó frente a nosotros.- Bueno, en realidad no sé exactamente quién fui, pero hace años que dejé de martirizarme por ello. Es mejor intentar aprender de los errores que cometiste en el pasado, y no repetirlos en esta vida.
¬ …¿Y según tú, qué fuiste?
Al parecer complacido, Darking miró hacia el horizonte, como recordando detalles sobre su vida pasada.
¬ Es una muy larga historia, no creo que te interese por ahora.
¬ Si no quieres hablar de ello, lo entiendo…
¬ No eso eso…pero pensé que te interesaría más saber sobre qué le pasó a tu jinete.
¬ Claro que me importa, pero si tu dices que está bien, creo que confío en ti.
¬ Él debe estar en aquel lugar sagrado…Después de todo, sé que Nabooru es una de las que puede abrir la entrada a ese sitio.
Miré a Link, quien a pesar de estar perdido en quién sabe donde, lucía sereno…terminé por tranquilizarme.
¬…Darking, ¿entonces me contarás quién fuiste?
¬…Formé parte de una raza guerrera, al parecer encargada de la Familia Real, y no se si estoy en lo correcto, pero creo que mi cuerpo murió durante un asalto al castillo
¬…No es que no crea lo que me dices…pero no suenas muy, ¿Cómo decirlo?…Sincero…
¬…Lo sé…he aprendido a controlar los sentimientos.
Espera…¿Un asalto al Castillo de Hyrule?…Mi corazón palpitó, yo también tenía recuerdos de una batalla en la que escapé con el que pienso era mi hijo…¿Qué posibilidad tenía de que fuera la misma batalla?
¬…¿Recuerdas detalles de aquella batalla?- pregunté.
¬ Algunos…A veces me gusta recordarlos, siento como si estuviese revisando un diario de mis antepasados. Y si supiera escribir, haría una historia y me haría rico XD.
¬ Darking, por favor, cuéntame qué pasó en tu otra vida…
Ansiosa como estaba, no me percaté de que alguien se acercaba a nosotros…hasta que sus gritos me devolvieron a la realidad…
¬ ¡EPONAAAAA!
¬ ¡WAAAAAAAAAA!…¡NAVI!
La aludida, llegada de quien sabe donde, revoloteó alrededor de Link.
¬ Ya debería estar despierto…
¬ ¿Qué le pasó a Link, Navi…y donde estabas?
¬ Descuida, no es nada grave…- ahí, Link dio un respingo.- ¡Está despertando!
Efectivamente, mi amo se movía. Se acostumbró a la luz rápidamente y se levantó de un salto, tirando a la ardilla que estaba sobre él.
¬ ¡Nabooru…!
¬ ¡Calma, Link!- lo tranquilizó el hada.- …Ella se fue…
¬ ¿Qué le pasó?- pregunté, alarmada.
Link estaba a punto de decir algo más, pero se detuvo en seco…en su mano había un medallón de color bronce, con el símbolo del Templo del Espíritu…La examinó con nostalgia…
¬…Así que se fue…
¬ Debo confesar que me hace sentir un poco mejor.- dijo Navi.- …No fue en vano la búsqueda…
Ante mi incertidumbre, Darking se me acercó para decirme algo.
¬ Lo sabía…
¬ Tu ama desapareció, ¿Y lo dices tan campante?
¬ Ella es uno de los Sabios. El Sabio del Espíritu, si no me equivoco.
¬ ¿Y tú cómo lo sabes?
¬…Intuición, supongo…
¬ Link…- siguió Navi.- …No te deprimas por favor…Esto es algo bueno! Ya tenemos todos los medallones…Podemos ir con más seguridad al Castillo de Hyrule.
¬ Querrás decir "El Castillo de Ganondorf"…Ese maldito…
¬ Vamos Link, ¿Te sientes mejor?…Entonces sube en Epona y vayamos al castillo cuanto antes. Puede que sepamos algo de la Princesa Zelda…
¬ …No podemos dejar aquí al caballo de Nabooru…- se compadeció el chico.
¬…No pensarás regresarlo a Gerudo, ¿Verdad?…¡Estamos ya muy lejos, además seguro él sabe regresar solo!
¬ Navi, no me perdonaría nunca si algo le pasara al caballo de Naboo. Debe de haber algo que podamos hacer…
¬ ¡Lo tengo!- sugerí.- ¡Podemos ir al Rancho Lon-Lon, dejarlo y de paso saludar a Malon!
¬…MMmmmm…- el hada lo meditó un poco- …Podría ser…¿Y si lo llevamos al Rancho, Link?
¬…Pues no está muy cerca, pero está más lejos el desierto…¡De acuerdo! Pero pongámonos en marcha ya.
Link se encargó de atar a Darking a mi correa para que no fuera a correr en otra dirección, y partimos de inmediato.
Por más que quería, no podía voltear a ver a Link, pues en cuanto lo intentaba él halaba de mis riendas para mantener mi vista al frente…me sentí un poco mal por ello, sentía como si en ese momento no fuera más que un medio de transporte para él, pero bueno, supongo que no puedo esperar más siendo una yegua…Darking andaba a paso apresurado, pero muy tranquilo.
¬ Sigo preguntándome cómo es que puedes estar tan calmado después de lo que le sucedió a Nabooru.- le dije.
¬ Descuida Epona, seguro ella está mejor que nosotros. Dime, ¿Tú conoces ese tal rancho?
¬ ¡Claro que si! Es ahí donde me crié…Espero que todo esté bien.
¬ A últimas fechas ya nada lo está…Pero tengo la esperanza de que tu jinete nos traiga la paz.
¬ ¡vamos Link!- interrumpió la escandalosa de Navi.- …Hasta a mi me deprime verte con una cara tan larga, ¿Quieres hablar de esto?
¬…Navi, ¿A cuántas personas debemos perder antes de llegar a Ganondorf?
¬ Entiende Link, no perdimos a Nabooru…ella pasó al estado divino que le correspondía. Y si eso pasó es porque confiaba en ti. Todos los sabios confían en ti…- (y tras una pausa, agregó)- …La Princesa Zelda confía en ti.
El chico soltó una sonrisa sarcástica, y haciendo como que ignoraba a Navi se acercó a mi oreja.
¬ Epona, ¿Acaso tú confías en mí…un niño mocoso recién salido del bosque, que no sabe nada del mundo, cuya madre lo abandonó a los pies de un árbol para ver quién se encargaba de él?
¬ Pues vaya que suena dramático…- exclamó Darking a nadie en especial.
Veloz como sólo el pensamiento puede serlo, un nuevo recuerdo pasó por mi cabeza…
Mi visión borrosa…el frío creciente…todo estaba húmedo…y frente a mí, el bebé que ocupa mis pensamientos…apenas tuve fuerzas para articular unas palabras…
"¬…¿Y yo?..- dije casi sin aliento…
¬ Te liberarás de tu sufrimiento…- me dijo una voz grave y profunda.- …Eres buena madre, has dado tu vida para salvar la de tu hijo, y las Diosas no pasarán eso por alto…Este niño hylian está destinado a grandes cosas. Encontrará su destino cuando sea el momento. Mientras, lo cobijaré con mis ramas y los niños del bosque cuidarán de él como un hermano más."
¬…¿Te sientes bien, Epona?
¬…Eh…si…lo lamento, Darking…Me afecta un poco ver a Link tan deprimido.
¬ ¡Epona no tiene la culpa de nada, Link, déjala en paz!- lo regañaba Navi.
Pero aquel sentimiento que anidaba en mi pecho, aquella depresión terrible, aquella tristeza, aquella falta de aliento…todo me estaba carcomiendo las fuerzas. De pronto no me sentí capaz de seguir, y me hubiera detenido de no ser porque Darking me habló.
¬ …No te hablé sobre lo que me preguntaste, Epona…
Lentamente recuperé los ánimos…Quizá el relato de Darking pueda darme algunas pistas sobre mi pasado.
¬…Te escucho…
¬ Pues verás…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&Flash back (Narrado por Darking)&&&&&&&&&&&&&&&&&
¬ ¡Realmente no esperaba que esto sucediera!- dije montando en mi caballo.- Vaya momento para que el ejército real haya salido de misión…¡Oye tú!- (le grité a un muchacho que pasaba a toda prisa con un saco de naranjas).- Tú sabes donde vivo, verdad?
¬…Ehhh…¡Si, señor!
¬ ¡Dile a mi madre que salga de la ciudadela lo antes posible, que se lleve al bebé en la carreta…y de paso a toda tu familia! Un centinela avistó una gran horda de monstruos que vienen directo hacia acá!
Sin que se lo tuvieran que decir dos veces el chico salió corriendo. No me dio mucha confianza, pero no tenía elección mas que dejar en sus manos un mensaje tan importante.
Los demás Guardias Reales, mis compañeros, pasaban a toda velocidad en sus monturas rumbo al patio central del Castillo de Hyrule, donde nos habían convocado. El Ejército no tenía mucho tiempo de haber salido a combatir un altercado en el territorio Gerudo, hacía unos tres días, pero en ese momento sospeché que tal altercado pudo haber sido más que una mera provocación…una distracción para que todos los monstruos y algunos de nuestra especie que han sido corrompidos planearan un asalto al Castillo. Menos mal que nosotros siempre estamos aquí para casos como este…
¬ ¡Ey!- me llamó un compañero que llegaba al mismo tiempo que yo.- ¿Estás preparado?
¬ Siempre lo estoy…
¬…¿Sabes si le han avisado ya a la gente que está en el castillo?
¬ No lo había pensado…- dije mirando con preocupación hacia la torre principal del castillo, donde yo suponía se encontraba ella…
Sin darnos tiempo a pensar algo más, o siquiera recibir órdenes, un grito de dolor nos alertó a todos. Provenía del castillo, cosa desconcertante, pues el lugar estaba lleno de guardias, y las puertas siempre estaban resguardadas…
La puerta principal del castillo se abrió, y un soldado salió corriendo hacia donde estábamos nosotros.
¬ ¡HAN ENTRADO!.- gritó antes de llegar.- ¡NO SÉ CÓMO…PERO ESTAN EN EL CASTILLO?
¬ ¿Cómo?- gritó nuestro comandante.- ¡El centinela dijo haberlos visto a millas de aquí!
¬ ¡Eso no importa, señor!- le dije bajando de mi caballo.- ¡Tenemos que defender a la Familia Real!
No quise admitirlo, pero en ese momento sentí miedo…Miré a la torre nuevamente, y pensé que ella estaría en ese lugar, cuidando de la Reina y la Princesa…sé que sabe defenderse sola, pero eso no me hace temer menos por su seguridad.
¬ ¡Vamos, no titubees!- me dijo mi amigo, aquel que me había llamado recién llegamos. Me dio un empujón y desenfundó su espada.
Entramos apresuradamente al castillo, desperdigándonos aparentemente en desorden. Ví un par de guardias heridos escalones arriba, y gritos de terror de las mucamas en cuartos contiguos. Exterminé unos cuantos goblins en el camino, hasta llegar a la sala del trono. Nada parecía alterado ahí. Entré con cautela…
¬…¿Su Majestad?- dije, advirtiendo la presencia del Rey sentado en su trono y con su espada en manos.
¬…Aquí no ha pasado nada, guerrero. Vuelve al pueblo.
¬…Pero señor, hay enemigos en el castillo…
¬…¿acaso no te has dado cuenta?- dijo él con enojo.- ¡Los enemigos que están aquí son muy pocos, y sin embargo todos los guardias reales están en el castillo!…¿quién defiende la ciudadela?
Sentí los vellos de mi nuca erizándose. Nuevamente, nos habían puesto una distracción.
¬…Volveremos al pueblo enseguida, su Majestad.- dije sin más remedio. A los míos no se nos permite desobedecer ninguna orden proveniente de un miembro de la familia real.
Salí y llegué rápidamente al vestíbulo. Muchos de mis compañeros estaban ahí en espera de algún peligro, a sabiendas de que este no vendría…Mi amigo, cuyo nombre no puedo recordar, me miró con ansiedad.
¬…¿Hay más monstruos allá arriba…?- me preguntó.
¬ No…Y el Rey ordena que volvamos al pueblo. Esto es sólo una distracción.
¬ …Tal vez tenga razón…
¬ ¡Miren!- dijo otro hombre señalando una columna inusual de humo a lo lejos.- …¡Es en el mercado!
¬ ¡Volvamos, señores!
Bajé y me uní a ellos…pero mi conciencia me decía que no debía irme, y siendo sincero, no es porque tema por la seguridad de la familia real…
¬ ¡Oye…!- dije dándole alcance a mi amigo, procurando que nadie nos escuchara.- …Espera, no podemos irnos aún…
¬ ¿Por qué no?
¬…No puedo…¡No puedo irme, tengo que asegurarme de que ella está bien…!
Él me miró a los ojos como si comprendiera lo que yo sentía. Calmadamente me dio unas palmaditas en el hombro, y con voz firme me dijo…
¬….Tienes que confiar en ella. Todos tenemos a alguien a quien deseamos proteger…Pero créeme, las doncellas de este castillo pelean mejor que nosotros, no tienes por qué preocuparte. Confía en ella…yo confío en mi doncella.
Este tipo siempre tenía frases así, me transmitía su seguridad y me invitaba a seguir adelante. Seguramente por eso éramos amigos desde hace tanto tiempo.
¬…Bien, vayamos al pueblo…- dije.- …Mi madre seguramente necesitará más ayuda.
Mi amigo frunció el ceño.
¬…¿Y el bebé?
¬ Está con mi madre.
Una gran explosión desvió sus sentidos unos segundos. Ambos soldados miraron hacia el lugar que retumbó.
¬ ¡La muralla!
¬ …Ya están aquí…- dije con temor…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&(intermedio)&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
¬ Llegamos!- dijo Navi ruidosamente.- …Todo luce muy tranquilo…
¬ ¿Qué te parece?- dijo Link, al parecer dirigiéndose a Darking.- Sólo esperemos que todo esté mejor ahora…
Entramos al rancho Lon-lon. Los establos que estaban cerca de la entrada estaban abiertos. Link caminó despacio hacia allá. Alguien se asomó por la puerta, viendo con sorpresa a los recién llegados
¬…¿Link?…
¬…¿Malon?
¬…¡LIIIIIIIIIIINK!- gritó la chica dejando el cubo de leche en el suelo, y corriendo hacia donde estaba mi jinete.- ¡LINK, HAN VUELTO!…¡EPONA!
Caminé animosamente, olvidándome por un momento de que Darking estaba atado a mí, y dejé que Malon me abrazara cariñosamente, me alegré mucho de que estuviera bien.
¬…Veo que todo está mejor, verdad?- dijo Link echando un vistazo alrededor
¬ Bueno…no todo…- dijo la chica señalando hacia adentro del establo.- …Mi padre sigue durmiendo todo lo que puede ¬¬.
Talon.- …
¬ ¿Qué sucedió con Ingo?
¬ No lo sé, de repente volvió a ser como antes…sospecho que estaba siendo controlado por algo. Pero dime Link, ¿qué los trae por aquí?
¬ Ejem, quisiera pedirte un favor…- el chico señaló a Darking.- …Es el caballo de una amiga, pero ella ya no puede hacerse cargo de él…¿Podrías cuidarlo?
¬ ¡Pobrecito!- dijo Malon con compasión, acercándose al caballo de Nabooru.- Han venido al lugar correcto, ¡Claro que puede quedarse!
¬ ¡Muchas gracias, Malon!
¬ A decir verdad…todos deberían de quedarse…- dijo la chica con un tono de voz muy dulce.
¬ Lo sentimos…- interrumpió Navi poniéndose entre Malon y Link.- …Pero tenemos un viaje que hacer, vamos al castillo de Hyrule y no podemos perder mas tiempo, ¿Verdad Link?…¡LINK!
¬ ¿Qué hay de comer, Malon?- dijo el chico que ya estaba entrando a la casa de su anfitriona.
¬ ¡LINK, MALCRIADO, VUELVE ACÁ, DEBEMOS IR AL CASTILLO LO ANTES POSIBLE!
En ese momento caí en la cuenta de que todo estaba retomando un atisbo de normalidad. Miré hacia el corral, donde mis amigos estaban siendo llevados a sus establos antes de que el sol se ocultara. Cuando terminó su labor, el Sr. Ingo se acercó a nosotros, y desde la ventana Malon le dijo que nos llevara al establo.
¬ Muy pintoresco el lugar, Epona…seguro me la pasaré bien aquí.
¬ Te gustará, estoy segura…- miré hacia la casa.- …Creo que Link no va a salir pronto, verdad? Me gustaría pasar la noche aquí…
De la ventana salió Navi y nos dio alcance.
¬ Rayos…- dijo con su habitual tono de queja.- …Malon se dispone a preparar un banquete, creo que esto llevará tiempo.
¬ Deberíamos pasar la noche aquí, Navi.
¬ Dudo que Link lo quisiera de otra forma…Supongo que tener el Medallón del Espíritu lo calmó un poco.
¬ No pienso lo mismo…- dijo Darking.- …Tal vez sólo quiere una noche más en compañía de alguien de su especie…Ni él está seguro del destino que le espera en ese castillo.
¬ ¡Ey, no insinúes nada!- gritó Navi rebotando contra la cabeza del caballo. Ingo dio la vuelta con un sobresalto.
¬ ¿Ehh?…¿Se encuentra bien, señorita hada?
¬ ¡PERFECTA!…Oh, lo siento, Sr. Ingo…Dígame, ¿Cómo se siente?
¬ Muy bien, gracias por preguntar…no se que pasó, pero siento como si hubiera pasado mucho tiempo dormido y no se por qué, pero a parte de eso, creo que estoy bien.
Navi revoloteó junto a Ingo para seguir charlando con él, aunque yo sabía que tanto interés era para obtener pistas sobre las formas de control que usa Ganondorf.
Ingo nos metió al corral, separados de los demás caballos, en los espacios reservados para aquellos que venían de visita. Aún así, varios de mis amigos me reconocieron.
¬ ¡Epona!- me llamó uno de ellos.- ¡Vaya, qué bueno que volviste!
¬ ¿Epona volvió?- dijo alguien mas.- …¡Es cierto, bienvenida!
¬ Hola chicos! Siento decepcionarlos, pero no vengo a quedarme…Aunque me alegra mucho verlos.
¬ Las cosas no han sido las mismas sin ti, pero que bueno que estés bien.
¬…Así que tu jinete por fin se aburrió de ti…- dijo una voz odiosa que no hacía falta que me recordaran…la yegua negra.- …No pasó demasiado tiempo desde que te fuiste…¿Quién es tu amigo?
¬ Soy Darking.- respondió él al notar que yo no tenía intensiones de presentarlo..- Encantado de conocerlos.
¬ ¡Basta, basta!- gritó Ingo al ver el escándalo que se había formado.- ¡Tranquilos en un momento les traeré más forraje!…Señorita Hada, podría quedarse aquí por favor?
¬ Claro, yo los cuidaré y los pondré en su lugar XD.
¬ ¿y bien, qué hacen aquí?- preguntó la yegua negra con inusual amabilidad, seguramente coqueteando con Darking.
¬ Me quedaré un tiempo en este lugar, si no les molesta.
¬ ¿Vienes del desierto, ehh?- dijo ella notando algunas marcas hechas por Nabooru en su caballo.- Debe ser fascinante…
¬ Pues no…mucho calor y poca acción. Epona también lo sabe, ¿Verdad?
Navi se acercó hacia mí y se quedó revoloteando a mi alrededor.
¬ Talon e Ingo ya entraron a comer también. Ya casi se pone el sol…definitivamente nos quedaremos esta noche -.-U
¬ Es lo mejor por ahora, Navi…- le dije.- …Darking me está narrando una historia muy interesante, y espero que la termine esta noche.
¬ ¿historia? ¡Me encantan las historias! ¿Puedo quedarme a escuchar?
¬ ¡Claro! Faltaba más…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&(sigue flash back)&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
De un momento a otro la ciudadela se tiñó de rojo, tanto por la estela dejada por el crepúsculo como por el fuego que consumía algunas bodegas de semillas cercanas a la muralla. Varios enemigos avanzaban con rapidez sin dar tiempo a que los civiles huyeran. Yo tampoco tenía tiempo de sentir más temor, tenía que defender a la gente a toda costa. Mi amigo y yo hacíamos buena mancuerna en ello, luchábamos tan bien juntos que incluso los compañeros hacían burlas al respecto de nuestra "unión", pero nunca nos importó. Sin embargo, no siempre teníamos oportunidad de estar juntos, como cuando el deber encomendado a mi gente es mas grande que cualquier otra necesidad.
¬¡….vé hacia el castillo!- le grité a mi amigo.- ¡Yo me ocuparé de mi familia!
¬ ¡Necesitarás ayuda!
¬ ¡No, estaré bien…los enemigos se dirigen al castillo, mejor detenlos, mientras yo ayudaré a los civiles!
Mi amigo trastabilló un poco, pero al darse cuenta de que ahora era el castillo el que corría más peligro decidió seguir mi consejo. Por mi parte, yo era el encargado de proteger a lo que quedaba de mi familia, con tan poco tiempo seguro mi madre no alcanzó a salir…ella es mayor, pero también sabe defenderse, o eso espero…
¬…Subí a mi caballo y me dirigí a todo galope a donde estaba mi casa, esperando que mi madre y el bebé estuvieran a salvo…
¬ ¿Subiste a un caballo?- interrumpió la yegua negra.- …Pues eso ya es raro de por si…
¬ ¿y a ti quién te invitó?- reclamé enojada.
¬ ¡Silencio, Eponita! Tu amigo es interesante, puedes ignorarme si quieres, yo sólo deseo escuchar.
¬ no sé por qué…- dijo Navi pensativa.- …pero me da la impresión de que eso que narras, Darking, es tu vida pasada…¿Por qué no pueden conformarse con su vida actual y ya ¬¬?
¬ Si lo recuerdo es sólo porque me parece interesante, no porque quisiera descubrir más cosas…hace mucho tiempo que dejé de martirizarme con eso.
En el camino me deshice de varios atacantes. Para mi desgracia, menos gente de la que pensé sabe defenderse, y mientras ayudaba a los que podía ví con horror a muchos civiles caer ante las garras de los pocos monstruos que quedaban en el pueblo, la mayoría definitivamente se había concentrado en el castillo. Me obligué a ser frío y no pensar en las muertes a mi alrededor, tenía que velar por mi familia, no éramos muchos los que quedábamos, y no puedo permitir que nuestra estirpe se pierda para siempre…
Llegué a la calle en donde estaba ubicada mi casa…justamente en el momento en que varios monstruos la allanaban. Halé fuertemente las riendas de mi caballo, y estaba tan concentrado en llegar que no advertí la presencia de arqueros…Con una certera flecha hirieron a mi caballo casi de frente. El animal se detuvo de golpe, y me lanzó varios metros hacia adelante. Antes de caer de bruces hice una voltereta en el aire, caí sobre mis manos y me incorporé en un segundo, aunque la maniobra me dejó lastimados ambos brazos, hubiese sido peor estrellarme de cara contra el suelo. No me detuve a lamentar la muerte de mi caballo y entré a mi casa, combatiendo a todo aquel que se me pusiera enfrente; recibí varias heridas por la torpeza de mis manos lastimadas, pero seguí adelante. Cuando comprobé que la casa estaba vacía me sentí aliviado…por una parte, porque la carreta de mi madre seguía en su lugar, señal de que ella y el bebé seguían en el pueblo. Sin demora trepé al techo de la construcción, intentando ver mejor a los alrededores con la esperanza de ubicarla…
Entre todo el caos la ví unos segundos, pero desapareció tras los muros de un edificio frente a mí. Con toda la velocidad que pude llegué hasta lo alto de aquel edificio, y nuevamente ví a mi madre, cargando un bultito en brazos y alejándose de la masacre…Unos monstruos la vieron y se enfocaron en atacarla. Mientras yo saltaba de techo en techo hasta el lugar, la vi meterse en una casa y cerrar con fuerza…era la casa de mi amigo. Los monstruos llegaron rápidamente e intentaron derribar la puerta…
La tierra retumbó rítmicamente…algo enorme se acercaba. Me detuve, y no me fue muy difícil ver de qué se trataba…un enorme ogro, con una bola con picos sujeta de una cadena. A lo lejos se acercaban cientos de monstruos más…Habían llegado sus refuerzos. En los segundos que me tomó darme cuenta de esto, los monstruos habían entrado a la casa. Bajé de un salto…Al tiempo que la enorme arma del ogro se incrustaba en los muros de la casa de mi amigo.
¬ ¡MADREE!.- grité con impotencia. Los muros resistieron el primer golpe, cosa que me dio esperanza.
Me lancé hacia la puerta, dispuesto a salvar a mi madre y al bebé aunque me costara la vida.
El ogro arremetió nuevamente, y segundos antes de que yo entrara, el techo se derrumbó, al igual que la fachada.
Mi cuerpo se detuvo en seco al escuchar el grito de dolor proveniente de adentro. Mi corazón me decía que ya no podía hacer nada más…
El bebé…mi madre y el bebé…estaban…
Con rápidos reflejos escapé de los monstruos que se abalanzaron sobre mi, y apenas esquivé la bola con picos del ogro, que seguía atizando casas. No había ningún otro guardia real cerca. Yo no podía con todos ellos…Decidí ir al castillo, a proteger a la familia real como es mi deber, y desaparecí tras el destello de una nuez Deku.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&6
¬…¿Y entonces…el bebé murió?…que triste…- comenté afligida por mi propio recuerdo del que supongo es mi hijo.- ….…¿Y…y si ese bebé era tu…?
¬ ¿mi hijo?…En realidad no lo sé…no quiero pensar en ello, me parece demasiado trágico.
¬ ¿Y de qué raza crees que eras?- preguntó la negra con más interés.
¬ Pues…a decir verdad no lo sé…supongo que hylian, todos los que me rodeaban lo eran.
¬ Un hylian con demasiadas cualidades, diría yo.- comento mi enemiga con seriedad.- …Demasiado bien entrenado, pudiste haber sido de alto rango…
¬ ¿Y por que tanto interés?
¬ ¿Envidia, Epona?
¬Ey, miren eso…- dijo Navi volando hacia la puerta. Un par de figuras caminaban en la recién sembrada oscuridad de la noche.
Eran Malon y Link, que se sentaron frente al establo en un montón de paja, mirando hacia donde se había ocultado el sol.
¬ ¿Cómo puede perder el tiempo de esa forma…?- dijo el hada.- …Bah, que rayos, no tiene caso que haga bilis…¿Seguirás, Darking?
¬ Mientras el público lo pida, seguiré…
Los monstruos estaban por todas partes…Ya casi no se veía gente en las calles, me gustaba pensar que estaban en sus refugios. Conforme me fui acercando al castillo fui más consciente de mi dolor, pero mi decisión de no darme por vencido me dio más fuerza…Tal vez alimentado por la venganza.
Pude ver a mi amigo acercándose también al castillo, a caballo. Como si lo hubiera llamado, volteó a verme…frenó, y en un segundo ya estaba a mi lado.
¬¿Estás bien?- me dijo, para después ayudarme a subir al caballo.
¬…Llegaron más monstruos…- le dije..- …La Familia real…
La verdad es que en ese momento, ya no me importaba tanto la Familia Real…hay cientos de personas que se ocupan de velar por su bienestar…En cambio, ¿Quiénes se preocupan de gente como nosotros?...Mi madre, y….
¬…El bebé…
¬ ¿Dijiste algo?.- preguntó mi amigo.
¬…Amigo mío…Mi madre y el niño…no sobrevivieron…
Él siguió mirando al frente…pero su mirada se veía perdida…Me pregunto qué estaría pasando por su cabeza en ese momento de dolor para ambos…
¬ ¡Hay Gerudos atacando!- gritó alguien.- ¡Las Gerudo están en el castillo!
¿En qué momento había llegado gente de Gerudo?…¿Y por qué estarían ellas atacando?…Me pregunté si sería por ese nuevo líder que tenían…
Por fin llegamos al castillo, y entramos a toda velocidad. Efectivamente, había guerreras Gerudo atacando a nuestros soldados…aunque pude notar que ninguna hacía el esfuerzo de escurrirse más adentro de la fortaleza…como si sólo quisieran exterminarnos…
¬ ¡Subamos!- le grité a mi amigo…tenía que ver si, por lo menos, las doncellas estaban bien…
No quise admitirlo…pero con cada gota de sangre que resbalaba por mi pierna, me abandonaba un poco de fuerza…aunque la fuerza me empujaba a hallar con vida a mi doncella. Subí corriendo las escaleras que conducían hacia donde ella podría estar, viendo irónicamente un túnel cuesta arriba, que bien podría asociarse con el paso a la otra vida.
A nuestro encuentro salieron varias guerreras ladronas. Ataqué a algunas certeramente, aunque fuera lo suficiente para que dejaran que avanzáramos a nuestro destino. Mi amigo cubría mi retaguardia, y en un par de ocasiones recibió varios ataques también. Llegamos al piso de arriba…extrañamente solitario. Mi amigo no bajó la guardia…
¬ Oye camarada…- me dijo mi compañero avanzando un poco hacia la entrada a la habitación con su espada en alto.- …Quizá las doncellas huyeron. No veo cuerpos ni sangre…
¬…Estás herido….- comenté.
¬ Lograron darme unas estocadas, pero nada de cuidado…¡Ey!.- exclamó él al ver la cantidad de sangre que manaba de mi herida en el abdomen.- ¡¿Por qué no me dijiste que estabas asi de herido? Necesitas ayuda!
¬…Odio admitirlo pero…- dejé caer mi espada.- …La verdad es que no me siento muy bien…
¬ ¿Cuánto tiempo llevas asi?.- dijo él, para luego acercarse a darme primeros auxilios.
¬ Amigo, no merezco tus atenciones…- dije desviando un poco mi mirada.- …El bebé…
¬ Estará bien.- dijo el interrumpiéndome, mientras hacía tiras de tela con unas cortinas de por ahí.- …Yo sé que el niño estará bien.
¬ No comprendes…- las lágrimas por fin buscaban salir de mis ojos.- …Vi a mi madre, con el bebé en brazos, entrar en tu casa. Un ogro…la destrozó. Escuché el grito de dolor, escuché…Fue horrible…
¬ El bebé estará bien!.- exclamó él más enérgicamente.
Pude sentir la misma angustia que sentía mi amigo, que no exclamó palabra mientras terminaba de vendar mis heridas. Cuando acabó, tomó su espada nuevamente…
¬…Debes quedarte aquí…- me ordenó mientras caminaba hacia la ventana.- En tu estado no serás muy útil. Iré hacia abajo, quizá las doncellas estén en los túneles…
¬ ¡No puedo quedarme aquí, y lo sabes!
Mi amigo recuperó un poco su serenidad…siguió mirando por la ventana, como si aquello no fuera un campo de batalla. Quizá mirando a un punto lejano, en el horizonte, lejos de aquella masacre, soñando con un mañana mejor para aquella devastada ciudad de Hyrule…
¬…Alguien que fue bendecido con la marca sagrada de las diosas, no puede morir de una forma tan falaz, sin dejar la huella de su paso por esta tierra….- dijo con voz segura.- …Mi corazón me dice que el bebé está bien. Y si queremos ir por el, verlo crecer, y estar ahí cuando aquello por lo que vino a este mundo se realice, primero tengo que salvar a su madre. No podría presentarme ante él, y decirle que su madre murió y no hice nada para evitarlo….- Ahí, volteó a mirarme.- …No te acongojes, mi querido amigo. Lamento muchísimo la muerte de tu madre…Y si el bebé sobrevive, será gracias a ella, viviré eternamente agradecido por ello…Comenzaré mi agradecimiento dejando a su hijo a salvo. Por favor…permanece aquí. Yo me ocuparé de buscar a las doncellas.
Sin darme oportunidad de una respuesta, tomó su espada y salió de la torre. Me quedé sentado, mirando impotente el cuarto vacío, maldiciendo a quien fuera que me hubiera causado esas heridas. Aún me dolía, sangraba un poco, pero seguía sin parecerme un impedimento para ayudar a quienes peleaban abajo. Me asomé por la ventana, de donde colgaban algunos banderines con el símbolo de la nobleza.
Un momento después vi a mi amigo aparecer por un puente que lo conduciría escaleras abajo. Había muchos monstruos en el camino, pero no eran problema para él. O eso hacía ver. Apreté los dientes con enojo, deseaba tanto ayudarlo! Pero una parte de mi me decía que debía hacerle caso, tenía que quedarme ahí…
De golpe, varias gerudo salieron como por arte de magia, rodeando a mi amigo…
No lo pensé, sólo…bajé descolgándome de un banderín, y salté hacia donde estaba el hombre a quien le debía la vida…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&6
¬ Qué osado de tu parte…- dije con el corazón latiéndome rápidamente.- Saltar a brazos enemigos para salvar a tu compañero…
Darking negó con la cabeza.
¬ Creo que no hice nada extraordinario, Epona. Seguramente cualquiera en mi situación lo hubiera hecho.
¬ Pero no con esa agilidad…- dijo la yegua negra.- …Saltar de una torre, sólo descolgándote de un banderín, herido…No eras cualquier soldado.
¬ Quizá nos enteremos de que soldado era si lo dejaran continuar la historia.- dijo Navi extrañamente calmada.
¬ Lo lamento…pero es todo lo que recuerdo..- dijo Darking.- …Bueno, tengo recuerdos rápidos, confusos, no sabría decirles qué es lo que pasó.
¬…Vaya…pues si que es una buena historia, Darking.- le dije mirándolo a los ojos.- …No por que sea algo bueno, pero…esa batalla, tan cruel, con tantas vidas involucradas, cada una con historia propia, personas que proteger…
Escuchamos pasos en dirección hacia nosotros. Hacía ya un rato que el sol se había ocultado. Por ello, me sorprendió ver a Link, serio, decido, caminando hacia nosotros…
¬ Ey!.- Navi voló rápidamente hacia él.- ¿Qué sucede?
¬ Nos vamos.- dijo el chico tajantemente acercándose a mi. Me levanté de un salto.
¬ ¿Cómo que nos vamos, has visto la hora que es? Eres tu el quejumbroso que siempre anda diciendo que esperemos un poco más, que te cuesta esperar hasta el amanecer?
¬ ¡Link!.- lo llamó Malon mientras se acercaba. Su voz sonaba temblorosa.- No te vayas, por favor…
¬ Lo lamento, tenemos que irnos. Cuida de Darking por favor.
¬ ¿ME ESTAS ESCUCHANDOOOO?- gritó Navi.- ¡Es de noche, habrá centinelas, guardias merodeando, y…!
De un movimiento rápido, Link se quitó el sombrero y atrapó a Navi en él.
¬ Muchas gracias por la comida Malon, me pasé un rato muy agradable también. Pero si queremos que esto termine…Debo irme pronto.
¬ No te vayas Link…- la chica lo tomó del brazo.- …Quédate…no tienes por qué hacer eso, no es tu deber! Nadie te lo ha pedido…No sabes si regresarás con vida!
Con una mirada fugaz del chico, la pelirroja guardó silencio. Él la miraba fijamente, serio, molesto…Con delicadeza quitó el brazo de la chica que aún lo sostenía, me tomó de la rienda, y caminamos hacia la salida…
¬…Link…
¬ Malon…- dijo él cuando estuvo frente a la reja que nos separaba del campo de Hyrule.- No sé si es mi deber, si me lo han pedido, o si regresaré con vida. Pero no puedo permitir que este cielo, tan claro, como el que hay esta noche, se opaque con las sombras de Ganondorf. Eso es algo que yo quiero hacer, para que tu duermas tranquila, que todas las personas que han aguantado todo este tiempo duerman en paz, y despierten mañana siendo personas libres, y que se encuentren con sus familias y….- se le cortó la voz momentáneamente.- …Hasta pronto, Malon.
Ella, temblando, levantó lentamente la mano, e hizo un gesto de despedida.
Sin intercambiar otra palabra, salimos del rancho Lon Lon. Una vez que estuvimos algo lejos, Link dejó salir a Navi del sombrero.
¬ ¡pobre de ti si vuelves a hacer eso!- le gritó el hada, pero al verlo serio, se calmó.-…Quieres hablar de algo, Link?
¬…
¬ ¿Por qué cambiaste tan de repente de parecer? Pensé que estabas a gusto con Malon…
¬ Lo estuve.
¬ ¿Entonces? No podías esperar hasta que amaneciera?
¬ Ganondorf no se ha tomado ningún día de descanso para hacer de Hyrule un lugar miserable. Si las diosas han confiado en mi, no puedo defraudarlas…ni a ellas, ni al mundo.
¬ Pero no me has dicho qué fue lo que te orilló a tomar semejante decisión…- insistió Navi.- …Te vi tan tranquilo esta tarde, y después de lo de Nabooru pensé que…
¬ Tengo miedo.
¬…¿eh?
¬…Tengo miedo.
¬ ¿De que?
¬…Me sentí tan a gusto comiendo en casa de Malon, platicando con todos, caminando con ella…- Link pasó saliva.-… Mientras mirábamos las estrellas, Malon dijo que estaba feliz de verme con vida…Tengo miedo de no volver.
¬…Link…
Me detuve suavemente. Miré a Link. Él me sostuvo la mirada, aunque lucia avergonzado…
¬…Sé que es algo tonto…- dijo algo tímido.- Pero de pronto pensé, 'Link, si ya no regresas…jamás podrás vivir otro momento como este.' Si no me iba en ese momento, creo que no me iría nunca…Me siento como un cobarde.
¬ ¿Cobarde, dices?.- dijo Navi casi con orgullo.- Declarar tu miedo es una de las cosas mas valientes que te he visto hacer Link…No tiene nada de malo temer, tampoco deberías de temer decírmelo.
El chico alzó la mirada. Sonrió levemente. No dejé de mirarlo…más que eso, lo acaricié con la cabeza. Ese vacío en mi pecho se hizo más grande, me sucede cada que siento necesidad de abrazarlo, y no puedo hacerlo…
¬…jeje…eso crees, Navi?
¬ Farore no pudo escoger mejor guerrero que tu, Link.
¬ ¿de verdad es todo lo que recuerdas?.- preguntó la yegua negra a Darking.
¬ Si, esos recuerdos borrosos, y que durante todos estos años me han acosado…pero después que aprendes a vivir con eso, resulta algo incluso divertido.
¬…¿Y si eras un Sheikah?
¬…¿Cómo dices?
¬…No lo sé, todo lo que me has contado, tus habilidades, la forma en que escapabas…seguramente eras un sheikah.
La yegua negra se recostó sobre sus patas, mirando fijamente hacia ninguna parte, como si no le interesara que Darking hubiera puesto todos sus sentidos en ella.
¬…Un par de veces escuché a la tonta de Epona hablar acerca de sus 'visiones'…Les contaba a su madre, y a otros caballos, cosas de su supuesto pasado. Creo que…siempre envidié no poder tener esa clase de recuerdos.
¬ ¿Por qué envidiarías algo asi?
¬ …Nacer caballo, morir caballo, pasar a otra vida sin mas recuerdos que un rancho, no parece ser demasiado interesante. Me hubiera gustado tener algo más de qué hablar…
¬…¿entonces cómo es que sabes lo que es un sheikah?
¬…Sólo lo sé.
¬ Debes tener alguna clase de recuerdos…Las Gerudo creen firmemente en que la muerte no es más que un mito, sólo es energía que pasa a otro estado…
¬ Quizá tengas razón…pero no, nunca he tenido pedazos de recuerdos, como Epona o tú.
¬ …No es nada envidiable, te lo aseguro…
Darking le dio la espalda a su nueva amiga, aún con la palabra sheikah rondándole la cabeza. Si, era cierto que esos recuerdos ya no lo afectaban, había disfrutado mucho ser el caballo de Nabooru, y sentía su vida plena hasta ese momento. Pero esa palabra había movido algo más en su mente, quizá ordenando ideas, quizá trayendo más recuerdos aún no vistos…
¬ Un sheikah…un guerrero sheikah…sheikah…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&6
¬¡SHEIKAH!.- gritó una guerrera avistando a su nuevo oponente. Éste, ágil como sólo los de su tribu, despejó el camino hasta llegar a su compañero, quedando aún los dos en una encrucijada.
¬ ¡Te dije que no vinieras, idiota!
¬ No podía quedarme ahí sin hacer nada!…
¬ Te golpearé cuando salgamos de esto.
Entre los dos, a pesar de que estaban heridos, se abrieron paso escaleras abajo, pasando unas jardineras del traspatio, buscando llegar al jardín de la Reina, donde ellos sabían existía un pasaje a un túnel de escape. A pesar de que ya no había tantos enemigos, ellos eran sólo dos en ese camino. Las heridas comenzaron a resentirse, a debilitarlos en mayor o menor medida…
Una horda de goblins bloqueaban su último trecho hacia el jardín. Eran demasiados.
¬…Ni siquiera sabemos si las doncellas están allá…
¬ Al menos Impa estará con la reina…
¬…Impa…- el sheikah apretó su espada.- …No tenemos elección…Presiento que será nuestro último combate juntos…
¬…Odio admitirlo, pero también tengo ese presentimiento…Como sea, fue un honor pelear contigo, compañero.
¬ El honor es mío.
Sin detenerse a estrechar sus manos para cerrar aquella despedida, se lanzaron a embestir a los monstruos que impedían su paso. Uno tras otro caía, pero por cada uno llegaban cinco más. Los dos guerreros hicieron uso de sus mejores habilidades, pero estaban en su límite. El joven guerrero sheikah, sirviente de la familia real toda su vida, estaba desmejorado por sus heridas, movido solamente por el coraje de encontrar con vida a 'su doncella', su hermana mayor.
Y el otro hombre, guerrero implacable del ejército real, no había dejado jamás morir a un compañero en combate, protegiendo siempre a los suyos y aún a si mismo. Sus heridas no eran graves, pero no por ello dejaban de sangrar. Sólo quería seguir su corazón, que le decía que su doncella, su esposa, estaba allá abajo, y que juntos irían a buscar a su hijo, el cual tenía la certeza de que seguía con vida…
De entre la multitud se alzó una espada diferente. Los goblins le abrían paso a aquel guerrero del desierto. Un hombre enorme, fornido, atemorizante…diabólico. Podía sentirse la maldad en todo su ser. Ante la nueva visión, el sheikah se detuvo unos segundos…suficiente para que un goblin con suerte hundiera su arma en el vientre de su oponente.
¬ ¡NOOOO!..- gritó su compañero…
…Pero antes de lanzarse a salvarlo, el hombre gerudo lo encaró.
¬ La Reina…- dijo con voz grave y asquerosa.- ¿Dónde está?
¬ Aunque lo supiera…tendrías que matarme, y ni así lo sabrias.
El gerudo no estaba dispuesto a repetir la pregunta. Lanzó varias estocadas, esquivadas ágilmente por el veloz guerrero. Mientras, en el suelo, el joven sheikah seguía con vida, mirando con impotencia la escena…Mirando a aquel gerudo hacer trampa en batalla, distrayendo a su oponente con tierra…
¬ ¡CUIDADO…VAAAAAAAAAAN!
¬…Van…
¬ ¿dijiste algo, Darking?
¬ Van…Impa…la Reina, la princesa…el bebé…Link.
Los goblins ayudaron a su amo, sosteniendo al guerrero desarmado, que a pesar de ello, quería seguir luchando…
El gerudo lo miró con desdén, esbozando una sonrisa de satisfacción detestable…
¬ Estúpido hylian…pensabas derrotarme asi como así? Mirate, eres un despojo…No eres nada a comparación mía. Ni tu, ni este infelíz reino que nos ha confinado al desierto. Por ahora, creo que es hora de retirarme…la familia real ha huido como cucarachas, escondiéndose en quien sabe donde. Pero puedes estar seguro de que volveré, para tomar lo que es mío, por las buenas, o por las malas…¿Qué?…¿Por qué mierda estas sonriendo?
En efecto, Van sonreía burlonamente.
¬ Ojalá que regreses algún día. En esta tierra encontrarás a alguien que te dará tu merecido, y no tendrá piedad contigo. Todo lo que eres será mandado al carajo, con las voces de nuestra venganza resonando en tus oídos para toda la eternidad…Ya encontrarás al espadachín que acabará con tu vida, te hará pagar por lo que hiciste esta noche, y pasaras milenios rogando su perdón, deseando no volver a encontrártelo, deseando no haber estado en Hyrule esta noche…
¬…Quizá ese espadachín milagroso llegue y me enfrente…Pero tú no estarás aquí para verlo.
De un movimiento, el gerudo cortó la yugular de su oponente con su espada. Van cayó muerto. Los goblins salieron a la orden de un gesto de su líder. En unos minutos, reinó una calma horrorosa…
Aún con una lanceta clavada en el vientre, el joven sheikah se acercó al cuerpo de su amigo.
¬…Mereces que alguien llore en tu tumba, mi amigo Van…- dijo apenas en un susurro.-…Me temo que no podré ser yo…Espero ir para el mismo lugar que tu.
Frío. Sombras…poco a poco el abrazo de la muerte se cernía sobre él. Apenas alcanzó a escuchar unos pasos sobre el pasto ensangrentado, acercándose a él. Aguzó la vista para ver de quién se trataba…
¬…Impa…hermana…
¬…Rem….- ella se hincó a su lado.- …eres un gran guerrero sheikah, hermano.
Y Rem cerró sus ojos, para no volver a abrirlos jamás…
¬ ¿Pero que pasa? .- dijo Malon levantándose de la cama de golpe al escuchar ruido en el establo. Rápidamente se puso un camisón y tomó un tridente por si acaso un ladrón había entrado.
Los caballos estaban incontrolables, nerviosos, pero por uno en especial. Darking parecía un poseso, saltando y dando coces a todo y a todos. No escuchaba a los demás caballos, ni a Malon cuando ésta llegó. De un momento a otro, simplemente, se desplomó.
¬ ¿Pero que rayos?.- gritó Ingo acercándose a ayudar a su jefa.- …¿Qué ha sucedido, señorita?
¬…No lo sé, Ingo…
La chica se hincó junto a Darking, sin saber si es que estaba bien, pero con el preludio de algo malo en su corazón…
¬…Está muerto…
TO BE CONTINUE
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&6
Yakío.- Lo lamentooo! Se que me tardé siglos en actualizar T-T no tengo perdón! Pero ya ven, que este fic se sigue escribiendo, si señor! Esque me encontré en el dilema de seguir este capítulo, so riesgo de aburrirlos, pero con detalles que son cruciales para la historia…Lamento si les ha parecido demasiado largo o pesado, espero que me sigan leyendo después de todo este tiempo.
En el siguiente capítulo…
Los seres vivos mueren al ser consientes de su identidad pasada?…Si es así, entonces Epona podría no enterarse de quién fue en su otra vida…No se si el siguiente capitulo será el último, pero pueden estar seguros, no será para nada tranquilo.
