Al bajar Tsuna las escaleras a la mañana siguiente que Luna llegara a Namimori, escuchó voces en la cocina.
- Sawada-sama en serio, no quisiera ser una molestia para usted.
- Pero Luna-chan, no es ningún problema si te quedas aquí.
- Madame, en serio no quiero molestarla, veo que tiene a mucha gente quedándose aquí ya...
- No te preocupes, niña, de todas maneras, me gusta tener gente alrededor.
- Cuando menos, permita que le pague de alguna manera.
Cuando Tsuna entró a la cocina de su casa, lo que vio fue a Bianchi, Fuuta, I-pin, Lambo y Reborn ya sentados a la mesa y desayunando, y a su madre y a Luna hablando y cocinando.
- Buenos días, Tsu-kun. - saludó Nana a su hijo.
- Hola mamá - respondió Tsuna mientras se sentaba él también.
- Luna, hay un modo en que podrías fácilmente pagarle a Maman - Reborn dijo.
- ¡Lambo-san quiere más arroz! - Lambo dijo desde su silla.
- ¡No seas egoísta Lambo! - le respondió la pequeña china.
La chica volteó - ¿Cómo? - preguntó, sirviendo arroz por tercera vez a Lambo esa mañana.
- Puedes cuidar a los niños en su lugar - respondió Reborn, tomando el plato de Tsuna, éste le lanzó un "¡Oye Reborn!", luego de lo que Reborn le dió un patada - Así Maman podrá estar libre para otras cosas.
- Buen punto, Sawada-sama, en ese caso, yo me encargo de los niños. - La chica se volvió a voltear.
- Está bien - Nana accedió.
Tsuna salió de su casa corriendo para la escuela, encontrándose en el camino con Gokudera y Yamamoto como siempre y seguidos de Reborn.

- Bien, entonces, los llevaré al parque hoy - dijo Luna en el vestibulo de la casa seguida por los tres niños. - La veremos más tarde Sawada-sama.
- ¡Lambo va a jugar mucho! - dijo el pequeño con la pijama de vaca.
- Claro Lambo, claro - dijo Luna abriendo la puerta. - No te alejes mucho nada más. Vamos I-pin, Fuuta.
Luna les sonrió y los niños la siguieron fuera.

- Oye, Décimo - Gokudera dijo en el camino a la escuela.
- ¿Eh? - Tsuna respondió.
- ¿Qué ocurrió con la chica esa?
- Uhm...
- Maman, la convenció de quedarse - Reborn respondió en lugar de Tsuna.
- ¿Otro más?
- Ella cuidará a los niños, -Tsuna dijo - ¿recuerdas lo que Basil dijo sobre ella?
- ¿La parte que fue su compañero de batalla o que estuvieron saliendo?
- Que ella quiere tener una familia. - Reborn dijo.
- O eso - Gokudera no le había dado importancia a la mitad de lo que había dicho Basil la noche anterior.
- Pues, está bien, ¿no? - Yamamoto dijo - después de todo, es lo que quiere.
- Tal vez... Oye, Reborn, ¿crees que Basil todavía la quiera? - Tsuna preguntó.
- ¿Quien sabe? - respondió el arcobaleno.
Los tres chicos siguieron su camino hacia el edificio de la escuela, mientras Reborn se quedó sobre una barda cercana.
- Ésa chica tal vez sepa más de la familia que lo que cualquiera creería - dijo a sí mismo. - Después de lo que ha vivido, nadie más lo creería.

En el parque, Luna y los niños estaban jugando a "la trae".
- ¡Lambo! - I-pin decía - ¡no se usan granadas cuando juegas!
- Lambo, I-pin tiene razón, deja las granadas, ¿entendido?
- ¡JAJAJAJAJAJAJA! ¡No me atraparán! - el niño respondía y lanzaba granadas como loco, las cuales Luna recogía y desactivaba rápidamente.
- ¡Lambo, no es justo! - Fuuta decía esquivando una granada por quinta vez consecutiva. - Luna-nee, !míralo!
- Lo sé Fuuta, pero no quiso dejar las cosas esas en casa de Vongola.
- ¡Lambo! ¡Ya basta! - la niña dijo cuando Lambo le jaló el pelo.
- Si no dejas de hacer eso, no te doy dulces en la tarde, Lambo - amenazó Luna en un tono juguetón, al ver las lágrimas del niño, lo abrazó y se apresuró a añadir - Vamos, no te pongas triste, juguemos a otra cosa.
- ¡Las Escondidas! - gritó el niño sin perder tiempo, y la chica sonrió.
- Está bien - dijo - yo cuento - se volteó de cara hacia un árbol y empezó a niños se escondieron rápidamente. - Veamos - dijo la chica cuando terminó de contar - un, dos tres, por Fuuta que está detrás de ése árbol - el niño salió de donde Luna había dicho y fue hacia ella diciendo "No es justo, me escondí bien" por lo bajo.
Sin esperar nada, Lambo salió de los arbustos entre los que se había escondido - ¡JAJAJA! - gritó - ¡Nunca encontrarán a Lambo!
-Te descubriste tu sólo, tonto - dijo I-pin sacando la cabeza de la copa de un árbol encima de donde Lambo se había escondido.
- Un, dos, tres por I-pin - dijo Luna.
- Y Lambo, - le siguió Fuuta - que están en ése árbol y ése arbusto.
- No... llo... res... - Lambó empezó sacado lágrimas de sus ojos antes de salir corriendo.
- ¡Lambo!¡Espera! - Luna lo llamó - ¡Rayos! Fuuta, quédate con I-pin, voy por Lambo, no se muevan de aquí por favor.
El niño asintió y la chica corrió tras el niño. "Si sigue en ésa dirección" pensaba "llegará a la secundaria de Namimori, debo traerlo de vuelta antes que cause problemas a los Vongola" Alcanzó al niño justo en la puerta principal de la escuela.
- ¡Te tengo! - exclamó cuando atrapó al niño - Te portaste muy mal, Lambo, deberías estar avergonzado. - dijo mientras lo llevaba afuera del territorio de la escuela en brazos.
- Oye tú - Hibari llamó antes que cruzara el portón de la escuela. Luna volteó a ver quien le hablaba.
Al ver a Hibari se quedó sin habla. "¿Alaude?" pensó "No, no lo es, no es posible que sea él".
- ¿Me hablabas, prefecto? - preguntó Luna sin mostrar un sólo sentimiento en su cara y viendo la banda en la manga de su saco
- ¿Quién eres y qué estas haciendo aquí? - preguntó el chico.
- En cuanto a mi nombre, no tiene importancia - la chica sonrió falsamente - y de hecho, ya me iba, si no te molesta, no causaré problemas.
- Eso no responde mi pregunta - el chico dio un paso hacia ella, y la chica pudo ver un arma a lo largo de su brazo.
- El niño se me escapó, eso es todo - respondió la castaña en un tono de voz casi frío. - Ahora, si me permites, me iré. - Ella salió por el portón y corrió con Lambo en brazos hasta el parque.
Ya era pasado el mediodía cuando llegaron, los otros dos niños seguían allí.
-Supongo que tienen hambre, ¿no? - La chica dijo, fingiendo alegría, los niños asintieron. - Ok, vamos de vuelta a casa de Sawada.
Los niños la siguieron de vuelta, encontrándose con Tsuna y sus amigos por el camino.

Esa noche, luego de la cena, Luna volvió a salir de la casa y se sentó en el jardín mirando a las estrellas.
- ¿Qué te pareció nuestro Guardián de la Nube? - la voz de Reborn la sacó de sus pensamientos.
- Se parece mucho a su predecesor - respondió la chica. El arcobaleno se sentó en seguida de ella.
- Efectivamente, pero ¿qué piensas tú realmente? - insistió.
- Es exactamente igual a él - la chica abrazó sus piernas y miró hacia el suelo. - Como si...
- ¿Hubiera vuelto a la vida? - preguntó Reborn. Luna asintió. - No va a pasar lo mismo que hace doscientos cincuenta años, ¿aún te arrepientes de que haya pasado? - La chica siguió en silencio - No puedes seguirte lamentando por el pasado.
- No puedo olvidarlo Reborn, no importa cuanto tiempo pase, el recuerdo de lo que él y yo vivimos me perseguirá por toda mi vida, como la culpa por ser la causa de su muerte.
- ¿Basil lo sabe?
- No he podido decírselo, yo... no quiero causarle daño.
- Lo lastimaste cuando te fuiste.
- Debía hacerlo o... Me amenazaron con matarlo si seguía con él, por suerte, mi contrato está por terminar, faltan dos meses, luego de eso, podré explicarle todo a Basil.
- ¿Incluso tu tiempo con Alaude? - Reborn le preguntó.
- Es tiempo que lo sepa, debe saberlo, será decisión suya si me acepta después.
Reborn asintió.
- Aunque... es posible que ya no me quiera luego, mi destino parece ser estar sola.
- Probablemente no - dijo Reborn.
- ¿A qué te refieres?
- La razón por la que te llamé, Moonlight, es por el joven que viste hoy.
- ¿El décimo guardián de la nube?¿Qué le pasa?
- No tiene que ver con él, tú tienes que superar tu pasado, ésa es la razón.
- Hace tiempo que perdí las esperanzas de encontrar a alguien como Alaude.
- Tu reacción hoy dice lo contrario, aunque... ¿esa técnica te la enseñó Alaude, cierto?
- No, él me pidió que la perfeccionara, pero, no, yo la desarrollé, a partir de la primera familia Vongola.
- Piénsalo, bien, deberás hacer uso de ésa técnica mucho luego. - dijo Reborn antes de irse.
Luna suspiró, por unos segundos, su rostro mostró una profunda tristeza y derramó una sola lágrima, luego se levantó, miró una vez más hacia el cielo y entró a la casa.
Escuchando entre las sombras, una niña pequeña estaba.
- Espero que sepas lo que haces, Reborn. - dijo - Mi pequeño Basil va a salir muy mal, sea lo que sea que ocurra. - Luego desapareció.