Unos días después, el domingo, estaban Luna, Basil y los niños regresando a casa de Tsuna cuando la mestiza sintió una energía amenazante y ya conocida para ella, que se dirigía hacia la secundaria de Namimori.
-Basil, lleva a los niños a casa de Vongola Decimo - dijo Luna sabiendo lo que tal energía significaba. El chico la miró sin entender bien a qué se refería. - Te explico después, Basil, hay algo que debo evitar.
-Entiendo - respondió. La chica corrió en dirección de la energía que había sentido "cuidate mucho" pensó Basil mientras sus ojos azules observaban el camino que habia tomado.
-Basilnii - la voz de Fuuta atrajo su atención de vuelta a lo que debía hacer - Lunanee va a estar bien, - el niño de ocho años sonrió - cree en ella, Basilnii.
-Gracias Fuuta - respondió el joven. - Bien, vamos a casa de Sawada-dono, nos estan esperando.
-¡Lambo va a comer mucho! - el niño de seis años gritó corriendo por la calle.
-¡Espera Lambo! - La pequeña I-pin lo siguió y Fuuta tambien.
-¡Niños no se alejen! - Basil corrió tras ellos, en dirección a casa de Tsuna.
Llegando a la secundaria Namimori, Luna comprobó lo que había pensado: Las criaturas que la habían alejado de su compañero, una organización de elfos oscuros, estaban ahí, probablemente buscándola, probablemente queriendo acabar con todo aquello que le pudiera traer recuerdos. Los vio desde el techo de uno de los edificios cercanos, eran muchos, fácilmente podría encargarse de ellos, pero consumiría demasiado de su energía, y todos se habían juntado en el centro del patio de la escuela. De pronto, vio una figura vestida de negro saltar desde el techo de la escuela, hasta donde estaban los elfos, un humano, lo reconoció de cuando Lambo se había escapado hacia la escuela, el Guardián de la Nube luchaba ahora en el centro de la multitud para defender su escuela de los intrusos, y estaba siendo fácilmente rápidamente tomó una decisión. Sin importar lo que dijera Reborn, ella debía protegerlo como no había podido proteger a Alaude. La chica tomó su verdadera forma y saltó hacia donde estaba el joven. Formando una barrera alrededor de ellos con un radio de 5 metros.
-¿Qué crees que estás haciendo? - le preguntó el prefecto entre sorprendido y enojado.
-Un humano no puede vencer a criaturas como éstas - respondió la chica - déjame pelear a tu lado.
-No es necesario - dijo el de ojos azules. - Puedo arreglármelas.
-Cuando menos - insistió la chica - permíteme curarte Hibari-kun.
El joven no le respondió, más por la sorpresa de que esta chica a la que nunca había visto, conociera su nombre y lo llamara con tanta familiaridad.
-Tomaré tu silencio como un "esta bien" - dijo la chica cansada de esperar una respuesta. Se acercó a él y le plantó un beso en la mejilla, haciendo que el chico se ruborizara ligeramente, sin embargo, pudo notar la diferencia pues las múltiples heridas que había recibido durante el corto combate, se cerraron inmediatamente.
-Quitaré la barrera en unos momentos, - dijo la chica devolviendo la atención de Hibari de vuelta a la realidad. - Deberás estar listo para entonces - terminó caminando hacia una orilla de el espacio.
-Espera - la detuvo el joven.
-¿Si? - le preguntó ella.
-¿Cual es tu nombre? - le preguntó el joven.
La chica sonrió en su dirección. - Me llaman Moonlight, Hibari-kun.
Moonlight disolvió la barrera a su alrededor y desapareció entre la multitud de elfos oscuros que la empezó a atacar. Hibari no pudo ver por dónde se había ido, pues él también estaba siendo atacado, y a pesar de las heridas que seguía recibiendo, pudo alejar de su escuela a la mayoría de los intrusos, dejando a algunos inconscientes sobre el suelo del patio. Volviendo a su lugar usual en el techo de la escuela, Hibari recordó lo que había pasado en su encuentro con la chica de cabello negro y el desconocido sentimiento que había despertado en él, sin embargo, no pudo evitar encontrar algunas similitudes en ella con la chica castaña que había aparecido pocos días antes en la escuela para recoger a un pequeño que se le había escapado.
"Moonlight, ¿eh?" pensó antes de quedarse dormido sobre el techo de la escuela.
Una pequeña de menos de un año con cabello negro y un mechón blanco con un ojo rojo y otro negro se acercó al joven prefecto.
-Y así, - dijo - es como nuestra historia vuelve a repetirse, Akuma Onna.
En casa de Tsuna, ya de noche, Basil había empezado a preocuparse por Luna, después de todo había prometido explicarlo después, probablemente todo, tal vez solo lo que había pasado esa tarde. En eso estaba pensando cuando se le acercó la pequeña de cabello extraño.
-Todo bien, Basil? - le preguntó.
-¡Xian! - dijo Basil feliz - Hace tanto tiempo, ¿como estás?
-Yo estoy bien, Basil, ¿pero tú, hijo? - preguntó Xian.
Basil bajó la mirada. - La volví a encontrar - dijo finalmente. - O mejor dicho ella me encontró.
-Lo sé, lo sé - la niña del ojo rojo respondió, acariciando el pelo castaño claro de su hijo adoptivo. - Debes preguntarle, Basil - el chico la miró - debes saber la verdad sobre ella, está lista para eso, ella te lo dirá, pero debes pedírselo, o se te pasará la oportunidad.
-¿La verdad? - El ojiazul preguntó. Xian asintió - ¿Cuál verdad?
-Sobre su origen, - La del mechón blanco respondió - Tu eres probablemente la única persona a la que le mostraría sus verdaderos sentimientos, Basil, pídele que te cuente todo, sin ocultarte nada, y que te deje ver lo que siente.
Reborn se acercó a los dos.
-Cuanto tiempo, Xian - dijo sorprendido de ver a la pequeña.
-Reborn - respondió la niña - ¿Qué haces aquí?
-Protejo a los Vongola, la pregunta es, ¿que haces tú aquí?
-Veo a mi hijo - respondió Xian.
-La Akuma Onna va a decidir por sí misma si le dirá la verdad a Basil o no. - El arcobaleno del sol le dijo.
-Reborn-dono - dijo Basil - no la llame así.
-¡Ya llegué! - Oyó todo el mundo la voz de Luna viniendo de la puerta principal - perdón por tardar...
-Lunanee! Volviste! - Oyeron a Fuuta gritar, por la puerta corrediza del jardín, pudieron ver a la joven abrazando al niño mientras los otros dos pequeños corrían hacia ella. Basil soltó un suspiro sin poder contenerse viendo como la chica sonreía verdaderamente estando en contacto con los pequeños. Sintiendo su mirada, la chica volteó a verlo, y le sonrió a él también, haciendo que su corazón diera un vuelco y latiera más rápidamente. La chica dejó a los niños en el piso y los mandó a jugar. Luego se dirigió hacia donde se encontraban Basil, Xian y Reborn.
-Perdón por la tardanza, Basil - dijo sentándose enseguida de él. - Se me atravesó algo que debía hacer y bueno, resulta que me perdí otra vez.
-Está bien, estás aquí que es lo que cuenta. - el joven le respondió.
-Akuma Onna - dijo Xian.
-Dama de Sangre - respondió Luna en cuanto reconoció a la pequeña.
-No se llamen por esos nombres, Luna, Xian - Basil les pidió.
-Está bien, Basil, estoy acostumbrada - Luna le dijo "llevo siglos siendo llamada así" pensó.
-Luna, tiene razón, no hay necesidad en que las defiendas - Reborn dijo.
-Por cierto, Basil - la chica añadió - hay algo que debo decirte.
-Será mejor dejarlos solos - dijo Xian.
-Estoy de acuerdo, contigo - respondió el otro pequeño.
Ambos entraron a la casa, cerrando la puerta corrediza tras ellos.
-¿De qué se trata? - preguntó el joven.
-Pensé que debería dejarlo para después, pero, creo que será mejor decírtelo todo ahora, Basil, te voy a decir la verdad desde que entré a la familia Vongola por primera vez, y quiero que escuches cada palabra.
-Lo haré - le aseguró Basil tomando su mano - siempre estaré aquí para escucharte, lo prometí entonces, y lo prometo ahora. Pero debo pedirte - continó el ojiazul - que me digas la verdad con tu forma original y con tus sentimientos reales, Luna.
-Entiendo - le respondió la Akuma Onna volviéndo a su forma original.
Kyouya Hibari había vuelto al techo de una casa vecina a la de Sawada, viendo con total claridad lo que pasaba en el jardín y reconociendo a la chica como la que había ido a recoger a aquel niño, al ver como habían dejado a Basil y a Luna solos y como ella se transformaba en la joven de cabello negro que viera antes sus sospechas sobre quien eraz realmente quedaron aclaradas, y sin embargo, no pudo evitar sentir una punzada de celos, al verla tan cerca de el chico de cabello castaño claro.
