Como era costumbre en el Instituto, la navidad se celebraba con una gran cena. Una extensa mesa estaba dispuesta a lo largo del comedor, cubierta con un mantel verde con vivos dorados. La vajilla era impecablemente blanca, y distribuidos a lo largo de la mesa, se encontraban elaborados centros de mesa.

El aroma de la comida le inundó la nariz desde que dejo su habitación.

Cuando llego a la planta baja, las risas y charlas se hicieron claras.

Si había algo que Julian Keller había aprendido a hacer, era ocultar sus sentimientos. Así es que desde que Laura se marchó, no volvió a hablar de ella frente a los demás. La única que tenía al menos una vaga idea de lo que sentía Julian era Cessily, ya que él le había mencionado a Laura un par de veces. Sin embargo, Cess no sabia de la carta, ni de que él había definido finalmente lo que sentía por la joven. ¿Para que hablar de algo que jamás se concretaría? Laura no volvería, así que si bien él le confesaba a Cess lo que sentía por la primera, las cosas no se modificarían. ¿Cuál era el punto? Podía extrañarla él solo, sin hacerlo publico.

Ante los ojos de los demás, el seguía siendo un joven X-Men, altivo, un gran estratega y el sueño de la mitad de las femeninas del Instituto. Julian era conciente de eso, pero la repentina partida de X-23 lo había dejado bastante desconcertado.

Así que, contrariamente a lo que Logan había pensado en un principio cuando supo que Laura se había ido, Julian no se dio la vida de Playboy que se hubiese dado unos años atrás.

¿Tanto había madurado?

En ese pensamiento estaba Julian cuando una voz ronca le dijo.

-Feliz Navidad- Y le dio un golpecito amistoso en el hombro- ¿Si nos paramos bajo un muérdago, me das un besito?

-Aun no estoy desesperado, Santo.- Rió Julian- Puedo tener a cualquier muñeca que se me cruce enfrente.

Realmente, él no quería eso… pero Santo no entendería.

-Tienes algún objetivo esta noche?

-Nahh…estas niñas son demasiado puritanas- Dijo Julian, cruzándose de brazos.- Yo no quiero nada especial, quiero una Noche Buena.

El mutante rocoso rió, y sacudiendo su cabeza, le dijo:

-Alguna vez piensas ponerte serio?

-Claro, cuando llegue la mujer indicada…o sea, nunca.- Rió Julian.

Sin embargo, el 'nunca' no se refería a que no había una mujer especial, sino más bien a que esa mujer especial 'nunca' regresaría.

Sentados ya todos en la mesa, Emma Frost se puso de pie y dijo:

-Es una Navidad más para agradecer que estamos todos juntos, mis niños. Una Navidad más para sopesar, para planificar, para corregir. Para llegar al último día del año con la mente clara, y el corazón listo para más vivencias. Nunca fue fácil para nosotros, los mutantes, vivir en este mundo. Pero ustedes, mis queridos, son la semilla de una nueva generación, de algo que marcara la diferencia. Sé que muchos de ustedes han perdido seres queridos. Amigos. Amores.- al mencionar esta ultima palabra, fijó la vista en Julian. A él no le extraño que ella supiese todo lo que le estaba pasando. Y francamente, no le importó- Compañeros. Pero ninguna pérdida fue en vano, porque están honrando su memoria cada día, peleando por lo que ellos pelearon alguna vez. Así que, mis niños, disfrutemos el estar todos juntos.

Un aplauso generalizado inundó el comedor.

Luego de la cena, a los estudiantes mas jóvenes se los envío a los cuartos. Y a los de ultimo año se les permitió quedarse luego del toque de queda.

La gran mayoría de ellos, se dirigieron al salón de juegos.

-No vienes?- Pregunto Cess, mirando a Julian sentado en la silla. Pensativo.

-Quizás luego, Cess.

-Tiene miedo a que le patee el trasero en la Play Station.- Dijo Santo a Cessily.

-En realidad, no voy para ahorrarte la humillación, pila de rocas. Pero si eres masoquista…espérame, y te enseñare quien manda.-Sonrío Julian, reclinándose en el respaldo de la silla.

-Seguro, cuando quieras.

Cess sonrió. Sabía que para esta época del año, Julian se ponía de un humor extraño. Santo también lo sabia, y siempre que podía trataba de animarlo, pero, como había dicho una vez 'Es más cabeza dura que yo… ¡y yo estoy hecho de piedra!'

Así que ninguno de los dos amigos intento obligarlo a ir. Mientras se iban, Cess volteo y le regalo una sonrisa amistosa.

-Cual es tu problema, muchacho?- Logan preguntó, apoyado en el marco de la puerta. La pregunta era una obviedad para él. Sabia bien lo que le pasaba a Julian, podía leerlo en sus ojos. Podía sentir como reaccionaba su cuerpo cuando alguien nombraba a Laura o a X-23. Sentía como su corazón se aceleraba. De todos modos, Logan quería que Julian se lo dijera, pensaba que era saludable para el chico.

- Ninguno. No me gusta la Navidad, eso es todo.

-Ese no es el asunto aquí.- Logan camino hacia él, y se sentó en otra silla frente a Julian- Creo que sé cual es tu problema…

-Bien, si ya lo sabes no me lo preguntes.- El mal humor hizo su entrada triunfal en la voz de Julian.

-Dije que creia que sabia. Dime que es…

-Dios….- Julian bebió un trago de vino de su copa… su tercera o cuarta copa.- No tienes nada que hacer?

Si la situación hubiese sido distinta, Julian se hubiese ganado un bello insulto. Pero su madre no tenia la culpa, y además Logan sabia que el chico estaba dolido. Lo dejo pasar. Por única vez.

Se puso de pie y camino hacia la puerta.

-Yo también la extraño.

Le dijo a Julian, y dejo el cuarto.