Capítulo 3: Cara a Cara con la tentación.

Chloride Mining Town fue el hogar de miles de personas que basaban su sustento en las minas de plata ubicadas en las cercanas montañas Cerbat Mountains. Actualmente es la humilde residencia de unos cuantos cientos de almas, dentro de los cuales se encontraba un asesino. Estacionó el auto frente a la oficina del alguacil, descendió del vehiculo y el calor abrazador chocó contra sus mejillas haciendo que un color carmesí se apoderara de ellas. – Usted debe ser el citadino sabiondo que enviaron a resolver el caso del decapitado- su uniforme y la insignia en su pecho hacían absurdamente evidente quién era- Supongo que si…y usted es el alguacil- lo escrutó con la mirada como buscando respuestas a una pregunta que su mente no terminaba de formular – no, yo soy el sheriff del pueblo- sacó la pistola e hizo señales de disparar acompañado con el respectivo ruido ridículo hecho con la boca. Grissom temió encontrarse con el asesino cara a cara tan rápido, creyó que su vida acabaría antes de tener tiempo de pensar en ello, pero solo era un juego hecho por un payaso barato de circo.

Michael, te he dicho que no asustes a los turistas, sino este pueblo irá en decadencia. Imagínate los titulares "Falso Sheriff ahuyenta a turistas en un pequeño pueblo minero y el alguacil le pega un tiro por echar a perder semejante negocio turístico"

Oye viejo no es para tanto, además este no es un cliente sino el sabiondo del Strip, no podía dejar de darme el lujo de darle un sustito- se dirigió hacia unas estructuras viejas que permanecían de pie al fondo del lugar.

Discúlpelo, le caen mal los citadinos, dice que arruinan la tranquilidad de este sitio, aunque a decir verdad… esto sería un cementerio sin ustedes- le pasó la mano – George O'Hansel, soy el comisario.

Mucho gusto, Gilbert Grissom- vio como su guía soltaba su mano y se adentraba a la comisaría- dónde está el cadáver, quisiera empezar lo antes posible a examinarlo.

Qué apuro tiene Dr.? Un poco de ginebra? – abrió el cajón de su escritorio, sacó una pequeña botella y dos vasos de tequila.

No cree que es demasiado temprano para beber?

No hay muchas cosas que hacer por aquí… la gente se entretiene con lo que puede o tiene- le extendió un vaso – vamos beba una copa y después lo llevo a la escena.

Acaso quiere emborracharme? Tan malo es lo que hay allá que no quiere que lo vea con mis 5 sentidos a pleno?- tomó el vaso y cuando aquel hombre se descuidó vertió el contenido en una maceta cercana.

Claro que no, solo un hombre decapitado, uno de los tantos que usted habrá visto en la gran ciudad- bebió de un sorbo su bebida y se dirigieron a una casa vieja cubierta de enredaderas- Bienvenido a la gran Mansión Craufort - mencionó irónicamente.

Quién es el muerto?- cuando terminó de decir esto una de las maderas del piso cedió y su pie quedó atrapado por unos segundos.

Está bien? Déjeme ayudarlo, tenga cuidado con donde pisa… esta casa está aquí desde hace 2 siglos, nadie ha hecho mantenimiento en 50 años.

Gracias por el dato… lo tendré en cuenta maldito hijo de perra, lo pudiste haber dicho antes, mal nacido cabrón, te atravesaría el pecho con un cuchillo… gracias

Llegaron a la habitación, en la cama yacía el cuerpo sin vida de un hombre, en el sillón que estaba junto a la ventana se encontraba su cabeza.

Espeluznante eh! – el comisario se sentó en una silla ubicada no muy lejos de la otra ventana del cuarto mientras mascaba un poco de tabaco- el difunto era Mattew Craufort una especie de millonario excéntrico. La verdad se lo veía muy poco, no tenía contactos con nadie más que con la mujer que venía a limpiarle la casa una vez por semana.

Su nombre?- Grissom había iniciado el análisis del cadáver, quería apresurar su traslado a Las Vegas, resolver el misterio y volver a disfrutar de la compañía de la mujer con la que podía sacar parte de su lado oscuro.

Bella Simons, es una mujer mayor, tendrá unos 55 años pero es una luchadora y no ha dejado de trabajar aún estando enferma. Si me pregunta… ella no fue, quería demasiado al viejo Craufort, mejor dicho el dinero que él le pagaba.

Necesito hablar con el forense de este lugar- el comisario río- bromea verdad doc? A duras penas me pagan mi salario y cree que tendríamos un forense?

Un médico al menos?- recibió una negación por respuesta- esto es deprimente, gente tirada a su suerte dispuesta a morir? El sueño de cualquier asesino, presa fresca y descuidada.

Nada y será mejor que se apure Grissom, no queremos un asesino suelto en nuestras calles.

Eso lo hubiesen pensado antes de llamarme…- una sonrisa leve se dibujó en su rostro.