Feliz, feliz Navidad.
Chapter II – Emmett quiere un pino gigante.
Carlisle POV
—¿Ya llegamos? —Preguntó Emmett.
—No —Respondí.
—¿Ya llegamos? —Preguntó Rosalie.
—No —Volví a responder.
—¿Ya llegamos? —Esta vez fue Edward.
—No —Sentía una venita palpitante en mi sien.
—¿Ya llegamos? —Alice.
—No.
—¿Ya llegamos? —Jasper.
—No —Aquella venita estaba a punto de reventar.
Conducía por la avenida central, y los pequeños preguntaban cada cinco minutos "¿Ya llegamos?", me estaban enervando… en serio. El limpia parabrisas se movía de aquí para allá tratando de que la nieve no se adhiriera al parabrisas. La radio tocaba una canción popular, mientras la calefacción permanecía encendida. Aunque afuera hiciera frío y el ambiente no estuviera como para gastar bromas, eso no detenía a mis hijos.
—¿Cuánto falta? —Cuestionó Alice un tanto enojada, con las mejillas infladas, la pude ver desde el espejo retrovisor.
—Poco —Suspiré, y me alegré al ver el edificio de grandes dimensiones en frente de nosotros—. Ya llegamos.
—¡HURRA! —Apenas había estacionado el auto, cuando mis hijos saltaban, prácticamente, de él, como si su vida dependiera de ello. Para mi suerte Esme los calmó un poco, cerré la puerta del carro y le puse la alarma, divisé cuanto coche había, eran demasiados, de seguro que el centro comercial estaba llenísimo de personas comprando o simplemente pasando el día, como odiaba hacer las compras navideñas a última hora.
—¿Vienes, Carlisle? —Llamó mi esposa, sacándome de mis cavilaciones.
—Claro —Asentí echándome las llaves del coche al bolsillo de la chaqueta.
Entramos al establecimiento, y como supuse antes, este estaba repleto de personas, con bolsas de grandes tiendas, niños que corrían de un extremo a otro, llamando a sus padres, para mostrarles el regalo que deseaban; Los adornos se extendían por todo el lugar, formando una visión de colores, verde, rojo y dorado. Y para finalizar, con mucha elegancia, en el centro, un árbol gigantesco, hermosamente decorado, era realmente bello, por los altoparlantes se podía apreciar claramente una musiquita navideña, era el paraíso de las compras… o de la locura.
—¿Vamos a ver el árbol? —Consultó mi esposa—. Porque la tienda está arriba, "The Little pine".
—Por mi bien —Afirmé con una sonrisa—. Subamos.
Fuimos hasta las escaleras mecánicas y subimos a la segunda planta, donde estaba la dichosa tienda, entramos y adentro había un olor cálido a pino fresco, por un sector estaban los pinos verdaderos y por el otro estaban los de plástico.
—Llevemos uno real —Dijo Rosalie jalando mi pantalón.
—No ¿No ves que le estamos haciendo mal al medio ambiente? —Le regañó Jasper.
—Uy, bueno, míster ecologista —Se cruzó de brazos e hizo un puchero.
—No me gustan estos pinos —Declaró mi hijo de cabellos negros—. Se parecen a Alice, de lo pequeños que son…
—¿Cómo dices que dijiste Emmett? —Iban a comenzar otra pelea—. Me las pagarás…
—Nadie le pagará nada a nadie —Intervine—. ¿Cuál árbol quieres entonces, hijo?
—Ese de allá afuera —Señaló el arboletote del centro comercial—. Ese sí es un árbol.
—Pero Emmett, si por alguna de esas casualidades de la vida, encontráramos un árbol de tamañas dimensiones como el que está afuera ¿Cómo lo meterías a casa? —Imaginé por un segundo esa situación, sería divertido ver como entramos semejante cosa.
—Tienes razón.
—Sí Emmett, además las ramas no nos dejarían ver la TV —Agregó Edward.
—¡Carlisle, por aquí! —Gritó mi esposa, al lado de un precioso árbol—. ¡Mira lo que encontré!
—¿Ves Emmett? Ese árbol está precioso —Lo animé a que aceptara.
—Sí, está lindo —Sonrió y corrió donde estaba su madre. Me acerqué a ellos después de un rato—. Oye papá ¿Podemos ir a jugar afuera?
—Está bien, pero no vayan muy lejos —Les advertí.
—No, vamos a ir a ver el súper árbol del centro —Informó Jasper antes de salir de la tienda.
—Okay —Fue lo último que les dije antes de perderlos de vista.
Emmett POV
Salimos de la tienda y miramos por el barandal el árbol del centro. Ah… pero que bello era. Mis ojos brillaban a tal visión ¿Por qué no podía ser nuestro? Un segundo… ¿Yo estaba diciendo eso? ¿En Gran Emmett Cullen?
Claro que no. Ese árbol iba a ser mío, como diera lugar. Así tuviera que robármelo sin que nadie se diera cuenta.
—Jas… préstame tu libreta de anotaciones que siempre traes contigo —Pedí cortésmente.
—Lo siento Emmett, pero tú y tus planes dementes de destrucción global ocuparon todas las hojas —Contestó.
—¡Oye! ¡Se supone que eso era secreto! —Exclamé para que se callara—. Bueno no importa ¿Tienes un lápiz?
—Eso sí —Me dio un bolígrafo de color negro, me tiré al piso embaldosado a trazar líneas.
—¿Se puede saber qué es lo que tramas ahora? —Preguntó la metiche de Rosalie.
—Querida hermana… —Comencé bonachonamente—. Apuesto que a ti tampoco te gusto ese árbol que escogió mamá ¿O me equivoco?
—Te equivocas, el árbol está muy bonito… —Afirmó cruzándose de brazos—. Pero eso no responde MI pregunta…
—Okay, okay… —Suspiré, estas mujeres que no logran entender mi gran cerebro superior—. Verás, todos los árboles de allá adentro son "Pinos Alice"… digo "Enanos"…
—Ahora si te mueres —Advirtió la enana mencionada a punto de matarme con un poder de princesa.
—¡No, espera! —Me escabullí detrás de Jasper y Edward—. ¡No me mates, piedad!
—Já… —Hizo un gesto que comprendí como un "Sólo porque soy una santa".
—Como les decía —Continué—. ¿Por qué llevarnos un árbol minúsculo, cuando podemos llevarnos ESE del centro?
Mis cuatro hermanos miraron el árbol pensativos, para luego apenas balbucear embelesados.
—¿Ese…?
—¡Un momento! ¿Cómo piensas llevártelo? —Consultó Edward—. Los guardias no te dejaran sacarlo y no creo que tampoco te lo puedas, pesa mucho…
—En eso me ayudaran ustedes, recuerden que somos un gran equipo… ¡Somos los del FVI! —Insistí a lo que todos me miraron de reojo.
—Oye la última vez que fuimos del FVI, terminamos grabando una serie de televisión, la cual nunca estrenaron en la TV —Dijo Jasper—. El señor Bauer nos estafó…
—No estamos hablando del señor Bauer, estamos hablando de Santa Claus… el señor gordo de traje rojo que trae los regalos —Contrapuse—. Él jamás se atrevería a engañarnos… por su bien, nunca lo haría… ¡Vamos, ayúdenme!
—No lo sé —Negó Rosalie—. Es arriesgado… hay muchos testigos… y dicen que aquí si tiene una cárcel para pequeños delincuentes. Y definitivamente ni a Alice ni a mí, nos quedan bien las rayas blancas y negras…
—Tranquilos —Sonreí—. Por eso tengo un súper mega plan de robo de pinos en época navideña. Lo llevó planeando hace cinco minutos…
—Te escuchamos Emmett —Dijo Eddie a lo que los otros asintieron—. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
Afirmé con la cabeza mientras me ponía a explicarles mi maquiavélico plan, para secuestrar el pino del centro comercial. Básicamente era pedirlo prestado pero sin que los demás lo supieran, porque después de la fecha de navidad pretendíamos devolverlo para pedirlo el próximo año. Mi plan era perfecto y no daba cabida al error. Mis hermanos y yo… sobretodo yo, éramos expertos en hacer este tipo de trabajo que implicaban una infiltración cuidadosa a través de aquellos adornos navideños y esas personas con sus bolsas gigantes.
Luego de un rato de reírme de un caballero, y de explicarle a mis hermanos el siniestro plan… y de volver a reírme del mismo caballero. Nos dispusimos a bajar a la primera planta.
—Bien, hermanos, ahí está el objetivo —Susurré—. Es fácil, llegamos, lo tomamos, lo llevamos al auto, traemos a papá y a mamá y nos vamos de aquí. Recuerden que esto no puede sobrepasar los cinco minutos.
—¿Alcanzaremos, Emmett? —Preguntó Alice dudando de mis cálculos matemáticos.
—Claro que sí, estoy tan seguro como que dos más dos son veintidós… —Contesté—. Ustedes distraen al gordo de traje rojo y yo tomo su preciado árbol. Confío en ustedes…
Carlisle POV
Unos minutos después, los cuales se demoraron en embalar el árbol, mi esposa estaba en la caja registradora pagando. Mientras, yo estaba sosteniendo la caja en donde habían empacado el ornamento cuando sentí unos gritos de mujeres provenientes del primer piso, y un sin fin de murmullos por todo el centro comercial. Me di la vuelta para ver qué pasaba y vi al centenar de gente que compraba, parados en la barandilla mirando hacia abajo; Un extraño escalofrío recorrió mi espalda.
—¿Qué sucede? —Preguntó mi esposa al llegar a mi lado.
—No lo sé, pero todos miran hacia abajo —Respondí, en eso llegó un encargado de almacén de alguna tienda cercana.
—¡Unos niños se subieron al árbol de Navidad! —Anunció—. ¡Lo están escalando!
—¿Qué? —Cuestionó mi esposa, sufriendo por los padres que debían bajar a sus hijos y el riesgo que corrían estos al estar a esas alturas—. Carlisle debemos ir.
—Claro —Salí de mi trance y acompañé a mi esposa; Intentamos ver quiénes eran esos muchachos, pues el mar de personas estaba observando lo que sucedía, pero claro, nadie hacía nada; Sin querer recordé el escalofrío… un segundo ¿Dónde estaban mis hijos? Mi cerebro reaccionó ante los sucesos, haciendo conjeturas que me aterraban. Emmett quería un pino gigante «Emmett no estaba» «Emmett era capaz de subirse a un árbol gigante» «Esme me iba a matar»; Sólo pude repetir en mi mente una sola frase: "¡Que no sea Emmett, que no sea Emmett!"
Bajamos por la escalera y lo primero que vimos fue a…
—¡EMMETT! —De buenas a primeras no reaccioné, vi a mi hijo mayor encaramado sobre el árbol, este se tambaleaba de un lado a otro, mi esposa corrió donde estaban mis otros hijos, ellos estaban en el piso, mirando, al igual que las otras personas, la gran estupidez que estaba haciendo Emmett, corrí hasta donde estaban ellos—. ¡EMMETT BAJA DE AHÍ, AHORA MISMO!
—¡No puedo! —Dijo aferrándose a las ramas de plástico, mientras miraba hacia abajo.
—¿¡POR QUÉ NO! —Grité más que desesperado, al mismo tiempo que mi esposa le pedía frenéticamente a los guardias que hicieran algo.
—¡No sé cómo!
—Emmett baja, ya no es divertido —Le gritó la pequeña Alice.
—Sí, papá no nos dejará subir esa cosa al auto —Le informó Edward.
—Bien, entonces ya bajo ¡Pero ni creas que te has salvado árbol, volveré el año siguiente, con un año más y seré más fuerte! —Comenzó el descenso lentamente, mientras Esme, yo y todo el mundo prácticamente nos comíamos las uñas al verlo; Entonces sucedió… Un movimiento en falso y se resbaló.
—¡EMMETT! —Gritamos Esme y yo cuando vimos que nuestro pequeño hijo, de tan sólo seis años, caer desde una altura, que para un niño de su edad, era relativamente alta. Cayó donde habían unas cajas que simulaban ser regalos; Corrimos en esa dirección y lo vimos ahí tirado, en una especie de, para su suerte y la de nosotros… unas almohadas.
—¡FELIZ NAVIDAD!… ¡VAMOS A HACERLO DE NUEVO! —Dijo al vernos, Esme sólo se agachó y lo tomó entre sus brazos, mientras un guardia se acercaba a informarnos que quedábamos vetados del centro comercial, hasta que Emmett cumpliera los quince años—. ¡NO! ¡VENDRÉ POR TI ÁRBOL, ASÍ SEA LO ÚLTIMO QUE HAGA EN MI ADOLESCENCIA!
Dimos una sonrisa ridícula, tratando de que disculparan la estupidez de nuestro hijo. Y más rápido que una gacela nos fuimos de allí. Era suficiente por el día.
¡No más, Dios, por favor!
…To be Continue…
N/As: Este es el segundo capítulo. Al principio era un largooooooooo capitulo con un largoooooooo Carlisle POV, pero ahora es un largoooooo capitulo con un Carlisle, un Emmett y otro Carlisle POV… XD ¡QUE VUELVAN LOS EMMETT POV!
En fin, esperamos que haya sido de su agrado este segundo capítulo. Trataremos de actualiza pronto XD
Un beso apara todos los que leen y a los que leen y dejan review
Agradecimiento Especiales a: ginny3001 (Créenos cuando decimos que Carlisle sufrirá en esta historia), SummerVulturi (Nosotras también queremos más capítulos :D), clioprongs (A nosotras también nos encanta Hugo, pero no su jugo XD), jnnfrmrz (Muchas gracias por leer esta historia amiga), perl rose swan (Aquí volvieron los Emmett POV que todos quieren :D) y a .hale (no te preocupes que no tardaremos en actualizar).
