Capítulo 1: Primer encuentro
POV BELLA
1 de Septiembre, se acabaron las vacaciones para mí. A pesar de que hacía más de una semana que regrese del crucero todavía me sentía nostálgica por el sol y las altas temperaturas del mar del Caribe. Aquí como siempre, estaba nublado y no creía que la temperatura sobrepasara los 6 grados. Me levante con tiempo suficiente pues no quería llegar tarde al trabajo después de más de mes y medio fuera. Me duche, desayune y me vestí con el traje que ayer tarde recogí de la tintorería (una traje de chaqueta y falda monísimo de color azul, de la última colección de Armani) me calce mis Manolos Blahnik y entre en el baño para terminar de arreglarme. Cuando mire por la ventana confirme mis sospechas, como siempre estaba lloviendo. Me coloque mi abrigo y salí fuera.
A pesar de la lluvia llegue con tiempo suficiente a mi despacho, mucho antes de que los demás llegaran.
Entre en mi despacho y lo que vi encima de mi mesa me sorprendió, era un gran jarrón de cuello largo con un ramo de rosas rojas dentro. Cogí la notita que llevaba y la leí
-Bienvenida cariño, espero que tu primer día de trabajo no sea demasiado duro.
Me quede embobada, después de tres años de relación Jacob todavía tenía ese tipo de detalles y a mi tenía que reconocerlo, me encantaban. Me acerque para oler las flores, olían de maravilla. Al poco rato de estar en el despacho alguien llamo a mi puerta.
- ¿Se puede?
- Pasa- Era Jessica mi secretaria.
- Bella, que gusto tenerte por aquí otra vez.- exclamo dándome un fuerte abrazo.
- Yo también te he echado de menos, ah por cierto he traído unos regalitos para vosotras - dije cogiendo una bolsa que tenia al lado del escritorio.
- Toma, este es para ti.
- Oh Bella no te tenías que haber molestado.
Mientras decía esto sus manos ya habían desenvuelto el paquete.
- Es preciosa, graciasssssss- se acerco a mí y me volvió a abrazar
- De nada en cuanto la vi supe que tenía que comprártela-se trataba de una pequeña caja de madera de color wengue labrada y con pequeñas incrustaciones de plata.
- Me encanta- lo decía de verdad pues su cara se ilumino en cuanto la vio, sabía que a Jessica le encantaría pues coleccionaba ese tipo de cajitas.
- Ah por cierto hay un nuevo cliente, tienes una cita con él a las 10.00.
- Ah ¿de quién se trata? -
- El Sr Cullen, es el propietario de una de las firmas de ropa más importantes del país y quiere que nosotros nos hagamos cargo de sus campañas.
- De acuerdo cuando llegue le haces pasar a mi despacho.
- Vale y muchísimas gracias por la cajita, ha sido todo un detalle. Ah bonitas flores.
- Verdad que si, este Jacob cada día me sorprende mas, a pesar de que ya llevamos mucho tiempo juntos todavía tiene estos detalles.
- ¿Detalles? yo diría detallazos, chica tienes una suerte enorme de tener a Jacob a tu lado, además...esta bastante bien
- Jessica, que es mi novio- exclame sorprendida de que mi propia secretaria se atreviera a decir eso de mi novio en mi presencia.
- Bella, lo que es es y Jacob esta como un queso, eso no me lo puedes negar.
Y la verdad es que no se lo podía negar. Tenía un cuerpo de escándalo, su pelo era más negro que la noche y tenía unos ojos...además todo eso combinado con el tono de su piel lo hacia un ser maravillosamente fantástico. Y no solo era lo físico, pues en lo demás era perfecto, cariñoso, romántico, detallista, en fin en todo era 100% perfecto.
La mañana pasó rápido y antes de que pudiera darme cuenta la voz de Jessica sonó por el interfono.
- Bella, el Sr Cullen acaba de llegar
- Esta bien Jessica, hazle pasar
La puerta se abrió y yo me quede...como decirlo ¿alucinada?
No podía creer que lo que tenía delante fuera real.
- Srta. Swan, hola soy Edward Cullen- se presento extendiéndome la mano.
Cuando la cogí para saludarle me di cuenta de que su mano estaba demasiado fría, pero teniendo en cuenta la temperatura que hacía no le di mucha importancia.
Empezó a explicarme lo que quería que hiciéramos , el tipo de publicidad que quería para su empresa, y el tiempo paso rápidamente, no me di cuenta de que llevábamos reunidos más de dos horas.
- Bueno Srta. Swan creo que eso es todo, me gustaría pasarme en un par de semanas para ver un primer proyecto de la campaña y asegurarme de que ha captado lo que quiero.
- Por supuesto Sr Cullen en un par de semanas tendremos un primer proyecto para que usted pueda verlo y decidir si esta conforme o no con la manera de trabajar que tenemos.
- Bien entonces... ha sido un placer conocerla, me habían hablado muy bien de usted y la verdad veo que no han exagerado nada.
Dicho esto volvió a tenderme la mano y yo se la estreché, seguía estando muy fría a pesar de que llevaba dos horas en el despacho y la calefacción estaba puesta, pero su piel era tan suave.
Salió de mi despacho con la promesa de que en dos semana nos volveríamos a ver para formalizar el contrato y yo esperanzada esperaba que lo hiciera. Y no era por la suma de dinero que eso aportaría a la agencia, sino porque quería volver a verlo.
Parecía un Dios heleno, no era justo que una persona pudiera tener esa belleza arrebatadora. Su pelo color del bronce, peinado informalmente, sus ojos color topacio y su piel más blanca que la mía y su olor era... no no no espera que ¿qué estoy pensando? yo tengo pareja, estoy con Jacob no debería de pensar así en otro hombre. Mi relación iba bien
Jessica entro sin llamar a la puerta y me encontró mirando con gesto ausente al ordenador.
- ¿Qué pasa? ¿Hay algún problema con el ordenador?
- ¿Eh? no no, oye Jessica que me puedes decir de Edward Cullen
Sabía que ella tendría más información sobre el de lo que quería admitir.
- Vaya Bella no me esperaba esto de ti, ¿no estabas tan bien con Jacob?
- Jessica, solo es interés profesional- mentí, mentí y me odie por eso y más me odie por eso, estaba pensado en el de una forma que no tendría que hacerlo.
- Vale a ver... 30 años, soltero, empresario, amante de los deportes de riesgo y con una de las fortunas más grandes del país.
La miraba, soltero ¿había dicho soltero? ¿Como podía un hombre como ese estar soltero?
No me podía creer eso, el era el tipo de hombre que tenía que estar con alguna mujer, era imposible que estuviera soltero.
- ¿Cómo es eso de que está soltero? la verdad no me lo puedo creer, veras...solo hay que verle para saber...
- Bella, no siguas pensando en eso ¿vale?
- ¿En qué?
- En Edward Cullen, primero porque estas con Jacob y tu relación funciona bastante bien, y segundo porque por lo que tengo entendido es un tipo bastante extraño.
- ¿Extraño? a mi me ha parecido normal.
- Bella, es hombre y le conozco de vista desde hace por lo menos 1 año y nunca, nunca le he visto acompañado de una mujer, nunca, y mira que hay mujeres que se lo comerían pero el muy cortésmente reclina cualquier cita.
- ¿Por dónde le has visto?
- Bella que... ¿que estas intentando hacer?
- Nada... ¿por qué?
- Pues porque para solo interesarte por el profesionalmente estás haciendo preguntas muy...como lo diría personales.
- Ehhhhhhhhhhh- no sabía que decirle, pero quería que me contara el sitio que el frecuentaba, quería verlo de nuevo y me odiaba por ello pero... no me lo podía sacar de la cabeza.
- Mira el no es el único de su familia que es empresario, su hermana Alice junto con su marido tiene un restaurante que ahora está muy de moda en el centro.
La miraba esperando que me diera el nombre sin tener que pedírselo, pero ella no daba muchas muestras de querer decírmelo.
- Esta bien, está bien- exclamo derrotada- se llama Moonligth Club y te tengo que avisar, está muy de moda asique si vas no esperes encontrarlo allí a la primera vista siempre hay mucha gente en el local.
No me concentraba en nada de lo que hacía, no dejaba de pensar en el, pensé que tal vez terminado el trabajo me podría pasar por el local y probar suerte. Quería verle de nuevo.
Salí de la oficina y justo cuando me dirigía al coche vi que al lado había un coche aparcado que no conocía de nada. No podía ser de nadie de la oficina pues ya estaba cerrada y la ultima en salir, como siempre era yo.
Seguí andando como si nada hacia el coche, justo cuando estaba a punto de abrir la puerta, alguien me cogió por la cintura.
- Sorpresaaaaaaaaaaaa.
Del susto que me lleve casi se me para el corazón
- Cariño ¿estás bien? - Jacob me miraba preocupado
- Jacob... me has dado un susto de muerte, ¿qué haces aquí? ¿Y de quien es ese coche?
- A la primera pregunta, recoger a mi chica, la echaba mucho de menos después de pasar con ella el más maravilloso verano que recuerdo.
Y a la segunda pregunta, es mío te dije hace una semana que me tenían que estregar el nuevo coche hoy. ¿Te gusta?
- Si es bonito, pero ya sabes que yo no entiendo de coches.
- Venga vámonos, te tengo una sorpresa preparada.
- Jacob pero mi coche, no quiero dejarlo aquí.
- Bella no le va a pasar nada, además mañana te puedo traer yo a trabajar, venga no te preocupes, sube.
- ¿Donde vamos?- pregunte, aunque no con muchas ganas, pensé que después del trabajo podría ir al club del centro e intentar verle, pero ya veía que no, de momento hoy no.
- Te he dicho que es una sorpresa.
Salió del garaje y se tomo la carretera hacia el centro de la ciudad. Iba muy distraída durante el trayecto asique cuando aparco apenas me percate de donde nos encontrábamos.
SE bajo del coche y me abrió la puerta para que bajara y al torcer la esquina allí estaba, no me lo podía creer, el Moonligth, todavía tenía posibilidades de verle hoy otra vez, pero al mirar a mi derecha y ver a Jacob me lo pensé mejor, no quería entrar, no sabía cómo reaccionaría al verle de nuevo, si es que le veía claro.
- Jacob, no sé si es una buena idea, mira acabo de salir de trabajar, estoy cansada y además no he cenado y...
- Bella no seas tonta, me ha costado un montón conseguir mesa, y además mírate estas preciosa.
- Este bien.
Cuando cruzamos la puerta me pude dar cuenta de lo esplendido que era el club.
Estaba decorado con bastante buen gusto todo en tonos cálidos, blancos, cremas y con suaves tonos de color topacio. Eso me recordó el color de los ojos de él. Dios que mal me sentía pensando de esa manera de un hombre teniendo a Jacob a mi lado.
Nos dieron una de las mejores mesas, el ambiente era relajado, con música de fondo, velas en las mesas. Los manteles al igual que el mobiliario era de tonos suaves y las servilletas...del tono de aquellos ojos que iban a conseguir que perdiera la cabeza.
En seguida vino el encargado y tomo nota de nuestra cena.
- Te he echado de menos hoy Bella, no sabes cuánto.
- Jacob... pero si me vistes ayer noche.
- Si pero no lo puedo evitar, y después del crucero que hemos hecho juntos menos, me podría pasar la vida entera mirándote.
Mis manos se juntaban con las suyas por encima de la mesa y no dejaba de mirarme.
- Te quiero Bella más de lo que nunca me llegue a imaginar y...
- ¿Y?
- Bueno, espero que esta noche sea tan especial para ti como lo va a ser para mí
- ¿Por qué dices eso Jacob?
- Ya lo veras, no seas impaciente.
La cena transcurrió muy animada, no dejaba de mirarme y decirme lo mucho que me amaba, y yo llegue a convencerme que lo de hoy por la mañana solo había sido una tontería hasta que...
Las luces del restaurante se apagaron, dejando encendidas únicamente las velas que estaban sobre las mesas.
Un foco ilumino un piano de cola negro que estaba en medio de la pista de baile y seguido apareció un ¿Ángel? vestido con un traje negro, me quede sin habla, era él, no me lo podía creer.
- Señoras caballeros, hoy es un día muy especial para el hombre que está sentado en la mesa numero 5.
Mesa numero ¿5? ¿La nuestra? ¿Qué significaba eso?
- La pieza que van ustedes a escuchar se la dedica a su novia.- todo el restaurante se nos quedo mirando mientras otro foco nos iluminaba.
Sus dedos empezaron a volar por el piano, mientras se escuchaba una pieza que reconocería en cualquier lugar, Claro de Luna.
Me quede embelesada viéndole tocar, al acabar la pieza se levanto y se dirigía a nuestra cara, no podía creérmelo. En la mano llevaba una cajita de satén negro adornada con un lazo.
- Srta. Swan, no sabía que era usted, espero que le haya gustado la pieza.
- Si me encanta ese tema.
Dejo la cajita en las manos de Jacob y se marcho.
Las luces del restaurante seguían apagadas, Jacob cogió mis manos entre las soyas y mirándome a los ojos me dijo.
- Bella no necesito pasar más tiempo a tu lado para darme cuenta de que eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Te quiero y estos tres años a tu lado han sido los más maravillosos de mi vida. Pienso en ti, sueño contigo. Me vida antes de aparecer tu estaba vacías. Bella tú eres mi sol, Tú eres la luz que alumbra mis días más oscuros, TE AMO.
Se levanto, y poniendo una rodilla sobre el suelo tomo mi mano izquierda, cogió la cajita que entre sus manos se veía diminuta, la abrió y mirando directamente a los ojos...
- Bella... ¿Quieres casarte conmigo?
- Jacob... yo... no sé qué decir...
- Dime que si Bella, hazme el hombre más feliz del mundo
- Si Jacob siiiiiiiiiiii
Acaba de comprometerme, mis ojos eran un mar de lágrimas, jamás pensé que Jacob fuera a hacer una cosa así, Nos besamos mientras todos los demás comensales nos aplaudían. Era feliz, era muy feliz, pero la felicidad no me duro mucho, basto que me diera la vuelta para sentarme y encontrarme a lo lejos con la mirada de Edward desilusionada.
