Capítulo 3 : Dudas
PVO BELLA
Llegaba tarde al trabajo. Estaba lloviendo "como casi siempre "y eso dificultaba aun más la conducción. Aparte del tráfico que ya de por sí, siempre había.
Al parecer se había producido un accidente y la retención iba a ser larga. Llame a Jessica para avisarla de que iba a llegar tarde y que no se preocupara.
- ¿Jessica? Hola soy Bella. Mira estoy en un atasco, ha habido una colisión entre dos coches y hasta que no vengan a retirarlos me va a ser imposible llegar- Mientras decía esto se escuchaban sirenas a lo lejos, quizás tuviera suerte y podría llegar no muy tarde al despacho.
- ¿Tu estas bien?- parecía realmente asustada.
- Si, si, no te preocupes la colisión ha sido a 5 coches del mío, llama al fotógrafo y dile que vaya preparando la sesión.
- Vale, oye Bella, perdona por la pregunta pero... ¿Paso anoche algo interesante?
La pregunta me pillo por sorpresa, no sabía a qué se refería, pero el tono de su voz se mostraba muy curioso asi que...
- ¿Qué?-No podía creerme que le estuviera dando pie
- Nada déjalo- estaba de lo más misteriosa.
Jessica, llama al fotógrafo y encárgate de todo ¿vale? creo que en 20 minutos más o menos estaré allí.
- De acuerdo.
Colgué el teléfono y espere. La grúa ya había llegado y estaba llevándose uno de los dos coches. La lluvia se estaba haciendo cada vez más intensa y el repiqueteo en el techo del coche me estaba poniendo nerviosa. Subí el volumen de la radio intentando amortiguar el sonido de la lluvia.
-¡Buenos días Seattle! En esta mañana tan lluviosa, seguro que muchos de vosotros os encontráis dentro de los coches metidos en un gran atasco asi que... ¿Por qué no subís el volumen de la radio, dejáis de agarrar tan fuerte el volante y os destensáis un poco? escuchar esta pieza para piano y...dejaros llevar.
Y empezó a sonar la pieza de piano que tanto me gustaba Claro de Luna de Debussy
Me quede mirando hacia al frente con la mente en blanco recordando la última vez que escuche esa pieza. Volví a verlo a él, sentado en el gran piano de cola negro, sus dedos volaban sobre las teclas creando una melodía sublime.
El... reclinado sobre el teclado, él... levantándose con una cajita en la mano, él... dirigiéndose hacia mí, él...él,él,él y solamente él.
No podía dejar de pensar en su mirada después de que Jacob me pidió matrimonio.
Sus ojos se veían...decepcionados, con pena, con furia, con rabia, pero... ¿por qué?
Cuándo me quise dar cuenta, él ya se había marchado del local y a mí me dejo con una sensación de angustia en el pecho que...
No podía encontrar la razón para ese tipo de comportamiento, ni para él ni para mí, además se suponía que ese tendría que ser un gran día para mí, sin embargo...
Jacob, mi novia por más de tres años me había pedido que me casara con el yo estaba enamorada de él. Estos tres años con él habían sido maravillosos y muchas veces fantaseaba con la idea de que me pidiera matrimonio. Le quería, lo amaba, estaba locamente enamorada de él, entonces... ¿porque me sentía así? como con el corazón partido. No, no estaba bien sentirse así, Jacob era mi novio y a Edward, oh como dolía pensar en él, no definitivamente no podía pensar más en Edward.
Pero esa misma mañana, cuando Edward entro en mi despacho puso mi mundo totalmente al revés. Yo pensaba que tenía mi vida más o menos solucionada, una casa propia, un buen trabajo y un buen hombre, ¿que más podía desear?
pero entonces Edward entro en mi vida y...y ya todo me parecía poco. Lo quería todo, lo quería a él y no me importaba lo que tuviera que perder para conseguirlo, para conseguirlo a él, a Edward.
La pedida de mano me pillo por sorpresa y mi reacción todavía más. Me puse a llorar de la emoción mientras Jacob me cogía y me besaba.
Al darme la vuelta y verlo allí...
Un pitido del coche de atrás me saco de mi aturdimiento devolviéndome a la realidad. Metí primera y acelere, al llegar al cruce de la 4 tú Ave con Madison se cerró el disco y me tuve que parar. Mientras esperaba a que se abriera y seguir con mi marcha busque en la guantera del coche el mando del garaje de la agencia.
Cuando estaba ya cerrando la guantera escuche un pitido de coche, mire hacia el semáforo para ver si se había abierto pero me di cuenta de que seguía cerrado, asi que con las mismas mire a mi izquierda para encararme con el autor del pitido y allí estaba él. Me estaba mirando y con la mano me indicaba que bajara la ventanilla, mientras decía esto él bajaba la suya.
- Hola Srta. Swan, ¿va hacia la agencia?
- Si, voy para allá.
- ¿A desayunado ya? No se la ve con muy buena cara, no me malinterprete, pero parece que no ha dormido muy bien esta noche.
La verdad es que no había dormido nada dándole vueltas a la cabeza por lo que había sucedido aquella noche. Y como me levante tarde, no pude tomarme ni un café.
- Tengo un poco de prisa- intentaba parecer lo más normal posible, pero la verdad es que me moría de ganas de tomarme ese café con él" estoy comprometida, estoy comprometida, estoy comprometida "me repetía una y otra vez en mi cabeza.
- ¿Un café? Venga solo será un momento, además se nota que necesita algo de cafeína- al acabar de decir esto se le dibujo en la cara una sonrisa torcida que lo hacía todavía más irresistible.
- Esta bien, pero tendrá que ser rápido, tengo una sesión fotográfica y no quiero que Paul se enfade si llego demasiado tarde.
- Rápido, lo prometo.
Dejamos los coches aparcados y nos dirigimos al restaurante que teníamos al lado "D¨Agostinos".
Entramos y enseguida entre en calor. Al acercarnos al mostrador un maître se nos acerco.
- Buenos días ¿para dos?- pregunto muy amablemente.
- Si, por favor- respondió Edward.
Nos dirigíamos casi al final de la sala donde se encontraban varias mesas al lado de un gran ventanal.
Edward se puso rápidamente detrás de mí, quitándome el abrigo.
- Por favor- Edward me miraba mientras separaba la silla de la mesa ofreciéndomela para sentarme. El maître se le quedo mirando pues parecía que ese era parte de su trabajo, nos entrego la carta y se marcho.
Al rato volvió.
- ¿Ya han decidido los señores?
- Tomaremos, el desayuno ejecutivo, gracias- Edward me miro mientras lo pedía a modo de pregunta mientras que yo asentí con la cabeza.
- ¿Algo más?
- No gracias- contestamos los dos a la vez.
El maître recogió la carta y se marcho para dar orden del desayuno.
- Veo que acepto la propuesta.-Afirmo, mientras con un blanco índice señalaba mi anillo de pedida.
- Si, pero no me hable de usted, solamente Bella.
- De acuerdo Bella, entonces solamente Edward- me decía mirándome a los ojos con cierta intensidad.
Me iba a volver loca como siguiera haciendo eso. Esa mañana vestía de forma casual, vaqueros negros y un jersey de cuello vuelto blanco que se le ceñía perfectamente a su cuerpo. Su pelo lo llevaba aun mojado, pero aun así parecía que acababa de rodar un anuncio de champú y sus ojos...dios que ojos , podría pasarme horas y horas perdida en la inmensidad de esos ojos color topacio, me miraba de forma intensa mientras esperaba una respuesta a la pregunta que había formulado y yo no había contestado.
- ¿Perdona?- Sentí que mis pómulos se estaban tiñendo rápidamente de un rojo intenso, que vergüenza.
- Te preguntaba, si llevabais mucho tiempo juntos.- La pregunta me descoloco, no sabía a donde quería llegar.
- Eh... Tres años casi ¿por?
En ese mismo momento llego un camarero con el desayuno, espero a que se fuera y seguimos con la conversación.
- No, por nada, se le veía muy ilusionado a tu novio.
- Si, Jacob es...- puse los ojos en blanco y alce las manos, mientras mi mente pensaba" si Jacob es amable, cariñoso, guapo, pero tu mi amor tu..."
- Bueno, pues entonces ¡Enhorabuena!- su boca decía una cosa, pero sus ojos decían otra muy distinta.
- Gracias.
Tomamos el desayuno mientras conversábamos sobre el proyecto que teníamos entre manos. Después de más de 30 minutos en el restaurante, mi móvil comenzó a sonar.
- Bella, ¿donde estas?, ¿te falta mucho para llegar?-Jessica estaba atacada de los nervios.
- No ya voy, estoy aquí enfrente, ya subo.-Se me había olvidado completamente Jessica y la sesión de fotografía, pero es que estando con el...
Pago al maître y salimos del restaurante. Había dejado de llover pero la temperatura seguía siendo muy fría.
- Bueno, pues entonces si no tienes más preguntas acerca de la campaña nos vemos en dos semanas para concretar los últimos detalles.
Estábamos enfrente de la puerta del restaurante.
- Si, en dos semanas nos vemos. ¿Bella?-dijo ofreciéndome la mano en señal de despedida.
Nos despedimos y al hacer el intento de cruzar la calle un tacón de mis zapatos se quedo enganchado en la rendija del aire del metro, casi caigo al suelo, si no fuera porque antes que mis manos tocaran el suelo el me cogió entre sus brazos. Eran fuertes como torres.
Al levantarme quedamos frente a frente a tan solo 10cm de distancia entonces...paso lo inevitable, algo que los dos sabíamos que estábamos deseando. Se acerco peligrosamente a mí, con sus manos todavía rodeándome la cintura y acerco sus labios a los míos.
Mis manos ya no respondían a mi cabeza y se dejaban llevar por el deseo, se entrelazaron alrededor de su nuca fundiéndonos en un apasionado beso, solo fueron unos segundo, pero que segundos... se me olvido respirar y mi cabeza empezó a dar vueltas.
- Lo siento mucho, yo...- decía él mientras poco a poco se iba alejando de mi.
- Yo, no... No te preocupes, no pasa nada Edward.-susurraba yo todavía hiperventilando.- El beso ha sido cosa de los dos.
- Si, pero... tu estas comprometida y yo...- Parecía mentira que aquel ser tan estupendo se estuviera disculpando por haberme hecho por unos segundos la mujer más feliz del mundo.
- Olvidémoslo, ¿vale?
Me dolía tener que mentirle, pues ni en broma iba a olvidar ese beso.
Dicho esto me encamine hacia la agencia traspase la puerta y al darme la vuelta el seguía allí de pie, mirándome.
Al llegar al recibidor de la segunda planta, Jessica literalmente se abalanzó sobre mí.
- ¿Dónde estabas? Paul se ha vuelto loco con esa campaña, si le hubieras visto...- Jessica no dejaba de mover las manos mientras hablaba, gesticulaba mucho cuando estaba nerviosa.
- ¿Está todo bien?- Pregunte asustada, Paul era nuestro mejor fotógrafo y si lo perdíamos...
- Si, no te preocupes, ya está todo controlado y la sesión a punto de acabar. Ángela se encargo de todo.
- Vale- dije quitándome el abrigo y entregándoselo a Jessica junto con el maletín para que lo dejara en el despacho.
- Voy a ver como esta todo-exclame mientras hacia el amago de ir al estudio de fotografía.
- Bella- grito Jessica- esta todo controlado ya quizás deberías entrar en el despacho y relajarte un poco.
- ¿Pero...qué? ¿Que estás diciendo?
- Ves al despacho Bella- dijo entregándome el abrigo y el maletín.
Cogí lo que me tendía y me dirigí hasta mi despacho, cuando abrí la puerta, todo se me cayó de las manos.
El despacho estaba totalmente decorado con rosas blancas y rojas. Estaban todas distribuidas en jarrones de cuello largo de cristal. Toda la estancia olía a rosas y al fondo encima de mi mesa se encontraba una gran caja roja con un lazo blanco " ÁBREME " decía el cartel que se encontraba justo al lado.
Mis manos se fueron instintivamente a mi boca ahogando un grito de sorpresa que luchaba por salir de mi garganta.
Fui hacia la mesa y toque la caja.
-Ábrela- La voz de Jacob me llego desde la puerta del despacho. Me gire y allí estaba él, tan espléndido como siempre, me sentí terriblemente culpable por haber pensado en otro hombre que no fuera él, por haberme besado con...Edward.
Sus manos me cogieron por la cintura, abrazándome desde atrás, su pecho se pegaba a mi espalda, fuerte, duro, a pesar de que llevaba un jersey grueso de lana podía sentir su fuerte musculatura pegada a mi espalda.
- Ábrela amor-me decía mientras me daba pequeños besitos por el cuello.
- Jacob...
- ¿Si Bella?- Seguía con su ruta de besos, de arriba abajo y de abajo arriba.
- Jake para... si no...
- Si no ¿qué amor?-decía mientras intensificaba sus besos y me apretaba más a su espalda.
- Ábrela- repetía
Desaté el gran lazo blanco y levante la tapa, cuando vi lo que había dentro, mis ojos automáticamente se llenaron de lágrimas.
- ¡TE AMO BELLA!
Me giro para ponerme frente a él y me beso.
- Yo también te amo Jake.
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