Capítulo 4: Intenciones

PVO EDWARD

Pase la mayor parte de la noche corriendo, cazando, intentando alejarla de mi mente pero era...imposible. No entendía que con tan poco tiempo de conocerla me pudiera hacer sentir así. Tan insignificante, tan vulnerable, tan... esos no eran adjetivos para alguien como yo, yo no era así no, no antes de conocerla a ella Bella, Bella...

Toda mi existencia me la había pasado solo, no tenía necesidad de una compañera de ese modo, solo me preocupaba mi trabajo, mi música, mis cosas...pero apareció ella, y puso mi mundo completamente boca abajo, me, desorientado, aturdido, perdido. A mi mente venían una y otra vez las imágenes de él besándola, tocándola , abrazándola... como me hubiera gustado ser el.

Pero el hecho de que él le hubiera pedido matrimonio y que ella le hubiera dicho que si no me iba a detener , no, ella tenía que ser mía , la amaba, la quería y no me importaba lo que tuviera que arriesgar para poder conseguirla.

Eran las 4 de la madrugada cuando llegue a casa y antes de llegar a subir los peldaños del porche pude oír los pensamientos de Carlisle en mi mente.

-" Tranquilo hijo, no pasa nada"

Traspase el umbral de la puerta y me dirigí directamente a mi cuarto. Quería arreglarme, asearme un poco...pero antes de que pudiera dirigirme hacia el baño Alice apareció delante mío.

- Edward ¿Que...que te ha pasado?- me señalaba la ropa.

- Alice déjame ¿quieres?

- Pero...Edward.

- Alice...- me estaba empezando a sacar de mis casillas.

- ¿Que ha pasado?- preguntaba con preocupación.

- ¿A qué te refieres, a mis ropas, a mis modales o...a mis sentimientos Alice? ¿A qué?

Mi voz sonó brusca, enfadada, llena de ira.

- Estoy destrozado Alice, estoy roto por dentro, no creo que vaya a ser nunca más el mismo, mírame. ¿Cuántas veces me has visto regresar así de caza? ¿Cuántas veces he destrozado la ropa o me he manchado? nunca y...mírame ahora. No me concentraba pensando en ella, recordándola, deseándola, ella...ella se va a casar Alice.

- Lo sé Edward, lo sé, tranquilo.

- ¿Tranquilo? Alice ¿cómo quieres que me tranquilice? la voy a perder antes de que sea mía. Tu visión fue de lo más...

- Lo sé -Alice intentaba darme ánimos y sus pensamiento eran sinceros y llenos de arrepentimiento" si no le hubiera pedido nada" "si hubiera ido yo misma a la reunión" "si..."

- Alice no pienses así, seguro que tarde o temprano nos hubiéramos encontrado.

- Ya lo sé, y lo peor de todo esto es que tú no la vas a poder olvidar nunca Edward.

- Lo sé y por eso voy a luchar, voy a luchar por ella.

- Edward ella...

- No la voy a obligar a nada Alice, solo voy a esperar mi oportunidad, un resquicio para poder conquistarla, la más mínima duda de ella ante ese matrimonio y allí estaré yo. No pensé nunca, jamás, sentir esto por nadie y no lo voy a perder.

La quiero, la amo, ella nació para mi, igual que yo he pasado más de 100 años esperando, esperando por ella.

- No te vas a rendir ¿verdad?

- No- mi contestación fue rápida, segura.

- Espero que todo te vaya bien, de verdad

Alice salió de la habitación dejándome solo, ahora solo quería ducharme y cambiarme la verdad es que estaba que daba pena. Mis ropas no servían ya para nada, pues la lucha que tuve con el puma las había destrozado enteras.

Una vez cambiado y duchado baje al salón. Allí me esperaba Carlisle.

- Tranquilo, no te voy a preguntar nada, se que actuaste bien y no le hiciste daño a la chica, pero tu...

- Estoy bien, no te preocupes por mí, no voy a cometer ninguna tontería.

- Bueno en ese caso, si quieres hablar, desahogarte o cualquier cosa...ya sabes.

- Vale, no te preocupes.

Carlisle se quedo pensativo allí sentado en el gran sofá blanco, no podía estar allí sentado junto a él sin hacer nada, necesitaba... entonces vi el piano al fondo de la sala.

Levante la tapa, coloque mis dedos sobre la teclas y la recordé "BELLA". Mis dedos volaban creando una melodía suave, lenta, llena de sentimiento. No me di cuenta cuando Esme se sentó a mi lado, estaba demasiado absorto pensando en ella, solo me di cuenta de su presencia cuando puso su mano sobre mi hombro.

- Es precioso Edward- Lo dijo con dulzura

- Gracias.

- ¿Es para ella?

- Si.

- La amas ¿verdad?

- Mas que a nada en el mundo, no creí que algún día me fuera a sentir así.

- Edward...Lucha por ella. Se feliz, te lo mereces, tú te lo mereces más que nadie.

Mi madre me miraba con preocupación, sabiendo que aunque muerto, mi corazón podría resultar dañado, destrozado por la única mujer que podría quitarme la vida.

Eran ya más de las 7 de la mañana y tenía que verla, propiciar un encuentro casual.

Salí con el coche en dirección a su oficina, sabía que a esas horas ella entraba asique...

Aparque entre la 4th y Madison, tardo un poco más de lo que esperaba, por lo visto se había producido un accidente automovilístico y eso la retraso. La vi cuando paraba en un semáforo y se agachaba para recoger algo, no alcanzaba a ver que era y temiendo que el disco se abriera antes de tiempo toque el claxon del coche. Rápidamente se reincorporo y su cara era de enfado, tenía toda la pinta de querer enfrentarse con el impaciente conductor. Al verme le cambio la cara, se le ilumino, dándome esperanzas. Le señale que bajara la ventanilla, quería hablar con ella.

- Hola Srta. Swan, ¿va para la oficina?

- Si voy para allá- no me cansaría nunca de escuchar su voz.

- ¿A desayunado ya? No se la ve muy buena cara, no me malinterprete, pero parece que no ha dormido bien.- Tenia que lograr un acercamiento con ella, como fuera.

- Tengo un poco de prisa.-Se notaba que estaba nerviosa, sus palabras salían demasiado deprisa, se entrelazaban unas con otras.

- ¿Un café?-Insistí

- Esta bien.

Dejamos los coches en el aparcamiento de su agencia y nos fuimos al restaurante que estaba justo en frente.

Al verla bajar del coche casi me da algo. Su larga melena estaba suelta y le caía como una cascada sobre sus hombros. El abrigo blanco se le ceñía perfectamente al cuerpo dejando a la vista sus perfectas piernas. Nada más entrar el maître nos acompaño a una de las mesas que estaban delante de unos grandes ventanales.

Me puse detrás de Bella para ayudarla a quitarse el abrigo, al estar tan cerca de ella su efluvio me golpeo de lleno en la cara. Su olor, la tenía tan cerca que podía ver como latía su yugular para mí, llamándome.

Su nombre realmente le hacía honor, era tan bella... Al quitarle el abrigo pude ver su perfecto cuerpo enfundado en un vestido azul celeste que si el abrigo se le ceñía, el vestido...

"contrólate Edward"

Nos sentamos y mis ojos se fueron directamente al anillo que llevaba en su mano izquierda, empecé a sentir como la ira se iba apoderando de mi.

- Veo que acepto la propuesta- afirme señalando con el dedo el anillo de pedida.

- Si, pero no me hable de usted, solamente Bella.

- De acuerdo Bella, entonces solamente Edward-No podía dejar de mirarla, tenía que memorizarla entera.

- ¿Lleváis mucho tiempo juntos?-quería saberlo todo, toda su vida, el que le gustaba, que no, que leía...

- ¿Perdón?- en seguida sus mejillas se tiñeron de un rubor precioso, seguramente no me escuchaba, estaba mirándome embelesada, seguramente como yo a ella, si los dos nos sentíamos así, entonces ¿por qué no...? "porque está comprometida Edward" me decía mi vocecita interior."Cállate ya " le decía yo una y otra vez.

- Te preguntaba, si lleváis mucho tiempo junto.

- Eh... Tres años casi ¿por?

- No, por nada, se le veía muy ilusionado a tu novio.

- Si, Jacob es...- dijo poniendo los ojos en blanco. Daria lo que fuese por poder escuchar lo que estaba pensando en ese mismo momento.

- Bueno, pues entonces ¡Enhorabuena!- Intente que sonara sincero, pero algo me dijo que no lo conseguí, que ella se dio cuenta de que lo decir por educación, no porque lo sintiera de verdad.

Estuvimos hablando del trabajo, de cómo enfocaríamos la campaña y de cómo lo haríamos, etc.

Poco me importaba ya la campaña, la empresa y el propio mundo, lo único que me importaba ahora y me importaría siempre era ella, ella por sobre todas las cosas, ya se podría caer el mundo, que mientras ella siguiera en pie no me iba a preocupar de nada más.

Era capaz de darle todo, todo lo que ella quisiera, le bajaría la luna si así me lo pidiera, quería hacerla feliz, ese iba a ser mi objetivo de ahora en adelante, hacerla feliz y si pudiera ser a mi lado...

Paso como cerca de 30 minutos desde que estábamos en el restaurante cuando su móvil empezó a sonar, lo miro preocupada como recordando algo importante.

-Bella, ¿donde estas?, ¿te falta mucho para llegar?-Podía escuchar perfectamente la voz de su secretaria.

- No ya voy, estoy aquí enfrente, ya subo- exclamo colgando el teléfono.

- Lo siento mucho Edward, tengo que regresar a la oficina, Paul el fotógrafo de la agencia esta como loco.

- No te preocupes, Por favor- Llame al maître para que se cobrara y me dispuse a ayudarla a ponerse otra vez el abrigo.

Salimos del restaurante quedando enfrente de la puerta, me iba a costar dejarla ir pues sabía que hasta dentro de dos semanas no tendría escusa alguna para verla, por lo menos de frente.

- Bueno, pues entonces si no tienes más preguntas acerca de la campaña nos vemos en dos semanas para concretar los últimos detalles

- Si, en dos semanas nos vemos-Le ofrecí la mano a modo de despedida

Nos despedimos y cuando ella estaba a punto de cruzar la calle en dirección a la agencia un tacón de su zapato se engancho en la rendija del metro. Se hubiera caído al suelo si no es porque corrí para sostenerla entre mis brazos.

La pude sentir cerca mío, tan cálida, tan frágil, tan deseable...

La ayude a incorporarse, pero al hacerlo nuestros rostros quedaron peligrosamente cerca el uno del otro y yo... no me resistí, mi boca pedía sus labios, mis manos querían acercar más su cintura a mi cuerpo, mi cuerpo entero la llamaba. La bese y ella me devolvió el beso, sus manos se entrelazaban en mi nuca, me atraía hacia ella. No quería dejar de besarla, pero note que necesitaba respirar, me aparte y la mire a la cara, me gusto lo que vi en sus ojos, no podía leer su mente pero sus ojos me lo decían todo, amor, pasión, deseo, y lo mejor de todo, no se arrepentía de este beso.

Pero yo no podía quedarme así como si nada, sabía que ella estaba prometida.

- Lo siento mucho, yo...- No me arrepentía de nada, pero no quería hacerla sentir a ella mal.

- Yo, no... No te preocupes, no pasa nada Edward.-Su voz era un susurro, le costaba respirar, le faltaba el aire...- El beso ha sido cosa de los dos.

- Si, pero... tu estas comprometida y yo...- dije apartándome de ella.

- Olvidémoslo, ¿vale?

¿A quien intentaba engañar? yo no lo iba a olvidar nunca y sus ojos me decían que ella tampoco lo podría olvidar entonces... ¿por qué mentir? si ambos sabíamos que estábamos hechos el uno para el otro ¿Por qué retrasar el estar juntos? ¿Por qué no empezar ahora?"Porque ella acaba de comprometerse con otro hombre" maldita voz interior.

Me miro y se encamino esta vez hacia la agencia, no pude evitar mirarla mientras cruzaba la calle y entraba dentro del edificio. Pude ver como se volvía para mirarme. Me sentía el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.

El móvil comenzó a sonar en mi chaqueta cuando cruzaba la calle.

- Dime Emmet, ¿qué pasa?

- ¿Donde estas?

- En el centro ¿por?

- ¿Como que porque? ¿Es que no te acuerdas de que día es hoy?- estaba enfadado, muy enfadado

- Si hoy es...Vale Emmet lo siento ahora mismo voy para allá

- Ya te vale tío, no creí que te ibas a olvidar de esto, como se entere Rosalíe te vas a enterar.

- No le digas nada.

Hoy celebraban su tercera boda y yo era el padrino, pero con todo esto que me estaba pasando se me había olvidado completamente.

- Te quiero aquí en menos de 20 minutos ¿me oyes?

- Si Emmet ya voy no te preocupes.

- Te tiene bien pillado ¿eh?- su voz ya sonaba como siempre, tenía ganas de meterse conmigo

- Déjalo ¿quieres?

- Si yo lo dejo pero...te ha enganchado bien ¿eh? y eso que todavía no ha hecho nada...

- Emmet te dejo, voy a coger el coche- iba a colgar el móvil cuando escuche a lo lejos a Alice

- Edward...

- Dime Alice

- No te asustes porque te voy a decir pero...

- Alice, no me asustes, ¿qué pasa?

- Es Bella, ella...-su voz se corto

- ¿Bella? ¿Qué Alice? ¿Le va a pasar algo a Bella?

- Edward esta noche... he visto

- Alice, por favor me estas poniendo de los nervios y como no digas algo pronto entro ahora mismo en la oficina y la saco de allí

- No, no entres

- ¿Por qué? , Alice por Dios, di algo

- Edward esta noche, si nada o nadie lo impide Bella puede morir

- ¿Qué? no Alice ella no... No me niego dime como

- ¿Lo evitaras?

- Tu dime como. Donde y cuando. No voy a dejar que le pase nada, créeme.