Capítulo 5: Decisión... ¿equivocada?

PVO BELLA

- Jacob...es precioso no... No tenias que haberte molestado yo... no sé qué decir Jake esto es...demasiado- musite, este chico estaba en todo.

- ¿Te gusta? - preguntaba con los ojos brillantes de la ilusión.

- ¿Bromeas? jamás imagine que se te ocurriera hacer algo así, además Jacob después de lo de ayer no hacía falta que hicieras esto hoy. De verdad.

- Bella, ayer fue tu pedida de mano, pero hoy...hoy es nuestro aniversario y tal día no se puede ver eclipsado por la noche de ayer.

Hoy cumplíamos nuestro 3º aniversario, yo pensé que después de lo de ayer Jake no iba a hacer nada, no hacía falta, no merecía esto después de...mejor no recordarlo. Me hacía daño solo pensarlo... aunque también debo reconocer que no me arrepiento de nada, lo bese sí, pero ¿es que alguien puede resistir el influjo que provoca él? ...""EDWARD"", ¿alguien puede soportar su mirada sin caer rendida en ella?, es que ¿Hay alguien en el mundo que tuviera la osadía de negarle algo? .No, no creo que haya alguien en el mundo que se resistiera a su llamada, a su olor, a su mirada, a su... ¿por qué es tan difícil sacarlo de mi mente? ¿Porque a pesar de tener frente a mí al hombre más maravilloso del mundo, no puedo dejar de pensar en él? y lo peor de todo ¿por qué no me arrepiento de nada? Demasiadas preguntas sin respuestas, demasiadas incógnitas sin resolver. Demasiados sentimientos encontrados. Preguntas, respuestas, dudas, decisiones, compromisos...

- ¿Que lo sacamos o lo vas a dejar ahí dentro? - preguntaba Jake señalando la caja.

Estaba todavía maravillada con el encargo que había hecho. Dentro de la caja había una hermosa tarta de dos pisos. Blanca como la nieve y decorada con fresas alrededor. En el último piso de la tarta colocada en vertical se encontraba una foto de los en nuestro último viaje, el crucero por el Caribe. Los dos con vasos en las manos decorados con pajitas y sombrillas al más estilo caribeño. También había colocado encima una figurita de un lobo pequeño.

- ¿Y esto?-dije señalando el lobito.

- No sé, lo vi y me gusto, ¿no te parece gracioso? mira si lo mueves un poco, mueve la cabeza- respondió cogiendo el lobito entre sus enormes manos y moviéndolo.

- Oh Jake déjalo ya, lo vas a romper...jajaja... mira tus manos y mira luego el pobre lobito, como sigas moviéndolo así le vas a decapitar.

- Que exagerada eres Bella- replico soltando el lobito encima de la mesa.

- Y ¿cómo piensas que nos vamos a comer todo esto? ¿Estás loco?- le rete señalando la tarta, era enorme, ¿cómo había encargado tanto?

- No... Espera aquí tengo platos y cubiertos y aunque tú no los oyes, todos están deseando entrar. Venga chicos entrar ya- grito Jake

Al segundo empezaron a entrar todos en el despacho, Jessica, Ángela, Paul, Jacquie...

- Felicidades Bella, mas te vale no dejar escapar a este bombón de hombre- Jessica era tan...

- Te lo mereces Bella, créeme que si, veras cuando se lo diga a Eric, se va a poner más contento, ahora tendrá "un casado más en la pandilla" como dice el- Ángela era además de mi socia, la mejor amiga que podría tener. Siempre estaba ahí cuando la necesitabas y nunca jamás, te decepcionaba.

- Menos mal que tenias una buena excusa para llegar tarde esta mañana, que si no...- Paul decía esto mientras me daba un enorme abrazo de oso como los llamaba el.

- Siento mucho lo de esta mañana Paul, pero el trafico ya sabes cómo es... y si además se te junta con un accidente...

- Venga Bella, cállate ya y ponte a practicar.

Le mire extrañada, no sabía a qué se refería.

- ¿Vas a cortar tu el pastel, o lo corto yo?-se quejo Paul.

- Vale vale vale, ya voy, no os impacientéis, que hay para todos.

Estuvimos largo rato todos mi despacho festejando la pedida de mano, todo eran risas y felicitaciones.

- Bueno, creo que nosotros no vamos a ir retirando ya. Es hora de que los tortolitos estén un rato a solas-recomendó Ángela, ella siempre tan atenta.

- Si, ya nos vamos, además tenemos mucho trabajo, ¿verdad que si chicos?-incito Jessica. Al cabo de 5 minutos estaban todos fuera.

- Vaya, no creía que estuvieran tan hambrientos...-dijo Jacob señalando la tarta.

- No exageres, todavía queda un piso de la tarta.

Me apoye en el mueble que estaba al lado del escritorio y Jacob se puso en frente mío , apoyándose a su vez en el escritorio, estábamos bastante cerca , pues la distancia que separaba el mueble del escritorio era el justo para poder pasar a sentarme detrás del mismo.

- Bella esto es tan...

- Ya, ya lo sé a veces pueden ser un poco pesados, pero son buena gente, créeme.

- No, no es eso a lo que me refiero.- Me cogió de las manos y mirándome a la cara siguió.

- Me refiero , a que cada día que pasa, me falta menos para convertirte en mi esposa, para tenerte siempre a mi lado, para ser el hombre más feliz y dichoso de todo el planeta. Te quiero tanto Bella.

Le mire y no pude resistirme de inundar mi cara en su pecho.

- Oh...Edward... yo también te quiero, te quiero tanto...

Yo seguía con mi cara enterrada en su pecho cuando de pronto una mano fuerte me agarro de la barbilla y levantándome la cara me pregunto.

- ¿Que has dicho Bella?- No entendía su tono ¿qué es lo que había dicho?

- ¿Qué? te he dicho que te quiero Jake- le miraba incrédula, ¿porque me preguntaba eso?

- No Bella, no es eso lo que has dicho.

Sus mano ahora sujetaban las mías, fuertes, no sabía porque se estaba enfadando tanto. No...,

- Jake... te he dicho que te quiero. ¿Qué haces? ¿Porque me coges así? me haces daño.

- ¿Q-U-E E-S L-O Q-U-E-H-A-S D-I-C-H-O-?- su cara estaba desencajada y sus manos cada vez me apretaban más.

- Jake me estás haciendo daño, suéltame.

- ¿Quien es Edward?- pregunto lleno de ira.

- ¿Qué? Jake, suéltame me haces daño, no sé qué te pasa porque me coges así, yo no te he hecho nada, suéltame.

En ese mismo momento se oyó un fuerte golpe. La puerta de mi despacho se abrió de golpe, como si alguien la hubiera tirado abajo.

- Suéltala.

Ahí estaba el, delante de la puerta, con las manos cerradas en puños, y con una mirada desafiante.

- ¿Quién eres tú? ¿Quién te crees, para entrar así en el despacho de mi prometida?

- He dicho que la sueltes, YA

Edward se acercaba poco a poco a Jacob, retándole, desafiándole.

- Y yo te he preguntado quien eres- reto Jacob

Sus manos todavía me tenían prisionera y podía sentir como dejaba de circular la sangre por mis muñecas.

- Suéltala, no te lo voy a volver a repetir.

- Es el Sr Cullen, ayer toco para nosotros en el restaurante- logre decir en un susurro, como siguiera ejerciendo esa fuerza sobre mis muñecas al final conseguiría partirlas.

- Oh ya veo, el pianista... ¿Y se puede saber que se te ha perdido aquí?- decía Jacob con ironía.

- Jacob, suéltala, ahora.

- Suéltame...me haces daño...- le suplique yo

Eso basto para que Edward avanzara hasta la posición de Jacob y con un movimiento rápido liberara mis muñecas de sus fuertes manos.

- ¿Que te crees que estás haciendo?-Jacob seguía mirando a Edward de forma desafiante, si no me metía por medio ambos se iban a ver involucrados en una pelea.

- Ya basta Jacob, déjame sola, márchate...y tú también Edward.

- Edward... así que eres tú... el famoso Edward.

- Jacob...

- Ya hablaremos tu yo Bella, no creas que esto se va a quedar así no...- dijo Jacob mientras salía por la puerta del despacho, no sin antes desafiar a Edward con la mirada.

- ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?-

Edward me cogía por las muñecas mientras decía eso, observándolas detenidamente y alzando su cabeza para finalmente mirarme a los ojos.

- Edward... ¿qué haces aquí? ¿Cómo has entrado sin que te viera Jessica?

- Eso ahora mismo no importa. ¿Como estas tu?

- Bien... yo... no sé.

- No hables Bella.

Sus manos estaban frías, eso a mis muñecas le venían bien, el frio las aliviaba.

- Ya pero es que...

- Bella, déjalo...

No pude evitarlo, lo intente, pero no pude resistir y mis lagrimas empezaron a rodar por mi cara.

- El no es así, créeme, Jacob no...El nunca...yo no sé como el...

- Bella...

Sus manos pasaron de mis muñecas a mi cintura y las mías a su pecho, hundí mi cara en su pecho como antes había hecho con Jacob, al recordar esto mis lagrimas cayeron más fuertes, mis sollozos fueron más intensos. No sé cuánto tiempo pasamos así, puede que fueran, horas, minutos, segundos...

Cuando logre levantar la cabeza de su pecho, pude ver que tenía todo su jersey blanco manchado por mis lágrimas y el rímel.

- Lo siento yo...- dije señalando su antes inmaculado jersey.

- No te preocupes por esto Bella, no tiene importancia. ¿Tu estas bien?

Parecía mentira, nos conocíamos de dos días y no hacía otra cosa que preocuparse por mí.

- Yo... me da vergüenza que hayas tenido que presenciar todo esto el... el no es así créeme. Nunca se ha puesto violento con nadie y menos conmigo. Jake no es capaz ni de matar a una mosca. El no...

- Bueno Bella entonces ¿qué le ha motivado para esto?

- El dice que yo...

- ¿Que tú qué? mira nada le da derecho a tratarte como te ha tratado, nada ¿me oyes? nada. Nada que digas, hagas o pienses, nada le da derecho a un hombre a tratar así a una mujer.

- Ya, ya lo sé, pero... te vuelvo a repetir que él jamás ha hecho nada parecido.

- Bueno y "según el " que has hecho para que te trate así.

- Me equivoque

- ¿Que?- su mirada era de...y que mas.

- ¿Como que te equivocaste? no entiendo, por lo que veo estabais celebrando algo ¿la pedida de mano?... ¿en qué te equivocaste?

- En el nombre.

- ¿Qué? mira sigo sin entenderte, si no me lo quieres decir vale per...

No le deje terminar la frase y antes de que mi mente pudiera pensar la respuesta hablo mi corazón

- Te nombre a ti en vez de a él-recién salieron las palabras de mi boca me di cuenta de lo que acababa de decir e inmediatamente mis mejillas se tiñeron de rojo.

Edward me miraba fijamente a los ojos con tal intensidad que parecía que me iba a comer. Permanecía callado, mirándome, mientras mi cabeza daba vueltas. No sabía que estaba pensando él y por miedo a romper el silencio, también permanecí callada.

- ¿Le dijiste que me querías?- sus ojos eran inescrutables.

Baje la mirada, me moría de vergüenza, le acababa de declarar que le quería, a pesar de estar recién comprometida, le acababa de decir que le quería. Mi corazón latía a 100 pulsaciones por minuto, si seguía mirándome así, estaba convencida de que estallaría.

- Si...yo...-logre articular en un susurro.

Entonces unas manos de color níveas y frías como el hielo cogieron mi cara, y por segunda vez en ese día sus labios rozaron los míos.

Mis manos volaron a su nuca, entrelazando mis dedos entre su pelo cobrizo. Mi cabeza daba vueltas, sus manos en mi cara, las mías en su nuca y nuestros labios...

Lentamente se retiro de mi sin dejar de mirarme, mi corazón latía como loco, sentía que se me iba a salir del pecho, me costaba respirar , no sabía la razón ,bueno si lo sabía, eso lo provocaba él , cada vez que me besaba, cada vez que lo tenía tan cerca como lo tenía ahora mismo.

Me sujeto de las manos y se quedo largo rato mirándome, me podría pasar las horas muertas perdidas en su mirada.

- Bella yo... yo no te quiero confundir con lo que te voy a decir... sé que estas comprometida y que esto no está bien pero...

Su mirada se intensifico.

- ¿Que, qué me quieres decir?

- Ya no tengo fuerzas ni voluntad para mantenerme alejado de ti

- No... No te alejes...

- Bella yo...yo no puedo evitar esto que siento por ti yo...

La puerta se volvió a abrir, callando a Edward de golpe.

- Bella...oh perdón, yo... no... No sabía que tenías compañía. Perdón- dijo Jessica marchándose rápidamente.

- Nos tenemos que ir- anuncio Edward.

- Yo no me puedo ir ahora, tengo mucho trabajo, tengo que hacer...

Me callo dándome esta vez un beso corto y rápido.

- No hables, solo sígueme.

Dicho esto ambos salimos del despacho en dirección a... no lo sabía y no me importaba, nada me importaba ya, nada que no fuera él me importaba. Me condujo hacia su coche. Abrió la puerta del acompañante y la cerro cuando entre.

- ¿Donde vamos?- quise saber- Tengo que ir a un desfile a la 8.00PM

- Iras..., si quieres, pero yo iré contigo, nunca más te dejare sola.

Condujo rápido, a pesar de la lluvia, no me había dicho a dónde íbamos, así que cuando su coche se interno en el bosque me asuste. ¿Que sabía yo de él? no sabía nada ¿y si era un psicópata? ¿Y si...? no era imposible, me sentía muy segura entre sus brazos, aquel ángel no podía ser malo, no.

Llegamos a una gran casa, era blanca, enorme, de tres pisos de altura y todo el lateral estaba cubierto por una enorme cristalera. Se podía ver todo el interior a través de los cristales,

- Es mi casa- me comunico mientras me abría la puerta y me ayudaba a que saliera del coche.

- Tu... ¿tu casa?- no me podía creer que me trajera a su casa.

- Si, hoy se casa mi hermana y me toca ejercer de padrino así que...

- Pero yo no estoy invitada y mírame, no voy vestida para la ceremonia- le dije señalando mi ropa, si iba estupendamente vestida para la oficina, pero para una boda...

- No te preocupes, nos están esperando, además no creo que Alice tenga algún inconveniente en prestarte algo.

Me acompaño hasta la puerta y al abrirla me encontré de frente con su familia.

- Bella, estos son Esme y Carlisle-decía mientras señalaba a la pareja

- Estamos encantados de conocerte- dijo Carlisle, mientras me tendía la mano, la tenia igual de fría que Edward.

- Hola Bella- Esme me miraba con ternura, como con devoción no entendía yo...

- Y... ¿Donde están...?

- Jasper ahora viene, ha ido a por no ser que, que le ha pedido Alice. Rosalíe terminando de prepararse y Emmet, bueno ya sabes cómo es Emmet- explico Carlisle.

En ese mismo momento apareció una chica de poco más o menos 18 años a mi lado, no sabía de dónde había aparecido, hacia medio segundo que no estaba ahí. Y ahora...

- Hola, yo soy Alice- se presento dándome un fuerte abrazo_ Y me parece que te tienes que venir conmigo- dijo tirando de mi escaleras arriba.

- No la agobies mucho Alice- Se escuchaba a Edward, ya en el piso de abajo.

- Alice ¿verdad? mira no sé que estoy haciendo aquí yo...

- Bella, déjame hacer a mi ¿vale?

Rápidamente se metió en un armario que era más grande que todo mi salón y a los tres minutos salió con un vestido largo color turquesa y uno zapatos a juego.

- Toma. Ponte este, creo que es tu talla y el baño esta...ahí- dijo señalando la puerta perfectamente camuflada en la pared.

- Espera, yo...

- Bella ¿qué problema tienes?

- Yo... yo no sé que estoy haciendo aquí, en la boda de tu hermana, ni siquiera conozco bien a tu hermano, por Dios nos conocimos ayer.

- Tu... tu ¿le quieres Bella?- dijo mientras me miraba directamente a los ojos.

- Yo... me acabo de comprometer Alice.

- Si, ya lo sé, te vi en mi local ayer, pero eso no es lo que yo te he preguntado ¿le quieres, quieres a Edward?

Baje la mirada, no era capaz de enfrentarme a su mirada.

- Bella, no hace falta que contestes, tu gesto lo acaba de decir por ti.

- Si, le quiero y me avergüenzo por ello. Hasta hace dos días tenía mi vida completamente planificada y ahora...Tenía mi novio de tres años de relación, un trabajo que me llenaba, una vida que creía perfecta y... apareció el y...de pronto...

- Tu mundo cambio ¿a que si?

- Si Alice, lo ha puesto todo patas arriba, ya no estoy segura de nada, solo han pasado dos días desde que le conozco y ya no sé lo que está bien o está mal, solo tengo ganas de estar con él, de que me mire, de que me hable, de que me bese , de que...

- Bella, no sabes que feliz me hace escucharte decir todo esto. Edward ha pasado mucho tiempo solo y ya va siendo hora de que sea realmente feliz. Y lo será Bella, lo será a tu lado.

Cogí la ropa que me tendía Alice y me encamine hacia el baño.

Si el armario era grande el baño...Estaba todo decorado de mármol, un enorme espejo decoraba la pared que quedaba a mi izquierda mientras que a mi derecha se encontraba un grandísimo jacuzzi, tranquilamente podrían caber dos personas, inmediatamente me sonroje al imaginarme a Edward y a mi metidos allí dentro. Me cambie rápidamente no quería hacer esperar a Alice y cuando salí del baño ella tenía puesto encima de su tocador toda clase de maquillaje y productos estéticos.

- ¿Me dejas? te prometo que soy rápida, ni te enteraras.

- Como quieras, pero... ¿tu hermana no necesita ayuda?

- Rosalíe está preparada ya, no te preocupes.

La deje hacer, era cierto, era rápida, y me sorprendió cuando acabo.

- Lista, mírate en el espejo, si no te gusta me lo dices- sugirió dudosa.

Cuando me mire en el espejo no podía creer que la persona que se reflejaba era yo.

- Alice es... me encanta...te quedo...

- Vale, veras cuando te vea Edward.

Bajamos las dos por las escaleras, cuando me vio se quedo embobado... me tendió la mano apara ayudarme a bajar los tres escalones que aun me quedaban.

- Esta preciosa - dijo dándome un tierno beso en el cuello.

Como podía cambiar la vida, hacia tres horas, yo me encontraba en mi despacho celebrando mi pedida de mano y ahora...

La boda transcurrió sin ningún imprevisto, Edward se veía guapísimo de chaqué y su hermana podría ser la envidia de todas la novias. Era extraordinariamente guapa, debía de medir por lo menos 1.75, tenía una figura de infarto y una belleza que era insultante para las demás mujeres. Su larga melena rubia le llegaba por encima de la cintura, dibujando delicadas ondulaciones sobre su espalda.

Y su reciente marido, que decir de él, era grande, enorme, verle enfadado tenía que ser... pero cuando dicen que las apariencias engañan tienen razón, porque a pesar de su tamaño y de su cara de tipo duro. Se podía ver que era como un osito de peluche, solo había que ver con el amor y la ternura con la que trataba a Rosalíe.

Llegaron las 7.0PM y le anuncie a Edward que me tenía que ir, el desfile estaba a punto de comenzar y si no quería llegar tarde tenía que salir ya.

- Si nos vamos ya.

Empezó a despedirse de todos mientras yo le preguntaba a Alice donde había dejado mi ropa para cambiarme.

- Esta arriba, pero puedes quedarte con el vestido, mañana te llevare yo misma tu ropa al despacho, no te preocupes.

Nos despedimos de todos y volvimos a montarnos en su coche, el trayecto fue ameno, no dejábamos de hablar, de bromear, parecía que nos conociéramos de toda la vida, no de dos días. Cuando llegamos el desfile no había comenzado y pude presentarle a los colaboradores. Todo se quedó extrañado ante la presencia de Edward, era más que obvio que esperasen ver a Jacob a mi lado y no a otro hombre.

Termino el desfile y nos íbamos a ir a la fiesta cuando algo que yo no pude ver, paro a Edward.

- Quédate aquí un momento, no te muevas. No te muevas Bella, por favor- dijo y se inclino para darme un leve beso en los labios, leve pero que no fue por ello menos obvio ante los ojos de Paul que en ese mismo momento nos miraba de frente.

A partir de ese momento, todo y cuando digo todo es todo, cambió en mi vida. Ya no había diferencia entre la realidad o la ficción. Ahora todo lo que de pequeña había leído en los cuentos podía ser realidad. Todo, lo bueno y lo malo. Me faltaban pocas horas para poder comprobar que el mundo no es ni de lejos, como la mayoría nos pensamos. El mundo guarda unos secretos que a veces es mejor no saberlos.