Bueno, pues aquí estoy otra vez. He actualizado a velocidad supersónica, a ver qué os parece este nuevo capítulo :D

No era del todo cierto que nadie la había oído. Al cabo de un momento escuchó un sonido a sus espaldas, como de algo puntiagudo golpeando el hielo.

Lentamente se volvió. Una criatura muy extraña la miraba desde un símbolo similar a un ojo. Tenía forma cúbica, como un ladrillo con cuatro patas de araña. Era muy feo. Pero al menos significaba que había alguna forma de vida en aquel solitario universo.

La criatura, a la que decidió llamar con el nombre de "cubo", no se movió ni un milímetro del sitio en el que estaba. La chica se acercó a él con pasos lentos, sin que el cubo pareciera notar nada.

_Hola._ Saludó con voz insegura, sin saber muy bien qué tenía que hacer.

No recibió respuesta por parte del cubo, que se limitó a observarla o lo que quisiera que hiciese con eso que parecía un ojo, sin parpadear.

_Soy…_ No era un buen comienzo, ni siquiera sabía quién narices era._ Bueno, no sé quién soy, ¿puedes ayudarme?

Nada. El cubo ni se inmutó.

_ Eh…_ La muchacha empezó a sentirse estúpida, era evidente que no la entendía o no quería hablar con ella._ No quiero hacerte daño… ¿Puedes decirme qué hago aquí?

Entonces el cubo pareció reaccionar. El símbolo que tenía por ojo se iluminó con una luz rojiza unos segundos y… disparó un potente rayo láser que impactó a los pies de ella.

Gritó. Primero de todo gritó. Después reaccionó, y ya que no tenía forma aparente de defenderse echó a correr lo más rápido que le permitían las piernas. Las patitas cortas del cubo fueron una ventaja y puesto que se movía con lentitud pudo dejarlo atrás con rapidez, aunque los rayos que disparaba tenían largo alcance, y aún le golpeó otro antes de que pudiera refugiarse en una torre.

Los impactos no le habían dolido, de eso estaba segura, sin embargo habían producido una especie de chispas y una sensación muy molesta.

Aturdida se dejó caer sobre el suelo de la torre, deseando escapar de aquella pesadilla. Miro hacia arriba; no había escapatoria posible. Miro abajo; solo había un túnel negro con puntos luminosos. Se asomo más por el borde de la plataforma circular donde yacía y miró abajo. Bueno, se dijo, no perdía nada por probar. Tomó un gran trago de aire y se dejó caer.

La sensación de caer al vacío solo duró unos instantes, después la atrapó la corriente y se sintió como si flotase. Entonces se atrevió a abrir los ojos. Avanzaba por un túnel lleno de placas en las que había un montón de números que cambiaban continuamente. La muchacha miró a su alrededor maravillada, era increíble, quién iba a imaginar que hubiera tanto que explorar en ese solitario mundo.

Poco después aterrizaba con un golpe sordo sobre una plataforma idéntica a la anterior. A la chica se le cayó el alma a los pies, ¿era posible que no se hubiera movido de sitio? Solo había un modo de averiguarlo. Echó a correr y salió de la torre.

Sí. Sí que se había movido. Ahora estaba en un paisaje totalmente distinto, pero igualmente solitario y desolado. Se encontraba en un desierto cálido. El cielo era de un permanente color naranja como el crepúsculo y la arena era amarilla y brillante. Por doquier había rocas de diversas formas y tamaños. Y unos metros más allá había un grupo de rocas planas dispuestas de forma vertical y en círculo.

De repente el suelo tembló con un ruido sordo. La muchacha estuvo a punto de perder el equilibrio por la sorpresa. Segundos después, una segunda sucesión de pulsaciones sacudió el suelo. Se pregunto qué sería aquello, desde luego, en el hielo no había pulsaciones de ningún tipo. A lo mejor aquel paraje era propenso a los terremotos. Sin embargo las pulsaciones parecían avanzar en línea recta, siempre en la misma dirección. Impulsada por la curiosidad, la muchacha siguió la dirección de las vibraciones.

No se encontró a nadie en absoluto por el camino, lo cual fue un alivio, no había torres a la vista y ella no tenía ni idea de cómo defenderse de ningún ataque.

Entonces se encontró el punto donde convergían todas las pulsaciones. Justo ahí, se erguía una torre, que no era exactamente como las otras que había visto. El aura que la rodeaba no era azul, sino de un brillante rojo escarlata, y en cierto modo más terrorífica. La chica no tenía ni la más remota idea de qué hacer con esa torre.

_ ¡Eh! ¡Eh!_ Gritó a la torre._ ¿Hay alguien? ¡Ayuda!

Como ya suponía, nadie contestó. Ella se desesperó. Estaba sola, sin recuerdos de una vida anterior, ¿qué se suponía que había que hacer en esos casos? ¿Entraba o no entraba?

Entonces algo acabó de decidirla. Un monstruo que parecía un cangrejo enorme apareció a pocos metros de ella, y parecía mucho más aterrador que el cubo anterior, además de ser mucho más grande e imponente.

La chica entró en la torre roja, que la absorbió igualmente que las anteriores, generando ondas azules. Los círculos estaban apagados, a diferencia de los de la torre anterior, ella avanzó hacia el centro y conforme iba pisando las circunferencias, estas se iban encendiendo. Llegó al centro y nada ocurrió. Abrió los brazos como para gritar algo; entonces un aura blanco-azulada la rodeó y la empujó hacia arriba, hacia la parte superior de la torre. La sensación se parecía a la de subir un ascensor, eso sí que lo recordaba, era una sensación agradable y placentera. Entonces aterrizó suavemente sobre un círculo más pequeño que el de abajo, este se iluminó tenuemente. Ella avanzó hacia el centro como guiada por el instinto. De repente, una pantallita parpadeante emergió de la nada. La muchacha dio un respingo hacia atrás, asustada, después avanzó cautelosamente hacia la pantalla. Puso la palma de su mano sobre la pantalla para ver si era real, y entonces sus huellas dactilares se quedaron marcadas sobre el centro de la pantalla con un parpadeo. La pantalla absorbió la marca de su mano y después apareció una palabra en letras mayúsculas: SARA.

Ese nombre le sonaba mucho. Entonces lo recordó. Claro, aquel era su nombre; lo cual corroboraba que había tenido una vida anterior de la que no conservaba más que su nombre. El nombre desapareció y en su lugar apareció otra palabra: CODE… Lentamente, bajo esa palabra apareció otra con varios parpadeos: L-Y-O-K-O.

En su interior, Sara percibió que algo cambiaba, las pulsaciones perdieron fuerza y después se desvanecieron por completo, como si hubiese desactivado algún programa.

_Torre desactivada._ Dijo con voz suave, sin temor a hacer el ridículo, ya que estaba completamente sola.

Cuando Sara salió de la torre no se extrañó en absoluto de que ya no fuera de color rojo, sino azul, como todas las demás. Aburrido, muy aburrido.


¿Os ha gustado? A mí no me terminó de convencer...

Tximeletta: Gracias por tu comentario y tus ánimos para seguir escribiendo! :) Espero que te guste este nuevo capítulo! Espero ver pronto una actualización tuya! ;P