Hola! Aquí va otro capítulo, y este es muuuuucho más largo que el anterior :) La verdad es que no sabía si dividirlo en dos capítulos o dejarlo así, pero como no sabía por dónde cortar, pues así lo dejé ;) Espero que os guste. Y no os quejaréis, he tardado poco en actualizar! xD Os dejo, a ver qué os parece...
Mientras, en un lugar tan lejano como las mismas estrellas, pero a la vez tan cercano como pulsar un par de teclas en un teclado de cierto ordenador de una fábrica abandonada.
El camino hacia la fábrica fue más incómodo que complicado. Jeremie y Aelita iban en cabeza, Odd les seguía la estela, Yumi iba la última, corría con la elegancia que siempre caracterizaba cada uno de sus movimientos, pero esa elegancia iba teñida de otros sentimientos, sentimientos encontrados. Por un lado estaba el deseo de ver Lyoko de nuevo, por el otro estaba el pánico a perder a alguno de sus amigos por culpa de X.A.N.A. En cuanto a Ulrich, corría bastante confuso, mirando hacia delante y después a la cabizbaja Yumi; se rezagaba junto a ella, pero después se acobardaba y aceleraba, y resoplando se colocaba junto a Odd, deseoso de volver a ver el súper ordenador.
No tuvieron que despedirse de nadie al salir de la academia, corriendo como ladrones. Su grupo había aumentado, por supuesto, William y Sissi habían sido los primeros que, después de pedirles perdón por su comportamiento en el pasado, se habían unido a la pequeña pandilla integrada por Jeremie, Aelita, Odd, Yumi y Ulrich. Después se habían unido también Emilie Leduc, Matthias Burel y otros chicos de la academia con los que compartía clase, aunque estos últimos iban y venían. También se había unido Theo, el chico de turno de Sissi, que sorprendentemente le había durado más de dos meses. Nikolas Poliakoff había logrado madurar y se había despegado de Sissi. Y, por supuesto, también habían ido y venido las continuas chicas de Odd, a las que jamás habían llegado a conocer bien: siempre estaban dos o tres días muy acaramelados y luego la chica lo dejaba con un sonoro bofetón; y dos días después volvía a repetirse la misma rutina.
Pero el núcleo del grupo siempre habían sido ellos cinco. Aelita, Yumi, Jeremie, Ulrich y Odd. Siempre habían sido los cinco que se habían mantenido unidos, los que se habían querido para lo bueno y para lo malo. Y los únicos portadores de un secreto inconfesable.
Y ahora iban a encontrarse con ese secreto al que creían muerto y enterrado desde hacía mucho, mucho tiempo.
La alcantarilla estaba en el mismo sitio que hace dos años cuando la habían casi un día sí y el otro también. Quizá un poco más cubierta de musgo y más disimulada por la hierba. Pero era esa alcantarilla, Jeremie estaba completamente seguro.
Los cinco juntos, como antes, recorrieron los túneles de las alcantarillas a patita, puesto que habían retirado de allí los tres monopatines y los dos patinetes hacía mucho tiempo; pensando que no los volverían a utilizar de nuevo.
Y juntos también, pero en silencio, emergieron en el otro extremo del camino; y recorrieron a toda velocidad el pequeño trayecto desde allí hasta la puerta de la fábrica, que seguía abierta. Allí se detuvieron, conteniendo el aliento.
_ ¿Y ahora, qué?_ Preguntó Odd para romper el consistente silencio en que se habían sumido.
Los otros cuatro parpadearon rápidamente, como si acabaran de despertar de un largo sueño.
_Entremos._ Contestó Yumi decidida, con la mirada de sus ojos rasgados perdida en el horizonte y los puños apretados.
Ulrich la miró con los ojos brillantes llenos de admiración, Aelita y Jeremie se limitaron a dirigirles una mirada de idéntica incredulidad. Odd sonrió de medio lado y sus ojos castaños clarísimos relucieron; cuando Odd miraba a alguien así era fácil ver por qué todas las chicas se lanzaban a sus brazos alegremente y casi sin conocerlo.
Con un ágil salto se lanzó hacia la cuerda y se deslizó hacia el suelo, siete metros más abajo, abrazando fuertemente la cuerda entre sus brazos. Ulrich no tardó en seguir su ejemplo, igual que Yumi. Aelita y Jeremie, más inseguros, decidieron bajar por las escaleras con los dedos tímidamente entrelazados.
No les costó demasiado encontrar la sala del súper ordenador a través de los túneles; a pesar del tiempo transcurrido desde la última visita, el recuerdo permanecía nítido en sus mentes y en sus corazones.
A penas hablaron durante el camino. El silencio era incómodo y casi palpable; Odd trató de romperlo con alguna broma aislada, sin resultado, ninguno tenía el humor para bromas, ni siquiera Odd.
_Y… ya hemos llegado._ Informó Jeremie, dejándose caer con un movimiento muy poco elegante al lado de la enorme pantalla.
Los otros cuatro se dejaron caer con más agilidad que el rubio, alrededor del mismo.
_Otra vez._ Suspiró Aelita, con los ojos brillantes y las lágrimas a punto de desbordarse.
_Vale._ Comenzó Yumi, con la voz cortante y fría como un cuchillo._ ¿Ahora podéis decirnos por qué demonios estamos aquí? Porque, a mí por lo menos, me gustaría saberlo.
Aelita contempló la furia de su mejor amiga mordiéndose el labio. Le dolía verla así, ya que Yumi era como una hermana mayor para ella; pero no podía evitar desear en lo más hondo de su alma volver a Lyoko, volver a tener esperanzas de ver a su padre otra vez. Y sobre todo de buscar respuestas, muchas respuestas, porque aunque hubiera recuperado sus recuerdos todo estaba muy enmarañado y confuso en su mente, como si sus propios recuerdos estuvieran cubiertos de niebla y los hubiese vivido otra persona.
Y en definitiva porque Lyoko era parte de ella, para bien o para mal. Era una parte esencial de su ser; mucho más de lo que lo era para Odd, Ulrich, Yumi, e incluso Jeremie.
_Voy a ver…_ Jeremie se subió las gafas por el puente de la nariz y se lanzó hacia el teclado como un elegante depredador en su terreno._ Esto no debería ser posible…_ Masculló.
_ ¿Qué es lo que va mal, Jeremie?_ Preguntó Aelita, acercándose ansiosa a Jeremie.
_No lo sé, chicos._ suspiró impotente._ El súper ordenador no debería estar encendido, es imposible y en cuanto a…_ Un agudo pitido empezó a resonar desde la pantalla._ ¡Un momento!
Tecleó furiosamente en el ordenador y un montón de ventanas aparecieron, llenando la pantalla de mensajes sin sentido aparente. Sin embargo, Aelita y Jeremie se inclinaron al mismo tiempo hacia la pantalla y se embebieron en ella. Odd y Ulrich se revolvieron inquietos e impacientes; Yumi se mordió los labios, presa de los horribles sentimientos encontrados.
_ ¿Qué pasa, Jeremie?_ Preguntó Ulrich, sin poder aguantar más.
_Escucha, Einstein, si tenemos que ir a Lyoko, yo me apunto._ Dijo Odd sonriendo ampliamente, y flexionando los bíceps, mucho más desarrollados que la última vez que había ido al mundo virtual._ Creo que aún estoy en forma…
_Odd, por favor…_ Murmuró Aelita, con los ojos fijos en la pantalla.
_ ¡Vale, vale!_ Odd alzó las manos._ Lo siento, ¿pasa algo grave?
_Hay una torre activada…_ Comenzó Jeremie, con tono fúnebre._ Eso quiere decir que X.A.N.A. ha vuelto.
_ ¡¿Qué?_ Farfulló Ulrich; Yumi estuvo segura de que se había atragantado con su propia saliva al decir eso.
_Y eso no es lo peor…_ Continuó Aelita, con un matiz triste en la voz.
_ ¿Y qué más puede ir peor?_ Preguntó Yumi casi inmediatamente, casi hablando para sí misma.
_La torre estaba activada, pero ahora ya no lo está._ Continuó Aelita, con los ojos verdes aún clavados en la pantalla._ No sabemos qué querrá decir eso. Puede ser un ataque de X.A.N.A. fallido o…
_ ¿O qué?_ La interrumpió Odd impaciente.
_O puede ser que haya alguien atrapado en Lyoko._ Concluyó Aelita.
Jeremie se limitó a asentir con la cabeza; los otros tres, por su parte, la miraron fijamente como si de un extraterrestre se tratase, con los ojos abiertos de par en par y la mandíbula colgando. Yumi fue la primera en reaccionar. Parpadeó, apretó los dientes y dijo con una solidez y decisión aplastantes:
_Hay que echar un vistazo.
_Pero, Yumi, tú dijiste que…_ Aelita la miró, preocupada y orgullosa a la vez de que esa chica tan impresionante fuera su mejor amiga.
_No importa lo que dije._ Yumi miró a sus cuatro mejores amigos entrecerrando levemente sus ojos rasgados, deteniéndose más tiempo en los ojos de color avellana del chico moreno, que apartó la mirada, azorado._ Pensadlo: ¿Y si hay alguien atrapado en Lyoko?
_Lo que Yumi dice es cierto._ Explicó Jeremie._ Creo, y puedo verificar que hay alguien en Lyoko.
_ ¿Puedes hacer eso?_ Preguntó Ulrich, para el cual la informática seguía siendo un misterio.
_La torre se ha desactivado por sí misma; la ha desactivado alguien… o algo… con el código que usaba Aelita.
_Código Lyoko…_ Recordó Aelita, nostálgica.
_ ¿Y entonces a qué estamos esperando?_ Concluyó Odd sin perder la deslumbrante sonrisa._ Mándanos a Lyoko, Einstein, si hay una manera de saber si hay alguien allí es yendo y comprobándolo.
_No sé si podré… Es muy peligroso, chicos, no puedo pediros que hagáis eso…
_Por supuesto que puedes, de hecho, vas a hacerlo o yo mismo cogeré tus apuntes y me virtualizaré._ Odd cruzó los brazos delante del pecho, con una expresión de férrea decisión en sus ojos dorados._ ¿O acaso has olvidado que nos diste un cursillo?
Jeremie rió, pero no se negó. Se sentó de un salto en la silla de ruedas y tecleó rápidamente en el ordenador. Yumi, Ulrich, Odd y Aelita, los anónimos salvadores del mundo en muchas ocasiones, se dieron media vuelta y bajaron a la sala de los escáneres por la escalera de mano metálica.
Jeremie descubrió que había perdido agilidad, pero no la memoria, por fortuna, y recordaba claramente el programa que usaba para virtualizar a sus amigos en Lyoko, así como elegir el sector y el lugar exacto.
_Transmitir… Escanear…_ Rozó la tecla intro con el dedo índice y el corazón._ Virtualización._ Y apretó quizá con más fuerza de la necesaria.
Aelita, Yumi, Odd y Ulrich aterrizaron de culo y con gran estrépito sobre el duro suelo del desierto. Los cuatro se levantaron de un salto, se sacudieron la parte posterior del traje y se examinaron con interés.
Los trajes eran exactamente iguales a cómo los recordaban. Pero quizá los cuerpos a los que se ajustaban no eran exactamente los mismos. A Ulrich y a Odd el traje ajustado les quedaba impresionante, se ajustaba perfectamente a su figura masculina, resaltaba los músculos del pecho y el abdomen, la cadera estrecha y los hombros más anchos; siempre más patentes en Ulrich, más corpulento, que en Odd, más delgado y esbelto.
Yumi y Aelita lo tenían más difícil. Yumi llevaba el mismo maillot rojo al estilo japonés y se ajustaba a su alta y curvilínea, pero delgada figura, y también al pecho y las largas piernas. Aelita también vestía el mismo traje de malla rosa con la falda, que antes dejaba ver el cuerpo de una niña en vías de desarrollo, pero ahora mostraba más de lo que ella pretendía. Ambas se revolvieron, incómodas.
_ ¡La próxima vez mándanos un poco más arriba, así podremos convertirnos en tortilla virtual!_ Protestó Odd, agitando el puño en dirección al cielo y moviendo la cola de gato involuntariamente.
_Lo siento, chicos_ se disculpó Jeremie, con un matiz avergonzado en la voz._, no controlo.
_ ¡Ah! Y… eh…_ Odd alzó una ceja como el villano de una película y sonrió de medio lado, mirando a Ulrich con intención._ la próxima vez que vengamos, Einstein, deberías incorporarle al traje de Ulrich un babero para que no manche el suelo.
Y Ulrich, que parecía una estatua, volvió a la vida, parpadeando sin cesar como si Odd lo hubiese despertado bruscamente de un sueño. Y debía de ser un buen sueño, a juzgar con su forma de mirar a Yumi, muy lejos de ser inocente. El samurái se maldijo a sí mismo por su debilidad y su escasa habilidad para disimular. Yumi suspiró y dejó de mirarlo a él también. Ambos clavaron la vista en los árboles del bosque.
_Lo pensaré._ Contestó Jeremie, soltando una carcajada.
Aelita y Odd corearon sus risas, mirando a la tímida pareja entre incrédulos y divertidos. Odd aún no podía creerse cómo, después de tres largos años de "amistad", Ulrich y Yumi jamás habían dado el gran paso para pasar a la siguiente fase de su amistad. El único testimonio de que los dos tortolitos estaban enamorados hasta las trancas el uno del otro eran los sonrojos, las más que frecuentes escenitas de celos y las clases que compartían a solas de aquellas extrañas artes marciales.
Súbitamente Odd dejó de reírse. Su cara se arrugó en una mueca de dolor, y se derrumbó de rodillas sobre el suelo con un grito ahogado en la garganta.
_ ¡Odd!_ Gritaron Yumi, Ulrich y Aelita a coro, abalanzándose sobre el rubio.
_ ¿Chicos? ¿Va todo bien? Odd, ¿qué te pasa?
Pero Odd no podía oírlos, la mirada de sus ojos dorados estaba perdida en un punto invisible del horizonte, al igual que su mente. Y delante de sus ojos se desarrollaba una escena tanto, o más real que la que estaba aconteciendo delante de él en ese mismo momento. Era una visión. Una visión de un futuro muy cercano.
Odd vio claramente a una chica. Una chica que pese a que no la conocía, inmediatamente sintió algo muy íntimo por ella. Una chica vestida con un traje de malla morado adornado con trozos de tela brillante en forma de tiras de color negro. Tenía el pelo largo y tan rubio que parecía casi blanco, peinado en dos trenzas que se unían al final; los labios pintados de color rojo carmín, que contrastaba con su tez pálida. Y en sus ojos, de un azul tan claro que parecía transparente, se reflejaba claramente el símbolo de X.A.N.A.
Pero pese a que sabía que aquella chica iba a atacarles, esa terrorífica imagen quedó ahogada por otra más impactante.
La misma chica, ahora vestida con colores más suaves y una apariencia más dulce y humana, liberada del control de X.A.N.A. se precipitaba de cabeza hacia el mar digital. Gritaba con tanta fuerza que Odd temió que se quedara sin voz.
_ ¡Ayúdame! Ayúdame…
Y su grito se perdía en el mar.
Odd se vio a sí mismo correr lo más rápido que le permitían las piernas, hacia el abismo por el que caía la chica rubia. Pero no llegaba a tiempo. Y ella era engullida por el mar digital.
Para siempre.
Mientras despertaba de su ensoñación, Odd supo que aquel grito de socorro lo acompañaría durante mucho tiempo…
En sus peores pesadillas.
Y... voilá! Qué tal? Bien... Mal... Peor... Lo que sea me lo decís en los reviews :D También si hay fallos de ortografía, gramaticales, de expresión... lo que sea. Me he dado cuenta de que uso el guión bajo en lo diálogos y no es el que se debe usar, pero me daba pereza cambiar todo el capítulo xDD así que empezaré a usarlo a partir del próximo capítulo.
Hanelita: Aquí tienes, espero que haya sido de tu agrado! :) Pues sí: la pobre Sara tiene que lidiar con lo que le echen... :) He visto que has actualizado tu historia de "Conclusiones" así que... ¡nos leemos!
Joselino97: Gracias por tu review! :D La verdad es que yo no veo a Jeremie como una mala persona, más bien lo veo como alguien muuuuuuuy tímido xD y como es tan tímido a veces no sabe cómo decir las cosas. Espero que te haya gustado el nuevo capítulo. Un saludo!
Javi97: Qué rápido que eres con tus reviews! :D Pues sí, la pobre Sara parece una marioneta... Intento hacerla emocionante, pero no sé cómo me queda el intento, ¡desde luego, suspense, suspense, hay! ;P jejeje... Espero ver pronto una de tus historias actualizadas, ¿eh? A ver qué te ha parecido el nuevo capítulo... Un saludo!
Ariam09: Me encantan tus reviews taaaan largos xD! No tienes derecho a atomatarme (Eso existe? :D) hoy porque, como ves, he actualizado rápido y con un laaaargo capítulo! Ya están a puntito de verse las caras, sé que lo estoy alargando muuuucho! jejeje... Como ves sí que es poseída por X.A.N.A. pobrecita... :) pero ya se verá qué hacen con ella los demás... ¡sobre todo Odd! Espero que te haya gustado este capítulo! Voy a seguir leyendo Código Lyoko Échange, así que... ¡nos leemos! :D
Tximeletta: Supongo que estarás de vacaciones, porque no he visto nada tuyo en muuuuucho tiempo :) Pásatelo bien! Espero que tengas internet muy pronto! xDD Cuídate!
