¡En guardia! *mirando a ambos lados* Vale, vale *saliendo de detrás de la columna y quitándose la capa y las gafas de sol* ya sé que todos tenéis ganas de matarme (uy... esa flecha láser me pasó rozando) por no actualizar en... ¿un mes? Probablemente más... y además tampoco creo que este capítulo haya valido mucho la pena, sinceramente es más bien de relleno, en fin... No he actualizado antes porque la vida exterior me reclama y porque sencillamente el capítulo se negó a estar listo hasta anoche...

Bueno, ya me dejo de rollos, vosotros diréis...

–Pero… ¿qué…?

En la sala de mandos cuatro voces airadas gritaban todas a la vez, sin llegar a ninguna conclusión. Jeremie intentaba averiguar por qué X.A.N.A se había despertado mientras tecleaba frenéticamente y les pedía a gritos a sus amigos que le contaran qué había pasado.

Yumi gritaba también apoyada en la puerta del ascensor. Ulrich no podía estarse quieto, se levantaba del suelo y volvía a sentarse cada dos segundos. Aelita intentaba ayudar a Jeremie en su búsqueda por la red y en la reprogramación de todos los instrumentos que usaban dos años atrás.

Llevaban más de media hora así, sin llegar a ningún acuerdo. Mientras, en un pequeño rincón de la sala, alejado lo máximo posible de sus compañeros estaba Odd, agazapado en una posición extraña y con los párpados fuertemente apretados.

No había dicho ni una palabra desde que había salido del escáner. Se había limitado a arrastrarse fuera de la cabina hasta el ascensor, mientras Aelita lo sostenía por la cintura inquieta por el estado de su amigo. Después se había limitado a caminar con más seguridad hacia el rincón más alejado del ordenador y se había dejado caer hasta el suelo. Había encogido las rodillas delante del cuerpo y había dejado caer la cabeza sobre ellas, con los dedos frotándose las sienes.

No se había sentido peor en toda su vida. Todo daba vueltas a su alrededor, y sentía la cabeza como si tuviese un globo lleno de aire caliente presionando desde el interior de su cráneo. Y por supuesto no ayudaba que hubiera cuatro personas peleándose para hacerse oír por encima de las otras tres.

Odd no sabía lo que hubiera dado en aquel momento por un poco de silencio y una habitación oscura con una mullida cama donde olvidarse de todo. Aquella maldita visión lo acosaba una y otra vez, repitiéndose en su cabeza como un disco rallado. La misma chica caía miles de veces por el mismo condenado borde, y su penetrante grito resonaba miles de veces en su cabeza. Odd había probado a taparse los oídos con fuerza, pero eso solo había eclipsado las voces de Yumi, Ulrich, Aelita y Jeremie; pero había sido inútil con los gritos de la chica, que resonaban en su cerebro.

La visión volvió a repetirse en su cabeza con la misma intensidad que la primera vez y Odd reprimió un gemido de dolor cuando el agudo grito de la chica rubia golpeó su mente como una maza. Odd tragó saliva y entreabrió las pestañas, aprovechando aquel escaso momento de descanso para mirar a su alrededor. El panorama seguía exactamente igual que hacía cinco minutos atrás, Odd volvió a cerrar los ojos y resopló.

Y volvió a ver a la chica mirando el abismo que se extendía a sus pies y dejándose caer como una pluma hacia el mar digital. «Ayúdame, por favor. Ayúdame…», y su grito volvió a perderse en las profundidades del mar digital por enésima vez. Odd volvió a gemir silenciosamente mientras aquel grito resonaba y hacía eco en su conciencia.

Había intentado eclipsar la visión con pensamientos banales. Intentaba pensar en alguna chica de Kadic, en los exámenes, en cualquier cosa que pudiera distraerlo; pero era como una pesadilla que se repetía con mayor intensidad cuanto más trataba de reprimirla. Habría dado cualquier cosa por verter lejía en su cerebro para olvidar aquel grito, daría por buenos los daños que sufrirían sus pobres neuronas colapsadas con tal de obtener un poco de paz.

Odd no sabía cómo ni por qué aquella corta secuencia del futuro había quedado anclada con tanta fuerza en su mente. Y ya puestos a preguntas sin respuesta tampoco sabía porque se le aceleraba el corazón cada vez que pasaba por su cabeza el recuerdo de aquellos gélidos ojos azules. Era como si de repente todo su mundo se hubiera invertido. Normalmente era él el que controlaba la situación, era el amo de su mundo y hacía lo que le venía en gana cuando quería y cómo quería; pero ahora estaba absolutamente dominado por la angustia, por la incertidumbre, por las dudas… Eso le preocuparía sinceramente de haber podido pensar con claridad pero no podía.

Odd ni siquiera conocía el nombre de la chica rubia pero era como si hubiera encontrado un miembro que le faltaba, pero que no se hubiera dado cuenta de ello hasta que se lo habían mostrado. Aquella mirada se había quedado grabada a fuego en su cerebro, abrasándolo todo a su paso.

La lucha contra ella no había sido excesivamente larga ni intensa. Se habían limitado a fintar en el reducido espacio que tenían, mirándose fijamente a los ojos, calibrándose con la mirada. De vez en cuando Odd había lanzado alguna flecha láser y ella la había esquivado limpiamente, con uno de esos fulgurantes y desconcertantes movimientos suyos. Otras veces ella le había se había acercado a él de un salto y le había intentado lanzar una cuchillada con la guadaña, pero el filo del arma había cortado limpiamente el aire y Odd se había puesto a salvo a tiempo.

Hasta que había aparecido Aelita. Durante toda la pelea los fríos ojos azules de la chica no habían mostrado expresión alguna, algo que había aterrado a Odd aunque jamás lo admitiría; pero cuando la pelirrosa había entrado en escena los ojos de la chica rubia habían brillado tenuemente, reconociendo a la chica se le había escapado millones de veces delante de sus mismas narices. Después había sentido el característico hormigueo cuando la cuchilla de la guadaña hundiéndose en su costado.

Pero por mucho más que lo intentaba, Odd no podía mirar a la chica como miraba a los monstruos de X.A.N.A. o incluso como había mirado a William: como un estorbo, algo que hay que eliminar. Cada vez que lo intentaba volvía a escuchar el grito dolorosamente en su cabeza, y volvía a verla caer por el acantilado, tan indefensa, tan vulnerable…

Era horrible. La peor jaqueca que había tenido en su vida. Y lo peor de todo era la extraña certeza de que aquello se repetiría hasta que hiciera algo. Pero no tenía ni idea de qué tenía que hacer.

Su corazón empezó a acelerarse, palpitando contra su pecho con la fuerza de un camión de tonelaje, las manos se le humedecieron y su frente volvió a cubrirse por una película de sudor helado. Odd apretó fuertemente los párpados preparándose para lo que vendría a continuación. Y la visión volvió a repetirse: la chica, con una apariencia más dulce que hacía un momento en Lyoko, se dirigía a paso lento y pesado hacía el acantilado, y se precipitaba hacía el mar como una hoja de otoño. El grito de socorro volvió a resonar en su mente, atravesando su cabeza como una daga e intensificando la jaqueca.

Odd se contuvo para no gritar y mantuvo el aire firmemente en sus pulmones hasta que la tortura le concedió otra bienvenida tregua. Expulsó el aire lentamente entre dientes, emitiendo un suave sonido silbante. Aquella vez había sido particularmente horrible, porque durante el corto instante de respiro le había dado por pensar en lugar de tratar de relajarse. Tragó saliva tratando de deshacer el nudo que le oprimía las cuerdas vocales y le dificultaba la respiración.

Entonces fue consciente de que el ruido se había apagado a su alrededor, ya no escuchaba cuatro voces gritando a su lado cada vez más fuerte. Abrió los ojos lentamente cuando percibió cuatro pares de ojos clavados en su rostro, y se dio cuenta de que su aspecto no tenía que ser demasiado bueno si lo miraban así.

Ulrich había sido el primero en darse cuenta, al fin y al cabo Odd era su mejor amigo, su hermano, lo conocía demasiado bien como para saber que no oír su voz en mitad de una discusión no era una buena señal. Lo había buscado con la mirada por toda la sala, iluminada tenuemente con una característica luz verdosa, y lo había localizado en un rincón encogido sobre sí mismo y con la cabeza enterrada entre las rodillas. No tenía buen aspecto. Su piel, de un color moreno dorado había palidecido bruscamente e incluso había jurado que estaba ligeramente verdoso, como si fuera a vomitar. Tenía la frente brillante, perlada de sudor y sus costillas ascendían y descendían rápidamente. Entonces él alzó la cabeza ligeramente y entreabrió los ojos.

Ulrich se asustó cuando estudió los ojos apagados de su amigo. Normalmente eran cálidos y vivaces, como miel u oro líquido, pero en aquel momento reflejaban un sufrimiento y una incredulidad, patentes también en sus rasgos tensos. Después su garganta se había contraído, probablemente a causa de un quejido reprimido, y había cerrado los ojos de nuevo y había apretado la mandíbula con fuerza, dejando caer la cabeza de nuevo entre las rodillas.

La segunda en advertir el anormal silencio de Odd había sido Aelita. Lo había mirado largo rato, olvidando los múltiples programas que poblaban la pantalla del ordenador, con sus ojos verdes abiertos al máximo y con idéntica expresión de sorpresa y terror que Ulrich. Odd derrumbado sobre el suelo con aspecto enfermo no era nada normal. Aelita tragó saliva lentamente y expulsó bruscamente el aire de sus pulmones, emitiendo un ruidito ahogado que alertó a Yumi y Jeremie de que había algo más que no iba bien.

Solo habían necesitado unas milésimas de segundo para cruzar una mirada colectiva y dejar los gritos para abalanzarse sobre Odd.

– ¡Odd! ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?– casi le grito Ulrich, cogiéndolo por los hombros y sacudiéndolo.

– ¿Te encuentras bien?– repitió Jeremie más suavemente, tocándole el brazo.

Odd alzó débilmente la cabeza y murmuró algo que ninguno logró entender.

– ¿Qué dices?– preguntó Jeremie de nuevo. –Odd, nos estás asustando.

Odd volvió a farfullar algo sin sentido, con la voz débil. En esa ocasión Aelita logró entender más o menos lo que había dicho.

–Silencio– pidió, recibiendo una mirada llena de gratitud por parte de Odd–. Le duele la cabeza, ¿verdad?

Odd asintió moviendo la cabeza arriba y abajo sin fuerzas. Se pasó el dorso de la mano por la frente, intentando quitarse aquella pegajosa película de sudor, y parpadeó varias veces seguidas intentando despejarse. Sus pupilas se enfocaron de nuevo sobre los rostros de sus cuatro mejores amigos, con idéntica expresión preocupada y estupefacta. Odd intentó sonreír, indicarles que todo estaba bajo control, pero le salió una mueca tensa en la que solo mostró los dientes.

–No es nada– dijo intentando modular el tono de su voz para que pareciera jovial y tranquilo–. Tendré que volver a acostumbrarme a las visiones.

El intentó de parecer convencido y seguro le había sonado a Ulrich como si tratara de convencerse de aquello más a sí mismo que a ellos cuatro. Por otra parte Odd quitándole importancia a algo que le pasara era motivo de preocupación, porque Odd era un gran actor, siempre dramatizaba cualquier suceso; y si no lo hacía y trataba de restarle importancia al problema, era señal inequívoca de que era importante.

Sacando fuerzas de flaqueza Odd se sacudió las manos de Ulrich y Jeremie de encima y se levantó pesadamente. Se sentía un poco mejor, seguía mareado y el dolor de cabeza seguía martilleándole las sienes, pero al menos tenía las voces de sus amigos y sus preguntas eclipsando el grito y la visión de la chica en su cabeza.

Odd logró alzarse por fin. Quizá hubiera convencido a sus amigos de que se encontraba bien si no se hubiera tambaleado ligeramente; quizá no. Rechazó la mano que le tendía Ulrich con un gesto.

– ¿Puedes caminar? –preguntó el moreno inquieto.

–Claro que sí– fue entonces cuando Odd se tambaleó.

–Yo creo que no– dijo Ulrich, tendiéndole la mano de nuevo–. A mí me parece que estás usando la pared para sostenerse. No es esa mi definición de poder tenerse en pie.

–Es estar apoyado– contraatacó Odd. Pasara lo que pasara no estaba dispuesto a aceptar ayuda, eso significaría que algo no iba bien, y Odd estaba intentando con todas sus fuerzas convencerse de que no era así–. Eso va justo antes de tenerse en pie.

Al final, Odd tuvo que aceptar que se sentía un poco débil desde que había llegado de Lyoko, y había cruzado el túnel de las alcantarillas, apoyándose en la cintura de Aelita y con los brazos de Ulrich en torno a sus hombros. Intentaba con todas sus fuerzas alejar sus pensamientos de la visión, pero era un círculo vicioso, cuanto más trataba de evitar el tema con más fuerza se aparecía ante él. Y no ayudaba el eco de la voz de la muchacha rubia, que seguía resonando en el interior de su mente y de su corazón.

Habían llegado a Kadic para la hora del recreo, probablemente nadie había advertido su ausencia porque, al fin y al cabo, Yumi ya estaba en Bachillerato, y Ulrich, Odd, Aelita y Jeremie en 4º de la ESO; no era tan extraño que faltaran a clase. Y, por otro lado, otra falta de asistencia en su historial académico tampoco era tan importante.

Odd los había convencido de que lo dejaran andar sin ayuda en el momento en que pusieron los pies en el parque. Aelita lo había mirado preocupada y poco convencida, pero lo había dejado ir, estudiando sus rasgos que de vez en cuando se arrugaban en un gesto de dolor.

Habían pasado el resto del recreo y las tres horas siguientes en el cuarto de Jeremie, investigando desde el viejo portátil que usaban hacía dos años. Odd había puesto toda su atención en la charla sin sentido de Jeremie, tratando de olvidar aquella mirada gélida e inhumana.

Antes de que tocara el timbre del final de las clases, el aburrimiento había acabado venciéndolo y había sentido una extraña inquietud que él conocía tan bien. Había salido de la habitación de Jeremie y se había encaminado hacia la suya. Una vez dentro atrancó la puerta dejando la llave dentro de la cerradura, se tiró sobre la cama deshecha sin quitarse las deportivas y sacó el bloc de dibujo del cajón que había bajo el colchón, junto con todo un arsenal de lápices de distintos grosores y durezas. Kiwi, su pequeño perro, había gruñido molesto por la súbita interrupción de su siesta matutina pero Odd lo había ignorado.

Había funcionado.

Toda su inquietud se había volcado sobre el poroso papel de un color amarillo desvaído en forma de retratos y bocetos. Había olvidado la visión estudiando cada detalle de ella, intentado plasmar todo lo que había visto sobre el papel. Lamentablemente no había podido hacer nada con el dolor de cabeza y los ecos del grito de socorro resonaban de vez en cuando en su conciencia; pero Odd estaba tan embebido en sus dibujos que casi no les prestaba atención.

En menos de dos horas el suelo había quedado cubierto por una crujiente capa de arrugadas bolas de papel, sin embargo sobre la cama se apilaban varios folios que no habían sido desechados, todos ellos dibujados con trazos suaves y largos de un boceto.

El primero, realizado de forma apaisada, mostraba un paisaje basto y desértico, poblado de dunas y esculturas de piedra, frutos de la erosión. Las líneas eran suaves, los trazos largos y seguros, realizados con un lápiz blando, difuminado en las zonas sombreadas.

La siguiente hoja mostraba varios bocetos del cuerpo humano en varias posiciones: sentado, de rodillas, saltando, de perfil y en otras posturas más extrañas.

En las siguientes mostraba el rostro de la chica, ocupando toda la hoja. En la mayoría de los retratos aparecía de frente, con diferentes muecas y expresiones cambiando su rostro; en otras aparecía de perfil o con la cabeza ligeramente torcida o ladeada. Otro era un detalle del extraño peinado que lucía: el cabello rubio platino peinado en dos trenzas que se unían a la altura de la cintura. Pero en ninguno de los retratos había logrado captar aquella mirada gélida e impasible, era un detalle que prefería guardarse para sí mismo.

Trece bocetos más tarde el momento acabó y la musa se fue tan rápido como vino. Y tan rápido como se fueron volvieron también los gritos y la horrible jaqueca, como si se tratase de una emisora de radio mal sintonizada que hubiera encontrado señal. Los gritos volvieron a resonar en su cabeza, entremezclándose en un amasijo de miradas gélidas, miradas dulces, miradas extraviadas… Odd reprimió un escalofrío y se encogió sobre la cama en posición fetal, agarrándose la cabeza con las manos.

Un par de minutos después Odd se pasó el dorso de la mano por la frente, perlada de un sudor frío y pegajoso, tragó saliva lentamente y se incorporó tan rápidamente que todo a su alrededor comenzó a dar vueltas. Cuando por fin pudo ver con claridad y se atenuó el pitido de sus oídos, Odd miró a su alrededor ligeramente aturdido.

La intensidad de la luz que entraba por la gran ventana que había sobre el escritorio había disminuido considerablemente desde que había entrado a la habitación, y también había cambiado el ángulo y la longitud de las sombras, que se alargaban intentando alcanzar la puerta. Odd frunció el ceño y miró su reloj de pulsera, extrañado de que hubiera pasado tan rápido el tiempo y, sobre todo, de que las necesidades primarias de su cuerpo no lo hubiesen reclamado antes.

Odd suspiró sentándose sobre la cama con los pies en el frío parqué del suelo, y con la cabeza apoyada en las manos. Estaba seguro de una cosa: no se había sentido peor en toda su feliz y corta existencia. Tenía el estómago revuelto, y eso que no había comido nada –lo cual era un motivo de preocupación–, desde… ¿la noche anterior? Definitivamente estaba mal, muy mal, necesitaba comer algo con urgencia. Odd se levantó con la esperanza de que una buena cena le levantaría el ánimo y le reduciría considerablemente aquel terrible mareo.

Diez minutos después, Odd salía de su cuarto con el cabello rubio perfectamente engominado hacia arriba y la sudada camiseta blanca sustituida por una de color morado. La luz le molestaba en los ojos y lo obligaba a hacer guiños y tenía un bonito dolor de cabeza, pero al menos las visiones parecían haber perdido fuerza a lo largo de toda la tarde.

Y... ¡ta-chán! A que es un rollo de capítulo? Sí, lo sé... Aún así gracias por vuestra paciencia y por los reviews :D Y precisamente por eso os daré un pequeño adelanto del próximo capítulo, en el que aparecerá un nuevo personaje... ¿qué relación tiene con la historia? Aaaah... misterio... solo os diré que es una chica ;P También os diré que intentaré poner un nuevo capítulo cada semana o por ahí, pero tened en cuenta que el Instituto recorta bastante mi tiempo libre, ¿OK? Eso es todo.

¿Reviews? ^^

Yumivigo: Vale, ya sé que he tardado y que además no pasa nada interesante... Pero bueno, este capítulo era una especie de puente ;D Espero que actualices pronto alguna de tus historias ^^ Cuídate.

Javi98: No te preocupes si me cuentas tu vida en los reviews jejeje yo también lo hago ;P Bueno, creo que esta vez no te he dejado en suspense, ¿o sí? En este capítulo no ha pasado nada interesante, salvo que me siento mal por maltratar así a mi pobrecito Odd... ;D tranquilo, ya tengo pensado el rumbo que tomará la historia jeje solo hace falta tiempo ^^ Wiiiii... estoy deseando leer el shot de Jeremie y Aelita, seguro que te queda bien :) Bueno, espero que actualices en cuanto puedas :D Ciao!

Lokofan: Gracias por tus reviews, me alegra que pienses eso jeje intentaré estar a la altura ^^ Tranquilo Sara no es mala, pero no le queda más remedio, X.A.N.A. es retorcido... :S Un saludo.

Ariam09: Creo que la respuesta a tu review no te llegó, ¿a que no? La página de fanfiction me desespera últimamente :S Estás desaparecida, espero que pronto actualices porque me muero de ganas de leer algo tuyo :) Y claro que sirvieron tus ánimos, la verdad es que me gustó que te preocuparas por mí así que gracias :D jejeje bueno, me encantan tus reviews siempre tan largos ¡me encantan! xDD Bueno, aquí tienes un capítulo para tu amado Odd jejeje me siento como un genio malvado por maltratar así al pobrecito ;P pues me alegro de que la batalla me quedara bien, fue un poco experimental jeje y no, a Odd no se le ocurrió ligar con Sara, aunque habría quedado gracioso jejeje ;P y aunque la pareja central de este fic no sean Aelita y Odd, ¡claro que Aelita se preocupa! jeje cómo no! Aaaah... esa frase de "demasiado lento, gatito" me salió del alma jejeje xDD Bueno, ya ves que no ha sido para tanto, este capítulo es un poco de relleno... Espero encontrarte pronto por aquí porque te echo de menos! Besos!

Natsumi Niikura: Ay, es que me encantan tus reviews! Acabo de ver el shot de William y Emilie así que voy a leerlo ya mismo ^^ Las tarántulas tampoco estaban muy en forma jeje aunque siguen tan pesadas como siempre... Sinceramente, no sabía cómo escribir la pelea entre Odd y Sara, lo intenté pero acabé dejándolo porque nada me quedaba bien... Odd no debía de tener muchas ganas de bromear en aquel momento jejeje aunque X.A.N.A. parece que sí... virus retorcido... Lo de "demasiado lento... gatito" es que tenía que decirlo jajaja :D Al final William no ha salido en este capítulo, pero puedes estar tranquila, no será ninguna de esas cosas ^^ Te contesto: la torre fue desactivada por Sara, más o menos mientras ella la desactivaba, los demás estaban corriendo hacia la fábrica. Respecto al ataque de X.A.N.A. no fue nada en concreto, solo estaba recuperando fuerzas, quería atraer a los chicos a Lyoko para que vieran su nueva obra de arte :S Bueno, espero no haberte decepcionado demasiado ^^ Muchos besos!

Kiwi: de momento no tengo pensado incorporar un nuevo sector, ni ningún monstruo... de momento...

Tximeletta: Muchísimas gracias por tu apoyo, en serio ^^ y no eres para nada pesada, de verdad :D Muchos besos! Seguro que serás mi primer review, ya tengo ganas de verlo ;D

Joselino97: Gracias por tu review. Aquí tienes otro capítulo bastante largo jejeje y además es solo de Odd... el pobrecito sufre mucho... :) Pues sí, Odd necesitaba a una chica que le bajara un poco los humos jejeje ;) Bueno, si algún día te decides a escribir ten por seguro que te leeré ^^ Un abrazo!

Hanelita: Me alegro muchísimo de que te haya gustado, de verdad ^^ X.A.N.A es retorcido, a la pobre Sara no le queda más remedio, aunque lucharán con todas sus fuerzas para vencerlo :D jejeje yo creo que estoy más loca aún que tú, así que no te preocupes xDD jejeje bueno, aunque Aelita y Odd no sean pareja, claro que se preocupan el uno por el otro, ¡están muy unidos! La inspiración de un Odd/Aelita aún no me ha venido, aunque lo prometí y lo haré :D Bueno, yo he visto que tienes un nuevo capítulo, así que ahora mismo voy a leérmelo, aunque comprendo que últimamente no tienes mucho tiempo, a mí me pasa lo mismo... Un beso!

Muchas gracias por vuestros reviews, chicos, no sé qué haría sin vosotros!

Hasta pronto... espero... xDD