Titulo: Todo de todo.

Summary del fic: Diferentes historias, diferentes parejas. Solo Tercera Generación. Hoy: James Sirius/Rose Weasley.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco sus grandiosos personajes.

Nota: Gracias por dejar comentarios en el capitulo anterior:) Este capitulo contiene incesto, lo advierto... esta dedicado a M. Abularach que pidió un James/Rose. Ojala te guste..! Y si quieren a alguna pareja en especial pidan que si cumplo.

Summary del capitulo: ¿Qué pretendía James torturándola de esa forma? ¿A caso quería volverla loca de remate? Lo estaba consiguiendo.


Todo de todo.

*Delirios*

James Sirius/ Rose.

Ella daría cualquier cosa con tal de que James Sirius Potter dejara de verla de aquel modo tan peculiar. Si tan solo mantuviera su mirada marrón lejos de ella Rose Weasley podría volver a respirar tranquila pero mientras no lo hiciera ¿Cómo rayos se supone que iba a concentrarse en sus deberes si tenía esos ojos avellana clavados sobre su nuca todo el tiempo?

Lamentaba profundamente tener ese radar incluido. Aquel que le indicaba siempre y a cada momento la ubicación de su primo mayor, que hacía, con quien lo hacía y como lo hacía. Rose lo atribuía a que ambos compartían la misma sangre y que eran primos muy cercanos pero se daba cuenta que con nadie más, ni siquiera con Albus, Lily o su propio hermano, le sucedía aquello. Era completamente anormal.

Por más que tratara de ignorarle era imposible. Aún entre tanta gente la mirada fija de James siempre relucía por sobre los demás haciéndola preguntarse que le hacía al moreno tan especial. Sencillamente no tenía una respuesta lógica para esa cuestión. Ella no veía la razón del porque los ojos de ese chico la ponían tan endemoniadamente nerviosa. Siguió perdiendo su vista entre las líneas de los libros que leía intentando concentrarse en la Revolución de los duendes y no en la sonrisa despreocupada de James. Misión imposible. El alboroto se hizo más fuerte, la gente se movía por todos lados y aún así la pelirroja podía jurar que los ojos color chocolate del hermano de Al seguían puestos en su nuca.

-Rosie. –la llamó Lily con una radiante sonrisa en el rostro. –Iremos afuera a jugar Quidditch. ¿No vienes? –indagó echándole una hojeada a todos los Weasley que salían rumbo al patio. Todos menos uno.

-Vamos, Rose. –agregó James. Sonrisa relajada, ojos profundos. –Sera divertido.

-Estoy ocupada. –respondió la hija de Ron y Hermione bufando. –Binns nos ha dejado un montón de pergaminos para vacaciones. –explicó tras acomodarse sus rebeldes rizos tras la oreja. –Jamás acabare a este paso.

-Las vacaciones van iniciando, prima. –alegó Lily Luna. –Ni siquiera Albus ha comenzado a preocuparse por ello aún.

-Pero es que ya estamos en nuestro quinto año Lily y tengo que organizar mis ocupaciones si no quiero colapsar. –añadió balbuceando un poco. Esos ojos seguían poniéndola nerviosa.

-Dejémosla, Lily. –pidió James, esto provocó la sorpresa de ambas muchachas. –Si quiere seguir de aburrida allá ella.

-Bueno. –aceptó la niña Potter suspirando. –Te espero afuera, James. Mejor correré antes de que de nuevo me pongan en el mismo equipo de Molly y me gane una derrota segura. –dicho esto el torbellino pelirrojo de trece años salió corriendo con ímpetu al jardín para reunirse con los demás.

Rose resopló al ver que James no se movía ni un ápice. ¿Qué pretendía torturándola de esa forma? ¿A caso quería volverla loca de remate? Lo estaba consiguiendo. La muchacha no era capaz de controlar sus agitadas palpitaciones ni de poder respirar con facilidad. Estaba sofocada y lívida. Deseó de pronto que su madre entrara a la sala de estar e interrumpiera aquella incomoda escena donde ella fingía leer mientras James le miraba fijamente. Entonces recordó que eso no era posible y que todos los adultos se habían ido al funeral de la tía Muriel –"¡Milagro que se ha muerto por fin esa vieja arpía!" había exclamado su padre al enterarse, Hermione le había golpeado la nuca y Hugo se había destornillado de la risa en el suelo. –Y ellos estaban bajo el cuidado de la abuela Molly que dormía una oportuna siesta en su cuarto.

-James, si no te molesta preferiría estar sola para acabar esta estúpida tarea. –espetó Rose con ese tono firme que, aunque falso, sonó creíble.

-No quiero. –musitó James sentándose a su lado.

-No digas idioteces. –regañó ella con sus ojos azules echando chispas. –Allá afuera hay un interesante partido de Quidditch. ¿Por qué preferirías quedarte aquí conmigo leyendo sobre los Duendes y sus reformas?

James sonrió con amplitud mientras contemplaba cada facción del bello rostro de Rosie.

-¿Quién dijo que vamos a hacer eso?

Rose entonces pudo confirmar sus sospechas. James Sirius quería enloquecerla por completo y lo peor es que lo conseguía con demasiada facilidad, sobre todo si ponía su mano sobre su pierna y acariciaba su piel blanca con esa lentitud que la hacía estremecerse.

-¿Qué haces? –indagó Weasley acomodándose mejor su falda para impedir que el moreno continuara tocando más de lo debido.

-Lo que me apetece. –respondió en un susurro. –Eso hago siempre, deberías saberlo. –añadió acortando la distancia y recorriendo nuevamente el muslo de la pelirroja.

-No conmigo. –negó frunciendo el cejo. –Déjame sola.

-No me digas que no lo sientes. –habló James. –Esa electricidad recorriendo tu cuerpo. Ese miedo y la excitación, Rose. No son cosas prohibidas, se pueden disfrutar si tan solo cedes.

-¡Eres mi primo! –exclamó ella, el negó con la cabeza y le pidió bajar la voz. –No digas estupideces.

-Estupidez seria… -comenzó el chico de dieciséis. –Dejar escapar esta oportunidad.

James la besó de lleno en la boca, Rose sintió escalofríos corriendo por toda su espina dorsal, la mano del moreno siguió acariciando sus piernas y ella no hizo más que rendirse ante aquella sensación tan placentera que la embargaba en aquellos momentos. Comprendió las palabras de James y sintió por fin la electricidad recorriendo sus músculos y dejándola adormecida. Al mismo tiempo su cerebro bombeaba a toda velocidad señales de peligro. Adrenalina viajaba por sus venas, el temor y la excitación eran apenas comparables con la sensación de lo prohibido apoderándose de todos sus sentidos, haciéndola perder el control.

No dejó de besarla hasta que ella reclamó aire. James sabía a maldad, travesuras y sobre todo a miedo. Tomó aire y se aventuró de nuevo a ese torbellino de sentimientos que le provocaban los labios del moreno.


Nota final: Esta pareja me encanta y espero haber podido expresar lo que quería con este capitulo. De nuevo gracias a M. Abularach y a Boggartt por sus comentarios del cap anterior. Recuerden si quieren algún escrito sobre la pareja que deseen (Obvio de la tercera generación) solo pidanla. Saludos y gracias por leer.