Titulo: Todo de todo.

Summary del fic: Diferentes historias, diferentes parejas. Solo Tercera Generación. Hoy: James Sirius/Rose Weasley.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco sus grandiosos personajes.

Nota: Gracias por leer y comentar el cap anterior:) Bueno hoy vengo con un Ted/Victoire dedicado a Mia weasley (espero que te guste) que lo pidió en un review! También estoy trabajando en un Lorcan/Lucy a petición de M. Abularach para el proximo cap. Este capitulo es un poco más largo pero porque no sé así me salió creo que andaba inspirada xD pero el largo de todos los capitulos iran variando, ósea no van a ser todos iguales. En fin, gracias por leer.

Summary del capitulo: Por donde se les viera Victoire creía que vivirían juntos por siempre.


Todo de todo.

*Cuento de hadas*

Victoire/Teddy

Desde pequeña a Victoire le habían contado los clásicos cuentos de hadas donde la chica guapa y frágil se casaba con un príncipe apuesto y valeroso que la defendía de cualquier peligro y la salvaba de los males que la vivían asechando, porque ser princesa significaba eso, vivir constantemente en peligro. Siempre el bien triunfaba sobre el mal y la princesa conseguía que sus sueños se volvieran realidad. Vencían a los malos y el príncipe se casaba con ella, eran felices por siempre y vivían en un castillo maravilloso llenos de lujos y de una felicidad que los colmaba hasta el resto de sus días.

A Victoire le fascinaba sentarse sobre las piernas de su madre y dejar que esta le contara una y mil historias. A veces Fleur le relataba cuentos en francés y Vic no podía si no emocionarse con cada palabra de su madre, su abuela Molly también le contaba historias genuinamente estupendas y a diferencia de su hermana Dominique, Victoire si disfrutaba de sumergirse en cuentos y relatos en los que se sentía una verdadera princesa.

Incluso ahora, con casi veinte años de edad, Victoire seguía creyendo en los cuentos de hadas y en que ella no era más que una princesa, después de todo había sido criada como una verdadera miembro de la realeza. Era hermosa, tenía un largo y ondulado cabello rubio y unos ojitos azules con unas largas y negras pestañas, había sido la prefecta y Premio Anual de su año y al dejar Hogwarts se había especializado en aprender a ser sanadora para entrar como trabajadora en San Mungo y aún ahora le iba especialmente bien.

Pero sin duda lo que había marcado la vida de Victoire como una princesa era haber encontrado a su príncipe azul. Ted Remus Lupin era todo lo que ella alguna vez soñó y aún más. Era el único en todo el mundo que podía entenderla y que le dedicaba su tiempo para estar pendiente que siempre se encontrara feliz. Teddy era guapo y muy listo y no había tardado en convertirse en uno de los mejores hombres que el cuerpo de Aurores tenía.

Sin embargo la vida de Victoire dio un giro de 180 grados convirtiendo así su cuento de hadas en una fría pesadilla. Todo había empezado con la muerte de Andromeda Tonks, la abuela de Teddy.

-Teddy. –le llamó su novia intentando por todos los métodos que éste dejara de llorar frente a la tumba de Andromeda. –Por favor. Vamos a tu casa, ya esta anocheciendo…

-¡No, Vic! Yo ya no tengo una casa. –gritó dejándose controlar por el dolor de perder a su abuela. –No volveré a esa casa para estar solo sin ella. ¡Me niego!

Entonces su padrino, el gran Harry Potter héroe del mundo mágico, se acercó a él secando sus propias lágrimas y poniendo una mano sobre su hombro.

-Teddy, siempre puedes venir con nosotros. –aseguró intentando animarlo. –Mi casa siempre podrá ser tu hogar.

Ted se había serenado un poco y se giró hacía su padrino con los ojos rojos de tanto llorar, lo miró detenidamente por unos instantes para luego finalmente hablar.

-Gracias, Harry. En verdad agradezco que intentes ayudarme pero no es eso lo que quiero…

Después de eso Teddy por fin se separó de la tumba donde descansaba Andromeda y dejando a todos sin palabras se marchó sin decir a donde y sin dedicar a nadie, ni siquiera a Victoire, una mirada de despedida.

La rubia, terriblemente abatida al ver la aflicción en los ojos de su novio, se marchó a casa en compañía de sus padres aún sin poder creer el dolor reflejado en la voz de Ted. Llegó totalmente desanimada pero con la esperanza de que pronto su novio se resignaría a tan dolora perdida y hablaría con ella del tema, como siempre que tenía un problema, entre ellos no había secretos todo se lo contaban y podían hablar de cualquier tema con fluidez por eso Vic simplemente esperó paciente.

Pero su novio no acudió a ella. Pasaron dos semanas en las cuales Teddy no intentó acercársele por ningún motivo, no salía de su casa y ni siquiera Harry, Ginny o sus hijos, que siempre habían sido como una familia verdadera para Teddy, lograron que les hablara.

Ese día era su cumpleaños y Victoire confiaba plenamente que ya había pasado suficiente tiempo solo como para mínimo poder dirigirle la palabra el día más importante para ella. ¡Al fin tenía veinte! Si no quería hablarle al menos podía escribirle pero que hiciera lo que sea porque Vic estaba desesperada. Así finalmente cuando ella partió con su familia a La Madriguera a la celebración de su cumpleaños lo hizo plenamente segura de que Ted no faltaría.

Afortunadamente sus deseos se cumplieron y él apareció con un ramo de rosas en sus brazos. Ella lo abrazó tan fuerte que lo dejó sin aire.

-Gracias por venir, Teddy. –le susurró feliz. –Perdona si no he sido de mucha ayuda para ti en estos días pero te juro que voy a estar siempre a tu lado. Te voy a apoyar en todo, mi amor.

El metamorfomago la apretó más fuerte contra él y Vic estaba segura de que estaba llorando. Ignoró el hecho de que estuviera toda su familia presente observando la escena, lo tomó del rostro y lo besó. Sin embargo la reacción de Teddy no fue la que esperaba. Se separó de ella aún con las mejillas humedad y murmuró muy despacio:

-Lo siento mucho.

Luego le entregó las flores y se dejó caer en una silla con la cabeza hecha un lío, su novia no estaba mucho mejor.

-Teddy. ¿Ya te sientes mejor? –preguntó amablemente Hermione. Victoire deseó que no lo hubiera hecho pues vio el rostro de Ted ensombrecerse.

-He estado pensando mucho… -confesó mirando el suelo. –Y creo que he tomado las decisiones más correctas.

-¿A qué te refieres? –indagó Ginny con mucho interés.

-Creo que no es el momento para hablar de eso. –dijo el muchacho. –Después de todo, esta fiesta es por Vic.

Pero Victoire Weasley no se iba a quedar así. Se puso de pie dejando el ramo de rosas sobre la mesa del comedor y lo encaró.

-Habla, Ted. –exigió. –Cuéntanos que son esas decisiones tan graves que tomaste.

La chica hubiera querido que su voz no sonase tan atropellada y fría, pero es que era la única vez en toda su vida que no lo entendía.

-Vic… yo no creo que…

-Habla, por lo que más quieras. –rogó sintiendo sus ojos humedecer. No tenía un buen presentimiento.

Harry, Ron y todos en general lo miraban expectantes. Los adultos deseaban poder intervenir y los nietos Weasley solo observaban la escena lo más silenciosos y alejados posibles. Ted finalmente abrió la boca.

-He decidido marcharme a Francia al final del verano. –dijo por fin. Su voz sonaba firme y madura.

Victoire sintió que le movían el piso y que de pronto todo se ponía muy borroso, tanto que tuvo que sentarse. Harry por el contrario estaba atónito y había corrido hacía Teddy exigiendo una buena explicación, ninguno estaba más tranquilo. Desde Arthur y Molly hasta Lily Luna, todos estaban inconformes y sorprendidos por tal declaración.

-No puedes irte lejos, Teddy. –dijo Ron. –Es ahora cuando necesitas a la gente que te quiere a tu lado.

-Escucha. –habló Harry que parecía muy afectado por la noticia. –Entiendo que no quieras seguir viviendo en esa casa, te debe traer muchos recuerdos, pero…

-Ya sé que seré bien recibido contigo padrino. –le cortó Lupin. –Pero siento que yo debo buscar mi lugar y sinceramente deseó hacerlo yo mismo. Les agradezco a todos que me hayan aceptado tan bien en su familia pero siento la necesidad de estar solo un tiempo.

Victoire escuchaba todo como un eco lejano, casi como si estuvieran a kilómetros de distancia. Tenía los ojos bien abiertos y casi no podía respirar. Sintió los brazos de su madre abrazándola, adivinando el dolor que sentía su hija en ese momento, pero no podía reaccionar.

-Pero volverás pronto. ¿No, Teddy? –había cuestionado James impaciente y molesto a la vez.

-No estoy seguro…

Esto era el detonante que Victoire necesitaba para adivinar como su hermosa historia de amor, su cuento, cambiaba para volverse en su contra. Se paró con fuerza, quitando a Fleur de encima suyo y se aproximó a Ted con esa expresión de firmeza en su rostro pálido.

Justo ahí le plantó una monumental bofetada que resonó por toda La Madriguera. Todos la veían incrédulos mientras la rubia se tornaba colorada y Teddy se llevaba la mano a la mejilla golpeada.

-Victoire…

-¡No digas ni una palabra más! Me quedan muy claras tus prioridades. –bramó apuntándolo con el dedo. –Pero puedes estar seguro que yo no voy a extrañarte si te vas. Te voy a sacar a golpes de mi mente y corazón si es necesario. –añadió dejando escapar ríos de lagrimas. –No me voy a acordar ni de tu nombre.

Teddy también dejó escapar una lágrima mientras dirigía su mirada al suelo, Victoire entendió el mensaje. Él no iba a cambiar de parecer.

-¡Gracias por tu regalo, Teddy! Me has dado el mejor cumpleaños de mi vida. –espetó furiosa y se dio la media vuelta para marcharse dejando a todos, y en especial a Lupin, boquiabiertos.

Se encerró en su cuarto y lloró amargamente por horas y horas ignorando los gritos de su padre, las palabras comprensivas de su madre, y las suplicas de sus hermanos para que saliera de ahí. No deseaba levantarse de esa cama nunca jamás y estaba segura que si Teddy se iba no le iba a quedar otra opción que cumplir aquella horrible promesa que le hizo para seguir viviendo. Iba a tener que olvidarlo.

-Dominique. –susurró la rubia al ver entrar a su hermana menor por la ventana

Dominique tenía catorce y era casi idéntica a su hermana en el físico, sin embargo la más joven había heredado la personalidad rebelde del padre y por consiguiente se metía en muchos más problemas que Victoire.

-Vete. –ordenó Vic sollozando. –Lárgate de mi habitación y déjame aquí sola.

-No seas tonta, Vic. –exclamó la chica. –Estas dejando que el amor de tu vida se te vaya porque eres una caprichosa que no hará nada por evitarlo.

Victoire se enfureció ante tales palabras y se paró de la cama para enfrentar a su hermana.

-¡Yo no soy caprichosa! Solo no concibo que si Ted me ama tanto como dice se largue a Francia sin siquiera haberme dicho nada. ¡Eso no es amor!

-Lo que tú haces es lo que no es amor. –le replicó Dominique. –Es egoísmo. Quieres que se quede a tu lado y que vivan un cuento de hadas cuando eso es imposible. ¡Esta es la vida real!

Victoire estalló en llanto con los gritos de su hermana y comenzó a lanzarle almohadas a diestra y siniestra mientras Dominique esquivaba los golpes de su hermana mayor e intentaba razonar con ella. Cuando Vic notó a Dom acercarse a ella simplemente cayó sentada a la cama dejando que Dominique se sentara a su lado y tomara su mano entre las suyas.

-Escúchame. –pidió. –Si no te gusta algo debes cambiarlo. –hizo una pausa y le dedicó una sonrisa. –Y si no puedes cambiarlo, siempre puedes cambiar la forma en que lo ves.

Su hermana dejó la habitación y Vic se volvió a lanzar a su cama a sollozar sobre ella y pensar en lo que Dominique había querido decir.

No le había tomado tanto entender las palabras de su hermana menor. Lo que le sorprendía era como a una chiquilla como Dominique se le había podido ocurrir aquello y a ella no. Así que esa mañana por fin decidió levantarse, asistir al trabajo y saliendo de ahí fue a casa de Teddy. No le sorprendió encontrarse a Harry y Ron allí, ayudándolo a empacar sus cosas, su padre le había advertido de ello.

-Los dejaremos solos. –dijo Potter jalando a su amigo Ron del brazo. Luego ambos salieron de la habitación.

Victoire lo observaba sonrojada sin poder evitar recordar sus palabras frías y duras. Teddy por otro lado estaba seguro que ella venía a seguirle gritando más cosas horribles. Se lo merecía.

-Perdón por ser tan egoísta. –musitó entre dientes jugando con sus dedos. –Pero entiéndeme, fue un golpe duro…

-Tenías todo el derecho a reaccionar como lo hiciste. –le dijo sonando más comprensivo de lo que ella merecía. –Solo te hice perder cinco años de tu vida. Ahora así decido marcharme. Yo hubiera reaccionado igual.

-¡Pero no fueron años perdidos! –exclamó la rubia tomándolo de ambas manos. –Teddy, yo te amo con todo mí ser. ¿Tú no?

El joven de cabello turquesa por fin le sostuvo la mirada.

-Más que a nada en el mundo, Vic. –contestó besando sus menos. –Eres lo único que me importa en este mundo. Pero entiende, debo irme… yo no puedo…

-Teddy, Teddy. –le cortó. –No vine a rogarte que te quedes, vine por otra cosa.

-¿A qué viniste? –quiso saber curiosamente.

-Teddy… quiero casarme contigo.

La sonrisa que se formó en los labios del metamorfomago fue toda la respuesta que ella necesitó.

-¡Casarse!

La reacción había sido igual por parte de todos, sorpresa y desconcierto total al principio, dudas después sobre como iban a permanecer jutnos siendo tan jovenes, tristeza seguida al saber que se iban y al final alegría por una boda entre dos personas que se amaban. Pero sin duda los más difíciles de entenderlo habían sido la familia de Victoire.

-¡No puedes casarte, acabas de cumplir veinte! –había gritado Bill incrédulo. –Vas empezando un trabajo fijo, no puedes simplemente querer marcharte a Francia solo porque tu novio se va.

-Papá el no es solo mi novio, es el amor de mi vida. –declaró firmemente. –Y tengo plena fe en que podre encontrar un buen trabajo allá en Paris. La tía Gabrielle dijo que iba a recibirnos en casa mientras encontramos un lugar para nosotros y…

-¡Es una locura, Vic! –bramaron al mismo tiempo el padre y el hermano. Teddy sudó frio al ver la cara asesina de su suegro y su cuñado, Louis.

-Ya somos adultos y estamos seguros.

-Le aseguro que la voy a cuidar en todo momento, y por mi cuenta corre que a su hija jamás le falte nada.

-Déjalos, quegido. Están enamorados y sé que segan inmensamente felices. –aseguró Fleur con lagrimas en los ojos. -Nosotgros también fuimos apgresurados al casagnos. Van a estag bien.

Su hija la abrazó también llorando sobre el hombro de su madre. Bill asintió dándose la mano con Teddy. Dominique y Louis suspiraron al ver como lentamente su hermana se iría.

Y justo ahora Victoire entendía que iban a estar juntos por siempre, frente al altar con el príncipe más encantador que pudo haber soñado, ella siempre había soñado con ese cuento de hadas, con vivir felices el uno con el otro por toda la eternidad. Cuando susurran que el novio puede besar a la novia y con un translador a Francia esperándolos es cuando ella entiende una nueva cosa…

A veces la realidad puede superar a los cuentos.


Nota final:

Gracias por leer y si llegaste hasta aquí deja un review:) Gracias por los del capitulo anterior a: Boggartt, M. Abularach y Mia Weasley.

Si alguien quiere algun drabble o One-shoot de una pareja en especial siempre pueden pedirla con un comentario:) ¡Saludos!