Titulo: Todo de todo.
Summary del fic: Diferentes historias, diferentes parejas. Solo Tercera Generación. Hoy: Teddy/Lily.
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco sus grandiosos personajes.
Nota: Holi a todos :) Gracias por seguir leyendo, este capitulo esta dedicado a Primrose Darcy que pidió un Teddy/Lily. Aquí esta, ojala te guste :)
Summary del capitulo: Lily sabía conseguir lo que quería. Hasta que él apareció.
Todo de todo.
*Bajo la luna*
Teddy/Lily
Desde que tenía memoria había visto a Teddy siempre ahí para ella. Como un hermano, quizás. Un hermano mucho más consentidor, considerado y amoroso que los que en realidad eran de sangre. Teddy la complacía en casi todo lo que le pedía. Le daba caramelos a deshoras, le contaba historias fantásticas sobre Hogwarts, cambiaba su cabello y su rostro al antojo de Lily, todo por hacerla feliz. Quizás desde ahí había empezado a amarlo un poco.
Pero ahora la cosa era mucho más distinta. Mucho más intensa.
Lily Potter siempre conseguía lo que quería porque sabía cómo hacerlo. Sabía exactamente que palabras usar para que de niña no le negaran nada, por ser adorable, pero sobre todo por ser lista. En ese aspecto era más parecida a Albus que a James, pero solo en ese.
Su hermano solía decirle que hubiera quedado perfecta en Slytherin si no fuera tan condenadamente impulsiva y noble.
Pero eso no venía al cuento ahora. Lily sabía cómo obtener lo que deseara con solo sonreír. Siempre había estado terriblemente consentida ¿Cómo no? Teniendo un padre y dos hermanos que la mimaban. Y teniendo a Teddy. El caso es que Lily no aceptaba un no por respuesta y usaba hasta cada último truco que tenía bajo la manga para triunfar. Y casi siempre lo lograba, excepto esa vez.
Hugo decía que estaba loca y que esto tenía que ser por culpa de tanto chocolate antes de irse a la cama. Era el único que lo sabía, solo ella y Hugo conocían ese inusual deseo que Ted Lupin despertaba en Lily desde los catorce. Ahora tenía dieciséis y no podía seguir fingiendo que lo veía solo como un primo, no ahora que estaba por perderle. Teddy estaba dispuesto a casarse con Victoire y ella no podía permitirlo porque si eso pasaba, si perdía a Teddy, lo perdía todo.
Sería la primera vez que perdiera en su vida y esto no podía estar bien.
-¿Estás bien Lilylu? –interrogó el metamorfomago al encontrarse a la adolescente en el patio de su casa, sentada en un rincón sobre el césped, mirando el cielo, la luna y cada una de las estrellas que la iluminaban esa noche.
Se veía perfecta. No había otra forma para describirla porque Lily era hermosa a su manera, no como Victoire a la que era casi imposible encontrarle un defecto, Lily los tenía pero pasaban desapercibidos gracias a esos ojos que parecían tener una luz propia que los hacía brillar un poco más que esa luna que los observaba, tenía esa sonrisa que hacía que el mundo se detuviera unos instantes, tenía ese cabello largo, lacio y rojo que enmarcaba su rostro blanco salpicado por pecas que se esparcían sobre todo por su nariz. Y claro, tenía esa voz, esa que desde que eran niños le hacía hacer casi cualquier cosa que ella quisiese.
-No lo sé, Teddy. –fue la respuesta de ella, él iba a preguntar más pero Lily lo interrumpió. -¿Qué haces aquí? Creí que hoy sería tu "gran noche"
Quiso que sonara justo como sonó, cargado de irritación y molestia. Ted les había confiado la noche anterior a ella y a sus hermanos como planeaba proponerle matrimonio a Vic esa noche. Él joven se sentó junto a ella.
-Me acobardé. –confesó el Auror. –Supe que Harry y Ginny iban a cenar a la Madriguera y pensé que tú y tus hermanos estarían solos y quise venir aquí.
Lily abrió los ojos unos instantes mostrándose sorprendida ante esa declaración. ¡Teddy se había echado para atrás! No se le había declarado a Victoire. ¡Aún tenía esperanzas de conseguirlo solo para ella! No todo estaba perdido. Sin embargo, a pesar de la emoción que estaba sintiendo, no cambió su expresión ni un momento.
-Pues siento decepcionarte pero James se fue a una estúpida fiesta y Al a casa de los Malfoy a dormir. –espetó con indiferencia. –Solo me tienes a mí.
-No pediría nada más en estos momentos.
Teddy le sonrió y provocó que las mariposas molestas revolotearan en su estomago. Lily sabía lo que él quería decir; lo que necesitaba era uno de sus abrazos de oso, que le diera ánimos y le hiciera reír con cosquillas infantiles; en otras palabras necesitaba a su hermanita postiza. Pero ella se negaba a seguir manteniendo ese papel, ya había sido demasiado.
-Claro que lo harías. –renegó la pelirroja. –Desearías estar con esa persona que hace que tu corazón lata a una velocidad exagerada, besarle apasionadamente en los labios, sentirte amado y seguro entre los brazos de alguien. Alguien que tal vez no sea Victoire.
Teddy la observó en silencio unos minutos, la luna todavía la hacía resplandecer en todo su esplendor. Su cabello rojo fuego, sus ojos color avellana, sus facciones que se desarrollaban para pasar a ser de las de una niña a las de una joven.
-¿Qué quieres decir, Lily?
Lily no respondió inmediatamente, sin embargo se quedó en silencio observando el césped y evitando los ojos verdes de Teddy. A pesar de la oscuridad de la noche la pelirroja advirtió como el cabello del chico cambiaba de negro a un color morado.
-Quizás no debería hablar…
Hizo una pequeña pausa pensando que debía hacer. O se arriesgaba a ser rechazada pero obtenía la posibilidad de obtener lo que siempre deseó o se quedaba callada y dejaba todo seguir su curso natural.
Albus tenía razón, ella era muy Gryffindor para haber quedado en Slytherin.
-Pero lo haré. Teddy, creo que tu relación con Victoire no está bien.
Él se sorprendió bastante.
-¿Por qué lo dices? Bueno, recuerdo que cuando te conté que ella me gustaba tú eras muy pequeña pero me animaste a decírselo. Desde los nueve quieres que nos casemos. ¿A qué se debe tu cambio?
-No dudo que estuviste enamorado de ella en un momento, probablemente entre los dieciséis y los veinte. –continuó Potter con aire pensativo haciendo gala de su inteligencia. –Pero ahora tienes veinticinco Teddy y creo que si estas con ella es más por costumbre, por hacer lo que sabes que todos esperan que hagas, que por amor. –finalizó con los brazos cruzados sobre su pecho.
Empezaba a enfriar en el jardín de los Potter y Lily, que llevaba solo un veraniego pijama, no tardó en sentirlo.
-Creo que eso es un poco locura…
-Toma esto como ejemplo, Teddy. –habló ella. –Si la amaras tanto no dudarías siquiera en proponérselo. Ya lo habrías hecho y sin embargo hete aquí. –lo señaló. –Echándote para atrás de nuevo, ¿Cuántas veces has intentado y fallado, Teddy? ¿Tres, cuatro quizá?
Teddy se sonrojó tanto que tuvo que agradecer la oscuridad para que Lily no lo notara. Ella tenía razón, no había podido pedirle a Vic que fuera su esposa por más que lo intentaba. Sabía que Lily, a pesar de no ser tan observadora como Albus o tan lista como Rose, podía haber dado en el clavo.
-Creo que mejor me voy. –habló Lupin sintiendo unos nervios crecientes cuando ella levantó su vista y clavó sus ojos marrones sobre él.
-No te vayas. –pidió la pelirroja. –No es necesario que huyas de lo que digo, si me lo pides me callaré.
Ella no quiso aceptar que tan mal se sintió en esos momentos.
-Solo quisiera ver todo de la forma que tú lo ves. –contestó Teddy suspirando. –Parece ser más fácil así.
-Te equivocas. –alegó Potter. –Si vieras todo como yo lo veo quizás se te triplicarían los problemas. Los míos, por lo menos, son irreparables, los tuyos tienen solución.
-¿Cuál es esa solución?
-Déjale.
Teddy entrecerró los ojos mirándola con más fijeza. Lily estaba rara, diferente, tal vez más madura de lo que la había visto jamás y sin embargo ahora menos que nunca podía entenderla.
-Sí lo haces podrías sentirte un poco más libre. –agregó en voz baja. –Parece que eso es lo que te hace falta.
-¿Y a ti? –inquirió el chico. -¿Qué es eso que te falta a ti, Lily?
-Simple. –dijo sonriendo un poco, provocando que a él le girara la cabeza. Lily estaba demasiado decidida para retractarse. –Me faltas tú.
Eso había sido lo que él menos se hubiera esperado.
-¿Yo? Pero si aquí estoy. –replicó moviendo las manos. –Contigo, como siempre. Sabes que no me vas a perder nunca, este o no casado.
-No te quiero de esa forma Teddy. –se enfadó abrazando sus piernas y escondiendo un poco su cara entre ellas, quedando echa un ovillo. –Hace frio.
Teddy no supo cómo reaccionar. Pensó que debería solo ponerse de pie y marcharse pero no podía moverse. La piel de Lily estaba blanca y probablemente fría pero no había como comprobarlo. Pensó en tomarla de la mano y obligarla a entrar pero él mismo no quería estar adentro.
-Lily… creo que ahora sí no sé lo que tratas de decir. ¿Qué quieres? ¿Qué es eso que deseas de mí?
-¡No seas tonto, no quiero nada de ti! –exclamó ella levantando el rostro. –Solo quiero que estés conmigo. ¿Es eso mucho pedir?
Aunque no se sentía triste se puso a llorar. Recordó cuantas veces eso había funcionado en el pasado, sobre todo cuando se trataba de Teddy, si había algo que ni él, ni casi cualquier persona que la conociera, podría soportar era ver a Lily Luna llorando.
-Pero ya te dije que estoy contigo…
-¡Eso no es suficiente! –rugió la Gryffindor. –Ya no quiero ser tu hermana pequeña.
Teddy estaba con los ojos y la boca bien abiertos, quería decir algo pero no sabía que sería lo más apropiado, probablemente tendría que aclararle a la hija de su padrino que solo la veía como familia y que era mucho mayor que ella, que estaba enamorado de su prima y que ella estaba siendo caprichosa, pero a verdad no estaba muy seguro de nada de eso. No ahora.
Hasta hace unos años Lily Potter había sido siempre la niña a la cual quería y consentía. Hasta que empezó a crecer, su cintura se ensanchó, sus pechos se hicieron notorios, su cabello empezó a oler a flores irresistibles y sus labios empezaron a volverse tentadores. Ya no era una niñita y él ya no era su hermano postizo.
Quizá la única cuestión que era meramente cierta era la diferencia de edades pero tampoco es que importara demasiado. Después de todo, sus padres eran una prueba de que eso era lo menos importante en cuestiones amorosas. Sobre Victoire no había muchos argumentos. ¿Tenía Lily razón al decir que no era amor de verdad? Ya no le provocaba ese fuego en el pecho al verla y eso si que tenía que significar algo.
-No eres mi hermana pequeña. –comentó Teddy acortando la distancia. –Pero no por eso debemos confundir lo que hay entre nosotros.
Ella sollozó. La estaba rechazando. No lo podía permitir.
-¿Qué soy entonces, Teddy? –indagó temblando, por el llanto y el frio que le calaba los huesos.
-Eres solo Lily… siempre has estado aquí. No puedes pedirme que…
-Abrázame. –demandó la pelirroja firmemente, a pesar de estar llorando.
-¿Qué?
-Que me abraces. –repitió Lily. –Hazlo por favor.
-Pero Lily, no…
-Teddy. –le cortó. –Si de verdad no sientes eso por mí no tendrías problema en abrazarme. No dudo que hubieras venido aquí en busca de un abrazo de mí parte. ¿Por qué ahora te pones así? ¿Por qué no quieres tocarme ni nada parecido?
Teddy suspiró y pasó un brazo por los desnudos hombros de Lily. Era cierto, estaba helada y temblaba. Cuando la sintió estremecerse bajo sus brazos no pudo si no abrazarla completamente, ocultando su delgado cuerpo entre sus fuertes brazos y tratando de brindarle calor y seguridad. Ella también se aferró a él.
-Perdona si te di a entender algo que no fue, Lily pero…
-Cállate un segundo. –le exigió la pelirroja de tiernas pecas.
-Lily…
Pero ella, con sus hermosos labios, fue capaz de acallarlo con un beso tierno y lleno de dulzura que tomó al muchacho por sorpresa; no se comparaba –ni siquiera se asimilaba. –a los besos que tenía con Victoire, aquellos cargados de monotonía, simplicidad y solo cariño. El beso que Lily le regaló le electrizó cada partícula de su cuerpo y al mismo tiempo fue como si una corriente helada le recorriera la columna haciéndole estremecer. Sus labios contra los de ella escocían como si quemaran. Como si estuviera haciendo algo prohibido y es que en realidad lo estaba haciendo. Estaba besando a la hija de su padrino, cuando él tenía una novia.
Todo parecía dar igual pero muy en el fondo sabía que eso estaba mal. Muy mal. Aunque ¿En realidad importaba tanto como él lo hacía ver en su cabeza?
Lily por su parte sentía como mil snitchs revoloteando en su interior provocándole sensaciones hasta ahora desconocidas. Se había estado debatiendo tanto entre hacer y no hacer aquello, era noble y no quería dañar a Victoire pero…pero contra el amor ¿Quién puede luchar? Lily Potter no.
Y al parecer Teddy Lupin tampoco. Eso creyó la pelirroja cuando notó que el metamorfomago la tomaba de la cintura y la alzaba en el aire, tomándola entre sus brazos y dirigiéndose a adentro de la casa mientras sus labios continuaban devorando los de Lily.
Nota final:
Muchisimas gracias por leer y también por los comentarios del capitulo pasado a: Boggartt, Veela Black, Little Mess (el Rose/Scorpius será el proximo...creo jaja el caso es que lo hare), Primrose Darcy, Assie Greengrass, y Susy snape por sus reviews!
