Titulo: Todo de todo.

Summary del fic: Diferentes historias, diferentes parejas. Solo Tercera Generación. Hoy: Scorpius/Rose.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco sus grandiosos personajes.

Nota: Holaaaa a todos los que aún siguen leyendo esto. Bueno sé que lo tuve parado un tiempo pero es que la inspiración murió! Y bueno, sé que también tengo aún varias parejas pendientes, pero pronto tendrán más. Hoy vengo con un Scorpius/Rose que creo, quedó un poco cursi, pero bueno es una de mis parejas favoritas así que ¿Qué se podía esperar? va dedicado a Little Mess y a Merodeadores-Cullen que lo pidieron :)

Por cierto, el proximo capitulo probablemente sea un Lysander/Dominique o un Hugo/Lily. Aún no estoy muy segura. Y para quienes me piden más JamesRose o LilyScorpius etc, también planeo poner más de las parejas aunque ya haya escrito de ellos, solo denme tiempo:) En especial JamesRose que me encanta.

Summary del capitulo: Scorpius Malfoy no era un acosador. Solo le gustaba observar, más concretamente le gustaba observarla a ella.


Todo de todo.

*Observarla*

Rose/Scorpius

Su amigo Albus solía decirle que era un acosador de primera y se reía a sus espaldas provocando que las mejillas del rubio se tiñeran inequívocamente de rojo por la vergüenza. Scorpius le daba un golpe en la nuca y Potter finalmente dejaba de reír y comenzaba a perseguirle para devolverle el golpe con el doble de fuerza. Rara vez lo alcanzaba.

Scorpius no se consideraba un acosador. Simplemente le gustaba observar todo lo que pasaba. Aunque curiosamente le gustaba observarla específicamente a ella, que le resultaba tan curiosa y simpática. Su cabello pelirrojo balanceándose sobre su espalda, cayendo en graciosas ondas sobre sus delgados hombros. Su pequeña nariz salpicada de pecas que se arrugaba cuando no entendía algo en clase. Sus delgados labios rosas que se curvaban en sonrisas esplendidas o se fruncían en señal de molestia. Sus ojos azules, grandes y vivos. Como dos ventanales que daban directo a un cielo celeste.

-Si tanto te gusta deberías hablarle. –le murmuró Albus dándole un codazo en las costillas y haciendo que tirara su cuchara de cereales al plato y que su mirada viajara de la mesa de Gryffindor a la cara de su amigo. –Te aseguro que no muerde.

Scorpius gruñó mientras se llevaba los cereales a la boca.

-Y yo te aseguro que no me gusta. Solo me es curiosa. Nada más. –afirmó Malfoy intentando sonar indiferente.

-Aja. ¿Esperas que me lo crea? –indagó el moreno enmarcando las cejas. –Invéntate algo mejor, Scor.

-Tu prima me resulta totalmente indiferente, Albus. –mintió.

-Lástima, porque podría presentártela. –habló su amigo con una malévola sonrisa.

-¿Presentármela? La conozco desde hace siete años… -replicó el rubio tornándose ligeramente nervioso.

-Me refiero a presentártela bien. Ya sabes, para que hablen y eso. –masculló el moreno jugando con sus dedos. –Sé que lo deseas.

-Estas demente. –declaró Scorpius poniéndose de pie y saliendo del comedor, no sin antes dirigirle a ella, al objeto de su extraña obsesión, una última ojeada. Albus le susurró de nuevo que era un acosador y el rubio bufó.

No iba a negar que fuera hermosa. ¿Dónde más sino podría encontrar una mirada oceánica como la suya tan tranquilizadora, una sonrisa tan bella y ese cabello tan original? Tenía 'Weasley' escrito en todo el rostro y era esto lo que evitaba que Scorpius admitiera cuan obsesionado lo tenía. Entre el cabello rojo, las pecas y los numerosos familiares no había nada en Rose que pudiera negar su apellido, a diferencia de los Weasley rubios o la morena, que bien podían pasar desapercibidos para ella era imposible. Y ¿Dónde antes se había visto que un Malfoy mostrara interés por un cabeza de zanahoria? Era ridículo.

Claro que Albus era medio Weasley también pero, bueno, él al menos lo aparentaba.

Además, como Scor era observador, había notado la pasión de Rose por esconderse en la biblioteca lejos de todos y leer. Scorpius a veces se sentaba cerca de ella para saber que estaba leyendo. Cuando no eran libros del colegio a Rose le gustaban las novelas, Jane Austen y Shakespeare parecían ser sus autores favoritos. Muggle y románticos.

"Vamos Scor," dijo una voz en su cabeza. "Solo ve ahí a hablarle, si no lo haces te arrepentirás de por vida. ¿Qué puedes perder?"

-Mi dignidad. –se respondió a si mismo muy bajito.

"¿No la has perdido ya al volverte el acosador personal de una comadreja? No seas tonto y ve."

Como Scorpius creía firmemente que él siempre tenía la razón, decidió obedecerse. Dio tres tímidos pasos hasta llegar a la mesa de Rose Weasley y sentarse frente a ella. La pelirroja levantó sus azules ojos hasta mirarle llena de confusión y con los labios entreabiertos. Scorpius se aclaró la garganta.

-¿Qué lees? –preguntó en voz no muy alta, intentando sonar neutral y nada nervioso. No lo hacía muy bien.

-Eh… -Rose no sabía que decir. Balbuceaba un poco y lo miraba como si estuviera loco. –Literatura muggle, no creo que la conozcas. –Scorpius alzó una ceja. –Hamlet.

-Oh Shakespeare. –comentó el rubio más confiado. –Claro que le conozco, aunque creo que si hay una obra de Shakespeare que se deba leer esa es Romeo y Julieta.

Rose sonrió de medio lado y frunció el entrecejo, claramente divertida.

-¿Lees obras muggle, Malfoy? Y además de amor. Nunca lo hubiera creído de ti. –dejó salir la Gryffindor mientras volvía su mirada a las hojas que leía con anterioridad.

-Bueno, nunca juzgues a un libro por su portada…

Ella asintió y él sacó un libro de su mochila.

-Escuché que eres buena en Aritmacia.

-Claro, es mi clase favorita. –respondió la oji azul.

-Entonces creo que he venido con la persona correcta, porque a mí se me da fatal. –confesó suspirando y abriendo el libro en cierta pagina en particular. Rose le miró por unos segundos como intentando procesar lo que acababa de decir y luego suspiró también.

-Anda, trae acá.

Rose, además de guapa, era terriblemente inteligente y divertida. No tardó en convertirse en la compañía preferida del rubio una vez que logró ganarse su confianza. La pelirroja le acompañaba a leer y le ayudaba en Aritmacia mientras él le hacía bromas solo para escuchar su bonita risa. Definitivamente ella debía estar haciendo algo, algún hechizo de magia negra o algo similar, porque no podía ser que de ser su obsesión, Rose estuviera pasando a ser algo mucho más intenso. Más profundo.

-Rose. –la llamó ese viernes, junto al lago leyendo a Oscar Wilde y hablando de lo injusto de la situación de los elfos domésticos. Rose había dicho "A mi mamá le agradarías" y Scor se había reído, más porque sabía que eso no era verdad que por otra cosa. –Jamás me había sentido tan bien con una chica como lo estoy contigo.

-Gracias. –contestó la muchacha jugando con uno de sus rizos. –Opino lo mismo. Lástima que no podamos ser algo más…

Scorpius se detuvo en seco y la miró fijamente. Ella veía al horizonte, el sol se estaba poniendo y lo teñía todo de un color naranja oscuro. Casi como su cabello.

-¿Por qué no podemos? –cuestionó el Slytherin. –Yo…

-Porque no somos Romeo y Julieta, Scor. –musitó bajando su mirada hasta el suelo. –Es complicado y…

-Y creo que somos perfectos el uno para el otro. –le interrumpió el joven rubio tomándola de la mano. –Nunca encontraría otra mujer para mí que tú y creo que tú sientes lo mismo. ¿O no?

-Sí. –respondió dibujando una tímida sonrisa en su rostro. -¿Crees que…?

-Estoy seguro que funcionaría. –alegó antes de que ella siquiera terminara la pregunta. Así funcionaba esto. Estaban tan compenetrados que se entendían sin hablar. –No por nada me he pasado estos años observándote… -se sonrojó violentamente. –Con temor a lucir acosador.

-Yo sabía que me mirabas, Scor. –anunció la pelirroja que se veía feliz. Radiante. –Lo supe desde hace tanto…

-¿Cómo…?

-Porque yo también te observaba a ti.

Y luego la chica le puso la mano en la nuca, enredando sus dedos entre sus cabellos, y se besaron.

Fue dulce y especial, como Scorpius siempre esperó que fuera el momento de probar sus labios. Ella era perfecta para él y él lo era para ella. Sin importar que tan diferentes fueran o que tan difícil iba a ser salvar lo suyo. Más que eso importaban las cosas que tenían en común, la forma en que se miraban y la pasión con la que sus labios se juntaban.

No había duda, ellos habían sido hechos para estar juntos.


Nota final:

Bueno, muchas gracias por leer este capitulo y espero les haya gustado. También quiero darle las gracias a quienes comentaron el capitulo pasado, haya va. Gracias a : (por cierto, el Louis/ChicaLongbottom, está ya en proceso, jiji) Boggart, Primrose Darcy, Popis, Lilyloon, Ariz, Merodeadores-Cullen y a Nortia que comentó el cap 2. ¡Gracias a todos y un besote!