Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de S.M, solo la trama es mía (:
This Melody.
Summary: Llevaba días escuchando esa canción en mi cabeza, desde el primer día que la escuché. Pero por más que trato de tocarla con mi piano, no puedo poner los dedos en las teclas correctas. ¿Solución? Dar caza a la dueña de la melodía para poder tocarla. VAMxHU
Capítulo 2 ― Looking to the future.
Edward's Pov.
Todo el mundo pasaba corriendo, mientras el muñequito parpadeaba. Un coche detrás de mí, pitó en señal de desesperación, pero no le hice caso.
En lugar de eso, escuché una hermosa melodía. La más hermosa que había escuchado en mi larga vida de vampiro.
Esa melodía… era completamente perfecta, no le podía encontrar ningún fallo. Era suave y se notaba que la persona que tocaba las teclas de piano, sabía perfectamente lo que estaba haciendo. La melodía seguía su ritmo parsimonioso, y cada vez se ponía más y más hermosa. La seguía escuchando en silencio, buscando a la persona que estaba escuchando la canción en su iPod, pero al haber tanta gente alrededor de la melodía, no podía ubicar de dónde procedía. Por más que la escuchaba ―conforme la canción seguía su rumbo hasta el final―, repasé mentalmente todos los compositores del mundo, que conocía.
Debussy, Mozart, Beethoven, Chopin y Verdi estaban descartados. Sabía todas las composiciones de cada uno, y esa no me sonaba de nada; era la primera vez que la escuchaba, y eso que yo era fan número uno de la música clásica. Mientras dejaba a parte estos compositores, me fui a los menos conocidos como Paganini, Tiersen, Michiru Yamane o Rezso Seress. Tampoco reconocía aquella canción entre las composiciones de ellos.
Mientras mi mente corría a toda velocidad ―pensando en los compositores, cómo sería tocarla con mi piano de cola y quién sería la canción―, el semáforo cambió a verde y una mujer corría apresurada para pasar al otro lado de la calle.
El automóvil que estaba frente a mí, salió disparado por la carretera pensando «Solo en Forks hay tantos paletos juntos» Genial, si piensas eso de un pueblo no muy conocido, ¿Por qué viene? Hay gente a la que no lograba entender aunque así le leyese la mente. Salí detrás de él, a una velocidad más razonable. Seguro que a Jasper le gustaría ese Jaguar, ya que en Forks solo se ven coches de la edad de piedra. Algunos no podían ni pasar de los noventa kilómetros por hora. Odiaba esos coches… si así se le podían decir.
Con mi vista periférica, me fijé donde estaba la acera por donde seguía la gente. Eso me resultaba muy raro, pues ibas por las calles de Forks y parecía un pueblo deshabitado. Pasaban abuelos con sus nietos o padres con sus hijos. Alguno que otro venía de la casa de un amigo de "estudiar" y otros simplemente, paseaban. Había grupitos de personas, de amigos en general, que hablaban entre sí. Siempre era así, humanos que se creían «guays» por algo, que en general, eran bobadas.
Algunos tenían un efluvio bastante agradable, pero otros no tantos. Nosotros, los Cullen, nos alimentábamos de la sangre de los animales, y hasta el momento, no habíamos tenido ninguna excepción. Jasper era el más reciente en esto de ser vegetarianos, y se le hacía más difícil que a nosotros convivir entre los humanos en el instituto.
Ponía todo mi autocontrol para no acordarme de aquella melodía. Intentaba pensar en lo que le diría a Alice cuando llegase a la casa; seguramente había «visto» lo que me acababa de pensar y, seguramente, habría puesto al corriente de lo sucedido a mi familia.
«Como si fuese interesante. Es otro estúpido acontecimiento de mi patética vida.»
En el garaje de la casa, estaban todos; incluso el Mercedes de Carlisle. Seguramente habrá salido antes del hospital. Cuando abrí la puerta de la casa, seis pares de ojos me miraron desesperados. ¿Qué pasaba? Sólo había sido una melodía sin importancia. Seguro que Alice lo había exagerado tanto…
De repente, una visión de Alice ocupó mi mente.
Era yo y a mi lado había una chica. Una chica que no conocía de nada. En mis manos tenía un iPod azul, mirando desesperadamente la lista de reproducción. Pero lo que más me llamó la atención, fueron mis ojos negros como el carbón y la chica, que me miraba con terror. Ella me tenía miedo. Y por raro que pareciese, me oprimió el pecho aquel sentimiento.
Alice's Pov.
―Deja que se vaya, Alice ―Pidió Carlisle.
Como siempre, me estaba peleando con Edward. Ese estúpido necesitaba a alguien con quien pasar el resto de la eternidad. Siempre intentaba hacerle entender el significado de tu persona especial, aquella por la cual tienes que seguir adelante o para ser feliz. Pero según él, no le hacía falta nadie para ser feliz. Estaba "bien" con nosotros a su lado.
Cada día era lo mismo, y Esme ya estaba desesperada porque se solucionara este caos. Sabía que ella pensaba como yo. ¡Incluso Rosalie! También intentaba hacerle ver las cosas buenas de una forma… no muy normal. Emmett siempre le decía los "beneficios" del consumar tu amor con tu media naranja; y no son mis palabras, Emmett se cree que el pobre Edward es tontito o algo por el estilo.
Ahora, él se había ido ―de nuevo― a causa de la pelea. Sabía que se iba por mi bien, y en lo más profundo de mi mente se lo agradecía. Él era una persona bastante importante para mí y que estuviésemos peleando todo el día por una cosa absurda, me dolía. Era como el hermano que nunca tuve en mi vida humana.
Suspiré despacio, cuando los neumáticos del Volvo de Edward resonaron por toda la estancia, afirmando que acababa de salir como un loco del garaje. Sabía que Edward necesitaba su espacio, y por eso se lo dábamos, pero me rompía el corazón cada vez que se iba de la casa, sin sabes si quiere si iba a volver con tal de no ver más a la loca de Alice.
Si fuera humana, estaría echa un mar de lágrimas.
Había pasado unas horas desde que Edward se había marchado. Por lo que pude ver en mis visiones, había ido a Seattle. Paseaba distraídamente, intentando no escuchar los pensamientos de los demás; y si los escuchaba, ponía una mueca de desagrado.
Ahora estaba con mi Jazz en el salón, viendo una película con Emmett, Rosalie y Esme. Carlisle había decidido retirarse a su despacho. La película, estaba de lo más interesante, a pesar de haberla visto ya unas cuantas veces.
Me quedé petrificada cuando vi una visión.
«Era un lugar despejado y lleno de flores silvestre. Y, pensando en Forks, era demasiado común una estampa como esa. En el centro del claro, había dos personas. Un chico y una chica. Hablaban distraídamente, de cosas triviales. Parecían ser demasiado tímidos como para mirarse a la cara. Habían hablado de sus cumpleaños, anécdotas y libros. Ahora hablaban de música. Música clásica.
―En mi iPod tengo mis favoritas. Hay algunas que me gustan, pero ahí solo tengo las favoritas ―Comentó la chica con una sonrisa, mientras sacaba el iPod de su mochila naranja y se lo entregaba al chico.
De un momento a otro, el chico estaba con el aparato entre sus manos, viendo las canciones de la chica. Le puso una canción. Su favorita.
El chico pasó de tener los ojos dorados, a tenerlos negros como el azabache conforme la canción transcurría.
En menos de una milésima de segundo, el chico estaba sobre la chica, pidiéndole que le enseñara a tocar esa canción, antes de hincar sus dientes en el cuello de ella»
―Edward… ―Murmuré mientras se me escapaba un sollozo.
―¿Qué ha pasado, cariño? ―Preguntó Esme.
―Dinos qué es lo que has visto, Alice ―Pidió Carlisle, que había bajado apresuradamente desde su despacho.
Jasper me miraba, mandándome olas de paz. Se lo agradecí internamente y me acomodé más entre sus brazos, para contar con total claridad mi visión.
Cuando terminé, Esme tapaba su boca con su mano, en señal de shock; Rosalie se había quedado mirado a la nada, pensando en su pasado; Emmett estaba que se lo comían los demonios, al saber que Edward podría hacer algo así si no cambiaba su decisión; Carlisle y Jasper negaban con la cabeza, mientras que el último nos mandaba olas de tranquilidad.
―Esto… esto no se puede quedar así, Carlisle ―Habló Rosalie―. No voy a permitir que Edward mate a una chica por una mísera canción.
―Tendremos q ue hablar con él, Rosalie ―Terció Carlisle.
Estábamos en silencio. Alguien había apagado la televisión y el DVD.
Cada uno pensaba en las razones que tendría Edward para hacer tal barbaridad. En mi mente tampoco cabía. Tanta soledad le estaba volviendo loco.
La puerta se abrió, y seis pares de ojos nos giramos al ver a Edward entrar por la puerta de la casa, con su típica cara de póker.
Sin poder remediarlo, la visión vino de nuevo a mi mente. Y sabiendo que Edward la vería, me preparé para su reacción junto a mi familia.
―¿Eso qué es, Alice? ―Murmuró en shock.
Iba a responder, cuando Rosalie se me adelantó.
―¿Quién te crees que eres, Edward? ¡Matar a una pobre chica por una melodía! ―Gruñó.
―¿Pero qué estás diciendo, Rosalie? ¡No voy a matar a la pobre chica ni a ninguna otra! No sería capaz de hacer tal atrocidad ―Suspiró― Además, las visiones de Alice son subjetivas. Todavía no he tomado una decisión…
―O sea, ¿Admites que lo habías pensado? ―Rugió Emmett.
Edward adoptó una posición defensiva, a la que Emmett le siguió con otra igual.
―¡Ni si quiera me habéis escuchado y ya me estáis juzgando! Esto es demasiado.
Volvió a su posición normal, y corrió hacia la puerta. Le seguí a su misma velocidad y lo agarré del brazo.
―Espera, Edward ―Se giró hacia mí, con una expresión que denotaba cansancio. Algo que no había visto nunca―. Yo te voy a escuchar ―Le di una sonrisa de apoyo.
―Y yo ―Me secundó Jasper―. Y por lo que he podido saber, Carlisle y Esme están inquietos por saber lo que te ha pasado. Y, si es así, a Emmett y a Rose no le queda de otra que escuchar o irse al bosque para no escucharte.
Medió unos momentos, y después asintió.
―Bien, venía de Seattle cuando escuché una melodía que me cautivó. No es nada del otro mundo. Repasé mentalmente todos los compositores que conocía, pero ninguno lo asociaba a esa canción. La canción era realmente buena y solo pensé que sería tocarla en mi piano. Eso es todo ―Se encogió de hombros―. Pero… ¡Arg! La canción me tiene loco. Solo la he escuchado una vez, hace menos de diez minutos y no me la puedo quitar de la cabeza. Necesito hacer algo.
Empezó a dar vueltas alrededor de la habitación, pasándose una mano por su cabello desordenado, desordenándolo más.
―Está bien, Edward ―Suspiró Esme―. ¿Por qué no intentas tocarla en el piano? Así podrías quitártela de la cabeza.
―No sé cómo no se me pudo ocurrir antes ―Y con una sonrisa, salió corriendo a velocidad vampírica a su cuarto de música.
¡Hola!
Bueno, aquí estamos con el segundo capítulo de esta historia :) Espero que os haya gustado; Desde mi punto de vista, he puesto a Alice un poco ¿depresiva? Pero es su hermano y lo quiere. En fin, ya se irán descubriendo cosas y tal.
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¡Gracias por los reviews, alertas y favoritos, en serio! ^^
Espero actualizar antes, pero tengo exámenes y tengo que estudiar.
Robert Ashley Cullen Swan(:
PD: Pasaros por "Love is in the air", está recien actualizada ^^
-Quiero besar sin decir te quiero... quiero perder el control :)
