Hola. Pues entré aun reto de livejournal donde debo escribir pequeños capítulos con recuerdos o sucesos, o cualquier cosa *-* de preferencia pequeña y ¿Adivinen quienes me han inspirado? así es. Nejihina, así que aquí va un 'seguimiento'de "el cielo está llorando" serán varios 'capitulos' los que subiré poco a poco, en total serían 10, pero en sí serían cortitos. En fin, espero que esto les guste. Un besote y gracias por los reviews, no olviden dejar su comentario y yo responderé con todo gusto cualquier duda.
Disclaimer, los personajes mencionados en esta historia no son míos, si no de Masashi Kishimoto.
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Sentados frente a frente en la mansión Hyuuga, no podían evitar lanzarse miradas de vez en cuando, Hinata, la hija de Hiashi por demás noble, había notado como un sentimiento extraño crecía irremediablemente hacia su primo, curiosidad, afecto, cariño, eran sentimientos entremezclados como si de una gran telaraña se trataran, pero no podía ver nada tras esa mirada blanca de Neji, como si de niebla se tratara, ocultaba de manera excelente sus pensamientos, ella no podía leerlos, Neji-niisan siempre había sido un misterio.
Neji no la miraba tan seguido, se concentraba en tomar sus alimentos, el ambiente estaba tranquilo, más bien tenso para la Hyuga, pero el parecía estar tan tranquilo como siempre, apacible, indescifrable también. Solo el tic-tac del reloj y el sonido de los cubiertos se escuchaban dentro de esa habitación, estaban solos.
Hinata aun miraba con detenimiento a Neji quien no movía su mirada de los alimentos. Vinieron a su mente los recuerdos de aquellos viejos tiempos en los que, simplemente él la odiaba, por lo que había sucedido con su padre, por lo que sucedió con él mismo, y lo sabía, sabía de antemano que había sido todo injusto.
-Neji-niisan- Musitó de manera suave, exhalando despacio un poco de aire.
Al instante, el muchacho elevó una ceja y la miró -¿mmm?- Apenas emitió un sonido de respuesta.
-¿Recuerdas, cuando las cosas entre los dos no iban nada bien?- Preguntó bajando la mirada un poco y jugando con los cubiertos.
Neji movió su cabeza, mirándola ahora fijamente. Y de nuevo aquellos ojos que ocultaban lo que sentía como si de neblina se trataran no la dejaron adivinar que era lo que respondería. -¿A que viene eso?-.
-Es solo que me pongo a pensar, desperdiciamos mucho tiempo… imagina todo lo que pudo haber…- pudieron haberse llevado mejor, pudieron haber convivido más, Neji pudo ser el entrenador de Hinata.
-Hinata-sama- La interrumpió, le tomó de la mano y Hinata se estremeció. Era imposible describir todo lo que sentía cuando él hacía eso de manera tan repentina, su corazón se aceleraba, la sangre le hervía. –El tiempo, es lo de menos- y en su rostro, se dibujó una mueca, parecida a una sonrisa.
Hinata finalmente pudo ver como se disipaba aquella niebla que cubría a Neji, él se acercó y acarició suavemente la mejilla de la Hyuga. –Ahora, come, ya habrá tiempo para hablar-.
