Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Meyer yo sólo juego con ellos. Por favor no la copien, traduzcan o adapten sin mi permiso. Esta es la 3 vez que me plagean el corazón de Edward Cullen y no es una sensación muy bonita.
Acá les dejo otro pedacito de vida de esta historia.
JASPER Y EL ARENERO
La vida nos había cambiado de una manera impresionante, mi Alice parecía tener más energía que de costumbre y yo me sentía más tranquilo de lo que jamás me había sentido desde que llegamos a esta familia.
Todos mis años de preparación como soldado tanto humano como vampiro jamás me hubieran preparado para la fuerza demoledora con la que mi mundo empezó a gravitar alrededor del de Alice, por eso me sorprendí considerablemente al ver que hacía lo mismo solo que en menor intensidad alrededor de esa pequeña personita que llegó a nuestras vidas.
— ¿No quieres jugar con Bella?—preguntó de pronto mi querida Alice mientras me acariciaba en cabello.
Abrí mis ojos para encontrarme con su cara inclinada hacia la mía, sus brillantes ojos dorados llenos de esa aura especial que siempre me envolvía haciendo que me perdiera en ellos.
— ¿Será seguro?—la duda en mi voz se hizo evidente, ella solo me sonrió cálidamente como siempre, luego enfocó sus ojos en los míos pero su mirada se perdió.
—Parece ser—enfocó su mirada en la mía—pero ya sabes que con un bebé todo cambia por segundos, nosotros estaremos a tu lado.— puso sus manos bajo mi cabeza y me hizo levantar de su regazo.
Edward le entregó a la bebé, seguramente habían tenido una de sus conversaciones privadas de las cuales siempre había sentido algo de celos, me sentía excluido al menos en esa parte de mi Alice y ver que otro macho la compartiera con ella hacía que el monstruo que había sido calmado desde que la conocí clamara por ser liberado.
Me senté junto a la bebé sobre la arena, acaricié con mucha suavidad su pequeña cabeza, Alice me miró acusadoramente, supongo que fue porque la diadema de cintas que adornaban el cabello de la pequeña Bella se movió de su lugar cuando mi mano la tocó.
La niña me sonrió y no pude evitar devolverle una sonrisa aun mayor. Estiró sus brazos hacia mí, pero aún me daba miedo tomarla en brazos, le mostré un cubo plástico el cual empecé a llenar con arena para distraerla y que no se pusiera a llorar por el rechazo.
Me distraje mirando a Alice, quité los ojos de su redonda carita por un par de segundos, la escuché toser y sentí el pánico apoderándose de mi cuerpo cuando me volví a enfocar en ella.
Su rostro estaba lleno de arena, su lengua y boca también. La tomé por primera vez en brazos mientras seguía tosiendo, mis ojos se encontraron con los de Edward quien cayó presa del miedo en cuanto leyó mi mente.
Carlisle, necesitamos a Carlisle.
Repetía en mi mente una y otra vez.
Todos parecían pensar lo mismo ya que mientras atravesaba la casa con la pequeña en brazos todos dejaron de hacer lo que hacían y nos dirigimos hacia el hospital donde trabajaba Carlisle.
—¡Es una urgencia, necesitamos al Dr. Cullen, ahora!—le gruñó Edward a la enfermera, quitándome la niña de los brazos. Quise gruñir a sus bruscos modos, pero me contuve, la niña le pertenecía a él por mucho que yo me hubiera encariñado con ella. A demás lo importante en este momento era que Carlisle la revisara.
Esme no esperó a que la enfermera llamara a Carlisle. Le quitó a Bella de los brazos a Edward quien tenía intimidada a la enfermera y se alejó por el pasillo con Edward tras ella. Rosalie y Emmett también le gritaban a la enfermera pidiéndole que actuara en lugar de quedárseles mirando. Alice me abrazaba y me decía que todo estaría bien, el pánico dejó paso a la culpa, todo sucedió por mi descuido.
—No fue tu culpa, lo niños hacen eso todo el tiempo.—me incliné para estar más o menos a su altura. Su toque siempre me había calmado, era un bálsamo para mí.
Nos giramos cuando escuchamos los pasos de Carlisle por el pasillo.
—Todos vengan a mi oficina por favor—nos miró sacudiendo su cabeza al ver el espectáculo que habíamos montado en la recepción de urgencias.
Al entrar cerró la puerta tras nosotros, Edward tenia a la pequeña dormida sobre su pecho, me brindó una media sonrisa y un asentimiento de cabeza a manera de saludo, sus emociones me dejaban claro que no tenia enojo dirigido a mí.
—Es normal que los niños coman cosas que no deben, su manera de descubrir el mundo es a través de sus manos y su boca. No tienen que hacer un gran escándalo por eso a menos que sea algo venenoso.—todos los ojos se posaron en mí.—Creo que será mejor que no vengan por aquí en algún tiempo—Sonrió y besó la frente de Esme.—La pequeña está perfectamente bien—me brindo una sonrisa tranquilizadora.
—Y para que siga de esa manera debemos mantenerla lejos de Jasper y el arenero—rugió Emmett riéndose con ganas.
El ambiente se relajó tanto que no pude evitar unirme a sus risas.
—Créeme que no volveremos a acercarnos a él.—bromeé.
Espero que les haya gustado, creo que la sigue es Alice XD
