Capítulo 2: Peligros
Luego de ver su aura tan oscura, sentí que mi mundo decaía, era una pena horrible. Probablemente, se le había muerto algún pariente o algo así. Es imposible que una persona pudiera tener ese color de aura, digo esa ausencia de color.
Cuando llegué a la casa con todas las bolsas y Christina quedó encantada con mi uniforme le gustaban muchos esos colores, y el azul marino estaba en sus ojos.
-Creo que te gustó más el uniforme que a mí.- Me sonrió y tomé las bolsas para subirlas a mi pieza.
-Las ordenas después…- Fruncí el ceño.
-Eso suena a… Mamá.- Dije pensando en la palabra de describirla. Ella rió.
-Me estoy preparando…- Asentí con una sonrisa en los labios.
Subí las escaleras de dos en dos y abrí la puerta de color blanco. Mi habitación era bastante simple, la vista daba a la calle y era acogedora con un pequeño armario y un escritorio cerca de la ventana.
La cama era grande así que era lo que más me gustaba. Dejé las bolsas en la cama y me recosté encima de ella a un lado.
Era tan especial tener un aura así, cuando empecé mis investigaciones sobre las auras con Christina ella me dijo que el negro normalmente era ausencia de color, y mezclado con gris y era depresión, el rojo realmente es pasión, lujuria, pero con el color negro y gris es ira, odio. ¿Qué le habrá pasado? Quizás, solo quizás, había muerto alguien cercano a él y sabía quién era el culpable, y le tenía odio a aquella persona.
Que estupidez tener que pensar en eso… Además ni siquiera me dirigió una mirada y todos los chicos que pasaban por allí, me miraban menos él. Ni siquiera alguna intención de acercarse a mí. Ya lo odiaba y ni siquiera había hablado con él ningún contacto de miradas.
-Hey, Kyra, ven acá- La voz de Christina me invadió y me envaré de inmediatamente.
Bajé corriendo y me senté en el sofá con ella mientras veía la televisión.
Un señor muy joven, decía que las clases de todos los colegios del pueblo comenzaban el 3 de Marzo y estábamos a 3 de Febrero.
-¿En un mes más? Creí que comenzaban el próximo lunes…- Dije enfadada.
-Piensa que tendrás tiempo para adaptarte al clima y muchas de esas cosas…- Negué con la cabeza.
-Esas cosas no me interesan. ¡Yo solo quiero regresar al colegio y conocer a gente!- Grité indignada, mientras lanzaba un almohadón a la puerta principal.
-¡Hey! ¿qué te sucede, K?- Me encogí de hombros con desprecio y junte mis rodillas al pecho en el sofá.
Christina trataba de ver que me sucedía con el ceño fruncido de preocupación.
-¿El aura de quién viste hoy?- Me preguntó lentamente, la miré fulminante. Sentía que me salían humos por las orejas, pero eso era imposible, ¿no?
-El aura de nadie.- Le espeté en la cara.
De repente se me pasó por la mente tirarle un escupe pero me dio asco del solo pensarlo.
-Kyra no me mientas, sabes que te puede hacer muy mal guardarte algunas cosas que no deben guardarse.- Rodé mis ojos y me puse en la esquina del sofá con los brazos cruzados.- Vamos, dímelo.- Insistió y esa fue la gota que colmó el vaso.
-Está bien, el aura de un chico me afectó demasiado, es eso. ¿Tanto te preocupa que vea el aura de un chico?- Levanté una mano y apoyé el codo en el brasero del sofá para afirmarme la cabeza mirándola con una ceja alzada.
-Me interesa un pepino a quién le veas el aura, es lo que transmite lo que me interesa, K. Sabes que es peligroso el don que tienes…- Me mordí el labio inferior y de repente me doy cuenta de que en verdad estaba equivocada.
Si el aura tiene colores demasiado profundos, se transmite una parte al que lee el aura. Hasta creo que si el aura tiene sentimientos suicidas muy fuerte, el que lee las auras se puede llegar a suicidar, por eso existe la "pared de fortaleza". La cual yo no tenía desarrollada, ya que probablemente los sentimientos de aquél chico de ira y depresión se traspasaron a mi aura.
-Yo ni siquiera sabía que me iba a encontrar con una sorpresa tan grande…- Susurré conmocionada.
-¿De qué color era su aura, Kyra?- La miré con el miedo en mis ojos, y luego miré las escaleras, era mi vía de escape.- Kyra…
-Era de color negra, gris y matices de rojo…- Susurré lo más bajo que pude.
Miré a Christina de reojo, ella tenía una mano en su boca y la sorpresa se asomaba por sus ojos.
-Por el amor de Dios…- Exclamó y me tomó por los hombros para que la mirara fijamente- No lo veas nunca más ¿entiendes?- Me solté de su agarre.
-¿Por qué? ¿Acaso no puedo afrontar las consecuencias por mi misma?- Christina negó con la cabeza.
-Estás loca… ¿Sabes cuáles son las consecuencias de seguir juntándote con un chico así, Kyra?- Christina siempre mantenía su enojo a rayas, de hecho nunca la he visto enojada.
-Eh, si claro.- Dije mirando la televisión que estaba en un comercial de leche.
-Claro que no lo sabes.- Rodé mis ojos.- Te las diré, para que no te acerques más a él.- Me quedé fijamente mirando la televisión-. En primer lugar, tu ánimo será de los mil demonios, en segundo lugar, además le harás bien a él, pero él no te hará bien a ti, le darás un pedazo de tu aura de miles de colores y tu tomarás a cambio su ausencia de color, Kyra. CONCÉNTRATE, puede ser el final de tu vida por Dios…- La miré con los ojos vidriosos.
Sin palabras me fui lentamente a mi habitación, en donde cerré la puerta con pestillo.
