Disclaimer: Saint Seiya, la trama, los personajes, las armaduras, el Santuario, los Caballeros buenotes y demás no me pertenecen (u.u) son responsabilidad del Sr. Masami Kurumada y TOEI Animation.

Advertencias: Si usted padece de PPHLN (Poca Paciencia Hacia Los Niños) asegúrese de conseguir calmantes con su proveedor más cercano. No olvide de elegir siempre al mejor conductor incluso para los viajes cortos en automóvil. Mantenga la distancia de cualquier Caballero Del Santuario con el que se tope, no me hago cargo de los daños de cualquier índole que pueda sufrir.

N/A: ¡Estoy de vuelta! (resurge de los confines de su tumba). Jamás dejaría de escribir este fic, es mi pequeño bebé, es sólo que he estado haciéndome tonta con otras cosas y no sabía cómo continuar este escrito con apenas cuatro líneas que tenía. Aun así estuve recibiendo Reviews y no saben lo FELIZ que me hicieron sentir (baila ridículamente frente al monitor), además de notificaciones de "Autor Favorito" y yo así de… "¿Yo? ¿En serio? (*.*)" y por eso me di prisa en publicar este capítulo, antes de que las fiestas decembrinas me devoren (u.u). Mil gracias por seguir esta historia. ¡Disfrútenla! (n.n)

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Cuidado, ¡Bebés Al Ataque!

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Capítulo 4

"Paseo En El Parque, Primera Parte"

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Casa de Piscis, 3:42 p.m.

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Al fin todo estaba arreglado con los pequeños Dorados, con cada equipo de bebés asignados a un niñero, un joven asesor, un alquimista mañoso y una diosa despreocupada, aquel parque debería estar nervioso por recibir a tan peligrosas criaturas. Pero eso era lo de menos, el chiste del viaje era complacer a Saori y a los bebés, en aquel lugar se la pasarían entretenidos y de ese modo, no le estorbarían a Shion ni a las chicas mientras preparaban el antídoto.

Ya todo estaba listo, los chicos no veían la hora de salir de aquella mugrosa cada de Piscis (no, nadie la había limpiado, ni pensaban hacerlo) y pasar un rato divertido en el parque de la ciudad. Por lo que Saori contaba, era un lugar muy grande y seguro, así que no había muchos peligros que pudieran ocurrir. Pero claro, Saori siempre olvida todo lo malo que le sucede cuando sale con los Bronceados, desde un flechazo que casi le destruye el implante (o.O), hasta soportar un crudo frío en las montañas con un vestidito de verano (Uu.u), e incluso el tener que aguantar la respiración por horas en el agua para salir de aquel pilar oliendo a pescados baratos en un maloliente mercado bajo el ardiente sol de temporada (X.X) y sin mencionar esa cortadita en la tráquea con la que ensució la valiosa daga (por hacerse la valiente), con la que pagaría sus deudas y que tuvo que dejar en la casa de empeño más cercana, recibiendo la mitad de su valor original debido a las manchas (Casas de Empeño [¬¬]… son.. son unos… ¡hijos de la chin…! Perdón [u.u]). Aunque quizás, si ella fuera más útil y por lo menos supiera usar una espada, o un arco y flechas, o un control remoto y un sartén, se habría ahorrado tantos problemas que sin duda dejaban huella en su mente… y en su ropa (u.u).

Los minutos transcurrían, y al parecer ya todo estaba en su lugar, la camioneta que consiguió Kiki ya tenía el tanque lleno y todas las cosas bien acomodadas dentro, Shion y Saori seguían poniéndose de acuerdo en la hora y el lugar donde se verían, y los chicos de Bronce seguían educándose con Shun acerca de cómo cuidar a los mocosos, haciéndole preguntas como…

-Y si uno de ellos se atraganta con un gran pedazo de galleta ¿qué hago?- preguntó Seiya.

-Dale unos golpecitos en la espalda, toserán un poco más fuerte hasta que escupan el pedazo.-contestó Shun.

-Oye y si aun con los golpes el trozo no sale… ¿Qué hacemos?- preguntó esta vez Hyoga con gran curiosidad.

-Pues le pegas más fuerte (¬¬) o trata de hacerlo vomitar, así deberán sacar la galleta.-contestó Shun, un poco molesto.

-Y si no sale ni con golpes ni al hacerlos vomitar, y se ponen azules de no poder respirar y no hay nadie cerca… ¿Qué hacemos?-preguntó Shiryu tentando más la paciencia del joven peliverde que ya estaba más irritado.

-¡¡Pues no sé, tendremos que abrirle la garganta al bebé y sacar la galleta manualmente!!(ÒÓ)

-¡¿Alguien dijo "Abrir la Garganta"?! (n.n)- exclamó Ikki con una gran sonrisa y un serrucho en las manos.

-Solo… solo díganme si algo sucede y yo me haré cargo (u.u)- suspiró el pequeño Shun resignado.

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En el otro lado, cada niño ya estaba limpio, Shaina y Marín ya les habían cambiado los pañuelos de Afrodita por unos pañales normales, les pusieron talco y crema para la irritación (por aquel problemita que tenía Saga con sus indicios de hemorroides [o.O], no quisieron arriesgarse) además de que todos tenían sus camisetitas blancas sin mangas con el símbolo de su signo zodiacal en el frente en color azul, así como sus respectivos nombres en la parte de atrás de la misma. Hubo problemas con Milo, Afrodita, Shaka y Saga, que no dejaban que June los peinara porque tiraba muy fuerte de sus cabellos, pero al final desistieron (a golpes [n.n]) y lucieron una melena muy bonita.

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¡Todos esos bebés lucían más adorables que nunca! (n.n) Eran un montón de regordetes preciosos con ojos grandes, cuerpecitos suaves, sedosos cabellos y unas sonrisas que derretirían a cualquiera que los mirara. Aunque admiradoras son lo último que les hace falta, verlos en aquella versión chibi podía arrancar suspiros y romper corazones de la misma manera. Ni siquiera las amazonas pudieron resistirse una vez que los tuvieron enfrente tan limpiecitos y perfumados (a diferencia de lo mugrosos que estaban, con polvo en la frente, el cabello enredado y trapos mal amarrados…algunos hasta tenían sus moquitos escurriendo [X.X]).

-¡Ay pero que preciosos se ven! Con sus cuerpos de hombres solo quiero golpearlos por lo pervertidos que son, pero así como están, podría abrazarlos TODO el día (^^) Son unas linduras, como quisiera que se quedaran así para siempre.- dijo Shaina estampando muchos besos sonoros en las caritas de Shaka, Aioros, Shura y Deathmask.

-¿Verdad que son lindísimos? Que envidia, yo quisiera irme con ellos al parque, los presumiría a todos paseándome con ellos en sus carriolas y con mi Shun al lado. Ahora están tan limpios y huelen rico, creo que ni siquiera son los mismos caballeros de antes. ¿Verdad bomboncitos que lucen muy, muy, muy adorables? (^^)- exclamó June mientras sonreía y apretaba muy fuerte las mejillas de Aldebarán, Camus, Mu y Afrodita.

-Mmm, mujeres tenían que ser. Nomás ven un bebé y ya empiezan con sus cursilerías. Y esa Shaina que loca está, la pervertida es ella no nosotros. Deberían ver cuántas veces la he sorprendido en sus jugadas…-reclamó Shura con un gesto de fastidio.

-¿Sorprendido cómo? Yo no veo que le gustes, y según tú ella está muy fea. Es puro rollo tuyo, Shura, no te hagas el deseado (n0n).-respondió Aioros intentando romper la ilusión de su amigo.

-En serio no miento, esa tipa se da sus vueltecitas por mi templo, y casualmente lo hace siempre que estoy bañándome o durmiendo. Estoy así -hace énfasis uniendo sus dedos pulgar e índice- de poner una orden de restricción contra ella y también voy a cambiar mi teléfono a privado (¬¬).

-Jajaja ya no inventes Shura, si el único que te habla es tu tío Horacio, ese que siempre NOS pide dinero para su fianza por robar las licorerías, deberías llevarlo a rehabilitación, verlo tirado en la calle por sus borracheras… da pena ajena (Uu.u).- añadió Aldebarán usando un tono de lástima condescendiente en su voz.

-Bueno (¬¬) excluyendo a mi tío, hay varias chicas que me llaman a todas horas, contesto el teléfono y solo escucho la respiración de la otra línea, eso ya es muy tenebroso, díganme si no. Aunque comprendo, si yo fuera una chica, también me quedaría sin palabras ni aliento si hablara con un hombre tan hermoso como lo soy yo (n0n)- el joven español infló orgulloso su infantil pecho al pronunciar aquellas "modestas" palabras.

-Es el precio de ser tan guapos, a mí también me acosan varias locas que en mi vida he conocido (o.O). El cartero siempre me lleva cientos de cartas de amor bastante obsesivas y paquetes de chocolates que parecen de algún ritual vudú.- suspiró Camus sosteniendo su mentón con su mano- Sabrá Zeus de dónde sacan mi dirección (Uu.u).

-Con este bendito internet ya nadie está a salvo. Al menos tú recibes cartitas y dulces, a mí me escriben niñas de 12 años amenazándome con venir a casarse conmigo (o.O). Le mandan las mismas cartas a Milo, ya una vez nos acusaron de pedófilos y casi nos arrestan (u.u).-argumentó Aioros, recordando su amarga experiencia con Milo y las mocosas que los acechaban.

-Pues tienen suerte, lo único que a mí me lleva el cartero son las cuentas de los bares, la de la luz, del agua, la tintorería, el cable, pago por evento, y los más caros son los recibos de los clubes nocturnos donde me voy sin pagar los "privados"… Y ocasionalmente una carta de mi abuela (u.u). La última vez que me escribió fue para arreglarme una cita con su amiga de 80 años en silla de ruedas y con un parche en el ojo (o.O).-añadió Deathmask con su pequeño rostro ensombrecido por la vergüenza de recordar las locuras de su abuela.

-¿Anciana?, ¿en silla de ruedas?, ¿con parche en el ojo? … Ohhh, ya recuerdo, la vi cuando estaba de visita por tu templo, la Mujer Pirata (n.n), si amigo tú ganas. Al menos a mí me escriben mocosas que crecerán en pocos años, pero la tuya puede sufrir un infarto con solo estornudar. ¡Jajajajaja, ya me la imagino! Qué vergüenza que salgas con ancianitas (n.n)- Aioros se carcajeaba como loco mientras le daba fuertes palmadas a la espaldita de Deathmask.

-¡Respeta a las amistades de mi abuelita! (ÒÓ). Además a que no sabías que las mujeres son como el vino: entre más antigüedad tengan, mejor es su sabor.

-Uyyy (agita sus manitas con burla) jajaja, ¡¡pues ese vino ya ha de haber estado muy añejo!! (n0n). Ya Deathmask, por donde le mires, el salir con una momia (nótese el énfasis que hizo en la palabra) como la amiga pirata de tu abuela es denigrante… incluso para ti es demasiado-esta vez Shura se unió a las burlas, riéndose histéricamente por el comentario de los vinos (n.n).

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En otra parte, en la misma habitación…

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-Nueve, diez, once, doce… ¿Quién falta?- se preguntaba Marín en voz baja.

Sintió que un bebé le daba golpecitos en su pie. Fijó su mirada para notar que era Dohko, y le señalaba un rincón entre unos estantes y cajas que estaban por ahí amontonados. Marín se acercó con el bebé en brazos, quitó algunas cosas de la esquina y descubrió que allí mismo estaba Aioria hecho una pelotita, escondiéndose de los demás.

-¡Diablos, Dohko! Tenías que ir de chismoso, ya sabía que no podía confiar en ti (U¬¬).

-Ya Aioria, déjate de estupideces. Sal de una vez para que te vistan y nos vayamos, ya estamos muy aburridos y sólo te estamos esperando a ti.

-Aioria, ¿Qué sucede? Ya estamos por salir y tú aquí escondido, anda nene, sal para que te cambie ese pañuelo sucio y te peinemos (n.n).

-No… no quiero (T.T)- murmuró el pequeño mientras se escondía más en aquel rincón.

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En eso llegó su hermano Aioros…

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-¿Qué pasa enano? ¿Por qué no sales?

-Es que… no quiero… que… tú sabes…

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Después vino Shura…

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-Oye muchacho, ya déjate de pavadas y sal, que estoy hasta el cuello de aburrimiento.

-No puedo… si lo hago…

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También se acercó Camus…

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-Aioria, ¿cuánto tiempo estarás ahí metido? Sé un hombre y sal de una vez.

-No me entienden muchachos…. No puedo salir, no debo, sino… (u.u)

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El chismoso de Deathmask…

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-Bueno, ¿cuál es la fiesta, porqué están todos reunidos aquí?

-No es nada Deathmask, ya váyanse todos y déjenme solo.

-¡Nah! A mí no me engañas, aquí hay gato encerrado… (n.n) Jajajajajaja, ¿entendieron? Gato y encerrado… y como él está jajaja, y nosotros lo rodeamos…. Y como es de Leo jajajajaja

(U¬¬)

(Mirada de indiferencia grupal)

-Mmm, no tienen sentido del humor, payasos (¬¬).

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Y por último, se acercó Milo…

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-¿Vas a dejar que te cambien o no Aioria?

-No puedo Milo, me da… pena.

-Mmm, que cobarde. Nadie te va a decir nada, además es Marín quien te va a vestir ¿verdad?- le dijo el pequeño arqueando su ceja de manera pícara.

-Precisamente por eso no quiero (T.T).

Y sin esperarlo, Marín cargó a Aioria, alejándolo de la multitud de bebés que lo estaban rodeando y lo recostó en una mesita para cambiarle el pañuelo. Le estaba costando trabajo quitárselo, por que el pequeño lo sostenía muy fuerte.

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-¡No, no Marín por favor, te lo suplico! No te molestes, no quiero que me veas el…

-¡Pájaro! Mira Shun, un pájaro de las montañas, ¿no es lindo? (n.n)

-Sí June, es muy bonito. No se ven de esos por aquí muy seguido.

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De vuelta con Aioria, que seguía peleando con su pañal…

-Anda Aioria, deja que te cambie. Sólo faltas tú.

-No Marín, por favor no insistas (o.O) vas a ver que es muy…

-¡Pequeño! Pequeño Mu, ¿qué haces? No juegues con esos trapos, están sucios.

-Lo siento Shaina (u.u) es que estoy aburrido.

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Otra vez con el enano…

-Ya Marín, en serio, yo puedo hacerlo solo, no hay problema.

-Aioria, no sé qué te ocurre, pero debes saber que no tienes nada que yo no haya visto antes, no temas porque yo te vea las…

-¡Pelotas! Mira Seiya, podemos jugar con estas pelotas en el parque (n.n).

-Buena idea Saori, las llevaré a la camioneta para guardarlas.

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Y va de nuevo…

-… además, mira-dijo Marín señalando su evidente escote- yo no tengo nada que esconderte y no me apena, en un descuido hasta podrías ver mis…

-¡Melones! Creo que el antídoto también llevaba melones, anótalo Kiki.

-Sí Patriarca, con eso creo que es todo.

Y al fin, tras muchos albures después, Marín le quitó a Aioria el trapo de su cuerpo, dejándolo completamente desnudo.

-¿Esto era lo que temías? Ay Aioria, debes dejar de ser tan orgulloso. Sabes que somos amigos y jamás me burlaría de tu situación, mucho menos ahora que es cuando más me necesitas (n.n).

-Este… bueno pues… yo creí que tú… (Un.n).

Muy curiosos, Milo y Deathmask se acercaron hasta donde Aioria estaba recostado, claro que ayudados por Seiya, que también andaba de chismosito y quería ver qué onda con lo sucedido.

-León cobarde, sólo tú sientes miedo y pena ante una chica tan guapa como Marín.-le regañó el pequeño griego negando con su cabeza.

-¡Jaja! Ya veo porque, mira Milo, que guardadita se la tenía jaja.-el pequeño Deathmask señaló a cierta partecita noble de Aioria con su índice, haciendo que Milo lo viera y escandalosamente, estallara en risas.

-¡Jajaja! No manches Aioria, no te culpo. Creo que mi lengua es más grande- dijo Milo mientras se sacaba su lengüita con sus dedos.

-Vaya Aioria, ¿pero qué es eso?... ¿Un piquete de mosquito acaso? (n0n)- dijo Seiya con un tono de burla cruel.

-¡Ya déjenme en paz! ¡No me molesten!- respondió el aludido claramente ofendido.

-¿Sabes algo, Deathmask? Con esto hemos visto que… "El león, no es como lo pintan" Jajajaja (n0n).

Jajajaja sí, eso veo! Y también sabemos que… "De lo bueno, poco" Jajaja (n0n)

-¡Desgraciados, me las van a pagar!

-Descuida Aioria, no hagas corajes. Recuerda que la vida es muy CORTA como para andar de gruñón jajajaja (n.n)-continuó Milo, riendo hasta llorar por sus propias ocurrencias.

-Jajaja, muy buena Milo. Ay, ay… ya no puedo más… jajajaja, basta. (n.n) ¡Jajajajajajajajajajaja!

Ambos burlones reían sin parar, algo bastante tenebroso para la apariencia de unos bebés. Lágrimas caían y caían de sus ojos al no poder controlar sus carcajadas. Incluso Seiya, que no entendía ni una balbuceada que los chicos decían, captó la idea de que reían de Aioria, y no dudó en decir uno de sus chistecitos que nunca faltaban.

-Ay Aioria, pobre de ti. Tan semental que presumías ser, y mira nadamás. Disparas balas de salva jajaja (n0n).

-¡¡Jajajajajajaja!! (n0n)-volvieron a reír, aun más fuerte, Milo y Deathmask.

-Váyanse y no molesten, no me dejan trabajar en paz- dijo Marín con una irritada actitud, haciendo que los tres se alejaran.

Miró al pequeño Aioria, que estaba rojo como un tomate bien maduro del enojo y la vergüenza que sentía, y si la vista no le fallaba, pudo ver como algunas tiernas lagrimitas a causa del coraje se querían asomar por sus ojitos.

Se apresuró y le puso crema, talco y por último el pañal para que terminara su agonía de estar desnudo. Lo miró por unos momentos y le sonrió, revolviendo su cabello amablemente.

-Descuida pequeño, ya estás listo. Y no hagas caso a esos tontos molestos, deben ser efectos secundarios los que te suceden. Te prometo que me apresuraré para conseguir el antídoto y dártelo para que vuelvas a tu forma normal.- la amazona le sonreía dulcemente mientras le hacía cosquillitas en su pancita.

-¡Gracias Marín! Eres la mejor sin duda (*.*).

Aioria dejó escapar un suspiro de alivio, y al mismo tiempo le devolvió la sonrisa a Marín, de quien recibió un amistoso besote en su frente ¿Ya ven? Ser un bebé, no es tan malo (n0n).

Ahora con el problema resuelto, todos podían dejar la casa de Piscis e irse de una vez. ¡Al Fin!

Antes de que todos se marcharan, oyeron un sonido agudo y voltearon para ver de dónde provenía. Vieron a Saori vestida con una coqueta faldita color rosa, una blusa sin mangas blanca, sus cómodos zapatos y un silbato colgando de su cuello.

-Esperen, esperen. Antes de que nos vayamos, pónganse en el centro para la foto (n0n).

-¿Qué? No Saori, ya estuvo, fue mucho por hoy- contestó Hyoga malhumorado.

-Vamos, así tendremos algo que contar a nuestros amigos de Asgard y a los Generales Marinos en la próxima reunión, ¡será divertido!

-Ok, ok. Pero que sea rápido.- dijo Shion apresurando a la diosa.

Todos se pusieron en la entrada del Templo de Afrodita (al menos esa parte si estaba limpia) y se acomodaron, Shion cargando a Kiki, a un lado las amazonas, en el otro los Bronceados y al frente los bebés. Saori colocó el temporizador de su cámara y se aventó al lado de los niños, grabando así aquella increíble foto que volveremos a ver cuando esta aventura haya finalizado (n.n).

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Ahora sí, mientras Shion y las tres amazonas de adelantaron para sus compras en el mercado de la ciudad, Saori y los chicos subieron a los niños a la camioneta, ajustando los cinturones de seguridad de sus asientitos de bebé. Kiki se sentó en un espacio al lado de las sillitas para vigilar a los niños. Shiryu y Hyoga se sentaron delante de los peques, en los otros asientos se ubicaron los hermanos Ikki y Shun, y en los primeros iban la parejita de Saori y Seiya. Sí lo sé, esa camioneta suena a que es muy larga, pero en verdad era MUY larga. Sólo el audaz Kiki podía conseguir semejante monstruo como transporte. Pero olviden ese detalle, a que no adivinan quien estaba detrás del volante, acomodando su asiento y tronándose los nudillos antes de manejar…

-Saori, ¿estás segura de que sabes conducir? Nunca te he visto hacerlo- preguntó Seiya nervioso.

-Claro que sí, practico todos los días con el PlayStation que Shion me compró, a veces choco con los convertibles voladores del juego, pero por lo demás, ¡Es pan comido! (n.n)

-Bueno, vivimos una buena vida (u.u)- dijo Aioros cerrando sus ojos.

-Pero volvimos a ser niños, así que paradójicamente, no vivimos mucho (¬¬).- reprochó Camus con su toque de intelectualismo.

-Dije "Buena", no "Larga" (Un.n)

Con un brusco movimiento en reversa y tirando un enorme roble detrás, Saori tomó con firmeza el volante y siguió conduciendo hacia el parque a una inconcebible velocidad, dejando una nube de humo que cubrió a un par de guardias que habían presenciado la huida.

-¿A dónde crees que vayan en esa camioneta con la Diosa Atena al volante?-preguntó un guardia.

-No tengo idea, pero mientras ella maneje, dudo que regresen con vida- respondió el otro.

Solo alcanzaron a ver aquella brillante parte trasera de la camioneta familiar, con un letrero de advertencia en amarillo que decía: "Precaución, Bebés a Bordo y Diosa Al Volante. ¡Mantenga la Distancia!"


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Parque de la Ciudad, 4:25 p.m.

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¡Muy lindo el paisaje que adornaba aquel pacífico lugar! Tan perfecto con sus enormes robles, manzanos y cerezos adornando las áreas, el pasto reluciendo su alegre color verde, aquella fuente disparando chorros de limpia, cristalina y refrescante agua, los pájaros revoloteando y bajando a comer las semillas que los ancianitos les arrojaban, los niños jugando en los columpios y comiendo golosinas, había muchos enamorados mostrándose su afecto frente a todos y algunos grupos de amigos simplemente pasando un rato tranquilo bajo la refrescante sombra de aquellos enormes árboles. Una bella tarde en la preciosa Grecia no podía ser más perfecta, ni el más cruel y prepotente de todos los dioses habidos y por haber podía arruinar semejante paraíso…

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¡¡¡SKREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEK!!!

(O.O)

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Un molesto y frenético chirrido de las llantas, más un par de volteretas y resbalones que efectuó la camioneta, alejó a la tranquila multitud que había alrededor. Como siempre sucede y como ya todos sabrán, nunca, nunca, nunca, jamás de los jamases por siempre y para siempre habrá un día perfecto que no pueda ser arruinado por los habitantes del Santuario. Ya sea por separado, o en el peor de los casos, todos juntos, ellos siempre hallarán la manera de perturbar la paz a donde sea que vayan.

La gente que fue testigo de tal increíble aparición no hizo más que huir rápidamente para evitar sufrir algún accidente por los locos visitantes del parque. Justo al apagarse el motor, todas las puertas del vehículo se abrieron de manera desesperada por parte de los Bronceados, sólo para arrojarse al pasto y besar la tierra, agradeciendo a todas las divinidades que conocían por haber llegado con vida (o.O).

-¡¡¡Gracias, gracias, gracias Todopoderoso Zeus!!! ¡Nunca en mi vida creí que me sentiría feliz por besar el suelo! – expresó Seiya lleno de alivio y estampando un par de besos sonoros en el césped (Ay Seiya, tan acostumbrado estás… igual te amamos [n.n]).

-¡Qué alivio poder llegar enteritos! Toda mi vida pasó frente a mis ojos durante este endemoniado viaje, y de una vez les digo que de regreso… ¡¡Me voy caminando!! (ÒÓ)-gritó un muy enojado Ikki que estaba aferrado a un árbol.

-Miren, pobre Shun. El viaje le hizo bastante mal.-señaló Hyoga a la dirección donde se encontraba el joven ojiverde.

El pobrecito estaba arrodillado frente a un arbusto, vomitando hasta los intestinos y con la cara del mismo color que su cabello. Todos fruncieron su ceño levemente al escuchar los ruidos guturales del muchacho. Parecía que la estaba pasando muy mal (u.u).

-¡Vaya, este viaje fue…!... (O.Ó) ¿Pero que le pasó a Shun?-preguntó Saori extrañada mientras bajaba de la camioneta.

-¡Es tu culpa, niña loca! ¡¡¡Ve nadamás como dejaste a mi hermanito, se puso hasta verde de lo mal que se siente!!! ¡¡ (ÒÓ)!!-vociferó Ikki al oído de la pobre adolescente, haciendo que pegara un respingo y que su cabello revoloteara en el aire por la fuerza de tal grito.

-¿Y por qué es mi culpa? Ya sabe que no debe comer zanahorias antes de viajar porque le dan náuseas y nunca se las puede aguantar. Hasta le ofrecí unas pastillas de *Dramamine, pero no quiso tomarlas (Uu.u).

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*Dramamine: Pastillas blancas pequeñas con una pequeña línea que las divide a la mitad, usualmente usadas para evitar las náuseas y vómitos durante los viajes. Producen sueños forzados de hasta 5 horas, en algunos casos pueden no surtir efecto y hacer que el paciente de igual manera expulse el contenido dentro de su estómago. Tome sus debidas precauciones. Disponible en su farmacia más cercana (n.n).

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Tan ocupados estaban los Bronceados peleando contra la pobre Diosa que ni siquiera se molestaron en bajar a los Dorados que aún se encontraban dentro de la camioneta, bien sujetos a sus asientos para bebés. Todos, incluyendo a Kiki, estaban bien agarrados de sus cinturones de seguridad, con los ojos grandes como platos y sus cabellos parados, algunos de melena larga como Saga, Milo, Shaka y Mu lucían más graciosos, pero en definitiva, todos tenían los pelos de punta, y así deducimos…que era por el miedo (u.u)…

Todos se miraban entre ellos sin articular palabra alguna, estaban demasiado impactados como para moverse. Por suerte Kiki se encontraba ahí, pero poco podía hacer, también tenía su cabello electrizado por los nervios.

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PLICK, PLICK (Parpadeos perplejos) (O.O)

¡Eso Estuvo Buenísimo! ¡¡Si, Hagámoslo de Nuevo!! (n.n)

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Todos dirigieron una mirada asesina a Kanon, que agitaba sus bracitos y echaba miles de porras, como si estuviera sobre una montaña rusa. ¡Aquel tonto había disfrutado el viaje que por poco les arrebata sus jóvenes vidas! De seguro toda esa agua que tragó en el Cabo Sunión se le estaba estancando en el cerebro, o quizás lo hacía para volverse un lambiscón más de Atena, o más probable aún, fingía mucha emoción y diversión para disimular que había ensuciado su pañal del miedo… como todos los demás (u.u).

Es que esa manera de conducir de Saori… no tiene comparación… (o.O)

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*-Flashback-*

¿Desde cuándo jugar un inocente aparato de videojuegos, como el PlayStation de la diosa, transformaba a las personas en pésimos conductores, representando una amenaza para sí mismos y los demás?

Esa era la pregunta que todos se plantearon durante el viaje, en el cuál Saori demostró su estilo de conducir en carretera y sus inusuales hábitos mientras está al volante…

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¡¡PEEEEEP, PEEEEEP!!

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¡¡¡PEEEEEEEEP!!!

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-¡Fíjate por dónde vas, animal! ¿Estás ciego? Estúpido retrasado, ¡¡Mueve tu chatarra del camino!!¡¡ (ÒÓ)!!

-Saori, uhhh… no crees que, pues… ¿debas conducir con más cuidado? (Un.n)- dijo Seiya con voz queda, nervioso por la reacción de la adolescente que sin duda, lucía muy molesta.

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"¡¡MUÉVETE!!! ¡¿TE CREES LA DUEÑA DE LA CARRETERA?!"

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-Perdón, espera un momento (n.n)… ¡¡CÁLLATE Y MUEVE TU TRASERO DEL CAMINO, BURRO!! (ÒÓ)

-Por favor basta ya… (Uu.u)-susurró muy bajito el joven Pegaso, sintiéndose avergonzado por la manera de hablar de Saori.

-¡Yo Soy Atena! ¿Me oíste? ¡¡ATENA, ATEEENAAAA!! ¡¡ NO TE METAS CON LA DIOSA NUNCA!! ¡¡MORTALES HIJOS DE SU P…!!

-Ya Saori, cálmate, no te agites.

-¡Qué no ves Seiya que todos estos salvajes se están atravesando en mi camino! Puse el letrero de "Bebés a Bordo" y aun así, quieren hacernos chocar, ¡es el colmo!...

-Saori…

-Espera Hyoga, como dije Seiya, estoy demostrando una actitud tranquila mientras estoy al volante para proteger nuestra seguridad (hace énfasis con sus manos, soltando el volante por completo), y este montón de brutos atravesándose no me la hace fácil. ¡Qué no saben que nos ponen en riesgo…!

-Saori…

-¡… deberían tomar clases de manejo, como yo lo hice, porque me preocupa la seguridad de los demás, y jamás tomaría el volante si fuera una inexperta que…!

-Saori, en serio…

-¡…quiero decir, ¿qué acaso no saben leer las indicaciones del camino, ni al personal de tránsito?! ¡¡Están todos locos!!

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¡¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

(Grito de todos los demás)

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-¡¡SAOOOOORIII!! (ÒÓ) (Le grita Hyoga al oído)

-¡¡¡ ¿QUE QUIERES HYOGAAAA?!!!(òÓ) (Voltea para verlo, soltando de nuevo el volante)

-¡¡¡TE EQUIVOCASTE DE CARRIL, VAMOS EN SENTIDO CONTRARIO!!! (Le grita de nuevo, ahora en su cara, y señala la carretera a través del parabrisas)

-¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEE! ¡NOOOOOOOOOOO! (O.O) (Se cubre los ojos y pisa el acelerador)

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¡¡¡¡¡AAHHHHHHHHHHHHHH, FRENAAAAAA!!!!! (T.T)

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¡SKREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEK!

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(O.O)

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(T.T)

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¡¡¡CRAAASHHHHHHHHHHHHHH!!!

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¡¡PEEEEEEEEEEEEEEP!!

Una enorme nube de polvo y una aparente carretera despejada después…

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-Bueno, creo que seguimos vivos (mira a ambos lados del camino), ¿lo ven muchachos? No soy una mala conductora, fue un pequeño errorcito el de tomar el carril equivocado. Descuiden, ya pasó el peligro (n.n).

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"¡¡MUEVETE LOCA, SIGUES EN EL MAL CARRIL!!"

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"¡¡ ¿ESTÁS CIEGA?!!"

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Bueno, no todos coincidían con Saori. Para su mala suerte, todos los otros conductores se portaban muy agresivos con ella, gritándole mil y un maldiciones por atravesarse con esa enorme camioneta. Claro que eso la ponía más nerviosa, y también a sus pasajeros.

-¡Ya Saori, salte del carril! ¡Nos vas a matar!-gritó Ikki agarrando el volante y girando hacia la derecha.

-¡Deja el volante Ikki! Yo sé cómo salir, pero hay que dar vuelta a la izquierda, tonto.- respondió la joven girando el volante hacia la dirección contraria.

-¡Deja que yo maneje, tu eres MUJER y es bien sabido por el mundo entero que las MUJERES no saben conducir por lo neuróticas que son!- repitió el Fénix, volviendo a arrebatarle el volante.

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En alguna parte de la ciudad, lejos de ahí…

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-Chicas, ¿sienten eso?-preguntó June a sus compañeras amazonas.

-Sí, yo lo siento-respondió Marín con mirada extrañada-parece que alguien está hablando mal de nosotras…

-O de nuestra manera de conducir-agregó Shaina entrecerrando sus ojos.

-Ustedes, ¡apúrense! Aun falta mucho por comprar-gritó Shion con un par de bolsas en sus brazos.

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De vuelta, en la carretera…

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-¡Suéltalo Saori, es a la derecha!

-¡Suéltalo tú Ikki, es a la izquierda!

-¡¡Derecha!!

-¡¡Izquierda!!

-¡¡DERECHA!!

-¡¡IZQUIERDA!!

-¡NECIA!

-¡TESTARUDO!

-¡BOBA DESESPERANTE!

-¡OGRO AMARGADO!

-¡BRUJA RIDICULA! (òÓ)

-¡POLLO FLAMEADO! (Òó)

-¡¡Cuidado Con El Acantilado!!-gritó Shiryu en suma desesperación.

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¿ACANTILADO? ¡¡¡ ¿Dónde?!!!

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¡¡ENFRENTE, TARADOS! ¡¡FRENEN!!

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¡¡(O.O)!!

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¡CRASHHHHHHHH!

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¡KABOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMM!

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¡PUUUAAAAZZZZZZZZZ!

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¡¡CUUUAAAZZZZZZZ!

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¡¡BOOOIIIIING, BOOOIING!!

Y así fue como los Caballeros Dorados, los Guerreros de Bronce, Kiki el alquimista y la Diosa Atena… murieron (u.u).

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Valientes jóvenes que arriesgaron sus vidas innegablemente, en el intento de apoyar a quienes estaban a punto de sucumbir ante la mayor desgracia que un "Jugo" podría ocasionar.

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Serán recordados… por siempre… (T.T)

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Sus admirables hazañas…

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-¡Hey, hey córtale, córtale que seguimos vivos! No te aloques, si ni Hades pudo matarnos, una caída desde un acantilado es como caerse de la cama para nosotros-respondió un polvoriento Seiya, levantándose de manera triunfante.

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Claro… Hierba mala, nunca muere (U¬¬)

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-¡¡Oye Seiya!! ¿Estás bien?- gritó Saori al ver a su amorcito Pegaso poniéndose de pie.

-¡¡Estoy bien!! ¡No pasa nada (Un.n)! ¡Fue un pequeño descuido, no te preocupes!- respondió el joven aludido, un poco desorientado.

Aunque de hecho, Seiya fue el único bobo que cayó por el acantilado. No, no se emocionen, no se cayó desde la punta tipo misión imposible… fue mucho más ridículo que eso (Uu.u).

Cuando la asustada Saori pisó el acelerador de nuevo, Ikki rompió el volante del coche por la fuerza que ejerció, haciendo que atravesaran una cerca que rodeaba el camino y cayeran por el despeñadero.

Justo cuando el vehículo iba en picada visualizando una muerte segura para todos, el ágil Kiki uso las bien aprendidas técnicas de Mu, mezclándolas con un toque de magia antigua y algunas ideas locas sacadas de las películas viejas de Shion, para evitar la caída y hacer levitar la camioneta en el aire.

Pero no es tan fácil, él era muy inexperto y un poco débil en cuanto a levantar objetos pesados se refería, haciendo ver un gran riesgo de que tenía que controlar un objeto casi 100 veces mayor que su tamaño, y el pequeño Mu ni siquiera podía ayudar, se limitó a echar porras, que de nada servían (Recordemos que los Dorados balbucean, así que no se les entiende ni ma… [u.u]).

-¡Vamos, Kiki! ¡Tú puedes! ¡Recuerda las técnicas que practicamos!

-Maestro, lo que sea que esté diciendo, olvídelo. Nunca me enseñó a levantar coches en el aire, ¡es muy pesado, además todos me hacen el trabajo difícil! ¡Tendrán que bajarse!

El caso es que al no poder controlar semejante peso, el enorme vehículo se quedó dando vueltas suspendido en el aire, como si fuera un balón de basquetbol girando sobre un dedo, ocasionando que una mal cerrada puerta se abriera (la del más tonto) y que Seiya cayera fuera de dicho auto. He ahí el porqué de todas las onomatopeyas anteriores… así fue como sonó la patética caída de Seiya montaña abajo… Muy, muy, muy vergonzoso (Uu.u). Pero, ¿por qué sólo se cayó Seiya mientras que los demás seguían flotando en el aire, riéndose de él?

-Qué torpe. Por algo las compañías automotrices ponen estos cinturones de seguridad. Se nota que nunca ha viajado en coche (¬¬)- comentó Shiryu al mirar por la ventana y ver al joven castaño recuperarse de un buen golpe.

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*Nota: La caída fue realizada por un experto en la materia, quien ya se ha acostumbrado a los diversos y dolorosos golpes, y que gracias a alguna fuerza divina desconocida, sigue vivo y sano pese a su pérdida de inteligencia (sí Seiya, hablo de ti). Se les sugiere a todos los lectores, niños y niñas, abrochar sus cinturones de seguridad debidamente. Por favor, evítense un traumático accidente y una infinita burla de sus amigos. Gracias (n.n).

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Después de una épica caída y de haberse salido de la carretera, sorprendentemente los Dorados y demás guerreros se encontraban a salvo. Kiki logró bajar su transporte tras mucho esfuerzo, y al salir de éste para revisarlo, se llevó una atemorizante sorpresa…

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-¡¡Pero qué demonios…!! ¡¡SAORI!! ¡IKKI! ¡Miren nadamás lo que hicieron, par de cabezotas (ÒÓ)!

-¿Y ahora que pasó, porque los gritos?- preguntó un curioso Shun al pequeño lemuriano.

-¡Ve nadamás lo que hicieron ese par de tarados, inmaduros, cabezas de alpiste, descerebrados, malditos…!

-Ya, ya cállate enano, ¿qué fue lo que hicimos?-preguntó Ikki de mala gana, totalmente ajeno al enojo del niño.

-¡¡Le hicieron un rayón a la camioneta, ¿qué no ves?!!-la mirada de Kiki nunca se vio más furiosa al responder dicha pregunta.

-Pues… no. Yo no veo nada (o.O) -El joven Fénix seguía sin comprender los enojos del chiquillo, aunque ni se esforzaba por ver qué había hecho mal.

Hyoga, al oír tal discusión, sacó una lupa (quien sabe de dónde) y la apuntó a un costado del vehículo. Después se le unió Seiya, colocando otra lupa, le siguió Shun con otra y al final Ikki, que se asomó por la lente, para descubrir un pequeño rasguño apenas visible.

-Mmm, ¿ese rasguñito dices? No manches enano, tanta cólera por nada. Si ni se ve (n0n)-despreocupadamente, Ikki colocó sus manos detrás de su nuca, restándole importancia.

-¡¡Ese rasguño no, idiota retardado!!... ¡¡ESE DE ALLA!!

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Kiki señaló bastante furioso la parte trasera de la camioneta, donde todos dirigieron su mirada. Y vaya rasguño que tenía…

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Qué digo rasguño…

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¡¡¡QUE GOLPAZO TENIA!!!

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Ni idea de cómo sucedió, pero la parte trasera quedó hecha mil miserables pedazos. La defensa colgando, el cristal con cuarteaduras, la pintura corroída, el escape hecho trizas, las llantas y los rines hecho mier… No manchen, la pobre camioneta daba lástima (u.u), quizás si los autos pudieran hablar, éste pediría a gritos "¡Mátenme, mátenme!"

Una enorme gota de sudor resbaló por todas las cabecitas bronceadas que miraban el desastre ocasionado. Kiki se equivocó al decir "rayón" cuando lo que el pobre vehículo tenía distaba mucho de serlo. Con razón el niño reaccionó de esa manera tan agresiva… Por algo dicen que los pelirrojos tienen mal carácter.

Dentro de la muy golpeada camioneta, 13 pequeños también comentaban las capacidades de los adolescentes con quienes viajaban…

-¿Y ahora porqué gritan? La caída no nos mató-preguntó el pequeño Aldebarán, intentando ver por la ventana trasera sin éxito.-Si tan sólo pudiera zafarme de esta silla, podría ver mejor.

-No te esfuerces grandote, éstos niños gritan por todo. De seguro la defensa se rayó un poco y ya por eso están llorando.-agregó Shura jugando con sus mechoncitos de cabello.

-Yo no esperaba oír tanta palabrota de ese Kiki, qué boca más sucia tiene. ¿Tú le enseñas todo eso Mu?- cuestionó Milo a su amigo, solo para fastidiarlo.

-Claro que no, sabes que yo no tengo ese vocabulario. Es que desde ya hace un tiempo contratamos el servicio de cable y pago por evento en el templo. De ahí es donde aprendió a decir tantas vulgaridades. Tan bien que lo había educado… (T.T)-la mirada de Mu se tornó sombría mientras oía los gritos de los demás jóvenes insultándose mutuamente.

-Te preocupas demasiado Mu-comentó Shaka que estaba sentado detrás de él- los niños crecen aunque uno no quiera, en especial ese discípulo tuyo que madura demasiado rápido.

-Pues nosotros no creceremos si no nos damos prisa y terminamos con este viajecito. ¿Faltará mucho para que nos vayamos?-Aioria de verdad tenía la paciencia de un niño, y ya se sentía muy desesperado.

Parecía como si su plegaria fuera escuchada, al notar que los chicos volvieron a meterse al vehículo, azotando sus puertas con coraje y sentándose de mala gana, con unas caras bastante enfurruñadas.

-Pues ya vámonos. Estoy hasta las narices de ustedes, bobos.- reprimió Shiryu, fijando la vista en su ventana para no mirar a los demás.

-Pues tú tampoco resultaste muy útil, dragón flojo. Como si hacerte el ciego fuera excusa para no ayudar.- le regresó Hyoga el golpe, mirando hacia su lado de la ventana.

-Ya cállense todos, son un montón de débiles niñitas. Un pequeño accidentito y ya creen que es el fin del mundo. No sé cómo es que me junto con ustedes.- agregó Ikki a la discusión, haciéndolos ver aun peor.

-¿Saben algo? Ya estoy hasta el gorro de todos, preferiría irme al infierno y limpiarle el trasero a Cerbero por el resto de la eternidad que volver a salir con ustedes.- reprochó Kiki levantando la voz, haciendo que todos se callaran.

De mala gana, el pelirrojo hizo levitar la camioneta de nuevo para poder salir del barranco donde habían caído. El peso de la misma, aunada al enojo que el pequeño sentía hacia todos los presentes, le volvió a hacer difícil la tarea. Se sintió tentado de sacudir dicho vehículo para que todos aquellos pubertos odiosos se cayeran y al fin dejaran de cometer estupideces y quejarse. Pero nimodo, no estaba en posición de cumplir sus sueños, al menos por ahora.

Una vez que se encontraban en el camino, con la defensa colgando y rozando ruidosamente con el suelo sacando chispas, emprendieron de nuevo el camino al parque, en un absoluto silencio.

*-Fin del Flashback-*

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Bueno, siempre hay que ver el lado positivo, seguían vivos y al fin llegaron al odioso parque. De hecho, el accidente que tuvieron fue solo UNA de las desgracias que les ocurrió a los chicos, pero no hay que recordárselos… aún (n0n).

Pues ya, nimodo de quejarse, ya estaban en el parque, llegaron enteros, y siendo prácticamente las 4:30 p.m. les restaban siete horas y media para poder tomar la mezcla que los volvería a la normalidad. En su caso, no podían confiarse de dejarlo todo para último minuto, mucho menos con dichos niñeros que les estaban ayudando, todos ellos famosos por salvar el mundo y a Atena justo en el límite de tiempo… lo más seguro es que sufrieran un ataque al corazón cuando el momento se acercara (u.u).

Mientras unos pequeños se enfocan más en sus pensamientos "positivos", los chicos de Bronce se dedicaron a bajar las cosas del vehículo, principalmente las más importantes como biberones, pañales, algunos juguetes, la comida para bebés y las carriolas, estas últimas crearon un debate entre los adolescentes, porque su apariencia con conejitos, patitos, gatitos, florecitas y colores pastel chillones estampados en ellas, no eran dignas de un Caballero.

-Estas porquerías están de más, no sé para qué cuernos las trajeron. Ocupan mucho espacio y además pesan una maldita tonelada.-gruñó Hyoga, bajando una de las carriolas que, irónicamente, era la que tenía los patitos dibujados.

El joven Shiryu se acercó para bajar otro de los aparatos, y al cargarlo, soltó un gemido de esfuerzo y hastío, comprendiendo lo que su compañero rubio quería decir.

-Vaya que sí pesan, pero nimodo que carguemos a ese montón de niños por todo el parque cuando quieran algo. Si pudieran caminar nos quitarían un enorme peso de encima.

De mala gana fueron ayudados por Ikki, hasta que terminaron de bajar todo lo que ocuparían, mientras que Shun y Kiki hicieron lo mismo con cada bebé Dorado, teniendo que cargarlos UNO POR UNO, una tarea bastante simple, pero con tantos sustos previos, ya nada parecía fácil.

-Shun, yo bajaré a mi maestro Mu, a Shura, a Milo y a Shaka, tú puedes bajar a los demás (n.n)-dijo el pequeño lemuriano mientras se llevaba a dichos niños a sus brazos.

-¿Sólo yo? Oye Kiki pero son varios, no puedo cargar a ocho bebés juntos, además tú escogiste a los más ligeros, los pesados me los dejaste todos a mí. Mira, te cambio a Mu por Afrodita (Un.n)-negoció el joven peliverde, tomando al bebé Piscis por el pañal.

Shun le enseñó a Afrodita para incitarlo a intercambiarlo por Mu, hasta le dio una vueltecita como "mostrando su mercancía", y el pequeño bultito de melena celeste no hizo más que sonreír y aletear sus bracitos hacia Kiki, para lucir tan adorable como pudiera.

-No, no, yo voy a cargar a mi maestro-repitió Kiki abrazando aun más al mencionado bebé-Afrodita está gordo, tienes que cargarlo tú porque eres más grande que yo y además estás a cargo de todos ellos (n0n).

Afrodita sólo se limitó a enfurruñar su cara al oír las palabras de Kiki. Como si él estuviera tan delgado (¬¬), además el no estaba vulgarmente GORDO como el enano ese decía, era solo que aumentó unos kilitos en su barriguita y eso lo hacía ver más redondito, pero no por eso dejaba de ser hermoso como siempre (n0n). Hasta donde sabía, un bebé gordito y con ojos enormes como los de él era millones de veces más tierno que un enano llorón y malcriado como lo era Mu.

-Está bien, me lo quedo yo. Pero llama a los demás, necesito que me ayuden a bajarlos a todos.-respondió un resignado Shun, imaginando el pesado día que estaba por enfrentar.

Mientras estos chicos se dedicaban a bajar a los enanos, Saori buscaba con una mirada de águila un buen lugar en donde acomodarse, junto con todos los bultos y juguetes que trajeron. Y pues mientras ella analizaba el lugar, era Seiya quien cargaba todo lo demás, siguiendo los pasos de la adolescente que cambiaba de parecer a cada maldito momento (¬¬).

-"Seiya aquí, Seiya allá, Seiya más a la izquierda, no mejor más a la derecha, Seiya hay mucho sol, Seiya hay mucha sombra" Soy Pegaso, no burro, como si estos juguetitos fueran de aire (U¬¬)- arremedó el joven castaño al seguir a su Deidad amiga, que parecía un perro dando vueltas y vueltas hasta acomodarse y echarse en un rincón.

Un par de vueltecitas más y Saori se detuvo en seco, puso unos ojitos de corazón y señaló totalmente encantada un frondoso e imponente roble, en una parte más privada y alejada de la multitud. Era el lugar perfecto para semejantes fenómenos… ejem… Caballeros, así que tanto la Diosa como Pegaso se acercaron a dicho espacio, Saori dando saltitos de ballet y Seiya dejando caer bruscamente las cosas y tirándose al suelo cansinamente.

-Este lugar es genial, tan tranquilo y fresco, y se ve casi todo el parque desde aquí, que suerte que nadie nos lo ganó (n.n)- suspiró la joven admirando el pequeño paisaje a su alrededor.

-Yo te dije que viniéramos a este lugar hace 20 minutos y ni me escuchaste (¬¬).-replicó Seiya con un deje de molestia.

-No es cierto, y deja de estar de perezoso. Hay que traer a todos, así que date prisa.

Y pues bueno, un par de idas y venidas más, y ya todos se encontraban descansando en el fresco césped, pensando qué diablos debían hacer, no había armaduras que usar, ni diosas que rescatar, ni castillos que recorrer, ni siquiera enemigos que vencer… Sólo había 13 mocosos a quienes alimentar, cambiar, cargar, arrullar, alegrar, bañar, cuidar, peinar, cepillar, vestir…

Qué aburrido… (U.U).

Pues ya que, ya habían llegado hasta ahí, por lo menos intentarían disfrutar un poco el día, con suerte ya nada malo sucedería en las próximas horas restantes. Sólo había que ser precavidos, y hacer lo posible por que los criajos Dorados no se pusieran a llorar o algo así…

Todos los niñitos estaban esparcidos por el césped, algunos acostados, otros sentaditos, unos mirando el vacio, otros hurgando en sus pañales, todos por el momento tranquilos, no había mucho de qué preocuparse. De pronto, a sorpresa y confusión de todos, Ikki tomó a unos tres niños con el mismo brazo y los dejó en el centro de donde se encontraban, fue por otros tres niños mas y los dejó con los anteriores, repitió la misma acción hasta juntar a los trece chiquillos y entró en la camioneta, haciendo ruidos que denotaban que buscaba algo, cuando encontró su objetivo, regresó con los demás, trayendo en las manos una canastita, y en seguida llamó la atención de los pequeños chasqueando los dedos.

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-¿Qué haces hermano, para qué traes esa canasta?-preguntó un confundido Shun arqueando una de sus cejas.

-A ver todos, pongan atención-habló Ikki en voz alta, ignorando la pregunta de su hermanito- No tengo humor para estar vigilándolos ni aguantando sus berrinches, aunque sean unos mocosos inútiles por fuera, sé que por dentro aun conservan un poquito de dignidad…

-(¬¬)-mirada de bebés enojados.

-… así que, para evitarnos cualquier pelea, aquí tienen estos chupones, mientras los tengan en sus bocotas, confío en que no harán ningún ruido. A ver de una vez tomen uno.

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-…

-Rápido, se me acaba la paciencia (¬¬).

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-… (Silbidos de demencia).

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-Muy graciosos, sólo lo diré una vez más, tome cada quien un chupón (U¬¬).

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-… ¡Buabb-baa! (¡Nunca!).

-Mmm, supuse que pensarían eso (n.n)¡Tomen (ÒÓ)!

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Y con la delicadeza y dulzura de un asesino en serie, Ikki metió a la fuerza los chupones en las bocas de los Dorados, y como no es tonto, se los amarró a la cabeza con uno de esos nudos mega apretados tipo marinero, para que no se los pudieran quitar (n.n).

Sólo visualicen a un montón de niños con chupones toscamente amarrados a sus cabecitas, todos forcejeando con sus débiles manitas para intentar quitárselos, claro que sin ningún éxito.

Al parecer, toda esa perseverancia que poseían antes se les desvaneció a los Dorados, pues ni bien pasaron 5 minutos, se hartaron de luchar contra sus chupetes y se quedaron quietos y callados, solo se escuchaban los soniditos succionadores de cada uno, muy al estilo Maggie Simpson (o.O).

-Vaya, quien diría que se rendirían tan rápido y ante un chupón. Sí que son débiles, jaja (n0n)-bufó Shiryu divertido, viendo a todos los Súper Híper Mega Ultra Poderosos Caballeros Dorados entretenidos con sus chupetes.

-Oigan, esto no es tan malo, ya veo porque a los bebés les gustan tanto y dejan de llorar cuando se los ponen (n.n)-mencionó Aioros haciendo bizcos por mirar fijamente el objeto color morado en su boca.

-Pues si… supongo, es entretenido, no tiene ningún sabor ni olor… de hecho, no tiene nada de especial, pero… me gusta, no puedo dejar de mordisquearlo… se siente gracioso (n.n)-respondió un pequeño Camus sorprendido por sus propias palabras, y se calló de repente para seguir jugueteando.

-Es la goma de la que está hecha, la muerdes y la muerdes y la muerdes… y no se desbarata. Es genial (n.n)- añadió otro emocionado Shura, haciendo gestitos encantados como el resto de sus compañeros.

-Creo que puedo masticarlo todo el día, se siente como si… ¡Ay!

Una firme mano levantó a Shaka del pañal, interrumpiendo sus pensamientos, para suspenderlo en el aire y fijar su mirada en una cabellera rebelde y unos intimidantes ojos azules que lo miraban con cierta travesura…

-¿Qué tal Shaka, disfrutando tu chupete amigo?- preguntó inocentemente Ikki al pequeño bebé. Shaka le asintió con naturalidad, sin notar el cambio súbito de humor en el joven Fénix.-Me alegro, pequeño. Sabes, ya que estás aquí entretenido con tu infantil juguete, me gustaría que recordáramos viejos tiempos en los que apenas nos conocimos, ¿te parece? (n.n).

De nuevo, Shaka asintió con la cabeza y encantadoramente sonriente, sin saber qué esperar de aquel joven que hace unos minutos amenazó con quemarlos vivos a todos.

-¿Recuerdas aquella vez en las Doce Casas cuando nos diste una tremenda paliza a mí y a mi hermano, mientras intentábamos convencerte de que estábamos del lado de los buenos?

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(O.O)

¡Ups!

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Shaka tragó saliva de repente, y rió con nerviosismo al recordar la SEVERA E INHUMANA PALIZA que le dio a Ikki durante esa batalla, y que irónico que ahora dependiera de su cuidado, más fatal aun siendo que a él no le gustaban los niños de ningún tipo, exceptuando a su hermano.

-Ejem… Ikki, buen amigo (Un.n) sabes que… pues, ese día, yo andaba medio… pues, un poco confundido, jeje, ya sabes… tanto meditar a veces causa daños a mi cerebro… "Shaka malo, Shaka malo"… jeje (Un.n)-el pobre Virgo sabía que eso era lo más estúpido que jamás había dicho, pero no se le ocurrió nada más, de igual manera Ikki no pudo entenderle, y eso no impidió que el Huracán Fénix se desatara.

- ¡Maldito engreído! ¡Por tu culpa me perdí la final de la NBA! ¡Tremenda paliza que me diste, animal! ¡¿Y para qué, para que al final estuvieras equivocado y todos los moretones y derrames de sangre hayan sido en vano?!-en este punto, Ikki sostenía a Shaka por los costados de su cuerpecito y lo agitaba como a un bote de spray vacío- ¡¡Tráiganme a Shura, necesito usar su brazo, voy a CASTRAR a Shaka (ÒÓ)!!

-¿Cómo? ¿Que yo qué?-preguntó un confundido Shura al oír su nombre, pero no oyó respuesta, así que siguió succionando su chupón y viendo tranquilamente el cielo.

Hicieron falta algunos brazos más para separar a ese par, que de seguro acabarían por ocasionar una estúpida pelea, tenían que evitarla antes de que alguien se diera cuenta y los corrieran del parque. Seiya y Hyoga tomaron a Ikki de los brazos, Shun tomó a Shaka entre los suyos para apaciguarlo pues incluso tenía un par de brillantes lagrimitas en sus ojitos azules… muy falsas, pero a fin de cuentas, lágrimas. Shiryu se encargó de vigilar que nadie notara todas las rarezas que estaban ocurriendo, con esa "vista de halcón" que tiene, y Saori se acercó a Ikki para muy discretamente, darle un par de bofetadas sonoras y hacerlo despertar de ese trance malévolo que no soportaba.

Ikki se quedó estático ante el golpe, pero relajó los músculos poco a poco, hasta quedar en el suelo, se liberó del agarre de Seiya y Hyoga y con sus manos frotó las áreas injuriadas por el ataque de la chica… Hay ciertas mujeres que tienen la mano pesada (o.O).

-No tenías por qué ser tan agresiva Saori, no le hice nada al enano ese aún (¬¬).

-Lo hice porque eres un idiota, estamos en un lugar público, si de por si nos vieron feo cuando llegamos, ¿qué van a decir cuándo vean a un maniático estrangulando a un bebé? De veras que eres un cabezota, espera a que volvamos a casa y podrás vaporizar a Shaka, pero en privado (¬¬).

-No, basta los dos-interrumpió Shun, sosteniendo a un tembloroso Shaka-Hermano, deja ya los rencores, Shaka nos ha ayudado mucho, además se disculpó después de aquella pelea. No tienes que vivir siempre en el pasado, ¿no te parece vergonzoso intentar golpearlo, aprovechando que es un bebé sin fuerzas para defenderse?

-No (¬¬), puedo hacerlo sin sentir culpa o pena. Ahora dámelo que lo quiero desnucar.

-¡No Shun, no dejes que lo haga, por favor! (T.T)-imploró un lloroso rubio aferrándose al cuello del jovencito.

Tomó un par de regaños, golpes, insultos, reclamaciones e inconformidades para que la pelea terminara, no todos acabaron muy contentos, pero de seguro el coraje se les pasaría luego. Lo mejor era separarse por unos momentos para despejar la mente, explorar el parque y los sitios cercanos y ya después volver para almorzar juntos.

-A ver, acá están las carriolas, cada quien tome una y váyanse a chin…

-Kiki (¬¬)

-Lo siento Saori, en fin, tomen una y lleven a los Dorados a pasear, intentaré arreglar la camioneta para cuando debamos regresar. Me tomará algo de tiempo, así que asegúrense de perderse por ahí para no interrumpirme (¬¬).

-Entonces, cada quien su carriola, Ikki, la tuya es la que tiene cuatro asientos, los demás tomen las que sobran y que son para tres-ordenó Saori con voz firme, mientras ayudaba a acomodar a los pequeños pasajeros.

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En caso de que no recuerden, volvamos a analizar los grupos para este paseo (n.n):

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Ikki: Niñero del equipo "Los Casanova" conformado por Saga, Milo, Kanon y Deathmask.

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Shiryu: Niñero del equipo "Los Ancianitos" conformado por Dohko, Aioros y Aldebarán.

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Hyoga: Niñero del equipo "Los Vecinos" conformado por Camus, Shura y Afrodita.

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Seiya: Niñero del equipo "Los Aguadores" conformado por Aioria, Mu y Shaka.

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Shun estará con Saori vigilando que sus amigos sepan lo que hacen y cuiden de los chiquillos durante su estancia en el parque, y como estarán por separado tal vez no den tantos problemas.

-Pues yo voy a estar cerca de la heladería, las chicas se dan muchas vueltas por ahí y planeo ganar territorio de una vez, nos vemos.- se despidió Ikki para irse con paso veloz hacia dicho lugar.

-Yo estaré en la fuente, hace mucho calor y nosotros nos estamos asando, los veré luego.- prosiguió Hyoga, yéndose sonriente con la idea de refrescarse por ahí.

-Creo que vi por aquí un área con juegos inflables, me iré con estos niños y los alcanzo después.- añadió Shiryu, un poco más sereno y caminando pausadamente.

-Shun, tú y yo iremos con Seiya al área de juegos, después iremos a ver cómo les va a los demás, ¿te parece?-preguntó Saori con voz cantarina y tomando el control de la carriola.

-Claro, por mi no hay problema. Vámonos de una vez (n.n).

Así cada quien se fue por su lado, con el fin de cumplir una que otra travesura y más que nada, pasarla bien. Sonaba divertido, pero no había que olvidar que el tiempo corría, y aunque tenían bastante apoyo, había que cuidarse de cualquier error que sucediera.

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Mercado Secreto de Grecia, 5:00 p.m.

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Sólo los alquimistas más fervientes, los magos más poderosos, los hechiceros más aventurados y los chefs desempleados conocen el impresionante Mercado Secreto. Un lugar donde se puede encontrar CUALQUIER ingrediente por más raro que sea. El antídoto para que nuestros amigos Dorados volvieran a la normalidad era bastante simple de preparar, pero si requería de ciertos complementos muy exóticos para que funcionara. En pocas palabras, si no querían desperdiciar más tiempo, no debían buscar en otro lugar más que en ese.

La lista que Shion había hecho llevaba todos los ingredientes que su librito decía, y como ya era un cliente frecuente del mercado logró entrar sin problemas al mismo. A las amazonas les tomó algo de tiempo adaptarse al sinfín de locales extraños del lugar, así que Shion tuvo que guiarlas para poder hacer las compras con más eficiencia.

-Pues ya hemos comprado la mitad de los ingredientes, tendremos que apurarnos porque aun quedan los más difíciles de conseguir.-aseguró Shion a Marín y June, mientras esperaban sentados a Shaina, que había ido a un local a preguntar por algunas cosas que necesitarían.

-Ya regresé-dijo Shaina con falta de aliento y un semblante algo preocupado-Patriarca, le pregunté al anciano Taiketsu, el que vende armas y dijo que no podremos conseguir el frasco con Extracto de Ácido de Dragón porque no es temporada, llegan hasta el otro mes (u.u).

-Mmm, bueno no importa, no es tan malo. El extracto era para darle sabor al antídoto, tendremos que ponerle vainilla o canela, no te preocupes (n.n).

-Bueno pues démonos prisa y busquemos lo que si sea importante. Señor, ¿porqué no nos dice los ingredientes que sean más urgentes y nos separamos para comprarlos?-añadió Marín en una súbita sugerencia.

-Buena idea, entonces vayan buscar esto: Shaina, busca los zafiros aguamarina comestibles y el endulzante de los Siete Ángeles; Marín, ve por el licor Ravere y por 30 mililitros de jugo rosa tailandés; y tú June ve y consigue 13 ramas medianas de Oriflame, pero que sean dulces, no agrias. Yo iré a buscar el resto de los aderezos y las veré aquí mismo.

Las chicas obedecieron y se marcharon rápidamente en direcciones diferentes, excepto Shaina que apenas recordó un dato, regresó para murmurarle unas palabras a Shion.

-Por cierto señor, me dijo el anciano Taiketsu que por favor vaya a pagarle lo que le debe de las espadas con forma de "S", porque necesita el dinero.

-Diablos (Uu.u) después de casi 100 años es increíble que aun recuerde esa deuda.-suspiró Shion sacando forzosamente su cartera-¿Cuánto dijo que era? (T.T).

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¿Cómo la pasarán los chicos en el parque ahora que han llegado?, ¿Podrá Kiki arreglar su pobre camioneta destruida?, ¿Se conseguirán los ingredientes secretos a tiempo?, ¿Qué peligros acecharán a nuestros infantiles amigos?, ¿Pagará Shion su deuda con el anciano Taiketsu?, ¿Lo dará en efectivo o a crédito?

Más aventuras aguardan en esta épica y divertida trama, ¡no te la pierdas!

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Por:

DiitaScorpiio ^^

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*Notas del capítulo:

-Las cartas secretas hacia los Dorados no tienen remitente. No he dicho ningún nombre así que estén tranquilas.

-Se aceptan cooperaciones para la rehabilitación de Don Horacio, el tío de Shura.

-Aioria aun se apena de los efectos secundarios que le suceden por el jugo.

-La camioneta usada en este episodio no fue robada, al menos eso dice Kiki.

-No hubo heridos en el tramo de carretera que condujo Saori, pero si algunas quejas.

-Los ingredientes de Shion son ficticios, pero igual me mandó la dirección del mercado.

-Afrodita pide opiniones sobre si aun se ve hermoso gordito. Dejen comentario con respuesta.

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¡Siento muchísimo la tardanza de esta vez! No puedo escribir tan rápido como quisiera, me la pasé viendo unos anime que acapararon mi atención y mi inspiración, pero a mi Saint Seiya no lo cambio, y menos viendo la respuesta de los lectores a este fic mío. Tengo tanto planeado para mis chicos Dorados que espero les guste. Personalmente quedé satisfecha por cómo escribí este capítulo, pero la última palabra la tienen ustedes. Si tienen dudas sobre los ingredientes de Shion, pues él me aseguró que eran muy buenos, no creo que existan pero oigan, él es el experto en eso. Me dijo que podían usarlos para sus cenas de Año Nuevo (Un.n).

Le seguiré no se preocupen, no sé cuantos capítulos más se extienda, igual seguiré escribiendo aunque mis dedos sangren y me retuerza del dolor tan cruel que pueda sobrellevar (n.n). Como ya me entregaron mis lentes súper poderosos no tengo excusa para dejar de escribir, y ustedes no pueden tener excusa para no dejar Reviews, ¿vale? Siempre tendré tiempo para leerlos, además de que son mi motor para echarle más ganas a mis escritos, sin ellos no sabré que quieren ver en el próximo capítulo, aunque sean unos tomatazos bien merecidos por errores de ortografía, háganme saber lo que piensan, que igual los amo (^^) y gracias a quienes han seguido dejando su Review, aunque ahora no los pueda citar, los he leído y son muy lindos (*.*).

Descuiden, mientras publico este episodio ya llevo un par de hojas del siguiente, así que tenemos bebés Dorados para rato. Si me esfuerzo y mi inspiración no decae, se los presentaré en pocos días, eso si quieren (n.n)

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¡Cuídense y nos estamos viendo!