Chapter2:
Desde que ya no está el cielo se tiñe de rojo y él no descansa en paz. ¿Cómo me iré sin ti?
Edward estaba en la mansión Cullen, sentado en el sofá de su cuarto dando poca fuerza a la ilusión de la inmovilidad, como era costumbre en esos últimos días.
También era costumbre que estuviera pensando en su difunta amada. Si cuando la había dejado casi moría, ahora estaba muriendo verdaderamente. Quería dejar de existir, quería que lo matarán lentamente haciéndolo sufrir por haberla dejado sin pensar las consecuencias que eso traería- y trajo-; sobre todo quería…quería…quería a Bella. Quería verla de nuevo; que le dijera que lo perdonaba y que lo besara, que se guindase de su cuello y lo abrazara.
La quería viva simplemente.
Sus ojos empezaron a picarle como cada vez que sentía ganas de llorar; eso le recordó el momento en que supo que su amor había…había…no podía ni si quiera pensar eso.
Su mente recordó el momento en que fue a su casa por primera vez desde que había vuelto: esa sensación que era lo más parecida al dolor que podían sentir, la picazón que sentía en sus ojos
Recordó cómo se sintió al ver el ataúd…con ella…dentro de él.
En ese momento había sentido ganas de ser él el que estuviera allí y no ella, pero seria imposible. Quería estar muerto con ella; esa casi imposibilidad lo atormentaba y aumentaba más su odio a si mismo.
Cerró los ojos con fuerza. Se odiaba, eso era un hecho.
Otro hecho era que había tomado una decisión: ya no quería seguir viviendo sin Bella, iría a Italia, rompería las reglas y pediría él mismo su castigo:
Muerte instantánea.
Sin importarle Alice tomó esa decisión; si ella o los demás intentanban detenerlo, lucharía contra ellos.
Se levantó de su sofá y se dirigió a su mesita de noche por su móvil, por avión llegaría a Florencia y de allí correría a Volterra; por eso iba a llamar a la aerolínea para reservar un vuelo.
Se acercó a la mesita, que estaba junto a la biblioteca, y al intentar tomar el móvil…calló al suelo…por si sólo.
El vampiro se asustó- y no era para menos si se acababa de ver como un móvil relativamente pesado caía al suelo por si solo-; se agachó e iba a intentar tomarlo de nuevo, quizás los sentimientos que le atormentaban le estaban atrofiando los sentidos…casi se ríe en voz alta con ese último pensamiento. ¡Por Dios! ¡Él era un vampiro! Sus sentidos nunca podían fallarle.
Él sabía que algo extraño pasaba porque de pronto sintió frío en la habitación, era un frío como el de sus hálitos. (N/A: los de los vampiros)
Intentó tomar el móvil y se movió de lugar; con el entrecejo fruncido, lo volvió a intentar y ahora el móvil salió volando con fuerza hasta llegar a una de las ventanas y romperse en pedazos contar ella; los vidrios eran bastante gruesos y aun así se rompieron. El vampiro enfocó sus ojos en el cielo.
Dio un brinco y sus pupilas se dilataron con la visión que estaba teniendo: el cielo estaba de color rojo; el color grisáceo de Forks se había ido y un brillante rojo lo había sustituido, las nubes eran de un tono borgoña y hacían un contraste terrorífico.
Casi destruye la mesita apoyándose en ella; en un acto reflejo muy humano, sacudió la cabeza…y de pronto el cielo ya no era rojo.
¿Qué había pasado? ¿Estaba alucinando en su locura? ¿Hasta qué punto se podía volver loco un vampiro? Al parecer él ya había pasado ese límite. Y bastante.
Se congeló donde estaba. Acababa de escuchar su voz.
-¡Hey! Aquí, estoy, Edward. ¡Mírame! ¿Por qué no me puedes ver?- chilló Bella. Pero era prácticamente inaudible para cualquier…humano. Él, por supuesto, la había escuchado.
Bella siguió viendo como no la escuchaba. Y se desesperó.
Sabía hacer esos truquitos de mover las cosas de lugar, era como un instinto: asustar a los que no eran como ella. Eso era lo que hacían los fantasmas, ¿no?
Y ahora ella era uno.
Y ahora Edward no la escuchaba.
¡Y ahora estaba desesperada!
Haría lo que fuera para que él la escuchara y viera que no lo iba a dejar incluso muerta.
Que lo perdonaba (aunque no fuera así) y que lo amaba aunque él no.
Que no importaba porque ella aunque ya no viviera, no sabía si él estaba al otro lado de esa luz donde su abuela estaba y que no iba a perderlo solo porque se sintiera culpable.
Le diría que hará lo que sea para que no fuera a Italia.
Cerraría todas las puertas y le daría las pistas necesarias para armar el puzzle.
Por eso le había dado esa gran vista .
Era una de las pistas y esperaba que él, siendo tan brillante, la entendiera.
Pero él se congeló y ella supo que la había escuchado.
Se paró frente a él y, cuando levantó la mirada, le dijo:
-No me iré sin ti. ¿Cómo podría irme sin ti?- dijo y lo miró.
Pero al ver su expresión y sus gestos, se encogió de hombros y se rió.
Dejándolo atónito y…
Desapareció.
Acababa de escuchar su voz. La voz que lo atormentaba en sus recuerdos diciéndole que no se fuera, que se quedara y que lo amaba.
Había descubierto que le dolía decir su nombre o simplemente pensarlo, pero eso lo acababa de descubrir; durante el tiempo que no estuvo allí no sentía algo que no fuera nostalgia, pero ahora era dolor puro. El dolor de saber que no la tendría más.
Por eso era mejor que no dijera su nombre o pensara en su voz.
Pero de no pensar a escuchar, sólo está un loquero de en medio.
Porque él había escuchado su voz, y se escuchaba lejano, pero ahí estaba.
Ahí estaba su voz hermosa que solo le causó dolor, dolor y más dolor en lo profundo de su congelado corazón.
Pero había algo más, algo que él no estaba acostumbrado a sentir. Era miedo.
Miedo porque ella estaba...muerta. Y, vampiro o no, eso era aterrador.
Pero si eres una criatura endemoniada, que dejó a la mujer de su existencia catatónica, obligándola a tener una existencia vacía y buscar paz eterna en la muerte, obviamente empiezas a ser castigado con alucinaciones con su voz…o con ella completa.
Más o menos como estaba pasando en ese instante.
¡Ella estaba ahí! Él había levantado la vista asombrado por escucharla y la había visto ahí.
Abrió los ojos todo lo que podía al verla y la detalló: estaba empapada, con los labios azules y su piel de un tono parecido, parecía que tenía frío pero no temblaba. Tenía el largo cabello mojado y pegado a la cara y el cuello.
Le hubiera gustado probar sus demás sentidos, pero tenía sed de preguntas y no de su sangre, la cual ya no podía oler y eso lo asustó más.
Y aunque lo único que quería hacer era brincar encima de ella y besarla con todas sus fuerzas, pero en vez de eso, puso a la razón primero y esperó solo unos segundos más y la escuchó hablar y reír para que ella luego desapareciera, dejándolo solo y mirando a todas partes aun escuchando el eco de su voz.
¿Qué demonios acababa de pasar?
Escuchó a los demás corriendo, ya estaban cerca y él bajó a esperarlos.
Les contaría todo. Oh, si que lo haría. Y no le importaría si lo creían desquiciado, él ya lo estaba creyendo.
Jelou, amores. Yo sé que no me van a matar por haberme tardado, verdad ?
Aish, yo sabía n.n bueno, mil y un problemas pasaron y no pude escribir y blahblajsdhfalsdhgjjwefnsfkd! n,n
Chaito3
Arianna Smith
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