La habitación estaba en ruinas, cada centímetro de la pared estaba destrozado. Todos los objetos de la muestra estaba hechos añicos, decenas de reliquias del pasado acababan de irse para siempre, y aún así, Dante solo tenía ojos para la mujer frente a ella. No era una mujer normal…tampoco una demonio, de eso estaba seguro. Solo sabía que quería pelear contra el. Algo en su interior moría de ganas por pelear contra ella, también ¿acaso deseaba saber cual de los dos era superior?
Bayonetta no sabía quien era el. Solo sabía que el rastro la había llevado hasta ese lugar, donde se encontraba. Apenas lo había visto se había dado cuenta de que no era una persona normal, y el espectáculo de recién se lo había confirmado. No sabía quien era, solo sabía que desde que lo había visto, en su interior había aparecido algo que no estaba antes. Era distinto a su odio por los Ángeles, era distinto a sus amistosas bromas hacia Luka. Era distinto a su maltrato hacia Enzo. Era distinto a su rivalidad con Jeanne. Era algo mucho mas simple, era el mero deseo de pelear contra el. No por odio. No porque quisiera matarlo. No porque estuviese en medio. Simplemente, en su interior, se encontraba el deseo de descubrir quien era más fuerte.
Ninguno se había visto antes, este era su primer encuentro. Pero aún así, cada uno sabía que la persona frente a ellos era más fuerte que cualquier enemigo que se les pudiera ocurrir. Algunas personas llaman a eso, Instinto.
Fue Bayonetta la primera en moverse. Trata de atacarle. Dante esquiva e intenta cortarla con Rebellion. Bayonetta esquiva. Conecta una patada en la quijada. Trata de volver a golpearlo, pero Dante retiene su ataque con su mano, agarrándola. Sin soltarla, Dante gira su cuerpo, a continuación, arroja a su rival en el aire, lejos de el. Cuando Bayonetta aterriza en el suelo, Dante le arroja su Rebellion. Mueve todo su cuerpo para tras, con la espalda mirando al piso, y, como si todo pasara en cámara lenta, ve claramente la gran espada, a centímetros de su nariz. Cuando esa a su alcanza, coloca los dedos de su mano en la empuñadura…para sentir el terrible peso del arma cuando esta trata de arrastrarla en dirección a la que Dante la había arrojado.
Suelta el arma de inmediato, aprovechando el impulso para ponerse de pie, para ver como se clava contra la pared.
- Lo lamento – empezó Dante – Rebellion es bastante quisquillosa.
- ¿A que te refieres? – le preguntaba, con la postura ya recobrada.
- No entiendo muy bien como funciona esto, pero solo se deja ser usada por muy pocas personas. En estos momentos, solo dos, incluyéndome. Para todas las demás, es demasiado pesada para ser usada.
- ¿Otra cosa que me interese saber? – pregunta, algo molesta por lo tonta que el incidente la había dejado.
- ¿Aparte de que esta otra espada si que puede ser usada por los demás? – Desenfunda la Force Edge, mostrándosela a la mujer – solo una cosita – levanta la mano desarmada, en dirección a Bayonetta.
Ella escucha un ruido y se da vuelta, justo para esquivar a la Rebellion que se había desprendido de la pared, viendo su reflejo en el metal, cuando este pasaba frente a ella.
La espada siguió su curso hasta la mano de Dante. Posando la empuñadura en la misma, como si estuviera feliz de regresar a su dueño.
- Que a Rebellion no le gusta separarse de mí.
Bayonetta acerca sus manos a su cabeza y quita la cinta de su cabello, revelando su larga cabellera.
En otra parte del museo, Enzo y el director se escondían.
- ¿Qué estará pasando ahora? – se preguntaba el director.
- ¡No se, ni me interesa! – contestaba Enzo, temblando de miedo.
Unas sombras pasaron cerca de su escondite, en dirección a la batalla.
- ¿No acaba de pasar alguien? – pregunto el directo, que había estado distraído.
- Te debes imaginar cosas.
La pelea había subido de nivel. Los ataques de Bayonetta empezaban a ser más difíciles de esquivar y esos puños de cabello realmente eran molestos (aunque valían la pena). Aun así, con su habilidad Trickster, los esquivaba sin problemas. Ella también era ágil, quizás mas que el. La pelea se había convertido en una interminable series de golpes, bloqueos, esquives y escombros volando al contacto de los ataques. Un ataque en particular le obligo a bajar la guardia, oportunidad que la bruja aprovecho para golpearlo y sacarle la Force Edge. Antes de darse cuenta, la batalla se había convertido en una pelea de espadas. Cada impacto hacía temblar el lugar. La fuerza de cada ataque era tan atroz que todo los que los rodeaba, incluso el aire, eran expulsados creando una esfera de vacío a su alrededor con cada impacto. Dante da un paso para adelante, blandiendo el arma con cada fibra de su cuerpo. El impacto hizo sacudir al edificio mismo, la fuerza del ataque de Dante era tal que, ni con todas sus fuerzas, Bayonetta podía resistirlo. El ataque es tan poderoso que Bayonetta retrocede. Acababa de perder en fuerza.
Las armas y sacan las pistolas. De un momento a otro, empezaron a correr fuera de la habitación, al enorme pasillo, sin acortar o aumentar la distancia, y disparando las armas a una velocidad inhumana. El siguiente round acababa de empezar.
- Ey ¿quienes son esos monstruos? – pregunto uno.
- ¿Estará alguno de nuestro lado? – pregunto el segundo, a su izquierda.
- A quien le importa, nos ahorraron la molestia de enfrentarnos a esos Ángeles y demonios – dijo el tercero, entrando a la, ahora, vacía y destruida galería, buscando algo.
- ¿Pe-pero y si aparecen mas?
- ¿Prefieren volver con las manos vacías de nuevo?
Ambos personajes se miraron y ayudaron a su amigo en la busqueda.
Las balas salían disparadas e impactaban con las paredes, dejando un claro recorrido a medida que ambos avanzaban. A pesar de su puntería, cada uno tenía problemas tratando de darle al otro. Estaban tan concentrados el uno del otro, que no vieron la pared al final del pasillo hasta que estaban demasiado cerca.
En vez de tratar de frenar, saltaron y desprendieron el pedazo de pared del edificio que salio volando, con ellos encima.
- Witch time – dijo Bayonetta, y el tiempo pareció detenerse. Saco el arma que le había robado y corrió hacia el, ansiosa por acabar con este ataque. Fue entonces que bloqueo el ataque con su llamada Rebellion. Se sorprendió, a pesar de que todavía estaba con la habilidad activada, el había logrado defenderse como si no lo estuviera.
- Si te preguntas porque puedo hacer ese truco también, lo aprendí tras matar a un caballo gigante, lo llamo "Quicksilver" – explicaba, como si no importara el detalle que estaban en combate.
La pelea de espadas continuo, ataque tras ataque tras ataque, enormes esferas de vacio originadas por el feroz choque de las armas aparecían y se expandían entre ellos, para luego desaparecer. Ninguno de los dos lados estaba dispuesto a rendirse. Y con todas sus fuerzas, dieron otro fiero ataque. La fuerza del impacto basto para destrozar la plataforma en la que estaban y alejarlos uno del otro.
Aprovechándose de nuevo de su habilidad, salta de escombro a escombro antes de que la gravedad haga lo suyo, yendo al encuentro de Bayonetta, quien le imita. Al estar a punto de encontrarse, Dante levanta su espada por encima de la cabeza, con ambas manos en la empuñadura, Bayonetta también coloca ambas manos en la suya, preparándose para golpearlo con todas sus fuerzas. Ambas armas chocan en medio del aire y, nuevamente, el impacto es devastador. Tan poderoso que todos los escombros a su alrededor son desintegrados. Tan poderoso que envía a Dante a salir volando para arriba y a Bayonetta descender hasta la tierra, justo después de eso, el efecto de ambas habilidades desaparece, con la espada desprendiéndose de su mano y clavándose en medio de la calle, a varios metros de ella.
Esa pelea podía alargarse por mucho tiempo, era hora de acabarla. Se pone de pie y, con un movimiento, su ropa desaparece y su cuerpo desnudo es cubierto por un torbellino de cabello. El cabello de su cabeza se hunde en la tierra y, a un par de metros de ella, sale una criatura similar a una serpiente, volando en dirección a su enemigo.
Dante sonríe y dice – hora de la artillería pesada.
Sus ojos se vuelven rojizos a la vez que blande la espada, en dirección a la gran cabeza.
Con el cuerpo de la criatura tapando su visión, Bayonetta no podía ver lo que pasaba, solo podía ver una luz rojiza emanando de la cabeza, y la criatura invocada agitándose de un lado a otro. Finalmente, la criatura descendió al suelo, con la fuente de la luz rojiza en la boca, impactando contra la calle y destrozándola. La enorme cortina de humo que se había levantado le impedía saber el resultado, aunque estaba segura de que había ganado, hasta que la criatura que había invocado con su cabello se derrumbo en el suelo, derrotada, esparciendo el humo y mostrando a una criatura rojiza, del tamaño de un humano, con lo que parecía una combinación de armadura y ropa, con la espada apoyada al hombro y con una brillante marca en el pecho, un demonio. El demonio camino hasta el arma clavada, convenientemente, a un par de metros de el y la recogió con la mano libre. A continuación, su cuerpo empezó a brillar y a recuperar su anterior forma. Dante respiraba, agotado, pero sin dejar de sonreír.
- Debo admitirlo, ese fue un buen truco ¿puedes continuar? – pregunto, como si hablara con una vieja amiga.
Su ropa ya había vuelto a su estado anterior cuando había fijado la mirada en ella. Le molestaba admitir que estaba demasiado cansada como para seguir peleando, pero… - …no, ya no me quedan fuerzas para seguir peleando – admitió.
- Igual yo – dijo, casi bostezando – fue divertido, aunque dudo que me vayan a pagar – decía al ver como había quedado el museo, si el exterior estaba tan horrible, ni se quería imaginar el interior. Esquiva un auto que iba a toda potencia.
- ¿y ese chiflado?
- ¡Lo conseguimos! – decían, eufóricos de haber recuperado la roca.
- Por cierto – empezó uno - ¿Por qué teníamos que recuperarla?
Los otros dos lo miraron, esa era una MUY buena pregunta.
- Porque esa era vuestra misión, nada más – contestó el que acababa de caer sobre el techo del auto. A quien ellos no podían ver desde su posición y que se había ido antes de que pudieran hablarle.
- Suena interesante – contestó, tras terminar de escuchar a Monam – pero ¿porque yo?
- Porque eres alguien poderoso, Leonardus, tenerte como aliado sería una gran adición a mi causa.
Leonardus poseía cabello rubio que le tapaba las orejas, ojos claros y piel blanca como el mármol, su ropa parecía ropa para dormir. Estaban sentados en una mesa, tomando el té que les había servido.
- Veamos si entiendo. ¿Quieres que me una a tu causa, la cual puede llegar a despertar la cólera de tanto inferno como paradiso si se enteran?
- si.
- ¿Y lograste meter a Bely en todo esto?
- No molestes.
- ¿Aceptaras o no?
- Como ya te dije, suena interesante, quiero subirme.
- Excelente – El rostro de Monam mostraba su satisfacción – ¿nos vamos?
- Solo una cosa – pidió. Se puso de pie y, recorriendo la ropa con ambas manos, esta cambio completamente, volviéndose ropa de viaje – No puedo irme en pijama.
Bianco había abandonado el edificio, con su trofeo guardado.
- ¿Cómo te fue? – pregunto la voz de una mujer, posada en la rama de un arbol.
- Esta en mi bolsa.
- Pareces decepcionado…
- No hay ni un solo Ángel, solo demonios, por supuesto que estoy decepcionado.
- Este lugar esta muy alejado del cielo.
- No me importa, mas les vale que el siguiente trabajo sea cerca de Paradiso, por cierto ¿Qué haces aquí?
- Estaba aburrida.
- ¿Y viniste a molestarme?
- Solo vine para ver si podía escuchar cantar a una tal Kyrie, pero no hubo suerte.
- No sabía que alguien como tu apreciase cosas.
- Cree lo que quieras, pero si crees que exterminar Ángeles solucionaran tus problemas, estas equivocado – La mujer se desvaneció entre las sombras que habían aparecido a su alrededor.
- Rara…
Finalmente subo un nuevo capitulo. Este capitulo me costo, en especial porque tuve que hacer pelear a dos de los personajes mas poderosos del mundo de los videojuegos...aunque puede que exagerase un poquito. El devil trigger de Dante es el del DMC4.
El siguiente cpaitulo trataré de terminarlo mas pronto y, tristemente, no saldran Dante y/o Bayonetta.
