Una parte del techo había sido destruida. No era un gran agujero, ni profundo, pero era imposible negar que no hubiera sido hecho por alguien…o algo.
- ¿Crees que…?
- No creo. No veo el porque harían algo como eso – se adelanto a contestar.
- Pero, Nero…
- Tranquila – dijo, apoyando la mano en su hombro, tratando de confortarla – Si fueran demonios, acabaría con ellos en un momento.
Kyrie no pareció más animada. Al contrario. Nero supuso el porque. A pesar de haber aceptado la verdad sobre el, Kyrie se sentía incomoda ante el hecho de que Nero tuviera que salir a pelear. Ante el hecho de que Nero pudiera salir herido…o peor.
- Escucha – empezó Nero, mirándola a los ojos – Si es necesario, luchare con todas mis fuerzas para proteger a la ciudad y a ti. Pero te prometo que, sin importar que, no te dejare ¿de acuerdo? No importa que pase, te prometo que siempre volveré – coloco disimuladamente la mano demoníaca en un bolsillo, sacando una pequeña cajita cuadrada – yo siempre…
- ¡Sr. Nero! – Dijo uno de los hombres que recogían los escombros del suelo – aquí hay algo
Nero se dirigió al hombre, decidiendo perdonarle dependiendo de cuan importante era el hallazgo…era una placa de metal abollada, que rezaba la frase "algunas puertas jamás deben abrirse". Era probable que le hubiera pegado un disparo con su pistola de no haberse decidido a ver del otro lado, allí había algo mas escrito de una manera mas rustica, obviamente añadido a ultima hora.
- "Matius Arlug" – citó – "Rezo porque nadie encuentre lo que aquí yace" ¿te suena? – le pregunto a su novia, tras meditar unos segundos acerca de que si valía la pena averiguar más.
- Creo…que aparece en algún documento de la biblioteca – respondió, tratando de recordar
Nero fijo la mirada en el pequeño grupo que trabajaba con los escombros.
- Ustedes – empezó, con autoridad – eso puede esperar, vayan a los archivos de la biblioteca y busquen cualquier cosa relacionado a esto – y les tendió la placa.
Los tres miembros de la iglesia asintieron y partieron rumbo a los archivos.
- Te has vuelto más responsable – Le dijo Kyrie, con una sonrisa.
- No se de que me hablas – dijo, sonrojándose.
- Mejor voy a ayudarles – Decidió Kyrie, caminando en la misma dirección que los tres hombres que acababan de dejar el recinto. Nero estuvo a punto de decir algo, pero se arrepintió al último segundo. Una vez solo, observo el anillo dentro de la cajita abierta, decidiendo que eso podía esperar un poco más.
Ya habían pasado varias horas desde que había llamado a Trish, y aun no había devuelto la llamada. Ambos estaban compartiendo un cuarto en un hotel barato. Según el, para evitar sospechas, compartirían el cuarto. Aunque sabia cual era la verdadera razón, debía admitir que era un buen mentiroso. Además no podía quejarse, ya que para ella era gratis y, si intentaba algo raro, siempre podía volver a mostrarle la bazuca que siempre llevaba con ella.
Luka abrió la puerta.
- ¿Que tal, Dame?
- ¿Vas a decirme porque seguimos esperando sentados?
- Simple – respondió, sentándose en la otra cama de la habitación antes de continuar – verás, sea lo que sea que estén haciendo, van a hacerlo a medianoche, debemos infiltrarnos antes de esa hora, pero solo podremos hacerlo dentro de media hora, en el momento donde su seguridad sea más débil.
- ¿y yo a que entro en todo esto?
- Por si el plan falla y nos descubren.
- Yo soy una cazadora de demonios, no una espía – dijo, molesta.
- Te juro que esto no es algo simple como contrabando, pero algo…distinto.
- ¿como que?
- Por lo que pude descubrir, créeme, no es algo de este mundo.
Lady sabía que siempre que decían algo como eso, era cosa seria. Pero antes de que pudiera contestar, el teléfono sonó. Lady contesto antes de que Luka. Era Trish.
- Tengo lo que me pediste.
- Dame los detalles – dijo en voz baja, tratando que Luka no escuchara.
- De acuerdo, primero que todo, que sepas que tenías razón, te has metido en algo gordo. Rabsus es el nombre de un alto ejecutivo de una empresa no muy conocida, pero muy peligrosa.
- ¿Peligrosa? ¿Te refieres…a que son como en fortuna?
- No exactamente, verás, ellos son…
La puerta de la habitación fue derribada y varias personas entraron. Instintivamente, Lady soltó el tubo, saco su Uzi y empezó a disparar. Al ver que eran inútiles, se agacha para esquivar al enemigo que se había transformado en lobo para atacarla, y recoge su bazuca escondida debajo de la cama. Con el arma colgada de la espalda, agarra a Luka del hombro mientras sigue disparando y hace que ambos salten por la ventana del cuarto que estaba en el primer piso.
En mitad de la caída, apunto la bazuca a la ventana rota y disparo, explotando dentro del cuarto.
Pero la cosa no había terminado allí, pues sin saberlo hasta que Luka se lo indico, Abajo había una persona esperándoles con una sonrisa macabra.
- ¡Lady! ¡Lady! – gritaba Trish, desesperada. Cuelga con fuerza el teléfono, para luego empezar a caminar en círculos por la habitación vacía, intranquila.
"esa idiota" pensaba "¡Esa idiota! Que no sabe evitar meterse en problemas" pensaba "si se cree que voy a ir en su ayuda, esta muy equivocada ¿Por qué tendría que hacerlo? ¿Por qué razón tendría YO que ir a la boca del lobo por esa idiota?"
Se llevo la mano a su mandíbula, en gesto pensativo.
- De acuerdo, ella aún tiene que pagarme por la información que le busque – dijo, en voz alta para si misma.
Camino hacía la puerta trampa escondida a los pies de la escalera, revelando mas peldaños en dirección hacía abajo.
Al final del recorrido había una puerta, del otro lado, una habitación oscura. Al encender la luz, el cuarto se ilumino como si la luz del sol la invadiera. Allí colgadas, estaba la colección de armas de Dante, desde espadas y armas de fuego…hasta una guitarra…Trish camino entre ellas, hasta llegar a sus preferidas.
- ¿Trabajo? – Pregunto Agni.
- Si.
- ¿De que se trata? – pregunto Rudra.
- de cazar lobos – respondió, antes de retirarlas de la pared y llevárselas a la espalda.
Enzo conducía, nervioso. A varios kilómetros ya del museo que ese par había destruido.
- …sigo sin creer que le convencieras de que te prestara el auto.
- Que puedo decir, soy un tipo carismático – contesto Dante, en el asiento trasero del vehiculo.
- Disculpa, pero creo que fui yo quien le convenció – le interrumpió Bayonetta, a su lado.
- oh! Disculpau mi errour, señorita.
- Cállate o te disparo.
- No es que te haya servido mas temprano, señoritau.
Bayonetta saco su pistola al mismo tiempo que Dante y…
- Todavía nos faltan 10 kilómetros ¿no pueden quedarse quietos?
Ambos le dirigieron una mirada seria, indicando que se quedara callado. Enzo no abrio la boca en el resto del viaje.
Hacía algunas horas que habían dejado la ciudad para seguir la pequeña pista que tenían.
Mientras Dante y Bayonetta…se conocían…alguien había robado el fragmento de roca que había atraído a los demonios y a esas cosas transparentes. Ángeles, según Bayonetta. El Director del museo les explico que esa cosa había sido encontrada en unas ruinas de hacía unos 500 años, pero que era mucho mas antigua que eso. Era una pequeña pista, pero Dante sabía que lo mejor era averiguar que pasaba antes que la cosa le siguiera de todas formas. Bayonetta estaba interesada en el asunto y le había insistido/obligado a dejarla acompañarlo. Dante no había protestado demasiado, de todas formas.
- Entonces – empezó dante, rompiendo el silencia – eran Ángeles.
- Eso es correcto, la mayoría de las personas no pueden verlos, y los que pueden…
- Solo ven una imagen transparente.
- No lo diría de esa forma, pero sí.
- ¿Por qué? – dijo, mirándola fijamente.
- Porque en realidad están en otra dimensión, justo al lado de la nuestra, en esa dimensión, ellos pueden vernos pero nosotros no a ellos…en teoría – explico, acomodándose el cabello con la mano.
En ese instante Dante lo vio en su muñeca, durante la pelea no se había fijado, tampoco cuando habían hablado con el director. Se había fijado en ese instante en que estaba manteniendo una conversación más o menos seria con ella.
- ¿hay algún problema, Dante "querido"? – dijo, con cierto tono de burla.
- …no, nada –contesta – no pasa nadau.
En el aeropuerto desierto, Leo estaba maravillado por el medio de transporte que usarían para el viaje.
- ¿Tienes avión privado? – pregunto Leo.
- No es mío – explico Monam – pero sí, viajamos en avión privado.
- Entonces… ¿subimos? – pregunto, incapaz de ocultar su emoción.
- aun falta el cuarto pasajero – explico Beldanda.
- ¿cuarto?...parece que ya llegó – dijo, antes de que una persona debajo de una tunica de tela marrón oscuro, inclinado, apareciera casi de la nada.
- Perdón…por mí…retrazo…no estoy…acostumbrado…a las ciudades… - contesto, despacio, con una voz grave, como si saboreara cada palabra.
- No pasa nada, Bagda – le tranquilizo Monam.
La sangre de ambos, Beldanda y Leonardus, se helo por completo.
- Si tanto te molesta, entonces tengo una pequeña misión para ti – continuo.
- ¿De que…se trata?
De su bolsillo saco una pluma gris y se la extendió. Bagda la recibió en la palma abierta y, con delicadeza, se la llevo hasta el oído oculto por las sombras.
Se quedo tiempo unos cuantos segundos, antes de devolvérsela.
- ¿Tienes en claro tu nueva misión?
- …si…buscar y traer…a la tal…María…
Leo sintió algo. Había ocultado bien su presencia, casi había pasado desapercibido, pero estaba allí. Coloco disimuladamente la mano en el bolsillo, para coger lo que tenía a mano.
Como un rayo fugaz, Leo arrojo las ahora agujas metálicas a una pared vacía. Que luego saltaron en medio del aire.
Leo y Beldanda esquivaron, pero Monam se limito en levantar la mano y atrapar con los dedos las invisibles balas.
- ¿Cuánto haces que escuchas? – pregunto curioso, con una mirada que incluso a Bagda le hizo temblar.
Leonardus, Beldanda y Bagda fueron en persecución de la persona desconocida, oculta en Purgatorio, pero que de todas formas eran capaces de conocer donde estaba.
La persona logro esquivarlos y huir a la salida, pero Monam no planeaba dejar que se fuera así sin más. Agito la mano levantada segundos antes de que alcanzara la salida, devolviéndole las balas, incrustándoselas en el hombro derecho. A pesar de estar herida, la persona continuo escapando.
Leonardus, Beldanda y Bagda se prepararon para seguir la persecución, pero algo incrustándose en la pared los detuvo. Era la última de las balas que Monam había atrapado.
- No tiene sentido seguirla a estas alturas, tampoco que importe mucho. Tenemos cosas mas importantes de que ocuparnos.
- Pero… - empezó Beldanda.
- Dije, vámonos – insistió, con autoridad.
Por un instante, el terror invadio a los tres, sobretodo a Beldanda, a quien estaban dirigidas esas palabras.
- …si…mi señor…
Ha pasado mucho tiempo ¿no creen? Pero no crean que me haya olvidado de WMC. Si busco una explicación al porque…digamos que a partir de ahora, la cosa se complica. Aparte de razones personales, he tenido que planear mejor la trama, pues a partir de ahora, son varias cosas que pasan a la vez y tengo que evitar meterme en, digamos, un callejón sin salida. Como sea. Por si no es claro, Dante esta burlándose del acento de Bayonetta. Cosa un tanto difícil ya que todo esto esta escrito en español en vez de ingles…y bueno, que esto esta ESCRITO, el acento es sonido, no escritura. Pero de todas formas, ya que Dante esta burlándose, tampoco que tenga que "escribir" el acento 100% perfecto.
Por ultimo. Si, Lady y Luka fueron atacados por hombres-lobo. No, el resultado no habría sido distinto si Lady hubiera usado balas de plata. Si, Luka trato de tocarle el ****** durante la caída. Si, Lady es capaz de cargar sin problemas con una bazuca…o por lo menos eso me ha dado a entender las referencias que tomo. Solo se que si no pudiera moverse con libertad, a pesar de cargar con una bazuca, hace mucho que dios sabe que le podría haberle pasado.
